Todo lo que los Padres de Niños con diabetes Necesitan Saber - Diabetes Bien

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Todo lo que los Padres de Niños con diabetes Necesitan Saber

Cuando un niño o niña es diagnosticado con diabetes tipo 1 (DT1, que es el más común en la infancia o adolescencia), puede haber para los padres muchos miedos, incertidumbres, mitos… Abordaré aquí algunas de estas dudas, presentando algunas ideas que espero nos ayuden a cuestionar estos mitos, miedos, y otras premisas que no nos ayudarán en el camino de manejar saludablemente la DT1 del niño. Ya que las ideas que circulan entre las comunidades de padres de niños y jóvenes con DT1, no siempre son adecuadas ni nos dan el acompañamiento que verdaderamente nos traiga bienestar.

La mayoría de especialistas siguen dando consejos inadecuados.

Ante todo debemos tener en cuenta que el mundo de la nutrición en general, y de la diabetes en particular, los consejos se siguen basando en premisas completamente equivocadas. La premisa fundamental sigue siendo que debemos “evitar las grasas, en especial el colesterol” y “basar nuestra alimentación en carbohidratos”. Y sin embargo he explicado antes que esto es falso; y que no necesitamos comer carbohidratos para sobrevivir, y tampoco los necesitan los niños.

En el caso de los niños, existe este mismo consejo equivocado, ¡incluso para niños que viven con diabetes!… De hecho, este problema es aún más grave tratándose de niños, pues lejos de ser verdad el mito de que “los niños necesitan carbohidratos, necesitan azúcar y además lo queman todo”, por el contrario una glucemia elevada en niños hace aún más daño a su cuerpo en desarrollo, del daño que hace a los adultos. Es increíble que siendo la diabetes una intolerancia a los carbohidratos, ¡aún se recomiende a quienes viven con diabetes basar su alimentación primordialmente en carbohidratos!… Ellos siguen recomendando “contar raciones”, que ya antes expliqué que no funciona.

En una total falta de coherencia, hasta la Asociación Americana de Diabetes (ADA), ¡recomienda que los niños coman muchos carbohidratos, garantizando complicaciones a su salud y problemas en su desarrollo!…

Queremos “normalizar” la vida del niño, ¿pero eso qué significa?

Entre grupos y comunidades de padres de niños con diabetes, se habla de “normalizar la enfermedad”. Sin duda queremos que los niños con DT1 vivan una vida normal, que se desarrollan y jueguen normal… pero esto se malinterpreta como “dejar en paz al niño, que ya tiene suficiente con tener diabetes”, o el error de simplemente “dejar que coma de todo y cuanto quiera”. Y así muchos padres, que quizá sienten culpa o frustración de que el niño viva con esta condición, dejan que el niño haga lo que quiera aunque esté dañando gravemente su salud.

Aquí se suele caer también en el mito, del que he hablado antes, de que el niño puede simplemente “comer muchos hidratos y luego pinchar mucha insulina”; expliqué por qué esto no funciona y garantiza descontrol glucémico. Hay que enfrentar y aceptar la realidad de que un niño que vive con DT1 simplemente no debe comer azúcares ni carbohidratos refinados (cereales, almidones, etc.); pues al comerlos está garantizando el descontrol glucémico, la subsecuente aparición de complicaciones y perpetuar y agravar la condición autoinmune. Con una alimentación basada en hidratos, garantizamos que el niño viva con inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina (que merma su crecimiento) y que se presenten con el tiempo complicaciones diabéticas. Otro mito común es que “las complicaciones sólo aparecen después de la pubertad”. Por un lado esto es mentira; pero aún si fuera verdad, no es una buena excusa para descuidar la salud del niño, ni para esperar a que sea mayor para aprender y acompañarle a él o ella en su aprendizaje para el manejo de su diabetes.

En este acompañamiento, creo que es fundamental manejar nuestros traumas, prejuicios e ideas preconcebidas acerca de lo que significa “una infancia normal”. En lugar de dejar nuestra responsabilidad como padres y simplemente aceptar que el niño se haga daño, más bien habría que preguntarnos por qué asociamos la “infancia normal” con azúcar y procesados. ¿En qué momento convertimos la adicción al azúcar, o los atracones de “comida” industrial, en una supuesta “parte normal de la infancia? ¿No estará mejor el niño si logra desarrollarse y crecer con normoglucemia, jugando y creciendo como cualquier otro niño?… Entonces una definición más saludable de “normalizar” la infancia del niño con DT1, sería ayudarle a vivir con normoglucemia, es decir niveles normales de azúcar en sangre, iguales a los de un niño que vive sin diabetes. Esta normoglucemia es la verdadera forma saludable y coherente de apoyarlo a vivir una infancia normal. La verdadera normalidad es que el niño pueda tener salud integral, aun viviendo con diabetes.

Y sí, esto implica restricciones alimentarias y muy probablemente nos tocará remar a contracorriente del conocimiento convencional. Pero los beneficios de tomar estas decisiones son invaluables, y se verán reflejados en la rápida mejoría del bienestar en el niño (estado de ánimo, crecimiento adecuado, salud en general). Su bienestar dependerá del control glucémico, y no de la “libertad” de comer azúcares. ¡Más bien tendríamos que preguntarnos por qué sí le damos azúcares y procesados, que causan tanto daño, a los niños que viven sin diabetes!

Hay muchos incentivos económicos detrás del “conocimiento convencional”.

Debemos también saber que detrás de muchas de las recomendaciones convencionales para niños que viven con DT1, tienen detrás muchas motivaciones económicas, orientadas a la ganancia industrial y no a la salud del niño. Se promueve comer muchos carbohidratos, pues éstos son una enorme industria. Sobre todo consideremos que Estados Unidos – que domina la narrativa médica, publicaciones médicas, etc. – es un enorme productor de cereales y no les interesa que la gente deje de consumirlos. Otro negocio enorme es la venta de insulina, que si bien es necesaria para el manejo de la DT1; cuando se sigue el consejo convencional de “comer muchos hidratos y pinchar mucha insulina” se terminan necesitando más cantidades, con lo cual crece más ese negocio.

Los profesionales están mucho más preocupados por evitar las hipoglucemias, que los daños de la hiperglucemia.

A propósito de incentivos económicos, o desalineados con el bienestar del niño; hay otra cosa a tener en cuenta. Otro mito que escuchamos mucho es que “el niño necesita comer carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Pero esto, aunque pueda sonar verdadero, en la práctica no es verdad ni funciona así. He explicado antes que las crisis de hipoglucemia son mucho más frecuentes cuando se vive en la montaña rusa de la glucosa en sangre, suceden mucho más a menudo cuando se vive en constante anormalidad glucémica. En otras palabras, una hipoglucemia severa generalmente viene después de un pico de hiperglucemia, en donde la glucosa en sangre está muy elevada. Por lo tanto, una alimentación basada en carbohidratos prácticamente garantiza la anormalidad glucémica y las hipoglucemias.

Pero el problema es que para los médicos existe aquí un incentivo perverso. Ellos quieren principalmente evitar demandas judiciales, por casos de hipoglucemias severas. Esto tiene qué ver con el hecho de que todos nuestros sistemas de salud están diseñados para atender crisis agudas, pero no para velar por la salud integral ni para prevenir las causas de dichas crisis. En otras palabras, los profesionales sanitarios y los sistemas de salud tienen mucha experiencia en resolver crisis graves y momentáneas, pero no en prevención ni en los daños crónicos que puedan suceder poco a poco, a lo largo del tiempo.

Y la realidad es que las hipoglucemias muy rara vez causan secuelas graves, pero en los rarísimos casos en que eso sucede, los médicos pueden ser llevados a juicio. En cambio la hiperglucemia constante, causa a largo plazo daños mucho más severos, pero dichos daños suceden lentamente, tan lentamente que los médicos no pueden ser legalmente responsabilizados por ello. Y esta es la otra gran razón por la que muchos médicos prefieren tener a los niños con DT1 en hiperglucemia constante, garantizando complicaciones a largo plazo… con tal de evitar un posible episodio de hipoglucemia. Por eso existe también tantísimo miedo y alarmismo con respecto a las hipoglucemias. Tristemente; con tal de evitar un daño agudo que sólo ocurre en rarísimas ocasiones (y que irónicamente, ¡ocurre más a menudo con una dieta alta en carbohidratos!); se prefiere adoptar un estilo de alimentación que prácticamente garantiza complicaciones severas, pero que sucederán más lentamente.

De forma terrible, la mayoría de sanitarios esperan que el niño con DT1 desarrolle complicaciones hiperglucémicas. Gracias a esta desinformación y a estos incentivos monetarios y profesionales, por parte de las industrias y los sanitarios, se le niega al niño la posibilidad y el derecho a la normoglucemia que podría tener, si llevara un manejo distinto de la diabetes basado en la restricción de carbohidratos y azúcares.

La hiperglucemia crónica causará al niño muchas más complicaciones de salud.

Esta conciencia de los daños de la hiperglucemia es muy importante. Se han documentado muchísimo ya, en muchísimos estudios, los daños que hace la hiperglucemia crónica al desarrollo de los niños: menor crecimiento, menor desarrollo cerebral y de la inteligencia, y como mencioné, garantizar la aparición de complicaciones diabéticas en los niños que viven con DT1. Puede que el niño no tenga complicaciones ahora mismo, pero la hiperglucemia crónica aumenta por mucho el riesgo de tenerlas. Las evidencias al respecto son cada día más.

Con este conocimiento; no tenemos ninguna buena razón para resignarnos a lo que dice a la ADA; que el niño debe tener niveles de HbA1c de entre 6-8% y esto debamos aceptarlo como “bueno”. ¡Es demasiado elevado y garantizará complicaciones!

Tratar y manejar las fobias que puedan tenerse.

Cuando hablo de “fobias” me refiero por ejemplo al miedo a las inyecciones o pinchazos de insulina, a la sangre o a las hipoglucemias, tanto en el niño como en sus padres. Aunque pueda parecer abrumador al principio, es algo que puede tratarse, con el adecuado manejo psicológico y emocional, así como un entorno paciente, amoroso y de aceptación de las emociones. Lo sé porque yo misma lo viví en carne propia.

El acompañamiento responsable, con límites firmes, es más útil que la victimización, culpa, frustración, etc.

Está claro que una condición como la diabetes puede causar todas estas emociones. Es válido aceptarlas, tanto en el niño como en nosotros: aceptar que están ahí y que a veces nos sentimos así. Sin embargo, las emociones mal manejadas no van a llevarnos al bienestar, ni al niño ni a sus padres. Resolverles todas las situaciones que se presenten, o ver al niño como una víctima (“pobrecito que tiene diabetes”), tampoco les enseña a los niños a tomar las riendas de su salud conforme a su edad, ni les enseña a manejar su condición de una manera empoderada y responsable. Un acompañamiento empoderado y consciente, basado en el respeto al niño y a sus emociones y capacidades; puede realmente apoyarle a tomar el control de su condición, conforme vaya pudiendo según su edad.

Tampoco ayuda el que los padres anden siempre “arrepentidos”, o casi “pidiéndole perdón” al niño por los límites que deben existir. El niño tendrá mucho más bienestar y salud, y por lo tanto una infancia feliz, si existen límites claros y firmes, al mismo tiempo que le hacemos saber que le vemos como responsable y capaz de aprender y manejar su diabetes. Si se gestionan y planean “excepciones” hay que decirlo claramente, acordarlo y asumir las consecuencias que lleva cada excepción.

Sin embargo, esto no quiere decir reprimir sus emociones: es saludable darle lugar al enojo, tristeza o frustración que pueda sentir el niño, sin lastimarse a ellos ni a nadie. Aceptar que dichas emociones están ahí, y darles su lugar, hace más fácil manejarlas y canalizarlas saludablemente.

Mi acompañamiento a niños y padres.

En mis programas, tomo en cuenta todos estos factores para acompañar de forma integral y emocional a los padres o madres de niños con diabetes. Yo  misma he vivido con DT1 desde los catorce años; y muchas de estas cosas me tocó aprenderlas, enfrentarlas y manejarlas. Mi enfoque es por lo tanto hacia la salud integral, por medio de conseguir normoglucemia, de manera individualizada y personalizada. Mi recomendación es acercarte a un profesional sanitario coherente, que también lo viva y te pueda acompañar a conseguirlo.

 

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

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