Diabetes Bien

¿Comer de todo y pinchar mucha insulina?

El error que impide normalizar tu glucosa

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¿Por qué se promueve “comer de todo” con insulina?

Tienes diabetes tipo 1 o tipo 2 (Diabetes Mellitus o DM); esto quiere decir que, por razones que nadie entiende completamente, tienes una especie de “alergia a los alimentos llamados “carbohidratos desfavorables” (como ultraprocesados, almidones, cereales, granos, harinas, maíz, pasta, arroz, patatas, frutas, leche, dulces, bollería). Sé que no es una alergia, pero es por hacer una comparación de la respuesta que puede experimentar tu cuerpo (pero no es alergia), ahora te lo aclaro. El consumir dichos alimentos provoca un aumento súbito de glucosa (azúcar) en tu sangre, lo cual puede provocar muy rápidamente complicaciones de salud. Esto sucede porque tu cuerpo produce muy poca, ineficaz o nada de insulina, la hormona que ayuda a procesar esta azúcar, sacarla de la sangre y pasarla a las células del cuerpo, en donde se acumula. Esta “alergia o predisposición a ella” durará toda tu vida.

Comer sin límites, medicar sin cuestionar

La insulina es una hormona importantísima en nuestra vida y nuestra salud, ya que tiene una relación muy estrecha con todo nuestro proceso de utilización de la energía de los alimentos, además de tener qué ver con los procesos de acumulación de grasa corporal. Y para quienes vivimos con diabetes, mantener este equilibrio entre la glucosa y la insulina es simplemente crucial para llevar una vida sin severas complicaciones de salud.

¿Qué pasa realmente cuando usas más insulina?

Antes de que la insulina fuera descubierta, una persona con diabetes tenía que tratar su condición mediante la estricta restricción de carbohidratos. Aun así, con nuestra alimentación moderna y occidental que está fuertemente basada en carbohidratos (pues en muchas sociedades el principal componente de las comidas es pan, maíz o pasta, por ejemplo) era sumamente difícil evitar al cien por ciento los carbohidratos, y aun intentándolo, muchas personas que vivían con diabetes tipo 1 desarrollaban fuertes complicaciones que con frecuencia acortaban sus vidas.

La diferencia entre “controlar” y “normalizar” la glucosa

Cuando se descubrió la insulina, y cuando fue posible aislarla fuera del cuerpo humano, esto trajo consigo una enorme revolución en la vida de personas con diabetes. La insulina inyectada, o introducida por otros medios en el cuerpo (por ejemplo mediante una bomba de insulina), puede ser una pieza clave en la regulación de la glucosa en sangre, que le ayuda a la persona con diabetes a lograr, ojalá la normoglucemia (niveles normales de glucosa en sangre, como si no hubiera diabetes).

Esto lleva a algunos a pensar que, si simplemente continúan su alimentación “normal” o convencional alta en carbohidratos, y después simplemente “se pinchan mucha insulina”, así se puede llevar una vida normal como si no tuvieran diabetes. Lamentablemente esto es falso, pues explicaré por qué no es buena idea comer mucho y después inyectarse mucha insulina.

¿Y si el error está en la base del tratamiento?

Primero que nada, recordemos que una dieta alta en carbohidratos no es saludable para nadie; y la tendencia moderna de comer grandes cantidades de procesados, azúcares, pastas, pan, etc., también le está causando serios problemas a quienes viven sin diabetes: desde problemas de sobrepeso y obesidad (por la alta ingesta de glucosa, que lleva a una saturación de glucosa en las células y la consecuencia de crear nuevas células para acumular grasa “adipogénesis”), hasta complicaciones renales y cardiacas, hipertensión, entre muchos otros padecimientos que también están mermando la calidad de vida de quienes viven sin diabetes. De hecho, una dieta alta en carbohidratos eleva insulina innecesariamente (📚 Fuente: Hallberg, S. J., et al. (2018). “Effectiveness and Safety of a Novel Care Model for the Management of Type 2 Diabetes at One Year: An Open-Label, Non-Randomized, Controlled Study.” Diabetes Therapy.) y además, muchas personas desarrollan hiperglucemia años después de mostrar hiperinsulinemia (📚 Fuente: Kraft, J. R. (2008). “Hyperinsulinemia precedes diabetes: insulin assay results in 14,384 consecutive patients.” Clinical Laboratory.) Usar insulina sin corregir la causa perpetúa el problema en lugar de solucionarlo. A nosotros que somos “alérgicos a los carbohidratos”, nos hace la vida aún más complicada; incluso si después tratamos de contrarrestarlo pinchando más insulina. No es posible ni lógico “comer de todo” ni en grandes cantidades teniendo diabetes, pues esto en realidad para nadie es bueno.

En segundo lugar, recordemos que las consecuencias negativas de comer dietas altas en carbohidratos (ocasionando así una hiperglucemia crónica), no solamente vienen de la glucosa en sí misma, sino de los otros efectos que la hiperglucemia ocasiona en el cuerpo: una mayor permeabilidad endotelial (permitiendo así que más patógenos, bacterias dañinas e infecciones puedan entrar por el intestino), mayor inflamación a nivel celular, y un ambiente desfavorable en nuestra microbiota. Y esto no se solucionará comiendo muchos carbohidratos y después queriendo “corregir” con altas dosis de insulina. Al final, de lo que más debemos protegernos es de la inflamación a nivel celular provocada por la alta ingesta de carbohidratos, y es por ello que esta fantasía de que “inyectando mucha insulina puedes comer lo que quieras”, es falsa. La inflamación es denominador común de muchos de nuestros padecimientos modernos: problemas digestivos, enfermedad renal, infecciones recurrentes, más enfermedades autoinmunes, etc. Gran parte de dichos problemas tienen su origen en una dieta inadecuada. Además, ¡recuerda que quienes viven sin diabetes y llevan esta alimentación inadecuada, ya están obligando a su cuerpo a producir mucha insulina, y aun así a la larga se enferman y tienen problemas de salud!

El punto sobre la microbiota intestinal es de suma importancia. Hoy en día sabemos que la microbiota (los millones de bacterias buenas que viven sobre todo en nuestro intestino, y también en otras partes de nuestro cuerpo, equilibrando nuestra digestión y protegiéndonos de infecciones) juega un papel fundamental en nuestra salud. La microbiota tiene una enorme importancia en la salud, y de su desequilibrio derivan muchísimas enfermedades. Una alimentación “tradicional” alta en carbohidratos desequilibra la microbiota, pues los azúcares dan alimento a bacterias dañinas, hongos y otros patógenos; mientras que la comida real, natural y fresca (vegetales, pescados y carnes de buena calidad, fermentos ancestrales, etc.) alimenta las bacterias buenas que nos mantienen sanos y con un sistema inmune fortalecido.

La salud está fuertemente relacionada con nuestra microbiota, con la diversidad de bacterias buenas que nuestro organismo tenga, así como un ambiente favorable o estresante para ellas. La alta ingesta de carbohidratos crea un ambiente patológico en la microbiota, y eso tampoco se remediará con un “parche” de pinchar mucha insulina – pues aunque parezca que la insulina “apaga el incendio” de la subida de glucosa, aun así estamos causando inflamación y desequilibrio microbiótico, ya que son muy conocidas las consecuencias de la hiperinsulinemia en la desfavorable resistencia a la insulina y esto a fin de cuentas nos deja con un ambiente de “estrés o cortisol contínuo” con sus consecuencias bioquímicas inflamatorias, desprotegidos contra infecciones y causará problemas de salud, afectando nuestra calidad de vida. Navegar alternando entre los extremos no es recomendable; sino que obtendremos mucho mejores resultados si aprendemos a alimentarnos adecuadamente con comida real, manteniendo un verdadero equilibrio, no el de estar brincando de un extremo al opuesto.

Al final, no existe un sustituto – al menos no todavía – del estilo de vida (una alimentación adecuada y sana, personalizada a la etapa de vida, circunstancias individuales, basada en comida real, no procesada,  y de los mismos ingredientes que nuestros ancestros habrían comido hace miles de años).

Lo que dice la historia (y la ciencia) sobre la insulina y la dieta

Para entender cómo llegamos a este modelo de tratar la diabetes comiendo de todo y compensando con insulina, hay que mirar al pasado. En 1921, Frederick Banting, Charles Best y John Macleod hicieron historia al descubrir la insulina, salvando millones de vidas de personas con diabetes tipo 1. Sin embargo, su uso se extendió después al tratamiento de la diabetes tipo 2 —una condición caracterizada por el exceso, no la falta, de insulina— sin cuestionar si era la mejor opción. Esto, sumado a la influencia de la pirámide alimentaria de 1980 que promovía carbohidratos en exceso, consolidó un enfoque que hoy sabemos es insostenible. En lugar de buscar la normalización de la glucosa, se medicalizó el síntoma. El problema no es usar insulina, sino depender de ella cuando el estilo de vida puede hacer el trabajo mejor.

Mi experiencia y mis programas

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva ayuno intermitente.

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Te dejo este Reel: ¿Puedo comer de todo y pinchar la insulina contando raciones de hidratos?

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