El problema de la dieta recomendada por la ADA - Diabetes Bien

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El problema de la dieta recomendada por la ADA

El problema de la dieta recomendada por la ADA.

Quienes vivimos con diabetes, sea tipo 1 (DT1) o tipo 2 (DT2); estamos familiarizados con la siguiente historia, ya sea porque la vivimos nosotros mismos o porque la vivió algún conocido con diabetes: tras recibir el diagnóstico, intentamos seguir las recomendaciones de los médicos, sanitarios, y organismos oficiales de salud, mismos que – casi sin excepción – basan sus recomendaciones en las pautas oficiales de la ADA, la Asociación Norteamericana de la Diabetes. Y lo que la ADA nos dice es que “evitemos las grasas saturadas”, y que la base de nuestra alimentación “deberán ser los carbohidratos”, en especial los provenientes de cereales y granos como trigo, maíz, arroz, etc. ¡Es increíble que una asociación que supuestamente vela por la salud de las personas con diabetes – condición que, para efectos prácticos, es una intolerancia grave a los carbohidratos – nos recomiende basar la alimentación en carbohidratos!…

Según la ADA; hay que comer carbohidratos porque “son necesarios” y porque “así evitaremos episodios de hipoglucemia”, afirmaciones que son ambas falsas. Quienes apenas están iniciando el camino de aprender a manejar su diabetes, intentan seguir obedientemente esas recomendaciones: la ADA nos cuenta que debemos “contar raciones de carbohidratos”, y después racionar la insulina correspondiente (en el caso de quienes vivimos con DT1, o ciertas personas con DT2 que también utilizan insulina). Según la ADA, esta es la manera de llevar un buen manejo de la diabetes, y más concretamente de la glucemia: el nivel de azúcar (glucosa) en nuestra sangre.

Más pronto que tarde, nos damos cuenta de que estas recomendaciones no funcionan. Siguiendo estos consejos, es prácticamente imposible controlar realmente los niveles de glucosa en sangre, y ya no digamos mantenerlos en el rango normal y saludable de entre 70 y 99 mg/dL. Por razones que he explicado en otros artículos, en la práctica es casi imposible “atinar” a las cantidades de insulina requeridas para re-normalizar la glucemia después de una comida alta en hidratos, además de que la respuesta metabólica suele llegar tarde y suele ser inadecuada; por no mencionar que un montón de factores influyen en nuestra glucemia, tales como el estrés y el sueño. Siguiendo este método, es más bien excepcional lograr “atinar” con la cantidad exacta de insulina requerida tras comer carbohidratos y lograr normalizar la glucemia… hasta la siguiente comida alta en hidratos, que una vez más se convierte en casi un juego de azar. Y así, tras muchas frustraciones nos damos cuenta de que siguiendo las recomendaciones de la ADA no hacemos sino estar en la montaña rusa del azúcar en sangre, en donde los grandes picos (hiperglucemias) vienen seguidos de grandes caídas (hipoglucemias), y así inacabablemente.

Y esta montaña rusa causa un sinnúmero de daños a todas nuestras células, venas y órganos; pues la presencia de glucosa en sangre – más allá de una pequeñísima cantidad normal – es metabólicamente tóxica y antinatural para nuestro cuerpo, dañando con el tiempo prácticamente todos nuestros sistemas: ojos, riñones, corazón, intestino… El Dr. Richard Bernstein, un referente en el mundo de la diabetes – y que vive él mismo con DT1 desde hace más de 40 años – explica que esta montaña rusa es aún más dañina que si se tuviera “solamente” una glucosa en sangre alta pero estable, cosa que de cualquier modo tampoco sucede con la alimentación convencional y moderna, alta en carbohidratos.

Pero lo peor, y lo que resulta ya un atentado a la salud de quienes vivimos con diabetes; es que muchísimos médicos, endocrinólogos, profesionales sanitarios, ¡y las propias instituciones oficiales que dan las recomendaciones!, ya de últimas nos cuentan que para nosotros “no es posible” tener niveles estables de glucosa en sangre, ni tampoco tenerlos dentro del rango saludable. ¡Cuando en realidad, cada vez más personas que decidimos adoptar una alimentación muy baja en carbohidratos, les demostramos que sí se puede!… El propio Dr. Bernstein ha demostrado que es posible vivir con diabetes más allá de los 90 años y sin ninguna complicación diabética: sin daños en la vista, con riñones funcionando como los de un adulto joven, con plena movilidad física… todo ello gracias a que, si cuidamos el manejo de la glucemia y aprendemos cómo controlar los niveles de glucosa en sangre, es posible vivir en completo bienestar y en óptima salud, se tenga o no se tenga diabetes. Si él hubiese seguido las recomendaciones de la ADA, lo más probable es que hubiese muerto hace décadas por complicaciones diabéticas.

Tratándose de las mediciones de HbA1c (hemoglobina glicada o glucosilada: una medición muy fiable de los niveles de glucosa en sangre de los últimos 2 a 3 meses), a quienes vivimos con diabetes se nos da, ya desde la base, un estándar de salud pobre, más bajo que a quienes viven sin diabetes. Basándose en el mito de que “no es posible tener un nivel normal de glucosa en sangre si se vive con diabetes”; nos recomiendan que apuntemos a mantenernos por debajo de un 7%; o bien por debajo de 8% “si se quiere ser menos estricto”. ¡Como si se tratase de una decisión sobre decorar una habitación, y no una decisión fundamental que afectará enormemente nuestra salud y bienestar!…

La realidad es que esos porcentajes de HbA1c están muy por encima de lo que en realidad sí es saludable: para vivir en bienestar y evitar las complicaciones diabéticas, deberemos tener una HbA1C entre 4.0 y 5.4. La siguiente tabla muestra los rangos saludables y los no saludables.

 

Y es verdaderamente lamentable que por vivir con diabetes se nos ponga un estándar de salud más bajo, y más perjudicial, como si para la persona con diabetes no fuera posible (¡y nuestro derecho!) la salud y el bienestar que se consiguen normalizando los niveles de glucosa en sangre. Esta normalidad glucémica es perfectamente posible llevando una alimentación muy baja en carbohidratos, basada en comida real y de ingredientes de calidad y sobre todo aprendiendo como gestionar la insulina endógena o exógena de forma eficaz y equilibrada.

Lo que muchos profesionales llaman estar dentro del “porcentaje en rango”, se refiere a tener niveles de glucosa en sangre entre 70 y 180 mg/dL – que no es para nada saludable, ya que una glucosa en sangre de 100 o más en ayunas, es ya un indicador de hiperglucemia, mismo que no es normal y que causará complicaciones si la persona no aprende a manejarlo. Y cuando queremos aprender cómo normalizar la glucemia, estrechando ese rango para ajustarlo al que en verdad sí es saludable (que es entre 70 y 99 mg/dL), se nos trata muchas veces de “obsesivos” o como si fuera una “locura”, obsesionarse con algo “imposible de realizar”… ¡Cuando en realidad es perfectamente posible y es lo único que nos garantizará la salud!

La realidad es que si las recomendaciones de la ADA funcionaran, nadie presentaría complicaciones diabéticas ni se moriría por hiperglucemia, ya estaríamos “medio curados”… Pero con sus recomendaciones no está mejor la gente; y no sólo eso, sino que también las personas sin diabetes que siguen los consejos convencionales de alimentación alta en carbohidratos presentan cada vez más problemas, aunque vivan sin diabetes: no para de aumentar la obesidad, hipertensión, daños renales…

¿De dónde vinieron esas recomendaciones tan equivocadas, basadas en tantos mitos y premisas falsas?… A mediados del siglo pasado, surgieron estudios epidemiológicos (mismos que en el campo de la nutrición no tienen ninguna validez y equivalen a encuestas de opinión), sin ningún sustento científico comprobado en ensayos clínicos; que demonizaban las muy saludables grasas saturadas (incluyendo el colesterol) y en vez de ello recomendaban comer muchos carbohidratos, especialmente los provenientes de cereales y granos. El mundo entero se subió a este tren (los organismos de salud de todo el planeta recomiendan lo mismo), y ahora pagamos las consecuencias: no hace sino aumentar la obesidad y la diabetes tipo 2, acompañadas de todo tipo de complicaciones de salud. Un nivel alto de glucosa en sangre daña absolutamente todas las células de nuestro cuerpo, porque no estamos genéticamente diseñados para comer alimentos que aumentan significativamente la glucosa. Por eso con hiperglucemia nos aparecen complicaciones por todos lados, de la cabeza a los pies: tan sólo en los ojos hay un catálogo completo de posibles daños por hiperglucemia, daños al corazón y arterias, neuropatía (daño en nervios), nefropatía (daño en riñones), complicaciones digestivas, daños en la piel, daños en articulaciones…

Si queremos verdaderamente vivir en salud y bienestar, nos tocará cuestionar las recomendaciones comunes, incluyendo tristemente las de la propia ADA, y pensar en su lugar: ¿cuáles son mis objetivos en salud?…

Es perfectamente posible y alcanzable, el tener un nivel normal de glucosa en sangre, evitando todas las complicaciones asociadas a la diabetes. Para conseguirlo, es mucho más fácil, seguro y efectivo tener un aprendizaje en acompañamiento, con un profesional coherente que lo vive también y lo lleva a cabo, demostrado en su propia experiencia. Así se puede aprender a llevar una alimentación muy baja en carbohidratos, basada en comida real; que es la única manera de normalizar la glucemia y vivir en salud y bienestar.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

Si eres padre o madre de niños o adolescentes con con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a ver mi último webinar “3 secretos para Resetear Bien la diabetes tipo 1”, en donde aprenderás los 3 fundamentos más importantes para tener coherencia en salud a través de la verdadera normalidad glucémica: https://youtu.be/zcVPkfJK9-s  y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento personalizados/grupales DIABETES BIEN online para encajar la diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud. Mi próximo programa inicia el 11 de enero.

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