Diabetes Bien

Por qué no te conviene comer cereales

por que no te conviene comer cereales - Blog DiabetesBien

Muchas veces el proceso de aprender involucra deshacernos de ideas que nos han enseñado en el pasado, antes de poder adquirir ideas nuevas que nos traigan una mejoría en salud y bienestar. Y una idea muy arraigada en la conciencia popular, es la idea de que los cereales “son saludables”, especialmente los cereales integrales, y por eso se les tiene en la base misma de la “pirámide nutricional”. Esta pirámide fue hecha por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos – es decir, por una asociación comercial y no sanitaria. Ojo y tengamos eso presente siempre: la pirámide nutricional, con los cereales en la base, fue hecha con el objetivo de vender cereales, y ningún nutricionista participó en su creación. Curiosamente, Estados Unidos es un gran exportador de cereales: trigo, maíz, avena, cebada, etc. De ahí que exista un gran interés comercial en difundir la idea de las supuestas “bondades” de los cereales.

Esta pirámide nutricional enfermó al mundo, y ahora realmente la mayoría de la gente cree que los cereales son buenos, o por lo menos, que no hacen daño. Quienes no los ven directamente como “buenos” o “benéficos”; los ven pos lo menos como una especie de “alimento neutro”, un “relleno” para las porciones de otros macronutrientes – los que sí son esenciales – como la proteína, por ejemplo utilizando porciones de arroz o de pan para “no quedarse con hambre”, pero “no nutrir de verdad”. Hablaré de por qué no nos conviene en realidad comer cereales, ni mucho menos basar nuestra alimentación en ellos. Basar nuestra alimentación principalmente en cereales, ha sido un desastre para la salud en todo el mundo. ¡Especialmente para quienes vivimos con diabetes!… Iré enumerando distintas razones, empezando por analizar los supuestos “beneficios”, y después yendo hacia los daños que causan los cereales en nuestra salud.

No son indispensables en la dieta.
Es curioso que los cereales estén en la base de la pirámide nutricional, siendo que están compuestos principalmente de glucosa – es decir, carbohidrato o azúcar – y la glucosa no es un nutriente esencial. No existen carbohidratos esenciales. Esto quiere decir que no necesitamos ingerir carbohidratos para sobrevivir (a diferencia de la proteína o los ácidos grasos, que sí son nutrientes esenciales porque nuestro cuerpo los necesita y no puede fabricarlos por sí mismo). La glucosa es una sustancia que nuestro cuerpo necesita para ciertas funciones, pero no es considerada “esencial” pues el propio cuerpo puede fabricarla a partir de ácidos grasos, en un proceso conocido como “gluconeogénesis”. Esto prueba de manera sencilla que la pirámide nutricional fue diseñada por intereses comerciales y no de salud pública; pues de otra manera resulta difícil creer que la base esté compuesta por una sustancia no esencial – carbohidratos – y que solamente dos peldaños más arriba encontremos la muy necesaria proteína, ¡y aún más arriba las grasas saludables!…

Su perfil nutricional es más bien pobre.
Nos venden la idea de los cereales – en especial los integrales – como “nutritivos”, cuando en realidad el perfil proteico y nutricional de los cereales es bastante pobre. Puede haber ciertas variaciones entre unos cereales y otros, así como también varía la composición nutricional entre cereales refinados y cereales integrales; pero en general por cada 100 gramos de cereal nos encontramos con sólo entre 10 y 15 gramos de proteína – que además es proteína incompleta, por venir de una planta y no de un animal –, y un pobre contenido de vitaminas, minerales y micronutrientes esenciales; siendo el resto glucosa o azúcar simple. Los supuestos “beneficios” de los cereales, en especial quienes hablan de las bondades de un cereal integral, son meramente comparativos, y sabemos que las comparaciones pueden ser engañosas, pues depende con qué se estén comparando. Los cereales integrales pueden tener un perfil nutricional ligeramente mejor que el de los refinados; pero que sigue siendo pobre en comparación con la carne, pescado, huevos, vegetales de hoja verde (en otras palabras, ¡comida real!). Y está claro que hay en el mundo gente viviendo en extrema pobreza y que sólo tienen acceso a cereales como arroz, maíz, etc.; en un caso así los cereales son una mejor alternativa que morir de hambre; pero siguen estando muy lejos de ser alimentos ideales para el bienestar, y ya no digamos “ricos en nutrientes”.

Son una fuente de energía ineficaz.
La glucosa, como fuente de energía, resulta bastante ineficaz en comparación con la grasa proveniente de la comida real. Y los cereales están compuestos principalmente de glucosa. ¿A qué me refiero con “ineficaz”?… Si bien la glucosa es una posible alternativa para obtener energía (la otra alternativa son las grasas), presenta altos costos metabólicos que la convierten una alternativa ineficiente. Nuestro cuerpo sólo puede almacenar una pequeñísima cantidad de glucosa en sangre; el resto deberá ser almacenado como glucógeno en el hígado o los músculos, y una vez que se excede un cierto umbral (que varía de persona a persona), el resto se convierte en grasa corporal. Cuando nos excedemos la pequeñísima cantidad de glucosa que nuestro cuerpo realmente necesita (y que además podría fabricar él mismo, por lo cual es muy fácil excederse), se empiezan a generar numerosos daños metabólicos: aumenta la producción de insulina y con el tiempo la resistencia a la insulina, se crea inflamación por todo el cuerpo, se desregula el metabolismo y se altera la composición corporal al almacenar grasa… causando con el tiempo daños serios y que amenazan la vida: cardiopatía, nefropatía, retinopatía, etc.

No son alimentos ancestrales, no estamos adaptados a tolerarlos.
Esta idea puede parecer extraña, pues nos da la impresión de que los cereales “siempre han estado ahí”, lo que nos podría llevar a confundirlos con alimentos ancestrales, o pensar que entran en dicha categoría. Pero si miramos la historia completa de nuestra evolución, esto no es verdad. Mientras que el ser humano empezó a evolucionar hace millones de años, la agricultura – y con ella la entrada de los cereales en nuestra dieta – sólo comenzó hace unos 12,000 años. Antes de eso, no consumimos cereales en ninguna cantidad significativa (y los pocos cereales salvajes que podían existir antes de ser domesticados, no se parecían nada a los de ahora). Es decir, nuestra especie pasó muchos más millones de años sin comer cereales que comiéndolos. Por lo tanto, en una amplia perspectiva de grandes eras biológicas, los cereales son realmente nuevos; y ninguno de nosotros está bien adaptado a tolerarlos. En cambio los alimentos verdaderamente ancestrales – la comida real – que nuestros genes están bien adaptados a tolerar y que esperan recibir para expresarse en plena salud y bienestar; son la carne y vísceras de animales, grasas saturadas, pescado, huevos, vegetales de hoja verde, nueces y algunas pocas frutas de temporada y de región.

Además, hay pruebas paleontológicas y antropológicas de que la introducción de cereales en la dieta ancestral no supuso mejoras de salud, sino todo lo contrario. Restos de huesos humanos comparados entre períodos sin cereales y los períodos posteriores cuando se adoptó la agricultura, demuestran que al introducir cereales el ser humano se volvió más pequeño, menos longevo, con huesos más porosos y frágiles, y con cráneos reducidos en comparación con nuestros ancestros nómadas. Los cereales prevalecieron porque daban otras ventajas: crecían rápido, se producían fácil y podían almacenarse, lo cual volvió posible sostener un crecimiento poblacional muy acelerado. Pero eso no los hace un alimento ideal, sino tan sólo un alimento mediocre pero de producción fácil, que podía dársele a millones de personas, en lugar de que solamente unos pocos miles de individuos se alimentaran de proteína y grasas de calidad (animales salvajes o criados para consumo, pescados, huevos).

No tienen beneficios exclusivos ni mayores que la comida real.
No existe ningún nutriente esencial que podamos encontrar exclusivamente en los cereales. Todas las sustancias y nutrientes que nuestro cuerpo necesita: ácidos grasos esenciales, proteína completa con todos sus aminoácidos, vitaminas, minerales y demás; todas se encuentran en la comida real de las fuentes que mencioné: carnes y órganos animales, pescado, huevos, vegetales, etc. No hay ningún nutriente esencial o importante que solamente se encuentre en los cereales y que justifique su consumo. Cualquier alimento real de origen animal, y de ingredientes de calidad, vence por mucho a cualquier cereal en cuanto a su contenido de proteína, ácidos grasos, minerales, vitaminas, etc.

Elevan nuestro nivel de glucosa (e insulina) en sangre.
Aquí empezamos directamente con los daños ocasionados por los cereales, ahora que hemos desmentido sus supuestos “grandes beneficios”. Todos los cereales tienen un alto índice glucémico – y para quienes vivimos con diabetes, ¡es inaceptablemente alto! – que se traduce en elevación de la glucosa sanguínea. Tener constantemente la glucosa sanguínea elevada, es un desastre metabólico para cualquier ser humano, pero el daño es especialmente agudo y potencialmente mortal para quienes vivimos con diabetes. Se pone mucho el foco en evitar el azúcar (entendiendo “azúcar” solamente como sacarosa, la sustancia blanca que sabe dulce), pero todos los cereales son principalmente carbohidrato, o sea azúcar, y debería evitarse su consumo si queremos vivir en salud. Muchos ignoran que el pan blanco, de harina de trigo refinada, tiene un índice glucémico de 100, ¡más alto que la propia azúcar de mesa que tiene 60!… Si bombardeamos el cuerpo de glucosa constantemente, con el tiempo esto causa resistencia a la insulina, y eventualmente diabetes.

Causan desregulación metabólica.
Dado que no estamos bien adaptados genéticamente al consumo de cereales, causan en nuestro organismo toda una desregulación metabólica, pues se impide la homeostasis (equilibrio) entre la glucosa y la insulina. En otras palabras, consumiendo cereales es casi imposible tener normoglucemia: un nivel normal y estable de glucosa en sangre. Esta desregulación hormonal también se traduce en inflamación: gran precursora de muchísimas enfermedades en todos los sistemas de nuestro cuerpo.

Causan desregulación hormonal.
De la mano de la desregulación metabólica viene la desregulación hormonal: el consumo de cereales pone a nuestro cuerpo en un estado metabólico constante de hiperglucemia e hiperinsulinemia, en el cual todos los ejes hormonales dejan de funcionar como deberían. Nuestro cuerpo está diseñado para utilizar las grasas como combustible ideal, pero además las grasas (en especial grasas saturadas y colesterol) son también la base para producir hormonas, para construir células sanas, y para el buen funcionamiento cerebral. Nuestro balance endócrino y toda la homeostasis de nuestro cuerpo dependen de que haya un perfil saludable de grasas, y un nivel bajo de glucosa y de insulina; en caso contrario, todo se sale de control. Una alimentación basada en cereales – y por lo tanto alta en azúcar – causa fuerte desregulación hormonal tanto en hombres como en mujeres, y por lo tanto altera también el balance saludable que cada uno según su sexo debe tener de las hormonas sexuales: testosterona, estrógenos, etc.

En este tema de desregulación hormonal vale la pena mencionar brevemente la historia de Kellogg’s, la conocidísima marca de cereales “de desayuno”. Las compañías de cereales procesados, Kellogg’s entre ellas, inventaron el mito de que el desayuno “es la comida más importante del día”, afirmación que salió del marketing y que no es respaldada por un solo estudio científico. John Harvey Kellogg (el creador de la famosa empresa) fue un doctor religioso norteamericano, era también fundamentalista de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y creía dos cosas: 1. Que los cereales mejorarían la salud de los norteamericanos, y 2. Que los mantendría alejados del deseo sexual y de la masturbación. Ahora ya sabemos que comer cereales de manera regular hace descender los niveles de las hormonas sexuales por debajo de lo deseable, así que, al menos en este segundo punto tenía razón. El doctor Kellogg contribuyó a expandir el hábito nefasto de desayunar cereales. Cuando comemos proteína animal y grasas saludables, nuestras hormonas sexuales, nuestra fertilidad y salud reproductiva funcionan como deben. En cambio comiendo cereales nos desregulamos hormonalmente, pudiendo padecer un sinnúmero de trastornos, entre ellos problemas para concebir hijos o para llevar un embarazo saludable a término.

La mayoría de cereales que come la gente vienen de los ultraprocesados.
Hace todavía más daño el hecho de que la mayoría de cereales consumidos hoy en día vienen de productos ultraprocesados: harinas refinadas (y de cereales que hoy en día ya no se parecen en nada a sus ancestros de otros tiempos), productos azucarados y con fructosa añadida, productos que contienen los mal llamados “aceites vegetales”, todos fabricados “no cocinados” por el hombre… En pocas palabras: comida no real, comida inventada que además de ser una fuente ineficiente de energía o nutrientes, nos engorda, inflama y enferma.

Contienen antinutrientes y sustancias dañinas.
Hoy en día todo mundo ha escuchado hablar del gluten (y lo mencioné más a detalle en mi reseña de “Cerebro de Pan”), pero el gluten es tan sólo uno de muchos antinutrientes que están presentes en los cereales. Gluten, lectinas, fitatos, y oxalatos son sustancias presentes en los cereales, que nuestro cuerpo no puede digerir pero que además pueden causar otros muchos daños. Un mito que encontramos hoy en día es que sustancias como el gluten solamente deben ser preocupación para los celiacos o personas que presentan una intolerancia fuerte a la sustancia específica. Sin embargo, la intolerancia al gluten puede ser celíaca o no celíaca. De igual manera, o hace falta ser intolerante a un componente específico de los cereales para decir que estos componentes son antinutrientes que nos causan daño a todos. Se les llama “anti-nutrientes” porque son sustancias que no podemos digerir, pero además pueden bloquear la absorción de nutrientes esenciales y de otras sustancias benéficas que nuestro cuerpo sí necesita, y pueden causar también inflamación y otras molestias como gases, hinchazón, estreñimiento u otros problemas digestivos, intestino permeable, etc.

Son enemigos de la composición corporal: no nos permiten quemar grasa.
Una alimentación basada en cereales eleva el nivel de insulina en sangre, no importa de cuál cereal se trate (también los que tienen fama de supuestamente “saludables” como avena o “cereales integrales” o “de grano entero” o lo que sea). En presencia de insulina en la sangre, se bloquea el acceso a nuestras reservas de grasa corporal, es decir, se vuelve muy difícil quemar grasa para mejorar nuestra composición corporal cuando estamos tratando de perder peso. En presencia de glucosa también se bloquea la producción de cetonas, que son las moléculas usadas por nuestro cuerpo para poder utilizar la grasa – tanto de la comida como la grasa corporal – como fuente de energía. En presencia de glucosa e insulina, nuestro cuerpo recibe la orden de almacenar grasa y no dejarla ir, y se vuelve muy difícil quemar grasa almacenada.

También vale la pena mencionar que todos los estudios que existen demostrando los supuestos beneficios de los cereales integrales, tan sólo comparan a los cereales integrales con los cereales refinados. Nuevamente, las comparativas pueden ser engañosas y siempre dependen de los elementos que se estén comparando. Dichos estudios no comparan a los cereales integrales contra una alimentación libre de cereales; que por mucho tiene más beneficios para la salud, ¡de lejos!… Ya que ésta es la manera en que nuestro metabolismo está adaptado a funcionar. Si estás buscando iniciar un camino de salud y bienestar, mejorando tu alimentación y tu composición corporal, u otros marcadores como los niveles de glucosa sanguínea para el manejo de la diabetes, recuerda que puede ser más efectivo y seguro hacerlo de la mano de un profesional con experiencia.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Apuntarte a mi próximo TALLER GRATUITO (solo en directo, sin grabación) “Keto y Ayuno para la diabetes”) el 14 de marzo a las 19h AQUÍ: https://diabetesbien.com/taller/

Aquí podrás encontrar el acceso a mis mejores herramientas para lograrlo: https://diabetesbien.com/go/

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y mucha información de valor, puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/diabetesbien

Derecho a la normoglucemia en la diabetes

Derecho a la normoglucemia en la diabetes: Por qué es alcanzable y debe respetarse | Blog DiabetesBien

Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.

Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.

Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.

Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…

Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.

En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:

Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:

Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.

Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.

Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…

Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…

Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.

Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.

En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.

Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.

El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.

Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.

Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

Adolescentes y Diabetes: el camino hacia la autonomía

diabetes en la adolescencia - blog DiabetesBien

Diabetes en la adolescencia: Cómo guiarlos con empatía y sin sobreprotección La adolescencia es una etapa repleta de grandes cambios, en nuestro desarrollo biológico, psicológico, sexual y social. Es el viaje de la niñez a la etapa adulta, y este viaje durará varios años y abarcará en sí mismo varias etapas. Todos quienes pasamos por […]

Hipoglucemia en diabetes

Hipoglucemia en Diabetes: Mitos, Verdades y Cómo Prevenirla Efectivamente

Hipoglucemia en diabetes: Mitos, verdades y cómo prevenirla efectivamente ¿Qué es la hipoglucemia? La hipoglucemia ocurre cuando el nivel de azúcar en sangre (glucemia) baja más de lo normal, típicamente por debajo de 60 mg/dL. A partir de ese punto, pueden aparecer síntomas desagradables causados por la liberación de adrenalina, como sudoración, temblores, irritabilidad o […]

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados?

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados?

¿Por qué no puedes dejar de comer ultraprocesados? El “punto de felicidad” en la comida y su impacto en la glucosa ¿Te ha pasado que abres una bolsa de patatas o una caja de galletas y, aunque pensabas comer solo un poco, terminas casi sin darte cuenta acabando con todo? No eres el único. Esto […]

¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?

que niveles de glucosa son normales y realmente saludables - diabetesbien

Constantemente escucho personas que me cuentan que “si les sube un poco la glucosa en sangre, no pasa nada”… Por ejemplo, creen que subir la glucemia a 120 mg/dL es “mejor” que subirla a 200. Ya que “no es lo mismo” el primer caso que el segundo. La gente cree, por lo tanto, que “un poco de hiperglucemia” es normal, que es de esperarse en personas con diabetes, y que esto es “mejor” que los picos agudos de 200 mg/dL. ¿Es esto cierto? ¿Qué nos dice la ciencia?…

Lo que observo en mi práctica clínica es que disminuir la glucemia sanguínea, o quitar los carbohidratos, no servirá de nada si no se cuida todo un contexto bioquímico y celular, considerado como un todo. Si realmente deseamos lograr salud y bienestar viviendo con diabetes, o si deseamos revertir una situación de prediabetes y resistencia a la insulina, nuestra meta deberá ser alcanzar la normoglucemia constante. Sólo así pueden evitarse todas las complicaciones diabéticas.

A veces pensamos que solamente nos afectarán seriamente los picos glucémicos agudos (por ejemplo el mencionado de alcanzar los 200 mg/dL o más). Pero esto no es verdad. Aunque yo no tenga ningún “pico” de 200, si constantemente tengo un contexto cronificado de hiperglucemia – que no es normal – eso ya nos complica todo, pues estoy en un contexto de inflamación crónica y glicación de proteínas. Aunque nos hayan contado que un nivel de glucosa en sangre de 120 mg/dL es “normal y de esperarse” si vivo con diabetes (y muchas veces son los mismos profesionales sanitarios quienes nos cuentan esto); esto es mentira, y significa vivir en un contexto de inflamación y glicación que nos causará daños a largo plazo: complicaciones diabéticas.

Llegan conmigo personas que poco a poco están comenzando a hacer cambios hacia hábitos coherentes de alimentación; por ejemplo, ya comen más grasa saturada y más colágeno, pero aún no notan los beneficios. En este caso, la falta de resultados sucede porque aún no hay normoglucemia, y aún no se ha cambiado el contexto en un todo, de manera integral y holística, hacia la verdadera salud. Sé que el rango de la glucemia saludable es estrecho, esto lamentablemente es así por naturaleza (y resulta difícil de cuidar por la sola razón de que hoy en día vivimos en un contexto diabetogénico, obesogénico y favorecedor de la inflamación e hiperglucemia constantes), por ello es importante aprender y cuidar que nos mantengamos en dicho rango constantemente.

Si tú ya consumes más grasas y proteínas coherentes y saludables, pero tu contexto en un todo sigue sin ser saludable, no va a funcionar el cambio que estés realizando, respecto al objetivo de evitar las complicaciones diabéticas. Quitar la glucosa de nuestra alimentación es importante, ¡pero no es lo único!… No basta solamente con quitar los carbohidratos, sino que el contexto tiene qué ver con muchos factores. Si mi contexto sigue siendo de hiperglucemia constante (aunque nos parezca “leve”), sucederán otras reacciones que nos desregulan y nos quitan salud: por ejemplo, las bacterias que normalmente son buenas, se convierten en malas y nos empiezan a dañar, pues están en un medio ácido, inflamatorio, en el que todo se desregula.

O por ejemplo, si tu colesterol es alto (¡cosa que es muy buena y saludable!), pero estás en un estado de hiperglucemia y glucotoxicidad, esto se volverá muy dañino y peligroso. ¡No va a funcionar!… O si tomas fermentados pero hay hiperglucemia, las bacterias buenas se convertirán en malas debido a la acidosis y la glucosa alta. Por lo que cuidar todo este contexto, asegurándonos de que estemos en verdadera normoglucemia, es lo fundamental para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas. He hablado antes de cómo la verdadera normoglucemia depende de muchos factores, ¡pero puede alcanzarse aun viviendo con diabetes, e incluso es nuestro derecho!… Y si deseamos evitar todas las complicaciones diabéticas comunes: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, pie diabético, neuropatía diabética, problemas en la piel, disfunción eréctil, problemas de fertilidad, etc., esto puede lograrse apostando a la verdadera normoglucemia, de forma constante, integral y coherente con nuestros genes.

Complicaciones diabéticas más comunes debidas a hiperglucemia crónica

Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía diabética Infartos al corazón
Nueriopatía diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebreales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Disfunción eréctil
Hipertensión
Además, los estudios científicos y clínicos muestran claramente que esta hiperglucemia supuestamente “leve”, sostenida de manera constante en el tiempo, no solamente no es normal, sino que prácticamente garantiza la aparición progresiva de complicaciones diabéticas. Por ejemplo, este estudio muestra que los mecanismos de acción de las complicaciones diabéticas son complejos y múltiples, y que “solamente disminuir la glucosa en sangre no basta” para evitar complicaciones.

También el reporte de seguimiento al famoso estudio DCCT (Diabetes Control and Complicaitions Trial), con más de treinta años de seguimiento clínico, mostró claramente que esta normalización de la glucemia es lo único capaz de prevenir complicaciones diabéticas. Mostrando que cuando existe una hemoglobina glicada HbA1c que sea un 10% más baja, esto se asoció con una disminución de 28% en el riesgo de evento cardiovascular. Esta gráfica – proveniente de dicho estudio – muestra cómo, con el tiempo, había claramente una reducción en la incidencia de complicaciones diabéticas, cuando la persona llevaba un tratamiento más estricto incluyendo principalmente el mejor control glucémico:

Todo estos artículos coinciden claramente en que el pobre control glucémico es la causa principal de complicaciones, y justamente el DCCT (el estudio anterior mencionado), comprobó que a menor nivel de hemoglobina glicada HbA1c, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas. Por lo tanto, está demostrado y fuera de toda duda que a mayor normalidad glucémica, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas.

Por todo esto, aun cuando haya personas que acompaño en mis programas o en mi práctica clínica, que creen que tener una hemoglobina glicada de 6-7% está bien porque “por lo menos es mejor que tener 9-10%”… esto no es normal ni saludable. Podrá ser comparativamente mejor (y eso es debatible porque dependerá de nuestros objetivos, si los estamos cumpliendo o no, y de qué entendemos por “mejor”), pero sigue sin ser normal, y por lo tanto seguiremos en alto riesgo de que aparezcan complicaciones diabéticas. En mi práctica clínica tengo pacientes que siguen teniendo una HbA1c con esos niveles, de entre 6-7%, que es lo que lamentablemente recomienda la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), en sus directrices erradas y deficientes… Y dado que este nivel no es normal, presentan complicaciones diabéticas.

Si realmente deseas vivir en la normoglucemia que te garantice salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, recuerda que la educación y el aprendizaje son el tratamiento en sí mismos; y que es mucho mas fácil, seguro y efectivo llevar a cabo dicho tratamiento de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello día con día.

Por lo que, respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué niveles de glucemia son los aceptados o recomendables?… Los niveles que realmente nos ayudarán a mantener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, serán el tener una glucosa sanguínea de entre 59-100 mg/dL la mayor parte del tiempo; y en el caso de la hemoglobina glicada HbA1c, un nivel igual o inferior a 5,4%. Manteniendo niveles así, constantes a través del tiempo, es cómo lograremos nuestros objetivos de evitar dichas complicaciones diabéticas y vivir en bienestar.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos. Mi próxima masterclass es el 1 de febrero, suspcripción gratuita AQUÍ. Mis programas iniciarán de nuevo el próximo 7 de febrero, ¡ya puedes apuntarte!…

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

Aprendizaje a través de la experiencia utilizando monitorización contínua de glucosa

Monitorización Continua de Glucosa: Cómo la Tecnología y la Experiencia Transforman tu Metabolismo

Las tecnologías en la diabetes (sistemas de monitorización de glucosa o microinfusoras de insulina, por ejemplo) definitivamente son herramientas nuevas y útiles, que a muchos nos pueden facilitar la vida con diabetes y ayudarnos a lograr nuestros objetivos glucémicos en particular, y nuestros objetivos de salud y bienestar en general. Sin embargo, ninguna tecnología es una “solución mágica”, sino que crean nuevos retos para aprender. Así como todos debimos aprender a utilizar por primera vez un móvil moderno o un televisor inteligente por primera vez, para poder sacarle más provecho, de la misma manera el aprendizaje es crucial para poder sacar provecho a las nuevas herramientas para el manejo de la diabetes.En lo personal he utilizado la bomba o microinfusora de insulina (me fue útil durante seis años), con el reto principal de usar insulina ultra-rápida de basal. Antes de la bomba de insulina, durante nueve años estuve solamente con capilares como medición casera de glucosa e inyecciones de insulina. En 2014 utilicé el sistema de monitorización freestyle libre; y hace siete meses que he vuelto a utilizar este sistema de  libre Freestyle con su aplicación freestyle librelink en el móvil para escanear la glucosa,  la verdad es que ha sido otro aprendizaje, pues lleva cierto tiempo adaptarse y aprender a utilizar esta herramienta. En mi experiencia no recomiendo utilizar este sistema de monitorización solo, yo lo he complementado también con el Bluetooth Miao Miao 2, y con 2 aplicaciones más:  Tomato para iOS y nighstcout. En este vídeo puedes ver mi experiencia personal.En mi experiencia, ha sido posible lograr la normoglucemia (HbA1c 4,4-5%) utilizando estas dos últimas herramientas. La utilización de la monitorización flash (utilizando la complementación del Miao Miao) es útil para varias cosas: mirar el efecto de los alimentos, prevenir las subidas o bajadas de glucosa y conocerte mejor, además cabe resaltar que no he dejado de hacerme capilares en sangre para calibrar los datos de la monitorización contínua. En mi experiencia, recomiendo intentar no sobreintervenir, y desarrollar la paciencia para aprender de la tendencia (flechas) . Hay que decir que también estas herramientas permiten obsesionarse y ser más perfeccionista en el control de los niveles de glucosa e insulina, lo cual a cada persona dentro de su propio proceso podrá ser útil en el aprendizaje y manejo de la diabetes.El avance tecnológico por sí mismo está muy bien, pero nos trae el desafío de seguir aprendiendo sobre nuestro propio cuerpo, ya que al final cada cuerpo es único y distinto a los demás, incluso distinto a los de otras personas que padecen diabetes. Diferentes tipos de herramientas para monitorear su nivel de glucosa en sangre les convendrán mejor a diferentes tipos de personas.Los medidores nos proporcionan sobre todo información (y ésta es muy importante, ya que “lo que no se mide, no se puede mejorar”), sin embargo, la información por sí misma no hace nada, y tampoco tiene necesariamente un significado en sí misma. Nos corresponde a nosotros el saber utilizar esa información en nuestro propio beneficio, saber interpretarla, educarnos para vivir en bienestar con diabetes. La educación no es tan sólo “parte del tratamiento” en la diabetes, sino que es en sí misma el tratamiento.Las herramientas sólo van a servir si las sabemos utilizar, con foco y con objetivos glucémicos claros, de manera consciente, pensando en cuáles son mis metas y cómo voy a aprender para alcanzarlas. Es una pieza central la motivación, y aprender sobre todo de la propia experiencia: solamente tú puedes volverte experto en tu diabetes.Existe incluso la propuesta de empezar a crear formaciones en concreto para saber utilizar estas tecnologías, ya que el yo ponerme un sensor o descargarme una “app” no hará nada por sí sólo; los aparatos no harán nada por mí si yo no aprendo a interpretar los datos que me dan, y a sacarles provecho. Una pedagogía de la buena utilización de la tecnología en diabetes con el objetivo por ejemplo de “normalizar los niveles de glucosa en sangre” podría ayudar a mucha gente; algo que podrían hacer en conjunto las asociaciones de pacientes, el sistema sanitario y las empresas que han creado estas tecnologías.Más sobre mí:👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo y Diabetes.Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.Si quieres aprender como normalizar tus niveles de glucosa en sangre a partir de una alimentación baja en hidratos, te invito a mi próximo WORKSHOP online de 4 horas DIABETES BAJA EN HIDRATOS: https://diabetesbien.com/workshop/Si quieres seguir aprendiendo sobre la normalización de los niveles de glucosa en sangre, puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud: https://diabetesbien.com/servicios/También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy ,  me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.Comentario *

«Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia»

Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia

La alimentación cetogénica tiene gran evidencia científica debido a sus beneficios para la salud, pérdida de peso y disminución o reversión de resistencia a la insulina. Sin embargo, seguir esta alimentación en todo momento puede ser todo un desafío cuando tienes compromisos sociales con familiares y amigos. La clave para mantener la normoglucemia en estos momentos es la planificación y la flexibilidad. En este artículo, te comparto consejos para afrontar la vida social sin abandonar tus metas en salud integral.

Diabetes Bien _ Blog _ Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia
1. Comunicación abierta
Lo primero que debes hacer es comunicarte con tus seres queridos (con los que tengas más confianza o te pregunten) y explicarles tus objetivos y las restricciones de tu dieta. La mayoría de las personas comprenderán tus razones y te apoyarán en tus esfuerzos por mantener una normoglucemia. Puedes hacer énfasis diciendo: «Voy tomando decisiones en el momento de acuerdo a mis niveles de glucemia, objetivos o síntomas. Así que no es necesario que tú me recuerdes lo que si tengo que hacer y lo que no, pero si te pido, que haya suficientes opciones verylowcarb o keto» Esta comunicación previa puede ayudarte a evitar situaciones incómodas o tentaciones innecesarias en los eventos sociales.

2. Planificación con anticipación:
Antes de asistir a un evento social, investiga el menú o la comida que se servirá. Puedes hablar con el anfitrión o el restaurante para asegurarte de que haya opciones lowcarb disponibles. Si es necesario, lleva tus propios alimentos keto que puedas compartir para garantizar que siempre tengas una opción segura para comer. Otra opción es comer antes del evento social suficientes proteínas y grasas reales y entonces comer mínimamente lo que no te haga daño durante la reunión social.

3. bebidas alcohólicas y no alcohólicas
El alcohol es común en muchas reuniones sociales, pero las bebidas alcohólicas a menudo contienen azúcares y carbohidratos. Opta por bebidas bajas en carbohidratos, como el vino tinto, o bebidas destiladas como el whisky o el vodka. Asegúrate de moderar el consumo, ya que el alcohol puede afectar la capacidad de tu cuerpo para mantener la normoglucemia y aumentar riesgo de hipoglucemia, así como confundir los síntomas.

4. Mantén la moderación
No es necesario privarte por completo de los placeres culinarios en los eventos sociales. Puedes darte el lujo de disfrutar de un pequeño trozo de postre (sin harinas) o una copa de vino ocasionalmente. Sin embargo, asegúrate de controlar tus porciones y no excederte en los carbohidratos. Un pequeño deslizamiento ocasional no debería sabotear tus esfuerzos en el día a día.

5. Encuentra apoyo:
Busca amigos o familiares (pareja, hermanos o padres) que te apoyen en tu alimentación cetogénica y tus objetivos glucémicos. Tener a alguien que comparta tus objetivos y comprenda tus necesidades puede hacer que enfrentar eventos sociales sea mucho más fácil.

6. Flexibilidad y adaptación:
La vida social a menudo implica cierta imprevisibilidad en la comida y las bebidas. En lugar de sentirte frustrado, sé flexible y busca soluciones alternativas. Por ejemplo, si no puedes encontrar opciones lowcarb en un restaurante, pide una ensalada sin aderezo o aliño y lleva tu propio aceite de oliva y/o frutos secos para aliñarla.

7. No seas tan rígido:
Recuerda que la dieta cetogénica es una elección de estilo de vida, no una prisión. No te estreses por seguir esta alimentación al pie de la letra en cada evento social. Permítete el error y la frustración, ya que en estas ocasiones hay mayor probabilidad de salirte de tus objetivos glucémicos meta. Lo importante es mantener una normoglucemia a largo plazo, y eso incluye ser capaz de disfrutar de la vida social de vez en cuando.

Recomendaciones para familiares y amigos que les interesa saber más sobre nuestra salud y objetivos glucémicos normales
En este post hablé de: ¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES? y aquí te resumo algunos consejos que puedes compartir con tus familiares y amigos:

No te exaltes cuando tenga un valor glucémico alto, fuera de mi rango objetivo o normal Sí, ya sabemos que es alto y no siempre es mi «responsabilidad» o pude controlarlo yo. Sin embargo, cuando creas que es «mi responsabilidad», recuérdame amablemente los beneficios de los bajos carbohidratos en la diabetes.
No te vueltas loc@ cuando tengo valores glucémicos bajos. Sí, a veces tenemos 40 mg/dL o más bajo, yo también me asusto, pero es rápidamente tratable. Simplemente dame 1 – 2 tabletas de glucosa, sin volverte loc@.
Apóyame en mis decisiones. Si quiero hacer algo emocionante, no me detengas, diciendo, “No puedes hacer eso. ¿Cómo vas a pincharte la insulina?» En vez de eso, tomate 20 minutos para hablar conmigo, de cómo cuidaré mi diabetes y al mismo tiempo divertirme. «
No entres en discusiones o peleas con tu (hija, pareja, madre) acerca de los valores de glucosa. Los valores son números. Son altos, normales, o bajos. Nos indican una ruta de acción. Es preferible no usar las palabras como “bueno” o “malo» al referirte a los valores indicados por el medidor de glucosa.
NO ofrezcas consejos no solicitados Acerca de qué comer, cuándo comer, cuánto comer, u otros aspectos de la diabetes. Si estás preocupado, podrías buscar el momento a solas para hablar de ello.
NO me cuentes historias horripilantes todo el tiempo Que has escuchado de un abuelo, vecina u otras personas que tenían diabetes y que no controlaban la glucemia.
NO te asustes Cada vez que monitoreo mi glucosa sanguínea, me inyecto insulina o tomo pastillas o suplementos.

En resumen, afrontar la vida social con normoglucemia mientras sigues una alimentación cetogénica requiere planificación, comunicación y flexibilidad. Con la preparación adecuada y la mentalidad correcta, puedes disfrutar de la compañía de tus seres queridos y amig@s sin comprometer tus objetivos de salud. Mantén el equilibrio y recuerda que la clave está en mantener un enfoque a largo plazo en tu bienestar.

Mi ayuda y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar.

Hipoglucemia sin Diabetes: Causas y Tratamientos

Hipoglucemia en No Diabéticos: Causas, Síntomas y Soluciones

Comúnmente me encuentro con personas que dicen tener hipoglucemia o hipoglucemia reactiva, pero sin tener un diagnóstico de diabetes. Y es que la hipoglucemia no solo se limita a personas con diabetes también la pueden padecer personas sin ella, de hecho en este artículo puedes ver mitos y verdades de la hipoglucemia, y cómo tratarla de forma efectiva, pero en en el artículo de HOY hablaremos específicamente de hipoglucemia en personas, sin diabetes.

¿Tienes hipoglucemias sin tener diabetes?
¿Qué es una hipoglucemia?
Dado que nuestro cerebro necesita glucosa para poder funcionar de forma adecuada, un déficit de la misma (o hipoglucemia) puede producir extraños síntomas mentales ocasionales, pudiendo ocasionar incluso la muerte en casos extremos. La gravedad de las hipoglucemias severas no impide que éstas puedan prevenirse y tratarse. Estaremos ante una hipoglucemia moderada cuando los niveles de glucemia se encuentren en 10-20 mg/dL por debajo del objetivo o del rango glucémico habitual. Conforme vaya descendiendo puede ser cada vez más severa, pudiendo ocasionar, si no es corregida a tiempo, una neuroglucopenia, es decir, demasiada poca glucosa en el cerebro.

¿Cuáles son los síntomas y señales habituales de una hipoglucemia?
Todos reaccionamos de manera diferente a las fluctuaciones o variabilidad de los niveles de glucosa en sangre. Los síntomas más comunes de hipoglucemia pueden ser:

Las hipoglucemias sin tener un diagnóstico de diabetes pueden ser reactivas o no reactivas.

¿Qué es una hipoglucemia reactiva?
Le hipoglucemia reactiva ocurre unas pocas horas después de una comida por una sobre producción de insulina que provoca esta hipoglucemia. Tener hipoglucemia reactiva, de hecho puede significar tener riesgo de diabetes o tener prediabetes o resistencia a la insulina, pero siempre recomiendo explorar más la historia clínica, para saber a qué se deben lo episodios de hipoglucemia.

¿Qué es la hipoglucemia no reactiva?
La hipoglucemia no reactiva, no está relacionada necesariamente con las comidas y puede deberse a diferentes causas, se puede dar en ayunas o con comidas, y puede estar relacionada con alguna(s) medicación(es) como antibióticos, por cantidades excesivas de alcohol, que pueden impedir que el hígado produzca glucosa suficiente, o con cualquier trastorno relacionado con el hígado, corazón o riñones, trastornos de alimentación, como la anorexia, el embarazo, tumores pancreáticos, infecciones graves, problemas en glándulas suprarenales o pituitaria, también puede deberse a una cirugía reciente. Incluso, también puede suceder cuando se está comenzando con un proceso autoinmune contra tus células beta pancreáticas, lee estos artículos sobre:

Alargar la «luna de miel» en la diabetes
Remisión o Cura de La Diabetes Tipo 1
Mis soluciones y recomendaciones:
En mi experiencia, si tú tienes hipoglucemias y no tienes diabetes diagnosticada, yo comenzaría por hacerte una historia clínica completa junto con una analítica que incluya la Hemoglobina glicada (HbA1c), con el objetivo de saber si esas hipoglucemias son reactivas o no, y así encontrar posibles causas y posibles soluciones.

Al contrario de lo que se piensa, la solución de la hipoglucemia no diabética, no es tomar azúcares concentrados. Una forma eficaz a mediano y largo plazo de dar solución a la hipoglucemia aún no relacionada con la diabetes es tener horarios regulares de comidas, tener comidas basadas en comida real y no en ultraprocesados o carbohidratos concentrados con la finalidad de encajar tus tus ritmos circadianos, y de esta forma tu cuerpo tendrá menor variabilidad hormonal y por lo tanto menor variabilidad glucémica.

Si tienes diabetes, te recomiendo leer estos artículos de mi blog sobre hipoglucemia:

Mitos y verdades de la hipoglucemia
¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy me cuentas tus dificultades con la diabetes o prediabetes y miramos si te puedo ayudar.

Que es la prediabetes o resistencia a la insulina

que es la prediabetes o resistencia a la insulina-diabetes-bien-dra-rosy-yañez

Resulta que más de la mitad de la población mundial, casi el 60%, presenta algún grado de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina, también llamada prediabetes, es una condición en la que el cuerpo no utiliza eficazmente esta hormona para regular el azúcar en sangre, aumente el riesgo de diabetes tipo 2, así como de infartos, Alzheimer y enfermedades renales.