Mitos y verdades sobre la diabetes tipo 1 y tipo 2, Parte 1. - Diabetes Bien

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Mitos y verdades sobre la diabetes tipo 1 y tipo 2, Parte 1.


Cuando una persona recibe un diagnóstico de diabetes (DM) – ya sea tipo 1 o tipo 2, tipo LADA o diabetes gestacional –, y empieza a informarse y aprender a fin de llevar un buen manejo de la condición, es común encontrarse con que existen muchísimos mitos sobre la diabetes. Principalmente, mitos derivados de la falta de información correcta, o de la mala interpretación de datos o de información a nuestro alrededor, o simplemente porque uno “escuchó por ahí” y repite una idea que en realidad es completamente falsa. Sin duda puede causar frustración enfrentarse a tanto desconocimiento.

Y es importante atajar este problema y empezar a distinguir las realidades de los mitos, porque el tratamiento de la diabetes es la educación, y el comprometerse a un aprendizaje continuo. La enorme mayoría de daños y complicaciones de salud por diabetes (complicaciones cardiovasculares, daños renales, daños oculares, pérdida de miembros, etc.) se pueden prevenir con aprendizaje, educación y acceso a la información adecuada. Enumeraré algunos de los mitos más comunes:

Mito: Tengo “poca” diabetes o “diabetes leve o débil”, “diabetes fuerte”, etc.

El diagnóstico de la diabetes es exacto y preciso, se mide con objetividad mediante marcadores numéricos. Los números son objetivos. Como lo mencioné en una de mis transmisiones en vivo, existe diabetes cuando hay un nivel de glucosa sanguínea en ayunas igual o superior a 125 mg/dL; así como una glucosa sanguínea igual o mayor a 200 mg/dL dos horas después de una carga oral de 75 gramos de glucosa anhidra disuelta en agua. Otro indicador objetivo es, asimismo, la hemoglobina glicada (o glucosilada) HbA1c igual o mayor a 6,5% en una sola ocasión. No existen por lo tanto “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene.

Dicho esto, los daños a nuestra salud y nuestro cuerpo están dados por la anormalidad glucémica, y no por la diabetes en sí misma. Y es importante recordar que una persona puede presentar daños por una anormalidad glucémica crónica, existente durante muchos años, aún si no existe un diagnóstico de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa en ayunas superior a 100 mg/dL pero inferior a 125, se dice que la persona tiene ya una anormalidad glucémica o intolerancia a la glucosa, por ello a veces se le llama “pre-diabetes”. Para poder vivir en salud y bienestar, lo más importante es concentrarnos en evitar la anormalidad glucémica. La persona con diabetes puede vivir con salud excelente, en bienestar y evitando prácticamente todos los posibles daños a su salud, mediante el aprendizaje y la adecuada alimentación que mantenga estables y normales sus niveles de glucosa en sangre.

Mito: La DM “leve” no requiere inyecciones de insulina para su buen control.

Ya establecimos que no existe una diabetes “leve”. Cualquier tipo de diabetes es una condición seria y crónica, que se debe tomar en serio. Cuando es diabetes tipo 1 (DT1), el cuerpo no produce insulina porque las células del páncreas encargadas de ello dejan de funcionar. En la diabetes tipo 2 (DT2), el cuerpo produce insulina pero se vuelve resistente a ella, o la insulina producida es insuficiente o ineficiente. El tipo 1 requerirá prácticamente siempre, la introducción de insulina exógena mediante inyecciones o una bomba de insulina. Cualquier tipo de diabetes (incluidos también el tipo LADA y la diabetes gestacional) puede causar complicaciones serias si no se sigue un tratamiento para su buen manejo.

Mito: La DT2 no es tan seria como la DT1; o es más “leve” o “suave” mientras que la DT1 es “fuerte”.

Nuevamente, no existe una diabetes “buena” y una “mala” ni tampoco es posible tener “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene. Si no se tiene normalidad glucémica la mayor parte del tiempo, cualquier tipo de diabetes podrá causar daños que con el tiempo pueden ser irreversibles, sumamente graves, y afectar enormemente la calidad de vida: daños cardiacos que pueden conducir a la muerte, daños renales con los que la persona puede necesitar diálisis el resto de su vida, daños oculares que conducen a la ceguera, o daños en venas y arterias que terminan perjudicando a las extremidades hasta el punto de desarrollar gangrena y necesitar amputaciones.

Mito: Un “susto”, “disgusto” o “coraje” es lo que provoca la diabetes.

Si bien nuestro estado de ánimo definitivamente influye en nuestro funcionamiento hormonal, endocrino, y en todos los sistemas de nuestro cuerpo, es irracional pensar que “un susto provoca la diabetes”. La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune de la cual no se conoce la causa. El tipo 2 suele ser causado – en nuestro mundo moderno – por un estilo de vida inadecuado durante muchos años, incluyendo una alimentación alta en hidratos, azúcares y productos procesados y refinados.

Claramente los “sustos” y “corajes” significan un estrés para nuestro cuerpo, y un buen manejo del estrés es importantísimo en nuestra salud integral, pero esto tampoco causa por sí mismo la diabetes como condición. Bajo el estrés aumenta el nivel de glucosa sanguínea, se tenga o no alguna forma de diabetes. Esto tiene qué ver con la hormona llamada adrenalina, que en situaciones de estrés asegura un estado enérgico de alerta frente a posibles peligros. La adrenalina reduce la acción de la insulina; por lo cual temporalmente sube la glucosa en sangre. Este efecto podría ser exacerbado en personas que quizá ya tiene DT2 y aún no lo saben o no se les ha diagnosticado; esto podría conducir a que algunas personas probablemente descubrieron su DT2 después de un “susto”. Pero esto no quiere decir que el susto “causó” la diabetes; y dado que todos hemos tenido sustos y situaciones estresantes fuertes en nuestra vida, ¡si esto fuera cierto todos tendríamos diabetes!

Mito: La diabetes es hereditaria.

Ninguno de los tipos de diabetes es hereditario. Lo que sí puede ser hereditario o genético es una cierta predisposición a ella; sin embargo, los genes de una persona juegan un papel importante pero no son un “destino” determinado e inevitable, sino que los genes pueden activarse o desactivarse dependiendo de nuestro ambiente y nuestros hábitos, especialmente hábitos alimenticios. Podemos encontrar casos de familias en donde varios miembros viven con diabetes. Sin embargo, vale la pena preguntarnos si quizá la causa sea el compartir hábitos alimenticios o costumbres poco saludables: por ejemplo, si dos hermanos son alimentados con la misma dieta alta en carbohidratos refinados, azúcares, productos procesados, etc., y ambos desarrollan diabetes, quizá no se trata tanto de “genética” sino de hábitos compartidos. Es más común heredar una predisposición a la DT2 que a la DT1, ya que nuevamente, la DT1 es una condición autoinmune que aparece por motivos multifactoriales que aún no entendemos del todo.

Mito: La diabetes es contagiosa.

La diabetes desde luego tampoco es “contagiosa”. Se trata de una condición no transmisible, es decir, no puede ser contagiosa bajo ninguna circunstancia. Nuevamente, cuando vemos casos de familias donde varios miembros presentan el mismo o variados tipos de DM, no se trata de que se hayan “contagiado”, sino que probablemente una parte de la explicación sea cierta predisposición genética, y la otra parte, hábitos compartidos que son poco saludables y que pueden haber llevado al desarrollo de la diabetes.

Mito: La diabetes es puede curarse con tal o cual hierba, té, remedio naturista u homeópata, etc.

La diabetes no puede “curarse” en el sentido convencional: una vez que existe el diagnóstico, se tiene diabetes, según indicadores objetivos. Mediante la alimentación adecuada, un seguimiento médico que ayude en el uso de la insulina y la glucosa en caso de ser necesarias, y un buen uso de las analíticas para medir los valores correspondientes, se puede llevar un excelente manejo de esta condición, que evite los posibles daños a la salud. Sin embargo, no hay sustancias “milagrosas” que sean capaces de “curar” la diabetes.

Mito: Si la persona con DT2 baja de peso, se “curará” de la DT.

Estar en un peso saludable y perder el exceso de peso, así como tener una musculatura saludable, es sin duda un beneficio de salud en muchas maneras. Una de ellas es el hecho de que la insulina trabaja de manera más eficiente en el músculo. Si una persona tiene sobrepeso y lo pierde – y además hace músculo –; la insulina trabajará mejor, y además hará falta una menor cantidad de insulina para regular la glucosa sanguínea. Sin embargo, esto no quiere decir que “perder peso cure la diabetes”. La diabetes como tal es una condición crónica, con la que la persona vivirá toda su vida. Manteniendo un nivel normal de glucosa en sangre pueden evitarse los daños asociados a la diabetes y a la hiperglucemia, y tener un peso saludable definitivamente es parte de esa ecuación, pero eso no quiere decir que así se “cure” la diabetes. La persona diagnosticada con diabetes deberá cuidar su alimentación y su salud siempre, y no es el caso que se trate solamente de “perder peso y luego olvidarse”.

Mito: Los fármacos (antidiabéticos orales) para la DT2 son insulina oral.

No se trata de la misma cosa: las pastillas para la DT2 no son “insulina oral”. Estos simplemente tienen efectos sobre la habilidad de nuestro cuerpo para utilizar mejor la insulina que ya produce el páncreas, o para estimular que produzca más. Hay varios tipos de antidiabéticos orales, que funcionan de diferentes maneras. También varían en su tiempo de acción o duración, y deben ser recetadas por un endocrinólogo.

Sería muy difícil tener una “insulina oral” que funcione, ya que se trata de una hormona, por lo que si la ingiriéramos de forma oral se degradaría en el estómago y no circularía de forma eficaz por la sangre, es por eso que quienes vivimos con DT1 debemos recibirla inyectada. Si bien se están investigando maneras de diseñar insulina oral eficiente, esto aún no es accesible ni de la manera eficiente en que se necesitaría.

Mito: La necesidad de usar insulina para el manejo de la DT2 es indicación de que se tiene diabetes “fuerte”.

Nuevamente, no hay diabetes “fuerte” ni “leve”: se tiene o no se tiene según indicadores objetivos y medibles con precisión. Es posible que ciertas personas con DT2 necesitan pincharse insulina para así llevar un mejor manejo de la condición, en caso de que su propia insulina sea muy insuficiente. Pero eso no es un indicador de que la diabetes se tenga “más fuerte”. Esto no es un reflejo de que la diabetes sea “más severa”, sino la sencilla realidad bioquímica de que todos necesitamos la insulina para regular la glucosa en nuestra sangre, proveniente de los alimentos: es una hormona fundamental para nuestra vida y salud. Llevando una buena alimentación – baja en hidratos y azúcares – la persona ciertamente puede empezar a necesitar menos insulina, pero eso, usando la misma lógica, no indica que empezó a “tener menos diabetes” sino que simplemente su propia insulina empieza a trabajar de forma más eficiente, requiriendo así menos insulina exógena.

 

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

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