Derecho a la normoglucemia en la diabetes

Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.
Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.
Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.
Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…
Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.
En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:
Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:
Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.
Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.
Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…
Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…
Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.
Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.
En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.
Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.
El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.
Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.
Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.
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Hipoglucemia en diabetes

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Hipoglucemia sin Diabetes: Causas y Tratamientos

Comúnmente me encuentro con personas que dicen tener hipoglucemia o hipoglucemia reactiva, pero sin tener un diagnóstico de diabetes. Y es que la hipoglucemia no solo se limita a personas con diabetes también la pueden padecer personas sin ella, de hecho en este artículo puedes ver mitos y verdades de la hipoglucemia, y cómo tratarla de forma efectiva, pero en en el artículo de HOY hablaremos específicamente de hipoglucemia en personas, sin diabetes.
¿Tienes hipoglucemias sin tener diabetes?
¿Qué es una hipoglucemia?
Dado que nuestro cerebro necesita glucosa para poder funcionar de forma adecuada, un déficit de la misma (o hipoglucemia) puede producir extraños síntomas mentales ocasionales, pudiendo ocasionar incluso la muerte en casos extremos. La gravedad de las hipoglucemias severas no impide que éstas puedan prevenirse y tratarse. Estaremos ante una hipoglucemia moderada cuando los niveles de glucemia se encuentren en 10-20 mg/dL por debajo del objetivo o del rango glucémico habitual. Conforme vaya descendiendo puede ser cada vez más severa, pudiendo ocasionar, si no es corregida a tiempo, una neuroglucopenia, es decir, demasiada poca glucosa en el cerebro.
¿Cuáles son los síntomas y señales habituales de una hipoglucemia?
Todos reaccionamos de manera diferente a las fluctuaciones o variabilidad de los niveles de glucosa en sangre. Los síntomas más comunes de hipoglucemia pueden ser:
Las hipoglucemias sin tener un diagnóstico de diabetes pueden ser reactivas o no reactivas.
¿Qué es una hipoglucemia reactiva?
Le hipoglucemia reactiva ocurre unas pocas horas después de una comida por una sobre producción de insulina que provoca esta hipoglucemia. Tener hipoglucemia reactiva, de hecho puede significar tener riesgo de diabetes o tener prediabetes o resistencia a la insulina, pero siempre recomiendo explorar más la historia clínica, para saber a qué se deben lo episodios de hipoglucemia.
¿Qué es la hipoglucemia no reactiva?
La hipoglucemia no reactiva, no está relacionada necesariamente con las comidas y puede deberse a diferentes causas, se puede dar en ayunas o con comidas, y puede estar relacionada con alguna(s) medicación(es) como antibióticos, por cantidades excesivas de alcohol, que pueden impedir que el hígado produzca glucosa suficiente, o con cualquier trastorno relacionado con el hígado, corazón o riñones, trastornos de alimentación, como la anorexia, el embarazo, tumores pancreáticos, infecciones graves, problemas en glándulas suprarenales o pituitaria, también puede deberse a una cirugía reciente. Incluso, también puede suceder cuando se está comenzando con un proceso autoinmune contra tus células beta pancreáticas, lee estos artículos sobre:
Alargar la «luna de miel» en la diabetes
Remisión o Cura de La Diabetes Tipo 1
Mis soluciones y recomendaciones:
En mi experiencia, si tú tienes hipoglucemias y no tienes diabetes diagnosticada, yo comenzaría por hacerte una historia clínica completa junto con una analítica que incluya la Hemoglobina glicada (HbA1c), con el objetivo de saber si esas hipoglucemias son reactivas o no, y así encontrar posibles causas y posibles soluciones.
Al contrario de lo que se piensa, la solución de la hipoglucemia no diabética, no es tomar azúcares concentrados. Una forma eficaz a mediano y largo plazo de dar solución a la hipoglucemia aún no relacionada con la diabetes es tener horarios regulares de comidas, tener comidas basadas en comida real y no en ultraprocesados o carbohidratos concentrados con la finalidad de encajar tus tus ritmos circadianos, y de esta forma tu cuerpo tendrá menor variabilidad hormonal y por lo tanto menor variabilidad glucémica.
Si tienes diabetes, te recomiendo leer estos artículos de mi blog sobre hipoglucemia:
Mitos y verdades de la hipoglucemia
¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
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Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy me cuentas tus dificultades con la diabetes o prediabetes y miramos si te puedo ayudar.
“Obsesión” por el Control Glucémico. También llamada GLUCOREXIA

También llamada glucorexia. “Obsesión” es una palabra que resuena con frecuencia entre mis acompañados, o que se les dice a otras personas que quieren llevar una mejor gestión de su diabetes. Si queremos medir constantemente nuestra glucosa sanguínea, o seguir aprendiendo más para llevar un mejor control (palabra que en ocasiones disgusta) de nuestra condición de diabetes, nos llaman “obsesivos”, o nos dan a entender que esta “obsesión” es negativa o inadecuada. Quiero desmontar esta creencia: es verdad que la gestión de la diabetes no debe convertirse en una fuente de estrés mal gestionado, ni en un estrés que nos cause más problemas de los que nos resuelve; pero también presentar la idea de que esta “obsesión”, llevada de la manera adecuada, ¡es un reflejo de nuestro deseo de aprender, para vivir en salud y bienestar!…
Los comentarios críticos acerca de la “obsesión” y sus supuestos males resuenan más en nuestro contexto de España y Latinoamérica que en otros países. Quizá tiene qué ver con el hecho de que, culturalmente, hay más tendencias entre la gente de nuestros países a poner las cosas fuera de nuestra propia responsabilidad, o simplemente “dejarlas ser”. Entonces, cuando empezamos a querer aprender más sobre la diabetes, y a medirnos la glucosa en sangre más veces al día, se nos dice que “no hay que obsesionarse”, “ojo que no se convierta en obsesión”… Primero que nada eligiendo usar esta palabra (“obsesión”), y en segundo lugar, asumiéndola como algo necesariamente negativo o dañino. Y si bien hay que saber llevar un balance en nuestras vidas – y saber cuáles cosas podemos controlar y cuáles no –, cuando se vive con diabetes, ¡la dejadez no nos ayudará!… Y en cambio esta “obsesión”, gestionada de maneras adecuadas, y contenida dentro de un grupo social de apoyo empoderado y adecuado, puede ser nuestra gran aliada de la salud.
“Hay más sabiduría en tu cuerpo que en toda la filosofía” .- Friedrich Nietzsche
¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
Este tema de la “obsesión”, y por qué tanta gente la ve mal, también podemos reenfocarlo como un “aprender a escuchar a nuestro propio cuerpo”. Si yo quiero medir mi glucosa sanguínea (glucemia) varias veces por día, es porque deseo escuchar a mi propio cuerpo, ¡y para eso necesito medir la glucemia y “escucharla” con sus cambios a largo del día!… Pues sin esta información, significa que voy a ciegas y sin conocer la realidad.
Y es que la mayoría de la gente todavía se acerca a la salud desde una postura irresponsable y victimizada, ciertamente más cómoda que cuando nos tomamos la salud como nuestra propia responsabilidad, esto es así y se tiene que decir, aunque les suene mal a algunos. Tendemos a ver al médico, sanitario o profesional de la salud como “la autoridad”, incuestionable y que ya se encargará de “llevarnos la diabetes”. ¡Y esta actitud nunca nos traerá salud y bienestar real!… Pues no solamente los profesionales sanitarios están muchas veces desactualizados (y desinteresados en seguir aprendiendo), sino que incluso el más capaz y profesional entre todos, no será capaz de gestionar la vida y la salud de otra persona, ya no digamos varias. Y además, no es responsabilidad de él o ella, ¡sino tuya!… Está en tus manos adueñarte de tu condición de diabetes, empoderarte con tu salud, y volverte capitán de tu propio barco. Y es a esto que muchos llaman “obsesión”; yo lo llamo “empoderamiento”.
La medicina convencional siempre ha sido muy efectiva para tratar las crisis agudas, los accidentes graves, o cualquier situación donde algo externo nos causa un daño repentino (por ejemplo una súbita infección por virus o bacterias), y donde se necesita una respuesta rápida, eficaz y (¡sobre todo!) temporal.
Pero esta medicina convencional es incapaz de darnos una respuesta adecuada a las condiciones crónicas, como lo es la diabetes. No es buena para prevenir, ni tampoco para realmente gestionar la salud, sino solamente la crisis aguda. Ya no vivimos en los tiempos en que nuestro mayor enemigo era la enfermedad infecciosa por virus o bacterias; sino que ahora estamos pagando un altísimo precio por la comodidad y abundancia en que vivimos: por ejemplo, la abundancia de comestibles inadecuados e incoherentes con nuestros genes. Ahora vivimos más, pero pasamos mucho más tiempo enfermos y con restricciones de movilidad que hace tan sólo 20 años.
¡Nuestro peor enemigo ahora somos nosotros mismos!… Y eso se refleja en condiciones de salud que son crónicas, endógenas y/o autoinmunes: migrañas, dolores de espalda y musculares, trastornos digestivos, diabetes tipo 1 y 2, disfunciones tiroideas… Aquí lo que hay que entender es: vivas o no con diabetes, tu salud está solamente en tus manos. Los genes también son programables (epigenética). Por lo que la inmensa mayoría de problemas de salud modernos vienen de la desconexión entre lo que tu cuerpo requiere, y lo que recibe a través de tus hábitos. He hablado antes de la coherencia en nuestra salud. El buscar aprender, e ir cambiando nuestros hábitos hacia la coherencia con nuestros genes: mejorando la alimentación, actividad física, relación con la luz y la oscuridad (ritmos circadianos), el juego y la pertenencia a un grupo social adecuado, la gestión de las emociones; todo ello es mucho más importante que el acceso a la mejor medicina del mundo. La salud se consigue respetando las reglas genéticas que rigen nuestro cuerpo y metabolismo.
A otras personas, sin embargo, la medición de la glucemia les puede causar ansiedad o estrés por diversos motivos. Hay varias maneras de superar esta ansiedad, como estas que nos comparten del sitio Beyond Type 2:
Recuerda que es solo un número.
Las cifras de azúcar en sangre no son “buenas” o “malas”. Esto puede sonar contradictorio. Si bien en la gestión de la diabetes es fundamental el cuidado y gestión correcta de la glucemia, al final del día este número nos da información, y nosotros actuaremos en consecuencia. Ayuda el ver a este número como una herramienta educativa y de gestión, no debe convertirse en una fuente de culpa y ansiedad, castigo, miedo o estrés, etc. ¡Simplemente te da información acerca de cuáles comportamientos conviene modificar!
Los números no son entonces por sí mismos “buenos” o “malos”… ¿en qué contexto? ¿Con respecto a qué?… O por ejemplo, ¿han ido en general disminuyendo o aumentando? Sólo así, con mucha más información, podemos usar estos números como una herramienta educativa, y no como un juicio de valor acerca de la persona.
Pide ayuda, pero establece límites.
Puede ser valioso el que pidas apoyo de un ser querido, o de un grupo que viva contigo este mismo proceso. Este apoyo puede ser en forma de pequeñas maneras diarias de “rendición de cuentas” (si esto te sirve, y si tú así lo decides), apoyo emocional, ayuda durante el proceso de acostumbrarte a “pinchar” el dedo, etc. Sin embargo, infórmales en todo momento a tus acompañantes que tú estás a cargo de tu diabetes.
Asegura con antelación los suministros para la diabetes.
Tener una buena organización de tus suministros de la diabetes ayuda a ahorrar más ansiedad el proceso de medirse el azúcar en sangre por falta de tener los suministros adecuados o por razones financieras.
Prueba con equipo nuevo.
Quizá no estés usando el equipo más adecuado, o los dispositivos de monitoreo adecuados o precisos. En mis programas te ayudo a elegir de acuerdo a tus circunstancias el mejor sistema de medición de glucemia adecuado, necesari, acequible y efectivo para ti.
Encuentra apoyo de otras personas que viven con diabetes.
¡Habemos en línea muchísimas personas que vivimos con diabetes!… Y si uno sabe dónde buscar, hoy en día con las redes es más fácil encontrar una “tribu” o una comunidad de acompañantes que viven con tu misma condición. Este es precisamente un objetivo crucial de mis programas de acompañamiento: ser un grupo donde, entre iguales, aprendemos y nos apoyamos en la gestión de nuestra condición de diabetes. Ponte en contacto con personas que puedan tener consejos para reducir la ansiedad y el estrés de las mediciones de glucosa.
En conclusión, hay gente que ve mal el querer “tener el control” de la diabetes, o que ve mis métodos y mis maneras de gestionar la diabetes (la mía propia y también mis maneras de acompañar a la gente en mis programas) como algo “obsesivo”, que además esto se entiende como negativo… Yo animo a cuestionar el por qué de esta interpretación. Por qué esta supuesta “obsesión” como algo perjudicial, en lugar de interpretarlo como “¡quiero aprender más, desde mi poder y mi responsabilidad!”. Yo personalmente vivo más tranquila si puedo mirar mi glucosa sanguínea todo el tiempo, cuando yo quiera; esto lejos de generarme más estrés, me ayuda a estar más tranquila con mi condición.
Desmontemos entonces esta interpretación de la “obsesión” como perjudicial y dejemos de generalizarla para tod@s de la misma forma, compartimos esta condición en común, pero luego la forma de responder a ella e interpretarla es individual y personal. Esto es subjetivo y va relacionado con la propia persona, su carácter, qué tanto se fustiga o se culpa a sí misma (el aprendizaje no debe tratarse de eso, sino de que se vuelva una herramienta útil para la salud), y esto depende del carácter de cada uno. Mis maneras de hacer las cosas obviamente no funcionarán para todo mundo, ni son para todo el mundo. Pero sí quisiera desmontar esta interpretación de la supuesta “obsesión” como negativa, cuando yo la veo y la interpreto como “empoderamiento”, “aprendizaje” y “estar en sincronía con mi cuerpo”.
Por eso, y por lo muy individual que es todo esto; cuando acompaño gente en mis programas miro el carácter de la persona, y en función de ello voy “apretando” según ellos me pidan qué quieren aprender. Soy muy individual en eso y voy según el ritmo de cada uno. Hay quienes se agobian o lo ven como “obsesión”; pero si por mirarme diez veces al día soy “obsesiva”, pues eso ya depende cómo lo interprete cada uno. Si yo lo uso para aprender, entonces no es “obsesión”, sino deseo de aprender y de conocerme más: es mi forma de conocerme y cuidarme mejor. Lo hemos calificado como positivo o negativo, cuando en realidad las emociones no son positivas o negativas, simplemente nos dan información sobre nuestro entorno y sobre cómo estamos reaccionando a él. Si no me miro constantemente no sé la realidad, y entonces es como vivir a ciegas… ¡Al final se trata de poner en una balanza las prioridades de cada uno!
Hace tiempo fui Directora del Campamento Diabetes Safari: un campamento para niños con diabetes, lowcarb, en él tenían tiras para medirse la glucemia “Ad libitum” es decir, se podían mirar la glucemia cuando ellos querían, en este estudio, comparamos el número de chequeos diarios que ellos se hacían, comparando entre los campistas “primerizos” y los “repetidores” como aquí se muestra:
En estos resultados podemos ver que los campitas midieron su glucemia de 18 a 15 veces diarias, lo más importante fue lo que ellos aprendían a usar esa información como herramienta para gestionar su diabetes. También hay artículos recientes con el sensor Freestyle, que han mirado el número de veces que se pasan el sensor quienes viven con diabetes tipo 1 en Europa, y son más o menos 16 veces. Por lo que, si estas cifras son producto de una “obsesión” o no, es una interpretación subjetiva.
Recuerda que, si deseas iniciar un camino de aprendizaje, con un grupo entre iguales donde exista un acompañamiento efectivo, de la mano de un profesional que también vive con tu misma condición, ¡eso puede hacer toda la diferencia para tu salud y bienestar!
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy
¿Qué COMERÍA si TUVIERA DIABETES? – DIETA de la Dra. Yáñez para la DIABETES | Sento Farmacéutico

Entrevista de Sento Farmacéutico a la Dra. Rosy Yáñez ¿Qué COMERÍA si TUVIERA DIABETES?
La Restricción Puede Desencadenar Atracones y Adicción

Si tienes diabetes o prediabetes, probablemente ya sabes lo importante que es cuidar tu alimentación para mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control. Sin embargo, el camino hacia una dieta saludable no siempre es tan sencillo. A veces, intentar comer “correctamente” puede llevarte por una senda que, sin darte cuenta, te acerca más a la ansiedad, los atracones o incluso la adicción a la comida. ¿Por qué sucede esto? La respuesta puede estar en el desequilibrio que se produce en tu metabolismo cuando pones a tu cuerpo en “modo dieta” o restricción alimentaria extrema.
¿Comer de todo y pinchar mucha insulina?

Tienes diabetes tipo 1 o tipo 2 (Diabetes Mellitus o DM); esto quiere decir que, por razones que nadie entiende completamente, tienes una alergia a los alimentos llamados “carbohidratos” (mismos que incluyen azúcares, pan, tortillas, granos, harinas, maíz, pasta, arroz, patatas, frutas y frutos secos, leche, dulces, almidón). El consumir dichos alimentos provoca un aumento súbito de glucosa (azúcar) en tu sangre, lo cual puede provocar muy rápidamente complicaciones de salud. Esto sucede porque tu cuerpo produce muy poca, ineficaz o nada de insulina, la hormona que ayuda a procesar esta azúcar, sacarla de la sangre y pasarla a las células del cuerpo, en donde se acumula. Esta alergia durará el resto de tu vida.La insulina es una hormona importantísima en nuestra vida y nuestra salud, ya que tiene una relación muy estrecha con todo nuestro proceso de utilización de la energía de los alimentos, además de tener qué ver con los procesos de acumulación de grasa corporal. Y para quienes vivimos con diabetes, mantener este balance entre la glucosa y la insulina es simplemente crucial para llevar una vida sin severas complicaciones de salud.Antes de que la insulina fuera descubierta, una persona con diabetes tenía que tratar su condición mediante la estricta restricción de carbohidratos. Aun así, con nuestra alimentación moderna y occidental que está fuertemente basada en carbohidratos (pues en muchas sociedades el principal componente de las comidas es pan, maíz o pasta, por ejemplo) era sumamente difícil evitar al cien por ciento los carbohidratos, y aun intentándolo, muchas personas que vivían con diabetes tipo 1 desarrollaban fuertes complicaciones que con frecuencia acortaban sus vidas.Cuando se descubrió la insulina, y cuando fue posible aislarla fuera del cuerpo humano, esto trajo consigo una enorme revolución en la vida de personas con diabetes. La insulina inyectada, o introducida por otros medios en el cuerpo (por ejemplo mediante una bomba de insulina), puede ser una pieza clave en la regulación de la glucosa en sangre, que le ayuda a la persona con diabetes a lograr la normoglucemia (niveles normales de glucosa en sangre, como si no hubiera diabetes).Esto lleva a algunos a pensar que, si simplemente continúan su alimentación “normal” o convencional alta en carbohidratos, y después simplemente “se pinchan mucha insulina”, así se puede llevar una vida normal como si no tuvieran diabetes. Lamentablemente esto es falso, pues explicaré por qué no es buena idea comer mucho y después inyectarse mucha insulina.Primero que nada, recordemos que una dieta alta en carbohidratos no es saludable para nadie; y la tendencia moderna de comer grandes cantidades de procesados, azúcares, pastas, pan, etc., también le está causando serios problemas a quienes viven sin diabetes: desde problemas de sobrepeso y obesidad (por la alta ingesta de glucosa, que lleva a una saturación de glucosa en las células y la consecuencia de crear nuevas células para acumular grasa “adipogénesis”), hasta complicaciones renales y cardiacas, hipertensión, entre muchos otros padecimientos que también están mermando la calidad de vida de quienes viven sin diabetes. A nosotros que somos “alérgicos a los carbohidratos”, menos aún nos hace bien esto; incluso si después tratamos de contrarrestarlo pinchando más insulina. No es posible ni lógico “comer de todo” ni en grandes cantidades teniendo diabetes, pues esto en realidad para nadie es bueno.En segundo lugar, recordemos que las consecuencias negativas de comer dietas altas en carbohidratos (ocasionando así una hiperglucemia crónica), no solamente vienen de la glucosa en sí misma, sino de los otros efectos que la hiperglucemia ocasiona en el cuerpo: una mayor permeabilidad endotelial (permitiendo así que más patógenos, bacterias dañinas e infecciones puedan entrar por el intestino), mayor inflamación a nivel celular, y un ambiente desfavorable en nuestra microbiota. Y esto no se solucionará comiendo muchos carbohidratos y después queriendo “corregir” con altas dosis de insulina. Al final, de lo que más debemos protegernos es de la inflamación a nivel celular provocada por la alta ingesta de carbohidratos, y es por ello que esta fantasía de que “inyectando mucha insulina puedes comer lo que quieras”, es falsa. La inflamación es denominador común de muchos de nuestros padecimientos modernos: problemas digestivos, enfermedad renal, infecciones recurrentes, etc., además de afectar nuestro sistema inmune. Gran parte de dichos problemas tienen su origen en una dieta inadecuada. Además, ¡recuerda que quienes viven sin diabetes y llevan esta alimentación inadecuada, ya están obligando a su cuerpo a producir mucha insulina, y aun así a la larga se enferman y tienen problemas de salud!El punto sobre la microbiota intestinal es de suma importancia. Hoy en día sabemos que la microbiota (los millones de bacterias buenas que viven sobre todo en nuestro intestino, y también en otras partes de nuestro cuerpo, equilibrando nuestra digestión y protegiéndonos de infecciones) juega un papel fundamental en nuestra salud. La microbiota tiene una enorme importancia en la salud, y de su desequilibrio derivan muchísimas enfermedades. Una alimentación “tradicional” alta en carbohidratos desequilibra la microbiota, pues los azúcares dan alimento a bacterias dañinas, hongos y otros patógenos; mientras que la comida real, natural y fresca (vegetales, pescados y carnes de buena calidad, fermentos ancestrales, etc.) alimenta las bacterias buenas que nos mantienen sanos y con un sistema inmune fortalecido.La salud está fuertemente relacionada con nuestra microbiota, con la diversidad de bacterias buenas que nuestro organismo tenga, así como un ambiente favorable o estresante para ellas. La alta ingesta de carbohidratos crea un ambiente patológico en la microbiota, y eso tampoco se remediará con un “parche” de pinchar mucha insulina – pues aunque parezca que la insulina “apaga el incendio” de la subida de glucosa, aun así estamos causando inflamación y desequilibrio microbiótico, ya que son muy conocidas las consecuencias de la hiperinsulinemia en la desfavorable resistencia a la insulina y esto a fin de cuentas nos deja con un ambiente de “estrés o cortisol contínuo” con sus consecuencias bioquímicas inflamatorias, desprotegidos contra infecciones y causará problemas de salud, afectando nuestra calidad de vida. Navegar alternando entre los extremos no es recomendable; sino que obtendremos mucho mejores resultados si aprendemos a alimentarnos adecuadamente con comida real, manteniendo un verdadero equilibrio, no el de estar brincando de un extremo al opuesto.Al final, no existe un sustituto – al menos no todavía – a una alimentación adecuada y sana, basada en comida real, no procesada, no azucarada y de los mismos ingredientes que nuestros ancestros habrían comido hace miles de años.Mi experiencia:👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Baby-Led Weaning.Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. Tengo una hija que nació por parto vaginal y sin ninguna complicación asociada a la hiperglucemia.Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono de forma empírica por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%, he creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada, y soy feliz.Si quieres aprender más sobre control glucémico con estrategia basada en alimentación baja en hidratos, mucha experiencia personal y profesional en el uso adecuado de insulinas, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/invitacion-programa/Si quieres seguir aprendiendo de la diabetes puedes asistir mi próximo webinar Reinicia tu Diabetes en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://diabetesbien.com/webinar/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.Comentario *