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¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?

Lo que dicen las recomendaciones tradicionales vs. lo que dice tu salud

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Constantemente escucho personas que me cuentan que “si les sube un poco la glucosa en sangre, no pasa nada”, por ejemplo, creen que subir la glucemia a 140 mg/dL es “mejor” que subirla a 200. Ya que “no es lo mismo” el primer caso que el segundo. Las personas suelen creer,  que “un poco de hiperglucemia” o niveles altos de glucosa es normal, que es de esperarse tener picos de glucosa, y mucho más en personas con diabetes, y que tener picos más pequeños es “mejor” que picos más grandes de 200 mg/dL o más. ¿Es esto cierto? ¿Qué nos dice la ciencia?…

Lo que observo en mi práctica clínica es que disminuir la glucemia sanguínea, o quitar los carbohidratos, no servirá de nada si no se cuida todo un contexto bioquímico y celular, considerado como un todo. Si realmente deseamos lograr salud y bienestar viviendo con diabetes, o si deseamos revertir una situación de prediabetes y resistencia a la insulina, nuestra meta deberá ser alcanzar la normoglucemia constante o la mayor parte del tiempo, tomando en cuenta todas las partes de la salud integral de la persona.  Sólo así pueden evitarse todas las complicaciones diabéticas.

A veces pensamos que solamente nos afectarán seriamente los picos glucémicos agudos o fuertes (por ejemplo 200 mg/dL o más). Pero esto no es verdad. Aunque yo no tenga ningún “pico” de 200, si constantemente tengo un contexto cronificado de hiperglucemia – que no es normal –eso ya nos complica todo, pues estoy en un contexto de inflamación crónica y glicación de proteínas.  Además, tampoco es lo mismo venir de un nivel de 100 que de 80 o 70, porque entonces el pico o variabilidad glucémica será mayor, es decir, más fuerte o agudo. Los picos glucémicos son otra causa de desequilibrio constante, en glucosa, insulina, grelina, leptina, y una cadena de mecanismos relacionados directamente e indirectamente en estos constantes picos.  Aunque nos hayan contado que un nivel de glucosa en sangre de 140 mg/dL es “normal y de esperarse” si vivo con diabetes (y muchas veces son los mismos profesionales sanitarios quienes nos cuentan esto);  o tener picos constantes de 140 ó 200 mg/dl, esto es mentira, y significa vivir en un contexto de inflamación y glicación que nos causará daños a largo plazo: complicaciones diabéticas.

Llegan conmigo personas que poco a poco están comenzando a hacer cambios hacia hábitos coherentes de alimentación; por ejemplo, ya comen más grasa saturada y más colágeno, pero aún no notan los beneficios. En este caso, la falta de resultados sucede porque aún no hay normoglucemia, y aún no se ha cambiado el contexto en un todo, de manera integral y holística, hacia la verdadera salud. Sé que el rango de la glucemia saludable es estrecho, esto lamentablemente es así por naturaleza (y resulta difícil de cuidar por la sola razón de que hoy en día vivimos en un contexto diabetogénico, obesogénico y favorecedor de la inflamación e hiperglucemia constantes), por ello es importante aprender y cuidar que nos mantengamos en dicho rango constantemente.

Si tú ya consumes más grasas y proteínas coherentes y saludables, pero tu contexto en un todo sigue sin ser saludable, no va a funcionar el cambio que estés realizando, respecto al objetivo de evitar las complicaciones diabéticas. Quitar la glucosa de nuestra alimentación es importante, ¡pero no es lo único!… No basta solamente con quitar los carbohidratos, sino que el contexto tiene qué ver con muchos factores. Si mi contexto sigue siendo de hiperglucemia constante (aunque nos parezca “leve”), o sigo teniendo picos constantes, sucederán otras reacciones que nos desregulan y nos quitan salud: por ejemplo, permeabilidad intestinal, que nos debilita la microbiota y el sistema inmune, y se vuelve un contexto favorable de bacterias “malas”, pues están en un medio ácido, inflamatorio, en el que todo se desregula.

O por ejemplo, si tu colesterol es alto (¡cosa que es muy buena y saludable!), pero estás en un estado de hiperglucemia y glucotoxicidad, esto se volverá muy dañino y peligroso. ¡No va a funcionar!… O si tomas fermentados pero sigue habiendo niveles altos de glucosa o picos constantes,  entonces el contexto o ambiente bioquímico no está equilibrado ni es favorable para la verdadera nutrición. Por lo que cuidar todo este contexto, asegurándonos de que estemos en verdadera normoglucemia, es lo fundamental para vivir en salud y bienestar, evitando picos fuertes y constantes  que son la causa verdadera de las complicaciones diabéticas. He hablado antes de cómo la verdadera normoglucemia depende de muchos factores, ¡pero puede alcanzarse aun viviendo con diabetes, e incluso es nuestro derecho!… Y si deseamos evitar todas las complicaciones diabéticas comunes: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, pie diabético, neuropatía diabética, problemas en la piel, disfunción eréctil, problemas de fertilidad, etc., esto puede lograrse apostando a la verdadera normoglucemia, de forma constante, integral y coherente con nuestros genes.

Complicaciones diabéticas más comunes debidas a hiperglucemia crónica:

Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía diabética Infartos al corazón
Nueriopatía diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebreales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Disfunción eréctil
  Hipertensión

Además, los estudios científicos y clínicos muestran claramente que esta hiperglucemia supuestamente “leve”, sostenida de manera constante en el tiempo, no solamente no es normal, sino que prácticamente garantiza la aparición progresiva de complicaciones diabéticas. Por ejemplo, este estudio muestra que los mecanismos de acción de las complicaciones diabéticas son complejos y múltiples, y que “solamente disminuir la glucosa en sangre a niveles diabéticos (6,5-7% de HbA1c) no basta” para evitar complicaciones.

También el reporte de seguimiento al famoso estudio DCCT (Diabetes Control and Complicaitions Trial), con más de treinta años de seguimiento clínico, mostró claramente que esta normalización de la glucemia es lo único capaz de prevenir complicaciones diabéticas. Mostrando que cuando existe una hemoglobina glicada HbA1c que sea un 10% más baja, esto se asoció con una disminución de 28% en el riesgo de evento cardiovascular. Esta gráfica – proveniente de dicho estudio – muestra cómo, con el tiempo, había claramente una reducción en la incidencia de complicaciones diabéticas, cuando la persona llevaba un tratamiento más estricto incluyendo principalmente el mejor control glucémico:

Todo estos artículos coinciden claramente en que el pobre control glucémico es la causa principal de complicaciones, y justamente el DCCT (el estudio anterior mencionado), comprobó que a menor nivel de hemoglobina glicada HbA1c, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas. Por lo tanto, está demostrado y fuera de toda duda que a mayor normalidad glucémica, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas.

Por todo esto, aun cuando haya personas que acompaño en mis programas o en mi práctica clínica, que creen que tener una hemoglobina glicada de 6-7% está bien porque “por lo menos es mejor que tener 9-10%”… esto no es normal ni saludable. Podrá ser comparativamente mejor (y eso es debatible porque dependerá de nuestros objetivos, si los estamos cumpliendo o no, y de qué entendemos por “mejor”), pero sigue sin ser normal, y por lo tanto seguiremos en alto riesgo de que aparezcan complicaciones diabéticas. En mi práctica clínica tengo pacientes que siguen teniendo una HbA1c con esos niveles, de entre 6-7%, que es lo que lamentablemente recomienda la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), en sus directrices erradas y deficientes… Y dado que este nivel no es normal, presentan complicaciones diabéticas.

Sobre las recomendaciones tradiciones de objetivos glucémicos como explicamos en este artículo sobre la mentira de las recomendaciones basadas en carbohidratos es importante cuestionar el origen de muchas recomendaciones actuales, especialmente aquellas que insisten en mantener una alta proporción de carbohidratos en la dieta, incluso para personas con alteraciones en su glucosa. Estas guías, en muchos casos, no se basan en evidencia actualizada ni en resultados reales de salud, sino en intereses industriales o modelos antiguos de nutrición. 

Si realmente deseas vivir en la normoglucemia que te garantice salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, recuerda que la educación y el aprendizaje son el tratamiento en sí mismos; y que es mucho mas fácil, seguro y efectivo llevar a cabo dicho tratamiento de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello día con día.

Por lo que, respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?… Los niveles que realmente nos ayudarán a mantener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, serán el tener una glucosa sanguínea de entre 59-110 mg/dL la mayor parte del tiempo; y en el caso de la hemoglobina glicada HbA1c, un nivel igual o inferior a 5,4%. Manteniendo niveles así, constantes a través del tiempo, es cómo lograremos nuestros objetivos de evitar dichas complicaciones diabéticas y vivir en bienestar. 

Mantener niveles óptimos de glucosa en sangre no solo previene complicaciones relacionadas con la diabetes, sino que también tiene un impacto significativo en la salud cardiovascular. Según estudios recientes publicados por la Sociedad Europea de Cardiología, niveles elevados de glucosa en sangre están directamente relacionados con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluso en personas sin diagnóstico formal de diabetes. Esto se debe a que la hiperglucemia crónica contribuye al daño endotelial y a la inflamación sistémica. Por ello, mantener una hemoglobina glicada (HbA1c) por debajo del 5.4% y niveles de glucosa entre 70-110 mg/dL es crucial para reducir este riesgo y mejorar la calidad de vida a largo plazo. Incorporar estrategias como alimentación baja en carbohidratos y actividad física regular puede ser clave para alcanzar estos objetivos.

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Mi experiencia y mis programas

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva ayuno intermitente.

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