¿Uso de insulina en Diabetes Tipo 2?: Mitos y verdades - Diabetes Bien

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¿Uso de insulina en Diabetes Tipo 2?: Mitos y verdades

En personas que viven con Diabetes Tipo 2, existen muchos mitos y miedos con relación al uso de insulina exógena (insulina inyectada). La diabetes es, en todos los casos, una deficiencia de insulina, ya sea porque el cuerpo no produce nada de esta hormona, o porque se ha vuelto resistente a su funcionamiento adecuado. La insulina es una sustancia completamente necesaria para nuestra vida, ya que sin ella el cuerpo no es capaz de “sacar” la glucosa de la sangre para regular la glucemia y almacenar esta energía en las células (entre muchas otras funciones que tiene la insulina en nuestro cuerpo) Mientras que en Diabetes Tipo 1, el páncreas simplemente no produce insulina y está claro que la persona necesita inyectarse insulina externa; en Diabetes Tipo 2 (DT2) el tema es más complejo, y me encuentro con muchísimos miedos y resistencias al uso de insulina externa, son casi siempre mitos que vienen del desconocimiento o desinformación. Mencionaré algunos de ellos. Encuentro que existe un miedo descomunal a la insulina exógena, debido a estas creencias.

Quiero reiterar que la educación no es “parte del tratamiento” de la diabetes, sino que la educación es el tratamiento para la diabetes. Ya que sin educación tenemos precisamente muchos mitos que pueden hacernos daño, o impedir que vivamos en máximo bienestar. Debido a esta falta de educación, muchas personas creen que el uso de insulina exógena en la DT2 indica que la condición es muy grave o terminal; o bien creen que el uso de insulina exógena es problemático y les causará más complicaciones. Pero la realidad es que, en mi experiencia acompañando a personas con Diabetes Tipo 2, es mucho mejor tener un inicio temprano y oportuno con pequeñas y efectivas dosis de insulina, en lugar de esperar mucho tiempo a que los daños asociados de la hiperglucemia (que siempre son debidas a esta, y no a la “diabetes” en si) se empiecen a presentar – esto, claro está, deberá hacerse junto con la alimentación adecuada y la adopción en general de un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio y buen sueño. Esta es, en muchos casos, una alternativa mucho y más saludable que el uso de fármcacos antidiabéticos que sólo sobrecargan y “exprimen” el páncreas, y que no hacen más que aumentar los inevitables daños que sucederán si no se consigue la verdada normalidad, estabilidad glucémica y tratamiento integral de la resistencia a la insulina.

Mito: Usar insulina exógena indica que la diabetes “ha empeorado”.

Realidad: La diabetes es una deficiencia de insulina (ya sea porque el cuerpo no la produce o porque ha creado resistencia), pero la insulina en sí misma sigue siendo una sustancia necesaria para la vida. Por lo tanto, el uso de insulina inyectada no indica que haya empeorado la condición, simplemente es una sustancia necesaria. Lo que suele pasar con frecuencia, es que la persona con diabetes tipo 2 espera muchísimo tiempo antes de comenzar un tratamiento con insulina (ya sea por miedo y desconocimiento, o por el consejo inadecuado de un profesional), y no se le pone la insulina sino hasta el momento en que ya la condición ha empeorado por la hiperglucemia sostenida a lo largo de mucho tiempo. Mucha gente con diabetes se espera demasiado, cuando usar insulina desde antes, en la forma adecuada, habría sido mucho mejor. Un uso oportuno y adecuado de insulina exógena, con el objetivo de conseguir normoglucemia de forma integral, previene y ahorra que el páncreas siga desgastando sus propias células, permite preservarlas por más tiempo; y puede incluso prevenir muchos daños, puede salvarnos la vida y la salud.

Mito: Las inyecciones de insulina son atemorizantes y muy dolorosas.

Realidad: Si bien al principio las inyecciones de insulina pueden atemorizar y doler un poco, el miedo irá desapareciendo con el tiempo, a medida que se convierten en parte de tu rutina diaria. Además, mucha tecnología y avances modernos ayudan a que las inyecciones sean virtualmente indoloras, con las jeringas ultra-finas con recubrimientos ultra suaves que existen en el mercado actualmente. Una buena técnica de inyección sin dolor también ayuda mucho, y así se reaprenden las creencias o traumas aprendidos anteriormente. En mis programas de acompañamiento enseño técnicas y métodos para pinchar sin dolor y trabajar este miedo. A veces el problema es más un trauma adquirido que el dolor físico real en sí mismo. Desde que se me diagnosticaron DT1, haciendo la cuenta, ¡me he pinchado ya más de 50,000 veces!

Mito: La insulina pondrá límites en mi vida.

Realidad: A pesar de lo bueno que sea el manejo de tu diabetes, vivir con esta condición pone ciertos límites en nuestra vida. Sin embargo, la insulina lejos de “limitarnos” más, al contrario nos ofrece más libertad en situaciones especiales (dependiendo del tipo de insulina y horarios de aplicación que utilices). Algunas personas con DT2 pueden mejorar su control glucémico, ahorrar su propia insulina endógena, utilizando la insulina exógena en pequeñas dosis y de forma efectiva. Piensa que los grandes riesgos de complicaciones diabéticas, son riesgos que igual existen sin el uso de insulina exógena, y que pueden volverse riesgos muy severos de daños en tu salud si no se lleva un buen manejo de la diabetes… Por lo tanto, la insulina adecuadamente utilizada nos puede dar vida y salud, lejos de limitarnos.

Mito: Con insulina exógena tendré muchos episodios de hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre).

Realidad: La hipoglucemia severa es poco frecuente en personas con diabetes tipo 2. Además, las insulinas de acción lenta, y que se aplican una vez al día tienen menor probabilidad de presentar hipoglucemia. Una de estas puede ser la indicada para ti. Si aprendes cómo tratar las hipoglucemias de forma efectiva, no te perderás de los beneficios de utilizarla. Con un buen manejo de la insulina exógena, los episodios de hipoglucemia serán menos frecuentes y menos severos.

Mito: La insulina hace engordar.

Realidad: Había hablado de este tema en otro artículo. Está claro que la insulina se debe utilizar con un contexto adecuado, y siempre siguiendo un estilo de vida y de alimentación congruentes con nuestra genética (alimentación baja en carbohidratos, ejercicio, etc), y poniéndonos como meta lograr la normalidad glucémica, para que así la insulina funcione adecuadamente. Si bien es técnicamente cierto que la insulina es la hormona encargada de almacenar energía, y que juega un papel fundamental en los procesos de ganar o perder peso/grasa corporal en todos los seres humanos, llevando una alimentación adecuada y la insulina bien manejada no se tiene por qué engordar, y se puede conservar una composición corporal óptima y saludable.

Mito: Una vez que inicie con insulina, ya no podré deshacerme de ella / “La insulina es adictiva”.

Realidad: No es verdad que la insulina cause dependencia o adicción. No es un narcótico ni una droga, sino una hormona. La insulina exógena puede necesitarse en casos de DT2 para conseguir normalidad glucémica, y en algunos casos es posible dejarla luego, cuando la glucemia se regule, se consiga mejorar composición corporal y se reduzca la resistencia a la insulina; así que no es obligatorio utilizarla para siempre, ni en las mismas dosis. Sobre todo si esto se hace en un contexto coherente con la salud y normoglucémico. Entre más pronto exista una intervención adecuada con insulina, mucho mejor. No es una adicción, sino una sustitución de una sustancia que nuestro cuerpo debería producir y utilizar adecuadamente, pero que no lo hace.

Mito: La insulina “cura” la diabetes.

Realidad: Actualmente no existe una cura para la diabetes. La insulina es un tratamiento, y de hecho uno muy efectivo. Hace efecto durante el tiempo en que se utilice, pero no es una “cura”. La diabetes como tal, no tiene cura. Pero sí se pueden evitar prácticamente todas las complicaciones diabéticas, que a final de cuentas es lo que nos interesa: vivir con salud y bienestar, independientemente de que se tenga o no un diagnóstico de diabetes.

Mito: La diabetes tipo 2 es “leve” y no requiere inyecciones de insulina para su buen manejo.

Realidad: He comentado antes que el diagnóstico de diabetes se hace según parámetros numéricos objetivos y exactos. Se tiene o no se tiene. Por lo tanto, no existe una diabetes “leve”. La diabetes de cualquier tipo es una condición crónica, que debe tomarse en serio. En la diabetes tipo 2 (DT2), el cuerpo produce insulina pero se vuelve resistente a ella, o la insulina producida es insuficiente o ineficiente. Y como mencioné, una intervención adecuada con insulina exógena, puede ser una herramienta sumamente eficaz para manejar la condición, y evitar a tiempo complicaciones diabéticas.

Mito: Los fármacos antidiabéticos orales para la DT2 son “insulina oral”.

Realidad: Estas son dos cosas distintas y no debemos confundirlas. Las pastillas “antidiabéticas” que se utilizan con muchas personas que viven con DT”, no son “insulina oral”. Son fármacos que tienen efectos sobre la habilidad de nuestro cuerpo para utilizar mejor la insulina que ya produce el páncreas, o para estimular que produzca más. Hay varios tipos de antidiabéticos orales, que funcionan de diferentes maneras. También varían en su tiempo de acción o duración, y deben ser recetados por un endocrinólogo. En realidad, todavía no existe una “insulina oral”, y sería difícil diseñar una que funcionara adecuadamente, ya que se trata de una hormona, por lo que si la ingiriéramos de forma oral se degradaría en el estómago y no circularía de forma eficaz por la sangre. Es por eso que sólo inyectada puede ser eficiente.

Mito: La necesidad de usar insulina para el manejo de la DT2, indica que se tiene diabetes “fuerte”.

Realidad: Nuevamente, no hay diabetes “fuerte” ni “leve”: se tiene o no se tiene según indicadores objetivos y medibles. (Lo que puede haber son grados de daños causados por la hiperglucemia crónica, pero eso no indica que sea una diabetes “más severa”). Es posible que ciertas personas con DT2 necesiten pincharse insulina para así llevar un mejor manejo de la condición, en caso de que su propia insulina sea muy insuficiente. Pero eso no es un indicador de que la diabetes se tenga “más fuerte”. No es un reflejo de que la diabetes sea “más severa”, sino la sencilla realidad bioquímica de que todos necesitamos la insulina para regular la glucosa en nuestra sangre, proveniente de los alimentos: es una hormona fundamental para la vida y la salud. Llevando una buena alimentación – baja en hidratos y azúcares – la persona ciertamente puede empezar a necesitar menos insulina, pero eso, usando la misma lógica, no indica que empezó a “tener menos diabetes” sino que simplemente su propia insulina empieza a trabajar de forma más eficiente, requiriendo así menos insulina exógena.

Para muchas personas con diabetes tipo 2, pinchar insulina “pramaturamente” se vuelve una ayuda valiosa en el control glucémico, o es a veces la única manera de normalizar la glucemia. No es un indicador de que la diabetes sea “más grave”. Para lograr esta normoglucemia y evitar los daños asociados a la hiperglucemia crónica (cardiopatía, nefropatía, retinopatía, neuropatía, etc.), la persona debe llevar una alimentación adecuada, así como un aprendizaje y educación continuos con el acompañamiento de un profesional; pero también el uso adecuado y eficaz de fármacos en los casos pertinentes, es una herramienta valiosa para el manejo de la diabetes para el bienestar. Y en muchos casos, la insulina es parte de ese uso de fármacos para lograr la normoglucemia.

Mito: La persona con DT2 que empieza a utilizar insulina, está en una “fase final” o “terminal” de la diabetes.

Realidad: Nuevamente, utilizar insulina no tiene nada qué ver con que la diabetes sea “severa”, “terminal”, “muy grave”, “catastrófica” ni nada de eso. Tiene qué ver, simplemente, con que la insulina es la principal sustancia encargada de regular la glucemia; y que en el caso de muchas personas con DT2, es una ayuda inmediata o la única manera de lograr una normoglucemia estable, que evite daños a futuro.

Este mito dañino puede provocar que muchas personas con DT2 se resistan al uso de la insulina, pensando que “eso quiere decir que ya están muy graves”. Cuando por el contrario, un uso temprano de insulina pinchada – junto con alimentación adecuada baja en hidratos – podría ayudar a lograr la normoglucemia más pronto, antes de que se presenten daños. Este mito provoca que mucha gente vea a la insulina como el tratamiento “terminal” para una “diabetes muy grave”, o piensan que están próximos a morir, ¡cuando en realidad el uso adecuado de la insulina puede ayudar a prolongar su vida en bienestar!… Probablemente el origen de este mito es porque vieron a algún familiar o conocido que tuvo diabetes sin ningún tratamiento durante muchos años, provocándose daños muy severos por hiperglucemia, y solamente hasta los últimos momentos – cuando ya la salud estaba en estado crítico – se comenzó a pinchar insulina, y por ello se pudo llegar a creer que la insulina se utilizaba en una “fase terminal”. Lejos de ello, recordemos que el cuerpo de la persona sin diabetes produce insulina todo el tiempo, regulándola según las necesidades y la alimentación, para lograr normoglucemia. Y en la persona con DT2, su uso adecuado y en el momento adecuado puede evitar posibles daños.

Otro posible origen de este mito, es el hecho de que hay personas con DT2 que durante los primeros años tras el diagnóstico, toman antidiabéticos orales para estimular la producción de insulina en el páncreas, sin haber logrado normalidad y estabilidad glucémica. Sin embargo, con el tiempo el páncreas deja de responder a este estímulo (en especial si no se está llevando el tratamiento adecuado y la alimentación adecuada), por ello se empieza a pinchar insulina para seguir “regulando” ineficazmente la glucemia. Pero una vez más, esto no indica “una fase grave o terminal” de la diabetes, sino el hecho de que el páncreas ya se exprimió con los antibióticos orales comunes, y dado que el cuerpo sigue necesitando insulina, pincharla externamente será lo más adecuado para mantener bienestar. Y esto no indica el fin de la vida, ni el fin de la salud o del bienestar: la única diferencia es que ahora la insulina vendrá de afuera y no de adentro. Con la alimentación, aprendizaje objetivo y tratamiento adecuados, se podrá vivir muchos años con salud y bienestar.

Mito: El uso de insulina causa ceguera (u otros daños).

Realidad: El cuerpo de todos los seres humanos requiere insulina para sobrevivir, ¡por lo tanto es evidente que la insulina no causa ceguera!… Este mito probablemente también se originó por confusión entre una correlación y una causa: probablemente hubo personas que vieron a un familiar o amigo que pasó muchos años viviendo con diabetes y con hiperglucemia crónica, sin ningún tratamiento ni ningún cuidado eficaz (normoglucemia ¡de verdad!), y para cuando llegó el momento en que ya existían daños críticos a la vista, sólo entonces se estaba iniciando un tratamiento con insulina, mismo que probablemente debió haber iniciado años atrás y que podría haber llegado a evitar la ceguera.

Cuando ya existe un daño a la vista, debido a hiperglucemia crónica, un uso tardío de la insulina sin aprendizaje, metas y tratamiento alimentario eficaz, desafortunadamente no lo corregirá. De ahí vino probablemente el error de pensar que “la insulina causó la ceguera”; cuando la insulina simplemente es parte de nuestras necesidades metabólicas básicas. Su uso adecuado en diabetes, lejos de ser dañino a la vista o a ninguna otra cosa, puede alargar nuestra vida en salud y bienestar óptimos. ¡Es más bien la falta de insulina, en condiciones de hiperglucemia crónica, la que sí puede causar ceguera, entre muchos otros daños a todo el cuerpo!

Mito: Inyectándose insulina, la persona con diabetes puede “comer lo que quiera”.

Realidad: Sería un gran error pensar que “pinchando insulina puedo comer lo que quiera”. Hablé de esto en otra entrada. Tiene qué ver también con la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos dice que sólo llevando una alimentación adecuada se puede regular de manera mucho más fácil la glucemia y las necesidades de insulina externa. Si llevamos una alimentación “de moda”, la más común en la actualidad, alta en carbohidratos, azúcares y procesados (que desafortunadamente algunos profesionales aún recomiendan); provocamos la conocida “montaña rusa metabólica”, de las hiperglucemias e hipoglucemias constantes, con la que se vuelve imposible el control glucémico, y que reducen drásticamente la eficacia de la insulina y de las pastillas antidiabéticas.

Es por ello que la insulina y los fármacos antidiabéticos no son una fórmula mágica que nos permiten descuidar todo lo demás: la normoglucemia y el bienestar sólo pueden lograrse usando estas herramientas en conjunto con alimentación adecuada y aprendizaje, para volvernos expertos en el manejo de los propios niveles de GS.

En comparación con muchos antidiabéticos que exprimen el páncreas, puede ser el tratamiento adecuado y efectivo para la diabetes tipo 2. Sobre todo si se utiliza de forma temprana, en la dosis correcta, y el contexto coherente y adecuado. Aun así, la insulina no sustituye en ningún caso al aprendizaje y al compromiso con manejar nuestra propia diabetes. Recuerda que siempre es más fácil, seguro y efectivo hacerlo con el acompañamiento de un profesional coherente con una A1c normal.

 

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

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