Las palabras que elegimos usar, cambian nuestra percepción de las cosas. De muchas maneras muy importantes y cruciales, nosotros definimos y creamos nuestra realidad a través de las palabras que elegimos usar.
Por ello no es un tema menor (y es muy importante en mis programas de acompañamiento); el que nosotros mismos como personas que vivimos con diabetes, así como la gente en nuestro entorno, nos cuestionemos y se cuestionen el tema de las etiquetas y palabras que utilizamos para referirnos a la diabetes. ¿Te llamas a ti mismo(a) o te llaman otras personas, “diabético” o bien “persona que vive con diabetes”? ¿Crees que la diferencia importa?…
Dado que las palabras definen, las etiquetas pueden – o intentan – “definir” a una persona de maneras que pueden resultar simplificadoras, y muchas veces victimizadoras o hirientes, o llenas de miedos y mitos, reduciéndolas tan sólo a la condición con la que viven… O por el contrario, las palabras adecuadas pueden resultar empoderantes, positivas, incluyentes y saludables; y recordarnos que somos personas completas, íntegras, y que somos más que nuestra condición. Y la diabetes es una condición con la que vivimos, ¡no es la totalidad de quien somos!…
Esta discriminación en el lenguaje – empezando muchas veces por los mismos médicos – ha usado palabras que resultan violentas y retrógradas, o ya directamente insultantes, por ejemplo decir cosas como sidoso, canceroso, diabético, deficiente mental, cieguito, sordo, mudo, enfermito y muchos más. Todas estas palabras para referirse a una persona con una condición particular, nos violentan y nos reducen tan solo a dicha condición.
De una manera similar, nosotros vivimos con la diabetes como condición, y somos mucho más que dicha condición.
Incluso existe otra distinción relevante – aunque ya no tan fundamental – entre decir “persona con diabetes”, o decir “persona que vive con diabetes”, pues esta segunda opción pone aún más distancia entre nuestra identidad como personas completas, y la condición con la que estamos viviendo. Separa aún más a la diabetes de nuestra identidad; pues si bien es cierto que esta condición es una parte importante de nuestra experiencia cotidiana, y condiciona ciertas cosas en nuestra vida y salud, no es quien somos, sino tan sólo una parte en particular de nuestra experiencia vital.
Las personas con discapacidad se han enfrentado desde años a una lucha similar, enseñándonos que ellos son personas completas e íntegras, mucho más allá de su discapacidad. Ellos no “son su discapacidad”, sino que son una persona completa… que pasa y resulta que vive con una discapacidad, y ya está. Hace tiempo la gente acostumbraba referirse a las personas con discapacidad usando palabras que ahora reconocemos como insultantes, desde cosas como “retrasado” hasta “minusválido”, términos retrógrados que dan a entender la “menor valía” de una persona. Lo más adecuado es entonces decir que se trata de una “persona con discapacidad”, pues ante todo sigue siendo una persona, y si bien en muchos contextos puede ser relevante mencionar la discapacidad, su identidad como persona viene primero, y después la condición particularidad de la que se trate.
El lenguaje puede ser mucho más rico que eso, y ser conscientes de las palabras que usamos es algo que nos ayuda a replantear y cuestionar cómo nos vemos a nosotros mismos (sea que vivamos o no con alguna condición particular) y a quienes nos rodean. Recordemos también que el lenguaje es la manera en que expresamos nuestras necesidades y emociones, lo que me gusta y lo que no me gusta, es algo que sirve para todos. Debo preguntarme, ¿cuál es mi propia forma de pensar, más allá de lo que me hayan dicho o las palabras que me hayan enseñado?…
De ahí que ser asertivos con nuestras necesidades y deseos también es relevante. Si yo quiero esto, esto para mí es importante y lo adecuado es expresarlo, para no estar “jugando a que me adivines”. Es así como, con la gente que nos rodea, nos volveremos capaces de expresar lo que nos gusta, lo voy poniendo en mi propio lenguaje, y quienes me rodean lo acaban haciendo también.
Es por ello que en todos mis programas y comunidades, mi Blog, transmisiones en vivo, tutorías y cafés virtuales, he creado un glosario, para distinguir los términos que nos empoderan, de aquéllos que nos intentan definir en forma simplista y que por lo tanto nos restan poder:
Lo fundamental es que yo no soy la diabetes; ésta forma parte de mi vida y me condiciona, pero yo elijo cómo me puede condicionar, o qué tanto ésta influirá en mi salud y bienestar, a través de normalizar mis niveles de glucemia. Te dejo con esta frase de S. Freud que me gustó y viene muy acorde con el artículo de hoy: «Es imposible conocer a los hombres, sin conocer la fuerza de las palabras»
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
Mi próximo webinar privado gratuito, en directo “Guía para hacer Keto con diabetes o resistencia a la insulina” es el próximo martes 29 de junio a las 19h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.
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