Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto? Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse o remitirse?…
La resistencia a la insulina, desde un punto de vista clínico, es una condición en la que las células dejan de responder eficientemente a la insulina, lo que obliga al páncreas a producirla en exceso para mantener los niveles normales de glucosa. Según el Dr. Richard Bernstein, esto genera un círculo vicioso: niveles elevados de insulina por años antes del diagnóstico, que ya están dañando arterias, nervios y tejidos.
El Dr. Jason Fung, autor de The Diabetes Code, explica que el verdadero problema no es solo la glucosa alta, sino el exceso crónico de insulina (hiperinsulinemia), causado principalmente por comer con demasiada frecuencia y alimentos ultraprocesados. Para él, la diabetes tipo 2 es esencialmente un problema de almacenamiento: el cuerpo ya no puede guardar más energía (glucosa) porque está lleno, y por eso la insulina pierde eficacia. Su enfoque terapéutico propone disminuir la exposición a la insulina, especialmente a través del ayuno intermitente y la reducción de carbohidratos.
Y es que cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.
Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!
En el contexto de la salud integral y la PNI, la remisión no es solo la desaparición de síntomas o la normalización de un valor en laboratorio. Es un proceso activo en el que el cuerpo, gracias a un entorno interno y externo favorable (nutrición, movimiento, descanso, relaciones, emociones, propósito), logra restablecer su equilibrio fisiológico. En el caso de la diabetes tipo 2, hablamos de remisión cuando los niveles de glucosa regresan a rangos normales sin necesidad de fármacos, y esto ocurre gracias a la reconexión inteligente entre el sistema nervioso, inmune, endocrino y digestivo. La remisión es posible cuando la persona se convierte en protagonista de su proceso y cuenta con el acompañamiento adecuado.
El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.
En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.
Recordemos la historia natural de la diabetes tipo 2 con esta imagen:
En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos ultraprocesados y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.
Puede haberla, pero recordemos que los polimorfismos genéticos pueden no desarrollarse nunca, es solo una predisposición genética que no te determina, y si te puede avisar de prevenir y poner más atención en ello, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe que podemos nunca desarrollar la enfermedad a la que tenemos predisposición genética. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.
Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver también con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño. Si quieres saber más sobre cómo determinar un test genético personalizado y tener una interpretación focalizada para ti de nutrición de precisión, mira aquí: Test Genético y Consulta Personalizada
Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos ultraprocesados), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.
A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos ultraprocesados y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).
En los últimos años, diversas investigaciones han demostrado que la diabetes tipo 2 puede entrar en un estado de remisión sostenida con cambios intensivos en el estilo de vida. Uno de los estudios más relevantes, el DiRECT Trial publicado en The Lancet (2018 y seguimiento 2023), mostró que más del 45% de los participantes con diagnóstico reciente lograron mantener niveles normales de glucosa sin medicamentos tras un programa estructurado de pérdida de peso, alimentación específica y acompañamiento profesional. Otros estudios como el Look AHEAD y revisiones recientes del BMJ y Nature Reviews Endocrinology coinciden: la intervención temprana y personalizada puede normalizar la glucosa sin fármacos, especialmente cuando se utiliza CGM (monitorización contínua de glucosa) y educación profesional como lo ofrece DiabetesBien. La clave es actuar con enfoque clínico, constancia y herramientas adecuadas.
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.
Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir o remitir la diabetes tipo 2!….
Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte o remite la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.
Hay que ser conscientes que, si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.
Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre:
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Te dejo este LIVE ¿Se puede revertir la diabetes?: