¿Muchos años con diabetes? Ejemplos excepcionales

Pienso que debemos prestar más atención a aquéllas personas excepcionales, esas que consiguen tener salud a pesar de la enfermedad, en lugar de concentrarnos con tristeza en aquellas que mueren o tienen complicaciones como es común. Con esto no quiero menospreciar a nadie, simplemente que ahora quiero hablar de aquellos seres con diabetes que han logrado vivir muchos años con salud. Seguramente hay muchas personas, cito a 3 que últimamente me han servido de apoyo y ejemplo para mi propia diabetes: Dr. Stan de Loach con 37 años con DM1 (http://www.continents.com/diabetes5.htm) , Dr. Bernstein con 55 años de DM1 (http://www.diabetesincontrol.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2364) y Dr. Ron Raab con 51 años de DM1(http://www.diabetes-low-carb.org/content/view/4/25/). En los tres he encontrado algo en común, todos ellos han optado por una alimentación baja en carbohidratos, basada en muchos vegetales y hortalizas, buenas porciones de proteínas y grasas favorables y pequeñas cantidades de legumbres, yogur y frutos secos. Todo esto para lograr mantener lo más posible niveles de glucosa lo más cercano a lo normal (70-100 mg/dl). Y es que me parece que debemos de asumir que tenemos diabetes, tal vez somos como un automóvil «estándar», nuestro organismo no se adapta de forma natural y correcta a las grandes elevaciones de glucosa que provocan los carbohidratos como lo hace un organismo sin diabetes naturalmente «un coche automático». Así que creo que vale la pena elegir lo que más convenga con tal de evitar el peligro de subidas y bajadas drásticas de glucemia, y a largo plazo causa de complicaciones, ¿no lo creen?
Errores comunes al hacer lowcarb con diabetes

Cuando queremos iniciar el cambio hacia una alimentación baja en carbohidratos, hay errores comunes que se pueden cometer, llevándonos a tropiezos que quizá podrían hacer más lento el cumplimiento de los objetivos en salud. Por eso es tan importante el aprendizaje y la adopción de metas concretas; comprometerme con mi educación para mi salud, además de tener claro el por qué, para qué estoy haciendo tal o cual cosa: ¿cuál es el objetivo? ¿Para tener normoglucemia, para pérdida de grasa corporal, para el tratamiento o manejo de alguna condición en concreto, evitar enfermedades…?
Estos errores comunes, en algunos casos extremos, podrían llevar a “tirar la toalla” a quienes aún no se han comprometido con dicho aprendizaje, o podrían llevarnos a pensar cosas como “probé a hacer lowcarb o keto, y no me sirvió”, cuando en realidad es que quizá cometíamos muchos de estos errores… O quizá ni siquiera teníamos claro cuáles eran los objetivos concretos: ¿Hacías lowcarb para lograr qué?…
Enumeraré algunos de los errores más comunes:
Nota de Blog | DiabeteBien | Low Carb | Sitio Web Oficial DiabetesBien
Creer que seguir una alimentación lowcarb “basta para tener salud”.
Ante todo, es un error pensar que “basta con hacer lowcarb y listo, salud garantizada”. No debemos olvidar que seguir un protocolo lowcarb es un medio y no un fin; es una herramienta entre varias que son importantes para tener salud y bienestar, y no debe ser una meta en sí misma. Especialmente para quienes vivimos con diabetes, un objetivo muchísimo más importante es la normoglucemia. El objetivo de hacer lowcarb es ayudarnos a conseguir normoglucemia, que es lo que nos ayuda a evitar complicaciones diabéticas, el objetivo no es hacer lowcarb en sí mismo o “porque sí”.
Con o sin diabetes, si no tienes un equilibrio metabólico en la glucemia/insulina, no conseguirás una correcta nutrición y salud, así que es indispensable mirar otros factores de tu salud que no estás teniendo en cuenta para conseguirlo realmente. Recordemos que también son importantísimos otros factores como el sueño, el manejo del estrés, etc. Lowcarb por sí mismo no nos va a traer salud ni nos evitará complicaciones diabéticas, mientras la meta no sea la normoglucemia que es fundamental para el manejo saludable y coherente de la diabetes.
Querer buscarle a todo “sustitutos” que siguen siendo ultraprocesados.
El ponerse inmediatamente a querer adoptar alternativas supuestamente “lowcarb”, pero que siguen siendo comestibles procesados, casi garantiza el no cumplimiento de metas. La salud y bienestar reales, especialmente si se vive con una condición como la diabetes, sólo puede lograrse comiendo comida real, con ingredientes de calidad. Algunos sustitutos pueden ser útiles para reducir la ansiedad y adicción a los carbohidratos, o ayudar en la transición hacia la comida real, pero me encuentro con personas que al hacer cambios hacia lowcarb, ponen toda su atención en querer encontrar “sustitutos de pasta”, “sustitutos de pan”, sustitutos de postres y harinas”, etc… Y si bien estos sustitutos pueden ser consumidos ocasionalmente dentro de un protocolo lowcarb; el basar toda nuestra alimentación en ellos seguirá significando que no estamos consumiendo comida real, la que realmente nos ayuda a recuperar salud y bienestar.
Estos procesados “lowcarb” o “cetogénicos” siguen siendo productos que ocasionan una peor respuesta glucémica que la comida real, se digieren peor, ocasionan una respuesta inflamatoria, y además pueden tener muchos compuestos químicos artificiales y dañinos. Al hacer esta sustitución (en lugar de aprender a organizarnos y cocinar), tampoco estamos reeducando nuestro paladar a apreciar los sabores de la comida real. Si estamos dispuestos a aprender, por ejemplo aprender cómo y dónde buscar comida real, cómo identificarla, y aprender a cocinarla, ¡descubriremos que es mucho más satisfactorio, y lleno de opciones deliciosas y saciantes, con la comida real!
No aprender a leer etiquetas.
Nuevamente, si queremos lograr objetivos, el aprendizaje está en el centro de esta travesía. La triste realidad es que en la industria alimentaria existen muchísimos fraudes, mucho etiquetado con lenguaje sumamente engañoso, y prácticas que siguen orientadas a la ganancia industrial en lugar de la salud. La industria responde extraordinariamente rápido a lo que perciben como “nuevas modas”. Y ahora que mucha gente comienza a buscar alimentación lowcarb o keto, la industria ha sido rápida en adaptar sus etiquetados, prometiendo productos que son supuestamente “keto-friendly”, “con menos carbohidratos”, etc. Dejarnos guiar así de fácil por un etiquetado que pone “keto” o “lowcarb” es un grave error. Hablé antes de cómo los etiquetados con frases como “natural”, muchas veces no nos dicen nada. La industria es sumamente flexible con esos etiquetados, porque no hay normativa actual que lo avale, así que muchas veces no significan nada, o a veces son ya directamente un engaño. Mencioné en otro artículo que una etiqueta que ponga cosas como “natural”, “origen vegetal”, “keto”, etc., no significa nada, ni garantiza que sea un producto saludable o coherente con nuestra genética.
Aprender a leer etiquetados para buscar comida real, ¡es sumamente fácil e intuitivo!… No se trata de aprenderse nombres complejos de sustancias químicas, ni de hacer conteos matemáticos. Hay tres principios generales muy fáciles de recordar: Primero, la comida real suele tener un solo ingrediente, o ni siquiera viene en empaques industriales: huevo, carnes, vegetales frescos, lo que podamos conseguir en un mercado de productos regionales. Segundo, cuando se trata de un producto empaquetado, entre más breve sea la lista de ingredientes, mejor. Una lista de ingredientes que contenga más de tres o cuatro palabras, casi con seguridad que contendrá entre ellos azúcares, aceites vegetales hidrogenados, y otras cosas que no nos interesa consumir. Y tercero, si contiene cualquier palabra cuyo significado no conocemos, o que no sabemos cómo se ve (cosas como “glutamato monosódico”, colorante E231”, “maltodextrosa”), entonces es mejor evitar esos productos. La comida real debe estar compuesta por cosas que conocemos: “espinacas”, “sal de mar”, “aceite de oliva”. Si tú no conoces la palabra, tus genes tampoco conocen esa sustancia.
Consumir exceso de carbohidratos, aún entre las opciones lowcarb.
Otro posible error es pensar que estamos “haciendo lowcarb” pero en realidad seguir teniendo un exceso de carbohidratos, quizá por el abuso de alimentos como lácteos o frutos secos; que si bien pueden ser coherentes dentro de un protocolo bajo en hidratos, el abuso de ellos puede ocasionar un exceso en el consumo total de carbohidratos, además de que también varía dependiendo el tipo de producto, su calidad, etc. Puede haber por ejemplo postres keto o recetas lowcarb que son una buena opción para ocasiones especiales, pero que no están pensadas para ser algo del diario. Parte del problema puede ser que aún estamos intentando salir de la adicción al azúcar, y buscar sustituir el azúcar por “postres keto”. Sin embargo, un postre keto debería ser una opción ocasional, y no una cosa de rutina o de todos los días. Si seguimos teniendo una adicción al azúcar, conviene más reflexionar de dónde viene, si quizá tiene causas emocionales, si desde pequeños nos enseñaron a asociar lo dulce con placer o con una muestra de afecto… Reaprender estos paradigmas o incluso traumas que están asociados a consumir azúcar como “parche” emocional, es más útil para reeducar nuestro paladar hacia la comida real, que estar consumiendo todos los días “postres keto”.
Abusar de edulcorantes.
Los edulcorantes no deben ser un sustituto para seguir comiendo frecuentemente cosas de sabor dulce. Aunque pueden ser una buena herramienta para quitarnos la adicción al azúcar, o ayudarnos en la transición hacia la comida real, siguen siendo sustancias sintéticas, inventadas en laboratorio, que pueden ocasionar respuesta inflamatoria e impedir que obtengamos todos los beneficios de este tipo de alimentación. Al igual que en el punto anterior, vamos a tener muchos más beneficios si aprendemos a reeducar el paladar y utilizarlos con moderación y con objetivos concretos – incluyendo lo emocional, como los posibles orígenes psicológicos de la adicción al azúcar.
Abusar de los aceites vegetales.
He hablado antes de los aceites vegetales industrializados y sus enormes daños, por ser otro más de tantos comestibles inventados y que nuestros genes no podrían jamás reconocer como comida real. Usando rutinariamente este tipo de aceites – o consumiéndolos en productos procesados, en restaurantes, etc., pues son tan baratos que están por todos lados – seguiremos teniendo inflamación crónica, además de seguir con resistencia a la insulina e hiperinsulinemia. Si bien un en protocolo de alimentación low-carb estaremos comiendo muchas grasas como fuentes de energía en lugar de la glucosa, es imperativo que se trate de grasas reales, de la comida real, y no grasas artificiales industrializadas, que causan enormes daños a la salud.
No comer suficientes grasas, por miedo a engordar.
Conectando directamente con el punto anterior, es lamentable que durante décadas nos han metido en la cabeza el mito de que “las grasas engordan” y de que debemos supuestamente evitar las grasas. Es un mito terriblemente destructivo y que ha puesto al mundo enfermo, pues en virtualmente todos los países cayó el consumo de grasas saturadas (o sustituyéndolas por los dañinos aceites vegetales), poniendo a los carbohidratos como la supuesta “base de la alimentación”. En este artículo hablé de la mentira del miedo al colesterol. Y es que ha sido un desastroso experimento con la salud pública que claramente no funcionó, pues por todo el mundo hay cada vez más obesidad, diabetes tipo 2, inflamación crónica, cardiopatía, nefropatía, etc. Ahora la gente evita las grasas, incluyendo las saludables grasas de la comida real, pues nos enseñaron a asociar el consumo de nutrientes indispensables (ácidos grasos) con la acumulación de grasa corporal. Si estamos cambiando hacia una alimentación lowcarb, es importante obtener suficiente energía y nutrientes de la comida, para ello debemos des-aprender el miedo a las grasas. Aprender que las grasas no nos hacen engordar, y lo importante que es consumir grasa saturada proveniente de comida real, de ingredientes de calidad.
Lo cual nos lleva al siguiente punto:
Hacer una dieta hipocalórica, sin suficientes nutrientes.
Aunque pueda sonar como una obviedad, low-carb en ningún caso debe significar un déficit generalizado de energía, pasar hambre, ni mucho menos privarse de comer todos los nutrientes esenciales que necesitamos. Todo esto podría comprometer la tiroides, causando otras complicaciones. Por ello, una vez más, el aprendizaje es esencial: se puede reducir enormemente la ingesta de carbohidratos, al tiempo que comemos suficientes grasas saludables para darnos energía, así como alimentos completos que contengan las proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales que necesitamos.
Cambiar un conteo por otro: del “conteo de calorías” al “conteo de gramos de carbohidrato”.
Recordemos que nuestro cuerpo funciona en base a un metabolismo complejo, y está regido por una señalización hormonal que regula todos sus procesos. He encontrado casos de personas que al intentar cambiar hacia una alimentación lowcarb, simplemente parecen haber sustituido con “conteo” por otro: dado que no funciona el conteo de calorías, simplemente lo sustituyen por “conteo de carbohidratos”. Pero ya he explicado antes que nuestros cuerpos no funcionan en base a “conteos”; no somos simplemente un cubo a donde “entran” unas cosas cuando comemos y “salen” otras con el ejercicio o los desechos, de hecho en este artículo hablé de ¿Desajuste hormonal, insulina y carbohidratos? De hecho, no vamos a lograr objetivos en salud si nos guiamos por la creencia errónea de que se trata de matemáticas entre lo que “entra” y lo que “sale”. Somos seres con un metabolismo muy complejo y que funciona en base a ejes hormonales, y no conteos mecanizados.
En conclusión, cualquier protocolo lowcarb debe tener en cuenta cuáles son los objetivos concretos, así como comprometerse con una aprendizaje constante. Hablar de «errores» es una forma de recordar también que nos encontramos en un «proceso» hacia la salud. Recuerda que la especificidad individual y el conocimiento te dan libertad; por ello el acercarse a un profesional sanitario coherente que también lo viva, te puede acompañar a conseguirlo.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
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¿Qué es la glicación de Proteínas?

Cuando la diabetes apenas comenzaba a estudiarse, los médicos y especialistas no terminaban de entender qué era exactamente lo que causaba los daños conocidos como complicaciones diabéticas. Era bien sabido que dichas complicaciones empezaban a aparecer rápidamente cuando se diagnosticaba la enfermedad, y se podían observar sus efectos terribles, pero no se sabía cuál era exactamente el mecanismo metabólico que estaba causando dichos daños. Hoy sabemos que gran parte de los daños causados por las complicaciones diabéticas, se deben a un proceso conocido como “glicación” (de proteínas).
¿Qué es la glicación?… Este proceso les sucede sobre todo a las proteínas, aunque también en menor medida a los ácidos grasos y otras moléculas. Es un efecto de la glucosa y otros azúcares. La glucosa se adhiere a las proteínas y a las moléculas de grasa (colesterol), dejándolas literalmente “glaseadas” en un proceso sumamente dañino y que con el tiempo provoca toda clase de complicaciones diabéticas. Este efecto de glicación convierte de hecho a la glucosa en una sustancia muy dañina cuando su concentración se eleva por encima de un nivel que en nuestro cuerpo ha de estar muy bien regulado, en un delicado balance.
La reacción de glicación fue descubierta por el químico francés L. Maillard en 1912, pero no fue sino hasta los años 70’s que se terminó de entender bien su proceso y sus efectos en el cuerpo. Ahora sabemos que la glicación involucra una reacción en la cual los azúcares (en general la glucosa, pero no exclusivamente) reaccionan no-enzimáticamente con las proteínas (y en menor grado con los lípidos y el DNA) para formar los llamados “productos de glicación precoz”, muy dañinos para nuestros sistemas. Cuando este proceso fue demostrado para la hemoglobina, fue que pudo existir la analítica que hoy conocemos como “hemoglobina glicada (o glicosilada) HbA1c”, que es de tanta utilidad para quienes vivimos con diabetes. Ha revolucionado el monitoreo y el estudio de pacientes diabéticos, ya que analizando la glicación de la hemoglobina en la sangre es posible obtener una estimación promedio de las glicemias (niveles de azúcar en sangre) de los 2-3 meses previos.
¿Qué es la glicación de Proteínas?
La glicación es un importantísimo agente del desgaste en todas nuestras células, piel y tejidos, y junto con el estrés oxidativo forman la base de las teorías estocásticas del envejecimiento. En otras palabras, la glicación hace “envejecer” (y averiarse y empezar a fallar) todos nuestros tejidos y sistemas. Estos procesos están incrementados en pacientes diabéticos, especialmente si viven en constante hiperglucemia por la inadecuada gestión de los niveles de glucosa en sangre (niveles de glucemia). Cuando una persona con diabetes (¡o también sin ella!) vive en constante hiperglucemia, todas las proteínas de su cuerpo se están “glaseando”, envejeciendo mucho más deprisa, y averiándose una multitud de ejes hormonales y metabólicos.
La glicación lleva a nuestro cuerpo a producir sustancias llamadas “AGEs” por sus siglas en inglés (por “advanced glication end products”, o sea productos finales de glicación avanzada). La relación entre el nivel de glicemia, la acumulación de AGEs en nuestros tejidos, y los diferentes matices de la patología microvascular diabética, han sido objeto de extensos estudios: hoy sabemos, pues, que una gran parte de los daños por complicaciones diabéticas tienen que ver con la glicación de proteínas y la fabricación de AGEs. Se ha estudiado que la formación de AGEs aumenta en un grado mucho mayor que el aumento de la glicemia, este hecho sugiere que incluso elevaciones moderadas de la glicemia en personas con diabetes resultan en aumentos sustanciales (no lineales) en la acumulación de AGEs. Y es por ello que se vuelve fundamental, en la gestión de la condición de diabetes, el lograr la normoglucemia: mantener niveles de glucosa en sangre normales y saludables, como los tendría una persona sana sin diabetes.
Mucha evidencia experimental reciente, que explica a detalle cómo y por qué vías metabólicas sucede la glicación, muestran que esta glicación – junto con el estrés oxidativo – se vinculan a la vía del sorbitol, potenciándose y contribuyendo así al desarrollo de complicaciones diabéticas. También debe ser señalado que la fructosa producida por la vía del sorbitol es extremadamente potente como agente de glicación, superando ampliamente a la glucosa. La literatura también demuestra el rol de la glicación de lipoproteínas en la aterogénesis. Ha sido demostrado por varios autores, que la glicación no sólo aumenta la susceptibilidad de la LDL (una de las proteínas transportadoras de colesterol) a la oxidación, sino que también intensifica la propensión de las proteínas estructurales de la pared vascular a ligar las proteínas del plasma, incluyendo la LDL, contribuyendo así a una modificación oxidativa más marcada de dichas partículas. Las LDL glicadas y oxidadas inducen la acumulación de ésteres de colesterol en macrófagos humanos, y pueden también promover la disfunción plaquetaria y endotelial. Los mencionados AGEs dañan el colágeno de las membranas basales capilares, alterando la permeabilidad y el flujo sanguíneo.
Por lo tanto, amplísimas evidencias apoyan la idea de que es la hiperglucemia crónica, al provocarnos glicación por todo el cuerpo, la causante de una serie de complicaciones macro y microvasculares. En última instancia, contribuyen al funcionamiento deficiente de todo nuestro organismo, hormonas, transportadores sanguíneos, etc. Estos procesos se encuentran en el trasfondo de todas las complicaciones diabéticas, de las que he hablado antes: nefropatía diabética, cardiopatía, todo tipo de daños neurológicos, problemas de la piel, trastornos hormonales, retinopatía diabética, etc. La consecuencia de estas proteínas glicadas y de la formación de productos avanzados de glicación es el mal funcionamiento de órganos vitales, envejecimiento y desarrollo de enfermedades degenerativas como el Alzheimer (que ahora ya empieza a conocerse como “diabetes tipo 3”).
Este esquema muestra cómo nuestros tejidos de la piel, normalmente sanos con presencia de colágeno y elastina, se dañan en presencia de la glucosa por los efectos de la glicación, al comenzar a producirse los AGEs.
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Mucha gente todavía cree, lamentablemente, el mito de que las grasas son las que nos causan daños, o el colesterol de la dieta. Este mito está extendido también a quienes vivimos con diabetes. Tristemente, muchos endocrinólogos se enfocan todavía en el monitoreo de niveles de colesterol total, o en decirle a sus pacientes que “eviten comer grasas” y que “lleven una dieta baja en colesterol y baja en grasas”. Se cree que el colesterol dietético (es decir, el que comemos) o que la presencia de colesterol en sangre por sí mismo, es lo que ocasiona complicaciones diabéticas, cardiopatías, etc. ¡Y no es así!… Los verdaderos culpables de los daños son la hiperglucemia, por medio de la glicación que provoca en todas nuestras células, combinada con la inflamación y el estrés oxidativo: tres procesos que van de la mano y que comienzan por todos los consejos inadecuados, profundamente equivocados, que la profesión médica a dado a las personas con diabetes.
Lo que realmente daña, en el caso del colesterol, no es dicha sustancia en sí misma (¡que en realidad es bastante benéfica, constructora de nuestras células y precursora de todas nuestras hormonas!), sino la glicación y oxidación del colesterol. Esto es lo que sí causará daños a las arterias y cardiopatía, y no la presencia del colesterol en sí mismo por consumirlo en nuestra dieta de las grasas reales.
En mi experiencia, es importante entender los procesos profundos de glicación, para entender el daño del contexto metabólico de hiperglucemia crónica, que no suele ser puntual ni se subsana con el parcheo de insulina exógena ni con mucho ejercicio. La glicación de proteínas y de lipoproteínas suele ser profundo, y están en la base de todos los daños que la hiperglucemia nos provoca a quienes vivimos con diabetes. Por lo que la verdadera clave para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, está en aprender hábitos que nos llevan a la normoglucemia: niveles normales y saludables de glucosa en sangre, que no favorecen la glicación.
Ten presente que, si deseas iniciar un aprendizaje que te lleve a tener normoglucemia, evitando complicaciones diabéticas derivadas de la glicación de proteínas (entre otros procesos dañinos provocados por hiperglucemia e hiperinsulinemia), es más seguro y efectivo tomar este camino de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello.
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Tabletas de Glucosa, Parte 2

Una pregunta increíblemente común que me consultan mis pacientes y acompañados, así como gente en redes sociales, es sobre las tabletas de glucosa – como uno de los posibles remedios inmediatos para situaciones de hipoglucemia. Los episodios de hipoglucemia pueden suceder con cierta frecuencia, sobre todo para quienes vivimos con Diabetes Tipo 1 (DT1), aunque también pueden aparecer entre quienes viven con Diabetes Tipo 2 (DT2), especialmente cuando se lleva alguna medicación para gestión de la glucemia, que de pronto puede ocasionar hipoglucemias.
La hipoglucemia está definida como un «nivel inferior al normal de glucosa en la sangre». Un valor normal de glucosa en la sangre (GS) se encuentra entre aproximadamente 60 y 99 mg/dL. Un valor glucémico de menos de 60 mg/dL representa un nivel de hipoglucemia que debería ser tratada con glucosa. La glucosa es un azúcar simple o monosacárido. «Monosacárido» quiere decir que la molécula contiene una sola forma de azúcar. Aunque hay otras formas de azúcar (por ejemplo, sacarosa, sucrosa, lactosa, fructosa, galactosa), ninguna de éstas contiene más de 50% de glucosa.
Los monosacáridos representan la forma más básica y sencilla de los carbohidratos. Todos los carbohidratos contienen únicamente tres elementos: carbono, hidrógeno y oxígeno. Por eso la abreviatura de los carbohidratos es: CHO. La hipoGLUCemia indica que hay insuficiente GLUCosa en la sangre. Por lo tanto, es lógico tratar la hipoglucemia con tabletas de GLUCosa.
Tabletas de Glucosa, Parte 2
Aquí conviene entonces derribar el mito de que “nuestro cuerpo no necesita glucosa”, pues esto no es correcto. Sí es verdad que la glucosa es una sustancia necesaria para la vida, tanto así que nuestro cuerpo fabrica su propia glucosa como fuente de energía inmediata. Lo que sucede es que, para las personas que viven sin diabetes, no es necesario ingerir glucosa a partir de los alimentos, ya que nuestro propio cuerpo, como dije, la fabrica sin necesidad de que nosotros la comamos. Pero cuando se vive con diabetes (Tipo 1 o tipo 2), entonces existe en el cuerpo una disfunción en esta fabricación y regulación de la glucosa, así como disfunción en los niveles de glucemia (niveles de glucosa en la sangre) que nuestro cuerpo experimenta a lo largo del día, dando lugar entonces a hiperglucemias e hipoglucemias – más aún si llevamos una alimentación inadecuada, o una inadecuada gestión de insulina exógena y/o medicación, que entonces hacen estos desbalances aún más pronunciados.
He hablado antes de cómo esta montaña rusa glucémica sucede con mucha más intensidad, cuando llevamos una alimentación inadecuada basada en carbohidratos y ultraprocesados, así como comida no real, y también si se descuidan otros factores: gestión del estrés, el respeto a los ritmos circadianos, el descanso y la exposición al sol, etc.
El caso es que, por muchos factores (e incluso cuando se lleva una gestión coherente y adecuada de nuestra condición de diabetes), pueden darse en ciertos momentos episodios de hipoglucemia. El uso de insulina exógena en DT1, vuelve necesario balancear los niveles de glucemia sanguínea utilizando dosis pequeñas de glucosa. He mencionado antes que la enorme ventaja de las tabletas de glucosa pura (o que son casi exclusivamente glucosa), por encima de cualquier alternativa para resolver la hipoglucemia (ya sean zumos, dulces, chucherías, refresco, etc) es que permiten proporcionar, de manera mucho más controlada y precisa, una dosis del único carbohidratos que nuestro cuerpo en realidad necesita, que es la glucosa. Cada tableta puede tener 4 o 5 gramos de glucosa, que es una cantidad pequeña y precisa, dependiendo de la talla y peso de la persona esto puede ser suficiente con una o dos tabletas.
Sin embargo, lamentablemente aún hay muchas personas, incluso entre profesionales médicos y sanitarios, que dan a las personas con diabetes el consejo de resolver los episodios de hipoglucemia comiendo dulces, tomando un poco de zumo, jugo o de gaseosa azucarada (refresco altos en fructosa), fruta, chucherías… Y estas alternativas presentan dos grandes desventajas:
La primera es que, en lugar de ser glucosa pura, siempre vienen acompañados de otros carbohidratos que nuestro cuerpo no necesita para nada, generalmente fructosa. Así, por ejemplo, si elegimos comer un dulce para resolver un episodio de hipoglucemia, estaremos consumiendo la glucosa que nuestro cuerpo necesita, pero junto con fructosa, que entonces juntas dan lugar a la sacarosa (azúcar común / azúcar de mesa). La fructosa es completamente innecesaria, y dañina si se consume en cantidades significativas.
Y la segunda es que consumiendo dulces, zumos, etc., se vuelve mucho más difícil precisar cuánta glucosa estamos consumiendo; ya que tendríamos que calcular la glucosa en cuanto a su porcentaje contenido en el producto, pero recordando además que las etiquetas siempre nos dan solamente estimados burdos, que además pueden variar considerablemente de un producto a otro.
En cambio, si elegimos la opción de usar tabletas de glucosa para los casos de hipoglucemia, se vuelve entonces mucho más fácil controlar la dosis y, por lo tanto, controlar y predecir la respuesta en nuestro organismo. He hablado antes de la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos dice que las “dosis” más grandes de cualquier sustancia (y en realidad el mismo principio aplica en muchas otras disciplinas exactas o semi-exactas), darán lugar a mucha más variación y descontrol, con márgenes mucho más amplios. Y que en cambio las dosis pequeñas o intervenciones pequeñas, dan lugar a efectos más pequeños, con márgenes de variación más estrechos, y más fáciles de controlar. Es por ello que tomando zumos o dulces, probablemente resolveremos la hipoglucemia, pero causando después una hiperglucemia que nos mantendrá descontrolados, en montaña rusa glucémica, y sin alcanzar la normoglucemia que en realidad es un objetivo mucho más saludable y coherente.
En mi anterior artículo llamado “No todo es blanco y negro en la salud” vimos que tomar glucosa puede ser funcional y adecuado cuando lo necesitamos, especialmente en una hipoglucemia personas con diabetes tipo 1, o quienes utilizamos insulina exógena. Sin embargo, la glucosa es el único tipo de azúcar que nuestro cuerpo necesita, por lo que nuevamente, lo más coherente es tratar la hipoglucemia con glucosa pura, o un producto que contenga lo más cercano a glucosa pura.
Si otros azúcares se utilizan para corregir la hipoglucemia, será necesario ingerir una doble cantidad de CHO para obtener la misma cantidad de glucosa que las tabletas de glucosa proporcionan al 100%. La glucosa resuelve la hipoglucemia con menor cantidad y más rápidamente que los otros CHO. Las calorías «extra» en los otros CHO pueden contribuir a una subida de peso corporal. Por eso, la glucosa pura es el tratamiento recomendado para tratar la hipoglucemia diabética, causada por la presencia en el cuerpo de un exceso de insulina innecesaria. Las tabletas de glucosa proporcionan el mejor y más rápido alivio a la hipoglucemia hiperinsulínica diabética. Además, ellas permiten la toma de una cantidad precisa y calculada de CHO y por lo tanto una respuesta a la hipoglucemia más predecible y adecuada que la de otros CHO disponibles, como el refresco azucarado, el jugo de fruta, las golosinas y el chocolate. Todos estos productos no son óptimos para tratar la hipoglucemia diabética, porque sólo el 50% de su contenido (como mucho) es glucosa. Cada gramo de glucosa subirá la GS de una persona adulta o adolescente que no es obesa aproximadamente 5 mg/dL. Aquí podemos ver algunos ejemplos de glucosa disponibles en Europa y América:
tabla_glucosas
El objetivo ideal del uso de las tabletas de glucosa para resolver toda hipoglucemia rápidamente es elevar la GS a aproximadamente 80 – 90 mg/dL. Este nivel glucémico está dentro del rango «normal,» no diabético de 71 y 99 mg/dL. Se recomienda siempre utilizar sólo el número de gramos de glucosa necesarios para elevar la glucosa en sangre a 80 – 90 mg/dL; como lo indica también esta guía.
En conclusión, lo más eficaz para re-balancear los niveles glucémicos de quienes vivimos con diabetes es la glucosa pura. En el mercado hay diferentes productos que a veces no son glucosa pura, pero esto sería lo más rápido y asimilable ya que no se necesita desintegrar o digerir. Lo que el cuerpo nos pide en situaciones de hipoglucemia es glucosa, no fructosa ni sacarosa: nos pide solamente la glucosa que es fuente de energía inmediata, no nos pide tener que digerir un vaso de zumo, jugo, o de agua con azúcar o Coca-cola, sino que nos pide glucosa que es la única urgencia del cuerpo en ese momento. Nuestro cuerpo sigue produciendo glucosa, pero al estar desregulado por la insulina exógena, nuestra propia glucosa resulta muchas veces insuficiente para llevarnos a tener normoglucemia. Por lo que esta intervención con pequeñas dosis de glucosa es necesaria y es el tratamiento más coherente, adecuado y efectivo.
Recuerda que, si deseas llevar un camino de aprendizaje y educación, que te lleve a adueñarte de tu condición de diabetes (o si deseas evitarla), para lograr normoglucemia y vivir en plena salud y bienestar, es más seguro y efectivo hacerlo de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello.
Mi experiencia y mis programas:
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Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
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¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?

Pareciera ser que ya se asume como “normal” el hecho de que vivir con diabetes tipo 1 significará vivir “remontando hipoglucemias”: ya que al utilizar insulina exógena, el riesgo de hipoglucemia existe y existirá. Sin embargo, explicaré por qué las recomendaciones de la ADA, y todas las recomendaciones oficiales para gestión de diabetes son profundamente inadecuadas, y terminan causando aún más hipoglucemia y más graves: sus recomendaciones nos llevan a vivir en montaña rusa glucémica, un constante viajar entre los extremos de hipo- e hiperglucemia. También mencionaré por qué esta idea de vivir “remontando hipoglucemias” es una visión inadecuada de cómo gestionar mejor tu diabetes.
Como ya he explicado antes, la dieta recomendada por la Asociación Norteamericana de Diabetes (ADA), trae consigo un grave problema: nos condena a vivir siempre en una montaña rusa glucémica, con constantes subidas y bajadas de glucosa (azúcar) en sangre. Se basa en el mito de que “los carbohidratos son necesarios” pues así supuestamente “evitaremos episodios de hipoglucemia”. Pero la verdad es que, lejos de eso, el consumo de carbohidratos y después “pichar más insulina” sólo causará un mayor descontrol, con más episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.
¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
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Como ilustra en las siguientes imágenes el Dr. Richard Bernstein – pionero en la gestión de diabetes tipo 1 mediante alimentación baja en carbohidratos –, el problema con la alimentación recomendada por la ADA, alta en carbohidratos, es que se recomienda que casi el 50% de la energía provenga de carbohidratos, lo que ocasiona que la persona con diabetes termine requiriendo mucha más insulina exógena, provocando después más y más graves episodios de hipoglucemia:
Y entre más alto sea el consumo de carbohidratos, mayores son los requisitos de insulina, provocando un constante viajar entre fuertes episodios de hiper- e hipoglucemia:
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De ahí viene entonces esta idea de que la vida con diabetes tipo 1 consistirá en “vivir remontando hipoglucemia”. Este término, “remontar”, es muy utilizado en las asociaciones de diabetes, en las recomendaciones comunes y tradicionales de cualquier hospital o grupo de diabetes que sigue las directrices de la ADA. Y esta recomendación significa, prácticamente, que nunca tratarás eficazmente una hipoglucemia, sino que tienes que “remontar”, es decir excederte, porque ni siquiera se cuestiona cuál es la causa de esa hipoglucemia.
Con estas directrices y recomendaciones ineficaces; se le está diciendo simplemente a la persona con diabetes que le toca vivir en montaña rusa glucémica; ¡pero esto no tiene por qué ser verdad!… Cuando la persona se toma el tiempo de aprender, de tener una verdadera educación para la gestión de su diabetes; es posible lograr que las hipoglucemias sean menos frecuentes y menos severas. Con una alimentación baja en hidratos se alcanza mucho más fácilmente la normalidad glucémica, y un equilibrio (homeostasis) que nos mantenga en bienestar.
Comúnmente, los médicos o endocrinos nos dicen que debemos tener miedo o fobia constante a la hipoglucemia, ya que “podríamos morir“. Y si bien es cierto que una hipoglucemia severa trae riesgos a la salud y a la vida, la evidencia real nos dice que este riesgo es muy bajo, y sobre todo es bajo si la diabetes se gestiona de manera adecuada y eficaz. Además, es mucho más probable que una hipoglucemia severa sea ocasionada por utilizar grandes dosis de insulina, precisamente por comer muchos carbohidratos. Así que la dieta recomendada por la ADA, irónicamente, ocasionará hipoglucemias más constantes y más severas. En cambio una alimentación baja en carbohidratos, correctamente gestionada además de cuidar otros factores de nuestro estilo de vida (ejercicio, descanso, ritmos circadianos, etc.), ayuda a mantener las posibles hipoglucemias más leves y más infrecuentes.
La evidencia real sobre los posibles daños de las hipoglucemias, nos cuentan varias cosas:
Es verdad que los extremos glucémicos están relacionados con la disfunción cognitiva en niños con diabetes tipo 1. Sin embargo, estos daños son provocados en mucho mayor medida por la hiperglucemia, y no por los ocasionales episodios de hipoglucemia. Es decir, que el daño a largo plazo realmente está más asociado a la hiperglucemia crónica: los niveles elevados de azúcar en sangre por llevar una dieta alta en carbohidratos.
En el mismo orden de ideas, este otro estudio demostró que las medidas de hiperglucemia y variación glucémica se correlacionaron significativamente, de forma negativa, con el desarrollo de la curvatura y superficie cerebral. Nuevamente, el daño viene asociado con el descontrol glucémico y con los extremos – ambos – de hiperglucemia e hipoglucemia, dejando claro que es la hiperglucemia la que está asociada más fuertemente con daños neurológicos.
Un valor alto de hemoglobina glicada HbA1c, y mayores niveles de glucosa en ayunas, se asoció fuertemente con la presencia de retinopatía diabética en la población estadounidense.
Una revisión sistemática en DT1 y deficiencias cognitivas, nos dice que estas deficiencias se asocian a la cetoacidosis diabética, angiopatía, neuropatía, IMC y la presión arterial (todos ellos daños derivados de la hiperglucemia crónica, y no de las hipoglucemias).
Otra revisión sistemática del efecto de la hipoglucemia sobre la función cognitiva en DT1, incluyendo 62 estudios diferentes, encontró que el efecto de la hipoglucemia grave sobre la función cognitiva depende de la edad. La exposición la hipoglucemia grave en la primera infancia (<10 años) y grupos de mayor edad (> 55 años) se asoció con un efecto moderado sobre la disminución de la función cognitiva en la diabetes tipo 1. La hipoglucemia no grave y la hipoglucemia nocturna no tuvieron ninguna asociación significativa con la disfunción cognitiva. Por lo que, nuevamente, en lugar de temer tanto a los ocasionales episodios de hipoglucemia, ¡deberíamos temer a los efectos y daños de la hiperglucemia crónica!…
Un control glucémico deficiente se asocia con una acumulación ósea deficiente en el año posterior al diagnóstico de diabetes tipo 1.
Si eres padre o madre de un niño o adolescente con diabetes tipo 1, este video también contiene información y reflexiones importantes sobre los beneficios de llevar una alimentación baja en carbohidratos, que nos lleva a menores requerimientos de insulina y por lo tanto una mejor gestión glucémica, minimizando así tanto los episodios de hipoglucemia como los de hiperglucemia.
Podemos reflexionar entonces: ¿Aceptas para ti vivir en montaña rusa constante? ¿Aceptas vivir con miedo o fobia a tener hipoglucemia? ¿Aceptas dar un tratamiento a la hipoglucemia ineficaz o que te lleve a hiperglucemia constante?… respecto a este punto, también antes he mencionado cómo el querer “remontar hipoglucemias” consumiendo dulces, azúcar o zumos es una manera mucho más ineficaz que otras alternativas como las tabletas de glucosa.
¿Aceptas que te digan que no tienes derecho a vivir con verdadera normoglucemia, tan solo por tener diabetes? ¿Prefieres seguir lo que tu médico o endocrino te diga, aunque intuyas que no es lo mejor para tu salud o la de tu hij@? ¿Sabes las consecuencias a largo plazo de vivir en montaña rusa o variabilidad glucémica, hiperglucemia crónica, y aceptas seguir viviendo de esta forma?
Las recomendaciones actuales de llevar una dieta basada en carbohidratos, pinchando después mucha insulina y viviendo en montaña rusa glucémica, han sido hasta ahora una “medicina de taponeamiento”, una gestión de la enfermedad en lugar de gestionar la condición de diabetes para tener verdadera salud. Con estas recomendaciones oficiales, en lugar de sentir o mirar la causa, o escuchar a nuestro propio cuerpo, simplemente se taponean o se parchan los síntomas con una pastilla, con un curita, ¡y “aquí no pasa nada”!
Estas hipoglucemias en cambio, irónicamente, son la consecuencia de estar comiendo azúcar (glucosa) todo el tiempo. Y muchas veces son los propios médicos o endocrinólogos quienes dicen a la persona con diabetes que esté “todo el día comiendo”, y que cuando suceda una hipoglucemia ésta simplemente se “remonte” con zumos, dulces, etc. En realidad, un tratamiento mucho más efectivo para las hipoglucemias son las tabletas de glucosa o minidosis de glucosa, que permiten administrar una dosis mucho más efectiva, y mucho más fácil de medir y de controlar, en lugar de estar todo el día comiendo y desarrollar resistencia a la insulina. Porque si remontamos con carbohidratos, o si llevamos una alimentación basada en carbohidratos, entonces estaremos siempre excediéndonos y remontado a niveles hiperglucémicos.
Gran parte del problema, pues, es que se le tiene más miedo a la hipoglucemia que a la hiperglucemia, cuando en realidad es la hiperglucemia la que realmente trae consecuencias y daños graves a nuestra salud a largo plazo. Se asume además que “eso es la diabetes”, y que no nos queda otra opción más que vivir así.
Y si bien es cierto que la hipoglucemia siempre es un riesgo al utilizar insulina exógena, con la educación adecuada se puede minimizar este riesgo, prevenirlo y gestionarlo de la mejor manera, sin caer tampoco en hiperglucemia crónica. El riesgo de muerte por hipoglucemia es muy bajo, y suele ser en personas que también consumen alcohol o drogas, y en momentos en que se confundieron los efectos de la hipoglucemia con los del alcohol o drogas. Muchos endocrinólogos nos cuentan que la hipoglucemia nos daña el sistema nervioso, pero esto es mentira: el daño momentáneo de la hipoglucemia se revierte fácilmente. La hipoglucemia suele dar señales de alarma que luego se revierten sin problemas, en la enorme mayoría de los casos. ¡La hiperglucemia en cambio, sí que nos daña a largo plazo!
Hablé antes de la Ley de las Pequeñas Cifras: cuando minimizamos las cantidades de carbohidratos en nuestra dieta, podemos entonces utilizar dosis más pequeñas de insulina exógena, lo que minimiza todo tipo de daños y facilita enormemente la adecuada gestión de la glucemia y, ultimadamente, de nuestra vida con diabetes.
¿Cuál es entonces una mejor solución, para gestionar nuestra vida con diabetes y vivir en verdadera salud y bienestar?… La educación es en sí misma el tratamiento para la diabetes: teniendo la fuerza y autonomía para adueñarme de mi diabetes (en lugar de esperar a que el médico “me lleve la diabetes”), lograré gestionar mejor mi condición junto con los riesgos que ella conlleva, minimizando los daños tanto de la hiperglucemia como los riesgos de hipoglucemia. Recuerda que si deseas emprender un camino así, de educación y autonomía, lo más seguro y efectivo es ir de la mano de un profesional acompañante, que también vive con tu misma condición.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy
Guía para escépticos de NORMOGLUCEMIA en la diabetes

Como personas que vivimos con diabetes, es una pena encontrarnos con médicos, endocrinólogos o profesionales sanitarios que traten la diabetes basados en el DOGMA en la diabetes que nos cuenta algunos mitos en el tratamiento de la diabetes, como: – las recomendaciones oficiales de la ADA que se basan en aumentar la ingesta de carbohidratos y disminuir la de grasas, o – que las grasas son malas para la salud, – también que la medicación es la única forma de gestionar la diabetes, – que los carbohidratos son indispensables o necesarios para las personas con diabetes a fin de evitar cetoacidosis o hipoglucemias, etc.
Aunque por una parte hay que entender su postura y sistema de creencias sobre lo tradicional y sus miedos que hay al respecto. También hay que entender que al no vivir y experimentar la condición de diabetes y todo lo que implica, existe una limitación vivencial.
Si eres profesional sanitario, en este artículo desgranaré 5 conceptos o mitos erróneos relacionados con la diabetes que tal vez puedan cambiar tus creencias y ampliar tu forma de tratamiento de esta condición, si eres persona con resistencia a la insulina o diabetes, y estás en el camino de lograr normoglucemia, estas respuestas a los mitos erróneos te ayudarán a fundamentar y estar mejor preparad@ en las consultas con endocrinos y que no decaigas en motivación cada vez que acudes a una visita de revisión:
Guía y Respuestas para sanitarios escépticos de NORMOGLUCEMIA en la diabetes
Concepto erróneo 1: La cetosis nutricional es lo mismo que la cetoacidosis
Es probable que nunca hayas aprendido sobre la cetosis nutricional en la facultad de medicina o en la residencia. Típicamente, las cetonas solo se mencionan como parte de la afección potencialmente mortal llamada cetoacidosis.
La cetoacidosis se presenta principalmente en personas con diabetes tipo 1 y es el resultado de una deficiencia de insulina y de niveles de glucosa en sangre considerablemente elevados. En esta situación, los niveles de glucemia aumentan por encima de los 126 mg/dl (y generalmente por encima de 180 mg/dl), lo que hace que la sangre se vuelva más ácida y ponga al individuo en un riesgo enorme.
Sin embargo, la cetoacidosis es completamente diferente a la cetosis nutricional, en la cetosis nutricional, los niveles de cetonas en sangre suelen oscilar entre 0,5 y 4 mmol/l y están acompañados de niveles adecuados de insulina y niveles bajos de glucosa en sangre.
Sin embargo, la cetosis nutricional y la cetoacidosis son fisiológicamente muy diferentes y la primera no tiene prácticamente ningún riesgo para la salud.
Esta diferencia fisiológica básica es importante para que todos los profesionales sanitarios y personas con esta condición la entiendan.
Las preocupaciones acerca de la “cetosis” no debería disuadir a los médicos de recomendar un estilo de vida bajo en carbohidratos o cetogénico. De hecho, la alimentación muy baja en carbohidratos o dieta cetogénica ha sido ampliamente estudiada, tanto para prevenir la diabetes:
David Perlmutter (Cerebro de Pan),
Gary Tubes (The Case Aginst Sugar Knopf), Volek Jeff, Phinney Stephen D.
The Art and Science of Low Carbohydrate Living_ An Expert Guide to Making the Life-Saving Benefits of Carbohydrate Restriction Sustainable and Enjoyable-Beyond Obesity,
… así como en la vida con diabetes:
Dr. Richard Bernstein (Diabetes Diet),
Diabetes Unpacked_Just Science and Sense,
John Yudkin – Pure, White, and Deadly
How Sugar Is Killing Us and What We Can Do to Stop It (2013, Penguin Books), Joseph R. Kraft
Diabetes Epidemic & You-Trafford Publishing (2008),
Stephen W Ponder (How to manage type 1 diabetes in a modern world),
Ellen Davis (The ketogenic diet for type 1 diabetes)
Concepto erróneo 2: Las dietas bajas en carbohidratos pueden producir falta de crecimiento en niñ@s o adolescentes, a costa de un mayor número y riesgo de hipoglucemias severas.
He revisado revisiones y estudios que podrían indicar esto, y esto fue lo que he encontrado:
Los extremos glucémicos están relacionados con la disfunción cognitiva en niños con diabetes tipo 1: un metanálisis
Variaciones de sustancia gris y crecimiento en niños con diabetes tipo 1: las medidas de hiperglucemia y variación glucémica se correlacionaron significativamente de forma negativa con el desarrollo de la curvatura de la superficie. Estudio AQUÍ
Revisión sistemática que asocia a deficiencia cognitiva la cetoacidosis diabética, angiopatía, neuropatía, el IMC y la presión arterial y se concluye que se necesitan más estudios para especificar la patogenia de deterioros cognitivos en la diabetes tipo 1. Revisión sistemática AQUÍ.
Revisión sistemática de 62 estudios sobre el efecto de la hipoglucemia sobre la función cognitiva en diabetes tipo 1. La hipoglucemia no grave y la hipoglucemia nocturna no tuvieron ninguna asociación significativa con la disfunción cognitiva. Revisión sistemática AQUÍ.
Un control glucémico deficiente se asocia con una acumulación ósea deficiente en el año posterior al diagnóstico de diabetes tipo 1. Estudio AQUÍ.
Si quieres tener más referencias sobre la utilización de la dieta cetogénica o muy baja en carbohidratos en la diabetes, aquí te dejo un par:
Manejo de la diabetes tipo 1 con una dieta muy baja en carbohidratos: Estudio AQUÍ
Efectos de la Dieta Cetogénica en el control glucémico en pacientes con diabetes: Meta-análisis de ensayos clínicos. Revisión sistemática AQUÍ
En conclusión, no hay estudios de calidad moderada o alta que demuestren que comer una dieta de baja en carbohidratos o cetogénica en niñ@s o adolescentes ocasione falta de crecimiento, ni tampoco un mayor número y riesgo de hipoglucemias severas.
Concepto erróneo 3: Los cereales integrales son una parte necesaria de una dieta saludable.
No podemos vivir sin aminoácidos esenciales y ácidos grasos esenciales, pero no existe algo así como un carbohidrato esencial. Los cereales integrales no son un requisito para la supervivencia. Pero ¿está demostrado que promueven la salud?
Los estudios demuestran que los cereales integrales están asociados con una mejor salud en comparación con los cereales refinados.Lo anterior no es una sorpresa dada la falta de valor nutricional y los posibles efectos perjudiciales para la salud de los cereales refinados. Sin embargo, no hay estudios que comparen comer cereales integrales con una dieta sin cereales, compuesta de alimentos enteros.
El cuerpo de los niños, lejos de necesitar glucosa proveniente de comidas con carbohidratos, es dañado de formas más severas por los picos de hiperglucemia- hipoglucemia ocasionada por una alimentación así – la dieta “de moda” alta en hidratos. No solamente porque su cuerpo es más pequeño y por lo tanto su volumen total de sangre es menor, lo que significa que una cantidad más pequeña de azúcar o glucosa será suficiente para ocasionarle hiperglucemia (menos de 4 gramos) que no es necesario ingerir; sino porque también, porque su estado normal al nacer es la cetosis. Los niños, de hecho, tienen naturalmente niveles de glucosa en sangre mucho más estables y ligeramente más bajos que los de un adulto – lo cual es normal en ellos, y solamente parece “bajo” desde nuestra perspectiva al querer compararlos con los adultos.
Tanto en niños, adolescentes y adultos con y sin diabetes, los picos constantes de hiperglucemia crónica afecta su cerebro, pudiendo causarles a largo plazo todo tipo de daños físicos y neurológicos. Una alimentación así, alta en carbohidratos y que constantemente ocasione estos picos de hiperglucemia, puede asimismo causar o agravar trastornos de atención, concentración, cambios constantes en su estado de ánimo, “subidas” y “bajadas” drásticas en sus niveles de energía…
Como sanitario, podrías cuestionarte sí las raciones de carbohidratos que recomiendas tomar a las personas con diabetes es coherente con los objetivos glucémicos que aspira tener la persona con diabetes o prediabetes.
Concepto erróneo 4: Las dietas bajas carbohidratos son demasiado restrictivas para las personas con diabetes que necesitan sentirse libre de comer de todo.
Esta afirmación depende del cristal con que se mire. Al fin y al cabo, los médicos pueden recomendar una dieta vegana sin la preocupación de que sea demasiado restrictiva, a pesar de que elimina todos los productos animales.
¿Comer prácticamente todas las verduras, carne, queso, huevos, aves, pescado, nueces y semillas que desees parece restrictivo? Para algunos sería como el paraíso. Verla como una dieta restrictiva es una cuestión de opinión.
En personas con diabetes la restricción viene de la limitación fisiológica o bioquímica de no tener hipo o hiperglucemia constante (cosa que la alimentación común alta en carbohidratos nunca te lo permitirá tener) y la libertad verdadera viene del derecho de tener NORMOGLUCEMIA Y aspirar a mayor calidad de vida??? Aquí puedes ver a que me refiero con «normoglucemia».
El trabajo de los profesionales de la salud es encontrar el enfoque adecuado para cada individuo. A algunos les puede parecer que una dieta baja en carbohidratos es restrictiva; a otros, que una dieta vegana es restrictiva. En cualquier caso, no es nuestra decisión.
Concepto erróneo 5: Las dietas bajas en carbohidratos y tener normoglucemia es demasiado difícil mantener a largo plazo.
Seamos honestos. Cualquier cambio significativo en el estilo de vida tiene tasas bajas de cumplimiento.Dejar de fumar, los programas de ejercicio regular, incluso las dietas vegetarianas tienen un nivel de cumplimiento deficiente a largo plazo.
Sin embargo, si una intervención será una propuesta saludable para el individuo, el miedo a que la cumpla no debe disuadirnos de sugerirlo. Más bien, tendríamos que proporcionar apoyo suficiente para ayudarlos a mantener esos cambios.
A pesar de la dificultad del cambio de comportamiento a largo plazo, algunos estudios demuestran una excelente adhesión a una dieta cetogénica. Estudio AQUÍ.
Cuando enfatizamos la importancia del cambio de comportamiento y mejoramos nuestros mecanismos de apoyo logístico para hacer que el cambio ocurra, las dietas bajas en carbohidratos pueden jugar un papel significativo en muchos pacientes.
Ejercicio de empatía para médicos, endocrinos y profesionales sanitarios que atienden a personas con diabetes o prediabetes:
Con el objetivo de empatizar y comprender más profundamente a madres, padres, niñ@s, adolescentes y adultos con diabetes o resistencia a la insulina, podrías medir tu glucemia varias veces al día, pincharte con bolígrafos o jeringuillas varias veces al día, tomarte un jarabe de glucosa, para que sientas algo del pico de hiperglucemia, también te sugiero pincharte 1-2 unidades de insulina exógena, solo con el objetivo de experimentar algún síntoma parecido a las hipoglucemias, no te asustes, que no te pasará nada con pequeñas cantidades de tratamiento. Después de vivir y experimentar esto, tal vez puedes replantearte si las personas con diabetestenemos el derecho de querer tener NORMOGLUCEMIA o no.
Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
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