Diabetes Bien

Alargar la «luna de miel» en la diabetes

El período llamado “luna de miel” es conocido por quienes vivimos con diabetes tipo 1 y con diabetes tipo LADA. Es un período de tiempo que llega después del diagnóstico, en el que parece como si la diabetes entrara “en remisión”, como si dejara de progresar o incluso desapareciese. Sin embargo, explicaré por qué esta idea es inexacta, en qué consiste esta “luna de miel” y qué es lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, cómo alargarla lo más posible, y por qué el acompañamiento de parte de un profesional podrá apoyarnos a mantener salud y bienestar.

Para cuando una persona es diagnosticada con diabetes tipo 1 (generalmente en la infancia, pubertad o adolescencia), generalmente ya ha experimentado altos niveles de glucosa en sangre, con los síntomas desagradables que le acompañan: micción frecuente, pérdida de peso, cansancio, mucha sed, etc. Llega entonces el diagnóstico y comienza el tratamiento con insulina exógena, lo cual empieza a disminuir los síntomas. Sucede entonces que tras algunas semanas muchas personas experimentan una cierta reducción de sus necesidades de insulina, como si la diabetes se estuviera revirtiendo. En este punto muchos logran normalizar sus niveles de glucosa, aún si llegan a “saltarse” alguna inyección de insulina.

Dependiendo de cada persona y de cómo esté llevando su gestión de la diabetes, este período puede durar varias semanas, varios meses o incluso un año. Pero es importante recordar que la diabetes tipo 1 o tipo LADA es una condición crónica y progresiva, por lo cual seguirá avanzando a pesar de la aparente “remisión”, y la “luna de miel” no puede durar indefinidamente. Cuando finalmente se termina; si la persona está bajo un tratamiento médico convencional y una alimentación convencional – alta en carbohidratos – comienza entonces la “montaña rusa” de la glucemia, con constantes hipoglucemias e hiperglucemias, y la sensación de no poder controlar el nivel de glucosa en sangre. Siguiendo este tratamiento convencional, lo más probable es que dicha “luna de miel” llegue a su fin aún más pronto.

¿Por qué sucede esta “luna de miel” y por qué se termina?… Es muy importante aprender qué es, por qué no dura para siempre, y cómo puede prolongarse lo más posible; para que la persona comience a manejar su propia condición de diabetes y logre bienestar, evitando las complicaciones asociadas a la condición. Aunque parezca tentador a nivel psicológico; sería un error durante esta luna de miel pensar que la diabetes “ya se revirtió”, y caer entonces en el descuido de volver a “comer como siempre” o descuidar la gestión adecuada de la insulina. El acompañamiento de un profesional capacitado puede ayudarnos a hacer que dure lo más posible la luna de miel, pero tarde o temprano llegará a su fin, y con mayor razón deberemos volvernos expertos en llevar una gestión cuidadosa de la diabetes.

El páncreas contiene las llamadas células beta, que fabrican insulina y mantienen así el nivel normal de glucosa en sangre. En la persona con diabetes tipo 1 o LADA, estas células son destruidas, de manera autoinmune y por causas que no se entienden completamente. Para que los niveles de glucemia empiecen a aumentar en la persona con diabetes tipo 1 o LADA, típicamente tienen que haber sido destruidas un 80% de estas células. El diagnóstico suele ocurrir en este punto. Y en muchas ocasiones, el 20% restante de células beta aún conservan cierta función, a pesar de que han sido debilitadas por la glucotoxicidad de las hiperglucemias constantes y por el sobreesfuerzo al que están sometidas.

Al llegar el diagnóstico y comenzar el tratamiento pinchando insulina exógena, estas células restantes obtienen un “descanso” y un apoyo en sus funciones, gracias a la insulina pinchada, con lo cual parecieran tener cierta recuperación y empezar a funcionar mejor durante un tiempo. Pero nuevamente, esto no puede durar para siempre, pues este 20% de células beta restantes aún tienen que trabajar cinco veces más duro para intentar compensar el trabajo de un páncreas normal. La diabetes seguirá progresando hasta que finalmente esas células se agoten y pierdan su función también – lo cual sucederá más rápido entre más se les someta a la presión de una alimentación alta en carbohidratos y la montaña rusa de hiperglucemia constante. Los altos niveles de glucosa en sangre que existen constantemente con dicha alimentación convencional, son tóxicos para las células beta, acelerando su destrucción. Cada hiperglucemia cuenta, incluso las más breves, y aceleran la inutilización de las células beta.

La diabetes tipo 1 y la diabetes tipo LADA son condiciones autoinmunes, donde el propio sistema ataca las células beta, actuando sobre ciertas proteínas. Una es la insulina y la otra es la GADA (anticuerpo 65 decarboxilasa de ácido glutámico), la cual está presente en vesículas especiales o “burbujas” formadas en el exterior de la membrana de las células beta. Dichas vesículas contienen gránulos de insulina, misma que es liberada entonces al torrente sanguíneo. Entre mayor sea la cantidad de vesículas creadas cuando más insulina es fabricada, mayor es el ataque sobre las células beta. Si se libera menos insulina, entonces la GADA se expone a menos ataques.

Por lo tanto, si durante este período se lleva un correcto aprendizaje y una gestión adecuada de la diabetes, ayudamos al páncreas para que tenga que realizar menos esfuerzo y las células beta restantes puedan durar funcionales el mayor tiempo posible. Esto puede lograrse con una alimentación muy baja en carbohidratos, gestionando correctamente la insulina inyectada, y con el acompañamiento de un profesional.

Lo más importante es lograr la normoglucemia, tanto si aún seguimos en esta “luna de miel” o si ya terminó; y lo mismo es aplicable a la diabetes tipo 2: no hay atajos ni fórmulas mágicas, sólo con normoglucemia podremos estar en bienestar y preservar una óptima salud. Así, además de prolongar lo más posible la “luna de miel”, más allá de eso lograremos tener un bienestar permanente, manteniendo la normoglucemia y evitando así prácticamente todas las complicaciones asociadas al hiperglucemia crónica.

Se ha visto a personas con diabetes tipo 1 o LADA, que gracias a la correcta gestión, manteniendo normoglucemia y cubriendo adecuadamente sus requerimientos normales de insulina, que logran pasar años sin que aumenten dichos requerimientos. De esta manera, algunos incluso requieren menos cantidad de insulina que la que normalmente está usando una persona sin diabetes (aunque claro está que la diferencia es que en la persona con diabetes la insulina debe ser exógena, mientras que en la persona sin diabetes el propio cuerpo la produce). Yo misma he acompañado a varias personas que han logrado alargar esta remisión, AQUÍ puedes leer la historia de Micaela y su hija Arianna.

El tratamiento óptimo para la diabetes – del tipo que sea – es la educación y el aprendizaje, para volvernos expertos en la propia condición de diabetes y el mantenimiento de nuestro bienestar. Nuevamente, una combinación de alimentación baja en hidratos, correcta gestión de la insulina exógena (en los casos aplicables) y el acompañamiento cercano de un profesional; es la manera más adecuada de lograr este bienestar duradero y permanente.

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien la diabetes, incluso en el embarazo” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/VqHMjOo5mkc y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg .

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si te puedo ayudar.

¿Fenómeno Somogy y comer antes de dormir?

Buscando información para el manejo de la diabetes, nos podemos encontrar algunos sitios web que mencionan el llamado “efecto Somogy”; o quizá algún profesional sanitario fue quien nos contó que “hay que tener cuidado con el efecto Somogy”. Se le llama así porque la idea fue propuesta en 1949 por un investigador llamado Michael Somogy, quien había observado que personas con diabetes tenían en ocasiones niveles de glucosa en sangre muy elevados al amanecer. Él sugirió que esto se debía a que una cantidad “excesiva” de insulina, que provocaba hipoglucemia, podía convertirse después en hiperglucemia. Así pues, supuestamente existía un “efecto rebote” en donde el cuerpo, sin razón alguna y aparentemente “porque sí”, elevaba la glucosa en sangre a niveles altos después de una hipoglucemia.

Se trata, sin embargo, de un mito que persiste y confunde, ya que la nueva información y nuevas investigaciones han descubierto que no existe el efecto Somogy. Ninguna investigación clínica lo confirmó. Simplemente, es una idea que surgió en una época – hace casi un siglo – en donde los medidores de glucosa estaban muy lejos de ser tan confiables como lo son ahora. Y sabemos que incluso hoy en día pueden ser inexactos, ¡imaginemos entonces en 1949!… Los medidores de glucosa disponibles en 1949 no eran ni caseros, ni rápidos, ni mucho menos eran precisos. Tardaban tiempo en arrojar su resultado, que podía estar influido por muchísimas variables. (Y aun cuando un medidor de glucosa fuera siempre exacto al 100%, recordemos que la glucosa en sangre puede estar influenciada por más de 42 factores, y que una sola lectura no siempre nos da información fiable). Por lo tanto, ya desde la base, las observaciones que utilizó Somogy para construir su teoría no podían haber sido fiables como para decidir que se trataba de un “efecto” en particular.

Algunos de los más de 42 factores que afectan los niveles de glucosa en sangre.

El mito del “efecto Somogy” también dice que cuando la persona con diabetes se levanta con una glucemia elevada, esto se debe a que existió un exceso de insulina durante la noche, que provocó una hipoglucemia y después un “rebote”. Pero la elevación de la glucemia al amanecer podría más bien deberse al efecto del alba, que sí existe y que ha estado mucho mejor estudiado y documentado. El mito del “efecto Somogy” afirma que la hipoglucemia nocturna podría causar más tarde una hiperglucemia excesiva y desproporcionada, pero sin molestarse en explicarnos el por qué, como si simplemente fuera un efecto mágico que apareciese “porque sí”.

En realidad, solamente algunas de esas ideas son parcialmente ciertas: la realidad es que ante una hipoglucemia, el sistema del glucagón tratará de normalizar la glucosa en sangre, liberando cierta cantidad de glucosa al torrente sanguíneo, pero nunca en la cantidad enorme que sugieren quienes creen en el “efecto Somogy”. Algunos de ellos llegan a decir que tras una hipoglucemia, la glucosa en sangre podría posteriormente elevarse hasta valores de 500mg/dL, ¡simplemente “porque sí”!… cosa que no observamos en la realidad. En diabetes, se vuelve insuficiente el glucagón para compensar una hipoglucemia debida siempre a exceso de insulina, así la fuerza de la insulina exógena será más fuerte que el de glucagon, ya que con la insulina exógena utilizada de forma constante, el sistema es imperfecto y tiene desbalances. También porque, nuevamente, son sistemas en donde influyen muchísimos factores, desde los evidentes y más fuertes como la comida, las dosis y calidades de insulinas y glucosas exógenas; hasta cosas como estrés, sueño, ejercicio, etc.

Pero lo más lamentable y dañino de este mito es que quienes proponen que existe un “efecto Somogy”, generalmente dicen que una de las principales causas del problema es una supuesta ¡“alimentación baja en carbohidratos”!, en especial durante la cena o antes de acostarse. Por lo que una de sus supuestas soluciones es “comer más carbohidratos durante la cena”, ¡a pesar de que justo eso es lo que causará muchas más hiperglucemias difíciles de controlar!… Sabemos que la diabetes es una condición en donde, efectivamente, existe una fuerte intolerancia a los carbohidratos. ¿Cómo es posible entonces, que la solución propuesta ante un evento de descontrol glucémico sea “comer más carbohidratos”?… Todo lo contrario: ¡haber cenado carbohidratos, es mucho más probable que sí cause una hiperglucemia posterior!

En realidad, lejos de que exista un “efecto Somogy”, esto es sólo parte de la montaña rusa de los carbohidratos y azúcares, de la que he hablado antes. He mencionado que una alimentación rica en hidratos de carbono nos lanzará forzosamente en esas subidas y bajadas constantes de glucosa en sangre, misma que se vuelve casi imposible de controlar con la exactitud deseada. Dado que es imposible calcular con precisión las cantidades de hidratos (como lo proponen quienes creen en el otro mito de “contar raciones de hidratos y después pincharse la insulina correspondiente”), y que además hay muchos factores que influyen en cómo responde nuestro cuerpo a la insulina, cualquier estilo de alimentación que incluya muchos carbohidratos desfavorables es la fórmula para nunca lograr un nivel de glucosa estable. El método de “contar hidratos y después calcular la insulina correspondiente” es prácticamente imposible de hacer con exactitud y ocasionará el no cumplimiento de normoglucemia verdadera, pues nuestros cuerpos son muy complejos y cientos de factores influyen en cada paso del metabolismo. Intentarlo conducirá inevitablemente a la frustración, y contribuirá a la sensación de no lograr tener el control de la propia diabetes. También expliqué antes cómo una alimentación baja en hidratos nos ayuda de manera mucho más efectiva a tener una normalidad glucémica, gracias a la Ley de las Pequeñas Cifras.

Recomendaciones o conclusiones:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien la diabetes, incluso en el embarazo” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/VqHMjOo5mkc y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

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Mitos y verdades sobre la diabetes tipo 1 y tipo 2, Parte 1.

Cuando una persona recibe un diagnóstico de diabetes (DM) – ya sea tipo 1 o tipo 2, tipo LADA o diabetes gestacional –, y empieza a informarse y aprender a fin de llevar un buen manejo de la condición, es común encontrarse con que existen muchísimos mitos sobre la diabetes. Principalmente, mitos derivados de la falta de información correcta, o de la mala interpretación de datos o de información a nuestro alrededor, o simplemente porque uno “escuchó por ahí” y repite una idea que en realidad es completamente falsa. Sin duda puede causar frustración enfrentarse a tanto desconocimiento.

Y es importante atajar este problema y empezar a distinguir las realidades de los mitos, porque el tratamiento de la diabetes es la educación, y el comprometerse a un aprendizaje continuo. La enorme mayoría de daños y complicaciones de salud por diabetes (complicaciones cardiovasculares, daños renales, daños oculares, pérdida de miembros, etc.) se pueden prevenir con aprendizaje, educación y acceso a la información adecuada. Enumeraré algunos de los mitos más comunes:

Mito: Tengo “poca” diabetes o “diabetes leve o débil”, “diabetes fuerte”, etc.
El diagnóstico de la diabetes es exacto y preciso, se mide con objetividad mediante marcadores numéricos. Los números son objetivos. Como lo mencioné en una de mis transmisiones en vivo, existe diabetes cuando hay un nivel de glucosa sanguínea en ayunas igual o superior a 125 mg/dL; así como una glucosa sanguínea igual o mayor a 200 mg/dL dos horas después de una carga oral de 75 gramos de glucosa anhidra disuelta en agua. Otro indicador objetivo es, asimismo, la hemoglobina glicada (o glucosilada) HbA1c igual o mayor a 6,5% en una sola ocasión. No existen por lo tanto “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene.

Dicho esto, los daños a nuestra salud y nuestro cuerpo están dados por la anormalidad glucémica, y no por la diabetes en sí misma. Y es importante recordar que una persona puede presentar daños por una anormalidad glucémica crónica, existente durante muchos años, aún si no existe un diagnóstico de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa en ayunas superior a 100 mg/dL pero inferior a 125, se dice que la persona tiene ya una anormalidad glucémica o intolerancia a la glucosa, por ello a veces se le llama “pre-diabetes”. Para poder vivir en salud y bienestar, lo más importante es concentrarnos en evitar la anormalidad glucémica. La persona con diabetes puede vivir con salud excelente, en bienestar y evitando prácticamente todos los posibles daños a su salud, mediante el aprendizaje y la adecuada alimentación que mantenga estables y normales sus niveles de glucosa en sangre.

Mito: La DM “leve” no requiere inyecciones de insulina para su buen control.
Ya establecimos que no existe una diabetes “leve”. Cualquier tipo de diabetes es una condición seria y crónica, que se debe tomar en serio. Cuando es diabetes tipo 1 (DT1), el cuerpo no produce insulina porque las células del páncreas encargadas de ello dejan de funcionar. En la diabetes tipo 2 (DT2), el cuerpo produce insulina pero se vuelve resistente a ella, o la insulina producida es insuficiente o ineficiente. El tipo 1 requerirá prácticamente siempre, la introducción de insulina exógena mediante inyecciones o una bomba de insulina. Cualquier tipo de diabetes (incluidos también el tipo LADA y la diabetes gestacional) puede causar complicaciones serias si no se sigue un tratamiento para su buen manejo.

Mito: La DT2 no es tan seria como la DT1; o es más “leve” o “suave” mientras que la DT1 es “fuerte”.
Nuevamente, no existe una diabetes “buena” y una “mala” ni tampoco es posible tener “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene. Si no se tiene normalidad glucémica la mayor parte del tiempo, cualquier tipo de diabetes podrá causar daños que con el tiempo pueden ser irreversibles, sumamente graves, y afectar enormemente la calidad de vida: daños cardiacos que pueden conducir a la muerte, daños renales con los que la persona puede necesitar diálisis el resto de su vida, daños oculares que conducen a la ceguera, o daños en venas y arterias que terminan perjudicando a las extremidades hasta el punto de desarrollar gangrena y necesitar amputaciones.

Mito: Un “susto”, “disgusto” o “coraje” es lo que provoca la diabetes.
Si bien nuestro estado de ánimo definitivamente influye en nuestro funcionamiento hormonal, endocrino, y en todos los sistemas de nuestro cuerpo, es irracional pensar que “un susto provoca la diabetes”. La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune de la cual no se conoce la causa. El tipo 2 suele ser causado – en nuestro mundo moderno – por un estilo de vida inadecuado durante muchos años, incluyendo una alimentación alta en hidratos, azúcares y productos procesados y refinados.

Claramente los “sustos” y “corajes” significan un estrés para nuestro cuerpo, y un buen manejo del estrés es importantísimo en nuestra salud integral, pero esto tampoco causa por sí mismo la diabetes como condición. Bajo el estrés aumenta el nivel de glucosa sanguínea, se tenga o no alguna forma de diabetes. Esto tiene qué ver con la hormona llamada adrenalina, que en situaciones de estrés asegura un estado enérgico de alerta frente a posibles peligros. La adrenalina reduce la acción de la insulina; por lo cual temporalmente sube la glucosa en sangre. Este efecto podría ser exacerbado en personas que quizá ya tiene DT2 y aún no lo saben o no se les ha diagnosticado; esto podría conducir a que algunas personas probablemente descubrieron su DT2 después de un “susto”. Pero esto no quiere decir que el susto “causó” la diabetes; y dado que todos hemos tenido sustos y situaciones estresantes fuertes en nuestra vida, ¡si esto fuera cierto todos tendríamos diabetes!

Mito: La diabetes es hereditaria.
Ninguno de los tipos de diabetes es hereditario. Lo que sí puede ser hereditario o genético es una cierta predisposición a ella; sin embargo, los genes de una persona juegan un papel importante pero no son un “destino” determinado e inevitable, sino que los genes pueden activarse o desactivarse dependiendo de nuestro ambiente y nuestros hábitos, especialmente hábitos alimenticios. Podemos encontrar casos de familias en donde varios miembros viven con diabetes. Sin embargo, vale la pena preguntarnos si quizá la causa sea el compartir hábitos alimenticios o costumbres poco saludables: por ejemplo, si dos hermanos son alimentados con la misma dieta alta en carbohidratos refinados, azúcares, productos procesados, etc., y ambos desarrollan diabetes, quizá no se trata tanto de “genética” sino de hábitos compartidos. Es más común heredar una predisposición a la DT2 que a la DT1, ya que nuevamente, la DT1 es una condición autoinmune que aparece por motivos multifactoriales que aún no entendemos del todo.

Mito: La diabetes es contagiosa.
La diabetes desde luego tampoco es “contagiosa”. Se trata de una condición no transmisible, es decir, no puede ser contagiosa bajo ninguna circunstancia. Nuevamente, cuando vemos casos de familias donde varios miembros presentan el mismo o variados tipos de DM, no se trata de que se hayan “contagiado”, sino que probablemente una parte de la explicación sea cierta predisposición genética, y la otra parte, hábitos compartidos que son poco saludables y que pueden haber llevado al desarrollo de la diabetes.

Mito: La diabetes es puede curarse con tal o cual hierba, té, remedio naturista u homeópata, etc.
La diabetes no puede “curarse” en el sentido convencional: una vez que existe el diagnóstico, se tiene diabetes, según indicadores objetivos. Mediante la alimentación adecuada, un seguimiento médico que ayude en el uso de la insulina y la glucosa en caso de ser necesarias, y un buen uso de las analíticas para medir los valores correspondientes, se puede llevar un excelente manejo de esta condición, que evite los posibles daños a la salud. Sin embargo, no hay sustancias “milagrosas” que sean capaces de “curar” la diabetes.

Mito: Si la persona con DT2 baja de peso, se “curará” de la DT.
Estar en un peso saludable y perder el exceso de peso, así como tener una musculatura saludable, es sin duda un beneficio de salud en muchas maneras. Una de ellas es el hecho de que la insulina trabaja de manera más eficiente en el músculo. Si una persona tiene sobrepeso y lo pierde – y además hace músculo –; la insulina trabajará mejor, y además hará falta una menor cantidad de insulina para regular la glucosa sanguínea. Sin embargo, esto no quiere decir que “perder peso cure la diabetes”. La diabetes como tal es una condición crónica, con la que la persona vivirá toda su vida. Manteniendo un nivel normal de glucosa en sangre pueden evitarse los daños asociados a la diabetes y a la hiperglucemia, y tener un peso saludable definitivamente es parte de esa ecuación, pero eso no quiere decir que así se “cure” la diabetes. La persona diagnosticada con diabetes deberá cuidar su alimentación y su salud siempre, y no es el caso que se trate solamente de “perder peso y luego olvidarse”.

Mito: Los fármacos (antidiabéticos orales) para la DT2 son insulina oral.
No se trata de la misma cosa: las pastillas para la DT2 no son “insulina oral”. Estos simplemente tienen efectos sobre la habilidad de nuestro cuerpo para utilizar mejor la insulina que ya produce el páncreas, o para estimular que produzca más. Hay varios tipos de antidiabéticos orales, que funcionan de diferentes maneras. También varían en su tiempo de acción o duración, y deben ser recetadas por un endocrinólogo.

Sería muy difícil tener una “insulina oral” que funcione, ya que se trata de una hormona, por lo que si la ingiriéramos de forma oral se degradaría en el estómago y no circularía de forma eficaz por la sangre, es por eso que quienes vivimos con DT1 debemos recibirla inyectada. Si bien se están investigando maneras de diseñar insulina oral eficiente, esto aún no es accesible ni de la manera eficiente en que se necesitaría.

Mito: La necesidad de usar insulina para el manejo de la DT2 es indicación de que se tiene diabetes “fuerte”.
Nuevamente, no hay diabetes “fuerte” ni “leve”: se tiene o no se tiene según indicadores objetivos y medibles con precisión. Es posible que ciertas personas con DT2 necesitan pincharse insulina para así llevar un mejor manejo de la condición, en caso de que su propia insulina sea muy insuficiente. Pero eso no es un indicador de que la diabetes se tenga “más fuerte”. Esto no es un reflejo de que la diabetes sea “más severa”, sino la sencilla realidad bioquímica de que todos necesitamos la insulina para regular la glucosa en nuestra sangre, proveniente de los alimentos: es una hormona fundamental para nuestra vida y salud. Llevando una buena alimentación – baja en hidratos y azúcares – la persona ciertamente puede empezar a necesitar menos insulina, pero eso, usando la misma lógica, no indica que empezó a “tener menos diabetes” sino que simplemente su propia insulina empieza a trabajar de forma más eficiente, requiriendo así menos insulina exógena.

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien la diabetes, incluso en el embarazo” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/VqHMjOo5mkc y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

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La mentira de las recomendaciones basadas en carbohidratos

¿Qué fue lo que sucedió, para el que el planeta entero acabara siguiendo una recomendación equivocada que provocó más obesidad, diabetes, Alzheimer, cáncer y enfermedades cardiovasculares, que en cualquier otro periodo de la historia?… Me refiero a la recomendación de “comer menos grasa” y de llevar una dieta alta en carbohidratos. Se plasmó en esa errada “pirámide nutricional” en donde tenemos en la base alimentos como pan, pastas, arroz, etc. Y esta recomendación ha provocado un verdadero desastre de salud: la hemos obedecido, y no han hecho sino aumentar los casos de diabetes, enfermedad cardiaca, daño renal, obesidad, etc. ¿De dónde vino esa recomendación, y por qué una premisa tan equivocada se convirtió en recomendación oficial y en política pública?…

Sin duda esto causa confusión, frustración y desconfianza a quienes no son especialistas; viendo cómo pareciera ser que “los expertos se contradicen, hoy dicen unas cosas y mañana otras”, o que “uno ya no sabe qué creer”, o que es muy complicado saber cuáles cosas son ciertas y cuáles no. ¿Cómo llegar a tener cierta claridad, o a estar más cerca de “la verdad”?… O por lo menos, llegar a estar menos equivocado que ayer: es sabido que no podemos alcanzar una verdad absoluta, que el conocimiento evoluciona, y que todos debemos seguir aprendiendo siempre.

Desafortunadamente, la ciencia de la nutrición en particular – que de por sí es complejísima ya que combina bioquímica, fisiología, genética y muchas otras ramas disciplinarias – ha sido víctima de una combinación de estudios científicos mal hechos, con fallos metodológicos, interpretativos, o incluso fallos de base en su diseño; además de la intromisión de intereses económicos y personales por parte de empresas y de investigadores. Todo esto ha derivado, en décadas recientes, en recomendaciones equivocadas que han causado mucho más daño que beneficio, y que muchas veces, ¡han contribuido a complicar los problemas que supuestamente deseaban combatir!… Voy a explicar de dónde vienen algunos de estos fallos en muchos estudios nutricionales, luego comentaré cuáles errores en particular ocurrieron en el caso de la recomendación de comer muchos hidratos, y finalmente aportaré mi conclusión acerca de cómo podemos ayudarnos a esclarecer un poco más esta disciplina tan compleja, aprendiendo y educándonos a fin de adoptar las recomendaciones que en verdad nos traigan bienestar.

Un primer problema es que la nutrición en sí misma, como mencioné, es extraordinariamente compleja; así como es complicado trazar líneas muy claras entre “tal cosa causa siempre tal efecto”, ya que cada cuerpo reacciona un poco distinto a diferentes sustancias. Una primera complicación es que es casi imposible diseñar el estudio nutricional perfecto: tendríamos que tomar a miles de individuos y prácticamente encerrarlos durante años controlando cada sustancia que ingieren, analizando efectos que aun así sería complicado analizar, ya que hay cientos de factores individuales que también influirían (estrés, uso de tabaco, edad y sexo, calidad del sueño, etc.), y no se puede controlar todos. Por este motivo, muchos de los estudios existentes en nutrición no alcanzan el estándar científico requerido, sino que son meramente estudios de observación, en donde los investigadores observan un fenómeno e intentan establecer correlaciones entre distintos factores. Sin embargo, el gran problema de las correlaciones es que nunca nos indican cuál es la relación causal entre diferentes variables.

Por poner un ejemplo sencillo, uno podría observar la correlación entre el hecho de que en invierno la gente usa más abrigos, y en invierno también hay más influenza estacional, y entonces concluir que “los abrigos causan influenza estacional”. Y así se puede llegar a conclusiones igual de absurdas, pero que parecen ciertas. Si nosotros observamos que “cuando cae nieve hace frío”, un estudio puramente observacional no nos puede decir si el frío causa la nieve, o si la nieve causa el frío, o si quizá ambas cosas no tienen relación entre ellas y existe una tercera variable que las explica. Algunos de los estudios observacionales que se han utilizado en nutrición son casi meras encuestas, donde a la gente le preguntan qué comió el mes pasado y qué enfermedades ha padecido recientemente. ¡Imposible fiarse de que la gente recuerde con tal exactitud lo que ha comido – y asumiendo además que digan la verdad!…

El neuroendocrinólogo Robert Lustig, en su ponencia sobre el azúcar y los problemas de salud que ocasiona, explica este y otros problemas de la ciencia nutricional. Es imposible verificar los resultados como quisiéramos, ya que los estudios rara vez cuentan con el tiempo que se requeriría para realmente controlar todas las variables, tener en cuenta todos los factores necesarios, etc. En cambio, es mucho más fiable cuando se tiene un metaanálisis: esto es cuando, recogiendo numerosos estudios sobre un mismo tema, se analizan los resultados en conjunto, y si el 90% va en la misma dirección, entonces se comienza a tener un hecho más comprobado.

Y después, lamentablemente existe también la manipulación deliberada de algunos estudios, ya sea porque el investigador tiene un sesgo particular en donde a fuerzas quiere “demostrar” una conclusión preexistente, y entonces ignora cualquier dato que contradiga esa conclusión; o porque la metodología utilizada es inadecuada, o porque los resultados son mal interpretados. Luego vienen también los intereses comerciales. Empresas productoras de alimentos financian estudios presionando para que las conclusiones favorezcan el consumo de sus productos, haciendo también la vista gorda ante cualquier efecto dañino. Las grandes empresas de alimentos procesados y azucarados han tenido una enorme – y terriblemente nociva – influencia en muchos estudios, pagando nosotros las consecuencias.

¿Qué pasó concretamente con los carbohidratos, las grasas, y la recomendación de comer los primeros y evitar las segundas?… En la década de 1970, el investigador Ancel Keys publicó su “estudio de los siete países” donde concluía que el consumo de grasa saturada causaba enfermedad cardiaca, y que para evitar estas enfermedades debíamos comer menos grasa y más carbohidratos. Hoy sabemos que el estudio de Keys tenía dos fallos gravísimos: primeramente, él no tomó en cuenta el consumo de glucosa y azúcar como variable, cuando en realidad los países que supuestamente “consumían muchas grasas y por eso había más enfermedad cardiaca” eran países en donde había aumentado sobre todo el consumo de azúcar, de la mano del consumo de grasas. Y en segundo lugar, Keys había estudiado en total veintidós países, pero decidió enfocarse solamente en los siete que parecían comprobar su hipótesis. Deliberadamente ignoró casos como el de Francia, donde la gente siempre había llevado una dieta rica en grasa saturada y sin embargo había muy poca enfermedad cardiaca. Es decir, Keys manipuló el estudio para que mostrara lo que él quería mostrar.

Hubo pues todo un debate en los años 70’s, entre quienes defendían las grasas y quienes defendían los azúcares. Lamentablemente, la batalla política la ganaron los defensores del azúcar, con nefastas consecuencias de salud. De ahí surgió luego el Reporte McGovern, que siguiendo la recomendación errónea de Keys, convirtió la dieta alta en hidratos en recomendación oficial y en política pública. ¡Y así de mal nos ha ido!… Desde entonces no ha hecho más que aumentar la obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiaca, y todo lo que supuestamente era la intención disminuir y evitar.

De ahí salió el llamado de las asociaciones médicas norteamericanas en los años 80’s, entre ellas las especializadas en alimentación, diabetes y salud cardiovascular (USDA, ADA, AHA, AMA), de “comer menos grasa y más hidratos”. Hasta la fecha no se ha “rectificado el barco”, y seguimos viendo a los médicos recomendar esa “pirámide nutricional”, con los hidratos en la base, que no ha hecho sino enfermar al mundo. También hubo fuerzas políticas que jugaron un papel: el presidente Richard Nixon quería estabilizar y reducir los precios de los alimentos, por razones políticas y electorales. Se había inventado poco antes el jarabe de maíz alto en fructosa, cuya producción era barata, encontrando así un sustituto barato del azúcar.

Y dado que las asociaciones médicas estaban recomendando reducir la grasa, los productores de alimentos procesados seguían dicha recomendación – el problema es que los alimentos sin grasa son insípidos y no gustaban a los consumidores; entonces para mejorar el sabor se agregaba azúcar (posteriormente jarabe de maíz) a centenares de productos, incluso algunos en los que no pensamos como “dulces”: salsas de todo tipo, toda clase de panes industriales, aderezos de ensalada, algunos embutidos, prácticamente todas las frutas y verduras en conservas, galletas incluso las “saladas”, etc… Aumentar así el consumo de fructosa ha causado una catástrofe de salud pública. Lustig en su conferencia menciona que “prácticamente toda la oferta de alimentos procesados en Estados Unidos ha sido adulterada, contaminada, con jarabe de maíz alto en fructosa, mismo que actúa en el hígado como un veneno”. El resto del mundo, en mayor o menor medida, ha seguido los mismos pasos. Y todos nosotros ahora; adultos, niños y jóvenes, estamos pagando los altísimos y desastrosos precios en nuestra salud.

¿Cómo saber entonces, qué hacer?…
Puede causar una sensación de desesperanza el darnos cuenta de que la ciencia es falible, que las recomendaciones médicas oficiales nos han fallado, y que todo tipo de sesgos, errores e intereses humanos han confundido el conocimiento. ¿Qué hacer?… Mi conclusión es la misma de otras ocasiones: ¡aprender y educarnos!… Aunque la ciencia sea falible – y lo es por el simple hecho de que todos seguimos aprendiendo – sí es posible aprender y utilizar nuestro criterio, para poder saber hoy cosas mejores de las que sabíamos ayer. Cuando miremos un estudio científico, hay que aprender a analizarlo: mirar las fuentes, los métodos, la interpretación de las conclusiones. ¿Quién lo financia: una empresa que claramente tiene un interés monetario, o una institución más neutra (como universidades o agencias de gobierno) que es más probable que no tenga un interés particular en demostrar cierto resultado?

También echemos mano de nuestro sentido común y de mirar la historia de nuestra evolución: ¿Qué cosas ha comido siempre la humanidad, y por lo tanto es más probable que nuestros cuerpos puedan asimilarlas bien?… No tiene ninguna lógica que alimentos ancestrales y antediluvianos causen las enfermedades modernas: es más lógico pensar que las enfermedades modernas son causadas por productos modernos y costumbres modernas. Y en ese sentido, los carbohidratos y azúcares son “modernos” porque históricamente tienen muchos menos años formando parte de nuestra dieta: la humanidad vivió muchos más miles de años sin comer hidratos (ni granos, ni cereales, ni azúcares, ni frutos modernos, todo esto procedente de la agricultura), que comiéndolos. Fueron muchas más generaciones humanas las que vivieron sin agricultura, que las que hemos vivido con ella. Y ni qué decir de los ultraprocesados modernos, que solamente las últimas dos o tres generaciones humanas han consumido.

Y por último, debo aprender a escuchar a mi propio cuerpo: ¿cómo me siento? ¿qué me funciona mejor?… Debemos de dudar sanamente de la frase “un estudio dice que…” y mejor basarnos en aprender a mirar a conciencia dichos estudios, pero más importante, centrarnos en aprender para nuestro bienestar. Es mejor que comiences a aprender, a introducir paulatinamente cambios en tus costumbres de alimentación y ejercicio, y te hagas preguntas como: ¿me siento bien? ¿Tengo energía? ¿Siento mi cuerpo saludable, fuerte, funcional? ¿Se han cumplido los objetivos propuestos? ¿Estudio, aplico los conocimientos, y demuestro las hipótesis en mí mismo?

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/s4YImTnQoI0 y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud. Los próximos programas inician el 24 de agosto!

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi página: https://diabetesbien.com/ o recibirlo mediante mi canal de mensajes online al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg .

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy, me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si te puedo ayudar.

Factores que afectan la precisión de la medición de glucosa en sangre con medidores caseros de glucosa o glucómetros

Poder medir nuestros niveles de glucosa en sangre (GS), pero además que sea una medida confiable y precisa, es una de las cosas más importantes para quienes vivimos con diabetes. Se trata de nuestra referencia principal, como dato medible, para el manejo de esta condición. Hoy en día, afortunadamente, tenemos la opción de conseguir medidores de glucosa caseros, con lo cual podemos constantemente monitorear nuestros niveles de GS; a diferencia de la hemoglobina glicada (Hb1Ac) que obtenemos con menos frecuencia de las analíticas de laboratorio o con el médico.

Hago énfasis, al igual que he mencionado antes, en la importancia de la educación como tratamiento de la diabetes. Dado que esta condición nos acompañará a lo largo de la vida, lo fundamental es aprender, ya que no hay tecnología mágica ni píldora milagrosa que haga el trabajo por nosotros. La educación misma es el tratamiento. Cuando aprendemos por qué es importante el nivel de GS, qué significa, cómo medirlo y cómo manejar nuestra alimentación y estilo de vida para lograr el objetivo deseado y equilibrar los niveles de GS, es cuando nos vamos volviendo expertos en la propia diabetes y en cómo cada uno de nosotros vivimos con ella.

Medir nuestros niveles de GS es importante porque, como sabemos, dichos niveles tienen un impacto importantísimo en nuestra salud y bienestar, no solamente a largo plazo, sino también en el día a día. Una subida o bajada muy significativa de la glucosa en sangre nos trae rápidamente fuertes sensaciones de malestar; además de que la hiperglucemia crónica (niveles constantemente altos de GS) puede causar a largo plazo daños irreversibles en riñones, ojos, corazón, arterias, extremidades, etc. – y esto no solamente a quienes vivimos con diabetes, sino a cualquier persona que constantemente tenga altos niveles de azúcar en sangre. El monitoreo constante es la única manera de evaluar nuestros resultados e ir midiendo cuáles alimentos nos suben mucho o poco los niveles de GS.

Hay muchos modelos de medidores que se venden en farmacias o directamente de sus fabricantes. Podemos seleccionar el que más nos convenga en cuanto a precio y calidad (en México por ejemplo) o el que te den en la seguridad social (por ejemplo en España), aunque teniendo en cuenta que la precisión es la característica más importante y crítica. (Y en general, los medidores que se basan en medición de orina en lugar de sangre, son muy imprecisos y poco recomendables, ya que la glucosa tarda mucho más tiempo en manifestarse en orina que en sangre).

Hay más de 42 factores que afectan los niveles de GS. Si bien la alimentación es el más importante, y es uno de los que afectarán dichos niveles de la forma más directa e inmediata, se han identificado muchos otros, como se detalla aquí:

En lo que respecta a la alimentación, es importante tener en cuenta la Ley de las Pequeñas Cifras; en ese anterior artículo mencioné por qué para un buen manejo de la GS es muy importante tener en cuenta la importancia de las cantidades en nuestros alimentos, ya que cantidades menores significarán márgenes de error mucho más pequeños y fáciles de corregir.

Sin embargo, también hay varios factores que pueden afectar la precisión del medidor de GS:

La calibración, calidad y codificación del medidor. Los medidores más precisos para mí son Accu-Chek Aviva y Freestyle Optium Xceed, y otros de la marca Roche, que en mi experiencia son bastante precisos. Pero según un estudio en 2012 hay otros que también son altamente fiables son: Countur link, Glucocard, freestyle freedom, one touch ultra 2 y breeze 2. Otra forma de comprobar la exactitud es gastar 5 tiras de los 5 dedos de la mano, y si la variabilidad entre las lecturas es menos de 20 mg/dl, entonces podemos decir que es confiable.
La calidad y compatibilidad de las tiras reactivas. Es importante tener también en cuenta que las tiras sean de buena calidad, además de que sean compatibles con el medidor específico.
Los estándares y el control de calidad. Que sea un medidor que cumpla con estándares globales.
La limpieza de las manos y del sitio de la medición. Ya que residuos o grasa en las manos pueden alterar las lecturas.
La técnica y el sitio de medición. Seguir las instrucciones correctamente. Como sitio de medición se utiliza normalmente la yema del dedo. Hay algunos sitios alternativos además de la yema del dedo, pero no se recomienda usarlos a menos que se tenga un medidor específico para ello.
Temperatura y ambiente. No se recomienda exponer los medidores y tiras a calor o frío extremo, y tampoco es recomendable dejarlos en el auto si éste se encontrará en temperaturas extremas.
El hematocrito (cantidad de glóbulos rojos en la sangre). Si se tiene anemia o deshidratación, es probable que los resultados del medidor de GS sean alterados, para esto es recomendable consultar con el médico y/o el proveedor del medidor.
La variabilidad del propio nivel de GS, cuando te encuentras con un bolo activo de insulina en ese momento o efecto activo del ejercicio.
Medicamentos que pueden afectar la lectura de GS.
Mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

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También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.

Ley de las Pequeñas Cifras: “¿Por qué no logro normoglucemia aun comiendo lo mismo?”

En mi práctica clínica y de acompañamiento a personas con diabetes, constantemente me hacen una pregunta: “¿por qué no logro un buen control glucémico, aun comiendo lo mismo?”, o bien variaciones de la misma idea: “estoy siempre contando raciones / contando hidratos / contando calorías, y no logro normalizar mi nivel de azúcar en sangre… debe ser que esto simplemente no funciona para mí”. Suelen decírmelo personas que han encontrado frustración después de mucho tiempo – años incluso – de intentar seguir los tratamientos convencionales o tradicionales para el control de la diabetes. Yo también lo viví, cuando aún no tenía una educación efectiva en el manejo de mi propia diabetes. Conté hidratos durante diez años, hoy en día está probado que eso no funciona: simplemente no se logran las metas glucémicas y se vive viajando constantemente entre los extremos de la hipo- e hiperglucemia, afectando severamente nuestra salud a largo plazo. Además viene una sensación de descontrol y frustración, por falta de autoconocimiento o aprendizaje a través de la propia experiencia, o la falta de educación en diabetes (que es el tratamiento de esta condición) a partir de referencias de lo que sí funciona de forma eficaz.

Esto es porque el conocimiento convencional sobre diabetes en particular y sobre nutrición en general, sigue estando basado en muchas premisas falsas. Principalmente, la premisa de que “todos los carbohidratos son iguales” (o que “todas las calorías son iguales, vengan de donde vengan”); una falsa premisa que ha causado muchísima frustración entre quienes desean lograr un buen manejo de la diabetes, o mantener un peso saludable y una buena salud en general. Lo que nos cuenta el conocimiento convencional sobre nutrición es que “contar calorías” o “contar hidratos” es la manera de lograr un balance. No es así por varias razones que explicaré. Principalmente, porque no es verdad que todos los hidratos sean iguales.

Debo enfatizar nuevamente que la educación y el aprendizaje son en sí mismos el tratamiento de la diabetes. No se trata de “una parte de”, ni de “un inicio hacia el tratamiento”, sino que son el tratamiento. Es fundamental volverse experto en la propia diabetes, e ir aprendiendo de la experiencia personal. A veces podemos pensar que ya tenemos la educación necesaria, pero si seguimos sin lograr una estabilidad glucémica o sin lograr los objetivos personales en nuestra salud, ¡es porque aún falta educación!… Aún falta cuestionar ese conocimiento convencional que simplemente no está funcionando en la vida real, y falta volvernos expertos en nuestra propia diabetes.

La Ley de las Pequeñas Cifras: la clave está en lo predecible.
Para entender por qué no funciona contar hidratos, es importante entender ante todo que no todos los hidratos son iguales: actúan distinto en nuestro cuerpo según de qué fuente vengan. Por eso la calidad de los alimentos es un tema fundamental. El conocimiento convencional – que no funciona – nos dice, por ejemplo, que es igual comer una porción de pan blanco que una porción de espinacas frescas, mientras ambos contengan supuestamente “la misma cantidad de carbohidratos” o “la misma cantidad de calorías”. Sin embargo, el pan es un producto ultraprocesado y las espinacas no. Jamás tendrán los mismos efectos y respuestas fisiológicas y bioquímicas en nuestro cuerpo, así contengan supuestamente “la misma cantidad de hidratos”. Comer productos ultraprocesados va a afectar negativamente nuestra salud; y en cambio comer comida real e ingredientes de calidad, nos ayudará a lograr los objetivos deseados en salud y en el manejo de la diabetes.

Sin embargo, no solamente es un tema de calidad, sino también de cantidad. Para entender mejor esto en la vida con diabetes, es interesante conocer la “Ley de las Pequeñas Cifras” que ha popularizado el Dr. Richard Bernstein, pionero en el estudio de la glucemia y del control glucémico en personas con diabetes. Muchos sistemas biológicos y mecánicos responden de manera predecible cuando hay cantidades pequeñas de “x” cosa, mientras que se vuelven mucho más impredecibles cuando las cantidades se vuelven grandes. Esta ley es aplicable a muchas cosas distintas, desde los accidentes de tránsito en relación al número de autos que circulen en cierta área, hasta muchos sistemas bioquímicos de nuestro cuerpo. Tratándose del manejo de la diabetes, una clave fundamental está en poder predecir el efecto de las cantidades, en muchas sustancias: ya sea los alimentos que ingerimos, la insulina que nos inyectamos, o lo que obligamos al cuerpo a producir (mucha insulina o glucagón, dependiendo).

Por ejemplo, el conocimiento convencional nos cuenta que contando los hidratos, podremos comer una porción grande de pan o pasta, y después “corregir” con una gran cantidad de insulina. Pero después de muchos frustrantes intentos de lograr así un balance glucémico, nos daremos cuenta de que simplemente no funciona (además de causar otros daños por constante inflamación a nivel celular, como ya había explicado antes). Y no funciona por varias razones. Una de ellas es que los alimentos procesados tienen permitido un margen de error muy grande en el etiquetado de los productos. Por lo tanto, aún si nos ponemos a pesar o medir obsesivamente las cantidades ingeridas, el margen de error posible en las etiquetas permite cómodamente excederse en la ingesta y por lo tanto en la subida de glucosa en sangre (por si no fuera suficiente el hecho de que el tratamiento convencional de la diabetes aún recomienda cantidades excesivas de carbohidrato). Por otro lado, cuando nos inyectamos insulina también existe un gran margen de error en cuanto a qué cantidad de dicha insulina será absorbida y utilizada efectivamente por el cuerpo. Por lo tanto y matemáticamente; es muchísimo más grande un margen de error del 20% para una cantidad total de 150 gramos de carbohidrato (aquí hablamos entonces de 30 gramos como margen de error: suficiente para causar un descontrol glucémico notable); que si en cambio hablamos de un margen de error de 20% para una cantidad base de tan sólo 20 gramos de carbohidrato (ahora hablamos de 4 gramos como margen de error: ¡muchísimo más fácil de manejar y de corregir!). Y a eso tendríamos que agregarle el otro margen de error, el de la propia insulina pinchada. Sumando unos y otros márgenes, esto quiere decir que cantidades pequeñas de alimentos (y sobre todo de hidratos) siempre serán más fáciles de balancear y de ayudarnos a lograr los objetivos glucémicos, que las cantidades grandes.

Todas estas razones se acumulan para darnos el efecto de que, en la realidad, entre más aumentemos las cantidades de lo que comemos (trátese del alimento que sea, pero en especial los carbohidratos, procesados y azúcares), más fácilmente se pierde el balance y el control, pues se vuelven más impredecibles los efectos de todo. En otras palabras, si ingerimos muchas cantidades de carbohidratos y de efecto severo, vamos a requerir muchas cantidades de insulina para normalizar los niveles de glucosa en sangre, y aun así no lograremos dar con el equilibrio, produciendo mucho riesgo de hipo- e hiperglucemia. En cambio, menos cantidad de carbohidratos y de buena calidad, requieren poca y controlada cantidad de insulina y por lo tanto, menor riesgo de hipo o hiperglucemia.

Otra cosa importante de saber y recordar es que se han identificado más de 42 factores que afectan los niveles de glucosa en sangre: algunos metabólicos, otros biológicos, otros relacionados a nuestro comportamiento y nuestro entorno: la cantidad y calidad de horas de sueño, niveles de estrés, tipo de insulina que se esté inyectando, ejercicio físico… y por supuesto nuestras propias decisiones al momento de manejar nuestra propia diabetes: frecuencia de los controles y seguimiento, monitoreo de niveles, etc. Por eso, si creemos que ya tenemos suficiente educación y aun así no estamos logrando la normoglucemia, ¡falta mirar otras cosas y seguir aprendiendo!

En la imagen: factores que pueden afectar los niveles de glucosa en sangre.

Aquí pueden verse mis curvas glucémicas durante el último mes. Puede observarse mi rango estable y constante de entre 65 y 110 mg/dl, así como la estabilidad gracias a la alimentación baja en hidratos, gracias al aprendizaje a partir de la propia experiencia:

Más sobre mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo y Diabetes.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Si quieres aprender más sobre control glucémico con estrategia basada en alimentación baja en hidratos, mucha experiencia personal y profesional en el uso adecuado de insulinas, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/invitacion-programa/

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes asistir mi próximo webinar “Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://diabetesbien.com/webinar/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi workshop Diabetes baje en hidratos: https://diabetesbien.com/workshop/ o a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.

¿Tecnología o educación en Diabetes?

Te han diagnosticado Diabetes Tipo 1 (DT1), también llamada “Diabetes Mellitus”. ¿Qué sigue ahora? ¿Qué puedes decidir hoy para llevar una vida lo más «normal» posible, y no solo eso, sino saludable física y emocionalmente, donde te sientas pleno y energizado la mayor parte del tiempo con la ausencia de esa insulina vital que no produces?… Quizá sientes ahora mismo miedo o impotencia a raíz del diagnóstico. ¿Por dónde empezar?.. Quizás tienes la fantasía que la utilización de la tecnología en diabetes, por ejemplo sensores, bombas de insulina, softwares, te ayudarán a olvidar esa ausencia de insulina o que la sustituirán…. sin embargo…

La tecnología no nos da todas las respuestas.
“La mente lo es todo. Te conviertes en aquello en lo que crees” – Buda.

El aprendizaje sobre tu propio cuerpo va a ser fundamental para que lleves un estilo de vida saludable, con el que podrás prevenir casi la totalidad de complicaciones diabéticas. La educación y aprendizaje a través de la experiencia, tanto tuya como de otras personas y profesionales, es posible y realizable; y te permitirá vivir sano y pleno, controlando los niveles de glucosa. Todo tiene que comenzar por una toma de conciencia; por la decisión de responsabilizarte de tu diabetes.

Vivimos en un mundo donde la tecnología nos ha facilitado muchísimas cosas, desde transportarnos hasta hacer tareas domésticas; pero por mucha tecnología que exista y que utilices, hacerte responsable de tu propia educación sobre diabetes seguirá siendo fundamental para vivir saludable (cosa que, por cierto, aplica también para quienes no tienen diabetes). La ignorancia tendrá riesgos muy altos y costos mucho más elevados de los que tendrá el aprender sobre ti mismo. Por mucha tecnología que emplees, por muchas aplicaciones o “gadgets” que aparezcan relacionados con la diabetes; si no decides llevar tu aprendizaje personal, no acertarás en las metas glucémicas o la autonomía tan fantaseada que la gente a veces quiere lograr sin esfuerzo. Mucha gente desea que llegue una cura “milagrosa” para la diabetes, o un páncreas artificial que lo arregle todo por sí mismo y sin intervención… Esto aunque ya se está montando, utilizando las herramientas tecnológicas actuales, probablemente su eficacia para lograr realmente prevenir complicaciones diabéticas debidas a hiperglucemia e hipoglucemia no existirán sin herramientas de educación a través de la experiencia, por lo que el aprendizaje es tu mejor apuesta para vivir con diabetes en bienestar. Será necesario que te vuelvas experto en tu propia diabetes.

En tu vida con diabetes, el aprendizaje y la educación no serán “parte del tratamiento”… sino que son el tratamiento.

Definición práctica y simplificada de la Diabetes Mellitus (DT) para personas recién diagnosticadas:
(De la información disponible en la página del Dr. Stan de Loach)

Por razones que nadie entiende completamente, tú (como también otros niños, adolescentes y adultos en todo el mundo) has desarrollado una alergia o intolerancia a los alimentos que se llaman «carbohidratos» (que son pan, cereales, granos, harinas, maíz, boniatos, arroz, pasta, fruta, leche, azúcares, dulces, almidón). Esta alergia, que es anormal e incurable y durará el resto de tu vida, se llama diabetes mellitus (DT).

Tal como sucede con cualquier persona que tiene una alergia (a los cacahuetes, la leche o la penicilina, por ejemplo), quienes tenemos DT estamos bien mientras evitemos la sustancia o alimento que estimula o provoca la alergia. En nuestro caso, lo que dispara lo desagradable y peligroso de esta intolerancia son los carbohidratos concentrados.

¿Cómo sabemos que tenemos esta intolerancia a los carbohidratos?… Simplemente porque en cualquier momento en que los comamos, después de pocos minutos, veremos la evidencia de una fuerte reacción alérgica. La cantidad de azúcar en la sangre se elevará súbita y anormalmente, produciendo niveles tóxicos de azúcar en todo el cuerpo. Este azúcar se llama glucosa. Los períodos cortos o largos (horas, días, semanas, meses) de glucosa excesiva producen daños en el cuerpo, afectando fuerte y especialmente los ojos, riñones, nervios y corazón. Claro, todo estará bien mientras que aprendas a mantener niveles normales de glucosa en la sangre (que es un nivel entre 71 y 99 miligramos [mg] en cada decilitro [dL] de tu sangre). Al evitar los carbohidratos concentrados, aprenderás a comer los demás alimentos de una forma que permita que tu cuerpo y mente crezcan con normalidad, porque este estilo de vida no te expondrá al riesgo de daño asociado a esta alergia permanente. Al mantener niveles normales de azúcar en la sangre, tu diabetes queda tranquila y no produce malestar.

El mejor plan de alimentación para los que tienen esta alergia incluye cada día hasta un máximo de 30 gramos de los carbohidratos encontrados en las verduras verdes. Repartiéndolos entre el desayuno (0 a 6 gramos), la comida (12 gramos) y la cena (12 gramos), puedes estabilizar y normalizar el nivel de glucosa en tu sangre.

En cambio, si tú tienes esta alergia «anormal» permanente y consumes una dieta «normal», llena de carbohidratos concentrados, aumentas los riesgos de problemas ahora y en el futuro. Los niveles anormalmente elevados de glucosa en la sangre pueden resultar en complicaciones diabéticas, que causan malestar, enfermedad y, en muchos casos, la muerte prematura.

Nuestras ideas pre-existentes.
Gran parte de este problema también es cultural, y viene de las muchas décadas en que recibimos tanta información nutricional basada en ciencia errónea – por ejemplo estudios que meramente observaban correlaciones y que, con muchísima frecuencia, llevaban a sus autores a concluir ideas erróneas. Una de dichas ideas erróneas es la creencia de que los carbohidratos “son esenciales” para nuestra nutrición, y peor aún, la idea de que deben estar “en la base de la pirámide nutricional”, dando a entender que supuestamente “debería ser lo que más consumimos diariamente”. Esta idea errónea ya tiene a millones de personas en el mundo enfermas, obesas, y con tasas crecientes de diabetes tipo 2 también (que es la diabetes que, a diferencia del tipo 1, se adquiere por varios factores de riesgo como hábitos de alimentación y de actividad física desfavorables).

En realidad, la humanidad vivió millones de años sin comer carbohidratos: estos sólo se volvieron relevantes en nuestra dieta cuando apareció la agricultura. Unas 76 mil generaciones de humanos no comieron nunca carbohidratos; se alimentaron sólo de carnes diversas y grasas animales, verduras, ocasionalmente huevos, y algunas pocas frutas y bayas. Comparativamente, después llegó la agricultura y unas 300 generaciones siguientes agregaron a su dieta cereales, después hubo alrededor de 200 generaciones humanas que incorporaron lácteos… y en cambio, solamente las últimas siete generaciones humanas han consumido azúcares refinados. Y solamente las últimas cuatro generaciones de seres humanos han crecido consumiendo productos ultraprocesados, es decir, comidas que salen enteramente de fábricas y no de la naturaleza.

Por lo tanto, nuestros genes no evolucionaron con la información de comer carbohidratos. Por lo que es natural que, en realidad, el exceso de carbohidratos le hace un daño devastador a casi cualquier cuerpo humano; la diferencia es que tú tienes una alergia (DT) que provoca que este daño sea inmediato, evidente, y que te afecte de manera mucho más severa y rápida. Tu cuerpo tiene “tolerancia cero” a los carbohidratos.

Mi experiencia y mi aprendizaje.
Vivo desde hace 25 años con DT, y desde hace quince años logro niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He utilizado todo tipo de insulinas, bomba de insulina, y en el último año un sensor de glucosa con el transmisor bluetooth Miao miao 2; en todos estos años he logrado normoglucemia, por que he aprendido a utilizar las herramientas que tenga para lograrlo y con ellas he decidido aprender de mi propia experiencia y mi autoobservación.

La ignorancia y la falta de comprensión de las consecuencias de la DT inadecuadamente tratada son obstáculos al conocimiento de su óptimo manejo. La educación y el conocimiento son necesarios, porque es la persona afectada quien tiene que exigir el tratamiento adecuado y responsabilizarse de su realización. Y muchas personas que viven con diabetes, lamentablemente también viven con muchos miedos derivados de su propio desconocimiento, además de que no encuentran un entorno familiar o social que les ayude a aprender.

La situación actual sigue siendo una de gran ignorancia, que se refleja en los datos:

58% de las personas con DT no comprenden el significado del diagnóstico de la diabetes.
33% de las personas con DT no se dan cuenta de que tendrán la condición por el resto de sus vidas.
50% de las personas con DT no saben que la diabetes inadecuadamente tratada pueda reducir su expectativa de vida por 15 a 19 años.
60% de las personas con DT creen que no hay suficiente tiempo durante la consulta para aclarar sus dudas acerca de la condición y su tratamiento.
20% de las personas con DT experimentan complicaciones prevenibles como resultado de no utilizar el medicamento recetado.
90% (aproximado) de las personas con DT no saben que el daño causado por no utilizar los medicamentos indicados es irreparable.
90% (aproximado) de las personas con DT no saben que el daño irreversible es causado por niveles crónicamente altos de glucosa en la sangre.
18% de las personas con DT tienen una HbA1c de 9.5% o más.
Fuentes y Más Recursos:

Artículos del Dr. Stan de Loach: http://www.continents.com/
Definición simplificada de la DT: http://www.continents.ventajas.com/diabetes61.htm
Insulinoterapia: Introducción y metas para la diabetes mellitus, tipo 1 y tipo 2 (DT1 y DT2): http://www.continents.ventajas.com/diabetes36.htm
Borja Vilaseca: https://borjavilaseca.com/conocete-y-se-fiel-a-ti-mismo/
Acerca de mí:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Lowcarb.

Vivo con diabetes tipo 1 (DT) desde hace 25 años. Hace 17 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica por decisión propia, hace 15 años conocí al Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de lowcarb y desde ahí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%, he creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y la salud de forma integral.

Actualmente, a mis 38 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

Si quieres aprender más sobre LOWCARB en diabetes junto con mi experiencia personal y profesional, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/servicios/

Si quieres seguir aprendiendo de la diabetes puedes ver mi MasterClass Gratuita en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para REINICIAR TU DIABETES https://diabetesbien.com/masterclass/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa REINICIA TU DIABETES para encajar tu diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

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MARAVILLOSAS TABLETAS DE GLUCOSA

La glucosa es un azúcar o CARBOHIDRATO sencillo a partir del cual se obtiene energía de rápida utilización por parte del organismo, es el monosácarido que más rápidamente resuelve la hipoglucemia. Las «maravillosas» tabletas de glucosa permiten la administración de una cantidad precisa y calculada de carbohidrato y una respuesta a la hipoglucemia más predecible y adecuada que la de otras fuentes de carbohidrato comúnmente utilizadas (por ejemplo: refresco azucarado, jugo ó zumo de fruta, fruta, galletas, golosinas ó chucherías, chocolate).

Hay diferentes presentaciones de glucosa (o «dextrosa», que es el nombre comercial de glucosa) disponibles, cada una en diferentes países o partes del mundo. Cada tableta de glucosa puede tener ó 4 ó 5 gramos de glucosa. En el caso de las DEX4, disponibles en México, cada tableta contiene 4 gramos de glucosa. Las GLUCOUP, disponibles en las farmacias en España, contiene cada una 5,2 gramos de carbohidratos. Una tableta de CHOCOTABS contiente aproximadamente 2 gramos de carbohidratos. Todas estas formas de glucosa podrían servir para elevar la glucosa sanguínea en caso de hipoglucemia.

El tratamiento típico para un episodio de hipoglucemia de 60 mg/dL, por ejemplo, sería 1 sola tableta de glucosa, que debe elevar la glucosa en sangre aproximadamente entre 20 y 25 mg/dL,para dejar, después de 10 – 15 minutos, a la persona en aproximadamente 80 – 85 mg/dL. En otras palabras, se puede calcular que cada gramo de carbohidrato (glucosa) subirá la glucosa sanguínea aproximadamente 5 mg/dL. Entonces, una tableta de glucosa que tiene 4 gramos de glucosa elevará el nivel de glucosa en sangre, de la mayoría de las personas, 20 mg/dL. ¡Haz tus propias pruebas! Media tableta de glucosa de 4 gramos de contenido de carbohidratos elevará el nivel de glucosa en sangre, de la mayoría de las personas, 10 mg/dL. También existen geles de glucosa, o glucosa líquida, en mi experiencia personal, prefiero la presentación en tabletas sólidas, ya que son más fáciles de transportar y sobre todo de CONTABILIZAR.
La meta ideal y suficiente es elevar la glucosa sanguínea de la persona que experimenta la hipoglucemia, a aproximadamente 85 – 99 mg/dL, un nivel «normal» de glucosa en sangre. NO ES NECESARIO ni seguro tratar la hipoglucemia excesivamente. La meta de la persona que tiene diabetes mellitus y que tiene hipoglucemia es tratar la hipoglucemia, NO LOS SINTOMAS, los síntomas no son producto de la hipoglucemia, sino de la presencia de adrenalina que el cuerpo utiliza para señalar la hipoglucemia. y el tratamiento recomendado e ideal para la hipoglucemia (glucosa) no elimina inmediatamente los síntomas, que desaparecerán en 20 – 60 minutos después de normalizado el nivel de glucosa en sangre. Muchas personas con diabetes siguen y repiten una y otra vez un tratamiento incorrecto para la hipoglucemia que es COMER Ó TOMAR GLUCOSA HASTA QUE LOS SINTOMAS DESAPAREZCAN. APRENDER de la propia experiencia cada vez que se tiene hipoglucemia ayuda a MEJORAR el tratamiento para la siguiente vez que se presente.

Aquí un post sobre 14 razones para preferir la glucosa para el tratamiento y prevención de la hipoglucemia.

Minidosis de glucagon. Reporte de experiencia personal. Dr. Stan De Loach Lic. Rosa Elena Yáñez Educadores en Diabetes Certificados

Tradicionalmente el tratamiento de la hipoglucemia severa, moderada (aproximadamente 60 – 55 mg/dL) ó leve (aproximadamente 61 – 70 mg/dL) es con alimentos, especialmente los que contienen carbohidrato (CHO). Sin embargo, por no producir una respuesta glucémica precisa, medible y reproducible, la ingesta de alimentos representa la menos adecuada de las cuatro maneras de revertir la hipoglucemia causada por un exceso de insulina exógena en la persona que tiene DM1.

En prácticamente todos los casos, el uso de los alimentos que contienen CHO reemplaza la hipoglucemia con la hiperglucemia. Debido a que estos dos estados glucémicos son igualmente anormales, el tratamiento de hipoglucemia con alimentos no es óptimo. Los alimentos contienen diferentes azúcares (lactosa, sucrosa, fructosa, maltosa, glucosa).

La palabra hipoglucemia quiere decir que hay insuficiente glucosa en la sangre. Tratar esta condición con lactosa, fructosa, sucrosa, maltosa (es decir, los azúcares contenidos en frutas, jugos, refrescos azucarados, algunos productos lácteos) es ilógico porque el azúcar que falta es únicamente glucosa. La lactosa, la sucrosa y la fructosa se constituyen de un 50% de glucosa y un 50% de otro azúcar. Así, sólo la mitad de los azúcares que estos disacáridos (aúcares de dos moléculas diferentes) aportan es glucosa.

Las dos mejores tratamientos caseros de la hipoglucemia son: tabletas parciales o enteras de glucosa, para cuando la persona que tiene hipoglucemia esté consciente y capaz de autotratarse, y la inyección de glucagon, que se reserva para la hipoglucemia severa en la persona capaz de autotratarse o para la persona que esté inconsciente como resultado de la hipoglucemia.

Las tabletasde glucosa parciales o enteras (cada tableta DEX 4 contiene 4 gramos de glucosa) siguen siendo el tratamiento más eficaz para la hipoglucemia leve o moderada.
Para la hipoglucemia bioquímica severa (niveles de glucosa en sangre de menos de aproximadamente 54 – 40 mg/dL) ó cuando la persona está inconsciente, presenta convulsiones o no es capaz de autotratarse, el glucagon inyectado es lo funcional y recomendado.

Mientras que para los adultos la dosis recomendada de glucagon es de 1 mL (equivalente a 100 unidades en una jeringa diseñada para la inyección de insulinas U-100), en cuando a la dosis recomendada para los niños y adolescentes, existe variabilidad entre los diferentes laboratorios que venden los estuches de glucagon. Asimismo, entre los estudios científicos publicados, existe variabilidad en las dosis recomendadas y utilizadas.

El instructivo impreso encontrado en cada NovoNordisk GlucaGen HypoKit recomienda la dosis completa (1 mL) para los adultos que pesan 25 kilogramos o más y también para los niños y adolescentes que tienen más de 9 años de edad o que pesan más de 25 kilogramos. Recomenda la mitad de la dosis completa (0.5 mL) para los niños que pesan menos de 25 kilogramos o que tienen menos de 6-8 años de edad.

¿Es posible que las llamadas «minidosis» de glucoagon, que son dosis más pequeñas que las oficialmente recomendadas, funcionen igualmente bien o hasta mejor para revertir la hipoglucemia u otros efectos secundarios (principalmente la náusea y el vómito) que frecuentemente pueden acompañar la dosis completa recomendada?

Para continuar leyendo el artículo completo sobre los detalles de nuestra experiencia en la utilización de minidosis de glucagon, haz click AQUÍ

UN DÍA CON BOMBA DE INSULINA. Análisis de Patrón Glucémico

Pues hoy hace un mes que me he puesto la bomba de insulina, me gustan los RETOS NUEVOS, y realmente necesitaba saber si con esta máquina es posible tener una constancia de NORMOGLUCEMIA, así como lo he logrado con Lantus e insulinas ultrarápidas. Este es un registro y análisis del patrón de 1 día con el uso de bomba de insulina de mi experiencia.

Mujer de 27 años con DB1, 68 kgs.
Rango meta individual: 70-110 mg/dl
Dosis basal: 0.4 UI (unideades de insulina) por hora = 9.6 UI totales
Comida y Cena: 500 mg de metformina

ANÁLISIS: Para facilitar el cálculo del bolo es necesario saber qué se va a comer antes de ponerlo. En este caso, la carga de carbohidratos fue la prevista. La ausencia de grandes cantidades de carbohidratos en la alimentación permite que pequeños bolos de insulina ultrarápida (novorapid en este caso) se utilicen efectivamente; los bolos de 2-3 unidades antes de o durante los alimentos fue adecuado para prevenir la hiperglucemia postprandial. El objetivo global de tratamiento es aplicar la mínima cantidad de insulina exógena necesaria para mantener la normoglucemia. Generalmente, entre más pequeños sean las bolos de cualquier insulina ultrarápida, más corta será la duración de su acción. La corta duración de acción de las insulinas ultrarrápidas sirve para minimizar la hipoglucemia. En este caso, después de la comida se realizó una caminata «inesperada» de forma rápida en la hora del pico de acción del bolo (una hora exactamente después de ponerlo) lo que ocasionó una hipoglucemia postprandial que salió del rango meta. Para restablecerla dentro del mismo fue necesario tomar 7.5 gramos de glucosa (1 tableta y media) y además parar (STOP) la bomba para evitar que siguiera bajando (ya que se encontraba dentro del pico de acción del bolo y muy probablemente la glucosa seguiría descendiendo) El pico glucémico postprandial suele ocurrir a los 70-74 minutos postprandial. En este patrón glucémico se sugiere que para mí, estas pequeñas dosis (1-2 UI) de bolo preprandial sin la presencia de alguna actividad física, ocasionan un efecto hipoglucemiante que dura ± 2 horas. Igualmente podemos comprobar que la dosis basal de 0.4 UI/hora fue correcta y que con el sistema de infusión continua de insulina con la dosis basal correcta si es posible lograr normoglucemia constante sin los bolos para los alimentos.