Diabetes Bien

“Obsesión” por el Control Glucémico. También llamada GLUCOREXIA

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También llamada glucorexia. “Obsesión” es una palabra que resuena con frecuencia entre mis acompañados, o que se les dice a otras personas que quieren llevar una mejor gestión de su diabetes. Si queremos medir constantemente nuestra glucosa sanguínea, o seguir aprendiendo más para llevar un mejor control (palabra que en ocasiones disgusta) de nuestra condición de diabetes, nos llaman “obsesivos”, o nos dan a entender que esta “obsesión” es negativa o inadecuada. Quiero desmontar esta creencia: es verdad que la gestión de la diabetes no debe convertirse en una fuente de estrés mal gestionado, ni en un estrés que nos cause más problemas de los que nos resuelve; pero también presentar la idea de que esta “obsesión”, llevada de la manera adecuada, ¡es un reflejo de nuestro deseo de aprender, para vivir en salud y bienestar!…

Los comentarios críticos acerca de la “obsesión” y sus supuestos males resuenan más en nuestro contexto de España y Latinoamérica que en otros países. Quizá tiene qué ver con el hecho de que, culturalmente, hay más tendencias entre la gente de nuestros países a poner las cosas fuera de nuestra propia responsabilidad, o simplemente “dejarlas ser”. Entonces, cuando empezamos a querer aprender más sobre la diabetes, y a medirnos la glucosa en sangre más veces al día, se nos dice que “no hay que obsesionarse”, “ojo que no se convierta en obsesión”… Primero que nada eligiendo usar esta palabra (“obsesión”), y en segundo lugar, asumiéndola como algo necesariamente negativo o dañino. Y si bien hay que saber llevar un balance en nuestras vidas – y saber cuáles cosas podemos controlar y cuáles no –, cuando se vive con diabetes, ¡la dejadez no nos ayudará!… Y en cambio esta “obsesión”, gestionada de maneras adecuadas, y contenida dentro de un grupo social de apoyo empoderado y adecuado, puede ser nuestra gran aliada de la salud.

“Hay más sabiduría en tu cuerpo que en toda la filosofía” .- Friedrich Nietzsche

¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
Este tema de la “obsesión”, y por qué tanta gente la ve mal, también podemos reenfocarlo como un “aprender a escuchar a nuestro propio cuerpo”. Si yo quiero medir mi glucosa sanguínea (glucemia) varias veces por día, es porque deseo escuchar a mi propio cuerpo, ¡y para eso necesito medir la glucemia y “escucharla” con sus cambios a largo del día!… Pues sin esta información, significa que voy a ciegas y sin conocer la realidad.

Y es que la mayoría de la gente todavía se acerca a la salud desde una postura irresponsable y victimizada, ciertamente más cómoda que cuando nos tomamos la salud como nuestra propia responsabilidad, esto es así y se tiene que decir, aunque les suene mal a algunos. Tendemos a ver al médico, sanitario o profesional de la salud como “la autoridad”, incuestionable y que ya se encargará de “llevarnos la diabetes”. ¡Y esta actitud nunca nos traerá salud y bienestar real!… Pues no solamente los profesionales sanitarios están muchas veces desactualizados (y desinteresados en seguir aprendiendo), sino que incluso el más capaz y profesional entre todos, no será capaz de gestionar la vida y la salud de otra persona, ya no digamos varias. Y además, no es responsabilidad de él o ella, ¡sino tuya!… Está en tus manos adueñarte de tu condición de diabetes, empoderarte con tu salud, y volverte capitán de tu propio barco. Y es a esto que muchos llaman “obsesión”; yo lo llamo “empoderamiento”.

La medicina convencional siempre ha sido muy efectiva para tratar las crisis agudas, los accidentes graves, o cualquier situación donde algo externo nos causa un daño repentino (por ejemplo una súbita infección por virus o bacterias), y donde se necesita una respuesta rápida, eficaz y (¡sobre todo!) temporal.

Pero esta medicina convencional es incapaz de darnos una respuesta adecuada a las condiciones crónicas, como lo es la diabetes. No es buena para prevenir, ni tampoco para realmente gestionar la salud, sino solamente la crisis aguda. Ya no vivimos en los tiempos en que nuestro mayor enemigo era la enfermedad infecciosa por virus o bacterias; sino que ahora estamos pagando un altísimo precio por la comodidad y abundancia en que vivimos: por ejemplo, la abundancia de comestibles inadecuados e incoherentes con nuestros genes. Ahora vivimos más, pero pasamos mucho más tiempo enfermos y con restricciones de movilidad que hace tan sólo 20 años.

¡Nuestro peor enemigo ahora somos nosotros mismos!… Y eso se refleja en condiciones de salud que son crónicas, endógenas y/o autoinmunes: migrañas, dolores de espalda y musculares, trastornos digestivos, diabetes tipo 1 y 2, disfunciones tiroideas… Aquí lo que hay que entender es: vivas o no con diabetes, tu salud está solamente en tus manos. Los genes también son programables (epigenética). Por lo que la inmensa mayoría de problemas de salud modernos vienen de la desconexión entre lo que tu cuerpo requiere, y lo que recibe a través de tus hábitos. He hablado antes de la coherencia en nuestra salud. El buscar aprender, e ir cambiando nuestros hábitos hacia la coherencia con nuestros genes: mejorando la alimentación, actividad física, relación con la luz y la oscuridad (ritmos circadianos), el juego y la pertenencia a un grupo social adecuado, la gestión de las emociones; todo ello es mucho más importante que el acceso a la mejor medicina del mundo. La salud se consigue respetando las reglas genéticas que rigen nuestro cuerpo y metabolismo.

A otras personas, sin embargo, la medición de la glucemia les puede causar ansiedad o estrés por diversos motivos. Hay varias maneras de superar esta ansiedad, como estas que nos comparten del sitio Beyond Type 2:

Recuerda que es solo un número.
Las cifras de azúcar en sangre no son “buenas” o “malas”. Esto puede sonar contradictorio. Si bien en la gestión de la diabetes es fundamental el cuidado y gestión correcta de la glucemia, al final del día este número nos da información, y nosotros actuaremos en consecuencia. Ayuda el ver a este número como una herramienta educativa y de gestión, no debe convertirse en una fuente de culpa y ansiedad, castigo, miedo o estrés, etc. ¡Simplemente te da información acerca de cuáles comportamientos conviene modificar!

Los números no son entonces por sí mismos “buenos” o “malos”… ¿en qué contexto? ¿Con respecto a qué?… O por ejemplo, ¿han ido en general disminuyendo o aumentando? Sólo así, con mucha más información, podemos usar estos números como una herramienta educativa, y no como un juicio de valor acerca de la persona.

Pide ayuda, pero establece límites.
Puede ser valioso el que pidas apoyo de un ser querido, o de un grupo que viva contigo este mismo proceso. Este apoyo puede ser en forma de pequeñas maneras diarias de “rendición de cuentas” (si esto te sirve, y si tú así lo decides), apoyo emocional, ayuda durante el proceso de acostumbrarte a “pinchar” el dedo, etc. Sin embargo, infórmales en todo momento a tus acompañantes que tú estás a cargo de tu diabetes.

Asegura con antelación los suministros para la diabetes.
Tener una buena organización de tus suministros de la diabetes ayuda a ahorrar más ansiedad el proceso de medirse el azúcar en sangre por falta de tener los suministros adecuados o por razones financieras.

Prueba con equipo nuevo.
Quizá no estés usando el equipo más adecuado, o los dispositivos de monitoreo adecuados o precisos. En mis programas te ayudo a elegir de acuerdo a tus circunstancias el mejor sistema de medición de glucemia adecuado, necesari, acequible y efectivo para ti.

Encuentra apoyo de otras personas que viven con diabetes.
¡Habemos en línea muchísimas personas que vivimos con diabetes!… Y si uno sabe dónde buscar, hoy en día con las redes es más fácil encontrar una “tribu” o una comunidad de acompañantes que viven con tu misma condición. Este es precisamente un objetivo crucial de mis programas de acompañamiento: ser un grupo donde, entre iguales, aprendemos y nos apoyamos en la gestión de nuestra condición de diabetes. Ponte en contacto con personas que puedan tener consejos para reducir la ansiedad y el estrés de las mediciones de glucosa.

En conclusión, hay gente que ve mal el querer “tener el control” de la diabetes, o que ve mis métodos y mis maneras de gestionar la diabetes (la mía propia y también mis maneras de acompañar a la gente en mis programas) como algo “obsesivo”, que además esto se entiende como negativo… Yo animo a cuestionar el por qué de esta interpretación. Por qué esta supuesta “obsesión” como algo perjudicial, en lugar de interpretarlo como “¡quiero aprender más, desde mi poder y mi responsabilidad!”. Yo personalmente vivo más tranquila si puedo mirar mi glucosa sanguínea todo el tiempo, cuando yo quiera; esto lejos de generarme más estrés, me ayuda a estar más tranquila con mi condición.

Desmontemos entonces esta interpretación de la “obsesión” como perjudicial y dejemos de generalizarla para tod@s de la misma forma, compartimos esta condición en común, pero luego la forma de responder a ella e interpretarla es individual y personal. Esto es subjetivo y va relacionado con la propia persona, su carácter, qué tanto se fustiga o se culpa a sí misma (el aprendizaje no debe tratarse de eso, sino de que se vuelva una herramienta útil para la salud), y esto depende del carácter de cada uno. Mis maneras de hacer las cosas obviamente no funcionarán para todo mundo, ni son para todo el mundo. Pero sí quisiera desmontar esta interpretación de la supuesta “obsesión” como negativa, cuando yo la veo y la interpreto como “empoderamiento”, “aprendizaje” y “estar en sincronía con mi cuerpo”.

Por eso, y por lo muy individual que es todo esto; cuando acompaño gente en mis programas miro el carácter de la persona, y en función de ello voy “apretando” según ellos me pidan qué quieren aprender. Soy muy individual en eso y voy según el ritmo de cada uno. Hay quienes se agobian o lo ven como “obsesión”; pero si por mirarme diez veces al día soy “obsesiva”, pues eso ya depende cómo lo interprete cada uno. Si yo lo uso para aprender, entonces no es “obsesión”, sino deseo de aprender y de conocerme más: es mi forma de conocerme y cuidarme mejor. Lo hemos calificado como positivo o negativo, cuando en realidad las emociones no son positivas o negativas, simplemente nos dan información sobre nuestro entorno y sobre cómo estamos reaccionando a él. Si no me miro constantemente no sé la realidad, y entonces es como vivir a ciegas… ¡Al final se trata de poner en una balanza las prioridades de cada uno!

Hace tiempo fui Directora del Campamento Diabetes Safari: un campamento para niños con diabetes, lowcarb, en él tenían tiras para medirse la glucemia “Ad libitum” es decir, se podían mirar la glucemia cuando ellos querían, en este estudio, comparamos el número de chequeos diarios que ellos se hacían, comparando entre los campistas “primerizos” y los “repetidores” como aquí se muestra:

En estos resultados podemos ver que los campitas midieron su glucemia de 18 a 15 veces diarias, lo más importante fue lo que ellos aprendían a usar esa información como herramienta para gestionar su diabetes. También hay artículos recientes con el sensor Freestyle, que han mirado el número de veces que se pasan el sensor quienes viven con diabetes tipo 1 en Europa, y son más o menos 16 veces. Por lo que, si estas cifras son producto de una “obsesión” o no, es una interpretación subjetiva.

Recuerda que, si deseas iniciar un camino de aprendizaje, con un grupo entre iguales donde exista un acompañamiento efectivo, de la mano de un profesional que también vive con tu misma condición, ¡eso puede hacer toda la diferencia para tu salud y bienestar!

Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

La Restricción Puede Desencadenar Atracones y Adicción

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Si tienes diabetes o prediabetes, probablemente ya sabes lo importante que es cuidar tu alimentación para mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control. Sin embargo, el camino hacia una dieta saludable no siempre es tan sencillo. A veces, intentar comer “correctamente” puede llevarte por una senda que, sin darte cuenta, te acerca más a la ansiedad, los atracones o incluso la adicción a la comida. ¿Por qué sucede esto? La respuesta puede estar en el desequilibrio que se produce en tu metabolismo cuando pones a tu cuerpo en “modo dieta” o restricción alimentaria extrema.

¿Mal humor en la vida con diabetes?

Es muy escuchada, la relación del mal humor en las personas que vivimos con diabetes, como si fueses algo habitual o normal, en este artículo, profundizaremos la relación entre el mal humor o el mal carácter y la vida con diabetes o prediabetes, pero además te ofreceré soluciones de cómo podemos gestionarlo de manera positiva, coherente y saludable.

¿A qué se puede deber la relación entre el mal humor o mal carácter y la diabetes?

Es totalmente normal que todos experimentemos cambios en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, algunas personas con diabetes pueden sentir que su mal humor o mal carácter está más presente o es más intenso en comparación con otros. Esta relación puede deberse a varios factores interconectados, por ejemplo:

1. Variaciones en los Niveles de Azúcar en Sangre: Los niveles de glucosa en sangre pueden influir en nuestro estado de ánimo. Las fluctuaciones bruscas de azúcar en sangre pueden desencadenar sensaciones de irritabilidad, cansancio y ansiedad. Mantener un control constante de los niveles de azúcar en sangre puede ayudar a minimizar estos efectos. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:

¿Qué es normoglucemia?
Ley de las Pequeñas Cifras: “¿Por qué no logro normoglucemia aun comiendo lo mismo?
Derecho a la normoglucemia en la diabetes
2. Estrés y Preocupación: El manejo diario de la diabetes, que incluye la monitorización de los niveles de azúcar, la administración de medicación y/o insulina y la planificación de las comidas, puede generar estrés y preocupación. Estas emociones pueden contribuir al mal humor. Aprender técnicas de gestión del estrés, como la meditación y la actividad física, puede ayudar a reducir estos efectos. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:

No Todo es Blanco y Negro en la Salud
Recaídas y Culpabilidad en la Diabetes
¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
3. Impacto en la Rutina: La vida con diabetes puede requerir cambios en tu rutina diaria, lo que a veces puede resultar incómodo o frustrante. Estos cambios pueden afectar el estado de ánimo y causar mal humor. Adaptarse gradualmente o progresivamente a una nueva rutina y buscar el apoyo de familiares, amigos y grupos de apoyo puede hacer que este proceso sea más llevadero. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:

¿Qué significa ser dueñ@ de tu salud?
¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES?
Gestión de Límites en el Auto-cuidado de la Diabetes

¿Cómo solucionar el mal humor o mal carácter en la vida con diabetes?

Si bien es totalmente comprensible que las personas con diabetes y sin diabetes puedan enfrentar momentos de mal humor, es importante recordar que existen estrategias efectivas para gestionar estas emociones de forma positiva, saludable y coherente:
Educación, Aceptación y Conciencia Aprender sobre la relación entre los niveles de azúcar en sangre y el estado de ánimo puede ayudar a tomar decisiones informadas. Mantener un registro de los niveles de azúcar y cómo se siente emocionalmente puede proporcionar valiosa información para aceptar y gestionar el mal humor.
Comunicación Abierta Hablar con amigos, familiares y seres queridos sobre lo que estás experimentando puede aliviar la carga emocional. Verbalizar con claridad y empatía las propias necesidades puede permitir que los demás comprendan tus desafíos y te brinden el apoyo necesario.
Estilo de Vida Saludable Mantener una alimentación que te permita tener normoglucemia o menor variabildiad glucémica la mayor parte del tiempo, una vida activa (actividad física regular) y asegurarse de descansar lo suficiente son elementos clave para el bienestar emocional. Estos hábitos también tienen un impacto positivo en el control de la glucemia y en el manejo del mal humor.
Apoyo Profesional Un profesional de la salud especializado en normoglucemia y que él o ella tengan coherencia en su vida, puede brindarte orientación específica sobre cómo gestionar los retos constantes en la vida con diabetes y a la misma vez sentirte acompañad@ para mejorar tu salud a corto, mediano y largo plazo y, en consecuencia, mejorar tu estado de ánimo.

Mis Conclusiones y recomendaciones:
En conclusión, el mal humor y la diabetes están interconectados de varias formas, pero con la educación adecuada y las estrategias de gestión correctas, es posible gestionar estas emociones de forma positiva, saludable y coherente. Recuerda que estás en continuo progreso hacia el bienestar y la salud integral.

Mi ayuda y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Por qué te sientes incómod@ cuando hablo de NORMOGLUCEMIA?

En mis redes sociales, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” e incluso casi cada día muestro mis curvas glucémicas diarias, he visto que algunas personas pueden sentirse ofendidas, o incómodas con ello, mi objetivo lejos de ofender o incomodar es demostrar que es posible tener NORMOGLUCEMIA a pesar de la condición de diabetes. La pregunta siguiente sería: ¿por qué te sientes ofendid@ o incómod@ con ello?

¿Por qué NORMOGLUCEMIA?

Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida exagerada de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo, como he hablado en otros artículos: los más comunes son retinopatía, neuropatía, nefropatía, pero también daño en la piel o disfunción eréctil. De hecho, hay suficiente evidencia para confirmar que tener NORMOGLUCEMIA es la forma más clara de evitar complicaciones diabéticas.

El dogma en la diabetes no significa que no sea posible.

En el mundo de la diabetes, para quienes vivimos con esta condición y deseamos gestionarla maximizando nuestra salud y bienestar, el dogma de la diabetes desgraciadamente ha hecho mucho más daño que en otras áreas. Contándonos una falsedad tras otra, nos ha restado calidad de vida, salud, años productivos y bienestar. Y nadie se atreve a contradecirlo, por eso precisamente se trata de un dogma: la gente que supuestamente debería estar mejor informada – profesionales sanitarios o de la salud – simplemente repiten lo que aprendieron, aun si se trata de información obsoleta o directamente falsa, que causa mucho más daño que beneficio. Gracias a la evidencia científica, y el ejemplo de vida de algunas personas que no han seguido este dogma, deberíamos cuestionarnos este dogma de la diabetes para poder alcanzar verdadera normoglucemia y salud. Y es que el que sea difícil alcanzar metas de normoglucemia, no significa que no sea posible.

La Comparación constante tan común puede ser negativa

Es común encontrarnos en el sistema actual educativo, laboral y de cualquier grupo, actitudes de discriminación, competencia y comparación no son actitudes constructivas, ni ayudan a ninguna de las partes; ya que, el trabajo de apoyo y de acompañamiento tiene que iniciar desde dentro y poniendo el foco en el interior de la persona: tener presente siempre que mi proceso de aprendizaje es mío, empieza con la aceptación de mi condición, y se basa en mi aprendizaje para el manejo de dicha condición. La única comparación acaso útil es entre mi actitud de antes y mi actitud de ahora: si mi actitud ahora me ayuda mejor a aprender, a autodescubrirme y a lograr mis objetivos.

De hecho, es de suma importancia inculcar una sana autoestima, en especial si vivimos con diabetes, comprobando que la discriminación o la comparación entre iguales no son productivas ni ayudan a nadie; por el contrario podríamos comenzar por la aceptación y llevar el proceso desde un lugar de amor propio. ¿Cómo me hablo a mí mismo? ¿Me gustaría que un amigo me hablase así?…

A veces decir que NO a otr@s, es decirme que SI a mi mism@

Poner límites es un acto poderoso de empoderamiento y de amor propio, pues cuando digo “no” a las cosas que no quiero hacer, o que no me ayudan a sentirme bien conmigo mismo, en realidad estoy diciendo “sí” a mí mismo, y a mi bienestar físico y emocional.

Al final, la idea es ser libres y sentirnos libres: de elegir en qué grupo de personas decidimos relacionarnos para sentirnos bien, decidir a quién seguimos en redes, poner límites cuando no estamos bien, saberlo expresar desde el amor y el respeto propio y a otros. Relacionarnos con libertad y congruencia es parte de la salud integral. Así que después de leer este artículo, espero que hayas profundizado un poco más sobre desde qué lugar viene cualquier emoción de enfado o ataque, y si hace falta que decidas desde dentro si seguirme siguiendo o no en redes, directos, webinars, etc.

Yo misma he vivido este enfado y/o ataque

De hecho volviendo al tema principal de este artículo, yo misma he sentido esta comparación constante con estrés e incomodidad, sobre todo cuando decidí exponerme públicamente, sentí la emoción de nunca poder «fallar» ya que sentía la responsabilidad de ser ejemplo, después el tiempo y esfuerzo en trabajo emocional en mí misma, me han ayudado a soltar y relajarme en este aspecto. Sigo con la coherencia y responsabilidad de querer mostrarte que Si es posible tener normoglucemia, pero desde la mirada integral e individual de la salud, más desde una mirada más integral de equilibrio emocional, mental y físico.

Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy me cuentas tus dificultades con la diabetes o prediabetes y miramos si te puedo ayudar.

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¿Cuándo comienza el autocuidado de la salud?: etapa materno-infantil

Sabemos que la salud desde el nacimiento y durante la infancia, son fundamentales para la salud futura, pero ¿nos damos cuenta realmente qué tan importante es esto?… Incluso desde antes de que nazca el niño o niña – es decir durante el periodo de desarrollo embrionario y fetal –, ya están sentándose las bases y fundamentos de su futura salud y bienestar: el estado de la microbiota, el desarrollo neurológico, el contexto glucémico en que su cuerpo se encuentre la mayor parte del tiempo… así como también a nivel psicológico, el desarrollo de hábitos e ideas en el aprendizaje acerca de qué es comer, y en qué consiste un comestible “saludable” o uno “dañino”.

Existen varias etapas que son muy importantes metabólicamente hablando, en donde la programación de nuestra salud sucede de manera más fuerte y seria. Las llamamos “ventanas de programación metabólica”. Y como mencioné, empiezan a suceder desde incluso antes del nacimiento, durante el desarrollo intrauterino. La imagen a continuación nos deja ver cómo en cada etapa de la vida influyen diferentes factores para programar nuestra salud – principalmente en relación a la salud y correcto balance de nuestra microbiota intestinal; misma que como sabemos, guarda una estrechísima relación con la salud, con el estado metabólico y neurológico, además de ser el lugar en donde reside buena parte de nuestro sistema inmune. La primera infancia es parte fundamental de esta programación metabólica.

*Curso PROGRAMANDO LA SALUD. Actualización sobre Microbiota intestinal en el ámbito materno infantil. Mamanicole.com
Podemos ver que muchos factores influyen fuertemente en la salud de la microbiota; la imagen anterior nombra varios de los más importantes. Hablaré a continuación de cada uno de ellos:

Salud metabólica y hormonal de la madre, antes de y durante el embarazo.
El estado de salud metabólica en que se encuentre la madre, ¡incluso desde antes de quedarse embarazada!, tiene ya una influencia en cómo será el ambiente metabólico en que crecerá y se desarrollará el bebé. El estado de salud integral durante el embarazo “programará” a nuestro feto, estableciendo ya incluso desde antes de la concepción muchas bases importantes de la salud metabólica durante el embarazo y por consiguiente la salud metabólica del feto – esto puede tener consecuencias por ejemplo en la presencia o ausencia de trastornos autoinmunes (tanto en la madre como en el hijo), así como consecuencias en la posible aparición de condiciones genéticas o congénitas. Ni qué decir que la nutrición adecuada y coherente es fundamental, pero lo es incluso desde antes de quedarse embarazada – asegurando que el cuerpo de la madre cuente con una reserva adecuada de varios macro- y micronutrientes esenciales para tener un embarazo y parto saludables. En estos posts te cuento mi experiencia en el embarazo con la diabetes tipo 1.

La manera de nacer.
También la forma en que un niño viene al mundo – sea de forma vaginal o por cesárea, y con la ausencia o presencia de complicaciones al nacer – influye en su microbiota y la madurez que ésta alcanzará. Si el parto se desarrolla normalmente por vía vaginal, al pasar por el conducto vaginal el niño entrará en contacto con la microbiota de la madre en dicha zona, con lo que recibe cierta protección contra posibles infecciones (asumiendo que la madre tiene ella misma una microbiota sana), además de apoyar a que su propia microbiota (del niño) madure más pronto. También es óptimo que el bebé nazca a término – es decir, que no se trate de un bebé prematuro o que haya sido inducido demasiado pronto –, ya que esto también apoya a que su microbiota pueda seguir madurando antes de nacer, y a que se encuentre en mejor estado antes de que se corte el cordón umbilical y deba empezar a alimentarse por la boca, utilizando por primera vez su propio intestino y su propia microbiota intestinal. En este artículo te cuento mi experiencia con mi parto.

Alimentación temprana: lactancia materna.
También es sabido que la lactancia materna influye en el desarrollo óptimo y coherente de una microbiota sana – sin ignorar el hecho fundamental de que la propia madre debe encontrarse sana y llevando una nutrición coherente, adecuada, y con la suficiente presencia de macro- y micronutrientes. La lactancia materna es la manera más saludable y genéticamente coherente de alimentar a un bebé, incluso en casos en que la salud de la madre es “menos que óptima”, aunque claramente lo adecuado es que la madre también esté llevando una nutrición coherente, adecuada y suficiente.

La leche materna es una sustancia “viva”, que contiene no solamente los nutrientes necesarios en términos de grasas, proteínas, azúcares necesarios, etc., sino también anticuerpos de la madre e información genética, metabólica, etc. Las leches de fórmula – que si bien existen casos en que lamentablemente se vuelve necesario usarlas, porque la madre no pueda o no desee, o no cuente con el suficiente apoyo o el contexto adecuado para dar lactancia materna – siguen siendo un procesado industrial que no contiene todas estas características vivas de la leche materna, que va cambiando conforme el bebé va creciendo, según el momento del día e incluso según va progresando una misma toma de leche. Aquí puedes saber más sobre lactancia materna y diabetes.

El comienzo de la alimentación complementaria.
Otro factor que es menos conocido, pero que cada vez más comenzamos a estudiar en su importancia sobre la microbiota de los bebés, es el cómo se lleve a cabo la introducción de alimentos complementarios a la leche materna (o el proceso de “destete”) aun si se continúa dando lactancia durante meses o años. La microbiota del bebé toma tiempo en madurar y en estar lista para diferentes clases de alimentos. Sabemos que una introducción demasiado temprana de alimento sólido o semisólido (generalmente antes de los seis meses, aunque esto varía en cada bebé y algunos pueden tardar más tiempo en estar listos); trátese de papillas, “cereales para bebé”, frutas, o cualquier otro comestible para el que su sistema aun no esté preparado, puede tener consecuencias muy negativas en la salud intestinal del bebé, consecuencias que pueden ser tan graves como desencadenar una reacción alérgica que persista por el resto de su vida, o favorecer que se dispare un trastorno autoinmune – sin importar qué tan benigno o “hipoalergénico” creamos que es un alimento.

Se sabe de bebés que han tenido una fuerte reacción alérgica al introducir en su alimentación cosas como cereales de arroz – un ultraprocesado alto en azúcar y bajo en nutrientes que el bebé no necesita para nada (¡no necesitamos carbohidratos en general, ni los bebés ni nadie, y mucho menos necesitamos un carbohidrato refinado y ultraprocesado), pero que lamentablemente muchos ven como un “alimento” que es “benigno” para darle a los bebés, por ser supuestamente “fácil de digerir”, “un buen primer alimento complementario a la leche” e “hipoalergénico”. La realidad es que el arroz (y cualquier cereal) no solamente no es necesariamente ninguna de esas cosas, sino que además puede causar en algunos bebés una reacción alérgica o simplemente ir dañando su microbiota, introduciendo inflamación sistémica desde temprana edad.

Otros estudios demuestran, por ejemplo, que la introducción de gluten más tardía se asoció con un retraso en la aparición de enfermedad celiaca. Si bien lo ideal sería no introducir nunca alimentos incoherentes con nuestra genética como los cereales y carbohidratos refinados; la realidad es que el niño vivirá en un contexto donde éstos tampoco pueden ser evitados por completo; pero entre más pueda retrasarse la introducción de cualquier posible alergeno (gluten, trigo, etc), el sistema del bebé estará mejor preparado para “lidiar” con ellos.

Los ultraprocesados “para bebés” siguen siendo ultraprocesados, altos en azúcares y otras sustancias dañinas como pueden ser aceites de semillas, harinas refinadas, colorantes y saborizantes, etc., y generalmente pobres en nutrientes. Comestibles como “yogures para bebé”, cereales y galletas “para bebés”, papillas industriales procesadas; son un invento reciente, que surgen al mismo tiempo que todos los demás ultraprocesados que ahora inundan los mercados. Tradicionalmente, a los bebés se les comenzaba a dar alimentos complementarios que eran básicamente lo mismo que comía el resto de la familia, en pequeñas porciones que ellos pudieran coger y masticar y digerir – o bien se les preparaban purés caseros de verduras, frutas (que no son necesariamente tan recomendables) y otros alimentos. Los bebés, igual que todo el mundo, necesitan comida real – empezando con la lactancia materna y luego haciendo poco a poco una transición hacia más comida real – y no una transición hacia chatarra dañina y genéticamente incoherente. Por ejemplo hay estudios que relacionan los cólicos infantiles con una inflamación sistémica de bajo grado, ¡desde tan temprana edad ya puede haber una inflamación importante!…

“Baby-led Weaning” (BLW): ¿qué es y por qué puede ayudar en la introducción de alimentos complementarios?…
Ahora comienza a ganar cada vez más aceptación el concepto del “Baby-Led Weaning” (BLW), del cual he escrito antes en este Blog. Significa que el bebé “dirige o conduce el destete”, y es un método o plan alimentario que se conoce como “alimentación autorregulada por el bebé” o “alimentación complementaria dirigida por el bebé”. Consiste en dar al niño preparaciones que forman parte del menú familiar con pequeñas adaptaciones, sin recurrir a los triturados o purés de la alimentación convencional. Esencialmente, que el niño poco a poco vaya haciendo la transición a introducir alimentos sólidos, guiado por su propio interés y capacidad para ingerirlos en pequeñas porciones. (Obviamente, está de más decir que al bebé se le dará a elegir entre opciones de alimentos que sean todos ellos saludables y coherentes; y no entre algunos alimentos que sean adecuados y otros que no).

Es importante tener en cuenta que el BLW no implica dejar la leche materna o la fórmula, ni mucho menos de manera súbita; sino que se van introduciendo los alimentos sólidos en la dieta del bebé de manera progresiva y auto-regulada por el niño. Incorporar una técnica de BLW en la alimentación de nuestro bebé, consistirá por lo tanto en ofrecer alimentos al niño, más que “dárselos”. Ofrecer implica que el adulto podrá, por ejemplo, sentar al bebé frente a la mesa, poniendo frente a él o ella varias opciones de alimentos saludables y frescos como por ejemplo, frutos secos, o verduras en forma de “palitos” (de zanahoria por ejemplo), ya que dicha forma facilita que el bebé la pueda coger con su mano y llevarla a su boca. Lo importante es que la comida no se le “da” en la boca convirtiendo al bebé en un agente pasivo de su propia alimentación, sino que él mismo, conforme va pudiendo, aprendiendo y demostrando interés, toma con sus manos los alimentos y los ingiere, siendo así un participante activo de su nutrición. Convirtiendo así al BLW en un proceso educativo y no sólo nutritivo, donde el niño descubre texturas y sabores, se interesa en la comida de los adultos, y participa activamente en la comida como un evento familiar.

El “baby led weaning” (BLW) ofrece los siguientes beneficios:

El bebé participa de las comidas familiares, lo que facilitará que pruebe una mayor diversidad de alimentos y más integración.
Es un método que enseña a través del ejemplo y por ello la familia deberá planificar alimentos saludables, así que siguiendo este método es probable que mejore la alimentación de toda la familia: ¡la coherencia es fundamental!…
Favorece las habilidades motoras y la autonomía del bebé.
Permite estimular más los sentidos del bebé al descubrir por él mismo, distintos sabores, texturas, colores y olores.
Fomenta la independencia temprana del bebé y se convierten en niños menos “quisquillosos” con la comida o niños malos comedores.
Los bebés determinan a la velocidad que comen, y por lo tanto disfrutan más de la comida, sin sufrir imposiciones o asociaciones negativas con la comida.
Al no obligarlos a comer o a terminar el plato, más adelante estarán dispuestos a probar nuevos alimentos, y el momento de comer se convierte en una situación agradable para el bebé.
Favorece la adquisición de buenos hábitos alimentarios que logran evitar el sobrepeso y/o obesidad en el corto y largo plazo. Lejos de ser una tarea mecánica a realizarse varias veces al día, el acto de comer se convierte entonces en un aprendizaje; donde el bebé no solamente descubre texturas, sabores y colores, sino además combinaciones de alimentos, aprende a distinguir y preferir alimentos coherentes y saludables, y aprende que la comida es también un importante evento social y un momento de convivencia familiar.
Al no utilizarse prácticamente “cereales para bebés”, “yogures infantiles”, “paitos”, etc. el bebé no consume azúcares añadidos o exceso de sal (ingredientes que también suelen incorporar las papilas industriales…) y que se deben evitar tanto en el primer año de vida como en los restantes.
Además del método, el “cómo” tiene gran importancia, el momento en el que lo hacemos y el “qué” ofrecemos a nuestros niños o bebes.
El (ab)uso de antibióticos.
Existe lamentablemente un gran abuso de los antibióticos; en donde padres y madres se precipitan a dar antibióticos a los bebés ante el menor síntoma de cualquier enfermedad, resfriado, malestar estomacal o lo que sea – muchas veces de manera completamente innecesaria e ineficaz, ya no solamente porque el sistema inmune del niño muchas veces es capaz de combatir infecciones por sí mismo (y debe aprender a hacerlo), sino que también porque en ocasiones se les dan antibióticos para intentar “combatir” infecciones virales (causadas por virus), por lo que el antibiótico es rotundamente inservible ya que están diseñados para combatir bacterias y patógenos, no virus. Pero no solamente resulta inservible, sino que además al antibiótico “mata” o debilita profundamente toda la microbiota intestinal del niño, volviéndolo con el tiempo más propenso a infecciones, pues por un lado se debilita su propia microbiota, y por el otro lado las bacterias dañinas que puedan andar por ahí van volviéndose más resistentes a los propios antibióticos.

Si bien el abuso de antibióticos se ha vuelto menos común en los países donde sólo es posible conseguirlos con receta médica, su sobre-uso muy probablemente continúa siendo un problema significativo.

*Curso PROGRAMANDO LA SALUD. Actualización sobre Microbiota intestinal en el ámbito materno infantil. Mamanicole.com
Existe cada vez más evidencia de que nuestra microbiota intestinal no se recupera completamente al uso de antibióticos repetidos o es reemplazada por microorganismos persistentes.

Hábitos de higiene.
Está de más decir que los hábitos de higiene, de forma general, favorecen que los niños aprendan a tener costumbres saludables en cuanto a lavarse las manos, conservar limpios sus espacios, objetos y ropa, ir aprendiendo a limpiar su propio cuerpo, etc. Aunque también es valioso mencionar que no conviene abusar de jabones muy agresivos o demasiadas sustancias limpiadoras por todos lados, ni tampoco obsesionarse con que los espacios donde están los niños se encuentren siempre completamente sanitizados – pues también es saludable que los niños se expongan a la naturaleza, la tierra, jugar en exteriores, exponerse a la luz solar, estar en contacto con otros niños, y un cierto nivel de exposición a todas estas bacterias naturales; con lo que su sistema inmune va “practicando” y fortaleciéndose.

Alimentación coherente y adecuada: un aprendizaje continuo.
Más allá de la etapa de lactancia y del Baby-Led Weaning o cualquiera que sea el método elegido para introducir alimentación complementaria, es evidente que durante todas las etapas del crecimiento del niño, y el resto de su vida en general, si queremos proteger su salud y bienestar es importante llevar una alimentación coherente: con la cantidad adecuada de proteínas completas, grasas coherentes, vitaminas y minerales necesarios; así como favorecedora de la normoglucemia.

Y desde luego; el aprendizaje y educación continuos, que son necesarios en cada etapa y momento de la vida, para volvernos dueños de nuestra propia salud. Es importante animar al niño a que, desde su propia curiosidad, pregunte, explore y aprenda qué es la comida real; por qué ciertos alimentos son adecuados y coherentes mientras que otros no lo son, guiarlo para que escuche a su propio cuerpo (¿estoy satisfecho o aún tengo hambre? ¿es hambre o antojo? ¿cómo me siento después de comer tal o cual cosa, comparado con cómo me siento después de comer esto otro?). Conviene animarlo a que cuestione el hecho de que vivimos en un ambiente obesogénico – en donde recibirá de su alrededor muchos mensajes indicando que los azúcares y procesados dañinos supuestamente significan “fiesta, celebración, regalo, afecto”, etc. Ir guiando y acompañando su proceso aprendizaje, le enseñará a valorar el carácter óptimo de la comida real, y lo deliciosos que pueden ser los alimentos reales y coherentes que lo mantienen sano y lleno de energía.

Mi Recomendación:
Como te he contado en este artículo en todos los apartados hay una relación estrecha con la predispsición de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y probable autoinmunidad por su relación con la programación metabólica de la microbiota.

Si eres una mujer o joven con diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, prediabetes o resistencia a la insulina y planeas quedarte embarazada, te recomiendo normalizar tus niveles de glucemia ¡YA!, favorecer la nutrición integral y prepararte para la decisión de quedarte embarazada que es seria, y como te he contado en este artículo tiene un GRAN impacto metabólico en ti y en nuestros hij@s, si ya estás embarazada y tienes diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, prediabetes o diabetes gestacional, puedes mejorar tu estado de salud integral y mejorar esta programación metabólica. Contáctame, ya que tengo un pack de consultas especializadas en el embarazo, pre- y post-embarazo.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

¿”Diabético” o “Persona con Diabetes”?: La importancia del lenguaje

Las palabras que elegimos usar, cambian nuestra percepción de las cosas. De muchas maneras muy importantes y cruciales, nosotros definimos y creamos nuestra realidad a través de las palabras que elegimos usar.

Por ello no es un tema menor (y es muy importante en mis programas de acompañamiento); el que nosotros mismos como personas que vivimos con diabetes, así como la gente en nuestro entorno, nos cuestionemos y se cuestionen el tema de las etiquetas y palabras que utilizamos para referirnos a la diabetes. ¿Te llamas a ti mismo(a) o te llaman otras personas, “diabético” o bien “persona que vive con diabetes”? ¿Crees que la diferencia importa?…

Dado que las palabras definen, las etiquetas pueden – o intentan – “definir” a una persona de maneras que pueden resultar simplificadoras, y muchas veces victimizadoras o hirientes, o llenas de miedos y mitos, reduciéndolas tan sólo a la condición con la que viven… O por el contrario, las palabras adecuadas pueden resultar empoderantes, positivas, incluyentes y saludables; y recordarnos que somos personas completas, íntegras, y que somos más que nuestra condición. Y la diabetes es una condición con la que vivimos, ¡no es la totalidad de quien somos!…

Esta discriminación en el lenguaje – empezando muchas veces por los mismos médicos – ha usado palabras que resultan violentas y retrógradas, o ya directamente insultantes, por ejemplo decir cosas como sidoso, canceroso, diabético, deficiente mental, cieguito, sordo, mudo, enfermito y muchos más. Todas estas palabras para referirse a una persona con una condición particular, nos violentan y nos reducen tan solo a dicha condición.

De una manera similar, nosotros vivimos con la diabetes como condición, y somos mucho más que dicha condición.

Incluso existe otra distinción relevante – aunque ya no tan fundamental – entre decir “persona con diabetes”, o decir “persona que vive con diabetes”, pues esta segunda opción pone aún más distancia entre nuestra identidad como personas completas, y la condición con la que estamos viviendo. Separa aún más a la diabetes de nuestra identidad; pues si bien es cierto que esta condición es una parte importante de nuestra experiencia cotidiana, y condiciona ciertas cosas en nuestra vida y salud, no es quien somos, sino tan sólo una parte en particular de nuestra experiencia vital.

Las personas con discapacidad se han enfrentado desde años a una lucha similar, enseñándonos que ellos son personas completas e íntegras, mucho más allá de su discapacidad. Ellos no “son su discapacidad”, sino que son una persona completa… que pasa y resulta que vive con una discapacidad, y ya está. Hace tiempo la gente acostumbraba referirse a las personas con discapacidad usando palabras que ahora reconocemos como insultantes, desde cosas como “retrasado” hasta “minusválido”, términos retrógrados que dan a entender la “menor valía” de una persona. Lo más adecuado es entonces decir que se trata de una “persona con discapacidad”, pues ante todo sigue siendo una persona, y si bien en muchos contextos puede ser relevante mencionar la discapacidad, su identidad como persona viene primero, y después la condición particularidad de la que se trate.

El lenguaje puede ser mucho más rico que eso, y ser conscientes de las palabras que usamos es algo que nos ayuda a replantear y cuestionar cómo nos vemos a nosotros mismos (sea que vivamos o no con alguna condición particular) y a quienes nos rodean. Recordemos también que el lenguaje es la manera en que expresamos nuestras necesidades y emociones, lo que me gusta y lo que no me gusta, es algo que sirve para todos. Debo preguntarme, ¿cuál es mi propia forma de pensar, más allá de lo que me hayan dicho o las palabras que me hayan enseñado?…

De ahí que ser asertivos con nuestras necesidades y deseos también es relevante. Si yo quiero esto, esto para mí es importante y lo adecuado es expresarlo, para no estar “jugando a que me adivines”. Es así como, con la gente que nos rodea, nos volveremos capaces de expresar lo que nos gusta, lo voy poniendo en mi propio lenguaje, y quienes me rodean lo acaban haciendo también.

Es por ello que en todos mis programas y comunidades, mi Blog, transmisiones en vivo, tutorías y cafés virtuales, he creado un glosario, para distinguir los términos que nos empoderan, de aquéllos que nos intentan definir en forma simplista y que por lo tanto nos restan poder:

“Condición”, en lugar de “enfermedad”: ésta puede ser resistencia a la insulina, diabetes tipo 1 o tipo 2, prediabetes; es la condición o circunstancia en que se encuentra una persona que está consciente de lo que tiene, y tomando acción para tratarlo y/o mejorarlo.
“Enfermedad”: cuando la persona con resistencia a la insulina, diabetes tipo 1 o tipo 2, ó prediabetes, no está haciendo nada para mejorar su salud y por lo tanto, ahí sí nos referimos a que tiene enfermedad: glucotoxicidad, hiperglucemia crónica, complicaciones diabéticas que avanzan o no mejoran.
“Persona con diabetes” en lugar de “diabético”: se refiere a las personas que tenemos esta condición, sin etiquetarnos, ni clasificarnos ni mezclarnos como la misma cosa, ya que la persona sigue siendo una y la condición otra.
“Diabético” o “diabética”: se refiere únicamente a un adjetivo para describir cosas u objetos como “pie diabético”, “complicación diabética”, etc.
“Tratar o normalizar los niveles de glucemia”, en lugar de “controlar la diabetes”: ya que lo que debemos controlar o normalizar son éstos, se tenga o no diabetes, prediabetes o cualquier condición. Por ello resulta muy importante separarlo. Yo misma he demostrado que aún con el diagnóstico de diabetes, puedo tener mayor salud y bienestar, así como mejores niveles de glucemia, que una persona sin esta etiqueta o diagnóstico.
“Elegir qué comer”, en lugar de “no puedo comer tal cosa”: decir “yo elijo” en lugar de “no puedo” me da esta libertad de elección consciente de autocuidado, y no irme al extremo de responsabilidad extrema o de falta de responsabilidad.
“Estilo de vida” en lugar de “estar a dieta o régimen”: la palabra “dieta” ha sido sobreutilizada hoy en día, además se ha utilizado en la inmensa mayoría de casos en protocolos destinados al fracaso por basarse en premisas falsas, o en el desconocimiento total de cómo fuciona nuestro metabolismo, psicología, ciclo de hambre y saciedad, etc. Además, “dieta” suele traer a la mente la idea de privaciones, sufrimiento, y algo que “sólo haré temporalmente”, en lugar de que implique cambios permanentes y llevaderos en mi estilo de vida. En mis programas acompaño a las personas a descubrir que podemos normalizar la glucemia al tiempo que disfrutamos de comidas deliciosas y saciantes, sin privarse y sin sensaciones de hambre. “Estilo de vida” también implica cuidar otros factores como el sueño, manejo del estrés, medicación adecuada, ejercicio, estado psico-afectivo y emocional… mucho más allá de lo simplista que es la palabra “dieta”.
Lo fundamental es que yo no soy la diabetes; ésta forma parte de mi vida y me condiciona, pero yo elijo cómo me puede condicionar, o qué tanto ésta influirá en mi salud y bienestar, a través de normalizar mis niveles de glucemia. Te dejo con esta frase de S. Freud que me gustó y viene muy acorde con el artículo de hoy: «Es imposible conocer a los hombres, sin conocer la fuerza de las palabras»

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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Mi próximo webinar privado gratuito, en directo “Guía para hacer Keto con diabetes o resistencia a la insulina” es el próximo martes 29 de junio a las 19h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ: https://diabetesbien.com/go/

Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

Gestión de Límites en el Auto-cuidado de la Diabetes

Quienes vivimos con diabetes y queremos alcanzar salud y bienestar; o también quienes viven sin diabetes pero que igual desean cuidar su salud, deben tomar decisiones conscientes respecto a su alimentación, mismas que en ocasiones son cuestionadas por otros. Hablando concretamente de la normoglucemia (es decir, tener niveles normales de glucosa en sangre, por debajo de 100 mg/dL), ésta es fundamental para tener una buena salud metabólica; para toda la gente pero especialmente para quienes vivimos con diabetes. Simplemente no es cierto que podamos comer “de todo” y tener óptima salud.

Y la realidad es que para alcanzar esta normoglucemia, tendremos que remar a contracorriente de cómo se alimenta gran parte de la sociedad moderna, y tendremos que tomar decisiones constantes que vamos integrando para gestionar nuestra glucemia e insulina y que a los demás puede sorprender, o hacer prácticamente lo contrario a lo que recomienda la mayoría de profesionales y asociaciones de salud: deberemos comer más grasas saturadas, no basar la alimentación en carbohidratos sino en grasas y proteínas de calidad, y abandonar los cereales, azúcares y comestibles procesados. Estas decisiones conscientes, que traerán mejorías tan notables en nuestra salud; también nos pondrán – para bien y para mal – en contraposición a cómo se alimenta el 95% de la sociedad moderna. Gente que quizá cuestionará y juzgará, a pesar de que ellos mismos quizá viven con problemas de salud relacionados a su alimentación (y que ni tan siquiera se dan cuenta de la relación con la alimentación).

Esto puede traer a menudo dificultades sociales como las que me cuentan muchas de las personas que acompaño en mis programas: desde el cuestionamiento bien o mal intencionado, el juicio o rechazo a lo que estamos haciendo, que nos digan que “estamos mal” o que “toda la vida se ha comido esto”, o gente que se ofende porque no queremos comer tal o cual cosa, o sentir vergüenza porque creemos que “siempre tenemos que explicar el por qué”.

En mis programas, tomo en cuenta todos estos factores para acompañar a la gente de forma integral; sabiendo que el aspecto emocional, social y psicológico es parte muy importante de esta travesía. Por ello en mis sesiones grupales hablamos de estos temas y otros similares, que en un ambiente relajado y respetuoso te ayudan a sentirte acompañado para enfrentar cualquier situación en tu vida con diabetes y ser coherente con tu salud, tomando en cuenta también nuestro contexto social. Ya que a fin de cuentas vivimos en este contexto social y no podemos “escapar” de él, somos seres que siempre existen dentro de un contexto y un círculo determinado de personas. Por lo tanto, gestionar nuestros límites desde un lugar de auto-respeto, amor propio y empatía consciente, será igual de importante que la alimentación en sí misma. ¡Y sé que no siempre es fácil!

Estas dificultades pueden ser especialmente agudas con la familia, o en eventos sociales donde se ha vuelto la norma hincharse de azúcares y comestibles chatarra: pasteles, bollería, galletas, dulces… Incluso ciertas actividades se relacionan con alguna comida chatarra en concreto: ir al cine se asocia con “palomitas de maíz”, eventos deportivos con “snacks” y tentempiés procesados… Momentos que nuevamente pueden traer un cuestionamiento, juicio o rechazo por parte de los demás, por negarnos a participar del atracón. Más bien convendría preguntarnos todos, ¿por qué hemos convertido el concepto de “celebración” en sinónimo de “atracón de chatarra y procesados”?… Nos enseñan esta conexión desde que somos muy pequeños, ¡y la salud pública está pagando un precio por ello!

Para poder gestionar exitosamente nuestros propios límites, y vivir conscientemente las decisiones que hemos tomado para estar en salud, hay cosas que pueden ayudarnos:

Tener muy claro el amor propio y el respeto a mí mismo(a). Saber que las decisiones que estamos tomando respecto a nuestra alimentación, vienen del aprendizaje que hemos tenido, y a su vez este aprendizaje está fundamentado en un lugar de amor propio; de saber que por respeto y amor propio vale la pena cuidar de mi salud. Mi salud y bienestar son prioridad.

Las explicaciones sólo me las debo a mí mismo. Algunas veces sucede que nosotros mismos nos “enrollamos” en dar explicaciones que quizá ni nos han pedido. Tal vez por vergüenza, o porque aún no hemos trabajado cómo establecer nuestros límites con firmeza y con seguridad en nosotros mismos; empezamos a explicar “es que no como tal cosa, porque…”, o cosas como “disculpa que no coja galletas porque…” o “perdona, que tengo que mirarme la glucemia y pincharme…” Y quizá la otra persona ni siquiera lo había notado, o ni siquiera nos preguntó por qué no quisimos una porción de algún alimento en concreto o tal vez tampoco le interesa conocernos e intimar con nuestra vida. Si bien hay muchas ocasiones en que sí existe este cuestionamiento o juicio, a veces nosotros mismos nos adelantamos a dar explicaciones enrolladas; por cosas que la gente ni siquiera se dio cuenta si comemos o no, o probablemente ni mostrarán interés en saberlo.

Auto-conocimiento: En la diabetes, condiciones autoinumes como la diabetes tipo 1 está claro que necesitamos ayuda de los demás para gestionarlo mejor, así que nos tendrías que preguntar: ¿qué necesito? ¿Qué puedo aprender a pedir a los demás, para que me ayuden a cuidar mi salud? ¿Qué cosas me gustan y me sientan bien, no sólo en cuanto a comida sino todos mis demás hábitos (autogestión de glucemia e insulina, sueño, ejercicio, manejo del estrés)?

Comunicación y respeto. Cuando estoy intentando hacer cambios en mi alimentación y aparece algún cuestionamiento, juicio o rechazo; es importante saber comunicar mis necesidades – incluyendo las emocionales –, dando sólo las explicaciones que yo quiera dar. Por ejemplo, al sacar el medidor de glucosa, lector o móvil para mirar la glucemia en el sensor, o la insulina para ponértela, o tomarte alguna medicación, puedo decir algo como “ahora estoy gestionando mi glucemia y medicación para cuidar mi salud, y necesito centrarme” si te parece bien después te explico lo que quieras saber sobre mi condición de diabetes, Otro ejemplo de respuesta es “estoy probando a hacer estos cambios en mi alimentación para cuidar de mi salud. Te agradeceré que me apoyes, y no que me lo hagas más difícil, por favor”. Pedir lo que quiero y necesito, desde el auto-respeto y la empatía, muchas veces basta para que los demás lo entiendan.

¿Qué heridas podría haber en mí?… Si el juicio o cuestionamiento de los demás me resultan dolorosos, ¿de dónde viene realmente ese dolor?… Quizá son heridas de abandono, miedos al rechazo que cargamos desde muy pequeños, o traumas que debemos aprender a reinterpretar y manejar. Si los comentarios ignorantes o llenos de juicio me afectan, ¿por qué sucede?…

Si otros se ofenden por mis decisiones, es algo que viene de sus propias heridas y no tiene qué ver conmigo. En situaciones familiares a veces se dan casos así – y esto sucede aún más en las culturas de familia extendida; donde son comunes las fiestas asociadas a atracones de comidas y azúcares, además de que ofrecer estas comidas a los otros está interpretado como una forma de demostrar cariño, un regalo, etc. Por ejemplo que en un cumpleaños nos regalen chocolates, o que en una celebración nos ofrezcan porciones de tartas y pasteles, platillos basados en cereales… Quizá sentimos miedo a ofender a otras personas si rechazamos estos comestibles; o quizá terminamos comiéndolos porque no sabemos cómo poner estos límites sin temor a un rechazo. Sin embargo, ¿vale la pena dañar mi salud, causarme una hiperglucemia por horars (y después tal vez una hipoglucemia) o echar a perder mi digestión, simplemente para que otro “no se ofenda”?

Aceptar que existirán algunos “opinólogos”, que creen ser expertos en alimentación y diabetes. Muchos nos sentimos más cómodos si mantenemos una condición como la diabetes como algo privado, que no tenemos por qué compartir ni explicar. En otras ocasiones, pensamos que podría valer la pena dar explicaciones relacionadas a la diabetes, pensando que quizá así la gente “no se meterá” con nuestras decisiones. Y a veces esto es un error, pues la gente opina y juzga aún más que si hubiésemos dicho algo simplista como “estoy a dieta o no me sienta bien”. Y dado que la diabetes (sobre todo tipo 2) es hoy en día una condición muy común, aparecen entonces los “expertos” y “opinólogos” que dicen cosas desde la ignorancia o la inexperiencia, quizá cosas como “pues yo sé que en la diabetes sí debes comer carbohidratos”, o “pues mi tía también tiene diabetes y sí come arroz”… Nuevamente, nos toca a nosotros decidir hasta dónde queremos explicar, y saber ignorar los comentarios que quizá vienen del ego, y que ni siquiera tienen la intención de entender o de ayudar.

Empatía conmigo mismo y con los demás. Es importante que yo aprenda a pedir empatía, así como también ofrecerla. Lo que yo decida comer es mi decisión, que debería ser respetada y aceptada sin problemas. De la misma manera, yo puedo tener empatía con quienes deciden comer grandes cantidades de procesados y carbohidratos y no se interesan por su propia saud (y saber que, yo tampoco me ofendo porque no estemos de acuerdo, como comenté antes, no les debo más explicaciones).

Si una persona o una relación está volviéndose tóxica, saber gestionar límites aún más firmemente. Si una relación está comenzando a afectar mi bienestar, mis niveles de energía o mi estado de ánimo en relación a mis decisiones con la alimentación, debemos aprender a establecer estos límites firmes en la gestión de nuestros hábitos. Esto no necesariamente implica cortar toda relación con esa persona, pero sí el saber ponernos a una distancia emocional en donde no nos afecte. Y si esto no es posible, saber pedir ayuda, quizá de un profesional psicológico o psicoterapia.

Mantener mi autonomía: saber que sólo yo puedo adueñarme de mi salud y de mi aprendizaje, ser el dueño de mi diabetes y volverme entonces capaz de gestionar mi salud y bienestar. Soy capitán de mi barco, responsable y no una víctima de las circunstancias. Y si decido hacer excepciones, ser consciente de las consecuencias y de cómo gestionarlas.

¿Cómo es mi diálogo interno?… ¿Es positivo y empoderado? ¿O me compadezco de mí mismo todo el tiempo, por vivir con diabetes, o porque mi familia no entiende mis decisiones, o porque en las fiestas me preguntan por qué no como azúcar?… Esto se relaciona al punto anterior sobre autonomía, y saber practicar poco a poco la puesta de límites firmes, desde un lugar de respeto y empatía. Porque mi salud importa más que las opiniones ajenas.

Acércate a un profesional sanitario coherente, que también lo viva y que pueda acompañarte de igual a igual.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ que comienzan el 31 de mayo: https://diabetesbien.com/go/

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Todo lo que los Padres de Niños con diabetes Necesitan Saber

Cuando un niño o niña es diagnosticado con diabetes tipo 1 (DT1, que es el más común en la infancia o adolescencia), puede haber para los padres muchos miedos, incertidumbres, mitos… Abordaré aquí algunas de estas dudas, presentando algunas ideas que espero nos ayuden a cuestionar estos mitos, miedos, y otras premisas que no nos ayudarán en el camino de manejar saludablemente la DT1 del niño. Ya que las ideas que circulan entre las comunidades de padres de niños y jóvenes con DT1, no siempre son adecuadas ni nos dan el acompañamiento que verdaderamente nos traiga bienestar.

La mayoría de especialistas siguen dando consejos inadecuados.
Ante todo debemos tener en cuenta que el mundo de la nutrición en general, y de la diabetes en particular, los consejos se siguen basando en premisas completamente equivocadas. La premisa fundamental sigue siendo que debemos “evitar las grasas, en especial el colesterol” y “basar nuestra alimentación en carbohidratos”. Y sin embargo he explicado antes que esto es falso; y que no necesitamos comer carbohidratos para sobrevivir, y tampoco los necesitan los niños.

En el caso de los niños, existe este mismo consejo equivocado, ¡incluso para niños que viven con diabetes!… De hecho, este problema es aún más grave tratándose de niños, pues lejos de ser verdad el mito de que “los niños necesitan carbohidratos, necesitan azúcar y además lo queman todo”, por el contrario una glucemia elevada en niños hace aún más daño a su cuerpo en desarrollo, del daño que hace a los adultos. Es increíble que siendo la diabetes una intolerancia a los carbohidratos, ¡aún se recomiende a quienes viven con diabetes basar su alimentación primordialmente en carbohidratos!… Ellos siguen recomendando “contar raciones”, que ya antes expliqué que no funciona.

En una total falta de coherencia, hasta la Asociación Americana de Diabetes (ADA), ¡recomienda que los niños coman muchos carbohidratos, garantizando complicaciones a su salud y problemas en su desarrollo!…

Queremos “normalizar” la vida del niño, ¿pero eso qué significa?
Entre grupos y comunidades de padres de niños con diabetes, se habla de “normalizar la enfermedad”. Sin duda queremos que los niños con DT1 vivan una vida normal, que se desarrollan y jueguen normal… pero esto se malinterpreta como “dejar en paz al niño, que ya tiene suficiente con tener diabetes”, o el error de simplemente “dejar que coma de todo y cuanto quiera”. Y así muchos padres, que quizá sienten culpa o frustración de que el niño viva con esta condición, dejan que el niño haga lo que quiera aunque esté dañando gravemente su salud.

Aquí se suele caer también en el mito, del que he hablado antes, de que el niño puede simplemente “comer muchos hidratos y luego pinchar mucha insulina”; expliqué por qué esto no funciona y garantiza descontrol glucémico. Hay que enfrentar y aceptar la realidad de que un niño que vive con DT1 simplemente no debe comer azúcares ni carbohidratos refinados (cereales, almidones, etc.); pues al comerlos está garantizando el descontrol glucémico, la subsecuente aparición de complicaciones y perpetuar y agravar la condición autoinmune. Con una alimentación basada en hidratos, garantizamos que el niño viva con inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina (que merma su crecimiento) y que se presenten con el tiempo complicaciones diabéticas. Otro mito común es que “las complicaciones sólo aparecen después de la pubertad”. Por un lado esto es mentira; pero aún si fuera verdad, no es una buena excusa para descuidar la salud del niño, ni para esperar a que sea mayor para aprender y acompañarle a él o ella en su aprendizaje para el manejo de su diabetes.

En este acompañamiento, creo que es fundamental manejar nuestros traumas, prejuicios e ideas preconcebidas acerca de lo que significa “una infancia normal”. En lugar de dejar nuestra responsabilidad como padres y simplemente aceptar que el niño se haga daño, más bien habría que preguntarnos por qué asociamos la “infancia normal” con azúcar y procesados. ¿En qué momento convertimos la adicción al azúcar, o los atracones de “comida” industrial, en una supuesta “parte normal de la infancia? ¿No estará mejor el niño si logra desarrollarse y crecer con normoglucemia, jugando y creciendo como cualquier otro niño?… Entonces una definición más saludable de “normalizar” la infancia del niño con DT1, sería ayudarle a vivir con normoglucemia, es decir niveles normales de azúcar en sangre, iguales a los de un niño que vive sin diabetes. Esta normoglucemia es la verdadera forma saludable y coherente de apoyarlo a vivir una infancia normal. La verdadera normalidad es que el niño pueda tener salud integral, aun viviendo con diabetes.

Y sí, esto implica restricciones alimentarias y muy probablemente nos tocará remar a contracorriente del conocimiento convencional. Pero los beneficios de tomar estas decisiones son invaluables, y se verán reflejados en la rápida mejoría del bienestar en el niño (estado de ánimo, crecimiento adecuado, salud en general). Su bienestar dependerá del control glucémico, y no de la “libertad” de comer azúcares. ¡Más bien tendríamos que preguntarnos por qué sí le damos azúcares y procesados, que causan tanto daño, a los niños que viven sin diabetes!

Hay muchos incentivos económicos detrás del “conocimiento convencional”.
Debemos también saber que detrás de muchas de las recomendaciones convencionales para niños que viven con DT1, tienen detrás muchas motivaciones económicas, orientadas a la ganancia industrial y no a la salud del niño. Se promueve comer muchos carbohidratos, pues éstos son una enorme industria. Sobre todo consideremos que Estados Unidos – que domina la narrativa médica, publicaciones médicas, etc. – es un enorme productor de cereales y no les interesa que la gente deje de consumirlos. Otro negocio enorme es la venta de insulina, que si bien es necesaria para el manejo de la DT1; cuando se sigue el consejo convencional de “comer muchos hidratos y pinchar mucha insulina” se terminan necesitando más cantidades, con lo cual crece más ese negocio.

Los profesionales están mucho más preocupados por evitar las hipoglucemias, que los daños de la hiperglucemia.
A propósito de incentivos económicos, o desalineados con el bienestar del niño; hay otra cosa a tener en cuenta. Otro mito que escuchamos mucho es que “el niño necesita comer carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Pero esto, aunque pueda sonar verdadero, en la práctica no es verdad ni funciona así. He explicado antes que las crisis de hipoglucemia son mucho más frecuentes cuando se vive en la montaña rusa de la glucosa en sangre, suceden mucho más a menudo cuando se vive en constante anormalidad glucémica. En otras palabras, una hipoglucemia severa generalmente viene después de un pico de hiperglucemia, en donde la glucosa en sangre está muy elevada. Por lo tanto, una alimentación basada en carbohidratos prácticamente garantiza la anormalidad glucémica y las hipoglucemias.

Pero el problema es que para los médicos existe aquí un incentivo perverso. Ellos quieren principalmente evitar demandas judiciales, por casos de hipoglucemias severas. Esto tiene qué ver con el hecho de que todos nuestros sistemas de salud están diseñados para atender crisis agudas, pero no para velar por la salud integral ni para prevenir las causas de dichas crisis. En otras palabras, los profesionales sanitarios y los sistemas de salud tienen mucha experiencia en resolver crisis graves y momentáneas, pero no en prevención ni en los daños crónicos que puedan suceder poco a poco, a lo largo del tiempo.

Y la realidad es que las hipoglucemias muy rara vez causan secuelas graves, pero en los rarísimos casos en que eso sucede, los médicos pueden ser llevados a juicio. En cambio la hiperglucemia constante, causa a largo plazo daños mucho más severos, pero dichos daños suceden lentamente, tan lentamente que los médicos no pueden ser legalmente responsabilizados por ello. Y esta es la otra gran razón por la que muchos médicos prefieren tener a los niños con DT1 en hiperglucemia constante, garantizando complicaciones a largo plazo… con tal de evitar un posible episodio de hipoglucemia. Por eso existe también tantísimo miedo y alarmismo con respecto a las hipoglucemias. Tristemente; con tal de evitar un daño agudo que sólo ocurre en rarísimas ocasiones (y que irónicamente, ¡ocurre más a menudo con una dieta alta en carbohidratos!); se prefiere adoptar un estilo de alimentación que prácticamente garantiza complicaciones severas, pero que sucederán más lentamente.

De forma terrible, la mayoría de sanitarios esperan que el niño con DT1 desarrolle complicaciones hiperglucémicas. Gracias a esta desinformación y a estos incentivos monetarios y profesionales, por parte de las industrias y los sanitarios, se le niega al niño la posibilidad y el derecho a la normoglucemia que podría tener, si llevara un manejo distinto de la diabetes basado en la restricción de carbohidratos y azúcares.

La hiperglucemia crónica causará al niño muchas más complicaciones de salud.
Esta conciencia de los daños de la hiperglucemia es muy importante. Se han documentado muchísimo ya, en muchísimos estudios, los daños que hace la hiperglucemia crónica al desarrollo de los niños: menor crecimiento, menor desarrollo cerebral y de la inteligencia, y como mencioné, garantizar la aparición de complicaciones diabéticas en los niños que viven con DT1. Puede que el niño no tenga complicaciones ahora mismo, pero la hiperglucemia crónica aumenta por mucho el riesgo de tenerlas. Las evidencias al respecto son cada día más.

Con este conocimiento; no tenemos ninguna buena razón para resignarnos a lo que dice a la ADA; que el niño debe tener niveles de HbA1c de entre 6-8% y esto debamos aceptarlo como “bueno”. ¡Es demasiado elevado y garantizará complicaciones!

Tratar y manejar las fobias que puedan tenerse.
Cuando hablo de “fobias” me refiero por ejemplo al miedo a las inyecciones o pinchazos de insulina, a la sangre o a las hipoglucemias, tanto en el niño como en sus padres. Aunque pueda parecer abrumador al principio, es algo que puede tratarse, con el adecuado manejo psicológico y emocional, así como un entorno paciente, amoroso y de aceptación de las emociones. Lo sé porque yo misma lo viví en carne propia.

El acompañamiento responsable, con límites firmes, es más útil que la victimización, culpa, frustración, etc.
Está claro que una condición como la diabetes puede causar todas estas emociones. Es válido aceptarlas, tanto en el niño como en nosotros: aceptar que están ahí y que a veces nos sentimos así. Sin embargo, las emociones mal manejadas no van a llevarnos al bienestar, ni al niño ni a sus padres. Resolverles todas las situaciones que se presenten, o ver al niño como una víctima (“pobrecito que tiene diabetes”), tampoco les enseña a los niños a tomar las riendas de su salud conforme a su edad, ni les enseña a manejar su condición de una manera empoderada y responsable. Un acompañamiento empoderado y consciente, basado en el respeto al niño y a sus emociones y capacidades; puede realmente apoyarle a tomar el control de su condición, conforme vaya pudiendo según su edad.

Tampoco ayuda el que los padres anden siempre “arrepentidos”, o casi “pidiéndole perdón” al niño por los límites que deben existir. El niño tendrá mucho más bienestar y salud, y por lo tanto una infancia feliz, si existen límites claros y firmes, al mismo tiempo que le hacemos saber que le vemos como responsable y capaz de aprender y manejar su diabetes. Si se gestionan y planean “excepciones” hay que decirlo claramente, acordarlo y asumir las consecuencias que lleva cada excepción.

Sin embargo, esto no quiere decir reprimir sus emociones: es saludable darle lugar al enojo, tristeza o frustración que pueda sentir el niño, sin lastimarse a ellos ni a nadie. Aceptar que dichas emociones están ahí, y darles su lugar, hace más fácil manejarlas y canalizarlas saludablemente.

Mi acompañamiento a niños y padres.
En mis programas, tomo en cuenta todos estos factores para acompañar de forma integral y emocional a los padres o madres de niños con diabetes. Yo misma he vivido con DT1 desde los catorce años; y muchas de estas cosas me tocó aprenderlas, enfrentarlas y manejarlas. Mi enfoque es por lo tanto hacia la salud integral, por medio de conseguir normoglucemia, de manera individualizada y personalizada. Mi recomendación es acercarte a un profesional sanitario coherente, que también lo viva y te pueda acompañar a conseguirlo.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Mis mejores secretos para conseguir NORMOGLUCEMIA” este domingo 23 de mayo a las 18h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

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¿Fuerza de Voluntad o enfoque equivocado?

fuerza de voluntad o el enfoque equivocado para controlar tu glucosa - DiabetesBien

En el mundo de la nutrición en general y de la diabetes en particular, existe un paradigma del individualismo mal enfocado, en otras palabras, la idea de que todo se trata simplemente de “fuerza de voluntad”. Según esta idea, la persona que no logra manejar su condición de diabetes, o mejorar su composición corporal, o cualquier otra meta corporal, simplemente “es vaga o perezosa”, “no le ha puesto ganas”, “no lo desea lo suficiente”, etc. Y esta termina siendo una manera velada de culpabilizar a la persona, con el mensaje limitante y simplista de “pues es que no lo haces bien, y ya está”.

Esta postura me parece no sólo limitante, sino también injusta, pues es una manera de ignorar el contexto obesogénico y diabetogénico en el que vivimos, la mala ciencia y premisas equivocadas que nos han vendido como “verdades”, la corresponsabilidad de las empresas y del supuesto “conocimiento” que en realidad se ha prostituido ante la ganancia industrial, y el poco o nulo acompañamiento de muchos profesionales sanitarios que son los primeros en recomendar cosas que no funcionan (o que difunden conocimiento obsoleto e ineficaz), el nulo enfoque en la prevención, y la desconexión de nuestra salud integral.

Así, nos han vendido a todos la idea central de que todo se trata de un supuesto “balance calórico”, la teoría del balance calórico nos dice que para mejorar nuestra composición corporal, se trata solamente de “comer menos y moverse más”, y así supuestamente “contabilizando las calorías que entran y restando las calorías que salen”, así supuestamente se obtiene la composición corporal óptima. En el mundo de la diabetes; escuchamos otras versiones y variantes del mismo mito del “balance o contabilización”, nos dicen que “contemos las raciones de hidratos y pinchemos la insulina correspondiente”, cosa que ya he explicado por qué no funciona. La realidad es que nuestro cuerpo no sabe de calorías, sino de hormonas; además de que nuestro metabolismo es tremendamente complejo y es mucho más importante el origen y calidad de los nutrientes, que las cantidades.

Nuevamente, el insistir en que todo es cuestión de “fuerza de voluntad”, es ignorar los muchos consejos equivocados que nos dan en el mundo de la nutrición y de la diabetes, así como la realidad profundamente obesogénica en que vivimos. Más bien lo que existe son realidades multifactoriales, tanto para nuestro metabolismo en general, así como la realidad particular de quienes vivimos con diabetes. Un sinnúmero de factores influyen en nuestra salud integral, tanto si se vive con o sin diabetes; he mencionado antes que muchísimos factores (más de 40) influyen tan sólo en los niveles de glucosa en sangre: calidad del sueño, estrés, estados de ánimo, muchas hormonas distintas, etc. Todas las personas existimos en un contexto social, emocional, psico-afectivo, laboral, y de muchas otras dimensiones importantes, haciendo que esta postura de simple “culpabilización individual” sea inexacta y no nos sirva para tener un aprendizaje efectivo y que sí considere todos estos factores.

Esta postura limitante sobre la supuesta “falta de fuerza de voluntad” se parece mucho a lo que sucede con los temas de salud mental, como ansiedad y depresión – cosas que por cierto también pueden tener fuertes causas neurológicas y fisiológicas, y también a su vez influidas por nuestra alimentación. No se trata de “fuerza de voluntad”, sino de realidades fisiológicas y neurológicas que son mucho más fuertes de lo que nos imaginamos, y que no se corrigen simplemente “poniéndole ganas” o “proponiéndoselo”, o “yendo a por ello” si el aprendizaje no está bien encaminado. Mientras operemos bajo premisas equivocadas y tratando de nadar a contracorriente de nuestro propio cuerpo y genética, ninguna cantidad de “ganas” nos van a traer el resultado deseado.

Esta frustrante falta de resultados también puede relacionarse con el síndrome de “burnout” o fatiga crónica que puede existir en la diabetes y también con nuestra salud en general, donde la sensación de impotencia por no conseguir los resultados deseados, y el cansancio por estar poniendo el esfuerzo en acciones ineficaces, se traduce en esa fatiga y muchas veces el “ya no querer saber nada del tema”.

La culpabilidad – además de que no ayuda – se puede entender desde una perspectiva del llamado “locus de control interno negativo”, en donde la persona tiende a señalarse a sí misma como culpable de los eventos negativos, pero en cambio atribuyendo los positivos a la “suerte” o al entorno. Bajo esta visión (que nos trae muchas veces una baja autoestima), es fácil perder la perspectiva de lo que menciono: todo el contexto obesogénico y lleno de premisas equivocadas, que ignoran las muchas fuerzas contextuales que existen en nuestra salud y que tantos profesionales aún ignoran o hacen a un lado, simplificándolo todo a un “ponle voluntad y ya”… La realidad es que la mayoría de las personas no tienen ningún problema con su fuerza de voluntad; sin embargo operan en un contexto incoherente donde se les responsabiliza por no conseguir ciertos objetivos, pero ignorando que se les ha dado conocimiento equivocado, además de un contexto complejo donde influyen muchísimos factores.

Y aquí entra el tema importante de nuestro diálogo interno. ¿Cómo es este diálogo? ¿Es coherente, está bien informado, nos ayuda a basarnos en la responsabilidad y empoderamiento; o en culpabilidad y victimización? ¿Me digo a mí mismo, “soy débil”, “todo es culpa mía” o “si fuera mejor persona lo lograría”; o por el contrario me enfoco en aprender e ir mejorando progresivamente, sabiendo que el contexto importa y que no se trata solamente de “querer”?… Recordemos también que el aprendizaje es un proceso, no un suceso; y no es realista tampoco esperar cambios que sucedan de la noche a la mañana.

Si queremos obtener los resultados deseados en nuestra salud y bienestar integral, composición corporal o manejo de una condición crónica como la diabetes, puede resultar muy útil contar con el acompañamiento coherente de un profesional que vive las mismas cosas, responsabilizándonos de nuestro aprendizaje (y ojo, basando esta responsabilidad en las premisas correctas, en lugar de caer en la culpa de la supuesta “fuerza de voluntad”), observando nuestro propio cuerpo y aplicando el conocimiento para volvernos realmente expertos en nuestra propia salud. Así nuestra actitud, que si bien es importante, puede tener realmente el balance entre el optimismo de lo que sí puede lograrse, y la aceptación de los factores contextuales que no podemos cambiar (o al menos no de inmediato… ¡no podemos con todo!), delimitando objetivos realistas y alcanzables paso a paso.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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Ansiedad o adicción a los carbohidratos

Muchas personas que comienzan a hacer cambios en su alimentación, hacia una reducción importante de los carbohidratos – en especial carbohidratos refinados y azúcares – notan al principio que pueden existir dificultades a nivel psicológico: fuertes antojos o ansiedad por volver a comer dichos alimentos. Y es que muchos expertos y profesionales empiezan a descubrir que el comer no se trata sólo de procesos digestivos; sino que también existen mecanismos a nivel cerebral que se alteran según el tipo de alimentación que llevemos. Podemos llevar una alimentación adecuada, baja en carbohidratos y basada en comida real, con ingredientes de calidad; y sentirnos llenos de energía, animados y con claridad mental. O bien por el contrario, podemos llevar una alimentación alta en carbohidratos, azúcares y comestibles procesados; y entonces experimentar ansiedad, adicción a estas comidas, capacidad de concentración reducida, fuertes cambios de humor y “bajones” de energía.

Los carbohidratos están en la base de la pirámide alimenticia, es decir, según las recomendaciones oficiales en alimentación, son supuestamente “lo que más deberíamos comer”. Esta recomendación ha enfermado al mundo: la gente en todos los países la siguió, disminuyendo su consumo de grasas saturadas y basando su alimentación en cereales y productos procesados. Y desde entonces estamos viendo cada vez más cardiopatía, obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, enfermedad de Alzheimer, nefropatía, y un sinfín de padecimientos que antes eran mucho más raros. Ahora sabemos que los carbohidratos provenientes de cereales, azúcares y procesados son totalmente innecesarios para nuestro cuerpo y nuestra salud, por ser fuentes de energía ineficientes, dañinas y con baja densidad nutricional. Pero no sólo eso, los estudios más antiguos y más fundamentados reduciendo los carbohidratos, son los relacionados con la epilepsia, ya que los carbohidratos propician un ambiente tóxico para el cerebro, como si estuviéramos constantemente consumiendo una droga.

Esto es porque todos los carbohidratos son formas de azúcar: glucosa, fructosa, sacarosa, etc. El azúcar, además de causar muchos daños por todo nuestro cuerpo, es adictivo y puede causar o agravar trastornos psicológicos y psico-emocionales como la depresión, ansiedad, pérdidas de memoria, pérdidas de capacidad cognitiva, etc. Todos estos daños son especialmente agudos para quienes vivimos con diabetes, pero existen en realidad para todo mundo. Y esto es porque una alimentación basada en carbohidratos nos pone en una montaña rusa glucémica, donde el azúcar en sangre siempre se encuentra inestable: grandes subidas seguidas de grandes bajadas. Después del confort pasajero que nos provoca la ingesta de carbohidratos refinados, viene la caída con sus efectos de desánimo, cansancio, frecuentemente problemas digestivos, y el antojo intenso de volver a comer carbohidratos.

¿Por qué los carbohidratos y azúcares hacen esto?… Porque están compuestos mayormente de glucosa, y son prácticamente los únicos alimentos que desatan una fuerte respuesta de insulina en el cuerpo. En especial tratándose de carbohidratos de absorción rápida: cereales, almidones, azúcares y productos procesados. También propician un mal ambiente para el cerebro y el estado mental. Por todo ello, son alimentos metabólicamente insostenibles, que consumidos en gran cantidad nos enferman, pero incluso en cantidades que mucha gente aún consideraría “moderadas”, ponen a nuestro cerebro en un ambiente de glucotoxicidad, en el que este órgano no funciona de manera idónea.

Ya empieza a haber expertos, profesionales y material en línea que hablan de la alimentación baja en hidratos y sus efectos en la salud física, pero aún no estamos acostumbrados a ver cómo la alimentación también es fundamental para la salud mental. Con una alimentación baja en carbohidratos, y basada en comida real con ingredientes de calidad; podemos aumentar nuestra capacidad de concentración, tener buenos niveles de energía y buen humor, todo ello dando testimonio de que esta alimentación propicia un ambiente metabólico positivo para el cerebro. Existen estudios recientes sobre la relación de una alimentación opuesta a esto – es decir una alimentación convencional y “de moda”, alta en carbohidratos según dictan las “recomendaciones oficiales” – puede en cambio propiciar o agravar casos de ansiedad, depresión, fuertes cambios en el estado de ánimo, y a largo plazo un deterioro cognitivo.

Otro tema relacionado, y que también empieza a estudiarse, es la enorme importancia de la microbiota intestinal, y del intestino en general como un órgano que juega un papel clave no sólo en la digestión, sino en sus comunicaciones neuronales con el cerebro. El eje intestino-cerebro tiene grandes efectos en nuestros estados de ánimo y en la señalización neuronal que sucede por todo nuestro cuerpo. Resulta que el intestino contiene células neuronales, por ejemplo ahora sabemos que un 70% de la serotonina es secretada por él, y un porcentaje menor viene del cerebro en sí mismo. No es broma entonces intuir que cuando alguien tiene un trastorno intestinal se pone de mal humor, en realidad esto tiene una sólida base científica y va más allá de que solamente sea un malestar físico (por ejemplo por estreñimiento), sino que realmente hay una influencia en nuestro estado mental, según lo que comemos. En este contexto no sólo la glucosa, sino particularmente el gluten es especialmente dañino – hablé de ello al reseñar el trabajo del Dr. Perlmutter en su libro “Cerebro de Pan”.

Por ello, llevando una alimentación baja en carbohidratos, basada en comida real y evitando los comestibles procesados, damos a nuestro cerebro un mucho mejor ambiente bioquímico para su funcionamiento. Quienes vivimos con diabetes deberíamos evitar los carbohidratos (en especial los de cereales, frutas en general y productos procesados) para lograr normoglucemia, pero quienes viven sin diabetes también se benefician enormemente de una alimentación así.

Muchas personas que viven sin diabetes, aún aquéllos que mantienen una buena sensibilidad a la insulina, encuentran que no pueden comer carbohidratos o azúcares tampoco en una cantidad supuestamente “moderada”, pues se les desata un antojo casi incontrolable de comer más y más carbohidratos y azúcar, con frecuencia terminando en atracón. Esto es porque el azúcar actúa como una droga adictiva en nuestro cerebro, pero no sólo eso sino que además desregula el sistema hormonal de la leptina y la grelina, dos hormonas que intervienen en nuestras sensaciones de saciedad y hambre. Provocando que, tras una comida rica en carbohidratos refinados y azúcares, sintamos hambre más pronto, más intensamente, y con más antojos de alimentos inadecuados o ineficientes.

Esto nos muestra, una vez más, que nuestro cuerpo es una máquina compleja, donde intervienen muchos procesos controlados con gran precisión por hormonas. También muestra que la teoría de “balance energético” sencillamente no funciona. Me refiero a la teoría de que supuestamente la alimentación se limita a un balance de “calorías que entran menos calorías que salen”, y que entonces para conseguir una composición corporal óptima “lo único” que debe hacerse es “comer menos y moverse más”. Todos los días, cientos de personas intentan este enfoque que termina en frustración al darse cuenta de que no funciona. No se trata de un trastorno “de autocontrol” ni de “fuerza de voluntad”, en lo absoluto, sino que tiene todo qué ver con hormonas como la insulina (y las otras mencionadas), pues ellas regulan los procesos de hambre, saciedad y antojos de alimentos específicos.

Es por ello que se habla de la obesidad como un trastorno metabólico (y no un trastorno de la fuerza de voluntad), donde la insulina juega un rol fundamental. Un nivel elevado de insulina en el cuerpo no sólo hace difícil perder grasa corporal, sino que también juega un rol en la salud mental, causando o agravando los trastornos mentales y emocionales que ya mencioné: ansiedad, depresión, antojo adictivo por carbohidratos y azúcares, “neblina” mental, poca capacidad de concentración, poca capacidad de memoria, entre muchos otros.

Por estas razones entre muchas otras, un cambio en la alimentación – hacia una alimentación basada en comida real y baja en carbohidratos – debe ser un cambio de estilo de vida, y no sólo “una dieta para hacer durante breve tiempo”. Al principio los antojos pueden costar, pero con el tiempo se vuelve mucho más fácil y llevadero, ¡en especial cuando empezamos a ver y sentir los beneficios!… Se vuelve más fácil cuando empezamos a sentirnos llenos de energía, con buen ánimo, excelentes digestiones, frescos mentalmente y con capacidad de concentración, etc.

El consumo de carbohidratos es como un pez que se muerde la cola: causa círculos viciosos metabólicos, con daños cada vez más grandes y a la vez una adicción que vuelve difícil dejarlos. En personas vulnerables – como quienes vivimos con diabetes – puede ocasionar graves consecuencias a la salud; a corto y largo plazo. Además, esta alimentación inadecuada perpetúa la montaña rusa incontrolable no sólo de glucemia, sino también emocional. Yo misma vivi bulimia durante 2 años y seguramente tengo genes adictivos a los carbohidratos, definitivamente con un proceso terapéutico, bajando los hidratos y sobre todo normalizando mis niveles de glucosa en sangre verdaderamente (15 años con A1c entre 4,4 a 5,3%) ahora mismo vivo con ello de un forma más saludable, con flexibilidad y calidad de vida. Si queremos vivir con salud y bienestar, y tratar nuestra adicción a los carbohidratos, deberemos tomar la responsabilidad de aprender el proceso de salud, aún con ella– y esto es más fácil, seguro y efectivo de hacer con el acompañamiento de un profesional.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

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