¿Una alimentación baja en hidratos causa daño renal?... - Diabetes Bien

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¿Una alimentación baja en hidratos causa daño renal?…

Ha circulado la duda acerca de la supuesta posibilidad de daño renal causado por las dietas bajas en carbohidratos y “altas en proteína”. Esto no solamente se lo ha preguntado gente con diabetes que sigue la recomendación de alimentación low-carb (baja en hidratos); sino también gente que no vive con diabetes, pero que está interesada por ejemplo en la alimentación keto (dieta cetogénica).

La idea de que una alimentación alta en proteína pudiera causar daño renal, vino de un solo estudio hecho en ratas por el Dr. Brenner de la Universidad de Harvard, mismo que después fue actualizado y retirado cuando se encontró evidencia opuesta. Desafortunadamente, para entonces ya había ganado publicidad la idea errónea del primer estudio, y ya había endocrinólogos recomendando disminuir la proteína en la alimentación para personas con diabetes (supuestamente para “prevenir daño renal”), alineándose con las recomendaciones de la Asociación Norteamericana para la Diabetes – misma que de entrada ya recomienda una alimentación alta en carbohidratos, un estándar de azúcar en sangre para diabéticos que es alto; y todo ello causará con el tiempo graves daños a la salud.

Pero también hay expertos y especialistas que sabemos que se puede aspirar a un estándar mucho más alto y a una calidad de vida mucho mejor que la lograda siguiendo el conocimiento convencional. El Dr. Richard Bernstein, pionero en el estudio de la diabetes y de los efectos de la glucosa en la sangre, así como otros especialistas, han desmentido que una alimentación alta en proteínas cause daño renal. Y hoy sabemos, en cambio, que lo que sí daña los riñones es la hiperglucemia crónica e hipertensión crónica.

Además, aquí cabe hacer la pregunta de que, cuando nos referimos a una dieta “alta” en proteína, ¿es “alta” con respecto a qué? ¿A las recomendaciones tradicionales basadas en premisas falsas, que ya sabemos que no funcionan?… Es mucho más importante pensar en que nuestra nutrición tenga un balance global, con cantidades adecuadas de micro- y macronutrientes (más allá de decir “altas” o “bajas”, pues también existen respuestas individuales); mucho más importante pensar en comer comida real, con ingredientes de calidad, y en cantidades y porciones adecuadas, que simplemente reducirse a decir que algo es “alto” o “bajo”. (Y en artículos anteriores mencioné por qué estas recomendaciones convencionales, históricamente han estado equivocadas).

Las recomendaciones tradicionales en nutrición, tanto para personas con diabetes como para quienes no lo son, ya de entrada recomiendan demasiados carbohidratos, y por todo el mundo estamos viendo las consecuencias: obesidad, hipertensión, enfermedad cardiaca… y para quienes viven con diabetes: descontrol glucémico, daños a órganos, etc. Una vez más, aquí vemos un ejemplo de cómo las recomendaciones tradicionales para personas con diabetes están basadas en muchas premisas falsas, desacreditadas, y todavía recomendando cosas que se sabe que no funcionan.

Tampoco tendría sentido evolutivo que el consumo de proteína causara daño renal. Durante miles de años, miles de generaciones humanas, la gente se alimentaba sobre todo de proteína. Antes de que existiera la agricultura, la gente comía sobre todo carne y pescado, además de verduras, nueces y algunos frutos y semillas. Y específicamente en las regiones del mundo cercanas a los polos, donde apenas crece vegetación (y quizá durante el invierno no hay ninguna planta comestible), pueblos como los inuit y esquimales llevan toda su historia milenaria alimentándose casi exclusivamente de proteína: pescado, carne, grasas de animales como focas o ballenas, etc. Poblaciones así todavía existen, conservando su alimentación ancestral, y la mayoría de ellos llegan a la ancianidad en muy buen estado de salud. Simplemente no tendría sentido biológico ni evolutivo que una alimentación rica en proteína dañara los riñones, y tampoco es verdad para personas con diabetes.

Sin embargo, dos cosas importantes: primero, hay que tener en cuenta que, como en todo producto y todo lo relacionado a la alimentación, la calidad también es un tema fundamental. Es importante elegir proteína de calidad, de buenas fuentes, y que no haya sido sometida a procesos industriales que la llenen de conservantes, por ejemplo. Esto siempre irá en línea con mis recomendaciones de comer comida real, con ingredientes de calidad. Una carne de granja, proveniente de un animal que pastó, será de mucha más alta calidad que una carne “de fábrica”, procesada, de un animal que se alimentó exclusivamente de grano (carbohidrato); ya que al nosotros consumir esa carne también estamos recibiendo los beneficios o perjuicios de cómo se encontraba ese animal en su salud y su nutrición.

Y el segundo punto a considerar es que, pensando en cómo era la vida de nuestros ancestros de hace miles de años, su alimentación era cíclica según las estaciones del año y la comida que tenían disponible a lo largo de cada temporada. Por eso, ellos no comían todo el año los mismos tipos de carne, ni los mismos tipos de plantas, además de que los propios animales eran más flacos hacia el final del invierno que hacia el final del verano (lo que implicaba una carne más magra durante ciertas temporadas y más grasosa en otras). En el mundo moderno tenemos disponible de todo, todo el tiempo. Eso nos da mucha abundancia en la comida disponible, pero a la vez puede causar menor adaptabilidad metabólica; por lo que también es recomendable dar variedad a la alimentación entre diferentes ingredientes de calidad, diferentes comidas reales, diferentes fermentos ancestrales, etc., y no limitarse a comer sólo carne magra (músculo) sino también órganos (hígado, corazón) y huesos (el caldo de huesos es conocido por proporcionar muchos nutrientes y minerales).

 

Mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. Tuve un embarazo con una alimentación lowcarb, manteniendo niveles de HbA1c (4,4-5,3%), y tuve un parto vaginal e hija que nació sin ninguna de las complicaciones asociadas a la hiperglucemia (macrosomía, mal formaciones, etc).

Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz. 

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