¿Por qué nunca funcionó el contar raciones de hidratos? - Diabetes Bien

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¿Por qué nunca funcionó el contar raciones de hidratos?

Fueron los griegos quienes identificaron la condición particular de quienes resultaban muy afectados por la ingesta de carbohidratos y azúcares, dándole ellos el nombre de “diabetes”. Desde entonces, y durante la antigüedad, antes de que se descubriera la insulina, la única manera posible de tratar la diabetes era restringiendo o eliminando los hidratos de la alimentación.

En 1867, Paul Langerhans por primera vez analizó el páncreas de un mono afectado por un trastorno parecido a la diabetes humana, y así comenzamos a aprender que el páncreas jugaba un importante rol regulatorio en la digestión. Y en 1921, la insulina finalmente se identificó como tal, y empezamos a entender su vital importancia en los procesos digestivos y en el por qué algunos de nosotros vivimos con diabetes.

El descubrimiento de la insulina marcó definitivamente un antes y un después en el tratamiento de la diabetes; y sin duda todos estos avances, descubrimientos y aprendizajes nos han ayudado muchísimo a quienes vivimos con diabetes ya sea tipo 1 o tipo 2. Sin embargo, por el camino hemos cometido algunos errores, ya que el conocimiento convencional en nutrición, durante las últimas décadas, empezó a basarse en la falsa premisa de que había que “evitar las grasas” y en su lugar aumentar la ingesta de carbohidratos. Ahora, al ir aprendiendo y mejorando nuestros conocimientos en nutrición (tanto para quienes vivimos con diabetes como para quienes no), nos estamos dando cuenta de que la alta ingesta de carbohidratos nos hace daño a todos, pero en especial a quienes vivimos con diabetes, ya que no conseguimos una normoglucemia  (glucosa en sangre de 71-99 mg/dl) ni alcanzamos el tan ansiado equilibrio.

Y es que colectivamente caímos en el error de suponer que, una vez descubierta la insulina, y una vez que fue posible hacer que las personas con diabetes simplemente se inyectaran insulina cada día, creímos que esta sustancia sería la “solución mágica” que haría que pudiésemos comer “de todo”. Erróneamente pensamos que los “pinchazos” diarios de insulina, supuestamente calculando las cantidades de insulina en relación a las cantidades de carbohidratos, nos ahorrarían el aprendizaje real, o que ese sería un atajo milagroso para lograr la normoglucemia. Aún hay gente que cree o que recomienda, “pues a pincharse insulina diario y ya está, listo, puedes comer de todo sin restricciones”.

Después de muchos frustrantes intentos de lograr así la normoglucemia, muchos nos damos cuenta de que simplemente no es verdad. Yo conté raciones de hidratos y dosis correspondientes de insulina durante diez años, tratando de ser estricta y de controlar las raciones, y simplemente no lograba ese equilibrio. Continuaban las subidas y bajadas de glucosa en sangre, como en una montaña rusa. ¡Yo sabía que podía estar mejor y que debía existir otra manera!… Y muchas otras personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 están teniendo experiencias similares. A pesar de pinchar mucha insulina, seguimos viendo complicaciones diabéticas entre quienes siguen las recomendaciones “tradicionales”, con alimentación alta en carbohidratos.

Contando raciones el equilibrio aún se nos escapa, ¿por qué?…

Son varias las razones por las que el método “tradicional” de tratamiento para la diabetes, que consiste en contar raciones de hidratos y después intentar pincharse la cantidad “correcta” de insulina para contrarrestarlos, no funciona:

  • Porque en realidad es sumamente difícil calcular con exactitud las cantidades de hidratos en los alimentos. Lo que las etiquetas indican siempre son aproximaciones, estimadas utilizando métodos directos e indirectos. Además, muchísimos factores pueden hacer que varíe el índice glucémico de un alimento; desde condiciones de cultivo o de procesado, hidratación, madurez y calidad del ingrediente, etc. Entre más procesado sea un producto, probablemente está calculado con más exactitud el contenido de hidratos… sin embargo, comer productos procesados de entrada no es recomendable, ya que no se trata de comida real – y los ultraprocesados rara vez son bajos en hidratos – además de contener químicos y conservantes dañinos.
  • Porque es importante diferenciar entre tipos de carbohidratos: cada uno puede dar una respuesta glucémica muy diferente (más lenta entre más se trate de una comida real; más rápida entre más sea un producto ultraprocesado).
  • Porque cada persona tiene un proceso digestivo distinto, con diferente homeostasis de la microbiota intestinal, metabolismo, niveles hormonales, estado de glucotoxicidad, etc.
  • Porque la fuerza de la insulina exógena pinchada de forma subcutánea está muy por debajo de la insulina endógena producida en el páncreas y regada directamente en la sangre, además la insulina pinchada puede tener grandes variaciones en su absorción en sangre – hasta 25% en una misma persona.
  • Porque factores tan diversos como el estrés, la cantidad y calidad de horas de sueño, y el ejercicio, influyen también en cómo responde nuestro cuerpo a todas las sustancias, tanto la glucosa como la insulina.
  • Porque ya de entrada, las cantidades tradicionalmente recomendadas de hidratos son excesivas.
  • Porque dependiendo no sólo de la calidad, sino también de las cantidades de lo que se ingiera, puede ser más fácil o más difícil tener un equilibrio o desequilibrio de la glucosa en sangre – esto lo mencioné más a detalle en el artículo sobre la Ley de las Pequeñas Cifras. El Dr. Richard Bernstein fue quien creó dicha ley, y ha sido de los primeros especialistas en hablarnos sobre cómo lograr la normoglucemia con una alimentación baja en hidratos y basada en comida real.

Yo como otras personas con diabetes, intenté por diez años seguir el método de “contar hidratos” y después tratar de dar con la dosis adecuada de insulina, y nunca logré el equilibrio que deseaba. Además, tengamos en cuenta que la hiperglucemia crónica nos causará a largo plazo daños notables en nuestra salud – y esto corre para todos, no solamente quienes vivimos con diabetes, sino cualquier persona. De hecho, se ha descubierto que el principal marcador de complicaciones diabéticas es la hemoglobina glicada. Y nuevamente, un alto nivel de azúcar en sangre, mantenido durante muchos años, también le causa grandes daños a quienes no viven con diabetes: retinopatías, cardiopatías, daño renal, entre muchas otras.

Es por eso que yo muchas veces hago la analogía de que quienes vivimos con diabetes es como si tuviéramos una alergia a los carbohidratos: tenemos una respuesta exagerada de glucosa en sangre; glucosa que, además, cuando se tiene en exceso es tóxica, y a todo el mundo le puede causar las afectaciones a la salud que mencioné antes. El seguir estas recomendaciones convencionales o “tradicionales” no ha impedido que sigamos viendo cada vez más complicaciones diabéticas, ya que se ha basado en muchas premisas erróneas, y ya de entrada le ha recomendado a todo el mundo una alimentación sobrecargada de carbohidratos (aún tenemos aquélla “pirámide nutricional” con los carbohidratos en la base, que nos ha causado tantos problemas de salud). Esta alimentación con exceso de hidratos – que es lo que el conocimiento tradicional en nutrición aún nos recomienda – no es buena para nadie, y también hace daño a la larga a personas que no viven con diabetes.

Yo propongo al conocimiento y la educación como el verdadero tratamiento de la diabetes. Volviéndonos autónomos y expertos en nuestra propia diabetes, es como podemos ir aprendiendo  y logrando nuestros objetivos glucémicos y de salud. En mi experiencia, lo que si funciona es llevar una alimentación basada en comida real y con muy bajos carbohidratos, comiendo en coherencia con nuestros objetivos.  Para quienes vivimos con diabetes, lo más importante es APRENDER como normalizar los niveles de glucosa en sangre; es lo que nos lleva a tener equilibrio y salud, evitando la gran mayoría de complicaciones diabéticas.

Es casi imposible tener una “ingesta cero” de carbohidratos, ya que muchos alimentos reales como las verduras también los contienen en muy pequeñas cantidades, mismos que también hay que saber equilibrar, por ello lo importante es el aprendizaje continuo. Por eso son igual de importantes las dos partes de la recomendación: tanto comer comida real como baja en hidratos (ya que una comida “real” no necesariamente es “baja en hidratos”, y una comida “baja en hidratos” no necesariamente es “comida real”).

Es curioso que, a pesar de que los avances en tecnología médica sin duda son una valiosísima ayuda si los sabemos aprovechar, muchos estamos descubriendo que también es valioso volver un poco a “los orígenes”. En tiempos de los griegos, una alimentación baja en hidratos habría sido la única manera de cuidar la salud y alargar la vida de una persona con diabetes; y ahora, miles de años después, aun cuando tenemos la opción de inyectar insulina, ésta será nuestra aliada pero no una solución mágica, ni sustituye jamás el aprendizaje. Pero no sólo eso, sino que la misma alimentación que habría ayudado a una persona con diabetes de hace tres mil años, sigue siendo el tipo de alimentación que nos ayudará ahora.

 

Mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-Carb.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

 Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

Si quieres aprender más sobre control glucémico con estrategia basada en alimentación baja en hidratos, mucha experiencia personal y profesional en el uso adecuado de insulinas, te invito a que te registres en mi próximo webinar: https://diabetesbien.com/webinar/  

Para seguir aprendiendo de la diabetes en mi próximo webinar gratuito aprenderás los 4 fundamentos más importantes para REINICIAR o EVITAR TU DIABETES: https://diabetesbien.com/webinar/ y te presentaré los programas personales/grupales que actualmente realizo y puedes ver si alguno de ellos te puede ayudar y facilitar tu camino hacia la normalidad glucémica.