Diabetes Bien

Por qué no te conviene comer cereales

por que no te conviene comer cereales - Blog DiabetesBien

Muchas veces el proceso de aprender involucra deshacernos de ideas que nos han enseñado en el pasado, antes de poder adquirir ideas nuevas que nos traigan una mejoría en salud y bienestar. Y una idea muy arraigada en la conciencia popular, es la idea de que los cereales “son saludables”, especialmente los cereales integrales, y por eso se les tiene en la base misma de la “pirámide nutricional”. Esta pirámide fue hecha por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos – es decir, por una asociación comercial y no sanitaria. Ojo y tengamos eso presente siempre: la pirámide nutricional, con los cereales en la base, fue hecha con el objetivo de vender cereales, y ningún nutricionista participó en su creación. Curiosamente, Estados Unidos es un gran exportador de cereales: trigo, maíz, avena, cebada, etc. De ahí que exista un gran interés comercial en difundir la idea de las supuestas “bondades” de los cereales.

Esta pirámide nutricional enfermó al mundo, y ahora realmente la mayoría de la gente cree que los cereales son buenos, o por lo menos, que no hacen daño. Quienes no los ven directamente como “buenos” o “benéficos”; los ven pos lo menos como una especie de “alimento neutro”, un “relleno” para las porciones de otros macronutrientes – los que sí son esenciales – como la proteína, por ejemplo utilizando porciones de arroz o de pan para “no quedarse con hambre”, pero “no nutrir de verdad”. Hablaré de por qué no nos conviene en realidad comer cereales, ni mucho menos basar nuestra alimentación en ellos. Basar nuestra alimentación principalmente en cereales, ha sido un desastre para la salud en todo el mundo. ¡Especialmente para quienes vivimos con diabetes!… Iré enumerando distintas razones, empezando por analizar los supuestos “beneficios”, y después yendo hacia los daños que causan los cereales en nuestra salud.

No son indispensables en la dieta.
Es curioso que los cereales estén en la base de la pirámide nutricional, siendo que están compuestos principalmente de glucosa – es decir, carbohidrato o azúcar – y la glucosa no es un nutriente esencial. No existen carbohidratos esenciales. Esto quiere decir que no necesitamos ingerir carbohidratos para sobrevivir (a diferencia de la proteína o los ácidos grasos, que sí son nutrientes esenciales porque nuestro cuerpo los necesita y no puede fabricarlos por sí mismo). La glucosa es una sustancia que nuestro cuerpo necesita para ciertas funciones, pero no es considerada “esencial” pues el propio cuerpo puede fabricarla a partir de ácidos grasos, en un proceso conocido como “gluconeogénesis”. Esto prueba de manera sencilla que la pirámide nutricional fue diseñada por intereses comerciales y no de salud pública; pues de otra manera resulta difícil creer que la base esté compuesta por una sustancia no esencial – carbohidratos – y que solamente dos peldaños más arriba encontremos la muy necesaria proteína, ¡y aún más arriba las grasas saludables!…

Su perfil nutricional es más bien pobre.
Nos venden la idea de los cereales – en especial los integrales – como “nutritivos”, cuando en realidad el perfil proteico y nutricional de los cereales es bastante pobre. Puede haber ciertas variaciones entre unos cereales y otros, así como también varía la composición nutricional entre cereales refinados y cereales integrales; pero en general por cada 100 gramos de cereal nos encontramos con sólo entre 10 y 15 gramos de proteína – que además es proteína incompleta, por venir de una planta y no de un animal –, y un pobre contenido de vitaminas, minerales y micronutrientes esenciales; siendo el resto glucosa o azúcar simple. Los supuestos “beneficios” de los cereales, en especial quienes hablan de las bondades de un cereal integral, son meramente comparativos, y sabemos que las comparaciones pueden ser engañosas, pues depende con qué se estén comparando. Los cereales integrales pueden tener un perfil nutricional ligeramente mejor que el de los refinados; pero que sigue siendo pobre en comparación con la carne, pescado, huevos, vegetales de hoja verde (en otras palabras, ¡comida real!). Y está claro que hay en el mundo gente viviendo en extrema pobreza y que sólo tienen acceso a cereales como arroz, maíz, etc.; en un caso así los cereales son una mejor alternativa que morir de hambre; pero siguen estando muy lejos de ser alimentos ideales para el bienestar, y ya no digamos “ricos en nutrientes”.

Son una fuente de energía ineficaz.
La glucosa, como fuente de energía, resulta bastante ineficaz en comparación con la grasa proveniente de la comida real. Y los cereales están compuestos principalmente de glucosa. ¿A qué me refiero con “ineficaz”?… Si bien la glucosa es una posible alternativa para obtener energía (la otra alternativa son las grasas), presenta altos costos metabólicos que la convierten una alternativa ineficiente. Nuestro cuerpo sólo puede almacenar una pequeñísima cantidad de glucosa en sangre; el resto deberá ser almacenado como glucógeno en el hígado o los músculos, y una vez que se excede un cierto umbral (que varía de persona a persona), el resto se convierte en grasa corporal. Cuando nos excedemos la pequeñísima cantidad de glucosa que nuestro cuerpo realmente necesita (y que además podría fabricar él mismo, por lo cual es muy fácil excederse), se empiezan a generar numerosos daños metabólicos: aumenta la producción de insulina y con el tiempo la resistencia a la insulina, se crea inflamación por todo el cuerpo, se desregula el metabolismo y se altera la composición corporal al almacenar grasa… causando con el tiempo daños serios y que amenazan la vida: cardiopatía, nefropatía, retinopatía, etc.

No son alimentos ancestrales, no estamos adaptados a tolerarlos.
Esta idea puede parecer extraña, pues nos da la impresión de que los cereales “siempre han estado ahí”, lo que nos podría llevar a confundirlos con alimentos ancestrales, o pensar que entran en dicha categoría. Pero si miramos la historia completa de nuestra evolución, esto no es verdad. Mientras que el ser humano empezó a evolucionar hace millones de años, la agricultura – y con ella la entrada de los cereales en nuestra dieta – sólo comenzó hace unos 12,000 años. Antes de eso, no consumimos cereales en ninguna cantidad significativa (y los pocos cereales salvajes que podían existir antes de ser domesticados, no se parecían nada a los de ahora). Es decir, nuestra especie pasó muchos más millones de años sin comer cereales que comiéndolos. Por lo tanto, en una amplia perspectiva de grandes eras biológicas, los cereales son realmente nuevos; y ninguno de nosotros está bien adaptado a tolerarlos. En cambio los alimentos verdaderamente ancestrales – la comida real – que nuestros genes están bien adaptados a tolerar y que esperan recibir para expresarse en plena salud y bienestar; son la carne y vísceras de animales, grasas saturadas, pescado, huevos, vegetales de hoja verde, nueces y algunas pocas frutas de temporada y de región.

Además, hay pruebas paleontológicas y antropológicas de que la introducción de cereales en la dieta ancestral no supuso mejoras de salud, sino todo lo contrario. Restos de huesos humanos comparados entre períodos sin cereales y los períodos posteriores cuando se adoptó la agricultura, demuestran que al introducir cereales el ser humano se volvió más pequeño, menos longevo, con huesos más porosos y frágiles, y con cráneos reducidos en comparación con nuestros ancestros nómadas. Los cereales prevalecieron porque daban otras ventajas: crecían rápido, se producían fácil y podían almacenarse, lo cual volvió posible sostener un crecimiento poblacional muy acelerado. Pero eso no los hace un alimento ideal, sino tan sólo un alimento mediocre pero de producción fácil, que podía dársele a millones de personas, en lugar de que solamente unos pocos miles de individuos se alimentaran de proteína y grasas de calidad (animales salvajes o criados para consumo, pescados, huevos).

No tienen beneficios exclusivos ni mayores que la comida real.
No existe ningún nutriente esencial que podamos encontrar exclusivamente en los cereales. Todas las sustancias y nutrientes que nuestro cuerpo necesita: ácidos grasos esenciales, proteína completa con todos sus aminoácidos, vitaminas, minerales y demás; todas se encuentran en la comida real de las fuentes que mencioné: carnes y órganos animales, pescado, huevos, vegetales, etc. No hay ningún nutriente esencial o importante que solamente se encuentre en los cereales y que justifique su consumo. Cualquier alimento real de origen animal, y de ingredientes de calidad, vence por mucho a cualquier cereal en cuanto a su contenido de proteína, ácidos grasos, minerales, vitaminas, etc.

Elevan nuestro nivel de glucosa (e insulina) en sangre.
Aquí empezamos directamente con los daños ocasionados por los cereales, ahora que hemos desmentido sus supuestos “grandes beneficios”. Todos los cereales tienen un alto índice glucémico – y para quienes vivimos con diabetes, ¡es inaceptablemente alto! – que se traduce en elevación de la glucosa sanguínea. Tener constantemente la glucosa sanguínea elevada, es un desastre metabólico para cualquier ser humano, pero el daño es especialmente agudo y potencialmente mortal para quienes vivimos con diabetes. Se pone mucho el foco en evitar el azúcar (entendiendo “azúcar” solamente como sacarosa, la sustancia blanca que sabe dulce), pero todos los cereales son principalmente carbohidrato, o sea azúcar, y debería evitarse su consumo si queremos vivir en salud. Muchos ignoran que el pan blanco, de harina de trigo refinada, tiene un índice glucémico de 100, ¡más alto que la propia azúcar de mesa que tiene 60!… Si bombardeamos el cuerpo de glucosa constantemente, con el tiempo esto causa resistencia a la insulina, y eventualmente diabetes.

Causan desregulación metabólica.
Dado que no estamos bien adaptados genéticamente al consumo de cereales, causan en nuestro organismo toda una desregulación metabólica, pues se impide la homeostasis (equilibrio) entre la glucosa y la insulina. En otras palabras, consumiendo cereales es casi imposible tener normoglucemia: un nivel normal y estable de glucosa en sangre. Esta desregulación hormonal también se traduce en inflamación: gran precursora de muchísimas enfermedades en todos los sistemas de nuestro cuerpo.

Causan desregulación hormonal.
De la mano de la desregulación metabólica viene la desregulación hormonal: el consumo de cereales pone a nuestro cuerpo en un estado metabólico constante de hiperglucemia e hiperinsulinemia, en el cual todos los ejes hormonales dejan de funcionar como deberían. Nuestro cuerpo está diseñado para utilizar las grasas como combustible ideal, pero además las grasas (en especial grasas saturadas y colesterol) son también la base para producir hormonas, para construir células sanas, y para el buen funcionamiento cerebral. Nuestro balance endócrino y toda la homeostasis de nuestro cuerpo dependen de que haya un perfil saludable de grasas, y un nivel bajo de glucosa y de insulina; en caso contrario, todo se sale de control. Una alimentación basada en cereales – y por lo tanto alta en azúcar – causa fuerte desregulación hormonal tanto en hombres como en mujeres, y por lo tanto altera también el balance saludable que cada uno según su sexo debe tener de las hormonas sexuales: testosterona, estrógenos, etc.

En este tema de desregulación hormonal vale la pena mencionar brevemente la historia de Kellogg’s, la conocidísima marca de cereales “de desayuno”. Las compañías de cereales procesados, Kellogg’s entre ellas, inventaron el mito de que el desayuno “es la comida más importante del día”, afirmación que salió del marketing y que no es respaldada por un solo estudio científico. John Harvey Kellogg (el creador de la famosa empresa) fue un doctor religioso norteamericano, era también fundamentalista de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y creía dos cosas: 1. Que los cereales mejorarían la salud de los norteamericanos, y 2. Que los mantendría alejados del deseo sexual y de la masturbación. Ahora ya sabemos que comer cereales de manera regular hace descender los niveles de las hormonas sexuales por debajo de lo deseable, así que, al menos en este segundo punto tenía razón. El doctor Kellogg contribuyó a expandir el hábito nefasto de desayunar cereales. Cuando comemos proteína animal y grasas saludables, nuestras hormonas sexuales, nuestra fertilidad y salud reproductiva funcionan como deben. En cambio comiendo cereales nos desregulamos hormonalmente, pudiendo padecer un sinnúmero de trastornos, entre ellos problemas para concebir hijos o para llevar un embarazo saludable a término.

La mayoría de cereales que come la gente vienen de los ultraprocesados.
Hace todavía más daño el hecho de que la mayoría de cereales consumidos hoy en día vienen de productos ultraprocesados: harinas refinadas (y de cereales que hoy en día ya no se parecen en nada a sus ancestros de otros tiempos), productos azucarados y con fructosa añadida, productos que contienen los mal llamados “aceites vegetales”, todos fabricados “no cocinados” por el hombre… En pocas palabras: comida no real, comida inventada que además de ser una fuente ineficiente de energía o nutrientes, nos engorda, inflama y enferma.

Contienen antinutrientes y sustancias dañinas.
Hoy en día todo mundo ha escuchado hablar del gluten (y lo mencioné más a detalle en mi reseña de “Cerebro de Pan”), pero el gluten es tan sólo uno de muchos antinutrientes que están presentes en los cereales. Gluten, lectinas, fitatos, y oxalatos son sustancias presentes en los cereales, que nuestro cuerpo no puede digerir pero que además pueden causar otros muchos daños. Un mito que encontramos hoy en día es que sustancias como el gluten solamente deben ser preocupación para los celiacos o personas que presentan una intolerancia fuerte a la sustancia específica. Sin embargo, la intolerancia al gluten puede ser celíaca o no celíaca. De igual manera, o hace falta ser intolerante a un componente específico de los cereales para decir que estos componentes son antinutrientes que nos causan daño a todos. Se les llama “anti-nutrientes” porque son sustancias que no podemos digerir, pero además pueden bloquear la absorción de nutrientes esenciales y de otras sustancias benéficas que nuestro cuerpo sí necesita, y pueden causar también inflamación y otras molestias como gases, hinchazón, estreñimiento u otros problemas digestivos, intestino permeable, etc.

Son enemigos de la composición corporal: no nos permiten quemar grasa.
Una alimentación basada en cereales eleva el nivel de insulina en sangre, no importa de cuál cereal se trate (también los que tienen fama de supuestamente “saludables” como avena o “cereales integrales” o “de grano entero” o lo que sea). En presencia de insulina en la sangre, se bloquea el acceso a nuestras reservas de grasa corporal, es decir, se vuelve muy difícil quemar grasa para mejorar nuestra composición corporal cuando estamos tratando de perder peso. En presencia de glucosa también se bloquea la producción de cetonas, que son las moléculas usadas por nuestro cuerpo para poder utilizar la grasa – tanto de la comida como la grasa corporal – como fuente de energía. En presencia de glucosa e insulina, nuestro cuerpo recibe la orden de almacenar grasa y no dejarla ir, y se vuelve muy difícil quemar grasa almacenada.

También vale la pena mencionar que todos los estudios que existen demostrando los supuestos beneficios de los cereales integrales, tan sólo comparan a los cereales integrales con los cereales refinados. Nuevamente, las comparativas pueden ser engañosas y siempre dependen de los elementos que se estén comparando. Dichos estudios no comparan a los cereales integrales contra una alimentación libre de cereales; que por mucho tiene más beneficios para la salud, ¡de lejos!… Ya que ésta es la manera en que nuestro metabolismo está adaptado a funcionar. Si estás buscando iniciar un camino de salud y bienestar, mejorando tu alimentación y tu composición corporal, u otros marcadores como los niveles de glucosa sanguínea para el manejo de la diabetes, recuerda que puede ser más efectivo y seguro hacerlo de la mano de un profesional con experiencia.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Apuntarte a mi próximo TALLER GRATUITO (solo en directo, sin grabación) “Keto y Ayuno para la diabetes”) el 14 de marzo a las 19h AQUÍ: https://diabetesbien.com/taller/

Aquí podrás encontrar el acceso a mis mejores herramientas para lograrlo: https://diabetesbien.com/go/

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y mucha información de valor, puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/diabetesbien

Remisión de la diabetes tipo 2: Qué significa y cómo sí es posible lograrla

Remisión de la diabetes tipo 2: qué significa y cómo sí es posible lograrla

Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto?… Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse?…

Si bien esto depende del contexto y de qué tan avanzada esté la situación y sus complicaciones, en la gran mayoría de los casos es reversible la diabetes tipo 2; llevando una gestión adecuada de la alimentación, así como otros factores tales como ejercicio, estrés, sueño, y medicación en su caso.

Recordemos que la diabetes tipo 2 es una situación de resistencia a la insulina; que se va desarrollando de manera progresiva a lo largo del tiempo. El principal factor que contribuye a este desarrollo de la insulinorresistencia, es llevar una alimentación basada en carbohidratos y azúcares. Este video también lo explica de manera breve y didáctica.

Cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales, que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.

Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!

El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.

En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.

Recordemos el mecanismo de la resistencia a la insulina; en la diabetes tipo 2:

En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.

¿Hay una predisposición genética a la diabetes?
Puede haberla pero el factor genético se dice que solo es de hasta un 20% dentro de todos los factores que tienes que evitar o propiciar que apareza, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe por estudios epigenéticos que también los podemos cambiar, si, podemos cambiar nuestra genética, ya que nuestro estilo de vida determina la mayor parte de lo que ocurre en nuestra salud. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.

Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño.

Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.

A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).

¿Cómo puedo revertirlo?
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.

Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir la diabetes tipo 2!….

Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.

Hay que ser conscientes que si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.

Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.

Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

Hipoglucemia en diabetes

Hipoglucemia en Diabetes: Mitos, Verdades y Cómo Prevenirla Efectivamente

Hipoglucemia en diabetes: Mitos, verdades y cómo prevenirla efectivamente ¿Qué es la hipoglucemia? La hipoglucemia ocurre cuando el nivel de azúcar en sangre (glucemia) baja más de lo normal, típicamente por debajo de 60 mg/dL. A partir de ese punto, pueden aparecer síntomas desagradables causados por la liberación de adrenalina, como sudoración, temblores, irritabilidad o […]

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados?

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados?

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados? El “punto de felicidad” en la comida y su impacto en la glucosa ¿Te ha pasado que abres una bolsa de patatas o una caja de galletas y, aunque pensabas comer solo un poco, terminas casi sin darte cuenta acabando con todo? No eres el único. Esto […]

“Obsesión” por el Control Glucémico. También llamada GLUCOREXIA

obsesion-por-el-control-glucemico-glucorexia

También llamada glucorexia. “Obsesión” es una palabra que resuena con frecuencia entre mis acompañados, o que se les dice a otras personas que quieren llevar una mejor gestión de su diabetes. Si queremos medir constantemente nuestra glucosa sanguínea, o seguir aprendiendo más para llevar un mejor control (palabra que en ocasiones disgusta) de nuestra condición de diabetes, nos llaman “obsesivos”, o nos dan a entender que esta “obsesión” es negativa o inadecuada. Quiero desmontar esta creencia: es verdad que la gestión de la diabetes no debe convertirse en una fuente de estrés mal gestionado, ni en un estrés que nos cause más problemas de los que nos resuelve; pero también presentar la idea de que esta “obsesión”, llevada de la manera adecuada, ¡es un reflejo de nuestro deseo de aprender, para vivir en salud y bienestar!…

Los comentarios críticos acerca de la “obsesión” y sus supuestos males resuenan más en nuestro contexto de España y Latinoamérica que en otros países. Quizá tiene qué ver con el hecho de que, culturalmente, hay más tendencias entre la gente de nuestros países a poner las cosas fuera de nuestra propia responsabilidad, o simplemente “dejarlas ser”. Entonces, cuando empezamos a querer aprender más sobre la diabetes, y a medirnos la glucosa en sangre más veces al día, se nos dice que “no hay que obsesionarse”, “ojo que no se convierta en obsesión”… Primero que nada eligiendo usar esta palabra (“obsesión”), y en segundo lugar, asumiéndola como algo necesariamente negativo o dañino. Y si bien hay que saber llevar un balance en nuestras vidas – y saber cuáles cosas podemos controlar y cuáles no –, cuando se vive con diabetes, ¡la dejadez no nos ayudará!… Y en cambio esta “obsesión”, gestionada de maneras adecuadas, y contenida dentro de un grupo social de apoyo empoderado y adecuado, puede ser nuestra gran aliada de la salud.

“Hay más sabiduría en tu cuerpo que en toda la filosofía” .- Friedrich Nietzsche

¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
Este tema de la “obsesión”, y por qué tanta gente la ve mal, también podemos reenfocarlo como un “aprender a escuchar a nuestro propio cuerpo”. Si yo quiero medir mi glucosa sanguínea (glucemia) varias veces por día, es porque deseo escuchar a mi propio cuerpo, ¡y para eso necesito medir la glucemia y “escucharla” con sus cambios a largo del día!… Pues sin esta información, significa que voy a ciegas y sin conocer la realidad.

Y es que la mayoría de la gente todavía se acerca a la salud desde una postura irresponsable y victimizada, ciertamente más cómoda que cuando nos tomamos la salud como nuestra propia responsabilidad, esto es así y se tiene que decir, aunque les suene mal a algunos. Tendemos a ver al médico, sanitario o profesional de la salud como “la autoridad”, incuestionable y que ya se encargará de “llevarnos la diabetes”. ¡Y esta actitud nunca nos traerá salud y bienestar real!… Pues no solamente los profesionales sanitarios están muchas veces desactualizados (y desinteresados en seguir aprendiendo), sino que incluso el más capaz y profesional entre todos, no será capaz de gestionar la vida y la salud de otra persona, ya no digamos varias. Y además, no es responsabilidad de él o ella, ¡sino tuya!… Está en tus manos adueñarte de tu condición de diabetes, empoderarte con tu salud, y volverte capitán de tu propio barco. Y es a esto que muchos llaman “obsesión”; yo lo llamo “empoderamiento”.

La medicina convencional siempre ha sido muy efectiva para tratar las crisis agudas, los accidentes graves, o cualquier situación donde algo externo nos causa un daño repentino (por ejemplo una súbita infección por virus o bacterias), y donde se necesita una respuesta rápida, eficaz y (¡sobre todo!) temporal.

Pero esta medicina convencional es incapaz de darnos una respuesta adecuada a las condiciones crónicas, como lo es la diabetes. No es buena para prevenir, ni tampoco para realmente gestionar la salud, sino solamente la crisis aguda. Ya no vivimos en los tiempos en que nuestro mayor enemigo era la enfermedad infecciosa por virus o bacterias; sino que ahora estamos pagando un altísimo precio por la comodidad y abundancia en que vivimos: por ejemplo, la abundancia de comestibles inadecuados e incoherentes con nuestros genes. Ahora vivimos más, pero pasamos mucho más tiempo enfermos y con restricciones de movilidad que hace tan sólo 20 años.

¡Nuestro peor enemigo ahora somos nosotros mismos!… Y eso se refleja en condiciones de salud que son crónicas, endógenas y/o autoinmunes: migrañas, dolores de espalda y musculares, trastornos digestivos, diabetes tipo 1 y 2, disfunciones tiroideas… Aquí lo que hay que entender es: vivas o no con diabetes, tu salud está solamente en tus manos. Los genes también son programables (epigenética). Por lo que la inmensa mayoría de problemas de salud modernos vienen de la desconexión entre lo que tu cuerpo requiere, y lo que recibe a través de tus hábitos. He hablado antes de la coherencia en nuestra salud. El buscar aprender, e ir cambiando nuestros hábitos hacia la coherencia con nuestros genes: mejorando la alimentación, actividad física, relación con la luz y la oscuridad (ritmos circadianos), el juego y la pertenencia a un grupo social adecuado, la gestión de las emociones; todo ello es mucho más importante que el acceso a la mejor medicina del mundo. La salud se consigue respetando las reglas genéticas que rigen nuestro cuerpo y metabolismo.

A otras personas, sin embargo, la medición de la glucemia les puede causar ansiedad o estrés por diversos motivos. Hay varias maneras de superar esta ansiedad, como estas que nos comparten del sitio Beyond Type 2:

Recuerda que es solo un número.
Las cifras de azúcar en sangre no son “buenas” o “malas”. Esto puede sonar contradictorio. Si bien en la gestión de la diabetes es fundamental el cuidado y gestión correcta de la glucemia, al final del día este número nos da información, y nosotros actuaremos en consecuencia. Ayuda el ver a este número como una herramienta educativa y de gestión, no debe convertirse en una fuente de culpa y ansiedad, castigo, miedo o estrés, etc. ¡Simplemente te da información acerca de cuáles comportamientos conviene modificar!

Los números no son entonces por sí mismos “buenos” o “malos”… ¿en qué contexto? ¿Con respecto a qué?… O por ejemplo, ¿han ido en general disminuyendo o aumentando? Sólo así, con mucha más información, podemos usar estos números como una herramienta educativa, y no como un juicio de valor acerca de la persona.

Pide ayuda, pero establece límites.
Puede ser valioso el que pidas apoyo de un ser querido, o de un grupo que viva contigo este mismo proceso. Este apoyo puede ser en forma de pequeñas maneras diarias de “rendición de cuentas” (si esto te sirve, y si tú así lo decides), apoyo emocional, ayuda durante el proceso de acostumbrarte a “pinchar” el dedo, etc. Sin embargo, infórmales en todo momento a tus acompañantes que tú estás a cargo de tu diabetes.

Asegura con antelación los suministros para la diabetes.
Tener una buena organización de tus suministros de la diabetes ayuda a ahorrar más ansiedad el proceso de medirse el azúcar en sangre por falta de tener los suministros adecuados o por razones financieras.

Prueba con equipo nuevo.
Quizá no estés usando el equipo más adecuado, o los dispositivos de monitoreo adecuados o precisos. En mis programas te ayudo a elegir de acuerdo a tus circunstancias el mejor sistema de medición de glucemia adecuado, necesari, acequible y efectivo para ti.

Encuentra apoyo de otras personas que viven con diabetes.
¡Habemos en línea muchísimas personas que vivimos con diabetes!… Y si uno sabe dónde buscar, hoy en día con las redes es más fácil encontrar una “tribu” o una comunidad de acompañantes que viven con tu misma condición. Este es precisamente un objetivo crucial de mis programas de acompañamiento: ser un grupo donde, entre iguales, aprendemos y nos apoyamos en la gestión de nuestra condición de diabetes. Ponte en contacto con personas que puedan tener consejos para reducir la ansiedad y el estrés de las mediciones de glucosa.

En conclusión, hay gente que ve mal el querer “tener el control” de la diabetes, o que ve mis métodos y mis maneras de gestionar la diabetes (la mía propia y también mis maneras de acompañar a la gente en mis programas) como algo “obsesivo”, que además esto se entiende como negativo… Yo animo a cuestionar el por qué de esta interpretación. Por qué esta supuesta “obsesión” como algo perjudicial, en lugar de interpretarlo como “¡quiero aprender más, desde mi poder y mi responsabilidad!”. Yo personalmente vivo más tranquila si puedo mirar mi glucosa sanguínea todo el tiempo, cuando yo quiera; esto lejos de generarme más estrés, me ayuda a estar más tranquila con mi condición.

Desmontemos entonces esta interpretación de la “obsesión” como perjudicial y dejemos de generalizarla para tod@s de la misma forma, compartimos esta condición en común, pero luego la forma de responder a ella e interpretarla es individual y personal. Esto es subjetivo y va relacionado con la propia persona, su carácter, qué tanto se fustiga o se culpa a sí misma (el aprendizaje no debe tratarse de eso, sino de que se vuelva una herramienta útil para la salud), y esto depende del carácter de cada uno. Mis maneras de hacer las cosas obviamente no funcionarán para todo mundo, ni son para todo el mundo. Pero sí quisiera desmontar esta interpretación de la supuesta “obsesión” como negativa, cuando yo la veo y la interpreto como “empoderamiento”, “aprendizaje” y “estar en sincronía con mi cuerpo”.

Por eso, y por lo muy individual que es todo esto; cuando acompaño gente en mis programas miro el carácter de la persona, y en función de ello voy “apretando” según ellos me pidan qué quieren aprender. Soy muy individual en eso y voy según el ritmo de cada uno. Hay quienes se agobian o lo ven como “obsesión”; pero si por mirarme diez veces al día soy “obsesiva”, pues eso ya depende cómo lo interprete cada uno. Si yo lo uso para aprender, entonces no es “obsesión”, sino deseo de aprender y de conocerme más: es mi forma de conocerme y cuidarme mejor. Lo hemos calificado como positivo o negativo, cuando en realidad las emociones no son positivas o negativas, simplemente nos dan información sobre nuestro entorno y sobre cómo estamos reaccionando a él. Si no me miro constantemente no sé la realidad, y entonces es como vivir a ciegas… ¡Al final se trata de poner en una balanza las prioridades de cada uno!

Hace tiempo fui Directora del Campamento Diabetes Safari: un campamento para niños con diabetes, lowcarb, en él tenían tiras para medirse la glucemia “Ad libitum” es decir, se podían mirar la glucemia cuando ellos querían, en este estudio, comparamos el número de chequeos diarios que ellos se hacían, comparando entre los campistas “primerizos” y los “repetidores” como aquí se muestra:

En estos resultados podemos ver que los campitas midieron su glucemia de 18 a 15 veces diarias, lo más importante fue lo que ellos aprendían a usar esa información como herramienta para gestionar su diabetes. También hay artículos recientes con el sensor Freestyle, que han mirado el número de veces que se pasan el sensor quienes viven con diabetes tipo 1 en Europa, y son más o menos 16 veces. Por lo que, si estas cifras son producto de una “obsesión” o no, es una interpretación subjetiva.

Recuerda que, si deseas iniciar un camino de aprendizaje, con un grupo entre iguales donde exista un acompañamiento efectivo, de la mano de un profesional que también vive con tu misma condición, ¡eso puede hacer toda la diferencia para tu salud y bienestar!

Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

La Restricción Puede Desencadenar Atracones y Adicción

la-restriccion-puede-desencadenar-atracones-y-adiccion

Si tienes diabetes o prediabetes, probablemente ya sabes lo importante que es cuidar tu alimentación para mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control. Sin embargo, el camino hacia una dieta saludable no siempre es tan sencillo. A veces, intentar comer “correctamente” puede llevarte por una senda que, sin darte cuenta, te acerca más a la ansiedad, los atracones o incluso la adicción a la comida. ¿Por qué sucede esto? La respuesta puede estar en el desequilibrio que se produce en tu metabolismo cuando pones a tu cuerpo en “modo dieta” o restricción alimentaria extrema.

¿Comer de todo y pinchar mucha insulina?

comer de todo y pinchar mucha insulina-blog diabetesbien

Tienes diabetes tipo 1 o tipo 2 (Diabetes Mellitus o DM); esto quiere decir que, por razones que nadie entiende completamente, tienes una alergia a los alimentos llamados “carbohidratos” (mismos que incluyen azúcares, pan, tortillas, granos, harinas, maíz, pasta, arroz, patatas, frutas y frutos secos, leche, dulces, almidón). El consumir dichos alimentos provoca un aumento súbito de glucosa (azúcar) en tu sangre, lo cual puede provocar muy rápidamente complicaciones de salud. Esto sucede porque tu cuerpo produce muy poca, ineficaz o nada de insulina, la hormona que ayuda a procesar esta azúcar, sacarla de la sangre y pasarla a las células del cuerpo, en donde se acumula. Esta alergia durará el resto de tu vida.La insulina es una hormona importantísima en nuestra vida y nuestra salud, ya que tiene una relación muy estrecha con todo nuestro proceso de utilización de la energía de los alimentos, además de tener qué ver con los procesos de acumulación de grasa corporal. Y para quienes vivimos con diabetes, mantener este balance entre la glucosa y la insulina es simplemente crucial para llevar una vida sin severas complicaciones de salud.Antes de que la insulina fuera descubierta, una persona con diabetes tenía que tratar su condición mediante la estricta restricción de carbohidratos. Aun así, con nuestra alimentación moderna y occidental que está fuertemente basada en carbohidratos (pues en muchas sociedades el principal componente de las comidas es pan, maíz o pasta, por ejemplo) era sumamente difícil evitar al cien por ciento los carbohidratos, y aun intentándolo, muchas personas que vivían con diabetes tipo 1 desarrollaban fuertes complicaciones que con frecuencia acortaban sus vidas.Cuando se descubrió la insulina, y cuando fue posible aislarla fuera del cuerpo humano, esto trajo consigo una enorme revolución en la vida de personas con diabetes. La insulina inyectada, o introducida por otros medios en el cuerpo (por ejemplo mediante una bomba de insulina), puede ser una pieza clave en la regulación de la glucosa en sangre, que le ayuda a la persona con diabetes a lograr la normoglucemia (niveles normales de glucosa en sangre, como si no hubiera diabetes).Esto lleva a algunos a pensar que, si simplemente continúan su alimentación “normal” o convencional alta en carbohidratos, y después simplemente “se pinchan mucha insulina”, así se puede llevar una vida normal como si no tuvieran diabetes. Lamentablemente esto es falso, pues explicaré por qué no es buena idea comer mucho y después inyectarse mucha insulina.Primero que nada, recordemos que una dieta alta en carbohidratos no es saludable para nadie; y la tendencia moderna de comer grandes cantidades de procesados, azúcares, pastas, pan, etc., también le está causando serios problemas a quienes viven sin diabetes: desde problemas de sobrepeso y obesidad (por la alta ingesta de glucosa, que lleva a una saturación de glucosa en las células y la consecuencia de crear nuevas células para acumular grasa “adipogénesis”), hasta complicaciones renales y cardiacas, hipertensión, entre muchos otros padecimientos que también están mermando la calidad de vida de quienes viven sin diabetes. A nosotros que somos “alérgicos a los carbohidratos”, menos aún nos hace bien esto; incluso si después tratamos de contrarrestarlo pinchando más insulina. No es posible ni lógico “comer de todo” ni en grandes cantidades teniendo diabetes, pues esto en realidad para nadie es bueno.En segundo lugar, recordemos que las consecuencias negativas de comer dietas altas en carbohidratos (ocasionando así una hiperglucemia crónica), no solamente vienen de la glucosa en sí misma, sino de los otros efectos que la hiperglucemia ocasiona en el cuerpo: una mayor permeabilidad endotelial (permitiendo así que más patógenos, bacterias dañinas e infecciones puedan entrar por el intestino), mayor inflamación a nivel celular, y un ambiente desfavorable en nuestra microbiota. Y esto no se solucionará comiendo muchos carbohidratos y después queriendo “corregir” con altas dosis de insulina. Al final, de lo que más debemos protegernos es de la inflamación a nivel celular provocada por la alta ingesta de carbohidratos, y es por ello que esta fantasía de que “inyectando mucha insulina puedes comer lo que quieras”, es falsa. La inflamación es denominador común de muchos de nuestros padecimientos modernos: problemas digestivos, enfermedad renal, infecciones recurrentes, etc., además de afectar nuestro sistema inmune. Gran parte de dichos problemas tienen su origen en una dieta inadecuada. Además, ¡recuerda que quienes viven sin diabetes y llevan esta alimentación inadecuada, ya están obligando a su cuerpo a producir mucha insulina, y aun así a la larga se enferman y tienen problemas de salud!El punto sobre la microbiota intestinal es de suma importancia. Hoy en día sabemos que la microbiota (los millones de bacterias buenas que viven sobre todo en nuestro intestino, y también en otras partes de nuestro cuerpo, equilibrando nuestra digestión y protegiéndonos de infecciones) juega un papel fundamental en nuestra salud. La microbiota tiene una enorme importancia en la salud, y de su desequilibrio derivan muchísimas enfermedades. Una alimentación “tradicional” alta en carbohidratos desequilibra la microbiota, pues los azúcares dan alimento a bacterias dañinas, hongos y otros patógenos; mientras que la comida real, natural y fresca (vegetales, pescados y carnes de buena calidad, fermentos ancestrales, etc.) alimenta las bacterias buenas que nos mantienen sanos y con un sistema inmune fortalecido.La salud está fuertemente relacionada con nuestra microbiota, con la diversidad de bacterias buenas que nuestro organismo tenga, así como un ambiente favorable o estresante para ellas. La alta ingesta de carbohidratos crea un ambiente patológico en la microbiota, y eso tampoco se remediará con un “parche” de pinchar mucha insulina – pues aunque parezca que la insulina “apaga el incendio” de la subida de glucosa, aun así estamos causando inflamación y desequilibrio microbiótico, ya que son muy conocidas las consecuencias de la hiperinsulinemia en la desfavorable resistencia a la insulina y esto a fin de cuentas nos deja con un ambiente de “estrés o cortisol contínuo” con sus consecuencias bioquímicas inflamatorias, desprotegidos contra infecciones y causará problemas de salud, afectando nuestra calidad de vida. Navegar alternando entre los extremos no es recomendable; sino que obtendremos mucho mejores resultados si aprendemos a alimentarnos adecuadamente con comida real, manteniendo un verdadero equilibrio, no el de estar brincando de un extremo al opuesto.Al final, no existe un sustituto – al menos no todavía – a una alimentación adecuada y sana, basada en comida real, no procesada, no azucarada y de los mismos ingredientes que nuestros ancestros habrían comido hace miles de años.Mi experiencia:👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Baby-Led Weaning.Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. Tengo una hija que nació por parto vaginal y sin ninguna complicación asociada a la hiperglucemia.Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono de forma empírica por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%, he creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada, y soy feliz.Si quieres aprender más sobre control glucémico con estrategia basada en alimentación baja en hidratos, mucha experiencia personal y profesional en el uso adecuado de insulinas, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/invitacion-programa/Si quieres seguir aprendiendo de la diabetes puedes asistir mi próximo webinar Reinicia tu Diabetes en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes  https://diabetesbien.com/webinar/  y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy ,  me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.Comentario *