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Normoglucemia

“If I live with diabetes, I have the RIGHT to live with a STABLE level of blood glucose, which ensures my HEALTH and WELL-BEING”
Derecho a la normoglucemia en la diabetes: Por qué es alcanzable y debe respetarse | Blog DiabetesBien

Derecho a la normoglucemia en la diabetes

Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.

Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.

Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.

Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…

Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.

En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:

Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:

Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.

Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.

Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…

Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…

Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.

Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.

En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.

Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.

El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.

Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.

Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Qué es la normoglucemia en diabetes?

¿Qué es normoglucemia?

En mis Webinars, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” o normalidad glucémica, pero, ¿qué quiero decir con eso?… ¿A qué me refiero?… Dicho en pocas palabras, “normoglucemia” significa “tener un nivel de azúcar en sangre – glucosa en sangre – dentro del rango normal de una persona sana”. La pregunta siguiente sería: ¿y por qué eso es importante?

La historia de la humanidad nos muestra que en el pasado, los niveles de glucosa en sangre y de insulina se mantenían muy estables en la casi totalidad de la población (salvo algún individuo que padeciera algún trastorno muy específico y no relacionado con la alimentación). Esto es porque miles de generaciones de seres humanos evolucionaron con genes adaptados a comer comida real, la que encontraban en su medio ambiente cazando y recolectando: proteína de carne y pescado, grasas animales, algunos frutos silvestres, algunos mariscos, vegetales en las regiones donde era posible obtenerlos… Con el surgimiento de la agricultura empezaron a cambiar nuestras costumbres alimenticias, y cambiaron más todavía con la aparición de la comida industrial y procesada; hasta llegar al día de hoy en que la mayoría de la gente lleva una alimentación que nada tiene qué ver con lo que sus genes evolucionaron consumiendo y lo que esos genes necesitan para una salud óptima. La alimentación basada en comida real, o algunas de sus variantes de las que escuchamos hablar ahora (como por ejemplo la alimentación “keto” o cetogénica), no es “una moda de estos tiempos”; ¡al contrario!… es la forma en que evolucionaron nuestros genes. Más bien es al revés: si miramos todo lo largo de nuestra historia, es la alimentación alta en carbohidratos la que es una nueva “moda”, y que nos está haciendo muchos daños pues nuestros genes no están adaptados a ella.

Que es Normoglucemia | Diabetesbien
Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, y que hemos comenzado a aprender sobre esta condición, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo: nefropatía, afectación cardiaca, daños en la vista, daños a órganos y a extremidades (llegando en casos extremos al punto de necesitar amputación, como muchos sabemos).

Sin embargo, aquí la clave es entender dos cosas. La primera es que la alimentación hace toda la diferencia. La persona con diabetes tiene una especie de “alergia a los carbohidratos”, es decir, a los alimentos que más fuertemente provocan esas subidas de glucosa y posteriormente la necesidad de introducir insulina pinchada. Sin embargo, si llevamos una alimentación basada en comida real, con ingredientes de calidad, y muy baja en carbohidratos; podemos mantener un nivel de glucosa en sangre mucho más estable, pues una comida así con esas características, ocasiona un aumento de glucosa muchísimo más pequeño y muchísimo más fácil de controlar. Lo que quiere decir que la persona con diabetes puede alargar su vida, y su calidad de vida en bienestar, si lleva una alimentación adecuada, basada en comida real.

La segunda cosa importante de tener en cuenta es que, como he mencionado antes, el tratamiento para la diabetes consiste en aprender, volverse experto en la propia diabetes, y tener la mente abierta a cómo conseguir esa normalidad glucémica. No hay soluciones mágicas, ni es posible tampoco inyectarse una sustancia milagrosa (insulina en este caso) ni ninguna tecnología que “mágicamente” haga todo el trabajo por nosotros. Es sólo con el aprendizaje que quienes vivimos con diabetes podemos llevar una vida sana y con niveles de glucosa en sangre (GS) totalmente normales, iguales a los que tendría una persona sin diabetes. ¡Esto es posible, contrario a lo que muchos nos cuentan!

Y es que el error dañino y trágico que han cometido las asociaciones tradicionales de diabetes, y los tratamientos convencionales o “tradicionales” para la diabetes – mismos que todavía recomiendan una alimentación alta en carbohidratos con la que es imposible lograr normoglucemia) – es que de entrada asumen que la persona con diabetes “no puede” tener un nivel de glucemia normal. Es decir, desde un inicio ya ven a la persona con diabetes como un ser diferente, cuyos niveles de glucosa simplemente “no pueden” ser como los de una persona sin diabetes, recomendando un estándar más pobre y que causará complicaciones de salud. En este conocimiento convencional, de entrada se utiliza un rasero distinto para medir el nivel de azúcar en sangre del paciente con diabetes. Aún se le recomienda una alimentación alta en carbohidratos (con el consejo convencional de “contar hidratos y luego pinchar la cantidad de insulina correspondiente”, mismo que ya sabemos que no funciona), poniéndole como “normal” un nivel de glucosa en sangre que de por sí ya es muy elevado.

Hoy en día, gracias a los estudios y avances de doctores pioneros y fundaciones pioneras en el estudio de la diabetes, y a la experiencia de cientos de personas que probaron con un estilo de vida diferente, sabemos que es perfectamente posible que una persona con diabetes tenga niveles de glucosa en sangre normales, como si viviera sin diabetes.

¿Y si no tienes diagnóstico de diabetes?

Derivado de lo mismo, otro error ha sido concentrar todos los esfuerzos clínicos solamente en la hiperinsulinemia, al momento de analizar a la persona con o sin diabetes. Cuando deberíamos más bien enfocarnos en las consecuencias de la anormalidad glucémica – es decir, esos niveles elevados de azúcar en sangre, se tenga o no diabetes – como origen y complicación de muchas enfermedades: cáncer, enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares, daños en la vista, síndrome de ovarios poliquísticos, etc. Y los beneficios de estar en un rango glucémico normal, son no solamente físicos sino también mentales: sentirse menos cansado, más alerta y capaz de concentrarse mejor, mejor memoria, mejoras en la vista, entre muchos otros.

No sólo eso, sino que la normalidad glucémica es un rango numérico mucho más objetivo y sencillo de medir, que la hiperinsulinemia que puede ser subjetiva por muchos factores personales. Deberíamos más bien enfocarnos en contrarrestar la hiperglucemia crónica que en personas sin diabetes puede deberse a la alimentación tradicional alta en carbohidratos, procesados y azúcares – con esta alimentación convencional, es probable que algo así como el 80% de la población tenga niveles de glucosa en sangre más elevados de lo que debería, ¡lo cual es un desastre de salud pública!… Y nuevamente, esta hiperglucemia crónica le hace daño a cualquiera, tenga o no diabetes.

Los números son fríos y medibles: medir la hemoglobina glicada a través del tiempo, es un indicador mucho más confiable de si la persona – con o sin diabetes – tendrá complicaciones de salud a la larga, como consecuencia de la elevada cantidad de glucosa en sangre. Los estudios y recomendaciones nos indican de manera muy clara y objetiva, cuál es el rango normal de glucosa en sangre y cuándo se tiene diabetes: el rango normal es entre 59 y 100 mg/dL, y con una hemoglobina glicada (HbA1c) de 5,4% o menos. Hay diabetes cuando se tiene una glucosa en ayunas de más de 125 mg/dL, una glucosa sanguínea casual de más de 200 mg/dL, o hemoglobina glicada HbA1c igual o mayor a 6.5% en una sola ocasión.

Contrario a lo que el conocimiento y recomendaciones tradicionales de tratamiento de la diabetes nos harían creer, es posible que la persona con diabetes tenga los niveles de glucosa en sangre de la persona sin diabetes, en niveles normales y saludables. No solamente es posible, sino que merecemos poder tener esa calidad de vida, esa salud y bienestar; si estamos dispuestos a aprender y si tenemos la mente abierta a hacer cambios en nuestro estilo de vida. Hay organizaciones como LetMeBe83, que realizan una admirable y valiosísima labor, dando información a familias y defendiendo la idea de que un niño con diabetes merece la calidad de vida y el estándar de salud más alto, y no un estándar más bajo tan sólo porque vive con diabetes. Yo intenté por años seguir las recomendaciones tradicionales para diabetes, con alimentación alta en hidratos, con lo que invariablemente llegaban las subidas y bajadas de glucosa, y la sensación frustrante de no tener control. ¡Sabía que podía estar mejor!…

Mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes ver mi webinar “Evita o Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://youtu.be/TC8zjTCWl5U y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar

Remisión de la diabetes tipo 2: qué significa y cómo sí es posible lograrla

Remisión de la diabetes tipo 2: Qué significa y cómo sí es posible lograrla

Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto?… Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse?…

Si bien esto depende del contexto y de qué tan avanzada esté la situación y sus complicaciones, en la gran mayoría de los casos es reversible la diabetes tipo 2; llevando una gestión adecuada de la alimentación, así como otros factores tales como ejercicio, estrés, sueño, y medicación en su caso.

Recordemos que la diabetes tipo 2 es una situación de resistencia a la insulina; que se va desarrollando de manera progresiva a lo largo del tiempo. El principal factor que contribuye a este desarrollo de la insulinorresistencia, es llevar una alimentación basada en carbohidratos y azúcares. Este video también lo explica de manera breve y didáctica.

Cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales, que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.

Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!

El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.

En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.

Recordemos el mecanismo de la resistencia a la insulina; en la diabetes tipo 2:

En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.

¿Hay una predisposición genética a la diabetes?
Puede haberla pero el factor genético se dice que solo es de hasta un 20% dentro de todos los factores que tienes que evitar o propiciar que apareza, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe por estudios epigenéticos que también los podemos cambiar, si, podemos cambiar nuestra genética, ya que nuestro estilo de vida determina la mayor parte de lo que ocurre en nuestra salud. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.

Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño.

Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.

A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).

¿Cómo puedo revertirlo?
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.

Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir la diabetes tipo 2!….

Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.

Hay que ser conscientes que si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.

Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.

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que niveles de glucosa son normales y realmente saludables - diabetesbien

¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?

Constantemente escucho personas que me cuentan que “si les sube un poco la glucosa en sangre, no pasa nada”… Por ejemplo, creen que subir la glucemia a 120 mg/dL es “mejor” que subirla a 200. Ya que “no es lo mismo” el primer caso que el segundo. La gente cree, por lo tanto, que “un poco de hiperglucemia” es normal, que es de esperarse en personas con diabetes, y que esto es “mejor” que los picos agudos de 200 mg/dL. ¿Es esto cierto? ¿Qué nos dice la ciencia?…

Lo que observo en mi práctica clínica es que disminuir la glucemia sanguínea, o quitar los carbohidratos, no servirá de nada si no se cuida todo un contexto bioquímico y celular, considerado como un todo. Si realmente deseamos lograr salud y bienestar viviendo con diabetes, o si deseamos revertir una situación de prediabetes y resistencia a la insulina, nuestra meta deberá ser alcanzar la normoglucemia constante. Sólo así pueden evitarse todas las complicaciones diabéticas.

A veces pensamos que solamente nos afectarán seriamente los picos glucémicos agudos (por ejemplo el mencionado de alcanzar los 200 mg/dL o más). Pero esto no es verdad. Aunque yo no tenga ningún “pico” de 200, si constantemente tengo un contexto cronificado de hiperglucemia – que no es normal – eso ya nos complica todo, pues estoy en un contexto de inflamación crónica y glicación de proteínas. Aunque nos hayan contado que un nivel de glucosa en sangre de 120 mg/dL es “normal y de esperarse” si vivo con diabetes (y muchas veces son los mismos profesionales sanitarios quienes nos cuentan esto); esto es mentira, y significa vivir en un contexto de inflamación y glicación que nos causará daños a largo plazo: complicaciones diabéticas.

Llegan conmigo personas que poco a poco están comenzando a hacer cambios hacia hábitos coherentes de alimentación; por ejemplo, ya comen más grasa saturada y más colágeno, pero aún no notan los beneficios. En este caso, la falta de resultados sucede porque aún no hay normoglucemia, y aún no se ha cambiado el contexto en un todo, de manera integral y holística, hacia la verdadera salud. Sé que el rango de la glucemia saludable es estrecho, esto lamentablemente es así por naturaleza (y resulta difícil de cuidar por la sola razón de que hoy en día vivimos en un contexto diabetogénico, obesogénico y favorecedor de la inflamación e hiperglucemia constantes), por ello es importante aprender y cuidar que nos mantengamos en dicho rango constantemente.

Si tú ya consumes más grasas y proteínas coherentes y saludables, pero tu contexto en un todo sigue sin ser saludable, no va a funcionar el cambio que estés realizando, respecto al objetivo de evitar las complicaciones diabéticas. Quitar la glucosa de nuestra alimentación es importante, ¡pero no es lo único!… No basta solamente con quitar los carbohidratos, sino que el contexto tiene qué ver con muchos factores. Si mi contexto sigue siendo de hiperglucemia constante (aunque nos parezca “leve”), sucederán otras reacciones que nos desregulan y nos quitan salud: por ejemplo, las bacterias que normalmente son buenas, se convierten en malas y nos empiezan a dañar, pues están en un medio ácido, inflamatorio, en el que todo se desregula.

O por ejemplo, si tu colesterol es alto (¡cosa que es muy buena y saludable!), pero estás en un estado de hiperglucemia y glucotoxicidad, esto se volverá muy dañino y peligroso. ¡No va a funcionar!… O si tomas fermentados pero hay hiperglucemia, las bacterias buenas se convertirán en malas debido a la acidosis y la glucosa alta. Por lo que cuidar todo este contexto, asegurándonos de que estemos en verdadera normoglucemia, es lo fundamental para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas. He hablado antes de cómo la verdadera normoglucemia depende de muchos factores, ¡pero puede alcanzarse aun viviendo con diabetes, e incluso es nuestro derecho!… Y si deseamos evitar todas las complicaciones diabéticas comunes: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, pie diabético, neuropatía diabética, problemas en la piel, disfunción eréctil, problemas de fertilidad, etc., esto puede lograrse apostando a la verdadera normoglucemia, de forma constante, integral y coherente con nuestros genes.

Complicaciones diabéticas más comunes debidas a hiperglucemia crónica

Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía diabética Infartos al corazón
Nueriopatía diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebreales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Disfunción eréctil
Hipertensión
Además, los estudios científicos y clínicos muestran claramente que esta hiperglucemia supuestamente “leve”, sostenida de manera constante en el tiempo, no solamente no es normal, sino que prácticamente garantiza la aparición progresiva de complicaciones diabéticas. Por ejemplo, este estudio muestra que los mecanismos de acción de las complicaciones diabéticas son complejos y múltiples, y que “solamente disminuir la glucosa en sangre no basta” para evitar complicaciones.

También el reporte de seguimiento al famoso estudio DCCT (Diabetes Control and Complicaitions Trial), con más de treinta años de seguimiento clínico, mostró claramente que esta normalización de la glucemia es lo único capaz de prevenir complicaciones diabéticas. Mostrando que cuando existe una hemoglobina glicada HbA1c que sea un 10% más baja, esto se asoció con una disminución de 28% en el riesgo de evento cardiovascular. Esta gráfica – proveniente de dicho estudio – muestra cómo, con el tiempo, había claramente una reducción en la incidencia de complicaciones diabéticas, cuando la persona llevaba un tratamiento más estricto incluyendo principalmente el mejor control glucémico:

Todo estos artículos coinciden claramente en que el pobre control glucémico es la causa principal de complicaciones, y justamente el DCCT (el estudio anterior mencionado), comprobó que a menor nivel de hemoglobina glicada HbA1c, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas. Por lo tanto, está demostrado y fuera de toda duda que a mayor normalidad glucémica, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas.

Por todo esto, aun cuando haya personas que acompaño en mis programas o en mi práctica clínica, que creen que tener una hemoglobina glicada de 6-7% está bien porque “por lo menos es mejor que tener 9-10%”… esto no es normal ni saludable. Podrá ser comparativamente mejor (y eso es debatible porque dependerá de nuestros objetivos, si los estamos cumpliendo o no, y de qué entendemos por “mejor”), pero sigue sin ser normal, y por lo tanto seguiremos en alto riesgo de que aparezcan complicaciones diabéticas. En mi práctica clínica tengo pacientes que siguen teniendo una HbA1c con esos niveles, de entre 6-7%, que es lo que lamentablemente recomienda la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), en sus directrices erradas y deficientes… Y dado que este nivel no es normal, presentan complicaciones diabéticas.

Si realmente deseas vivir en la normoglucemia que te garantice salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, recuerda que la educación y el aprendizaje son el tratamiento en sí mismos; y que es mucho mas fácil, seguro y efectivo llevar a cabo dicho tratamiento de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello día con día.

Por lo que, respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué niveles de glucemia son los aceptados o recomendables?… Los niveles que realmente nos ayudarán a mantener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, serán el tener una glucosa sanguínea de entre 59-100 mg/dL la mayor parte del tiempo; y en el caso de la hemoglobina glicada HbA1c, un nivel igual o inferior a 5,4%. Manteniendo niveles así, constantes a través del tiempo, es cómo lograremos nuestros objetivos de evitar dichas complicaciones diabéticas y vivir en bienestar.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos. Mi próxima masterclass es el 1 de febrero, suspcripción gratuita AQUÍ. Mis programas iniciarán de nuevo el próximo 7 de febrero, ¡ya puedes apuntarte!…

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia

«Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia»

La alimentación cetogénica tiene gran evidencia científica debido a sus beneficios para la salud, pérdida de peso y disminución o reversión de resistencia a la insulina. Sin embargo, seguir esta alimentación en todo momento puede ser todo un desafío cuando tienes compromisos sociales con familiares y amigos. La clave para mantener la normoglucemia en estos momentos es la planificación y la flexibilidad. En este artículo, te comparto consejos para afrontar la vida social sin abandonar tus metas en salud integral.

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1. Comunicación abierta
Lo primero que debes hacer es comunicarte con tus seres queridos (con los que tengas más confianza o te pregunten) y explicarles tus objetivos y las restricciones de tu dieta. La mayoría de las personas comprenderán tus razones y te apoyarán en tus esfuerzos por mantener una normoglucemia. Puedes hacer énfasis diciendo: «Voy tomando decisiones en el momento de acuerdo a mis niveles de glucemia, objetivos o síntomas. Así que no es necesario que tú me recuerdes lo que si tengo que hacer y lo que no, pero si te pido, que haya suficientes opciones verylowcarb o keto» Esta comunicación previa puede ayudarte a evitar situaciones incómodas o tentaciones innecesarias en los eventos sociales.

2. Planificación con anticipación:
Antes de asistir a un evento social, investiga el menú o la comida que se servirá. Puedes hablar con el anfitrión o el restaurante para asegurarte de que haya opciones lowcarb disponibles. Si es necesario, lleva tus propios alimentos keto que puedas compartir para garantizar que siempre tengas una opción segura para comer. Otra opción es comer antes del evento social suficientes proteínas y grasas reales y entonces comer mínimamente lo que no te haga daño durante la reunión social.

3. bebidas alcohólicas y no alcohólicas
El alcohol es común en muchas reuniones sociales, pero las bebidas alcohólicas a menudo contienen azúcares y carbohidratos. Opta por bebidas bajas en carbohidratos, como el vino tinto, o bebidas destiladas como el whisky o el vodka. Asegúrate de moderar el consumo, ya que el alcohol puede afectar la capacidad de tu cuerpo para mantener la normoglucemia y aumentar riesgo de hipoglucemia, así como confundir los síntomas.

4. Mantén la moderación
No es necesario privarte por completo de los placeres culinarios en los eventos sociales. Puedes darte el lujo de disfrutar de un pequeño trozo de postre (sin harinas) o una copa de vino ocasionalmente. Sin embargo, asegúrate de controlar tus porciones y no excederte en los carbohidratos. Un pequeño deslizamiento ocasional no debería sabotear tus esfuerzos en el día a día.

5. Encuentra apoyo:
Busca amigos o familiares (pareja, hermanos o padres) que te apoyen en tu alimentación cetogénica y tus objetivos glucémicos. Tener a alguien que comparta tus objetivos y comprenda tus necesidades puede hacer que enfrentar eventos sociales sea mucho más fácil.

6. Flexibilidad y adaptación:
La vida social a menudo implica cierta imprevisibilidad en la comida y las bebidas. En lugar de sentirte frustrado, sé flexible y busca soluciones alternativas. Por ejemplo, si no puedes encontrar opciones lowcarb en un restaurante, pide una ensalada sin aderezo o aliño y lleva tu propio aceite de oliva y/o frutos secos para aliñarla.

7. No seas tan rígido:
Recuerda que la dieta cetogénica es una elección de estilo de vida, no una prisión. No te estreses por seguir esta alimentación al pie de la letra en cada evento social. Permítete el error y la frustración, ya que en estas ocasiones hay mayor probabilidad de salirte de tus objetivos glucémicos meta. Lo importante es mantener una normoglucemia a largo plazo, y eso incluye ser capaz de disfrutar de la vida social de vez en cuando.

Recomendaciones para familiares y amigos que les interesa saber más sobre nuestra salud y objetivos glucémicos normales
En este post hablé de: ¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES? y aquí te resumo algunos consejos que puedes compartir con tus familiares y amigos:

No te exaltes cuando tenga un valor glucémico alto, fuera de mi rango objetivo o normal Sí, ya sabemos que es alto y no siempre es mi «responsabilidad» o pude controlarlo yo. Sin embargo, cuando creas que es «mi responsabilidad», recuérdame amablemente los beneficios de los bajos carbohidratos en la diabetes.
No te vueltas loc@ cuando tengo valores glucémicos bajos. Sí, a veces tenemos 40 mg/dL o más bajo, yo también me asusto, pero es rápidamente tratable. Simplemente dame 1 – 2 tabletas de glucosa, sin volverte loc@.
Apóyame en mis decisiones. Si quiero hacer algo emocionante, no me detengas, diciendo, “No puedes hacer eso. ¿Cómo vas a pincharte la insulina?» En vez de eso, tomate 20 minutos para hablar conmigo, de cómo cuidaré mi diabetes y al mismo tiempo divertirme. «
No entres en discusiones o peleas con tu (hija, pareja, madre) acerca de los valores de glucosa. Los valores son números. Son altos, normales, o bajos. Nos indican una ruta de acción. Es preferible no usar las palabras como “bueno” o “malo» al referirte a los valores indicados por el medidor de glucosa.
NO ofrezcas consejos no solicitados Acerca de qué comer, cuándo comer, cuánto comer, u otros aspectos de la diabetes. Si estás preocupado, podrías buscar el momento a solas para hablar de ello.
NO me cuentes historias horripilantes todo el tiempo Que has escuchado de un abuelo, vecina u otras personas que tenían diabetes y que no controlaban la glucemia.
NO te asustes Cada vez que monitoreo mi glucosa sanguínea, me inyecto insulina o tomo pastillas o suplementos.

En resumen, afrontar la vida social con normoglucemia mientras sigues una alimentación cetogénica requiere planificación, comunicación y flexibilidad. Con la preparación adecuada y la mentalidad correcta, puedes disfrutar de la compañía de tus seres queridos y amig@s sin comprometer tus objetivos de salud. Mantén el equilibrio y recuerda que la clave está en mantener un enfoque a largo plazo en tu bienestar.

Mi ayuda y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar.

Hipoglucemia en No Diabéticos: Causas, Síntomas y Soluciones

Hipoglucemia sin Diabetes: Causas y Tratamientos

Comúnmente me encuentro con personas que dicen tener hipoglucemia o hipoglucemia reactiva, pero sin tener un diagnóstico de diabetes. Y es que la hipoglucemia no solo se limita a personas con diabetes también la pueden padecer personas sin ella, de hecho en este artículo puedes ver mitos y verdades de la hipoglucemia, y cómo tratarla de forma efectiva, pero en en el artículo de HOY hablaremos específicamente de hipoglucemia en personas, sin diabetes.

¿Tienes hipoglucemias sin tener diabetes?
¿Qué es una hipoglucemia?
Dado que nuestro cerebro necesita glucosa para poder funcionar de forma adecuada, un déficit de la misma (o hipoglucemia) puede producir extraños síntomas mentales ocasionales, pudiendo ocasionar incluso la muerte en casos extremos. La gravedad de las hipoglucemias severas no impide que éstas puedan prevenirse y tratarse. Estaremos ante una hipoglucemia moderada cuando los niveles de glucemia se encuentren en 10-20 mg/dL por debajo del objetivo o del rango glucémico habitual. Conforme vaya descendiendo puede ser cada vez más severa, pudiendo ocasionar, si no es corregida a tiempo, una neuroglucopenia, es decir, demasiada poca glucosa en el cerebro.

¿Cuáles son los síntomas y señales habituales de una hipoglucemia?
Todos reaccionamos de manera diferente a las fluctuaciones o variabilidad de los niveles de glucosa en sangre. Los síntomas más comunes de hipoglucemia pueden ser:

Las hipoglucemias sin tener un diagnóstico de diabetes pueden ser reactivas o no reactivas.

¿Qué es una hipoglucemia reactiva?
Le hipoglucemia reactiva ocurre unas pocas horas después de una comida por una sobre producción de insulina que provoca esta hipoglucemia. Tener hipoglucemia reactiva, de hecho puede significar tener riesgo de diabetes o tener prediabetes o resistencia a la insulina, pero siempre recomiendo explorar más la historia clínica, para saber a qué se deben lo episodios de hipoglucemia.

¿Qué es la hipoglucemia no reactiva?
La hipoglucemia no reactiva, no está relacionada necesariamente con las comidas y puede deberse a diferentes causas, se puede dar en ayunas o con comidas, y puede estar relacionada con alguna(s) medicación(es) como antibióticos, por cantidades excesivas de alcohol, que pueden impedir que el hígado produzca glucosa suficiente, o con cualquier trastorno relacionado con el hígado, corazón o riñones, trastornos de alimentación, como la anorexia, el embarazo, tumores pancreáticos, infecciones graves, problemas en glándulas suprarenales o pituitaria, también puede deberse a una cirugía reciente. Incluso, también puede suceder cuando se está comenzando con un proceso autoinmune contra tus células beta pancreáticas, lee estos artículos sobre:

Alargar la «luna de miel» en la diabetes
Remisión o Cura de La Diabetes Tipo 1
Mis soluciones y recomendaciones:
En mi experiencia, si tú tienes hipoglucemias y no tienes diabetes diagnosticada, yo comenzaría por hacerte una historia clínica completa junto con una analítica que incluya la Hemoglobina glicada (HbA1c), con el objetivo de saber si esas hipoglucemias son reactivas o no, y así encontrar posibles causas y posibles soluciones.

Al contrario de lo que se piensa, la solución de la hipoglucemia no diabética, no es tomar azúcares concentrados. Una forma eficaz a mediano y largo plazo de dar solución a la hipoglucemia aún no relacionada con la diabetes es tener horarios regulares de comidas, tener comidas basadas en comida real y no en ultraprocesados o carbohidratos concentrados con la finalidad de encajar tus tus ritmos circadianos, y de esta forma tu cuerpo tendrá menor variabilidad hormonal y por lo tanto menor variabilidad glucémica.

Si tienes diabetes, te recomiendo leer estos artículos de mi blog sobre hipoglucemia:

Mitos y verdades de la hipoglucemia
¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy me cuentas tus dificultades con la diabetes o prediabetes y miramos si te puedo ayudar.

que es la prediabetes o resistencia a la insulina-diabetes-bien-dra-rosy-yañez

Que es la prediabetes o resistencia a la insulina

Resulta que más de la mitad de la población mundial, casi el 60%, presenta algún grado de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina, también llamada prediabetes, es una condición en la que el cuerpo no utiliza eficazmente esta hormona para regular el azúcar en sangre, aumente el riesgo de diabetes tipo 2, así como de infartos, Alzheimer y enfermedades renales.

sensor de glucosa en prediabetes o diabetes tipo 2: recuperar el control metabolico

Sensor de Glucosa en Prediabetes o Diabetes Tipo 2: Recuperar el control metabólico

La tecnología de apoyo y seguimiento para la diabetes ha mejorado muchísimo en los últimos años. Tenemos ahora distintos tipos de dispositivos, sensores y monitores de glucosa sanguínea, que cada vez avanzan más y que son más accesibles al público. Sin embargo, la educación y el aprendizaje para utilizarlos eficazmente, siguen siendo la clave para la gestión de la diabetes.

Para quienes vivimos con diabetes tipo 1 (DT1), es casi un hecho innegociable que debemos utilizar estas tecnologías de monitorización, pues es de vital importancia conocer nuestros niveles de glucemia para así administrar correctamente la insulina exógena. Sin embargo, en mis programas de acompañamiento me encuentro a muchas personas con prediabetes o diabetes tipo 2 (DT2), que por distintas razones no desean o se resisten a la idea de utilizar este tipo de monitoreo, ¡o ni tan siquiera les han planteado nunca la idea!… Aquí quiero ahondar un poco en esta resistencia; y explicar por qué la tecnología puede ser una herramienta valiosísima en nuestro empoderamiento para gestionar la diabetes – si bien no es tampoco una fórmula mágica que nos lo resuelva todo.

Algunas grandes ventajas del uso de un monitor continuo de glucosa son las siguientes:

Ventajas del sistema de monitorización continua o “sistema flash”:
Contar con una lectura actual de glucosa (que yo recomiendo ir comprobando con capilares)
Flecha De Tendencia: ayuda mucho a conocer el propio cuerpo, los cambios y movimientos que hace con distintos factores como la comida, ejercicio y estrés.
Historial De Glucosa: aprendiendo del registro de patrones es una excelente forma de saber lo que sucedió, analizarlo y pensar en cómo mejorarlo.
Añade Notas: puedes tener un registro más completo de otros factores que afectan y así entender lo que le sucede a tu cuerpo así como lograr objetivos glucémicos de forma más eficaz.
Ante todo recordemos que la diabetes tipo 1 y la tipo 2 son condiciones diferentes; que aparecen por causas distintas. Mientras que la diabetes tipo 1 es una condición autoinmune, cuyas causas aún no se conocen por completo ni tampoco puede predecirse con exactitud; la diabetes tipo 2 es una resistencia a la insulina que suele aparecer después de un tiempo – generalmente largo – de vivir en condiciones de hiperglucemia e hiperinsulinemia crónicas. Sin embargo, en ambos tipos de diabetes – o en prediabetes y también personas que viven sin diabetes – puede decirse la misma idea de que el aprendizaje y la educación son la clave para la salud y el bienestar, se viva o no con diabetes. Y dentro de este aprendizaje, la información es poder. Es pieza clave de nuestro proceso de empoderarnos, y de hacernos responsables de gestionar con salud integral esta condición. Aquí es donde entran los sensores y monitores, como herramientas para obtener información.

De hecho, entre sanitarios y profesionales de la salud ni siquiera suele existir casi la idea de que personas con diabetes tipo 2 o prediabetes utilicen estos monitores constantes de glucosa, por lo que a ellos muchas veces ni siquiera se les ha planteado como una posibilidad. Y cuando acompaño a personas con prediabetes o DT2 a comenzar a utilizarlos, ¡el aprendizaje suele ser brutal!… Pues la información continua nos da un panorama mucho más completo y eficaz, acerca de los efectos de muchas otras cosas además de la alimentación, sobre nuestra glucosa sanguínea: tales como el sueño, ejercicio, estrés, y las emociones incluso. El monitoreo llega a cambiarles todo el panorama, ¡pues una cosa es aprender la teoría, y otra muy distinta verlo en la práctica!…

¿Por qué sería interesante el uso de este tipo de monitorización continua de glucosa o sistema flash en alguien con prediabetes o diabetes tipo 2?…
Conocer en qué momento sucede la resistencia a la insulina y encontrar posibles causas y por lo tanto tratamiento específico para ello
Quitar miedo a saber lo que me está pasando, culpabilizarme y juzgarme solo por una medición de un minuto de un capilar en sangre
Mirar tendencias glucémicas con otros factores (estrés, ejercicio, comida, etc).
Conseguir objetivos glucémicos concretos y evaluar los cambios que se va haciendo en el tratamiento
La idea que tienen muchas personas de solamente hacer una medición de glucosa al día, en ayunas por ejemplo, ya es totalmente obsoleta en un mundo donde existen tecnologías capaces de darnos información mucho más constante. Ya que la variabilidad de la glucemia durante el día, es lo que nos causa a largo plazo daños por hiperglucemia crónica. Y es que no se trata de “controlar la diabetes” o de “tener o no diabetes”, sino de evitar la anormalidad glucémica y los daños por hiperglucemia crónica – mismos que son más fuertes en quienes vivimos con diabetes, pero que también existen en personas sin diabetes pero que llevan una alimentación y un estilo de vida inadecuados.

Los medidores de glucosa disponibles en el mercado hoy en día siguen siendo útiles, siempre que se utilicen con la frecuencia adecuada y los valoremos en cuanto a precisión y exactitud. Sin embargo, cada vez más, existen distintos tipos de medidores, como los medidores de glucosa continuos y los medidores “flash”; que se ajustan a diferentes necesidades. Los monitores continuos más utilizados son DEXCOM G5 o G6, así como el Freestyle Libre. Si bien el Freestyle es un sistema “flash”, puede ser utilizado también como monitor continuo, si aprendemos a utilizarlo adecuadamente. Aquí explico más a detalle cómo utilizo yo este tipo de sistemas; que son complejos y por ello es importante que aprendamos a utilizarlos correctamente. La educación para utilizarlas de manera eficaz es muy importante; ya que cada aparato tiene sus matices y limitaciones.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no es empoderamiento. Este proceso de hacernos responsables y convertirnos en expertos en nuestra propia diabetes, sólo puede venir de la decisión consciente de aprender y educarnos. Así es como lograremos vivir en salud y bienestar.

Es sabido que “Lo que no puede medirse, no puede mejorarse”; y es por eso que los medidores pueden convertirse en una valiosísima herramienta que nos proporcione información. Si no sabes lo que te está pasando, no puedes identificar en dónde está el problema; además recordemos que los niveles de glucosa en sangre no solamente tienen qué ver con la alimentación, sino que entran en juego muchos otros factores: calidad del sueño, gestión del estrés, medicación, etc. Me encuentro muchas personas con prediabetes o diabetes tipo 2; que prefieren utilizar solamente unas pocas mediciones de glucosa sanguínea al día, con mediciones momentáneas que solamente nos dan una “foto” de un cierto minuto del día. Y si bien esa información también tiene su validez; es importante recordar que una sola medición de la glucosa en sangre en un momento dado, es solamente eso: una fotografía instantánea, de un solo minuto en todo el día, ¡siendo que un día tiene en total 1.440 minutos!…

Es bueno enterarse de cómo está tu glucosa en ayunas por la mañana; pero esa fotografía de un único momento del día no nos dice casi nada acerca del resto del día, de los otros 1.439 minutos: ¿cómo están mis niveles de glucosa después de comer por la mañana o por la noche, o en un momento de estrés, o cuando no hemos dormido bien, o después de hacer ejercicio, o después de comer un producto incoherente con mi genética?… Así pues, un sistema de monitorización más constante, que nos proporcione no una sino muchas fotografías a lo largo de todo el día; nos dan información continua, dando así una mucho mejor idea de cómo funcionan tus niveles particulares de glucosa en sangre, ¡pues quienes vivimos con diabetes no somos todos iguales!…

Me encuentro a veces, entre personas con prediabetes o diabetes tipo 2, algunas resistencias a usar este tipo de monitoreo. Veo que existen casos donde quizá esta resistencia viene de un “miedo a saber”; quizá todavía existen muchas emociones no gestionadas – o que aún no hemos desenmascarado y enfrentado – respecto a vivir con diabetes. Quizá algunos de ellos se sienten culpables por su condición de diabetes, o avergonzados, o con otros miedos. Aquí resalto otra vez la importancia de la educación y acompañamiento para procesar todo esto; gestionar nuestras emociones con el acompañamiento de un profesional puede apoyarnos en el proceso de aceptar nuestra condición de diabetes, y al mismo tiempo hacernos responsables de aprender y convertirnos en capitanes de nuestro propio barco.

Si nos abrimos a saber, si abrimos el panorama de aprender y de utilizar las ventajas de un sensor; éste se vuelve sencillamente una herramienta más en la gestión efectiva de la diabetes, pero una valiosísima que nos ayuda a recuperar nuestro poder.

Ahora bien, la tecnología no es tampoco una varita mágica que nos permita “desentendernos”, ni dejarlo todo en “manos” de un aparato. El aparato es una herramienta, ¡pero las manos sólo las puedo tener yo!… No sirve que te pongas un sensor si no aprendes cómo interpretar la información, si lo estás usando adecuadamente, y sacándole el provecho de forma eficaz. Muchos en la comunidad de personas con diabetes aún sueñan con soluciones milagrosas, píldoras mágicas, o un “páncreas artificial” que nos resuelvan todo el problema; “me pongo este aparato y ya está, me desentiendo”… Pero esta no es la realidad, ¡ni lo será a pesar de todas las tecnologías que existan!… Pues no importa cuántos aparatos avanzadísimos salgan al mercado, el tratamiento para la diabetes es y seguirá siendo la educación, el hacernos responsables de gestionar con salud integral la condición.

Recuerda que este proceso de aprender será mucho más seguro y efectivo, si se realiza con el acompañamiento de un profesional coherente, que también vive con ello. El mundo del monitoreo de glucosa y las tecnologías relacionadas es complejo, por ello se requiere educación y aprendizaje; especialmente al principio es recomendable contar con la guía de un profesional.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mi próximo webinar privado gratuito, “La Guía definitiva de Normoglucemia y Lowcarb” el 3 de agosto, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Quién Debe Ser mi Especialista en Diabetes?

Muchas personas se encuentran con mi página, con mis herramientas en redes o con mis datos de contacto cuando buscan un “especialista en diabetes”. Quisiera hablar de ello: de por qué tantas personas que viven con diabetes se sienten insatisfechas con su seguimiento médico actual; de por qué tantos profesionales sanitarios lamentablemente están haciendo un trabajo deficiente en cuanto a tratamiento y cuidado en la diabetes; y de manera general qué significa “ser un especialista”, cuáles son las características que tal persona debe tener para hacer un buen trabajo.

Menciono mucho que la educación es, no solamente “parte de” el tratamiento en diabetes; sino que la educación y el aprendizaje son en sí mismos el tratamiento. Pues la diabetes es una condición crónica, y requerirá un seguimiento cuidadoso durante toda nuestra vida. Y actualmente vivimos en un contexto con tanta desinformación, ignorancia, falta de integridad, sistemas médicos paternalistas e indefensión aprendida; que el seguimiento suele ser profundamente deficiente, y quien más aprenda será quien mejor viva, con mejor salud y bienestar.

Por ello las personas que vivimos con diabetes a veces nos preguntamos, ¿quién es “el mejor especialista” para llevar la atención a mi diabetes? ¿Debo buscar a un nutricionista, un endocrinólogo, un pediatra en el caso de niños con diabetes, médico de confianza, educador en diabetes, o quién exactamente?… El momento del diagnóstico puede estar acompañado de confusión y miedos, y la sensación de “no saber a quién buscar, ni dónde”. Parte de la indefensión aprendida se traduce en un deseo de buscar a alguien “que nos lleve la diabetes”, es decir, alguien que se haga cargo y gestione nuestra condición por nosotros. Y si bien la ciencia y el profesionalismo – bien fundamentados y bien utilizados – tienen una gran valía; la realidad es que cada persona con diabetes debe empezar por volverse responsable de su condición, dueño o dueña de su propia diabetes, y capitán de su propio barco. Se empieza por el empoderamiento y el ser responsables.

Entonces, ¿qué especialista va a ser el mejor para tu diabetes?… El mejor especialista para tu diabetes serás tú mismo o tú misma: empezando por responsabilizarte de tu condición de diabetes. Esta condición no es tu “culpa”, pero sí es tu “responsabilidad” para gestionar: fijándote metas y objetivos claros, aprendiendo, y buscando el apoyo de un profesional coherente, pero siempre desde un lugar de responsabilidad y empoderamiento, el capitán del barco serás tú a todas horas (pues eres tú quien vive en tu cuerpo, en tu contexto y con tu condición). El experto en tu diabetes, tu contexto y tus condiciones individuales lo serás tú mismo.

Ahora, ¿quién y cómo debe ser el profesional que te acompañe en este proceso?… La realidad es que, al final del día, el título exacto va a importar poco: mientras se trate de un profesional coherente, es menos relevante que se trate de un nutricionista, endocrinólogo, pediatra o educador en diabetes. Lo fundamental es que sea un profesional íntegro y coherente, que viva con normoglucemia, y de preferencia que también viva con diabetes, pues así será capaz de entender mucho mejor la travesía que tú estás llevando. Él o ella se habrá enfrentado previamente a frustraciones y temores parecidos a los tuyos, se habrá enfrentado al mismo contexto incoherente del sistema sanitario actual, y será un acompañamiento valioso mientras que el dueño responsable de su condición sigues siendo tú mismo. Allá afuera, la mayoría de profesionales sanitarios todavía obedecen directrices oficiales sumamente equivocadas (dogma), y ni siquiera ven posible que la persona con diabetes pueda vivir en normoglucemia. De ahí la importancia de que el profesional que te acompañe, sepa que la normoglucemia en diabetes es posible, (¡y es nuestro derecho!) y que también viva con ello de manera coherente.

Hago énfasis en que el profesional será quien te acompañe, de igual a igual, pero no será el responsable ni tampoco el encargado de gestionar tu condición. Ese rol solamente lo podrás ocupar tú mismo, desde un lugar de empoderamiento, aprendizaje y educación. Claro que el acompañamiento profesional será necesario, y óptimo sobre todo al inicio de tu travesía – no es recomendable tampoco el intentar hacer todo por nuestra cuenta. Querer “ir en solitario” no es aconsejable, ni en lo físico ni en lo psicológico. Pues desde luego, somos seres sociales, que evolucionamos viviendo en grupos y haciendo las cosas en grupos. Tampoco debe menospreciarse la ciencia y el saber de los expertos. Sin embargo, hoy en día la información superficial es fácil de encontrar. Los datos duros están accesibles a quien los busque en Internet u otras fuentes. Lo realmente valioso, y lo que sólo puede construirse con una relación entre el profesional y el paciente, es esa conexión coherente, el caminar juntos como iguales: el profesional probablemente tenga más información y experiencia, pero el capital de tu barco sigues siendo tú mismo o tú misma.

¿Cómo deberá ser este profesional que me acompañe, y cómo deberá ser la relación de acompañamiento?
Hay características muy importantes que deberán existir en el profesional que te acompañe, para que la relación pueda ser funcional, y para que el acompañamiento pueda ser efectivo, seguro, y que a fin de cuentas te apoye a alcanzar tus metas y objetivos en salud. He hablado de ello antes, en otras de mis herramientas. Todo esto, sin embargo, en el entendido de que debemos soltar la fantasía de “encontrar al especialista perfecto”: ningún profesional va a saberlo todo, y por más que sepan, no serán expertos en tu contexto particular. Es por ello que tú sigues teniendo, en todo momento, la responsabilidad de llevar tu propio barco. Lo óptimo es tener a un mentor que pueda ser una figura inspiradora, pero este mentor no podrá nunca ser el experto en gestionar tu diabetes. Mencionaré las características más importantes y por qué lo son:

Confianza:
Es fundamental que el profesional sea una persona que te inspire confianza, y que dicha confianza pueda volverse un pilar de la relación acompañante – acompañado. Debes sentirte cómodo o cómoda contándole cómo te sientes, tus temores, tus dudas, etc.

Mentoría:
De esto se deriva que tu acompañador debe ser un mentor; y no solamente un encargado de recopilar e interpretar tus datos, ni tampoco el encargado de gestionarte tu diabetes, ni mucho menos una autoridad a quien sólo debas “seguir ciegamente”. La mentoría comienza por reconocer la igual valía de cada persona y de sus experiencias.

Inspiración:
El profesional deberá ser, idealmente, alguien en quien admires características, metas logradas, y otros rasgos que puedan servirte a ti. ¿Es alguien a quien desearías parecerte? ¿Es alguien que ha logrado consigo mismo sus metas en salud, y que entonces está realmente en una posición para dar consejos?

Integridad y Coherencia:
Esto es fundamental: ¿hay coherencia entre lo que el profesional me dice, y lo que él mismo hace? ¿Vive en normoglucemia y con hábitos saludables en general, coherentes con nuestra genética humana? ¿Lleva una alimentación baja en carbohidratos?… Si él o ella también vive con diabetes, ¿cómo lo gestiona? ¿Ha logrado estos resultados en sí mismo?… Debe existir una conexión entre el mensaje y lo vivido, empezando por cada persona dentro de sí misma y para sí misma, esto aplica para el profesional también.

Actualización Profesional y Académica:
El profesional debe ser también, como lo debemos ser todos, un estudiante vitalicio: siempre aprendiendo, dispuesto a aprender, y actualizando su información, pues sabemos el enorme daño que han hecho los consejos desactualizados y las premisas obsoletas en el mundo de la nutrición y de la salud.

Humildad:
Capaz de aprender de sus propios errores, de reconocerlos y de saber que la información y la experiencia, por más que se tengan, no nos vuelven dueños de la verdad ni tampoco expertos en la vida y el contexto de otra persona.

Intención de Ayudar:
… Y de ser un apoyo real en los intereses de otra persona, no solamente los propios. ¿Está el profesional implicado en ti, tanto como en sí mismo?

Honestidad:
La relación de apoyo y acompañamiento real solamente podrá darse entre dos personas honestas, que pueden comunicar con claridad y empatía lo que opinan, sienten, piensan, etc.

Finalmente, debo recalcar una vez más la inmensa importancia de contar con una tribu, un grupo relativamente pequeño en donde todos los miembros se conozcan y puedan comunicarse unos con otros de forma efectiva. Somos seres sociales y estamos hechos para aprender en grupo, para lograr en grupo, ¡celebrando los logros en grupo!… La mentoría individual es necesaria, sobre todo al inicio, pero la tribu es crucial también, pues es lo coherente con cómo funcionamos los humanos: en grupos pequeños y personales, donde los miembros nos conocemos y apoyamos. Sin una tribu donde podamos compartir metas y resultados con otros, se vuelve mucho más probable que se abandonen objetivos o que se ceda ante frustraciones y temores. Por lo que el acompañamiento coherente de un profesional, combinado con la presencia de esta tribu coherente de apoyo, son una manera mucho más efectiva de lograr nuestros objetivos en salud.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos. Mis programas iniciarán de nuevo el próximo 7 de febrero, ¡ya puedes apuntarte!…

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

El Dogma en la Diabetes

Le llamamos “dogma” a algo que se cree sin cuestionarse, sin detenernos a pensar si las premisas que sostienen dicha idea – y cualquier conclusión derivada de ella – en verdad son lógicas y tienen sentido. En el mundo de la salud y la nutrición, le llamamos “el dogma”, de manera un poco más específica, a las creencias que nos son impuestas desde los organismos oficiales que supuestamente deberían velar por nuestra salud: organismos de sanidad, asociaciones médicas, colegios de la profesión médica, directrices sanitarias, los sistemas hospitalarios, y muy especialmente las industrias farmacéuticas e industrias de alimentos, etc. Y si bien estos sistemas han tenido éxito en algunas cosas, por ejemplo, la atención a accidentes o a crisis agudas que requieran intervención urgente, en otros aspectos han hecho un daño terrible, restándonos vida y salud.

En el mundo de la diabetes, para quienes vivimos con esta condición y deseamos manejarla maximizando nuestra salud y bienestar, el dogma desgraciadamente ha hecho mucho más daño que en otras áreas. Contándonos una falsedad tras otra, nos ha restado calidad de vida, salud, años productivos y bienestar. Y nadie se atreve a contradecirlo, por eso precisamente se trata de un dogma: la gente que supuestamente debería estar mejor informada – profesionales sanitarios – simplemente repiten lo que aprendieron, aun si se trata de información obsoleta o directamente falsa, que causa mucho más daño que beneficio. Hablaré en general de este dogma, de cómo muchos médicos y sanitarios – por mucho que puedan tener buenas intenciones – transmiten ideas falsas y que infunden miedo, lejos de llevarnos al bienestar… y enumeraré algunas de las principales premisas de este dogma, que por nuestro bien debemos cuestionar para poder alcanzar normoglucemia y salud.

Cuando acompaño en mis programas a gente que vive con diabetes, prediabetes, padres de niños con diabetes o cualquier persona que desee prevenir diabetes; gran parte de dicho acompañamiento debe centrarse en la preparación, también a nivel psicológico, para enfrentarse una y otra vez a este dogma que les contará muchos mitos: el mito de que “necesitan comer carbohidratos para evitar la hipoglucemia”, o el mito de que ”no es posible tener normoglucemia si se vive con diabetes”, o que dicha condición es “incurable, irreversible e inevitable”. Todos ellos, mitos que la persona deberá enfrentar, cuestionar, y darse cuenta de su falsedad: ¡es posible tener normoglucemia, salud y óptimo bienestar por muchísimas décadas, aun viviendo con diabetes!…

Sin embargo, médicos y endocrinóogos muchas veces meten miedo; cuando un “paciente con diabetes” empieza a normalizar la glucemia le tratan casi como si estuviese haciendo algo malo. Por lo que la persona deberá prepararse emocionalmente también. Es probable que se encuentre endocrinólogos que le cuenten que, si tiene normalidad glucémica (es decir niveles de glucosa sanguínea entre 60 – 100 mg/dL), supuestamente podría sufrir “una hipoglucemia severa” y estar casi en riesgo de morir. Les cuentan que deberán tomar “quience o veinticinco raciones de carbohidratos por día, por tener diabetes” o que “deben comer cinco o seis veces al día, por tener diabetes”… ¡cosas absurdas y ellas sí extraordinariamente dañinas, siendo que la diabetes es una intolerancia a los carbohidratos!

Y es que todo esto también tiene aspectos emocionales y psicológicos: el acto de creer es uno muy poderoso, afecta de manera profunda nuestras vidas. Entre más fuerte sea la creencia que una persona posee, dicha creencia se convierte más y más en parte de su identidad: cuestionarla, desecharla, o descubrir que se trataba de una creencia equivocada puede suponer un fuerte golpe al ego y a la propia identidad, es por eso que mucha gente prefiere vivir en negación, o en lo que llamamos “disonancia cognitiva”; que es cuando la persona sostiene creencias contradictorias y conflictuadas unas con otras (por ejemplo, al mismo tiempo que sabemos que la glucosa elevada causa severos daños en diabetes, creer que “es necesario comer quience raciones diarias de carbohidrato”).

En el nuevo libro “Guía del Bulletproof Coffee”, los divulgadores científicos Carlos y Ricardo Stro hablan no solamente de dicho alimento (el llamado “café a prueba de balas” y por qué puede ser valioso en los ciclos de alimentación/ayuno), sino que comentan a fondo el dogma, las creencias no cuestionadas que nos dañan hoy en día, y por qué hoy resulta absurdo e imposible creer que los gobiernos, grandes empresas alimenticias (“big food”) y empresas farmacéuticas (“big pharma”) realmente “velen por nuestra salud”. Con mucha frecuencia; la mezcla de información obsoleta, falsedades, e incentivos económicos de mantener a la gente enferma y dependiente de fármacos, hacen que las directrices oficiales en salud o los sistemas de “cuidado” sanitario nos recomienden cosas contrarias a nuestro bienestar y diseño genético.

Mitos que nos cuenta el Dogma en diabetes vs. Realidad:

Mito (o situación actual del statu quo) Realidad ( o lo que sería más adecuado hacer para nuestra salud)
Enfocarse en un “tratamiento” que es muy inadecuado y que casi garantiza complicaciones graves Una educación preventiva, integral, coherente con nuestra genética, que realmente controle y disminuya factores de riesgo
Recomendaciones oficiales de la ADA, impulsadas por la desinformación y los intereses empresariales: aumentar carbohidratos y disminuir grasas. Siendo que la diabetes es una intolerancia a los carbohidratos, mismos que son alimentos incoherentes con los genes de todos los humanos; y dado que las grasas reales son indispensables para la buena salud, ¡la recomendación debería ser todo lo contrario: menos carbohidratos y más grasas reales!…
“La grasa es mala para la salud, en su lugar hay que comer carbohidratos”. Lo mismo más o menos se le dice al resto de la población, que debe supuestamente “evitar las grasas” La ADA repite este mismo mito, incoherente con nuestra genética. En realidad, las grasas reales son nutrientes esenciales y coherentes con nuestra genética, mientras que los carbohidratos – del tipo que sea – no lo son
Medicación como única manera de gestionar la condición de diabetes. Educación y aprendizaje como verdadero tratamiento a la diabetes
La diabetes no es reversible ni prevenible; sucede “por genética” La diabetes tipo 2 es totalmente reversible y prevenible, gestionando nuestros hábitos y estilo de vida, fundamentalmente la alimentación, pero también otros factores – sueño, medicación, ejercicio, estrés, etc
Si utilizas insulina es porque “ya estás en las últimas etapas de la diabetes” o que se trata de “una diabetes fuerte”. He hablado antes de estos mitos: la insulina exógena, lejos de indicar que la diabetes “está complicándose o en fase terminal”, puede ser una excelente herramienta para la gestión de la diabetes tipo 2, además de que es fundamental y obligatoria en diabetes tipo 1.
La dieta cetogénica está contraindicada o “no es adecuada” para la persona con diabetes. La dieta cetogénica – una alimentación muy baja en carbohidratos – es no solo un estilo de alimentación sumamente efectivo para la gestión de la diabetes, sino que es sencillamente la manera más coherente de alimentarnos para nuestra genética humana, se viva con diabetes o no.
Los carbohidratos “son necesarios”, y especialmente para personas con diabetes, a fin de “evitar crisis de hipoglucemia”. Los carbohidratos son comestibles incoherentes con nuestra genética y no es necesario consumirlos. Si además se vive con diabetes, dicha condición es una intolerancia a los carbohidratos, por lo que causan aún más daño: si nuestra alimentación es alta en hidratos, constantemente elevamos la glucemia sanguínea, viviendo en hiperglucemia crónica, que es lo que en verdad causa las complicaciones diabéticas.
Los niños “necesitan carbohidratos para crecer y desarrollarse”. Los carbohidratos no son indispensables para nadie, y menos aún para los niños. Todavía menos si se trata de niños que viven con diabetes: al contrario, el elevar constantemente su glucosa sanguínea les afecta aún más, pues su cuerpo es más pequeño y tiene menor cantidad de sangre: es más bajo el umbral en cuanto a cantidad de azúcar que les causará fuertes daños.

Y explicaré más a detalle:

La educación como tratamiento.
He sostenido por mucho tiempo que el verdadero tratamiento para la diabetes es la educación y aprendizaje. Aquí está el comienzo de todo; en un cambio de mentalidad, para que cada persona que vive con diabetes, o que desea evitarla, asuma una postura responsable, haciéndose dueño o dueña de su condición desde el empoderamiento, volviéndome capitán de mi barco y única persona capaz de gestionar mi condición de diabetes. Para ello funciona de forma óptima el acompañamiento de un profesional coherente, que también vive con la misma condición, y que pueda guiarnos en adquirir una educación preventiva, integral, y llevando los hábitos coherentes con nuestros genes, que realmente controle y disminuya factores de riesgo.

Las recomendaciones absurdas e incoherentes de la ADA.
La Asociación Americana de la Diabetes (ADA), institución que en un mundo coherente debería ser la que realmente velara por el bienestar de las personas con diabetes, actualmente recomienda por default que la persona con diabetes reduzca su consumo de grasas saturadas (en línea con la recomendación similar que se hace a toda la gente, de “comer menos grasas”), y que en cambio aumente su consumo de carbohidratos a diez o quince raciones diarias, supuestamente para “evitar hipoglucemias”. Este aberrante consejo es incoherente con nuestra genética, misma que para funcionar en bienestar necesita grasas reales, los carbohidratos en cambio son comestibles no esenciales y que en ningún momento necesitamos para vivir, ¡mucho menos si ya vivimos con diabetes!…

El mito de “evitar la grasa”.
La premisa falsa y dañina de que las grasas “son malas para la salud y tapan las arterias”, o de que “el colesterol hace daño”, forma parte de la misma cascada de mitos que han enfermado al mundo. Todo ello ha sido aprovechado al máximo por las transnacionales que venden “alimentos” procesados y las compañías farmacéuticas, que aprovechando dicha ignorancia nos venden productos adictivos, o fármacos dañinos. En cambio, lo realmente coherente con nuestra genética es una alimentación muy baja en carbohidratos y alta en grasas reales, y con mayor razón si se vive con diabetes (¡intolerancia a la glucosa!).

La medicación debería ser considerada un apoyo, y no el total del tratamiento.
El dogma, en sus intereses monetarios, prefiere tener a la gente medicada y ya; comprando cada vez más fármacos por estar cada vez más enfermos. En realidad, si bien la medicación es un apoyo valioso que debe saber gestionarse (e indudablemente necesaria en casos puntuales, por ejemplo quienes vivimos con diabetes tipo 1 y muchos de quienes viven con diabetes tipo 2, que necesitamos insulina exógena); el verdadero tratamiento es la educación y aprendizaje que comprendan no sólo el aprender a usar dicha medicación de manera óptima, sino también todos los múltiples factores que influyen en la salud: alimentación coherente, sueño, ejercicio, gestión del estrés, exposición al sol, suplementación, etc.

En conclusión, un tratamiento adecuado para la diabetes necesariamente pasará por la educación y el aprendizaje. Todo deberá empezar por cuestionar dogmas y mitos:

Manteniendo la mente abierta a aprender.
Cuestionando lo aprendido.
Haciendo pruebas de ensayo y error con objetivos concretos: experimentar en mi propio cuerpo, qué es lo que me funciona a mí.
Sincronizarme con el sol y la naturaleza, pues varios estudios demuestran que la falta de sincronicidad de los ritmos circadianos precipita la enfermedad y la resistencia a la insulina.
Llevar el acompañamiento de un profesional coherente, que también vive la misma travesía, puede ser más seguro y óptimo para lograr mis objetivos en salud.
Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos. Mis programas iniciarán de nuevo el próximo 7 de febrero, ¡ya puedes apuntarte!…

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¿Como evitar las Complicaciones Diabéticas?

He mencionado antes que las complicaciones diabéticas suelen aparecer tarde o temprano en la mayoría de las personas que viven con diabetes; pero no por causa de la diabetes en sí misma, sino más bien del descontrol glucémico, derivado de una gestión inadecuada de esta condición. Aun si vivimos con un diagnóstico de diabetes, ya sea tipo 1 (DT1) o tipo 2 (DT2), lo que realmente ocasiona las complicaciones diabéticas es la hiperglucemia crónica, y no la diabetes en sí misma. Con una adecuada gestión y un aprendizaje coherente, es posible vivir con normoglucemia aún teniendo diabetes, asegurando la salud y el bienestar.

Las complicaciones diabéticas pueden ser prevenidas, e incluso revertidas. Esto se logra, no a través de “buenos hábitos de vida” (una idea demasiado abstracta y que no dice mucho), sino normalizando la glucemia. La normoglucemia, es la clave para evitar todas estas complicaciones, lo cual puede ser una gran sorpresa, ya que el tratamiento convencional para la diabetes se suele encausar en otras direcciones como:

Dieta baja en grasas,
Prevención de las hipoglucemias graves
Prevención de la condición hiperglucémica potencialmente mortal llamada cetoacidosis (en diabetes tipo 1) y estado hiperosmolar no cetocico (en diabetes tipo 2).
Pero no suele centrarse en mantener niveles de glucemia lo más cerca posible a lo normal, durante el mayor tiempo posible (es decir, la verdadera normoglucemia) para marcar realmente la diferencia en la aparición, progresión y/o prevención o reversión de las complicaciones diabéticas.

Probablemente no existe ni un solo tejido u órgano en el cuerpo humano que se escape a los daños provocados por los altos niveles de glucosa en sangre – y estos daños existen se viva o no con diabetes. Por lo que las complicaciones diabéticas incluso pueden existir en personas que, oficialmente, no tienen un diagnóstico de diabetes, pero que igual viven con hiperglucemia crónica, misma que es capaz de ocasionar todas las complicaciones que mencionaré a continuación. Se ve frecuentemente a personas “sin diabetes”, desarrollar las mismas complicaciones diabéticas debido a la hiperglucemia.

La hiperglucemia crónica ocasiona daños a prácticamente todos los órganos y tejidos del cuerpo, por lo que, si no se lleva una adecuada gestión de la glucemia, rápidamente pueden ir apareciendo cardiopatías, retinopatía, nefropatía, daños a la piel y al sistema inmune, desbalances hormonales y endocrinos, entre otro sinfín de complicaciones asociadas a esta elevación de la glucosa sanguínea.

Las personas que viven con altos niveles de glucosa en la sangre también tienden a tener osteoporosis o huesos frágiles; tienden a tener la piel tensa; inflamación y rigidez en las articulaciones; entre muchas otras complicaciones que afectan a todas las partes de su cuerpo, incluyendo el cerebro, con deterioro de la memoria a corto y largo plazo. Es por ello que incluso la enfermedad de Alzheimer es llamada hoy en día “diabetes tipo 3”.

Las complicaciones crónicas derivadas de la diabetes (o más bien, de la hiperglucemia) podrían dividirse en general en vasculares y no vasculares; las vasculares comprenden microangiopatías (retinopatía, nefropatía, neuropatía) y macroangiopatías (cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares, enfermedad arterial periférica). Y las no vasculares incluyen pie diabético, infecciones que pueden volverse graves por daños en el sistema inmune, hipertrigliceridemia, afecciones de la piel y trastornos de la conducta alimentaria.

Esta tabla explica cuáles son las complicaciones más comunes, según el tipo de diabetes:

Complicaciones diabéticas más comunes

Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía Diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía Diabética Infartos al corazón
Neuropatía Diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebrales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Hipertensión
Disfunción eréctil
Las microangiopatías pueden causar una muerte prematura, al ser capaces de causar arteriopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares.

Muchas personas que viven con diabetes también pierden la vista, por los daños que la hiperglucemia causa a los sensibles vasos sanguíneos de los ojos: es decir, la retinopatía diabética. Por ello es muy importante un seguimiento y revisiones oculares constantes.

En cuanto a la nefropatía, comprende daños al riñón que consiste en alteraciones causadas por un mal control glucémico. La nefropatía diabética es responsable de un 30% de los casos de enfermos que están con diálisis, así como la primera causa de necesitar un trasplante renal. El primer signo que encontramos es la presencia de microalbuminuria, dicho de otro modo, pérdida de proteínas por la orina. Debe evaluarse siguiendo la misma frecuencia que la retinopatía diabética y se realiza analizando una muestra de orina.

La neuropatía comprende daño a los nervios, que termina afectando con mayor frecuencia a los nervios de los pies y piernas, pero puede causar el mismo tipo de daños en muchos otros órganos y sistemas como el digestivo, vías urinarias, vasos sanguíneos y corazón, causando en muchas personas afecciones dolorosas e incapacitantes.

Muchas afecciones de la piel son causadas también por la hiperglucemia crónica.

Asimismo la hipertrigliceridemia es una complicación diabética grave y frecuente, en donde hay un gran aumento de los triglicéridos en sangre, pudiendo causar gravísimas complicaciones vasculares y cardiacas. Nuevamente es un daño causado por la hiperglucemia, lo que una vez más demuestra la falsedad de la teoría de que “comer grasa tapona las arterias y la grasa es dañina para las personas con diabetes”, ya que esto es un mito. ¡Lo que verdaderamente causa enormes y graves complicaciones diabéticas es la hiperglucemia!… y no el consumo de grasas. Y la hiperglucemia suele aparecer por una alimentación alta en carbohidratos, además de una mala gestión de la insulina y demás factores relacionados.

Por último, son frecuentes los trastornos de la conducta alimentaria especialmente entre personas con DT1, con prevalencia muy alta de anorexia y bulimia nerviosa, esto es un factor que frecuentemente ocasiona descompensaciones cetoacidóticas. La “diabulimia” consiste en reducir u omitir las dosis de insulina correspondiente al adecuado control glucémico, con el objetivo de “perder peso” (o de supuestamente lograr que cierto comestible dañino “no nos haga engordar”), pero esto puede causar gravísimas complicaciones a quienes vivimos con DT1. Claro está que los trastornos de la conducta alimentaria también tienen componentes psicológicos, emocionales y psicosociales, que la persona debería saber gestionar con un acompañamiento profesional que sea ya no solamente clínico, sino psicológico también.

¿Cómo evitarlas?
Lo más importante, sin embargo, es que la estricta gestión de la glucemia se asocia con muchas menos complicaciones diabéticas, recuperando el control que nos permita vivir en salud y bienestar.

Desde hace varias décadas, dos grandes estudios nos demostraron que los grandes daños asociados a la diabetes se debían en realidad al descontrol glucémico y a la hiperglucemia crónica: el “Diabetes Control and Complications Trial (DCCT)” hecho en Estados Unidos a finales de los años 80s, y en Inglaterra el estudio UKPDS. Ambos demostraron que, gestionando adecuadamente la glucemia, se podían evitar la inmensa mayoría de complicaciones diabéticas, observando una enorme reducción en nefropatía, cardiopatía, retinopatía, etc.

El primero de dichos estudios dio seguimiento a personas con diabetes durante diez años, para medir los efectos de un mejor control de los niveles de glucosa en sangre. Los pacientes cuyos niveles de glucosa en la sangre estaban casi «normalizados» tuvieron reducciones drásticas de las complicaciones a largo plazo. Los investigadores comenzaron el DCCT intentando ver si podían, por ejemplo, disminuir la frecuencia de retinopatía diabética al menos en un 33%. Y al terminar encontraron una reducción de más de 75% en la progresión de la retinopatía temprana. Se encontraron resultados dramáticamente similares en otras complicaciones diabéticas: una reducción del 50% en el riesgo de enfermedad renal, del 60% de riesgo de daño a los nervios, y 35% en reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular. Si aprendemos a llevar una verdadera normoglucemia durante todo el tiempo, estas reducciones pueden llegar a ser del 100%. Estos resultados son una excelente razón para empezar a adoptar un estricto control glucémico. Fueron los primeros estudios que cambiaron la idea de que las complicaciones diabéticas aparecerían “inevitablemente” si uno vive con diabetes; demostrando en cambio que la clave para evitarlas está en el control glucémico estricto y la normoglucemia.

Este esquema explica los cinco diferentes mecanismos – adentrados un poco más en la fisiopatología de las complicaciones diabéticas – por los cuales la glucosa sanguínea constantemente elevada, afecta tanto a nuestros cuerpos y especialmente si se vive con diabetes:

Estos cinco mecanismos son los que provocan que, ante la presencia de elevada glucosa en sangre, todo nuestro organismo se glicosile, es decir, se intoxique por acción de la glucosa. Las personas que veo en mi práctica, que viene con una hemoglobina glicada HbA1c de 5,8 o superior, vienen ya con inicios de dichas complicaciones diabéticas.

Aunque la diabetes sigue siendo una condición incurable y crónica, es muy tratable y las complicaciones a largo plazo son totalmente evitables, si nos ponemos la meta de aprender, con el objetivo de tener normoglucemia. Un control glucémico adecuado, y sobre todo la detección temprana de cualquiera de estas complicaciones, nos dan excelentes probabilidades de frenarlas y, en muchos casos, revertirlas. Para quienes vivimos con diabetes, la normoglucemia es un derecho, ya que tenemos derecho a un estándar de salud igual al de cualquier persona sin diabetes, y no a una estándar más bajo o peor debido a nuestra condición.

Aunque tú vivas con diabetes y no tengas las complicaciones diabéticas comunes: retinopatía, nefropatía, neuropatía, hay muchas otras complicaciones diabéticas que tal vez no conoces y que te estén dando síntomas que disminuyen tu calidad de vida como gastroparesia, hombro congelado, entre otras. Recuerda que con un aprendizaje adecuado y coherente, así como el acompañamiento de un profesional que también vive esta condición en carne propia, puedes progresar de manera segura y efectiva en el camino de la normoglucemia que asegure salud y bienestar.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.

Mis programas de acompañamiento iniciarán el 22 de noviembre de 2021, ¡ya puedes apuntarte!…

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Qué es la glucotoxicidad?

Sea que vivas o no con diabetes, ¿crees que podrías tener, o que has tenido antes, un estado de “glucotoxicidad”?… Explicaré qué es esto y por qué nos puede ocasionar tantos daños a la salud.

La glucosa (azúcar) en nuestra sangre resulta tóxica para el organismo, a partir de que rebase un umbral que en realidad es bastante bajo: cuando ésta excede los 100 mg/dL, o un total de más o menos 4 gramos en todo nuestro cuerpo (de un adulto). La hemoglobina glicada HbA1c es el parámetro que lo establece con más claridad: cuando se encuentra por encima de 5,3%, existe ya un desajuste metabólico y comienzan los daños por glucotoxicidad. Quienes vivimos con diabetes sabemos bien que la glucosa es tóxica por encima de estas cantidades; y es por ello que debemos constantemente monitorear nuestros niveles de glucosa sanguínea (GS).

Por lo tanto, los valores y parámetros que nos llevan a mantener un balance metabólico correcto, son entre 59 y 100 mg/dL de glucosa en sangre. Éste vendría a ser el rango normal que se debería poder mantener todo el tiempo, además de una hemoglobina glicada (HbA1c) de 5,3% o menos. Ya cuando existe un valor superior a 125 mg/dL, hablamos de que existe un diagnóstico de diabetes. (El rango intermedio, es decir entre 100 y 125 mg/dL, sería un diagnóstico de prediabetes).

Cuando consumimos cualquier comida elevada en carbohidratos (compuestos principalmente por glucosa) o azúcares, nuestro cuerpo necesita responder rápidamente a la “inundación” de glucosa. La hormona necesaria para esta respuesta es la insulina. Cuando el cuerpo no es capaz de producir insulina, o ya se está voviendo resistente a ella (los casos de la diabetes tipo 1 y tipo 2/prediabetes respectivamente); puede ocurrir una situación de glucotoxicidad, en la que este azúcar en sangre va dañando poco a poco, de manera progresiva, prácticamente todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo.

Esta toxicidad vendría sucediendo cuando nuestra alimentación (y otros factores del estilo de vida también) favorecen que vivamos en hiperglucemia constante, es decir, un nivel de glucosa en sangre que está constantemente elevado. Es común que exista también un estado de hiperinsulinemia, como preámbulo al desarrollo de diabetes tipo 2 cuando nuestro cuerpo está comenzando a volverse resistente a su propia insulina o ésta no funciona como debería. En este aspecto, por lo tanto, la hiperglucemia y la hiperinsulinemia van muy de la mano; y ambas indican un desajuste metabólico que a largo plazo causa enormes daños a la salud.

De hecho, se ha mostrado en varios estudios que en sujetos sanos, un aumento de los niveles de glucosa sanguínea de tan sólo 20 a 40 mg/dl durante tres días, producen ya una disminución en la sensibilidad a la insulina (es decir inadaptación, mala utilización de los sistemas metabólicos). ¡Esto es muy fuerte cuando nos damos cuenta de que hoy en día, siguiendo la alimentación moderna alta en carbohidratos, hay individuos viviendo así durante años!…

Es por ello que se habla, pues, de glucotoxicidad: el estado metabólico desajustado y desbalanceado en donde nuestro organismo está comenzando a sufrir, poco a poco, grandes daños debido a los altos niveles de glucosa y de insulina en la sangre. Tanto la glucosa como la insulina, son sustancias que en situación de normalidad deberían mantenerse en niveles constantes y bajos a lo largo de nuestra vida. La toxicidad que viene de esta elevación constante, tanto de la glucosa como de la insulina, derivan entonces en daños por hiperglucemia así como hiperinsulinemia, que pronto comienza a traducirse en resistencia a la insulina. Por lo tanto, puede hablarse tanto de glucotoxicidad como de insulinotoxicidad; conceptos que escuché por primera vez del Dr. Richard Bernstein, uno de mis maestros en el camino de aprender sobre gestión de la diabetes para la salud.

Como lo explica este artículo, cabe aclarar que “toxicidad” no es lo mismo que “resistencia”, aunque en este tema ambas cosas van muy de la mano también: cuando nuestro sistema metabólico se sale de balance por la constante hiperglucemia, aparecen daños por glucotoxicidad así como un estado de resistencia tanto a la glucosa (que ya no está siendo bien aprovechada por los músculos) como a la insulina (desarrollando así diabetes tipo 2). Todo esto se traduce, en pocas palabras, en desajustes metabólicos que dañan y comprometen nuestra salud.

Es crucial saber también que la glucotoxicidad no solamente causa daños a quienes vivimos con diabetes, sino a todo el mundo. Sencillamente porque va en contra de nuestro diseño genético. Independientemente de que se tenga o no un diagnóstico de diabetes, los daños por glucotoxicidad existen para cualquier individuo que constantemente dispare su nivel de glucosa sanguínea; principalmente esto suele ser consecuencia de una alimentación basada en carbohidratos, alta en azúcares y productos procesados, así como otros factores de nuestro estilo de vida: hábitos de sueño, ejercicio, gestión del estrés, etc.

¿Qué partes de nuestro cuerpo son dañadas por glucotoxicidad?
Se tenga o no el diagnóstico de “Diabetes”, las consecuencias de la anormalidad glucémica tienen una relación directa con el origen y el agravamiento de enfermedades. Los daños de la glucotoxicidad suceden a nivel de todos nuestros órganos y sistemas. Esta tabla resume algunos:

DAÑOS POR GLUCOTOXICIDAD QUE SE TRADUCEN EN:
Aumento de grasa abdominal (que es en sí mismo un indicador de síndrome metabólico).
Diabetes tipo 2
Cáncer
Enfermedades neurológicas (Alzheimer, que ya comenzamos a llamar “diabetes tipo 3”)
Acné
Gota
Enfermedades cardiovasculares
Disfunción eréctil
Daños en la vista – Retinopatía
Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP)
Problemas circulatorios varios, por ejemplo afectación en pies (“pie diabético”)
Tan sólo en el tema de la retinopatía, hay incontables estudios detallando los daños que la hiperglucemia le hace a nuestros ojos. Sucede así porque los ojos son realmente órganos delicados, con muchas pequeñas partes que pueden dañarse irreversiblemente cuando nuestra sangre está elevada en glucosa constantemente. Son tan pequeñas las venas que irrigan las partes más finas de nuestros ojos, que este azúcar en sangre puede causar daños irreversibles y catastróficos para el buen funcionamiento ocular. Estos artículos nos muestran cómo hay una fuerte asociación entre una hemoglobina glicada HbA1c elevada (y niveles altos de glucosa en ayunas), con la alta prevalencia de retinopatía diabética. También muestran cómo puede existir una retinopatía diabética a partir de un nivel de glucosa en sangre igual o mayor a 126 mg/dl.

¿Por qué es tóxica la glucosa para el organismo humano?
A esta pregunta podría darse una respuesta sencilla y otra más compleja.

La respuesta sencilla es que los seres humanos no evolucionamos consumiendo grandes cantidades de glucosa, ni mucho menos varias veces al día ni como “base” de nuestra alimentación – tal como ahora, equivocadamente, los organismos oficiales de salud nos recomiendan que hagamos. Los cereales, y después los comestibles procesados, sólo aparecieron en nuestra historia muy reciente. Antes de eso, durante millones de años fuimos cazadores-recolectores; siguiendo una dieta basada principalmente en proteína animal, grasas saturadas, y sólo muy pocos carbohidratos en ciertas temporadas y ciertas áreas del planeta.

Por lo tanto, llevar una alimentación basada en carbohidratos y glucosa es anti-evolutivo e incoherente con nuestra genética, ya que el azúcar en sangre comienza a hacernos muchos daños en cuanto excede el umbral bajo que mencioné antes. La historia de la humanidad muestra que durante 2,5 millones de años, los niveles de glucosa e insulina en sangre se mantenían muy estables en casi la totalidad de la población. Es así porque nuestro metabolismo fue forjado por los alimentos que estuvieron disponibles durante nuestra evolución como especie; y éstos fueron la proteína animal, las grasas saturadas, y sólo relativamente pocos vegetales, frutas y frutos secos de temporada y de región.

Una alimentación que dispara la glucosa en sangre varias veces al día, es algo que sencillamente se sale de nuestro diseño genético: es por eso que nuestra sangre tiene relativamente baja tolerancia o un bajo umbral de glucosa tolerable para el organismo.

La respuesta más compleja, adentrándonos un poco más en la ciencia, es que el estado de hiperglucemia daña a nuestro organismo de varias maneras distintas. La afectación sucede por varias vías. Por un lado, el azúcar se adhiere a las proteínas, dejándolas “pegajosas” literalmente. Una simple analítica suele mostrar el grado de “glaseado” de las proteínas de nuestra sangre. La hemoglobina glicosilada Hba1c es uno de los marcadores que indican si una persona tiene la condición de diabetes, o está en riesgo de desarrollarla. Una hemoglobina glicada que rebasa el 5,3%; ya indica una anormalidad glucémica y comienzan los daños por glucotoxicidad.

Por otro lado, existe un mecanismo por el cual la hiperglucemia per se, puede dañar la función de la célula beta (β) del páncreas, empeorando su capacidad secretora, así como alterar la utilización periférica de la glucosa, favoreciendo la insulinorresistencia. La glucosa alta (fuera de rangos normales) produce resistencia a la insulina, y varias respuestas metabólicas tóxicas como el daño de tejidos. Entre ellas: glicosilación de los transportadores. El ambiente crónico con hiperglucemia produce glicosilación o glicación de proteínas, que cambia la estructura de las moléculas alterando sus funciones, en este caso de los transportadores de la glucosa, con una menor captación de glucosa en los tejidos periféricos. Esta hiperglucemia crónica causa un defecto sistemático sobre la función de las células beta.

Se han propuesto cinco mecanismos que podrían explicar la acción tóxica de la glucosa sobre la secreción insulínica: a) La hiperglicemia, por regulación negativa produciría una disminución del transportador de glucosa GLUT 2, en la célula beta. b) Menor actividad de la fosfolipasa C, enzima necesaria para la formación de inositidos fosfatos, que participan en la secreción insulínica al aumentar el nivel de calcio intracelular. c) La hiperinsulinemia y principalmente la hiperproinsulinemia tendrían un efecto negativo (“down regulation”), frenando la síntesis de la hormona. d) Aumento de radicales libres, la glucosa actúa como un radical libre produciendo citotoxicidad. e) Glicosilación de insulina, que disminuiría la acción de la hormona, este último mecanismo es el menos fundamentado.

Es por ello que la hiperglucemia e hiperinsulinemia interactúan una con la otra, pues la elevación de glucosa interfiere con la producción y utilización normal de la insulina, y vice-versa. En breve, un total desajuste metabólico en donde el balance normal de nuestro cuerpo se ve afectado.

Algunas de estas vías de daños por hiperglucemia pueden verse esquematizados aquí:

¿Pueden evitarse o revertirse los daños por glucotoxicidad?
¡Claro!… Si se puede prevenir, también se podría revertir. Como expliqué, esta resistencia a la insulina y años con hiperinsulinemia e incluso hiperglucemia sin tener el diagnóstico de diabetes tipo 2, pueden darse durante meses y años. Dependiendo de la situación de cada persona, su contexto y la causa de esta, se puede revertir esta situación (glucotoxicidad o insulinotoxicidad), pero hay que evaluarlo de forma personalizada. Y el objetivo de revertir este ambiente tóxico, es cambiarlo por un ambiente saludable u óptimo, no es volver a comer todos los carbohidratos y ultraprocesados que nos llevaron al desastre en primer lugar.

Por lo tanto, la parte positiva de todo esto es que la gran mayoría de daños por glucotoxicidad pueden evitarse o revertirse (dependiendo, sin embargo, de qué tan avanzados estén dichos daños). Una gran parte de la respuesta reside en la normoglucemia: es decir, mantener niveles de glucosa en sangre normales la mayor parte del tiempo, cosa que es posible se viva o no con diabetes. Esto se deriva no solamente de llevar una alimentación baja en carbohidratos y coherente con nuestra genética, sino también de la gestión adecuada de muchos otros aspectos de nuestra vida: ejercicio, sueño, emociones, gestión del estrés y de nuestro contexto socio-afectivo, etc.

Las personas con diabetes o sin ella, podemos optar y aprender cómo normalizar los niveles de glucosa en sangre (es decir, vivir en normoglucemia) y tener una vida con salud integral.

Recuerda que el aprendizaje y la educación son, ya no tan sólo “parte de” el tratamiento para la diabetes, sino que son en sí mismos el tratamiento. Y si no vives con diabetes, ¡son la mejor manera de evitarla!… Volvernos expertos en nuestro propio cuerpo – y en dado caso, en la gestión de nuestra propia diabetes – es algo posible y que se vuelve más fácil y seguro si se hace de la mano de un profesional coherente y preparado, que también vive con dicha condición.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

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¿Tienes “Diabetes Lábil”?

¿Has escuchado hablar de la “diabetes lábil”?… En el mundo de la diabetes es un término muy utilizado; se le llama “diabetes mellitus lábil” a un tipo particular de diabetes tipo 1 que es particularmente difícil de controlar. Quienes viven con esta “diabetes lábil” tienen más probabilidades de presentar cambios extremos y frecuentes en la glucemia (niveles de glucosa en sangre), lo que provoca episodios fuertes de hiperglucemia o hipoglucemia.

Se escucha decir a muchas personas que este tipo de diabetes es “inexplicable” y que simplemente “te toca por mala suerte”. Aquí justamente quiero desenmascarar esto. De hecho, desde mi propia experiencia viviendo con diabetes tipo 1 y acompañando profesionalmente a muchas personas a manejar su diabetes; yo cuestiono incluso esta idea de una “diabetes lábil” que supuestamente es “imposible de controlar”. En la gran mayoría de los casos, se trata simplemente de personas que – por las razones que sean – no han logrado llevar una normalidad glucémica ni un manejo de la diabetes que les lleve al bienestar. Probablemente lleven una alimentación alta en carbohidratos o basada en carbohidratos; lo cual vuelve casi imposible lograr normalidad glucémica; quizá su manejo de la insulina y/o medicación también es inadecuada, por lo que viven viajando entre estos extremos de hipoglucemia e hipoglucemia fuertes.

Cada vez aprendemos más sobre esta supuesta “diabetes lábil” y sabemos que tiene varias causas potenciales. Problemas psicológicos, y una digestión inconsistente como resultado de daños en el nervio vago (neuropatía derivada en gastroparesia) explican la mayoría de los casos. Y sobre todo, estas causas se ven agravadas por la alimentación alta en carbohidratos; que nos causa tantos daños y que aún se nos recomienda a quienes vivimos con diabetes, complicando nuestra salud y comprometiendo nuestro bienestar. Este estilo de alimentación moderna prácticamente garantiza que vivamos en hiperglucemia, alterando todo nuestro metabolismo.

De este modo, resulta muy importante aprender, pues la educación en sí misma es el tratamiento para la diabetes. Por tanto, más que pensar que “la causa de la diabetes lábil es inexplicable” o que “te toca porque sí, al azar” o por “mala suerte”; las evidencias nos muestran que una hiperglucemia crónica puede causar gastroparesia, que es una manifestación en digestión lenta (entre otros síntomas) de la neuropatía diabética, y esto tiene sentido si también lo relacionamos con la gran conexión que existe entre nuestra microbiota intestinal y el funcionamiento neurológico.

Aquí podemos ver, por lo tanto, que estos desajustes digestivos y metabólicos, combinados con una alimentación muy alta en carbohidratos y productos procesados, puede ser directamente la causa de esta “diabetes lábil”, desmintiendo que sea simplemente “por azar”. He encontrado muchos casos en donde a la persona simplemente le dijeron que “tenía diabetes lábil”, sin explicar el por qué… Y muchas veces la persona simplemente acepta esta etiqueta, “tengo diabetes lábil” y esto puede ser una excusa para ponerse “cómodo” y dejar de aprender, pues si resulta que uno simplemente “tiene diabetes lábil” y esto es “por azar, por mala suerte”, pues entonces “qué se le va a hacer”… Yo cuestiono esta idea, e invito a las personas que acompaño a cuestionarla también. Aunque te hayan dicho que “tienes diabetes lábil”, es posible empoderarnos, responsabilizarnos de nuestra condición, y aprender paso a paso, para lograr vivir con normalidad glucémica. Como dije antes, trastornos digestivos y un manejo inadecuado de la alimentación o la medicación (o ambas), son lo que en realidad causa casi siempre ésta “diabetes lábil”.

En otros artículos he explicado que la glucemia elevada (y en forma general la anormalidad glucémica) durante períodos prolongados puede afectar la capacidad de los nervios para funcionar correctamente, ya que la hiperglucemia crónica afecta en realidad a todos los órganos de nuestro cuerpo. Es común que los nervios que estimulan la actividad muscular, la secreción de enzimas y la producción de ácidos necesarios para la digestión, funcionen mal en personas que han vivido con diabetes desde hace mucho tiempo, pero especialmente si ha existido una anormalidad glucémica e hiperglucemia crónica durante mucho tiempo. Esto sin duda puede afectar el estómago, intestino o ambos.

La diabetes lábil también se asocia a menudo con estrés, depresión y otros problemas psicológicos. El estrés puede provocar una resistencia a la insulina aguda y temporal. Esto quiere decir que el cuerpo no responde a la insulina y ésta puede aparecer y desaparecer muy rápidamente sin previo aviso. Esto genera muchos desafíos a la hora de gestionar las dosis de insulina. La “diabetes lábil” también puede asociarse a una dificultad para absorber correctamente la insulina exógena, o bien a una interacción con otros medicamentos.

Dado que el principal problema al vivir con este tipo de diabetes “frágil” son los aumentos y descensos impredecibles en los niveles de glucosa sanguínea, una alimentación muy baja en carbohidratos o cetogénica (keto), puede ayudar a reducir estas grandes oscilaciones de la glucosa en sangre (la que hemos llamado antes “montaña rusa del azúcar”). Ya que con una alimentación de este estilo es mucho más fácil estar en normoglucemia, es decir que los niveles de glucosa en sangre se mantienen estables por más tiempo, sin tantos picos glucémicos (subidas y bajadas bruscas en la glucosa sanguínea). Siguiendo una alimentación así, las subidas y bajadas de glucosa en sangre son menos bruscas y menos graves (aunque muchos otros factores también son importantes y deben manejarse, tales como el sueño, estrés, ejercicio, etc).

Recordemos que las complicaciones diabéticas existen debido a la anormalidad glucémica o hiperglucemia crónica. Por lo tanto, el diagnóstico de diabetes en sí mismo, no tiene por qué significar una peor salud o calidad de vida. Si tenemos el objetivo de lograr la normoglucemia (niveles normales de glucosa en sangre, por debajo de 100m/dL y una hemoglobina glicada HbA1c igual o inferior a 5,4%, lo cual es posible aun viviendo con diabetes), podemos entonces tener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas

Así como esta diabetes lábil no es debida a la “suerte” ni al “azar”, de la misma manera tampoco hay fórmulas mágicas para gestionarla. Esta idea en realidad resuena para todas las personas que vivimos con diabetes, del tipo que sea: no existe una píldora mágica que de inmediato haga desaparecer la condición, sino que es nuestra responsabilidad el educarnos y aprender, para volvernos expertos en gestionar nuestra propia diabetes.

Mucha gente entiende a la diabetes lábil como una supuesta “diabetes incontrolable”, pero esto al final no debe convertirse en una excusa para dejar de hacerse responsable. Con una alimentación alta en carbohidratos es casi imposible de controlar la glucemia, pero en mi experiencia – y la de muchas personas a las que he acompañado a lograrlo -, con una alimentación baja en hidratos y un acompañamiento que nos apoye a gestionar diversos factores de nuestro estilo de vida, podemos lograr la normoglucemia que nos traiga bienestar.

Es por supuesto un tema complejo, y la alimentación no es la única medida importante a tener en cuenta, ni es la única que ayuda a gestionar mejor las causas de esta diabetes lábil. El acompañamiento de un profesional coherente, que también vive con diabetes tipo 1, puede ayudarte con su experiencia a revisar estos factores y gestionar un acompañamiento que te apoye a llevar un mejor manejo de esta condición, para tener salud y bienestar.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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Mitos y Verdades de la Diabetes Gestacional

Así como ha aumentado enormemente la incidencia de diabetes tipo 2 (DT2) en las últimas décadas, también ha ido en aumento en muchos países la prevalencia de diabetes gestacional (DG). Y esto se debe a que ya desde la base, tenemos un contexto social obesogénico y diabetogénico, en donde nuestras costumbres – sobre todo alimenticias, pero también en cuanto a sueño, estrés, etc. – se han desconectado por completo de lo que nuestros genes están programados para recibir y hacer. La DG se define como aquélla intolerancia a la glucosa que aparece por primera vez durante el embarazo, en mujeres que nunca antes tuvieron esta condición.

La DG es común debido a que el embarazo es por naturaleza un estado insulino-resistente (en especial el tercer trimestre), en donde nuestro metabolismo sufre temporalmente cambios para favorecer el crecimiento y desarrollo del bebé. Durante el embarazo se presenta una resistencia fisiológica a la insulina, para que pueda darse el crecimiento del bebé y también de la glándula mamaria. Esto, sumado a nuestro actual contexto obesogénico, hace que exista ahora una explosión de casos de DG en embarazadas por todo el mundo. Me encuentro con muchos mitos acerca de la diabetes gestacional, hablaré de los más comunes. He hablado también antes de mi propia experiencia en mi embarazo viviendo con diabetes tipo 1; aquí puedes encontrar los artículos sobre trimestre primero, segundo, tercero, y el parto.

Además, resalto que existe una gran diferencia entre los distintos trimestres, ya que los primeros dos son una etapa anabólica, mientras que el tercer trimestre es una etapa catabólica, por lo cual las diferentes etapas del embarazo son momentos metabólicamente distintos, en donde van cambiando las respuestas hormonales de nuestro cuerpo a los alimentos (entre los muchos otros factores relevantes al bienestar físico), así como a las propias hormonas: insulina, estrógeno, progesterona y demás hormonas relativas a la gestación en sí misma, etc. En el primer trimestre incluso es normal que las mujeres tengan niveles de glucosa en sangre un poco más bajos que lo normal; en cambio el último trimestre es la etapa más insulino-resistente en donde muchas mujeres son diagnosticadas con DG.

Es fácil en muchas ocasiones que se confunda o mal-diagnostique la DG, ya que puede suceder que muchas mujeres ya tenían desde antes de quedarse embarazadas una resistencia a la insulina o incluso diabetes tipo 2 (DT2), sin embargo no se les detectó sino hasta el momento del embarazo y en los controles pre-natales. Y esto, nuevamente, se debe a que vivimos socialmente en un contexto obesogénico; la mayoría de la gente lleva una alimentación basada en cereales y procesados, es decir una alimentación no normoglucémica, favorecedora de hiperinsulinemia e hiperglucemia en toda la población. Por lo cual, tan solo por vivir en este contexto actual; todas las mujeres estamos expuestas a un riesgo de hiperglucemia e hiperinsulinemia, y al quedarnos embarazadas tener DG o una fuerte insulino-resistencia o intolerancia a la glucosa. Hay que resaltar que la intolerancia a la glucosa se presenta en muchos embarazos sin que exista forzosamente DG. Sin embargo, esta intolerancia también presenta riesgos en sí mismos, pues como he explicado antes; los riesgos a la salud son debidos a la hiperglucemia, y no a la diabetes diagnosticada como tal.

Este tema es de enorme importancia por el simple hecho de que el embarazo es una etapa vulnerable tanto para la madre como para el bebé; vulnerable no sólo en lo físico sino también lo emocional, afectivo y psico-social; y además es una etapa definitoria de la salud de ambos, presente y futura. La salud y bienestar de la madre durante el embarazo, tiene efectos en la salud presente y futura del bebé: su expresión epigenética, el riesgo de algunos trastornos autoinmunes, el estado de su microbiota intestinal, la calidad de la leche materna, etc.

Factores de riesgo para el desarrollo de DG son: cualquier alteración previa de la glucosa en sangre (factor que presenta prácticamente toda la población femenina actual), edad mayor a 25 años, sobrepeso antes del embarazo, fumar, hipertensión, entre otras. Abordaré a continuación los mitos que más me encuentro respecto a este tema:

Mito: La diabetes gestacional aparece “por no cuidarse”.
Quiero antes todo mencionar el tema fundamental, y que ya he tocado antes en otros artículos, de que los sentimientos de culpabilidad en diabetes no nos ayudan a aprender ni a llevar a cabo un aprendizaje productivo y eficaz. Vivimos en un contexto fuertemente obesogénico, donde las recomendaciones nutricionales – tanto para el embarazo como en general – están plagadas de mala ciencia, intereses comerciales, e información obsoleta y desactualizada. Por lo cual, todos estamos en riesgo de algún tipo de diabetes. Culpabilizar a una mujer embarazada por presentar DG, o culpar a cualquier persona por vivir con diabetes “porque no se cuidó”, es ignorar este contexto obesogénico en el que estamos totalmente inmersos; e ignorar la corresponsabilidad de las industrias de ultraprocesados, del mercado que vuelve súper accesibles estos comestibles dañinos, del sistema sanitario que está hecho para solamente “parchar” crisis agudas en lugar de enfocarse en prevención, y de millones de sanitarios y profesionales médicos que no acompañan en un aprendizaje verdadero, sino que sólo aplican uniformemente directrices obsoletas.

Si queremos realmente tomar las riendas de nuestra salud y bienestar, con un embarazo o en cualquier otro contexto, es indispensable identificar esta sensación de culpabilidad que no nos ayuda, y transformarla en responsabilidad de involucrarnos con el aprendizaje y el conocimiento de nuestro cuerpo. ¡Centrémonos en lo maravilloso que es ser mujeres dadoras de vida, y no en la culpabilidad de “no estar haciéndolo todo perfecto”!… La perfección es enemiga del progreso, y por ello es mucho más productivo poner el foco en ser responsables y en hacer mejorar progresivas poco a poco, y no en la culpabilidad de “esto pasó por no cuidarse”.

Mito: Es “normal” en la diabetes gestacional tener picos de más de 140 mg/dl después de las comidas, o en algún momento de estrés.
Como hemos visto antes en mi información sobre normoglucemia; esto es falso, ya que las complicaciones diabéticas dependen al 100% de la hiperglucemia sostenida por encima del rango normal (HbA1c igual o mayor a 5,4%). De hecho, durante el embarazo se ha visto que los niveles de glucosa sanguínea son un poco más bajos que fuera del embarazo; así que ni antes, ni después de las comidas ni en ningún momento deberían tolerarse los picos glucémicos ya que causan daño en cualquier momento que sea.

Mito: La diabetes gestacional hará que mi bebé también tenga diabetes, o tenga mucho riesgo de tenerla.
Esto no es verdad. Como he mencionado antes, hay que hablar de forma coherente y con términos correctos en el contexto educativo de la diabetes: la diabetes en sí misma no causa riesgo, lo que sí causa riesgos y daños es la hiperglucemia crónica. Esta hiperglucemia a su vez – se tenga o no un diagnóstico de diabetes – podría causar riesgo durante el embarazo para el bebé y para la madre.

Las complicaciones o riesgos de la hiperglucemia, es decir la DG no tratada adecuadamente en el bebé son:

Control glucémico inadecuado en la 1era parte del 1er trimestre = alto riesgo de anomalías cardíacas y neurológicas congénitas.
Control glucémico inadecuado en el 2do y 3er trimestre = alto riesgo de macrosomía, y morbilidad y mortalidad neonatales.
Complicación principal = Macrosomía (el neonato pesa más de 4 kilogramos).
Las complicaciones o riesgos de la hiperglucemia, es decir la DG no tratada adecuadamente en la madre, son:

Preeclampsia (incidencia de 6 – 8% de embarazos).
Eclampsia = caso más grave de preeclampsia, por la presencia de convulsiones y coma.
Es muy importante entonces recordar que durante el embarazo, la intolerancia a la glucosa, o alteración de la glucosa, o anormalidad glucémica sin llegar a diabetes es entre 2 y 3 veces más prevalente que la DG, pero los resultados y riesgos para el feto son similares. Hay que poner entonces el foco en la anormalidad glucémica en sí misma, se tenga o no se tenga un diagnóstico de DG o cualquier otro tipo de diabetes previo.

Mito: La salud de la madre no influye en el bebé para nada.
El estado de salud de la madre durante el embarazo sí que puede afectar al bebé. La hiperglucemia, se tenga o no un diagnóstico de diabetes como tal (de cualquier tipo), afecta el crecimiento del bebé y también la composición de la leche materna; así como la microbiota del bebé. Es un tema muy interesante, y que apenas empieza a conocerse mejor, cómo ambas microbiotas están relacionadas.

Si bien la mayoría de la gente tiene la noción, a algún nivel, de que la salud de la madre puede afectar al bebé; nos encontramos algunas versiones de este mito en muchos sitios, también en el mundo de la diabetes en general. Hay además otros consejos populares que, a pesar de ser populares, son erróneos: por ejemplo aconsejar a la madre que “coma por dos”… Y si bien una mujer embarazada ciertamente comerá un poco más, ¡no debe comer por dos adultos, sino por una adulta y un feto en desarrollo!… La alimentación adecuada, durante el embarazo y fuera de él, es un tema donde tiene mucha más importancia la calidad del alimento. Por el contrario, ya sabemos que comer porciones demasiado grandes en cantidad, sobrecarga nuestro metabolismo y nuestros sistemas, causando grandes problemas de salud.

Mito: Sólo la salud física es importante.
Quiero resaltar lo importante que es también, durante el embarazo, el contexto emocional y psico-afectivo que rodea a la madre. Asimismo, toda esta información no debe tener el objetivo de causar más estrés, ¡eso en sí mismo es contraproducente!… Es de suma importancia que la madre pueda estar relajada durante el proceso de gestación, ya que el estrés en sí mismo altera no sólo la glucosa en sangre, sino prácticamente cualquier indicador metabólico y nuestro bienestar en general. El embarazo es una etapa vulnerable, es fácil que las madres sientan muchos miedos. No olvidemos tampoco la importancia de otros factores como el dormir bien, hacer ejercicio físico, cosas que mantengan también la salud y balance psicológico como meditar o hacer yoga, etc.

Mito: Si tuviste DG, una vez que termina el embarazo “todo pasa” y ya no tienes que preocuparte por la glucosa en sangre o diabetes.
Después del embarazo, en principio al quitar este contexto de resistencia fisiológica a la insulina, se quitaría esta diabetes gestacional; sin embargo, si se sigue con un ambiente “obesógenico” que es tan común hoy en día, llevando una alimentación basada en cereales modernos, azúcares y procesados, hay una altísima prevalencia de DT2 después del embarazo, e incluso suele ser un momento también de alto diagnóstico de diabetes tipo 1 tardía o tipo LADA, después de tener una diabetes gestacional.

Lamentablemente, debido al contexto altamente obesogénico en que vivimos, existe una altísima prevalencia de diabetes tipo 2 en mujeres que durante el embarazo tuvieron diabetes gestacional. Es importante por eso, si existió DG, seguir monitoreando y llevando un manejo de la glucosa en sangre después del embarazo; así como llevar una alimentación baja en carbohidratos, basada en comida real.

Mito: La diabetes diagnosticada durante el embarazo “no se cura”.
Asimismo, nos encontramos el mito opuesto al anterior: que cualquier diabetes gestacional “no se cura” en el sentido de que significa desarrollar diabetes tipo 2 de manera “permanente”. Una vez más hay que reiterar que los daños no vienen dados por la diabetes en sí misma, sino por la anormalidad glucémica. Por lo tanto, es aquí donde hay que poner la atención; antes, durante y después del embarazo: en tener normalidad glucémica que nos asegure bienestar y que nos ayude a evitar muchísimas complicaciones de salud.

Mito: Si tienes DG, o si tenías diabetes de cualquier tipo antes de quedarte embarazada, es normal tener niveles altos de glucosa en sangre (por encima de 100 mg/dL).
Esta hiperglucemia no es normal en ningún momento del embarazo, con o sin DG; así como tampoco es “normal” en personas que viven con diabetes del tipo que sea, por mucho que haya tantos profesionales sanitarios que tienen esta postura pro-hiperglucemia y nos cuentan que es “normal”. Al contrario, la misma idea que defiendo en mis demás artículos, webinars y programas, es la idea de que la normoglucemia es posible viviendo con diabetes – incluyendo diabetes gestacional. Y no solamente es posible, sino que también es nuestro derecho. En mis programas de acompañamiento, voy de la mano con muchas personas que también viven con diabetes al igual que yo, comprometiéndonos con un aprendizaje y educación que nos lleven a vivir con normalidad glucémica, que es la única forma de tener bienestar en diabetes.

Mito: Se puede tener “poca” o “mucha” diabetes gestacional.
Mencioné en artículos anteriores este mito similar, cuando se tiene diabetes de cualquier tipo; y aclaré que el diagnóstico de diabetes se hace según parámetros objetivos y medibles. No es posible tener “poca” o “mucha” diabetes, sino que se tiene o no se tiene. Lo mismo sucede con el diagnóstico de DG. Y sobre todo, lo más importante es entender que los daños a la salud no suceden debido a la diabetes en sí misma, sino que los daños son consecuencia de la anormalidad glucémica: la hiperglucemia crónica con la que vive muchísima gente, tenga o no un diagnóstico de diabetes. Esta hiperglucemia – nivel anormalmente alto de glucosa en sangre – se mide según varios parámetros también objetivos: una glucosa en sangre en ayunas de 100 mg/dL o más, una hemoglobina glicada HbA1c de 5,5% o más, entre otras pruebas.

Lo mismo es aplicable en el embarazo: muchas mujeres no tienen DG, pero sí anormalidad glucémica, y esto es lo que presenta riesgos. Además de los riesgos para la madre, existen riesgos para el bebé en desarrollo. Una de las características principales (y más fácilmente detectables) de esta anormalidad glucémica es la macrosomía fetal, es decir, bebés que son muy grandes y que presentan este crecimiento anormal debido a la hiperglucemia en el cuerpo materno. Aquí vemos cómo otra creencia convencional es equivocada: la gente tiende a pensar que entre más grande nazca el bebé es “mejor”, pero lo cierto es que un bebé demasiado grande (y sobre todo, que es demasiado grande por causa de esta hiperglucemia), es señal de anormalidad metabólica y aumento de riesgo de cualquier enfermedad metabólica tanto para la madre como para él.

Mito: La prueba de O’Sullivan (prueba de carga oral de glucosa) es la única manera de detectar signos de DG, y además es necesario/obligatorio hacerla.
La prueba de O’Sullivan ciertamente es una manera de detectar anormalidad glucémica o DG, sin embargo, en mi experiencia hay otras maneras más fiables de detectar esta anormalidad (como la hemoglobina glicada HbA1c), y que además no involucran el riesgo de esta súbita carga de glucosa, que ciertamente ocasionará un pico hiperglucémico que no es recomendable para nadie. Someterse a una prueba que es una hiperglucemia severa (aunque podamos creer que “dura poco”) no es la mejor opción, además de que por obvias razones una mujer que viva con diabetes tipo 1 no debe jamás someterse a tal sobrecarga de azúcar.

Mito: La única complicación de la diabetes gestacional es que los bebés nazcan grandes y esto está asociado con “buena salud”.
Como mencioné, la macrosomía del bebé no está asociada con “buena salud”, todo lo contrario. A consecuencia de la macrosomía son más frecuentes la asfixia perinatal y los traumatismos durante el parto, parálisis braquial y fractura de clavícula, porque la macrosomía se debe a un exceso de hiperglucemia e insulina en la madre, y con ello todas las consecuencias hormonales y metabólicas en el bebé “grande”.

Mito: Si llego a utilizar insulina es porque el embarazo se está complicando o porque la situación “es muy grave”.
El el tratamiento de la diabetes gestacional se debe hacer con el objetivo de conseguir normalidad glucémica durante el embarazo “como si no se tuviese diabetes”. Esto se puede hacer limitando los carbohidratos, en especial carbohidratos refinados. Si con ello no se llega a las metas, es posible utilizar insulina de forma adecuada y efectiva para conseguirlo, siempre con la educación y acompañamiento adecuado. No tiene nada qué ver con que la situación sea “más grave”, sino que por el contrario una intervención temprana con insulina exógena, puede ser una herramienta muy útil para el manejo adecuado de la DG y conseguir normoglucemia.

Mito: Si vivo con diabetes no debo dar lactancia a mi bebé, porque le puedo “contagiar” o “pasar azúcar por esa vía”.
La lactancia materna es positiva tanto para las mujeres con diabetes previa al embarazo, como para las madres que padecieron DG. En ambos casos, dar el pecho mejora la salud de las madres ya que amamantar a sus bebés mejora sus niveles de glucemia. A las madres que padecieron diabetes en el embarazo, la lactancia materna les protege frente al desarrollo de diabetes tipo 2 (DT2) en el futuro. De hecho, algunos estudios indican que sólo un 4% de las mujeres que tuvieron DG y dieron el pecho desarrollaron DT2. En cambio, un 9% de las mujeres que tuvieron DG y no dieron el pecho desarrollaron DT2.

No hay que olvidar que después del parto, durante la lactancia y el destete los niveles de glucosa, las dosis de insulina y las necesidades energéticas de la madre pueden cambiar. La necesidad de insulina cae abruptamente en las horas después de dar a luz. La hormona oxitocina que se libera durante la lactancia puede también ayudar a una madre con DM a sentirse mejor físicamente y emocionalmente. Los estudios también indican ahora que la lactancia materna no solamente disminuye el riesgo de cáncer de pecho, cáncer de ovario y osteoporosis, sino que también reduce la incidencia de diabetes en las madres y en los niños.

Mito: Estar resfriada, tener la gripe o tomar medicamentos es incompatible con la lactancia.
Esto es falso. No hay que dejar de dar el pecho porque la madre tenga un resfriado o gripe, ni tampoco si toma fármacos. Por la leche, transferimos defensas al niño/a que le protegen de la infección. Antes de coger al bebé, conviene lavarse las manos y, si es necesario, cubrirse la nariz y la boca con una mascarilla o un pañuelo. En cuanto a los medicamentos, existe una web E-lactancia muy recomendable para comprobar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia materna.

El embarazo es, en definitiva, una etapa metabólicamente vulnerable, en donde se programa la salud futura de la madre y del niño. Esto lo convierte en una oportunidad para cuidarse aún más, tener normoglucemia y estabilidad glucémica. La educación en tu salud es una herramienta eficaz y fundamental para aplicar antes, durante y después del embarazo, y definitivamente es más seguro y efectivo realizarlo de la mano de un profesional.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.

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Opinión Sobre el Consenso de la ADA 2020

Como profesional en el ramo de la salud que acompaño a personas que viven con diabetes (y viviendo yo misma con diabetes), me gusta estar actualizada en la información oficial y los cambios que se le van haciendo con el tiempo. Fundamentalmente, miro las directrices de la ADA, la Asociación Americana de la Diabetes por sus siglas en inglés. Daré mi opinión sobre sus recientemente publicados “Estándares 2020 de Atención Médica en Diabetes” (Standards of Medical Care in Diabetes – 2020). Estos incluyen todas las recomendaciones de práctica clínica actuales de la ADA y tienen como objetivo proporcionar a médicos, pacientes, investigadores, y aquéllos relacionados con la atención de la diabetes, objetivos generales de tratamiento y herramientas para evaluar la calidad de la atención.

Esta asociación proporciona directrices y estándares, ya que ese es su trabajo específico. No se enfocan tanto en analizar los beneficios o perjuicios de algún estilo concreto de vida o de alimentación; sino que el enfoque está más puesto en los estándares y parámetros numéricos. Por ejemplo, nos da las directrices sobre cuáles son los rangos supuestamente “saludables” (o al menos “suficientemente buenos”, según su visión), para quienes vivimos con diabetes, de glucosa en ayunas, glucosa postprandial, hemoglobina glicada HbA1c, tiempo en rango, etcétera. Y si bien los parámetros numéricos son muy importantes, como yo misma lo recalco todo el tiempo (enfatizo por ejemplo que el diagnóstico de diabetes se hace según parámetros medibles y cuantificables); estos parámetros no servirán para nada si desde el inicio están basados en premisas falsas, o peor aún, si ya desde el inicio nos están dando a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que el de las personas sin diabetes. Por tanto, lo fundamental de mi crítica hacia las directrices de la ADA es que no hay un enfoque – ni una mención siquiera – en la única cosa que trae verdadera salud y bienestar cuando se vive con diabetes: la normoglucemia. O sea, vivir con niveles normales de glucosa en sangre, iguales a los que tiene una persona sana que vive sin diabetes, los niveles que garantizan el bienestar.

Por tanto las directrices de la ADA, aunque no se metan realmente a analizar o recomendar a fondo un estilo particular de alimentación, siguen basándose en ciertas premisas falsas, por ejemplo siguen recomendando “una alimentación baja en grasas saturadas” o la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la alimentación”. Todo ello basado aún en la teoría del balance calórico o energético, especialmente tratándose de peso o composición corporal: la teoría de que para mejorar la composición corporal – y con ella toda nuestra salud – supuestamente lo que hay que hacer es “comer menos y moverse más”, una teoría que ya sabemos que es falsa, pues nuestro metabolismo es complejísimo y tiene mucho más qué ver con hormonas que con “calorías”. Siguen recomendando a personas con diabetes el consumo de cereales (eso sí, “integrales”), leguminosas, frutas… alimentos todos ellos de elevado índice glucémico y enemigos de la normoglucemia.

Pero sobre todo y lo más importante, la premisa falsa más relevante y más dañina que la ADA nos sigue dando, es el estándar de salud peor para quienes vivimos con diabetes: el daño más grande viene de que ellos nos marcan pautas glucémicas que prácticamente nos garantizan vivir en la “montaña rusa del azúcar en sangre”, y que nos garantizan complicaciones a largo plazo. En este sentido, el paradigma más dañino es el de la supuesta “imposibilidad de tener niveles normales de azúcar en sangre”. Cuando acompaño en mis programas a personas con diabetes, juntos descubrimos que en realidad la normalidad glucémica sí es posible viviendo con diabetes; todo es cuestión de estar dispuestos a aprender, re-aprender paradigmas, y volvernos expertos en nuestra propia diabetes.

¿Cuáles son los principales cambios en las nuevas directrices 2020?… Analizaré algunos de los más relevantes; pero también hablaré de algunas cosas que se han mantenido igual – además de las que ya mencioné arriba, empezando por el estándar de salud más bajo para quienes vivimos con diabetes –, y al mantenerse igual siguen perpetuando un daño, ya que no han rectificado las premisas dañinas en las que se sigue basando su información.

Dan una nueva metodología para evaluar o jerarquizar las evidencias según su nivel de comprobación clínica. Es sin duda uno de los cambios positivos, pero también resultará poco relevante mientras las premisas falsas sigan ahí, y mientras se nos siga dando a quienes vivimos con diabetes un peor estándar de salud.

Pasando a lo más sustancial de sus directrices, cada cierto tiempo parece haber una obsesión por el nuevo concepto o “parámetro del momento”, por ejemplo, justo ahora existe mucha atención hacia el Tiempo en Rango (TER o TIR según siglas en español o inglés respectivamente, time in range). Supuestamente el Tiempo en Rango es “una buena forma de medir” qué porcentaje del tiempo nos mantenemos dentro del rango saludable de glucosa en sangre”… ¿pero eso de qué sirve, cuando este supuesto “parámetro de glucosa en sangre” sigue siendo inadecuado?… En mi opinión, esta obsesión con el TER es un absurdo, pues da un rango demasiado amplio de estar en hipo- e hiperglucemia, cosa que a la larga nos asegura complicaciones.

Es por esto que yo no hablo prácticamente nunca del Tiempo en Rango, sino de normoglucemia, que es lo que nos asegura bienestar y evita complicaciones. La obsesión del momento con el TER también ignora la Ley de las Pequeñas Cifras, de la que hablé en otro artículo: el principio de que al minimizar las cantidades de carbohidratos, minimizamos la necesidad de insulina exógena y también los errores cometidos, así como los eventos de hipoglucemia o hiperglucemia.

Aquí podemos ver sus recomendaciones estándar del TER:

Pero como se puede apreciar, los rangos supuestamente “normales” de glucosa sanguínea a los qué aspirar, siguen siendo demasiado elevados, ¡permitiendo también en el caso de la diabetes tipo 2 y gestacional demasiado tiempo por encima de este rango glucémico, que ya desde el inicio es elevado!… La medición del TER es una obsesión de moda entre muchas personas especialmente con DT1, por ejemplo influencers que le dan gran importancia al TER pero no a la normalidad glucémica. Lo cual, nuevamente, casi garantiza el descontrol glucémico y la aparición de complicaciones con el tiempo.

En cuanto a la hemogloblina glicada HbA1c, la recomendación que proporciona la ADA como supuestamente “buena” para personas con diabetes, sigue estando completamente desfasada con la normoglucemia, y prácticamente nos asegura complicaciones. La ADA recomienda una HbA1c menor a 7,0; o idealmente menor a 6,5. Pero eso sigue siendo demasiado alto y asegura complicaciones de salud a largo plazo. Lo vemos en esta tabla, que es la interpretación del experto Ellis Toussier, quien determina que ya una HbA1c igual o mayor a 5,5 es “mala”:

Mi interpretación, por mi práctica clínica, coincide con la de Toussier (en mi opinión es saludable una HbA1c de máximo 5,4); podemos ver que esto dista mucho de lo que la ADA recomienda como supuestamente “saludable”, que ronda el 6,5 o más. Que nos quede claro que una hemoglobina glicada HbA1c de 6,5 como recomienda la ADA no es saludable, no trae bienestar a largo plazo, nos asegura complicaciones, y es un mal estándar de salud para personas con diabetes o para quien sea. Esta recomendación de la ADA, pro-hiperglucemia en realidad, es altamente criticable pues casi asegura que con el tiempo la persona estará crónicamente enferma y dependiente de medicación cada vez más fuerte, tratamientos e intervenciones que aun así sólo paliarán el daño de la hiperglucemia sostenida a través del tiempo.

También es muy cuestionable su recomendación para niños que viven con diabetes (especialmente tipo 1, que es la más común en niños), pues lo que ellos recomiendan sigue siendo prácticamente pro-hiperglucemia, ¡lo cual especialmente en niños causa complicaciones y daños en el desarrollo, a corto y largo plazo!…. Siendo que los niveles glucémicos normales para niños son más bajos que para adultos. Esto quiere decir que en niños el nivel normal de glucosa en sangre es más bajo que en adultos, lo cual tiene sentido pues su cuerpo es más pequeño y con menor volumen total de sangre, por lo que una cantidad de glucosa que al adulto le causaría hiperglucemia moderada, tiene un efecto mucho más pronunciado y fuerte en niños.

Las situaciones metabólicas que incrementan el riesgo de DM2 (prediabetes) no han sufrido variación, así son: o tener una glucosa basal (GB) entre 100 y 125 mg/dl (5,6 – 6,9 mmol/l), la llamada glucemia basal alterada (GBA); o una sobrecarga oral de glucosa (SOG) a las 2 horas entre 140-199 mg/dl (7,8 – 11,0 mmol/l), la llamada intolerancia a la glucosa (ITG), o una HbA1c entre 5,7 – 6,4% (39-47 mmol/l).

Otros cambios, dentro de los que podrían considerarse positivos, son en cuanto a los parámetros en diabetes gestacional. Sin embargo, estos cambios positivos se van dando muy poco a poco, con demasiada lentitud para quienes vivimos con diabetes y queremos aprender, para conseguir normoglucemia que no solamente es posible, sino que nos ayuda a prevenir complicaciones y tener bienestar. Han cambiado un poco el diagnóstico de diabetes gestacional (DG), definida como algún grado de intolerancia a la glucosa primariamente detectado en el embarazo. Se recomienda practicar algún test para detectar la diabetes (DM) en toda embarazada que acude a consulta si se identifica algún factor de riesgo de DM. En el caso que no se diagnosticara de DM se practicará un test entre las 24-28 semanas. En este caso, teniendo en cuenta las disquisiciones sobre cuál es el método más idóneo para determinar dicho diagnóstico se inclinan por los criterios de la International Association of the Diabetes and Pregnancy Study Groups (IADPSG) con un test de sobrecarga oral a la glucosa (SOG) de “un paso” con 75 gr de glucosa, más que en el criterio de en “dos pasos” mediante una SOG con 50 gr en ayunas seguidas de una SOG con 100 gr a las 3 horas en las mujeres en las que el cribado salió positivo (trabajos de Carpenter y Coustan en base a la prueba de O´Sullivan) de la National Diabetes Data Group, sobre el cual en mi experiencia clínica y tesis doctoral trabajando con embarazadas, no estoy de acuerdo en que sea la única forma de detectar el riesgo en el embarazo.

Con todo, con la estrategia de un solo paso se incrementa la incidencia de la DG entre un 5-6 a un 15-20%, al ser un solo valor el que da el diagnóstico. Con todo concluyen que la esta estrategia sería la más costo-efectiva si tras ella la mujer recibe los consejos adecuados para prevenir la DM2. Las mujeres que han padecido una DG a las 4-12 semanas tras el parto precisarán una nueva SOG con 75 gr de glucosa para reevaluarlas con los criterios de mujer no gestante. En el caso que se les detectara prediabetes, recibirán consejos sobre modificación de los estilos de vida y/o metformina para prevenir la DM. En mujeres con antecedente de DG el cribado de prediabetes o DM deberá repetirse cada 3 años.

Todo esto en su conjunto (en especial el hecho de no recomendar ni reconocer la posibilidad de la normoglucemia), nos lleva al hecho de que es muy frustrante – ¡y yo misma lo viví! – seguir por mucho tiempo los consejos de los profesionales, los “maestros”, la gente que supuestamente sabe mejor que nadie, y cuyos consejos supuestamente deberían asegurarnos bienestar… y que con el tiempo resulte que tenemos inicios de nefropatía, retinopatía, cardiopatía, incluso desde muy jóvenes. Al seguir sin recomendar verdadera normoglucemia, la ADA sigue dando a entender que quienes vivimos con diabetes “no podemos” tener niveles de glucosa en sangre normales, como los de una persona sin diabetes. Y en muchísimas ocasiones incluso existe el mensaje de que si acaso queremos o intentamos tener normoglucemia, entonces “estamos locos, estamos obsesionados”, etc., como si la normoglucemia fuese imposible para la persona que vive con diabetes. ¡Yo misma ahora sé que no es verdad, sé que la normoglucemia sí es posible y que es la única manera de asegurar salud y bienestar!…

Una alimentación baja en carbohidratos, basada en comida real, nos lleva a tener estabilidad y normalidad glucémica, evitando lo más posible las hipo- e hiperglucemias de la montaña rusa que sucede con la alimentación convencional alta en hidratos (¡que la ADA increíblemente aún recomienda, aún para quienes vivimos con diabetes que es prácticamente una intolerancia a los carbohidratos!). No se vale que por vivir con diabetes nos retengan en un estándar de salud peor, más bajo que para quienes viven sin esta condición. Es una manera de ignorar nuestro derecho a la salud y al bienestar.

Todo esto es posible si nos dedicamos a aprender y a volvernos expertos en manejar nuestra propia diabetes. Yo no le llamo “obsesión” sino “responsabilidad”, conciencia y deseo de aprender, para poder manejar exitosamente nuestra diabetes en salud y bienestar. Recuerda que si deseas hacer esto mismo, es mucho más seguro y efectivo hacerlo de la mano de un profesional cualificado.

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Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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¿Desajuste hormonal en mujeres, insulina y carbohidratos?

La semana pasada hablamos de los hombres, y de cómo existe una relación entre su alimentación y los desajustes hormonales que la alimentación inadecuada puede causarles a ellos (concretamente expresados en disfunción eréctil). Hablemos ahora de las mujeres y los desajustes hormonales – ¡con graves consecuencias en su salud y fertilidad! – que ellas pueden tener cuando existe esta misma alimentación inadecuada.

Estamos acostumbrados a ver como “normal” que muchísimas mujeres, casi la mitad de ellas, tengan algún desajuste hormonal, que casi siempre se manifiesta con alguna molestia visible, algunas incluso muy severas: desde periodos irregulares y/o muy abundantes, dolor severo antes de o durante la regla, problemas en la piel, desequilibrios en el peso, pérdida de pelo, dificultad para concebir, quistes en ovarios o matriz, etc. Muchos de estos son síntomas del síndrome de ovario poliquístico (SOP); aunque es muy importante recalcar que muchas mujeres manifiestan estos síntomas aunque no tengan quistes en los ovarios, y asimismo algunas pueden tener los quistes sin mostrar los síntomas.

A grandes rasgos, nos podemos dar cuenta de que muchas de estas manifestaciones del desajuste hormonal, suponen una “androgenización” de la mujer – es decir, nuestros cuerpos están mostrando signos de, por así decirlo, “volverse un poco más como un hombre”: la pérdida de cabello en la cabeza, al tiempo que aparece vello en otras áreas donde una mujer normalmente no lo tiene (como la espalda o barbilla), las irregularidades con el período o incluso dejar de menstruar, la incapacidad para concebir (lo que indica que el aparato reproductor femenino no está funcionando bien), algunas incluso presentan cambios hacia una voz más grave. Esto nos indica entonces, que todos estos síntomas están relacionados y que tienen qué ver con nuestras hormonas sexuales: testosterona, estrógenos, etc. Todas las personas, hombres y mujeres, tenemos presencia de las hormonas de ambos sexos; pero lo normal biológicamente hablando es que en los hombres exista mucha más fuerte presencia de testosterona (y una carga más baja de las hormonas femeninas), mientras que en mujeres deberán predominar las hormonas femeninas como estrógenos, progesterona, etc., y con una carga mucho menor de testosterona.

¿Y esto qué tiene que ver la comida?… La alimentación moderna de nuestra sociedad actual, muy alta en carbohidratos (¡por recomendación incluso de los organismos oficiales!), tiene una fuerte relación con estos desbalances hormonales. Cuando comemos alimentos ricos en hidratos de carbono, en especial los procesados de origen industrial, lo que estamos consumiendo es glucosa: azúcar que se va a nuestra sangre. Dado que la glucosa en sangre es tóxica cuando rebasa un cierto nivel (que tiene un umbral bastante bajo, y es muy fácil de rebasar con estas comidas); el cuerpo necesita entonces producir insulina, la hormona encargada de “sacar” la glucosa de la sangre y almacenarla en las células. A más glucosa y azúcares consumidos, más insulina necesita producir nuestro páncreas.

Una alimentación así, alta en carbohidratos y azúcares, va directamente en contra de nuestro diseño genético. Al estar alimentándonos con bombazos de glucosa constantes, nuestro cuerpo con el tiempo empieza a volverse resistente a la insulina, es decir, la insulina comienza a ser cada vez menos efectiva (esta condición es ya la antesala de la diabetes tipo 2). Esto provoca un círculo vicioso en donde el cuerpo producirá cada vez más y más insulina, cuando intenta reparar el daño provocado por la alimentación alta en carbohidratos, pero la insulina cada vez sirve menos y menos. A este nivel elevado de insulina, de manera constante, se le conoce como hiperinsulinemia.

En el caso de las mujeres, esta hiperinsulinemia provoca una infinidad de desajustes corporales y hormonales. En el tema que nos concierne hoy, el principal desajuste es, precisamente, que la hiperinsulinemia provoca un aumento de la testosterona. Esto causa que la mujer no ovule (anovulación), y que aparezca el síndrome de ovario poliquísitico (SOP, aunque nuevamente, esto no indica necesariamente que se tengan quistes). La anovulación y el SOP se retroalimentan mutuamente: mientras la mujer no ovule, continúan los síntomas del SOP, y mientras exista testosterona elevada y SOP, la mujer no ovulará.

Tristemente – y de forma trágica para muchas mujeres, que sufren con todo esto severos daños a su salud además de no poder tener hijos –, la mayoría de profesionales médicos están tan acostumbrados a solamente atender los síntomas (y no las causas del problema), además de tener “visión de túnel” en donde solamente miran su estrecha área de especialidad y no la relación con el “todo”; que no ven la relación que todos estos síntomas tienen entre sí, ni tampoco la relación que todos ellos tienen con la alimentación. Una mujer que presenta, por ejemplo, una acumulación de síntomas como acné más allá de la adolescencia, manchas marrones en la piel, pérdida de cabello, vello en lugares indeseados, así como períodos irregulares y dolorosos; podría pensar que todas estas cosas son aisladas y causadas por diferentes factores. Pero lo más probable – ¡y lo que sucede en la inmensa mayoría de los casos! – es que todas ellas tengan su origen en la hiperinsulinemia provocada por una alimentación convencional, alta en carbohidratos.

La hiperinsulinemia, que desemboca más pronto que tarde en resistencia a la insulina, es la verdadera culpable de una buena parte de las enfermedades modernas. Se tenga o no se tenga un diagnóstico de diabetes; prácticamente todas las personas que llevan esta alimentación moderna, alta en carbohidratos, tienen algún grado de hiperinsulinemia – y seguramente también muestran alguno de sus síntomas, que pueden ser tan variados que van desde afectaciones a la piel, riñones, corazón, vista, hormonas sexuales, etc. Y esto es porque todos nuestros órganos sufren daños cuando hay hiperglucemia crónica, hiperinsulinemia o ambas. Es quizá la condición más prevalente y sub-diagnosticada de la sociedad actual. También tener en cuenta que es muy importante, al realizar una analítica de laboratorio, medir el nivel de insulina en la sangre, aún si la glucosa en sangre se muestra normal. Ya que con cualquier estilo de alimentación alta en carbohidratos, lo más probable es que ya exista hiperinsulinemia, aún si la glucosa en sangre se sigue mostrando dentro del rango normal.

Especialmente con nosotras las mujeres, viene después la tragedia de la medicación. Ya vemos como “normal” que a millones de mujeres y jovencitas, ¡incluso a niñas en plena pubertad, desde los doce o trece años de edad!, ante la más mínima sombra de un desajuste hormonal (que puede ser desde el acné que es normal precisamente en la pubertad y adolescencia, hasta dolores menstruales) se les prescriban medicamentos, hormonas y píldoras anticonceptivas que solamente enmascaran los síntomas. Como expliqué, la falta de ovulación está en la raíz de estos síntomas… y la píldora anticonceptiva es un coctel de hormonas sintéticas, que justamente lo que hacen es que la mujer no ovule. Es decir, la píldora anticonceptiva no “regula” absolutamente nada, sino que directamente no hace más que enmascarar los síntomas. ¡Sin mirar siquiera la causa, la raíz del problema!…

Sin duda la aparición de la píldora y de otros métodos anticonceptivos modernos, han supuesto un avance para la igualdad de género; es muy bueno que mujeres y hombres tengamos opciones para decidir cuándo tener hijos y cuándo no. Pero hay que ser sumamente cuidadosos al meter en nuestro cuerpo hormonas externas y sustancias sintéticas, que siempre tendrán efectos secundarios, sí o sí. Un anticonceptivo hormonal especialmente, ¡no se le debería prescribir a una niña que aún está creciendo, y tan sólo porque “tiene algo de acné”!… Prácticamente todos conocemos mujeres que se han quejado de los efectos de estas píldoras: cambios de ánimo, ganancia de peso, agravar una depresión, entre otro sinnúmero de efectos desagradables. Es bueno que existan las opciones, pero lo inadecuado es que no nos adviertan que la píldora tan sólo enmascara los síntomas, y que además nos causará otros problemas. También deberían advertirnos que muchas mujeres, al dejar la píldora porque quieren concebir un hijo, pueden tener grandes problemas que retrasen por años o hagan imposible la concepción… ya que después de un bombardeo de hormonas sintéticas durante años, el cuerpo necesitará tiempo para “limpiarse” y reajustarse; y tristemente para algunas mujeres este reajuste nunca logrará deshacer por completo los daños de la píldora – especialmente si la alimentación sigue siendo inadecuada.

La realidad, y lo que muchísimas mujeres ya hemos comprobado en carne propia, es que nuestros ejes hormonales averiados pueden restaurarse con una facilidad inmensa, cuando volvemos a cómo era la alimentación en nuestros orígenes como humanidad: una alimentación basada en comida real, baja en carbohidratos, y con ingredientes de calidad. Si bien estos problemas con desequilibrios hormonales no se restauran de la noche a la mañana – ya que el daño tampoco se hizo en un día –, sí que pueden empezar a notarse beneficios tras unas pocas semanas.

El conocimiento convencional sobre nutrición, lamentablemente, aún está plagado de mitos y de premisas falsas, que no han hecho sino enfermar al mundo (¡y eso incluye desajustarnos hormonalmente!): el mito de que se deben “evitar las grasas”, de que “hay que comer muchos carbohidratos pues son la base de la pirámide alimenticia”, etc). Es una pena que tantas mujeres especialmente, queriendo cuidar su cuerpo o volver a su peso saludable, adopten dietas de moda que no tienen ninguna base científica, y que con frecuencia son “bajas en grasas”. ¡Esto es una doble catástrofe en el caso de nosotras, que necesitamos aún más grasas saludables que los hombres!… Todas nuestras hormonas están hechas de grasa (incluyendo colesterol), además de que nuestros cuerpos naturalmente guardan un poco más de grasa que el cuerpo masculino; sobre todo en áreas como senos, caderas, vientre bajo, etc. Nuestros cuerpos femeninos con mayor razón nos piden la ingesta de grasas saludables, más que los varones.

Tengamos diabetes tipo 1 o no, los efectos negativos suelen verse de igual forma. Cuando una mujer empieza a llevar una dieta “baja en grasas” (cosa que casi siempre significa “alta en carbohidratos”, ya que las grasas son muy saciantes, y si las quitamos de nuestra dieta estaremos siempre hambrientas y queriendo comer más), rápidamente llegan los desajustes hormonales: manchas en piel, pérdida de cabello, irregularidad en el período, además de que ni siquiera se logra perder el peso deseado… Y dado que las mujeres sólo somos fértiles un breve período de nuestra vida, tristemente muchas de ellas tendrán problemas para concebir la cantidad de hijos deseados; quizá sin darse cuenta jamás que estos desajustes probablemente se podían evitar, o mejorar en gran medida, con una adecuada alimentación. En las mujeres con diabetes tipo 1, diríamos que la falta de normalidad y estabilidad glucémica no solo nos hará tener más riesgo de complicaciones diabéticas en todos los órganos del cuerpo, sino la consecuente desregulación en varios ejes hormonales, en este caso refiriéndonos a las hormonas femeninas.

Si bien pueden existir trastornos hormonales que tengan otros (muy variados) orígenes, la alimentación suele estar en la raíz de estos problemas, ya que cada cosa que comemos contiene indicaciones metabólicas para nuestro cuerpo: instrucciones sobre qué hacer con cada sustancia e indicadores que activarán o desactivarán diferentes hormonas. Pero incluso cuando el problema hormonal tiene otros orígenes, el volver a una alimentación originaria y saludable ayudará enormemente en el problema que se esté tratando de resolver. Un aprendizaje acompañado, que permita manejar adecuadamente condiciones como la diabetes o la resistencia a la insulina, es una opción efectiva y recomendable para iniciar junto con otros el camino del bienestar.

Mi propia experiencia así me lo indica. Vivo desde hace 25 años con diabetes tipo 1, y desde hace 15 años hago una alimentación low-carb. He vivido en carne propia el reajuste hormonal que supuso este cambio en mi alimentación, y cómo esto se empezó a reflejar poco a poco en mi bienestar físico, hormonal y psicológico. Cuando quise quedarme embarazada, lo logré de manera bastante rápida, en un lapso de tres meses. Tuve también un embarazo saludable, continuando con la alimentación baja en hidratos, un parto vaginal normal; y mi hija nació sana, sin ninguna complicación asociada a las gestantes con diabetes.

Mis programas de acompañamiento:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.

Si eres padre o madre de niños o adolescentes con con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a ver mi último webinar “3 secretos para Resetear Bien la diabetes tipo 1”, en donde aprenderás los 3 fundamentos más importantes para tener coherencia en salud a través de la verdadera normalidad glucémica: https://youtu.be/zcVPkfJK9-s y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento personalizados/grupales DIABETES BIEN online para encajar la diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud. Mi próximo programa inicia este 23 de noviembre

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg .

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Disfunción eréctil e hiperglucemia

Muchos hombres que viven con diabetes, sea tipo 1 (DT1) o tipo 2 (DT2); encuentran que con el tiempo empiezan a tener problemas de disfunción eréctil – es decir, la incapacidad para tener o mantener una erección. Aproximadamente la mitad de los hombres con diabetes pueden tener este problema a lo largo de su vida. Esto naturalmente puede causar estrés y dificultades a nivel psicológico, tensión en su vida de pareja, problemas para lograr un embarazo en sus parejas, etc. Muchas veces incluso, esta disfunción eréctil es el primer síntoma que los lleva a buscar ayuda médica y a recibir el diagnóstico de diabetes.

¿Por qué sucede?… A grandes rasgos, podemos decir que las causas de la disfunción eréctil pueden ser neurológicas (es decir, físicas y relativas al cuerpo más estrictamente) o psicológicas (relativas a nuestras emociones y psicología). Y la condición de diabetes puede provocar, agravar o afectar los dos tipos de causas.

Tratándose de las causas neurológicas, el factor más importante y que influye más directamente en la disfunción eréctil, es el nivel de glucosa en la sangre (glucemia). La hiperglucemia crónica – es decir, niveles de glucosa en sangre elevados durante mucho tiempo por encima de lo normal, que es entre 70 y 100 mg/dL – es una de las causas directas de disfunción eréctil. Esto es porque la presencia de azúcar (glucosa) en nuestra sangre, va causando con el tiempo muchos daños a todas nuestras venas, arterias y nervios; especialmente los que son más delicados y/o que están más lejos de nuestro corazón y que por lo tanto son los primeros en dañarse por la mala circulación y por la presencia de glucosa en sangre. Es por ello que tantas personas con diabetes, y que no llevan un buen tratamiento, sufren con el tiempo daños severos en ojos, riñones, extremidades, en sus órganos sexuales y su fertilidad, etc. Todos estos daños, aunque parezcan “no relacionados”, en realidad suelen tener la misma causa: hiperglucemia crónica. Y en el caso de los hombres, esta hiperglucemia puede provocar que con el tiempo se dañen las arterias, venas y nervios del pene y del área pélvica, dificultando la erección.

También recordemos que la alimentación y la glucemia juegan un papel fundamental en la fabricación y funcionamiento de nuestras hormonas; y estos procesos dependen especialmente de las cantidades y calidades que consumamos de grasas saturadas (hay que consumir de preferencia más y de buena calidad), proteínas (de las cuales hay que consumir la cantidad adecuada y de buena calidad) e hidratos de carbono (de preferencia consumir muy pocos, y sólo los provenientes de comida real y de buena calidad). Al escuchar la palabra “hormona” mucha gente suele pensar más en las mujeres por sus ciclos hormonales de menstruación y ovulación; pero todos los seres humanos tenemos cuerpos que son regulados enteramente por hormonas, que dictan todos nuestros procesos digestivos, reproductivos, inmunes, y de todo tipo. En el cuerpo de los hombres, la testosterona es la hormona que juega un papel fundamental en los procesos sexuales y reproductivos, por lo que la alimentación afectará en el caso de ellos la fabricación y niveles de testosterona.

Por lo tanto, los hombres con diabetes que tienen problemas de disfunción eréctil pueden verse enormemente beneficiados por una alimentación adecuada, baja en carbohidratos y con comida real, de ingredientes de calidad. Aprender a manejar la condición de diabetes; llevando una alimentación adecuada y que mantenga estables los niveles de glucosa en sangre (manteniendo normalidad glucémica), se pueden evitar o mejorar prácticamente todas las complicaciones asociadas a la diabetes. Esto incluye que con una adecuada alimentación puede mejorar mucho un problema de disfunción eréctil; haciendo que la condición deje de avanzar y que para muchos hombres vuelva a ser posible tener y mantener erecciones. Esta estrategia deberá mantenerse a largo plazo, y requiere estar dispuesto al aprendizaje para un óptimo control y manejo de la condición de diabetes, que lleve a tener normalidad glucémica la mayor parte del tiempo. Otro factor que también ayudará es la adecuada actividad física.

Después están las muchas causas psicológicas que también pueden llevar a tener disfunción eréctil; desde el estrés y ansiedad, hasta problemas de depresión, baja autoestima, complicaciones psicológicas en la vida de pareja, etc. Todas estas causas también pueden ser efectos secundarios de algunos medicamentos, del uso de tabaco u otras sustancias controladas, de deficiencias hormonales, o de la alimentación inadecuada que afecta también nuestro estado de ánimo.

Además, puesto que somos seres muy complejos y cambiantes; las causas neurológicas y las psicológicas, así como la alimentación, se retroalimentan unas a otras, en ciclos que pueden ser virtuosos o viciosos. Por ejemplo, un ciclo virtuoso sería uno en donde el hombre decide aprender para llevar una alimentación adecuada, esto le motiva y también le da más energía, lo cual ayuda a combatir la depresión, y al ver buenos resultados esto a su vez le motiva también a hacer más ejercicio, seguir comiendo saludable, etc. Un círculo vicioso sería uno en donde la condición de diabetes provoca que el hombre se sienta ansioso y decida fumar, lo cual complica más la disfunción eréctil, y ello a su vez no le motiva a mejorar su alimentación para el bienestar, con lo que aumenta la ansiedad, problemas de sueño que también lo empeoran todo, etc. Con nuestras decisiones y nuestro aprendizaje (¡especialmente si es un aprendizaje acompañado!) podemos iniciar ciclos virtuosos; en donde la mejora en unas áreas de nuestra salud global nos lleve a la mejora en otras áreas y otros factores.

Otro factor de importancia son los medicamentos. El manejo de la diabetes implica que en los casos necesarios se utilicen adecuadamente los medicamentos que un profesional haya recetado. Esto se refiere tanto al uso de las dosis correctas de insulina y/o medicamentos antidibéticos (en los casos de DT1 y DT2). También existen conocidos medicamentos que ayudan directamente a la disfunción eréctil, tales como Viagra y Cialis. Sin embargo, como cualquier otro medicamento, éstos pueden tener importantes efectos secundarios, y solamente deberán utilizarse con la receta y el seguimiento de un profesional. Hay que ser especialmente cuidadoso si se toman a la vez otros medicamentos, ya que la combinación de dichos medicamentos con el Viagra o Cialis podría causar afectaciones graves a la presión arterial. Sin embargo, siempre es preferible que nuestras complicaciones de salud sean corregidas de manera natural y sana con una alimentación adecuada para el bienestar, ya que así evitamos meter en nuestro cuerpo químicos y sustancias sintéticas, que siempre tienen algún efecto secundario en nuestro equilibrio corporal, ya sea leve y pasajero, o grave y prolongado.

El aprendizaje acompañado, de la mano de un profesional que trate a la persona con diabetes como a un igual, puede ser un factor fundamental y lo más efectivo para comenzar a combatir problemas (entre ellos la disfunción eréctil) y llevar un manejo adecuado de la diabetes. Como he dicho antes, el único tratamiento adecuado y de largo plazo para la diabetes es la educación, el aprendizaje que nos haga volvernos expertos en nuestra propia diabetes, para vivir en bienestar y evitar todo tipo de complicaciones.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si eres padre o madre de niños o adolescentes con con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a ver mi último webinar “3 secretos para Resetear Bien la diabetes tipo 1”, en donde aprenderás los 3 fundamentos más importantes para tener coherencia en salud a través de la verdadera normalidad glucémica: https://diabetesbien.com/webinar/ , y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar la diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud. Mi próximo webinar será el 16 de noviembre, ¡apúntate!

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg .

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si te puedo ayudar.

El porque del pie diabético

Una complicación común en personas con diabetes que no llevan un adecuado seguimiento y tratamiento, son las lesiones en extremidades, y especialmente los pies. Dado que estos daños son relativamente comunes, incluso se conoce a estas lesiones en muchos lugares como “pie diabético”. En casos muy severos, de descuido prolongado, estas lesiones y daños pueden terminar en amputación del pie y partes de las piernas, debido a infecciones y daños irreversibles a los tejidos, venas y nervios de los pies.

Esto sucede por daños en la circulación sanguínea, ya que este “pie diabético” en realidad es una neuropatía, es decir, una alteración en los nervios localizados en los pies. Las venas que tenemos en los pies son las más alejadas de nuestro corazón. Esto quiere decir que, si no se lleva un adecuado manejo de la condición de diabetes, en donde exista normoglucemia; los altos niveles de azúcar en la sangre (la condición de hiperglucemia) van dañando con el tiempo las venas y arterias; siendo uno de los daños más severos el que sucede en nuestras extremidades, ya que por estar alejadas del corazón no reciben una adecuada irrigación sanguínea.

Tal como sucede con todas las complicaciones relacionadas a la diabetes; la realidad es que estos daños y complicaciones no son ocasionados por la condición de diabetes en sí misma, sino por la hiperglucemia crónica – los elevados niveles de azúcar en la sangre. El manejo inadecuado de la glucemia (o la total falta de tratamiento y seguimiento a los niveles de glucosa en sangre), son lo que en realidad causa todas estas complicaciones, incluyendo en los pies, se tenga o no se tenga diabetes. Es la hiperglucemia crónica la causante de innumerables daños a nuestro organismo; no sólo estos daños a las extremidades, sino pudiendo también ocasionar retinopatías (que pueden terminar en ceguera), nefropatías, daños cardiacos, etc.

Si vivo con diabetes, ¿cómo puedo evitar daños y lesiones en los pies?… La solución radica en la educación que permita lograr normoglucemia, es decir, niveles normales y saludables de azúcar en la sangre, que persistan la mayor parte del tiempo. Únicamente el aprendizaje, de preferencia con acompañamiento de un profesional (y aún mejor si este profesional vive también con diabetes y ha experimentado en su propio cuerpo cómo es vivir con diabetes), nos ayudará a lograr el objetivo de vivir en bienestar, evitando todas las complicaciones diabéticas o asociadas a la diabetes.

Con un adecuado acompañamiento, podremos volvernos expertos en la propia diabetes, ya que cada cuerpo funciona de maneras ligeramente distintas. Este aprendizaje acompañado, y por medio de la experimentación que nos permita lograr nuestros objetivos en salud, es la manera para lograr de forma autónoma la normoglucemia y manejar adecuadamente nuestra diabetes. Es fundamental alcanzar la normoglucemia; algo que lamentablemente no sabe hacer casi nadie en nuestras sociedades, ya que la alimentación convencional o “moderna” – basada en los dañinos carbohidratos – vuelve prácticamente imposible alcanzar esta normalidad glucémica. Además, la mayoría de profesionales y sanitarios aún operan con información obsoleta e inadecuada, con la que el acompañamiento se vuelve deficiente al estar basado en premisas nutricionales falsas – que no funcionan – y en autoritarismo en lugar de aprendizaje entre iguales. Es por ello que en mis grupos de seguimiento y acompañamiento a las personas con diabetes, me baso en un acompañamiento entre iguales, que permita a la persona alcanzar la autonomía para el manejo de su condición de diabetes.

Para evitar daños y complicaciones asociadas a la diabetes, el factor más importante es la alimentación adecuada, que ayude a evitar daños a la circulación en general, logrando la normoglucemia. Tratándose específicamente de los pies, es importante mantener una adecuada hidratación, llevando también revisiones periódicas con un podólogo además de los profesionales con los que se lleve el acompañamiento a la diabetes en sí misma (nutricionista, endocrinólogo, etc.).

Estos exámenes rutinarios a los pies son muy importantes, ya que cuando existen daños neurológicos, puede llegar a suceder que la persona no siente ningún dolor o anormalidad a pesar de que exista un daño, pues precisamente la afectación a los nervios puede ocasionar que exista un daño aunque éste no sea perceptible. El profesional de salud también deberá formar a la persona en el auto-examen de pies, para llevar un correcto cuidado preventivo, revisando que no existan úlceras, moretones, ampollas, quemaduras, etc. Si se ha tenido durante muchos años una diabetes mal controlada, también se deberá poner atención especial al momento de hacer deporte, ya que la circulación en los pies podría estar deteriorada.

Esta atención debe incluir el uso de un calzado adecuado, con el que los pies se encuentren en buena postura y dando un soporte correcto. Antes de iniciar un programa de ejercicios, es recomendable consultar con un médico o podólogo y tomar las precauciones necesarias en cuanto a calzado, postura y estado de los pies, etc. Además, si se tiene un sobrepeso excesivo, esto también pone mucha presión extra a los pies – obligando también en ocasiones a las malas posturas al caminar o al realizar otras actividades –, por lo que también es importante que la alimentación adecuada nos lleve a tener un peso corporal adecuado y saludable.

Por otra parte, esta alimentación adecuada, baja en carbohidratos, nos ayuda a evitar posibles infecciones causadas por hongos y bacterias; pues es importante recordar que las bacterias y hongos se alimentan de azúcar (glucosa), por lo que una alimentación convencional alta en glucosa contribuye a dar a hongos y bacterias dañinas su alimento preferido. En cambio, una alimentación baja en carbohidratos y basada en comida real, convierte a todo nuestro cuerpo en un ambiente saludable y en equilibrio, que se encuentre mucho más fácilmente libre de organismos patógenos como los hongos y bacterias dañinas.

Los dos factores fundamentales que nos ayudarán a vivir en bienestar a pesar de – o gracias a – la diabetes, evitando complicaciones de salud; son el aprendizaje y una alimentación adecuada, baja en carbohidratos y basada en comida real, con ingredientes de calidad. Esto nos pondrá en el camino de vivir en bienestar y evitando todas las complicaciones relacionadas a la diabetes, incluyendo en los pies.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si eres padre o madre de niños o adolescentes con con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a ver mi último webinar “3 secretos para Resetea Bien la diabetes tipo 1” en donde aprenderás los 3 fundamentos más importantes para tener coherencia en salud a través de la verdadera normalidad glucémica https://diabetesbien.com/webinar/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar la diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

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Mitos y verdades sobre la diabetes Tipo1 y Tipo 2, Parte 2.

Anteriormente enumeré algunos de los mitos más comunes que escuchamos acerca de la diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2. Aquí continuaré desmintiendo algunas otras de estas creencias populares; derivadas sobre todo del desconocimiento y de la falta de aprendizaje o de actualización, acerca de la condición de diabetes.

Mito: La necesidad de utilizar insulina pinchada en diabetes tipo 2, es indicación de tener un caso grave o “muy severo”.
Realidad: Mencioné en la entrada anterior sobre los mitos en diabetes; que no existen “grados” de diabetes, ni en el tipo 1 (DT1) ni tampoco en el 2 (DT2). La presencia de diabetes se mide con indicadores numéricos objetivos: se tiene o no se tiene. (Lo que puede haber son grados de daños causados por la hiperglucemia crónica, pero eso no indica que sea una diabetes “más severa”).

Llevando el tratamiento adecuado, se controla no la diabetes en sí misma, sino la glucemia (nivel de azúcar en la sangre). Y la insulina – sea endógena o exógena – es la principal sustancia que permite controlar esta glucemia. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no fabrica insulina, y siempre es necesario pincharla externamente. En la diabetes tipo 2, generalmente el cuerpo sí fabrica insulina pero ésta se ha vuelto insuficiente o ineficaz, ya que el cuerpo generó resistencia a ella; y para muchas personas con diabetes tipo 2, pinchar insulina “pramaturamente” se vuelve una ayuda valiosa en el control glucémico, o es a veces la única manera de normalizar la glucemia. No es un indicador de que la diabetes sea “más grave”. Para lograr esta normoglucemia y evitar los daños asociados a la hiperglucemia crónica (cardiopatías, nefropatías, retinopatía y neuropatía, etc.), la persona debe llevar una alimentación adecuada, así como un aprendizaje y educación continuos con el acompañamiento de un profesional; pero también el uso adecuado y eficaz de medicamentos en los casos pertinentes, es una herramienta valiosa para el manejo de la diabetes para el bienestar. Y en muchos casos, la insulina es parte de ese uso de medicamentos para lograr la normoglucemia.

Mito: La persona con DT2 que empieza a utilizar insulina, está en la «fase final» de la diabetes.
Realidad: Nuevamente, utilizar insulina no tiene nada qué ver con que la diabetes sea “severa”, “terminal”, “muy grave”, “catastrófica” ni nada de eso. Tiene qué ver, simplemente, con que la insulina es la principal sustancia encargada de regular la glucemia; y que en el caso de muchas personas con DT2, es una ayuda inmediata o la única manera de lograr una normoglucemia estable, que evite daños a futuro.

Este mito tan dañino puede provocar que muchas personas con DT2 se resistan al uso de la insulina, pensando que “eso quiere decir que ya están muy graves”. Cuando por el contrario, un uso temprano de insulina pinchada – junto con alimentación adecuada baja en hidratos – podría ayudar a lograr la normoglucemia más pronto, antes de que se presenten daños. La insulina es una sustancia necesaria para nuestra supervivencia, desde que nacemos hasta que morimos. Este mito provoca que mucha gente vea a la insulina como el tratamiento “terminal” para una “diabetes muy grave”, o piensan que están próximos a morir, ¡cuando en realidad el uso adecuado de la insulina puede ayudar a prolongar su vida en bienestar!… Probablemente el origen de este mito es porque vieron a algún familiar o conocido que tuvo diabetes sin ningún tratamiento durante muchos años, provocándose daños muy severos por hiperglucemia, y solamente hasta los últimos momentos – cuando ya la salud estaba en estado crítico – se comenzó a pinchar insulina, y por ello se pudo llegar a creer que la insulina se utilizaba en una “fase terminal”. Lejos de ello, recordemos que el cuerpo de la persona sin diabetes produce insulina todo el tiempo, regulándola según las necesidades y la alimentación, para lograr normoglucemia. Y en la persona con DT2, su uso adecuado y en el momento adecuado puede evitar posibles daños.

Otro posible origen de este mito, es el hecho de que hay personas con DT2 que durante los primeros años tras el diagnóstico, toman antidiabéticos orales para estimular la producción de insulina en el páncreas. Sin embargo, con el tiempo el páncreas deja de responder a este estímulo (en especial si no se está llevando el tratamiento adecuado y la alimentación adecuada), por ello se empieza a pinchar insulina para seguir “regulando” ineficazmente la glucemia. Pero una vez más, esto no indica “una fase grave o terminal” de la diabetes, sino el hecho de que el páncreas ya se exprimió con los antibióticos orales comunes, y dado que el cuerpo sigue necesitando insulina, pincharla externamente será lo más adecuado para mantener bienestar. Y esto no indica el fin de la vida, ni el fin de la salud o del bienestar: la única diferencia es que ahora la insulina vendrá de afuera y no de adentro. Con la alimentación, aprendizaje objetivos y tratamiento adecuados, se podrá vivir muchos años con salud y bienestar.

Mito: Si me siento bien y sin síntomas, no tengo que preocuparme por el nivel de glucosa en sangre.
Realidad: aunque tenemos la tendencia natural a creer que “si me siento bien, todo está bien”, esto a veces es engañoso, pues cualquier hiperglucemia sanguínea causa daños que, aunque no se sientan en ese momento, con el tiempo se irán acumulando y notando cada vez más. No es posible evaluar o tratar la DT1 o la DT2 basándonos simplemente en “cómo me siento”: las analíticas, el monitoreo de glucosa sanguínea, y el aprendizaje como único tratamiento para la diabetes, son necesarios de manera constante, aunque en un momento dado nos sintamos bien. Especialmente en la DT2, es una condición donde la persona puede pasar muchos años “sintiéndose bien”, pero acumulando pequeños daños – después cada vez más grandes y notorios – por hiperglucemia crónica. Muchos de ellos viven muchos años con la condición antes de que se haga siquiera el diagnóstico, “sintiéndose bien” pero con un sistema metabólico y corporal que poco a poco se va dañando, pues la hiperglucemia crónica causa daños que con el tiempo sí que serán notorios y graves: enfermedad cardiaca, enfermedad renal, daños a la vista, pérdida de extremidades, etc. Si nos esperamos hasta “sentirnos mal”, gran parte de estos daños serán, para entonces, irreversibles. Por ello vigilar la glucosa en sangre, aprender, y llevar una alimentación adecuada, son la manera de prevenir casi todas las complicaciones. La ausencia de síntomas no indica necesariamente un estado óptimo de salud. En mi experiencia clínica, muchos pacientes llegan conmigo pensando que se “sienten bien” y cuando comienzan a normalizar los niveles de GS se dan cuenta que en realidad no se “sentían bien”, no conocían esa sensación óptima de estar con normoglucemia.

Mito: El uso de la insulina causa ceguera.
Realidad: dado que el cuerpo de todos los seres humanos requiere insulina para sobrevivir, ¡es evidente que la insulina no causa ceguera!… Este mito probablemente también se originó porque hay una confusión entre correlación y causa: probablemente hubo personas que vieron a un familiar o amigo que pasó muchos años viviendo con diabetes y con hiperglucemia crónica, sin ningún tratamiento ni ningún cuidado, y para cuando llegó el momento en que ya existían daños críticos a la vista, sólo entonces se estaba iniciando un tratamiento con insulina, mismo que probablemente debió haber iniciado años atrás y que podría haber llegado a evitar la ceguera.

Cuando ya existe un daño a la vista, debido a hiperglucemia crónica, un uso tardío de la insulina sin aprendizaje, metas y tratamiento alimentario eficaz, desafortunadamente no lo corregirá. De ahí vino probablemente el error de pensar que “la insulina causó la ceguera”; cuando la insulina simplemente es parte de nuestras necesidades metabólicas básicas. Su uso adecuado en diabetes, lejos de ser dañino a la vista o a ninguna otra cosa, puede alargar nuestra vida en salud y bienestar óptimos. ¡Es más bien la falta de insulina, en condiciones de hiperglucemia crónica, la que sí puede causar ceguera, entre muchos otros daños a todo el cuerpo!, baste con nombrar este estudio que asoció el aumento de retinopatía entre inidividuos con HbA1c igual o mayor a 5,5%…Los tejidos y partes de nuestros ojos son muy delicados. Aprendiendo, alimentándonos adecuadamente, y utilizando correctamente la insulina en diabetes, podemos evitar durante décadas cualquier daño a la vista.

Mito: Inyectándose insulina o tomando pastillas antidiabéticas, la persona con diabetes puede “comer lo que quiera”.
Realidad: ya había comentado en otro artículo, dedicado enteramente a este mito, por qué es un error pensar que “pinchando insulina puedo comer lo que quiera”. Tiene qué ver también con la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos dice que sólo llevando una alimentación adecuada se puede regular de manera mucho más fácil la glucemia y las necesidades de insulina externa. Si llevamos una alimentación “de moda”, la más común en la actualidad, alta en carbohidratos, azúcares y procesados (que desafortunadamente algunos profesionales aún recomiendan); provocamos la conocida “montaña rusa metabólica”, de las hiperglucemias e hipoglucemias constantes, con la que se vuelve imposible el control glucémico, y que reducen drásticamente la eficacia de la insulina y de las pastillas antidiabéticas.

Es por ello que la insulina y los medicamentos antidiabéticos no son una fórmula mágica que nos permiten descuidar todo lo demás: la normoglucemia y el bienestar sólo pueden lograrse usando estas herramientas en conjunto con alimentación adecuada y aprendizaje, para volvernos expertos en el manejo de la propios niveles de GS.

Mito: La diabetes impide a las mujeres tener hijos, y ellas no deben de embarazarse.
Realidad: con un adecuado manejo de la condición de diabetes, es perfectamente posible para una mujer conservar su fertilidad, quedarse embarazada y tener hijos sanos, aún si se vive con diabetes. Yo misma he relatado antes mi experiencia con un embarazo saludable, llevando el control glucémico adecuado, con parto vaginal en condiciones normales. Escribí acerca de mis experiencias durante el primer, segundo y tercer trimestre de embarazo, culminando con el nacimiento de una hija sana, sin ninguna de las complicaciones asociadas a la hiperglucemia en el embarazo o la diabetes gestacional, llevando también una lactancia natural.

La mejor manera de lograr esto es prepararse con tiempo a aprender como lograr normoglucemia, preferentemente seis meses mínimo previos a la concepción: el cuidado debe empezar desde antes de quedarse embarazada. Manteniendo normalidad glucémica, se mantendrá una óptima salud tanto para la madre como para el bebé.

Mito: La diabetes causa amputación de los pies.
Realidad: parecido al mito de que la diabetes “inevitablemente” cause ceguera – o el mito de que sea la insulina la que causa ceguera – asimismo existe la creencia de que la persona con diabetes siempre sufrirá la amputación de los pies u otras extremidades. Sin embargo, perder los pies por causa de la diabetes es algo que sucede solamente si no existió un tratamiento o manejo adecuado de la condición. Cuidar los pies para prevenir su amputación, es parte de los cuidados que debe llevar la persona con diabetes; y cuando existe una alimentación adecuada, un aprendizaje y un uso adecuado de insulina y medicamentos, puede evitarse cualquier lesión o daño a las extremidades. Estos daños se deben a los trastornos de circulación, así como infecciones por bacterias u hongos, y existirán solamente si existe una hiperglucemia crónica, y no necesariamente serán parte de la vida de la persona con diabetes, como nos ha enseñado el famoso estudio DCCT. La responsable de casi todas las amputaciones de pies o piernas asociadas a la diabetes, no es la diabetes en sí misma, sino la hiperglucemia crónica.

Mito: Las personas con diabetes andan “siempre de mal humor”, o “siempre dormidos o cansados”.
Realidad: para cualquier persona – y no nada más quienes vivimos con diabetes – la alimentación influye enormemente en los niveles de energía, el estado de ánimo y la sensación de bienestar o malestar en general. Poco a poco se ha ido aprendiendo que una alimentación “actual, de moda” alta en carbohidratos, azúcares o procesados; puede en muchas personas tener el efecto de provocar o agravar trastornos emocionales, casos de depresión o ansiedad, grandes variaciones en sus niveles de energía, entre muchos otros efectos que muchas personas aún no saben que están relacionados con la alimentación. En el caso de personas con diabetes, el estado de ánimo y la sensación de bienestar o malestar dependen en gran medida de su control glucémico. Tanto la hiperglucemia como la hipoglucemia severas, causan fuertes sensaciones de malestar que conocemos quienes vivimos con diabetes: desde sentirnos efectivamente cansados o agotados, hasta otros muchos posibles efectos como mareos, desmayos, enojos, falta de atención, mucha sed, etc.

Es importante tener presente que los niveles de glucosa en sangre tienen un importantísimo efecto en nuestro bienestar no sólo físico sino también psicológico. A veces se confunde la causa con el efecto; llevando a algunas personas a creer que “el enojo (u otro estado de ánimo) les causa una hiperglucemia”, siendo que probablemente es al revés: ese estado de ánimo probablemente es resultado de la hiperglucemia y la consiguiente sensación de malestar.

Mito: La insulina es “adictiva”, o “la persona con diabetes se vuelve adicta”.
Realidad: la insulina, como sustancia que nuestro cuerpo normalmente fabrica (en la persona sin diabetes o con DT2) y utiliza constantemente, no puede “ser adictiva”. No es un narcótico ni una droga, sino una hormona. Todas las personas con DT1, y muchas personas con DT2, necesitan introducir en su cuerpo insulina exógena, es decir, “pincharse insulina” para conservar su salud y bienestar. Esto no quiere decir que la insulina “sea adictiva”; ¡sino simplemente que nuestro cuerpo la necesita para vivir y para su metabolismo normal!… Al contrario, antes de que la insulina fuera descubierta y de que fuera posible comercializarla – a inicios del siglo pasado – las personas con DT1 solían morir muy jóvenes por falta de esta necesaria hormona. Ninguna hormona es adictiva, y mucho menos si nuestro propio cuerpo en condiciones normales la fabrica y la requiere. La insulina sigue siendo parte fundamental de la vida con diabetes, eso no quiere decir que “sea adictiva”. Pero hay que resaltar que lo eficaz es aprenderla a usar de forma adecuada, sin exceso y sin prolonga y promover resistencia a la insulina, que usualmente se provoca con una alimentación de moda acutal, alta en hidratos de carbono.

Mito: La persona con diabetes no puede conducir un coche, andar en bicicleta, barco, avión, etc.
Realidad: mientras la glucemia se mantenga estable, no existe para la persona con diabetes ningún riesgo en hacer vida normal, incluyendo conducir o viajar en cualquiera de estos medios de transporte. Un episodio de hipoglucemia severa sí puede llegar a causar un accidente si la persona por ejemplo sufre un desmayo; pero cuando tenemos el aprendizaje adecuado y sabemos llevar un monitoreo adecuado de glucosa, y sabemos cómo evitar estos episodios, además de identificar rápidamente sus síntomas, no hay ningún impedimento para que la persona con diabetes haga su vida normal incluyendo usar cualquiera de estos medios de transporte.

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien la diabetes, incluso en el embarazo” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/VqHMjOo5mkc y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

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Alargar la «luna de miel» en la diabetes

El período llamado “luna de miel” es conocido por quienes vivimos con diabetes tipo 1 y con diabetes tipo LADA. Es un período de tiempo que llega después del diagnóstico, en el que parece como si la diabetes entrara “en remisión”, como si dejara de progresar o incluso desapareciese. Sin embargo, explicaré por qué esta idea es inexacta, en qué consiste esta “luna de miel” y qué es lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, cómo alargarla lo más posible, y por qué el acompañamiento de parte de un profesional podrá apoyarnos a mantener salud y bienestar.

Para cuando una persona es diagnosticada con diabetes tipo 1 (generalmente en la infancia, pubertad o adolescencia), generalmente ya ha experimentado altos niveles de glucosa en sangre, con los síntomas desagradables que le acompañan: micción frecuente, pérdida de peso, cansancio, mucha sed, etc. Llega entonces el diagnóstico y comienza el tratamiento con insulina exógena, lo cual empieza a disminuir los síntomas. Sucede entonces que tras algunas semanas muchas personas experimentan una cierta reducción de sus necesidades de insulina, como si la diabetes se estuviera revirtiendo. En este punto muchos logran normalizar sus niveles de glucosa, aún si llegan a “saltarse” alguna inyección de insulina.

Dependiendo de cada persona y de cómo esté llevando su gestión de la diabetes, este período puede durar varias semanas, varios meses o incluso un año. Pero es importante recordar que la diabetes tipo 1 o tipo LADA es una condición crónica y progresiva, por lo cual seguirá avanzando a pesar de la aparente “remisión”, y la “luna de miel” no puede durar indefinidamente. Cuando finalmente se termina; si la persona está bajo un tratamiento médico convencional y una alimentación convencional – alta en carbohidratos – comienza entonces la “montaña rusa” de la glucemia, con constantes hipoglucemias e hiperglucemias, y la sensación de no poder controlar el nivel de glucosa en sangre. Siguiendo este tratamiento convencional, lo más probable es que dicha “luna de miel” llegue a su fin aún más pronto.

¿Por qué sucede esta “luna de miel” y por qué se termina?… Es muy importante aprender qué es, por qué no dura para siempre, y cómo puede prolongarse lo más posible; para que la persona comience a manejar su propia condición de diabetes y logre bienestar, evitando las complicaciones asociadas a la condición. Aunque parezca tentador a nivel psicológico; sería un error durante esta luna de miel pensar que la diabetes “ya se revirtió”, y caer entonces en el descuido de volver a “comer como siempre” o descuidar la gestión adecuada de la insulina. El acompañamiento de un profesional capacitado puede ayudarnos a hacer que dure lo más posible la luna de miel, pero tarde o temprano llegará a su fin, y con mayor razón deberemos volvernos expertos en llevar una gestión cuidadosa de la diabetes.

El páncreas contiene las llamadas células beta, que fabrican insulina y mantienen así el nivel normal de glucosa en sangre. En la persona con diabetes tipo 1 o LADA, estas células son destruidas, de manera autoinmune y por causas que no se entienden completamente. Para que los niveles de glucemia empiecen a aumentar en la persona con diabetes tipo 1 o LADA, típicamente tienen que haber sido destruidas un 80% de estas células. El diagnóstico suele ocurrir en este punto. Y en muchas ocasiones, el 20% restante de células beta aún conservan cierta función, a pesar de que han sido debilitadas por la glucotoxicidad de las hiperglucemias constantes y por el sobreesfuerzo al que están sometidas.

Al llegar el diagnóstico y comenzar el tratamiento pinchando insulina exógena, estas células restantes obtienen un “descanso” y un apoyo en sus funciones, gracias a la insulina pinchada, con lo cual parecieran tener cierta recuperación y empezar a funcionar mejor durante un tiempo. Pero nuevamente, esto no puede durar para siempre, pues este 20% de células beta restantes aún tienen que trabajar cinco veces más duro para intentar compensar el trabajo de un páncreas normal. La diabetes seguirá progresando hasta que finalmente esas células se agoten y pierdan su función también – lo cual sucederá más rápido entre más se les someta a la presión de una alimentación alta en carbohidratos y la montaña rusa de hiperglucemia constante. Los altos niveles de glucosa en sangre que existen constantemente con dicha alimentación convencional, son tóxicos para las células beta, acelerando su destrucción. Cada hiperglucemia cuenta, incluso las más breves, y aceleran la inutilización de las células beta.

La diabetes tipo 1 y la diabetes tipo LADA son condiciones autoinmunes, donde el propio sistema ataca las células beta, actuando sobre ciertas proteínas. Una es la insulina y la otra es la GADA (anticuerpo 65 decarboxilasa de ácido glutámico), la cual está presente en vesículas especiales o “burbujas” formadas en el exterior de la membrana de las células beta. Dichas vesículas contienen gránulos de insulina, misma que es liberada entonces al torrente sanguíneo. Entre mayor sea la cantidad de vesículas creadas cuando más insulina es fabricada, mayor es el ataque sobre las células beta. Si se libera menos insulina, entonces la GADA se expone a menos ataques.

Por lo tanto, si durante este período se lleva un correcto aprendizaje y una gestión adecuada de la diabetes, ayudamos al páncreas para que tenga que realizar menos esfuerzo y las células beta restantes puedan durar funcionales el mayor tiempo posible. Esto puede lograrse con una alimentación muy baja en carbohidratos, gestionando correctamente la insulina inyectada, y con el acompañamiento de un profesional.

Lo más importante es lograr la normoglucemia, tanto si aún seguimos en esta “luna de miel” o si ya terminó; y lo mismo es aplicable a la diabetes tipo 2: no hay atajos ni fórmulas mágicas, sólo con normoglucemia podremos estar en bienestar y preservar una óptima salud. Así, además de prolongar lo más posible la “luna de miel”, más allá de eso lograremos tener un bienestar permanente, manteniendo la normoglucemia y evitando así prácticamente todas las complicaciones asociadas al hiperglucemia crónica.

Se ha visto a personas con diabetes tipo 1 o LADA, que gracias a la correcta gestión, manteniendo normoglucemia y cubriendo adecuadamente sus requerimientos normales de insulina, que logran pasar años sin que aumenten dichos requerimientos. De esta manera, algunos incluso requieren menos cantidad de insulina que la que normalmente está usando una persona sin diabetes (aunque claro está que la diferencia es que en la persona con diabetes la insulina debe ser exógena, mientras que en la persona sin diabetes el propio cuerpo la produce). Yo misma he acompañado a varias personas que han logrado alargar esta remisión, AQUÍ puedes leer la historia de Micaela y su hija Arianna.

El tratamiento óptimo para la diabetes – del tipo que sea – es la educación y el aprendizaje, para volvernos expertos en la propia condición de diabetes y el mantenimiento de nuestro bienestar. Nuevamente, una combinación de alimentación baja en hidratos, correcta gestión de la insulina exógena (en los casos aplicables) y el acompañamiento cercano de un profesional; es la manera más adecuada de lograr este bienestar duradero y permanente.

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien la diabetes, incluso en el embarazo” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/VqHMjOo5mkc y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg .

Si tienes dudas sobre si mis programas de acompañamiento online son para ti, puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si te puedo ayudar.

¿Fenómeno Somogy y comer antes de dormir?

Buscando información para el manejo de la diabetes, nos podemos encontrar algunos sitios web que mencionan el llamado “efecto Somogy”; o quizá algún profesional sanitario fue quien nos contó que “hay que tener cuidado con el efecto Somogy”. Se le llama así porque la idea fue propuesta en 1949 por un investigador llamado Michael Somogy, quien había observado que personas con diabetes tenían en ocasiones niveles de glucosa en sangre muy elevados al amanecer. Él sugirió que esto se debía a que una cantidad “excesiva” de insulina, que provocaba hipoglucemia, podía convertirse después en hiperglucemia. Así pues, supuestamente existía un “efecto rebote” en donde el cuerpo, sin razón alguna y aparentemente “porque sí”, elevaba la glucosa en sangre a niveles altos después de una hipoglucemia.

Se trata, sin embargo, de un mito que persiste y confunde, ya que la nueva información y nuevas investigaciones han descubierto que no existe el efecto Somogy. Ninguna investigación clínica lo confirmó. Simplemente, es una idea que surgió en una época – hace casi un siglo – en donde los medidores de glucosa estaban muy lejos de ser tan confiables como lo son ahora. Y sabemos que incluso hoy en día pueden ser inexactos, ¡imaginemos entonces en 1949!… Los medidores de glucosa disponibles en 1949 no eran ni caseros, ni rápidos, ni mucho menos eran precisos. Tardaban tiempo en arrojar su resultado, que podía estar influido por muchísimas variables. (Y aun cuando un medidor de glucosa fuera siempre exacto al 100%, recordemos que la glucosa en sangre puede estar influenciada por más de 42 factores, y que una sola lectura no siempre nos da información fiable). Por lo tanto, ya desde la base, las observaciones que utilizó Somogy para construir su teoría no podían haber sido fiables como para decidir que se trataba de un “efecto” en particular.

Algunos de los más de 42 factores que afectan los niveles de glucosa en sangre.

El mito del “efecto Somogy” también dice que cuando la persona con diabetes se levanta con una glucemia elevada, esto se debe a que existió un exceso de insulina durante la noche, que provocó una hipoglucemia y después un “rebote”. Pero la elevación de la glucemia al amanecer podría más bien deberse al efecto del alba, que sí existe y que ha estado mucho mejor estudiado y documentado. El mito del “efecto Somogy” afirma que la hipoglucemia nocturna podría causar más tarde una hiperglucemia excesiva y desproporcionada, pero sin molestarse en explicarnos el por qué, como si simplemente fuera un efecto mágico que apareciese “porque sí”.

En realidad, solamente algunas de esas ideas son parcialmente ciertas: la realidad es que ante una hipoglucemia, el sistema del glucagón tratará de normalizar la glucosa en sangre, liberando cierta cantidad de glucosa al torrente sanguíneo, pero nunca en la cantidad enorme que sugieren quienes creen en el “efecto Somogy”. Algunos de ellos llegan a decir que tras una hipoglucemia, la glucosa en sangre podría posteriormente elevarse hasta valores de 500mg/dL, ¡simplemente “porque sí”!… cosa que no observamos en la realidad. En diabetes, se vuelve insuficiente el glucagón para compensar una hipoglucemia debida siempre a exceso de insulina, así la fuerza de la insulina exógena será más fuerte que el de glucagon, ya que con la insulina exógena utilizada de forma constante, el sistema es imperfecto y tiene desbalances. También porque, nuevamente, son sistemas en donde influyen muchísimos factores, desde los evidentes y más fuertes como la comida, las dosis y calidades de insulinas y glucosas exógenas; hasta cosas como estrés, sueño, ejercicio, etc.

Pero lo más lamentable y dañino de este mito es que quienes proponen que existe un “efecto Somogy”, generalmente dicen que una de las principales causas del problema es una supuesta ¡“alimentación baja en carbohidratos”!, en especial durante la cena o antes de acostarse. Por lo que una de sus supuestas soluciones es “comer más carbohidratos durante la cena”, ¡a pesar de que justo eso es lo que causará muchas más hiperglucemias difíciles de controlar!… Sabemos que la diabetes es una condición en donde, efectivamente, existe una fuerte intolerancia a los carbohidratos. ¿Cómo es posible entonces, que la solución propuesta ante un evento de descontrol glucémico sea “comer más carbohidratos”?… Todo lo contrario: ¡haber cenado carbohidratos, es mucho más probable que sí cause una hiperglucemia posterior!

En realidad, lejos de que exista un “efecto Somogy”, esto es sólo parte de la montaña rusa de los carbohidratos y azúcares, de la que he hablado antes. He mencionado que una alimentación rica en hidratos de carbono nos lanzará forzosamente en esas subidas y bajadas constantes de glucosa en sangre, misma que se vuelve casi imposible de controlar con la exactitud deseada. Dado que es imposible calcular con precisión las cantidades de hidratos (como lo proponen quienes creen en el otro mito de “contar raciones de hidratos y después pincharse la insulina correspondiente”), y que además hay muchos factores que influyen en cómo responde nuestro cuerpo a la insulina, cualquier estilo de alimentación que incluya muchos carbohidratos desfavorables es la fórmula para nunca lograr un nivel de glucosa estable. El método de “contar hidratos y después calcular la insulina correspondiente” es prácticamente imposible de hacer con exactitud y ocasionará el no cumplimiento de normoglucemia verdadera, pues nuestros cuerpos son muy complejos y cientos de factores influyen en cada paso del metabolismo. Intentarlo conducirá inevitablemente a la frustración, y contribuirá a la sensación de no lograr tener el control de la propia diabetes. También expliqué antes cómo una alimentación baja en hidratos nos ayuda de manera mucho más efectiva a tener una normalidad glucémica, gracias a la Ley de las Pequeñas Cifras.

Recomendaciones o conclusiones:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

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Mitos y verdades sobre la diabetes tipo 1 y tipo 2, Parte 1.

Cuando una persona recibe un diagnóstico de diabetes (DM) – ya sea tipo 1 o tipo 2, tipo LADA o diabetes gestacional –, y empieza a informarse y aprender a fin de llevar un buen manejo de la condición, es común encontrarse con que existen muchísimos mitos sobre la diabetes. Principalmente, mitos derivados de la falta de información correcta, o de la mala interpretación de datos o de información a nuestro alrededor, o simplemente porque uno “escuchó por ahí” y repite una idea que en realidad es completamente falsa. Sin duda puede causar frustración enfrentarse a tanto desconocimiento.

Y es importante atajar este problema y empezar a distinguir las realidades de los mitos, porque el tratamiento de la diabetes es la educación, y el comprometerse a un aprendizaje continuo. La enorme mayoría de daños y complicaciones de salud por diabetes (complicaciones cardiovasculares, daños renales, daños oculares, pérdida de miembros, etc.) se pueden prevenir con aprendizaje, educación y acceso a la información adecuada. Enumeraré algunos de los mitos más comunes:

Mito: Tengo “poca” diabetes o “diabetes leve o débil”, “diabetes fuerte”, etc.
El diagnóstico de la diabetes es exacto y preciso, se mide con objetividad mediante marcadores numéricos. Los números son objetivos. Como lo mencioné en una de mis transmisiones en vivo, existe diabetes cuando hay un nivel de glucosa sanguínea en ayunas igual o superior a 125 mg/dL; así como una glucosa sanguínea igual o mayor a 200 mg/dL dos horas después de una carga oral de 75 gramos de glucosa anhidra disuelta en agua. Otro indicador objetivo es, asimismo, la hemoglobina glicada (o glucosilada) HbA1c igual o mayor a 6,5% en una sola ocasión. No existen por lo tanto “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene.

Dicho esto, los daños a nuestra salud y nuestro cuerpo están dados por la anormalidad glucémica, y no por la diabetes en sí misma. Y es importante recordar que una persona puede presentar daños por una anormalidad glucémica crónica, existente durante muchos años, aún si no existe un diagnóstico de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa en ayunas superior a 100 mg/dL pero inferior a 125, se dice que la persona tiene ya una anormalidad glucémica o intolerancia a la glucosa, por ello a veces se le llama “pre-diabetes”. Para poder vivir en salud y bienestar, lo más importante es concentrarnos en evitar la anormalidad glucémica. La persona con diabetes puede vivir con salud excelente, en bienestar y evitando prácticamente todos los posibles daños a su salud, mediante el aprendizaje y la adecuada alimentación que mantenga estables y normales sus niveles de glucosa en sangre.

Mito: La DM “leve” no requiere inyecciones de insulina para su buen control.
Ya establecimos que no existe una diabetes “leve”. Cualquier tipo de diabetes es una condición seria y crónica, que se debe tomar en serio. Cuando es diabetes tipo 1 (DT1), el cuerpo no produce insulina porque las células del páncreas encargadas de ello dejan de funcionar. En la diabetes tipo 2 (DT2), el cuerpo produce insulina pero se vuelve resistente a ella, o la insulina producida es insuficiente o ineficiente. El tipo 1 requerirá prácticamente siempre, la introducción de insulina exógena mediante inyecciones o una bomba de insulina. Cualquier tipo de diabetes (incluidos también el tipo LADA y la diabetes gestacional) puede causar complicaciones serias si no se sigue un tratamiento para su buen manejo.

Mito: La DT2 no es tan seria como la DT1; o es más “leve” o “suave” mientras que la DT1 es “fuerte”.
Nuevamente, no existe una diabetes “buena” y una “mala” ni tampoco es posible tener “grados” de diabetes: se tiene o no se tiene. Si no se tiene normalidad glucémica la mayor parte del tiempo, cualquier tipo de diabetes podrá causar daños que con el tiempo pueden ser irreversibles, sumamente graves, y afectar enormemente la calidad de vida: daños cardiacos que pueden conducir a la muerte, daños renales con los que la persona puede necesitar diálisis el resto de su vida, daños oculares que conducen a la ceguera, o daños en venas y arterias que terminan perjudicando a las extremidades hasta el punto de desarrollar gangrena y necesitar amputaciones.

Mito: Un “susto”, “disgusto” o “coraje” es lo que provoca la diabetes.
Si bien nuestro estado de ánimo definitivamente influye en nuestro funcionamiento hormonal, endocrino, y en todos los sistemas de nuestro cuerpo, es irracional pensar que “un susto provoca la diabetes”. La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune de la cual no se conoce la causa. El tipo 2 suele ser causado – en nuestro mundo moderno – por un estilo de vida inadecuado durante muchos años, incluyendo una alimentación alta en hidratos, azúcares y productos procesados y refinados.

Claramente los “sustos” y “corajes” significan un estrés para nuestro cuerpo, y un buen manejo del estrés es importantísimo en nuestra salud integral, pero esto tampoco causa por sí mismo la diabetes como condición. Bajo el estrés aumenta el nivel de glucosa sanguínea, se tenga o no alguna forma de diabetes. Esto tiene qué ver con la hormona llamada adrenalina, que en situaciones de estrés asegura un estado enérgico de alerta frente a posibles peligros. La adrenalina reduce la acción de la insulina; por lo cual temporalmente sube la glucosa en sangre. Este efecto podría ser exacerbado en personas que quizá ya tiene DT2 y aún no lo saben o no se les ha diagnosticado; esto podría conducir a que algunas personas probablemente descubrieron su DT2 después de un “susto”. Pero esto no quiere decir que el susto “causó” la diabetes; y dado que todos hemos tenido sustos y situaciones estresantes fuertes en nuestra vida, ¡si esto fuera cierto todos tendríamos diabetes!

Mito: La diabetes es hereditaria.
Ninguno de los tipos de diabetes es hereditario. Lo que sí puede ser hereditario o genético es una cierta predisposición a ella; sin embargo, los genes de una persona juegan un papel importante pero no son un “destino” determinado e inevitable, sino que los genes pueden activarse o desactivarse dependiendo de nuestro ambiente y nuestros hábitos, especialmente hábitos alimenticios. Podemos encontrar casos de familias en donde varios miembros viven con diabetes. Sin embargo, vale la pena preguntarnos si quizá la causa sea el compartir hábitos alimenticios o costumbres poco saludables: por ejemplo, si dos hermanos son alimentados con la misma dieta alta en carbohidratos refinados, azúcares, productos procesados, etc., y ambos desarrollan diabetes, quizá no se trata tanto de “genética” sino de hábitos compartidos. Es más común heredar una predisposición a la DT2 que a la DT1, ya que nuevamente, la DT1 es una condición autoinmune que aparece por motivos multifactoriales que aún no entendemos del todo.

Mito: La diabetes es contagiosa.
La diabetes desde luego tampoco es “contagiosa”. Se trata de una condición no transmisible, es decir, no puede ser contagiosa bajo ninguna circunstancia. Nuevamente, cuando vemos casos de familias donde varios miembros presentan el mismo o variados tipos de DM, no se trata de que se hayan “contagiado”, sino que probablemente una parte de la explicación sea cierta predisposición genética, y la otra parte, hábitos compartidos que son poco saludables y que pueden haber llevado al desarrollo de la diabetes.

Mito: La diabetes es puede curarse con tal o cual hierba, té, remedio naturista u homeópata, etc.
La diabetes no puede “curarse” en el sentido convencional: una vez que existe el diagnóstico, se tiene diabetes, según indicadores objetivos. Mediante la alimentación adecuada, un seguimiento médico que ayude en el uso de la insulina y la glucosa en caso de ser necesarias, y un buen uso de las analíticas para medir los valores correspondientes, se puede llevar un excelente manejo de esta condición, que evite los posibles daños a la salud. Sin embargo, no hay sustancias “milagrosas” que sean capaces de “curar” la diabetes.

Mito: Si la persona con DT2 baja de peso, se “curará” de la DT.
Estar en un peso saludable y perder el exceso de peso, así como tener una musculatura saludable, es sin duda un beneficio de salud en muchas maneras. Una de ellas es el hecho de que la insulina trabaja de manera más eficiente en el músculo. Si una persona tiene sobrepeso y lo pierde – y además hace músculo –; la insulina trabajará mejor, y además hará falta una menor cantidad de insulina para regular la glucosa sanguínea. Sin embargo, esto no quiere decir que “perder peso cure la diabetes”. La diabetes como tal es una condición crónica, con la que la persona vivirá toda su vida. Manteniendo un nivel normal de glucosa en sangre pueden evitarse los daños asociados a la diabetes y a la hiperglucemia, y tener un peso saludable definitivamente es parte de esa ecuación, pero eso no quiere decir que así se “cure” la diabetes. La persona diagnosticada con diabetes deberá cuidar su alimentación y su salud siempre, y no es el caso que se trate solamente de “perder peso y luego olvidarse”.

Mito: Los fármacos (antidiabéticos orales) para la DT2 son insulina oral.
No se trata de la misma cosa: las pastillas para la DT2 no son “insulina oral”. Estos simplemente tienen efectos sobre la habilidad de nuestro cuerpo para utilizar mejor la insulina que ya produce el páncreas, o para estimular que produzca más. Hay varios tipos de antidiabéticos orales, que funcionan de diferentes maneras. También varían en su tiempo de acción o duración, y deben ser recetadas por un endocrinólogo.

Sería muy difícil tener una “insulina oral” que funcione, ya que se trata de una hormona, por lo que si la ingiriéramos de forma oral se degradaría en el estómago y no circularía de forma eficaz por la sangre, es por eso que quienes vivimos con DT1 debemos recibirla inyectada. Si bien se están investigando maneras de diseñar insulina oral eficiente, esto aún no es accesible ni de la manera eficiente en que se necesitaría.

Mito: La necesidad de usar insulina para el manejo de la DT2 es indicación de que se tiene diabetes “fuerte”.
Nuevamente, no hay diabetes “fuerte” ni “leve”: se tiene o no se tiene según indicadores objetivos y medibles con precisión. Es posible que ciertas personas con DT2 necesitan pincharse insulina para así llevar un mejor manejo de la condición, en caso de que su propia insulina sea muy insuficiente. Pero eso no es un indicador de que la diabetes se tenga “más fuerte”. Esto no es un reflejo de que la diabetes sea “más severa”, sino la sencilla realidad bioquímica de que todos necesitamos la insulina para regular la glucosa en nuestra sangre, proveniente de los alimentos: es una hormona fundamental para nuestra vida y salud. Llevando una buena alimentación – baja en hidratos y azúcares – la persona ciertamente puede empezar a necesitar menos insulina, pero eso, usando la misma lógica, no indica que empezó a “tener menos diabetes” sino que simplemente su propia insulina empieza a trabajar de forma más eficiente, requiriendo así menos insulina exógena.

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

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La mentira de las recomendaciones basadas en carbohidratos

¿Qué fue lo que sucedió, para el que el planeta entero acabara siguiendo una recomendación equivocada que provocó más obesidad, diabetes, Alzheimer, cáncer y enfermedades cardiovasculares, que en cualquier otro periodo de la historia?… Me refiero a la recomendación de “comer menos grasa” y de llevar una dieta alta en carbohidratos. Se plasmó en esa errada “pirámide nutricional” en donde tenemos en la base alimentos como pan, pastas, arroz, etc. Y esta recomendación ha provocado un verdadero desastre de salud: la hemos obedecido, y no han hecho sino aumentar los casos de diabetes, enfermedad cardiaca, daño renal, obesidad, etc. ¿De dónde vino esa recomendación, y por qué una premisa tan equivocada se convirtió en recomendación oficial y en política pública?…

Sin duda esto causa confusión, frustración y desconfianza a quienes no son especialistas; viendo cómo pareciera ser que “los expertos se contradicen, hoy dicen unas cosas y mañana otras”, o que “uno ya no sabe qué creer”, o que es muy complicado saber cuáles cosas son ciertas y cuáles no. ¿Cómo llegar a tener cierta claridad, o a estar más cerca de “la verdad”?… O por lo menos, llegar a estar menos equivocado que ayer: es sabido que no podemos alcanzar una verdad absoluta, que el conocimiento evoluciona, y que todos debemos seguir aprendiendo siempre.

Desafortunadamente, la ciencia de la nutrición en particular – que de por sí es complejísima ya que combina bioquímica, fisiología, genética y muchas otras ramas disciplinarias – ha sido víctima de una combinación de estudios científicos mal hechos, con fallos metodológicos, interpretativos, o incluso fallos de base en su diseño; además de la intromisión de intereses económicos y personales por parte de empresas y de investigadores. Todo esto ha derivado, en décadas recientes, en recomendaciones equivocadas que han causado mucho más daño que beneficio, y que muchas veces, ¡han contribuido a complicar los problemas que supuestamente deseaban combatir!… Voy a explicar de dónde vienen algunos de estos fallos en muchos estudios nutricionales, luego comentaré cuáles errores en particular ocurrieron en el caso de la recomendación de comer muchos hidratos, y finalmente aportaré mi conclusión acerca de cómo podemos ayudarnos a esclarecer un poco más esta disciplina tan compleja, aprendiendo y educándonos a fin de adoptar las recomendaciones que en verdad nos traigan bienestar.

Un primer problema es que la nutrición en sí misma, como mencioné, es extraordinariamente compleja; así como es complicado trazar líneas muy claras entre “tal cosa causa siempre tal efecto”, ya que cada cuerpo reacciona un poco distinto a diferentes sustancias. Una primera complicación es que es casi imposible diseñar el estudio nutricional perfecto: tendríamos que tomar a miles de individuos y prácticamente encerrarlos durante años controlando cada sustancia que ingieren, analizando efectos que aun así sería complicado analizar, ya que hay cientos de factores individuales que también influirían (estrés, uso de tabaco, edad y sexo, calidad del sueño, etc.), y no se puede controlar todos. Por este motivo, muchos de los estudios existentes en nutrición no alcanzan el estándar científico requerido, sino que son meramente estudios de observación, en donde los investigadores observan un fenómeno e intentan establecer correlaciones entre distintos factores. Sin embargo, el gran problema de las correlaciones es que nunca nos indican cuál es la relación causal entre diferentes variables.

Por poner un ejemplo sencillo, uno podría observar la correlación entre el hecho de que en invierno la gente usa más abrigos, y en invierno también hay más influenza estacional, y entonces concluir que “los abrigos causan influenza estacional”. Y así se puede llegar a conclusiones igual de absurdas, pero que parecen ciertas. Si nosotros observamos que “cuando cae nieve hace frío”, un estudio puramente observacional no nos puede decir si el frío causa la nieve, o si la nieve causa el frío, o si quizá ambas cosas no tienen relación entre ellas y existe una tercera variable que las explica. Algunos de los estudios observacionales que se han utilizado en nutrición son casi meras encuestas, donde a la gente le preguntan qué comió el mes pasado y qué enfermedades ha padecido recientemente. ¡Imposible fiarse de que la gente recuerde con tal exactitud lo que ha comido – y asumiendo además que digan la verdad!…

El neuroendocrinólogo Robert Lustig, en su ponencia sobre el azúcar y los problemas de salud que ocasiona, explica este y otros problemas de la ciencia nutricional. Es imposible verificar los resultados como quisiéramos, ya que los estudios rara vez cuentan con el tiempo que se requeriría para realmente controlar todas las variables, tener en cuenta todos los factores necesarios, etc. En cambio, es mucho más fiable cuando se tiene un metaanálisis: esto es cuando, recogiendo numerosos estudios sobre un mismo tema, se analizan los resultados en conjunto, y si el 90% va en la misma dirección, entonces se comienza a tener un hecho más comprobado.

Y después, lamentablemente existe también la manipulación deliberada de algunos estudios, ya sea porque el investigador tiene un sesgo particular en donde a fuerzas quiere “demostrar” una conclusión preexistente, y entonces ignora cualquier dato que contradiga esa conclusión; o porque la metodología utilizada es inadecuada, o porque los resultados son mal interpretados. Luego vienen también los intereses comerciales. Empresas productoras de alimentos financian estudios presionando para que las conclusiones favorezcan el consumo de sus productos, haciendo también la vista gorda ante cualquier efecto dañino. Las grandes empresas de alimentos procesados y azucarados han tenido una enorme – y terriblemente nociva – influencia en muchos estudios, pagando nosotros las consecuencias.

¿Qué pasó concretamente con los carbohidratos, las grasas, y la recomendación de comer los primeros y evitar las segundas?… En la década de 1970, el investigador Ancel Keys publicó su “estudio de los siete países” donde concluía que el consumo de grasa saturada causaba enfermedad cardiaca, y que para evitar estas enfermedades debíamos comer menos grasa y más carbohidratos. Hoy sabemos que el estudio de Keys tenía dos fallos gravísimos: primeramente, él no tomó en cuenta el consumo de glucosa y azúcar como variable, cuando en realidad los países que supuestamente “consumían muchas grasas y por eso había más enfermedad cardiaca” eran países en donde había aumentado sobre todo el consumo de azúcar, de la mano del consumo de grasas. Y en segundo lugar, Keys había estudiado en total veintidós países, pero decidió enfocarse solamente en los siete que parecían comprobar su hipótesis. Deliberadamente ignoró casos como el de Francia, donde la gente siempre había llevado una dieta rica en grasa saturada y sin embargo había muy poca enfermedad cardiaca. Es decir, Keys manipuló el estudio para que mostrara lo que él quería mostrar.

Hubo pues todo un debate en los años 70’s, entre quienes defendían las grasas y quienes defendían los azúcares. Lamentablemente, la batalla política la ganaron los defensores del azúcar, con nefastas consecuencias de salud. De ahí surgió luego el Reporte McGovern, que siguiendo la recomendación errónea de Keys, convirtió la dieta alta en hidratos en recomendación oficial y en política pública. ¡Y así de mal nos ha ido!… Desde entonces no ha hecho más que aumentar la obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiaca, y todo lo que supuestamente era la intención disminuir y evitar.

De ahí salió el llamado de las asociaciones médicas norteamericanas en los años 80’s, entre ellas las especializadas en alimentación, diabetes y salud cardiovascular (USDA, ADA, AHA, AMA), de “comer menos grasa y más hidratos”. Hasta la fecha no se ha “rectificado el barco”, y seguimos viendo a los médicos recomendar esa “pirámide nutricional”, con los hidratos en la base, que no ha hecho sino enfermar al mundo. También hubo fuerzas políticas que jugaron un papel: el presidente Richard Nixon quería estabilizar y reducir los precios de los alimentos, por razones políticas y electorales. Se había inventado poco antes el jarabe de maíz alto en fructosa, cuya producción era barata, encontrando así un sustituto barato del azúcar.

Y dado que las asociaciones médicas estaban recomendando reducir la grasa, los productores de alimentos procesados seguían dicha recomendación – el problema es que los alimentos sin grasa son insípidos y no gustaban a los consumidores; entonces para mejorar el sabor se agregaba azúcar (posteriormente jarabe de maíz) a centenares de productos, incluso algunos en los que no pensamos como “dulces”: salsas de todo tipo, toda clase de panes industriales, aderezos de ensalada, algunos embutidos, prácticamente todas las frutas y verduras en conservas, galletas incluso las “saladas”, etc… Aumentar así el consumo de fructosa ha causado una catástrofe de salud pública. Lustig en su conferencia menciona que “prácticamente toda la oferta de alimentos procesados en Estados Unidos ha sido adulterada, contaminada, con jarabe de maíz alto en fructosa, mismo que actúa en el hígado como un veneno”. El resto del mundo, en mayor o menor medida, ha seguido los mismos pasos. Y todos nosotros ahora; adultos, niños y jóvenes, estamos pagando los altísimos y desastrosos precios en nuestra salud.

¿Cómo saber entonces, qué hacer?…
Puede causar una sensación de desesperanza el darnos cuenta de que la ciencia es falible, que las recomendaciones médicas oficiales nos han fallado, y que todo tipo de sesgos, errores e intereses humanos han confundido el conocimiento. ¿Qué hacer?… Mi conclusión es la misma de otras ocasiones: ¡aprender y educarnos!… Aunque la ciencia sea falible – y lo es por el simple hecho de que todos seguimos aprendiendo – sí es posible aprender y utilizar nuestro criterio, para poder saber hoy cosas mejores de las que sabíamos ayer. Cuando miremos un estudio científico, hay que aprender a analizarlo: mirar las fuentes, los métodos, la interpretación de las conclusiones. ¿Quién lo financia: una empresa que claramente tiene un interés monetario, o una institución más neutra (como universidades o agencias de gobierno) que es más probable que no tenga un interés particular en demostrar cierto resultado?

También echemos mano de nuestro sentido común y de mirar la historia de nuestra evolución: ¿Qué cosas ha comido siempre la humanidad, y por lo tanto es más probable que nuestros cuerpos puedan asimilarlas bien?… No tiene ninguna lógica que alimentos ancestrales y antediluvianos causen las enfermedades modernas: es más lógico pensar que las enfermedades modernas son causadas por productos modernos y costumbres modernas. Y en ese sentido, los carbohidratos y azúcares son “modernos” porque históricamente tienen muchos menos años formando parte de nuestra dieta: la humanidad vivió muchos más miles de años sin comer hidratos (ni granos, ni cereales, ni azúcares, ni frutos modernos, todo esto procedente de la agricultura), que comiéndolos. Fueron muchas más generaciones humanas las que vivieron sin agricultura, que las que hemos vivido con ella. Y ni qué decir de los ultraprocesados modernos, que solamente las últimas dos o tres generaciones humanas han consumido.

Y por último, debo aprender a escuchar a mi propio cuerpo: ¿cómo me siento? ¿qué me funciona mejor?… Debemos de dudar sanamente de la frase “un estudio dice que…” y mejor basarnos en aprender a mirar a conciencia dichos estudios, pero más importante, centrarnos en aprender para nuestro bienestar. Es mejor que comiences a aprender, a introducir paulatinamente cambios en tus costumbres de alimentación y ejercicio, y te hagas preguntas como: ¿me siento bien? ¿Tengo energía? ¿Siento mi cuerpo saludable, fuerte, funcional? ¿Se han cumplido los objetivos propuestos? ¿Estudio, aplico los conocimientos, y demuestro las hipótesis en mí mismo?

Mi experiencia:

Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb. Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, te invito a ver mi último webinar “Resetea Bien tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tus niveles de glucosa en sangre de verdad https://youtu.be/s4YImTnQoI0 y si es tu momento, allí también puedes acceder a mis Programas de acompañamiento individual/grupal DIABETES BIEN online para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo como gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud. Los próximos programas inician el 24 de agosto!

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Factores que afectan la precisión de la medición de glucosa en sangre con medidores caseros de glucosa o glucómetros

Poder medir nuestros niveles de glucosa en sangre (GS), pero además que sea una medida confiable y precisa, es una de las cosas más importantes para quienes vivimos con diabetes. Se trata de nuestra referencia principal, como dato medible, para el manejo de esta condición. Hoy en día, afortunadamente, tenemos la opción de conseguir medidores de glucosa caseros, con lo cual podemos constantemente monitorear nuestros niveles de GS; a diferencia de la hemoglobina glicada (Hb1Ac) que obtenemos con menos frecuencia de las analíticas de laboratorio o con el médico.

Hago énfasis, al igual que he mencionado antes, en la importancia de la educación como tratamiento de la diabetes. Dado que esta condición nos acompañará a lo largo de la vida, lo fundamental es aprender, ya que no hay tecnología mágica ni píldora milagrosa que haga el trabajo por nosotros. La educación misma es el tratamiento. Cuando aprendemos por qué es importante el nivel de GS, qué significa, cómo medirlo y cómo manejar nuestra alimentación y estilo de vida para lograr el objetivo deseado y equilibrar los niveles de GS, es cuando nos vamos volviendo expertos en la propia diabetes y en cómo cada uno de nosotros vivimos con ella.

Medir nuestros niveles de GS es importante porque, como sabemos, dichos niveles tienen un impacto importantísimo en nuestra salud y bienestar, no solamente a largo plazo, sino también en el día a día. Una subida o bajada muy significativa de la glucosa en sangre nos trae rápidamente fuertes sensaciones de malestar; además de que la hiperglucemia crónica (niveles constantemente altos de GS) puede causar a largo plazo daños irreversibles en riñones, ojos, corazón, arterias, extremidades, etc. – y esto no solamente a quienes vivimos con diabetes, sino a cualquier persona que constantemente tenga altos niveles de azúcar en sangre. El monitoreo constante es la única manera de evaluar nuestros resultados e ir midiendo cuáles alimentos nos suben mucho o poco los niveles de GS.

Hay muchos modelos de medidores que se venden en farmacias o directamente de sus fabricantes. Podemos seleccionar el que más nos convenga en cuanto a precio y calidad (en México por ejemplo) o el que te den en la seguridad social (por ejemplo en España), aunque teniendo en cuenta que la precisión es la característica más importante y crítica. (Y en general, los medidores que se basan en medición de orina en lugar de sangre, son muy imprecisos y poco recomendables, ya que la glucosa tarda mucho más tiempo en manifestarse en orina que en sangre).

Hay más de 42 factores que afectan los niveles de GS. Si bien la alimentación es el más importante, y es uno de los que afectarán dichos niveles de la forma más directa e inmediata, se han identificado muchos otros, como se detalla aquí:

En lo que respecta a la alimentación, es importante tener en cuenta la Ley de las Pequeñas Cifras; en ese anterior artículo mencioné por qué para un buen manejo de la GS es muy importante tener en cuenta la importancia de las cantidades en nuestros alimentos, ya que cantidades menores significarán márgenes de error mucho más pequeños y fáciles de corregir.

Sin embargo, también hay varios factores que pueden afectar la precisión del medidor de GS:

La calibración, calidad y codificación del medidor. Los medidores más precisos para mí son Accu-Chek Aviva y Freestyle Optium Xceed, y otros de la marca Roche, que en mi experiencia son bastante precisos. Pero según un estudio en 2012 hay otros que también son altamente fiables son: Countur link, Glucocard, freestyle freedom, one touch ultra 2 y breeze 2. Otra forma de comprobar la exactitud es gastar 5 tiras de los 5 dedos de la mano, y si la variabilidad entre las lecturas es menos de 20 mg/dl, entonces podemos decir que es confiable.
La calidad y compatibilidad de las tiras reactivas. Es importante tener también en cuenta que las tiras sean de buena calidad, además de que sean compatibles con el medidor específico.
Los estándares y el control de calidad. Que sea un medidor que cumpla con estándares globales.
La limpieza de las manos y del sitio de la medición. Ya que residuos o grasa en las manos pueden alterar las lecturas.
La técnica y el sitio de medición. Seguir las instrucciones correctamente. Como sitio de medición se utiliza normalmente la yema del dedo. Hay algunos sitios alternativos además de la yema del dedo, pero no se recomienda usarlos a menos que se tenga un medidor específico para ello.
Temperatura y ambiente. No se recomienda exponer los medidores y tiras a calor o frío extremo, y tampoco es recomendable dejarlos en el auto si éste se encontrará en temperaturas extremas.
El hematocrito (cantidad de glóbulos rojos en la sangre). Si se tiene anemia o deshidratación, es probable que los resultados del medidor de GS sean alterados, para esto es recomendable consultar con el médico y/o el proveedor del medidor.
La variabilidad del propio nivel de GS, cuando te encuentras con un bolo activo de insulina en ese momento o efecto activo del ejercicio.
Medicamentos que pueden afectar la lectura de GS.
Mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.

Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

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Ley de las Pequeñas Cifras: “¿Por qué no logro normoglucemia aun comiendo lo mismo?”

En mi práctica clínica y de acompañamiento a personas con diabetes, constantemente me hacen una pregunta: “¿por qué no logro un buen control glucémico, aun comiendo lo mismo?”, o bien variaciones de la misma idea: “estoy siempre contando raciones / contando hidratos / contando calorías, y no logro normalizar mi nivel de azúcar en sangre… debe ser que esto simplemente no funciona para mí”. Suelen decírmelo personas que han encontrado frustración después de mucho tiempo – años incluso – de intentar seguir los tratamientos convencionales o tradicionales para el control de la diabetes. Yo también lo viví, cuando aún no tenía una educación efectiva en el manejo de mi propia diabetes. Conté hidratos durante diez años, hoy en día está probado que eso no funciona: simplemente no se logran las metas glucémicas y se vive viajando constantemente entre los extremos de la hipo- e hiperglucemia, afectando severamente nuestra salud a largo plazo. Además viene una sensación de descontrol y frustración, por falta de autoconocimiento o aprendizaje a través de la propia experiencia, o la falta de educación en diabetes (que es el tratamiento de esta condición) a partir de referencias de lo que sí funciona de forma eficaz.

Esto es porque el conocimiento convencional sobre diabetes en particular y sobre nutrición en general, sigue estando basado en muchas premisas falsas. Principalmente, la premisa de que “todos los carbohidratos son iguales” (o que “todas las calorías son iguales, vengan de donde vengan”); una falsa premisa que ha causado muchísima frustración entre quienes desean lograr un buen manejo de la diabetes, o mantener un peso saludable y una buena salud en general. Lo que nos cuenta el conocimiento convencional sobre nutrición es que “contar calorías” o “contar hidratos” es la manera de lograr un balance. No es así por varias razones que explicaré. Principalmente, porque no es verdad que todos los hidratos sean iguales.

Debo enfatizar nuevamente que la educación y el aprendizaje son en sí mismos el tratamiento de la diabetes. No se trata de “una parte de”, ni de “un inicio hacia el tratamiento”, sino que son el tratamiento. Es fundamental volverse experto en la propia diabetes, e ir aprendiendo de la experiencia personal. A veces podemos pensar que ya tenemos la educación necesaria, pero si seguimos sin lograr una estabilidad glucémica o sin lograr los objetivos personales en nuestra salud, ¡es porque aún falta educación!… Aún falta cuestionar ese conocimiento convencional que simplemente no está funcionando en la vida real, y falta volvernos expertos en nuestra propia diabetes.

La Ley de las Pequeñas Cifras: la clave está en lo predecible.
Para entender por qué no funciona contar hidratos, es importante entender ante todo que no todos los hidratos son iguales: actúan distinto en nuestro cuerpo según de qué fuente vengan. Por eso la calidad de los alimentos es un tema fundamental. El conocimiento convencional – que no funciona – nos dice, por ejemplo, que es igual comer una porción de pan blanco que una porción de espinacas frescas, mientras ambos contengan supuestamente “la misma cantidad de carbohidratos” o “la misma cantidad de calorías”. Sin embargo, el pan es un producto ultraprocesado y las espinacas no. Jamás tendrán los mismos efectos y respuestas fisiológicas y bioquímicas en nuestro cuerpo, así contengan supuestamente “la misma cantidad de hidratos”. Comer productos ultraprocesados va a afectar negativamente nuestra salud; y en cambio comer comida real e ingredientes de calidad, nos ayudará a lograr los objetivos deseados en salud y en el manejo de la diabetes.

Sin embargo, no solamente es un tema de calidad, sino también de cantidad. Para entender mejor esto en la vida con diabetes, es interesante conocer la “Ley de las Pequeñas Cifras” que ha popularizado el Dr. Richard Bernstein, pionero en el estudio de la glucemia y del control glucémico en personas con diabetes. Muchos sistemas biológicos y mecánicos responden de manera predecible cuando hay cantidades pequeñas de “x” cosa, mientras que se vuelven mucho más impredecibles cuando las cantidades se vuelven grandes. Esta ley es aplicable a muchas cosas distintas, desde los accidentes de tránsito en relación al número de autos que circulen en cierta área, hasta muchos sistemas bioquímicos de nuestro cuerpo. Tratándose del manejo de la diabetes, una clave fundamental está en poder predecir el efecto de las cantidades, en muchas sustancias: ya sea los alimentos que ingerimos, la insulina que nos inyectamos, o lo que obligamos al cuerpo a producir (mucha insulina o glucagón, dependiendo).

Por ejemplo, el conocimiento convencional nos cuenta que contando los hidratos, podremos comer una porción grande de pan o pasta, y después “corregir” con una gran cantidad de insulina. Pero después de muchos frustrantes intentos de lograr así un balance glucémico, nos daremos cuenta de que simplemente no funciona (además de causar otros daños por constante inflamación a nivel celular, como ya había explicado antes). Y no funciona por varias razones. Una de ellas es que los alimentos procesados tienen permitido un margen de error muy grande en el etiquetado de los productos. Por lo tanto, aún si nos ponemos a pesar o medir obsesivamente las cantidades ingeridas, el margen de error posible en las etiquetas permite cómodamente excederse en la ingesta y por lo tanto en la subida de glucosa en sangre (por si no fuera suficiente el hecho de que el tratamiento convencional de la diabetes aún recomienda cantidades excesivas de carbohidrato). Por otro lado, cuando nos inyectamos insulina también existe un gran margen de error en cuanto a qué cantidad de dicha insulina será absorbida y utilizada efectivamente por el cuerpo. Por lo tanto y matemáticamente; es muchísimo más grande un margen de error del 20% para una cantidad total de 150 gramos de carbohidrato (aquí hablamos entonces de 30 gramos como margen de error: suficiente para causar un descontrol glucémico notable); que si en cambio hablamos de un margen de error de 20% para una cantidad base de tan sólo 20 gramos de carbohidrato (ahora hablamos de 4 gramos como margen de error: ¡muchísimo más fácil de manejar y de corregir!). Y a eso tendríamos que agregarle el otro margen de error, el de la propia insulina pinchada. Sumando unos y otros márgenes, esto quiere decir que cantidades pequeñas de alimentos (y sobre todo de hidratos) siempre serán más fáciles de balancear y de ayudarnos a lograr los objetivos glucémicos, que las cantidades grandes.

Todas estas razones se acumulan para darnos el efecto de que, en la realidad, entre más aumentemos las cantidades de lo que comemos (trátese del alimento que sea, pero en especial los carbohidratos, procesados y azúcares), más fácilmente se pierde el balance y el control, pues se vuelven más impredecibles los efectos de todo. En otras palabras, si ingerimos muchas cantidades de carbohidratos y de efecto severo, vamos a requerir muchas cantidades de insulina para normalizar los niveles de glucosa en sangre, y aun así no lograremos dar con el equilibrio, produciendo mucho riesgo de hipo- e hiperglucemia. En cambio, menos cantidad de carbohidratos y de buena calidad, requieren poca y controlada cantidad de insulina y por lo tanto, menor riesgo de hipo o hiperglucemia.

Otra cosa importante de saber y recordar es que se han identificado más de 42 factores que afectan los niveles de glucosa en sangre: algunos metabólicos, otros biológicos, otros relacionados a nuestro comportamiento y nuestro entorno: la cantidad y calidad de horas de sueño, niveles de estrés, tipo de insulina que se esté inyectando, ejercicio físico… y por supuesto nuestras propias decisiones al momento de manejar nuestra propia diabetes: frecuencia de los controles y seguimiento, monitoreo de niveles, etc. Por eso, si creemos que ya tenemos suficiente educación y aun así no estamos logrando la normoglucemia, ¡falta mirar otras cosas y seguir aprendiendo!

En la imagen: factores que pueden afectar los niveles de glucosa en sangre.

Aquí pueden verse mis curvas glucémicas durante el último mes. Puede observarse mi rango estable y constante de entre 65 y 110 mg/dl, así como la estabilidad gracias a la alimentación baja en hidratos, gracias al aprendizaje a partir de la propia experiencia:

Más sobre mi experiencia:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo y Diabetes.

Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.

Si quieres aprender más sobre control glucémico con estrategia basada en alimentación baja en hidratos, mucha experiencia personal y profesional en el uso adecuado de insulinas, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/invitacion-programa/

Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes asistir mi próximo webinar “Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://diabetesbien.com/webinar/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi workshop Diabetes baje en hidratos: https://diabetesbien.com/workshop/ o a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.

¿Tecnología o educación en Diabetes?

Te han diagnosticado Diabetes Tipo 1 (DT1), también llamada “Diabetes Mellitus”. ¿Qué sigue ahora? ¿Qué puedes decidir hoy para llevar una vida lo más «normal» posible, y no solo eso, sino saludable física y emocionalmente, donde te sientas pleno y energizado la mayor parte del tiempo con la ausencia de esa insulina vital que no produces?… Quizá sientes ahora mismo miedo o impotencia a raíz del diagnóstico. ¿Por dónde empezar?.. Quizás tienes la fantasía que la utilización de la tecnología en diabetes, por ejemplo sensores, bombas de insulina, softwares, te ayudarán a olvidar esa ausencia de insulina o que la sustituirán…. sin embargo…

La tecnología no nos da todas las respuestas.
“La mente lo es todo. Te conviertes en aquello en lo que crees” – Buda.

El aprendizaje sobre tu propio cuerpo va a ser fundamental para que lleves un estilo de vida saludable, con el que podrás prevenir casi la totalidad de complicaciones diabéticas. La educación y aprendizaje a través de la experiencia, tanto tuya como de otras personas y profesionales, es posible y realizable; y te permitirá vivir sano y pleno, controlando los niveles de glucosa. Todo tiene que comenzar por una toma de conciencia; por la decisión de responsabilizarte de tu diabetes.

Vivimos en un mundo donde la tecnología nos ha facilitado muchísimas cosas, desde transportarnos hasta hacer tareas domésticas; pero por mucha tecnología que exista y que utilices, hacerte responsable de tu propia educación sobre diabetes seguirá siendo fundamental para vivir saludable (cosa que, por cierto, aplica también para quienes no tienen diabetes). La ignorancia tendrá riesgos muy altos y costos mucho más elevados de los que tendrá el aprender sobre ti mismo. Por mucha tecnología que emplees, por muchas aplicaciones o “gadgets” que aparezcan relacionados con la diabetes; si no decides llevar tu aprendizaje personal, no acertarás en las metas glucémicas o la autonomía tan fantaseada que la gente a veces quiere lograr sin esfuerzo. Mucha gente desea que llegue una cura “milagrosa” para la diabetes, o un páncreas artificial que lo arregle todo por sí mismo y sin intervención… Esto aunque ya se está montando, utilizando las herramientas tecnológicas actuales, probablemente su eficacia para lograr realmente prevenir complicaciones diabéticas debidas a hiperglucemia e hipoglucemia no existirán sin herramientas de educación a través de la experiencia, por lo que el aprendizaje es tu mejor apuesta para vivir con diabetes en bienestar. Será necesario que te vuelvas experto en tu propia diabetes.

En tu vida con diabetes, el aprendizaje y la educación no serán “parte del tratamiento”… sino que son el tratamiento.

Definición práctica y simplificada de la Diabetes Mellitus (DT) para personas recién diagnosticadas:
(De la información disponible en la página del Dr. Stan de Loach)

Por razones que nadie entiende completamente, tú (como también otros niños, adolescentes y adultos en todo el mundo) has desarrollado una alergia o intolerancia a los alimentos que se llaman «carbohidratos» (que son pan, cereales, granos, harinas, maíz, boniatos, arroz, pasta, fruta, leche, azúcares, dulces, almidón). Esta alergia, que es anormal e incurable y durará el resto de tu vida, se llama diabetes mellitus (DT).

Tal como sucede con cualquier persona que tiene una alergia (a los cacahuetes, la leche o la penicilina, por ejemplo), quienes tenemos DT estamos bien mientras evitemos la sustancia o alimento que estimula o provoca la alergia. En nuestro caso, lo que dispara lo desagradable y peligroso de esta intolerancia son los carbohidratos concentrados.

¿Cómo sabemos que tenemos esta intolerancia a los carbohidratos?… Simplemente porque en cualquier momento en que los comamos, después de pocos minutos, veremos la evidencia de una fuerte reacción alérgica. La cantidad de azúcar en la sangre se elevará súbita y anormalmente, produciendo niveles tóxicos de azúcar en todo el cuerpo. Este azúcar se llama glucosa. Los períodos cortos o largos (horas, días, semanas, meses) de glucosa excesiva producen daños en el cuerpo, afectando fuerte y especialmente los ojos, riñones, nervios y corazón. Claro, todo estará bien mientras que aprendas a mantener niveles normales de glucosa en la sangre (que es un nivel entre 71 y 99 miligramos [mg] en cada decilitro [dL] de tu sangre). Al evitar los carbohidratos concentrados, aprenderás a comer los demás alimentos de una forma que permita que tu cuerpo y mente crezcan con normalidad, porque este estilo de vida no te expondrá al riesgo de daño asociado a esta alergia permanente. Al mantener niveles normales de azúcar en la sangre, tu diabetes queda tranquila y no produce malestar.

El mejor plan de alimentación para los que tienen esta alergia incluye cada día hasta un máximo de 30 gramos de los carbohidratos encontrados en las verduras verdes. Repartiéndolos entre el desayuno (0 a 6 gramos), la comida (12 gramos) y la cena (12 gramos), puedes estabilizar y normalizar el nivel de glucosa en tu sangre.

En cambio, si tú tienes esta alergia «anormal» permanente y consumes una dieta «normal», llena de carbohidratos concentrados, aumentas los riesgos de problemas ahora y en el futuro. Los niveles anormalmente elevados de glucosa en la sangre pueden resultar en complicaciones diabéticas, que causan malestar, enfermedad y, en muchos casos, la muerte prematura.

Nuestras ideas pre-existentes.
Gran parte de este problema también es cultural, y viene de las muchas décadas en que recibimos tanta información nutricional basada en ciencia errónea – por ejemplo estudios que meramente observaban correlaciones y que, con muchísima frecuencia, llevaban a sus autores a concluir ideas erróneas. Una de dichas ideas erróneas es la creencia de que los carbohidratos “son esenciales” para nuestra nutrición, y peor aún, la idea de que deben estar “en la base de la pirámide nutricional”, dando a entender que supuestamente “debería ser lo que más consumimos diariamente”. Esta idea errónea ya tiene a millones de personas en el mundo enfermas, obesas, y con tasas crecientes de diabetes tipo 2 también (que es la diabetes que, a diferencia del tipo 1, se adquiere por varios factores de riesgo como hábitos de alimentación y de actividad física desfavorables).

En realidad, la humanidad vivió millones de años sin comer carbohidratos: estos sólo se volvieron relevantes en nuestra dieta cuando apareció la agricultura. Unas 76 mil generaciones de humanos no comieron nunca carbohidratos; se alimentaron sólo de carnes diversas y grasas animales, verduras, ocasionalmente huevos, y algunas pocas frutas y bayas. Comparativamente, después llegó la agricultura y unas 300 generaciones siguientes agregaron a su dieta cereales, después hubo alrededor de 200 generaciones humanas que incorporaron lácteos… y en cambio, solamente las últimas siete generaciones humanas han consumido azúcares refinados. Y solamente las últimas cuatro generaciones de seres humanos han crecido consumiendo productos ultraprocesados, es decir, comidas que salen enteramente de fábricas y no de la naturaleza.

Por lo tanto, nuestros genes no evolucionaron con la información de comer carbohidratos. Por lo que es natural que, en realidad, el exceso de carbohidratos le hace un daño devastador a casi cualquier cuerpo humano; la diferencia es que tú tienes una alergia (DT) que provoca que este daño sea inmediato, evidente, y que te afecte de manera mucho más severa y rápida. Tu cuerpo tiene “tolerancia cero” a los carbohidratos.

Mi experiencia y mi aprendizaje.
Vivo desde hace 25 años con DT, y desde hace quince años logro niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He utilizado todo tipo de insulinas, bomba de insulina, y en el último año un sensor de glucosa con el transmisor bluetooth Miao miao 2; en todos estos años he logrado normoglucemia, por que he aprendido a utilizar las herramientas que tenga para lograrlo y con ellas he decidido aprender de mi propia experiencia y mi autoobservación.

La ignorancia y la falta de comprensión de las consecuencias de la DT inadecuadamente tratada son obstáculos al conocimiento de su óptimo manejo. La educación y el conocimiento son necesarios, porque es la persona afectada quien tiene que exigir el tratamiento adecuado y responsabilizarse de su realización. Y muchas personas que viven con diabetes, lamentablemente también viven con muchos miedos derivados de su propio desconocimiento, además de que no encuentran un entorno familiar o social que les ayude a aprender.

La situación actual sigue siendo una de gran ignorancia, que se refleja en los datos:

58% de las personas con DT no comprenden el significado del diagnóstico de la diabetes.
33% de las personas con DT no se dan cuenta de que tendrán la condición por el resto de sus vidas.
50% de las personas con DT no saben que la diabetes inadecuadamente tratada pueda reducir su expectativa de vida por 15 a 19 años.
60% de las personas con DT creen que no hay suficiente tiempo durante la consulta para aclarar sus dudas acerca de la condición y su tratamiento.
20% de las personas con DT experimentan complicaciones prevenibles como resultado de no utilizar el medicamento recetado.
90% (aproximado) de las personas con DT no saben que el daño causado por no utilizar los medicamentos indicados es irreparable.
90% (aproximado) de las personas con DT no saben que el daño irreversible es causado por niveles crónicamente altos de glucosa en la sangre.
18% de las personas con DT tienen una HbA1c de 9.5% o más.
Fuentes y Más Recursos:

Artículos del Dr. Stan de Loach: http://www.continents.com/
Definición simplificada de la DT: http://www.continents.ventajas.com/diabetes61.htm
Insulinoterapia: Introducción y metas para la diabetes mellitus, tipo 1 y tipo 2 (DT1 y DT2): http://www.continents.ventajas.com/diabetes36.htm
Borja Vilaseca: https://borjavilaseca.com/conocete-y-se-fiel-a-ti-mismo/
Acerca de mí:

👩🏻‍💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Lowcarb.

Vivo con diabetes tipo 1 (DT) desde hace 25 años. Hace 17 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica por decisión propia, hace 15 años conocí al Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de lowcarb y desde ahí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%, he creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y la salud de forma integral.

Actualmente, a mis 38 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.

Si quieres aprender más sobre LOWCARB en diabetes junto con mi experiencia personal y profesional, te invito a que visites mi página: https://diabetesbien.com/servicios/

Si quieres seguir aprendiendo de la diabetes puedes ver mi MasterClass Gratuita en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para REINICIAR TU DIABETES https://diabetesbien.com/masterclass/ y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa REINICIA TU DIABETES para encajar tu diabetes tipo 1 a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.

También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.

MARAVILLOSAS TABLETAS DE GLUCOSA

La glucosa es un azúcar o CARBOHIDRATO sencillo a partir del cual se obtiene energía de rápida utilización por parte del organismo, es el monosácarido que más rápidamente resuelve la hipoglucemia. Las «maravillosas» tabletas de glucosa permiten la administración de una cantidad precisa y calculada de carbohidrato y una respuesta a la hipoglucemia más predecible y adecuada que la de otras fuentes de carbohidrato comúnmente utilizadas (por ejemplo: refresco azucarado, jugo ó zumo de fruta, fruta, galletas, golosinas ó chucherías, chocolate).

Hay diferentes presentaciones de glucosa (o «dextrosa», que es el nombre comercial de glucosa) disponibles, cada una en diferentes países o partes del mundo. Cada tableta de glucosa puede tener ó 4 ó 5 gramos de glucosa. En el caso de las DEX4, disponibles en México, cada tableta contiene 4 gramos de glucosa. Las GLUCOUP, disponibles en las farmacias en España, contiene cada una 5,2 gramos de carbohidratos. Una tableta de CHOCOTABS contiente aproximadamente 2 gramos de carbohidratos. Todas estas formas de glucosa podrían servir para elevar la glucosa sanguínea en caso de hipoglucemia.

El tratamiento típico para un episodio de hipoglucemia de 60 mg/dL, por ejemplo, sería 1 sola tableta de glucosa, que debe elevar la glucosa en sangre aproximadamente entre 20 y 25 mg/dL,para dejar, después de 10 – 15 minutos, a la persona en aproximadamente 80 – 85 mg/dL. En otras palabras, se puede calcular que cada gramo de carbohidrato (glucosa) subirá la glucosa sanguínea aproximadamente 5 mg/dL. Entonces, una tableta de glucosa que tiene 4 gramos de glucosa elevará el nivel de glucosa en sangre, de la mayoría de las personas, 20 mg/dL. ¡Haz tus propias pruebas! Media tableta de glucosa de 4 gramos de contenido de carbohidratos elevará el nivel de glucosa en sangre, de la mayoría de las personas, 10 mg/dL. También existen geles de glucosa, o glucosa líquida, en mi experiencia personal, prefiero la presentación en tabletas sólidas, ya que son más fáciles de transportar y sobre todo de CONTABILIZAR.
La meta ideal y suficiente es elevar la glucosa sanguínea de la persona que experimenta la hipoglucemia, a aproximadamente 85 – 99 mg/dL, un nivel «normal» de glucosa en sangre. NO ES NECESARIO ni seguro tratar la hipoglucemia excesivamente. La meta de la persona que tiene diabetes mellitus y que tiene hipoglucemia es tratar la hipoglucemia, NO LOS SINTOMAS, los síntomas no son producto de la hipoglucemia, sino de la presencia de adrenalina que el cuerpo utiliza para señalar la hipoglucemia. y el tratamiento recomendado e ideal para la hipoglucemia (glucosa) no elimina inmediatamente los síntomas, que desaparecerán en 20 – 60 minutos después de normalizado el nivel de glucosa en sangre. Muchas personas con diabetes siguen y repiten una y otra vez un tratamiento incorrecto para la hipoglucemia que es COMER Ó TOMAR GLUCOSA HASTA QUE LOS SINTOMAS DESAPAREZCAN. APRENDER de la propia experiencia cada vez que se tiene hipoglucemia ayuda a MEJORAR el tratamiento para la siguiente vez que se presente.

Aquí un post sobre 14 razones para preferir la glucosa para el tratamiento y prevención de la hipoglucemia.

Minidosis de glucagon. Reporte de experiencia personal. Dr. Stan De Loach Lic. Rosa Elena Yáñez Educadores en Diabetes Certificados

Tradicionalmente el tratamiento de la hipoglucemia severa, moderada (aproximadamente 60 – 55 mg/dL) ó leve (aproximadamente 61 – 70 mg/dL) es con alimentos, especialmente los que contienen carbohidrato (CHO). Sin embargo, por no producir una respuesta glucémica precisa, medible y reproducible, la ingesta de alimentos representa la menos adecuada de las cuatro maneras de revertir la hipoglucemia causada por un exceso de insulina exógena en la persona que tiene DM1.

En prácticamente todos los casos, el uso de los alimentos que contienen CHO reemplaza la hipoglucemia con la hiperglucemia. Debido a que estos dos estados glucémicos son igualmente anormales, el tratamiento de hipoglucemia con alimentos no es óptimo. Los alimentos contienen diferentes azúcares (lactosa, sucrosa, fructosa, maltosa, glucosa).

La palabra hipoglucemia quiere decir que hay insuficiente glucosa en la sangre. Tratar esta condición con lactosa, fructosa, sucrosa, maltosa (es decir, los azúcares contenidos en frutas, jugos, refrescos azucarados, algunos productos lácteos) es ilógico porque el azúcar que falta es únicamente glucosa. La lactosa, la sucrosa y la fructosa se constituyen de un 50% de glucosa y un 50% de otro azúcar. Así, sólo la mitad de los azúcares que estos disacáridos (aúcares de dos moléculas diferentes) aportan es glucosa.

Las dos mejores tratamientos caseros de la hipoglucemia son: tabletas parciales o enteras de glucosa, para cuando la persona que tiene hipoglucemia esté consciente y capaz de autotratarse, y la inyección de glucagon, que se reserva para la hipoglucemia severa en la persona capaz de autotratarse o para la persona que esté inconsciente como resultado de la hipoglucemia.

Las tabletasde glucosa parciales o enteras (cada tableta DEX 4 contiene 4 gramos de glucosa) siguen siendo el tratamiento más eficaz para la hipoglucemia leve o moderada.
Para la hipoglucemia bioquímica severa (niveles de glucosa en sangre de menos de aproximadamente 54 – 40 mg/dL) ó cuando la persona está inconsciente, presenta convulsiones o no es capaz de autotratarse, el glucagon inyectado es lo funcional y recomendado.

Mientras que para los adultos la dosis recomendada de glucagon es de 1 mL (equivalente a 100 unidades en una jeringa diseñada para la inyección de insulinas U-100), en cuando a la dosis recomendada para los niños y adolescentes, existe variabilidad entre los diferentes laboratorios que venden los estuches de glucagon. Asimismo, entre los estudios científicos publicados, existe variabilidad en las dosis recomendadas y utilizadas.

El instructivo impreso encontrado en cada NovoNordisk GlucaGen HypoKit recomienda la dosis completa (1 mL) para los adultos que pesan 25 kilogramos o más y también para los niños y adolescentes que tienen más de 9 años de edad o que pesan más de 25 kilogramos. Recomenda la mitad de la dosis completa (0.5 mL) para los niños que pesan menos de 25 kilogramos o que tienen menos de 6-8 años de edad.

¿Es posible que las llamadas «minidosis» de glucoagon, que son dosis más pequeñas que las oficialmente recomendadas, funcionen igualmente bien o hasta mejor para revertir la hipoglucemia u otros efectos secundarios (principalmente la náusea y el vómito) que frecuentemente pueden acompañar la dosis completa recomendada?

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UN DÍA CON BOMBA DE INSULINA. Análisis de Patrón Glucémico

Pues hoy hace un mes que me he puesto la bomba de insulina, me gustan los RETOS NUEVOS, y realmente necesitaba saber si con esta máquina es posible tener una constancia de NORMOGLUCEMIA, así como lo he logrado con Lantus e insulinas ultrarápidas. Este es un registro y análisis del patrón de 1 día con el uso de bomba de insulina de mi experiencia.

Mujer de 27 años con DB1, 68 kgs.
Rango meta individual: 70-110 mg/dl
Dosis basal: 0.4 UI (unideades de insulina) por hora = 9.6 UI totales
Comida y Cena: 500 mg de metformina

ANÁLISIS: Para facilitar el cálculo del bolo es necesario saber qué se va a comer antes de ponerlo. En este caso, la carga de carbohidratos fue la prevista. La ausencia de grandes cantidades de carbohidratos en la alimentación permite que pequeños bolos de insulina ultrarápida (novorapid en este caso) se utilicen efectivamente; los bolos de 2-3 unidades antes de o durante los alimentos fue adecuado para prevenir la hiperglucemia postprandial. El objetivo global de tratamiento es aplicar la mínima cantidad de insulina exógena necesaria para mantener la normoglucemia. Generalmente, entre más pequeños sean las bolos de cualquier insulina ultrarápida, más corta será la duración de su acción. La corta duración de acción de las insulinas ultrarrápidas sirve para minimizar la hipoglucemia. En este caso, después de la comida se realizó una caminata «inesperada» de forma rápida en la hora del pico de acción del bolo (una hora exactamente después de ponerlo) lo que ocasionó una hipoglucemia postprandial que salió del rango meta. Para restablecerla dentro del mismo fue necesario tomar 7.5 gramos de glucosa (1 tableta y media) y además parar (STOP) la bomba para evitar que siguiera bajando (ya que se encontraba dentro del pico de acción del bolo y muy probablemente la glucosa seguiría descendiendo) El pico glucémico postprandial suele ocurrir a los 70-74 minutos postprandial. En este patrón glucémico se sugiere que para mí, estas pequeñas dosis (1-2 UI) de bolo preprandial sin la presencia de alguna actividad física, ocasionan un efecto hipoglucemiante que dura ± 2 horas. Igualmente podemos comprobar que la dosis basal de 0.4 UI/hora fue correcta y que con el sistema de infusión continua de insulina con la dosis basal correcta si es posible lograr normoglucemia constante sin los bolos para los alimentos.

¿Muchos años con diabetes? Ejemplos excepcionales

Pienso que debemos prestar más atención a aquéllas personas excepcionales, esas que consiguen tener salud a pesar de la enfermedad, en lugar de concentrarnos con tristeza en aquellas que mueren o tienen complicaciones como es común. Con esto no quiero menospreciar a nadie, simplemente que ahora quiero hablar de aquellos seres con diabetes que han logrado vivir muchos años con salud. Seguramente hay muchas personas, cito a 3 que últimamente me han servido de apoyo y ejemplo para mi propia diabetes: Dr. Stan de Loach con 37 años con DM1 (http://www.continents.com/diabetes5.htm) , Dr. Bernstein con 55 años de DM1 (http://www.diabetesincontrol.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2364) y Dr. Ron Raab con 51 años de DM1(http://www.diabetes-low-carb.org/content/view/4/25/). En los tres he encontrado algo en común, todos ellos han optado por una alimentación baja en carbohidratos, basada en muchos vegetales y hortalizas, buenas porciones de proteínas y grasas favorables y pequeñas cantidades de legumbres, yogur y frutos secos. Todo esto para lograr mantener lo más posible niveles de glucosa lo más cercano a lo normal (70-100 mg/dl). Y es que me parece que debemos de asumir que tenemos diabetes, tal vez somos como un automóvil «estándar», nuestro organismo no se adapta de forma natural y correcta a las grandes elevaciones de glucosa que provocan los carbohidratos como lo hace un organismo sin diabetes naturalmente «un coche automático». Así que creo que vale la pena elegir lo que más convenga con tal de evitar el peligro de subidas y bajadas drásticas de glucemia, y a largo plazo causa de complicaciones, ¿no lo creen?

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Errores comunes al hacer lowcarb con diabetes

Cuando queremos iniciar el cambio hacia una alimentación baja en carbohidratos, hay errores comunes que se pueden cometer, llevándonos a tropiezos que quizá podrían hacer más lento el cumplimiento de los objetivos en salud. Por eso es tan importante el aprendizaje y la adopción de metas concretas; comprometerme con mi educación para mi salud, además de tener claro el por qué, para qué estoy haciendo tal o cual cosa: ¿cuál es el objetivo? ¿Para tener normoglucemia, para pérdida de grasa corporal, para el tratamiento o manejo de alguna condición en concreto, evitar enfermedades…?

Estos errores comunes, en algunos casos extremos, podrían llevar a “tirar la toalla” a quienes aún no se han comprometido con dicho aprendizaje, o podrían llevarnos a pensar cosas como “probé a hacer lowcarb o keto, y no me sirvió”, cuando en realidad es que quizá cometíamos muchos de estos errores… O quizá ni siquiera teníamos claro cuáles eran los objetivos concretos: ¿Hacías lowcarb para lograr qué?…

Enumeraré algunos de los errores más comunes:

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Creer que seguir una alimentación lowcarb “basta para tener salud”.
Ante todo, es un error pensar que “basta con hacer lowcarb y listo, salud garantizada”. No debemos olvidar que seguir un protocolo lowcarb es un medio y no un fin; es una herramienta entre varias que son importantes para tener salud y bienestar, y no debe ser una meta en sí misma. Especialmente para quienes vivimos con diabetes, un objetivo muchísimo más importante es la normoglucemia. El objetivo de hacer lowcarb es ayudarnos a conseguir normoglucemia, que es lo que nos ayuda a evitar complicaciones diabéticas, el objetivo no es hacer lowcarb en sí mismo o “porque sí”.

Con o sin diabetes, si no tienes un equilibrio metabólico en la glucemia/insulina, no conseguirás una correcta nutrición y salud, así que es indispensable mirar otros factores de tu salud que no estás teniendo en cuenta para conseguirlo realmente. Recordemos que también son importantísimos otros factores como el sueño, el manejo del estrés, etc. Lowcarb por sí mismo no nos va a traer salud ni nos evitará complicaciones diabéticas, mientras la meta no sea la normoglucemia que es fundamental para el manejo saludable y coherente de la diabetes.

Querer buscarle a todo “sustitutos” que siguen siendo ultraprocesados.
El ponerse inmediatamente a querer adoptar alternativas supuestamente “lowcarb”, pero que siguen siendo comestibles procesados, casi garantiza el no cumplimiento de metas. La salud y bienestar reales, especialmente si se vive con una condición como la diabetes, sólo puede lograrse comiendo comida real, con ingredientes de calidad. Algunos sustitutos pueden ser útiles para reducir la ansiedad y adicción a los carbohidratos, o ayudar en la transición hacia la comida real, pero me encuentro con personas que al hacer cambios hacia lowcarb, ponen toda su atención en querer encontrar “sustitutos de pasta”, “sustitutos de pan”, sustitutos de postres y harinas”, etc… Y si bien estos sustitutos pueden ser consumidos ocasionalmente dentro de un protocolo lowcarb; el basar toda nuestra alimentación en ellos seguirá significando que no estamos consumiendo comida real, la que realmente nos ayuda a recuperar salud y bienestar.

Estos procesados “lowcarb” o “cetogénicos” siguen siendo productos que ocasionan una peor respuesta glucémica que la comida real, se digieren peor, ocasionan una respuesta inflamatoria, y además pueden tener muchos compuestos químicos artificiales y dañinos. Al hacer esta sustitución (en lugar de aprender a organizarnos y cocinar), tampoco estamos reeducando nuestro paladar a apreciar los sabores de la comida real. Si estamos dispuestos a aprender, por ejemplo aprender cómo y dónde buscar comida real, cómo identificarla, y aprender a cocinarla, ¡descubriremos que es mucho más satisfactorio, y lleno de opciones deliciosas y saciantes, con la comida real!

No aprender a leer etiquetas.
Nuevamente, si queremos lograr objetivos, el aprendizaje está en el centro de esta travesía. La triste realidad es que en la industria alimentaria existen muchísimos fraudes, mucho etiquetado con lenguaje sumamente engañoso, y prácticas que siguen orientadas a la ganancia industrial en lugar de la salud. La industria responde extraordinariamente rápido a lo que perciben como “nuevas modas”. Y ahora que mucha gente comienza a buscar alimentación lowcarb o keto, la industria ha sido rápida en adaptar sus etiquetados, prometiendo productos que son supuestamente “keto-friendly”, “con menos carbohidratos”, etc. Dejarnos guiar así de fácil por un etiquetado que pone “keto” o “lowcarb” es un grave error. Hablé antes de cómo los etiquetados con frases como “natural”, muchas veces no nos dicen nada. La industria es sumamente flexible con esos etiquetados, porque no hay normativa actual que lo avale, así que muchas veces no significan nada, o a veces son ya directamente un engaño. Mencioné en otro artículo que una etiqueta que ponga cosas como “natural”, “origen vegetal”, “keto”, etc., no significa nada, ni garantiza que sea un producto saludable o coherente con nuestra genética.

Aprender a leer etiquetados para buscar comida real, ¡es sumamente fácil e intuitivo!… No se trata de aprenderse nombres complejos de sustancias químicas, ni de hacer conteos matemáticos. Hay tres principios generales muy fáciles de recordar: Primero, la comida real suele tener un solo ingrediente, o ni siquiera viene en empaques industriales: huevo, carnes, vegetales frescos, lo que podamos conseguir en un mercado de productos regionales. Segundo, cuando se trata de un producto empaquetado, entre más breve sea la lista de ingredientes, mejor. Una lista de ingredientes que contenga más de tres o cuatro palabras, casi con seguridad que contendrá entre ellos azúcares, aceites vegetales hidrogenados, y otras cosas que no nos interesa consumir. Y tercero, si contiene cualquier palabra cuyo significado no conocemos, o que no sabemos cómo se ve (cosas como “glutamato monosódico”, colorante E231”, “maltodextrosa”), entonces es mejor evitar esos productos. La comida real debe estar compuesta por cosas que conocemos: “espinacas”, “sal de mar”, “aceite de oliva”. Si tú no conoces la palabra, tus genes tampoco conocen esa sustancia.

Consumir exceso de carbohidratos, aún entre las opciones lowcarb.
Otro posible error es pensar que estamos “haciendo lowcarb” pero en realidad seguir teniendo un exceso de carbohidratos, quizá por el abuso de alimentos como lácteos o frutos secos; que si bien pueden ser coherentes dentro de un protocolo bajo en hidratos, el abuso de ellos puede ocasionar un exceso en el consumo total de carbohidratos, además de que también varía dependiendo el tipo de producto, su calidad, etc. Puede haber por ejemplo postres keto o recetas lowcarb que son una buena opción para ocasiones especiales, pero que no están pensadas para ser algo del diario. Parte del problema puede ser que aún estamos intentando salir de la adicción al azúcar, y buscar sustituir el azúcar por “postres keto”. Sin embargo, un postre keto debería ser una opción ocasional, y no una cosa de rutina o de todos los días. Si seguimos teniendo una adicción al azúcar, conviene más reflexionar de dónde viene, si quizá tiene causas emocionales, si desde pequeños nos enseñaron a asociar lo dulce con placer o con una muestra de afecto… Reaprender estos paradigmas o incluso traumas que están asociados a consumir azúcar como “parche” emocional, es más útil para reeducar nuestro paladar hacia la comida real, que estar consumiendo todos los días “postres keto”.

Abusar de edulcorantes.
Los edulcorantes no deben ser un sustituto para seguir comiendo frecuentemente cosas de sabor dulce. Aunque pueden ser una buena herramienta para quitarnos la adicción al azúcar, o ayudarnos en la transición hacia la comida real, siguen siendo sustancias sintéticas, inventadas en laboratorio, que pueden ocasionar respuesta inflamatoria e impedir que obtengamos todos los beneficios de este tipo de alimentación. Al igual que en el punto anterior, vamos a tener muchos más beneficios si aprendemos a reeducar el paladar y utilizarlos con moderación y con objetivos concretos – incluyendo lo emocional, como los posibles orígenes psicológicos de la adicción al azúcar.

Abusar de los aceites vegetales.
He hablado antes de los aceites vegetales industrializados y sus enormes daños, por ser otro más de tantos comestibles inventados y que nuestros genes no podrían jamás reconocer como comida real. Usando rutinariamente este tipo de aceites – o consumiéndolos en productos procesados, en restaurantes, etc., pues son tan baratos que están por todos lados – seguiremos teniendo inflamación crónica, además de seguir con resistencia a la insulina e hiperinsulinemia. Si bien un en protocolo de alimentación low-carb estaremos comiendo muchas grasas como fuentes de energía en lugar de la glucosa, es imperativo que se trate de grasas reales, de la comida real, y no grasas artificiales industrializadas, que causan enormes daños a la salud.

No comer suficientes grasas, por miedo a engordar.
Conectando directamente con el punto anterior, es lamentable que durante décadas nos han metido en la cabeza el mito de que “las grasas engordan” y de que debemos supuestamente evitar las grasas. Es un mito terriblemente destructivo y que ha puesto al mundo enfermo, pues en virtualmente todos los países cayó el consumo de grasas saturadas (o sustituyéndolas por los dañinos aceites vegetales), poniendo a los carbohidratos como la supuesta “base de la alimentación”. En este artículo hablé de la mentira del miedo al colesterol. Y es que ha sido un desastroso experimento con la salud pública que claramente no funcionó, pues por todo el mundo hay cada vez más obesidad, diabetes tipo 2, inflamación crónica, cardiopatía, nefropatía, etc. Ahora la gente evita las grasas, incluyendo las saludables grasas de la comida real, pues nos enseñaron a asociar el consumo de nutrientes indispensables (ácidos grasos) con la acumulación de grasa corporal. Si estamos cambiando hacia una alimentación lowcarb, es importante obtener suficiente energía y nutrientes de la comida, para ello debemos des-aprender el miedo a las grasas. Aprender que las grasas no nos hacen engordar, y lo importante que es consumir grasa saturada proveniente de comida real, de ingredientes de calidad.

Lo cual nos lleva al siguiente punto:

Hacer una dieta hipocalórica, sin suficientes nutrientes.
Aunque pueda sonar como una obviedad, low-carb en ningún caso debe significar un déficit generalizado de energía, pasar hambre, ni mucho menos privarse de comer todos los nutrientes esenciales que necesitamos. Todo esto podría comprometer la tiroides, causando otras complicaciones. Por ello, una vez más, el aprendizaje es esencial: se puede reducir enormemente la ingesta de carbohidratos, al tiempo que comemos suficientes grasas saludables para darnos energía, así como alimentos completos que contengan las proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales que necesitamos.

Cambiar un conteo por otro: del “conteo de calorías” al “conteo de gramos de carbohidrato”.
Recordemos que nuestro cuerpo funciona en base a un metabolismo complejo, y está regido por una señalización hormonal que regula todos sus procesos. He encontrado casos de personas que al intentar cambiar hacia una alimentación lowcarb, simplemente parecen haber sustituido con “conteo” por otro: dado que no funciona el conteo de calorías, simplemente lo sustituyen por “conteo de carbohidratos”. Pero ya he explicado antes que nuestros cuerpos no funcionan en base a “conteos”; no somos simplemente un cubo a donde “entran” unas cosas cuando comemos y “salen” otras con el ejercicio o los desechos, de hecho en este artículo hablé de ¿Desajuste hormonal, insulina y carbohidratos? De hecho, no vamos a lograr objetivos en salud si nos guiamos por la creencia errónea de que se trata de matemáticas entre lo que “entra” y lo que “sale”. Somos seres con un metabolismo muy complejo y que funciona en base a ejes hormonales, y no conteos mecanizados.

En conclusión, cualquier protocolo lowcarb debe tener en cuenta cuáles son los objetivos concretos, así como comprometerse con una aprendizaje constante. Hablar de «errores» es una forma de recordar también que nos encontramos en un «proceso» hacia la salud. Recuerda que la especificidad individual y el conocimiento te dan libertad; por ello el acercarse a un profesional sanitario coherente que también lo viva, te puede acompañar a conseguirlo.

Mi experiencia y mis programas:

Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:

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¿Qué es la glicación de Proteínas?

¿Qué es la glicación de Proteínas?

Cuando la diabetes apenas comenzaba a estudiarse, los médicos y especialistas no terminaban de entender qué era exactamente lo que causaba los daños conocidos como complicaciones diabéticas. Era bien sabido que dichas complicaciones empezaban a aparecer rápidamente cuando se diagnosticaba la enfermedad, y se podían observar sus efectos terribles, pero no se sabía cuál era exactamente el mecanismo metabólico que estaba causando dichos daños. Hoy sabemos que gran parte de los daños causados por las complicaciones diabéticas, se deben a un proceso conocido como “glicación” (de proteínas).

¿Qué es la glicación?… Este proceso les sucede sobre todo a las proteínas, aunque también en menor medida a los ácidos grasos y otras moléculas. Es un efecto de la glucosa y otros azúcares. La glucosa se adhiere a las proteínas y a las moléculas de grasa (colesterol), dejándolas literalmente “glaseadas” en un proceso sumamente dañino y que con el tiempo provoca toda clase de complicaciones diabéticas. Este efecto de glicación convierte de hecho a la glucosa en una sustancia muy dañina cuando su concentración se eleva por encima de un nivel que en nuestro cuerpo ha de estar muy bien regulado, en un delicado balance.

La reacción de glicación fue descubierta por el químico francés L. Maillard en 1912, pero no fue sino hasta los años 70’s que se terminó de entender bien su proceso y sus efectos en el cuerpo. Ahora sabemos que la glicación involucra una reacción en la cual los azúcares (en general la glucosa, pero no exclusivamente) reaccionan no-enzimáticamente con las proteínas (y en menor grado con los lípidos y el DNA) para formar los llamados “productos de glicación precoz”, muy dañinos para nuestros sistemas. Cuando este proceso fue demostrado para la hemoglobina, fue que pudo existir la analítica que hoy conocemos como “hemoglobina glicada (o glicosilada) HbA1c”, que es de tanta utilidad para quienes vivimos con diabetes. Ha revolucionado el monitoreo y el estudio de pacientes diabéticos, ya que analizando la glicación de la hemoglobina en la sangre es posible obtener una estimación promedio de las glicemias (niveles de azúcar en sangre) de los 2-3 meses previos.

¿Qué es la glicación de Proteínas?
La glicación es un importantísimo agente del desgaste en todas nuestras células, piel y tejidos, y junto con el estrés oxidativo forman la base de las teorías estocásticas del envejecimiento. En otras palabras, la glicación hace “envejecer” (y averiarse y empezar a fallar) todos nuestros tejidos y sistemas. Estos procesos están incrementados en pacientes diabéticos, especialmente si viven en constante hiperglucemia por la inadecuada gestión de los niveles de glucosa en sangre (niveles de glucemia). Cuando una persona con diabetes (¡o también sin ella!) vive en constante hiperglucemia, todas las proteínas de su cuerpo se están “glaseando”, envejeciendo mucho más deprisa, y averiándose una multitud de ejes hormonales y metabólicos.

La glicación lleva a nuestro cuerpo a producir sustancias llamadas “AGEs” por sus siglas en inglés (por “advanced glication end products”, o sea productos finales de glicación avanzada). La relación entre el nivel de glicemia, la acumulación de AGEs en nuestros tejidos, y los diferentes matices de la patología microvascular diabética, han sido objeto de extensos estudios: hoy sabemos, pues, que una gran parte de los daños por complicaciones diabéticas tienen que ver con la glicación de proteínas y la fabricación de AGEs. Se ha estudiado que la formación de AGEs aumenta en un grado mucho mayor que el aumento de la glicemia, este hecho sugiere que incluso elevaciones moderadas de la glicemia en personas con diabetes resultan en aumentos sustanciales (no lineales) en la acumulación de AGEs. Y es por ello que se vuelve fundamental, en la gestión de la condición de diabetes, el lograr la normoglucemia: mantener niveles de glucosa en sangre normales y saludables, como los tendría una persona sana sin diabetes.

Mucha evidencia experimental reciente, que explica a detalle cómo y por qué vías metabólicas sucede la glicación, muestran que esta glicación – junto con el estrés oxidativo – se vinculan a la vía del sorbitol, potenciándose y contribuyendo así al desarrollo de complicaciones diabéticas. También debe ser señalado que la fructosa producida por la vía del sorbitol es extremadamente potente como agente de glicación, superando ampliamente a la glucosa. La literatura también demuestra el rol de la glicación de lipoproteínas en la aterogénesis. Ha sido demostrado por varios autores, que la glicación no sólo aumenta la susceptibilidad de la LDL (una de las proteínas transportadoras de colesterol) a la oxidación, sino que también intensifica la propensión de las proteínas estructurales de la pared vascular a ligar las proteínas del plasma, incluyendo la LDL, contribuyendo así a una modificación oxidativa más marcada de dichas partículas. Las LDL glicadas y oxidadas inducen la acumulación de ésteres de colesterol en macrófagos humanos, y pueden también promover la disfunción plaquetaria y endotelial. Los mencionados AGEs dañan el colágeno de las membranas basales capilares, alterando la permeabilidad y el flujo sanguíneo.

Por lo tanto, amplísimas evidencias apoyan la idea de que es la hiperglucemia crónica, al provocarnos glicación por todo el cuerpo, la causante de una serie de complicaciones macro y microvasculares. En última instancia, contribuyen al funcionamiento deficiente de todo nuestro organismo, hormonas, transportadores sanguíneos, etc. Estos procesos se encuentran en el trasfondo de todas las complicaciones diabéticas, de las que he hablado antes: nefropatía diabética, cardiopatía, todo tipo de daños neurológicos, problemas de la piel, trastornos hormonales, retinopatía diabética, etc. La consecuencia de estas proteínas glicadas y de la formación de productos avanzados de glicación es el mal funcionamiento de órganos vitales, envejecimiento y desarrollo de enfermedades degenerativas como el Alzheimer (que ahora ya empieza a conocerse como “diabetes tipo 3”).

Este esquema muestra cómo nuestros tejidos de la piel, normalmente sanos con presencia de colágeno y elastina, se dañan en presencia de la glucosa por los efectos de la glicación, al comenzar a producirse los AGEs.

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Mucha gente todavía cree, lamentablemente, el mito de que las grasas son las que nos causan daños, o el colesterol de la dieta. Este mito está extendido también a quienes vivimos con diabetes. Tristemente, muchos endocrinólogos se enfocan todavía en el monitoreo de niveles de colesterol total, o en decirle a sus pacientes que “eviten comer grasas” y que “lleven una dieta baja en colesterol y baja en grasas”. Se cree que el colesterol dietético (es decir, el que comemos) o que la presencia de colesterol en sangre por sí mismo, es lo que ocasiona complicaciones diabéticas, cardiopatías, etc. ¡Y no es así!… Los verdaderos culpables de los daños son la hiperglucemia, por medio de la glicación que provoca en todas nuestras células, combinada con la inflamación y el estrés oxidativo: tres procesos que van de la mano y que comienzan por todos los consejos inadecuados, profundamente equivocados, que la profesión médica a dado a las personas con diabetes.

Lo que realmente daña, en el caso del colesterol, no es dicha sustancia en sí misma (¡que en realidad es bastante benéfica, constructora de nuestras células y precursora de todas nuestras hormonas!), sino la glicación y oxidación del colesterol. Esto es lo que sí causará daños a las arterias y cardiopatía, y no la presencia del colesterol en sí mismo por consumirlo en nuestra dieta de las grasas reales.

En mi experiencia, es importante entender los procesos profundos de glicación, para entender el daño del contexto metabólico de hiperglucemia crónica, que no suele ser puntual ni se subsana con el parcheo de insulina exógena ni con mucho ejercicio. La glicación de proteínas y de lipoproteínas suele ser profundo, y están en la base de todos los daños que la hiperglucemia nos provoca a quienes vivimos con diabetes. Por lo que la verdadera clave para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, está en aprender hábitos que nos llevan a la normoglucemia: niveles normales y saludables de glucosa en sangre, que no favorecen la glicación.

Ten presente que, si deseas iniciar un aprendizaje que te lleve a tener normoglucemia, evitando complicaciones diabéticas derivadas de la glicación de proteínas (entre otros procesos dañinos provocados por hiperglucemia e hiperinsulinemia), es más seguro y efectivo tomar este camino de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello.

Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Very Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

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Tabletas de Glucosa, Parte 2

Tabletas de Glucosa, Parte 2

Una pregunta increíblemente común que me consultan mis pacientes y acompañados, así como gente en redes sociales, es sobre las tabletas de glucosa – como uno de los posibles remedios inmediatos para situaciones de hipoglucemia. Los episodios de hipoglucemia pueden suceder con cierta frecuencia, sobre todo para quienes vivimos con Diabetes Tipo 1 (DT1), aunque también pueden aparecer entre quienes viven con Diabetes Tipo 2 (DT2), especialmente cuando se lleva alguna medicación para gestión de la glucemia, que de pronto puede ocasionar hipoglucemias.

La hipoglucemia está definida como un «nivel inferior al normal de glucosa en la sangre». Un valor normal de glucosa en la sangre (GS) se encuentra entre aproximadamente 60 y 99 mg/dL. Un valor glucémico de menos de 60 mg/dL representa un nivel de hipoglucemia que debería ser tratada con glucosa. La glucosa es un azúcar simple o monosacárido. «Monosacárido» quiere decir que la molécula contiene una sola forma de azúcar. Aunque hay otras formas de azúcar (por ejemplo, sacarosa, sucrosa, lactosa, fructosa, galactosa), ninguna de éstas contiene más de 50% de glucosa.

Los monosacáridos representan la forma más básica y sencilla de los carbohidratos. Todos los carbohidratos contienen únicamente tres elementos: carbono, hidrógeno y oxígeno. Por eso la abreviatura de los carbohidratos es: CHO. La hipoGLUCemia indica que hay insuficiente GLUCosa en la sangre. Por lo tanto, es lógico tratar la hipoglucemia con tabletas de GLUCosa.

Tabletas de Glucosa, Parte 2
Aquí conviene entonces derribar el mito de que “nuestro cuerpo no necesita glucosa”, pues esto no es correcto. Sí es verdad que la glucosa es una sustancia necesaria para la vida, tanto así que nuestro cuerpo fabrica su propia glucosa como fuente de energía inmediata. Lo que sucede es que, para las personas que viven sin diabetes, no es necesario ingerir glucosa a partir de los alimentos, ya que nuestro propio cuerpo, como dije, la fabrica sin necesidad de que nosotros la comamos. Pero cuando se vive con diabetes (Tipo 1 o tipo 2), entonces existe en el cuerpo una disfunción en esta fabricación y regulación de la glucosa, así como disfunción en los niveles de glucemia (niveles de glucosa en la sangre) que nuestro cuerpo experimenta a lo largo del día, dando lugar entonces a hiperglucemias e hipoglucemias – más aún si llevamos una alimentación inadecuada, o una inadecuada gestión de insulina exógena y/o medicación, que entonces hacen estos desbalances aún más pronunciados.

He hablado antes de cómo esta montaña rusa glucémica sucede con mucha más intensidad, cuando llevamos una alimentación inadecuada basada en carbohidratos y ultraprocesados, así como comida no real, y también si se descuidan otros factores: gestión del estrés, el respeto a los ritmos circadianos, el descanso y la exposición al sol, etc.

El caso es que, por muchos factores (e incluso cuando se lleva una gestión coherente y adecuada de nuestra condición de diabetes), pueden darse en ciertos momentos episodios de hipoglucemia. El uso de insulina exógena en DT1, vuelve necesario balancear los niveles de glucemia sanguínea utilizando dosis pequeñas de glucosa. He mencionado antes que la enorme ventaja de las tabletas de glucosa pura (o que son casi exclusivamente glucosa), por encima de cualquier alternativa para resolver la hipoglucemia (ya sean zumos, dulces, chucherías, refresco, etc) es que permiten proporcionar, de manera mucho más controlada y precisa, una dosis del único carbohidratos que nuestro cuerpo en realidad necesita, que es la glucosa. Cada tableta puede tener 4 o 5 gramos de glucosa, que es una cantidad pequeña y precisa, dependiendo de la talla y peso de la persona esto puede ser suficiente con una o dos tabletas.

Sin embargo, lamentablemente aún hay muchas personas, incluso entre profesionales médicos y sanitarios, que dan a las personas con diabetes el consejo de resolver los episodios de hipoglucemia comiendo dulces, tomando un poco de zumo, jugo o de gaseosa azucarada (refresco altos en fructosa), fruta, chucherías… Y estas alternativas presentan dos grandes desventajas:

La primera es que, en lugar de ser glucosa pura, siempre vienen acompañados de otros carbohidratos que nuestro cuerpo no necesita para nada, generalmente fructosa. Así, por ejemplo, si elegimos comer un dulce para resolver un episodio de hipoglucemia, estaremos consumiendo la glucosa que nuestro cuerpo necesita, pero junto con fructosa, que entonces juntas dan lugar a la sacarosa (azúcar común / azúcar de mesa). La fructosa es completamente innecesaria, y dañina si se consume en cantidades significativas.
Y la segunda es que consumiendo dulces, zumos, etc., se vuelve mucho más difícil precisar cuánta glucosa estamos consumiendo; ya que tendríamos que calcular la glucosa en cuanto a su porcentaje contenido en el producto, pero recordando además que las etiquetas siempre nos dan solamente estimados burdos, que además pueden variar considerablemente de un producto a otro.
En cambio, si elegimos la opción de usar tabletas de glucosa para los casos de hipoglucemia, se vuelve entonces mucho más fácil controlar la dosis y, por lo tanto, controlar y predecir la respuesta en nuestro organismo. He hablado antes de la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos dice que las “dosis” más grandes de cualquier sustancia (y en realidad el mismo principio aplica en muchas otras disciplinas exactas o semi-exactas), darán lugar a mucha más variación y descontrol, con márgenes mucho más amplios. Y que en cambio las dosis pequeñas o intervenciones pequeñas, dan lugar a efectos más pequeños, con márgenes de variación más estrechos, y más fáciles de controlar. Es por ello que tomando zumos o dulces, probablemente resolveremos la hipoglucemia, pero causando después una hiperglucemia que nos mantendrá descontrolados, en montaña rusa glucémica, y sin alcanzar la normoglucemia que en realidad es un objetivo mucho más saludable y coherente.

En mi anterior artículo llamado “No todo es blanco y negro en la salud” vimos que tomar glucosa puede ser funcional y adecuado cuando lo necesitamos, especialmente en una hipoglucemia personas con diabetes tipo 1, o quienes utilizamos insulina exógena. Sin embargo, la glucosa es el único tipo de azúcar que nuestro cuerpo necesita, por lo que nuevamente, lo más coherente es tratar la hipoglucemia con glucosa pura, o un producto que contenga lo más cercano a glucosa pura.

Si otros azúcares se utilizan para corregir la hipoglucemia, será necesario ingerir una doble cantidad de CHO para obtener la misma cantidad de glucosa que las tabletas de glucosa proporcionan al 100%. La glucosa resuelve la hipoglucemia con menor cantidad y más rápidamente que los otros CHO. Las calorías «extra» en los otros CHO pueden contribuir a una subida de peso corporal. Por eso, la glucosa pura es el tratamiento recomendado para tratar la hipoglucemia diabética, causada por la presencia en el cuerpo de un exceso de insulina innecesaria. Las tabletas de glucosa proporcionan el mejor y más rápido alivio a la hipoglucemia hiperinsulínica diabética. Además, ellas permiten la toma de una cantidad precisa y calculada de CHO y por lo tanto una respuesta a la hipoglucemia más predecible y adecuada que la de otros CHO disponibles, como el refresco azucarado, el jugo de fruta, las golosinas y el chocolate. Todos estos productos no son óptimos para tratar la hipoglucemia diabética, porque sólo el 50% de su contenido (como mucho) es glucosa. Cada gramo de glucosa subirá la GS de una persona adulta o adolescente que no es obesa aproximadamente 5 mg/dL. Aquí podemos ver algunos ejemplos de glucosa disponibles en Europa y América:

tabla_glucosas
El objetivo ideal del uso de las tabletas de glucosa para resolver toda hipoglucemia rápidamente es elevar la GS a aproximadamente 80 – 90 mg/dL. Este nivel glucémico está dentro del rango «normal,» no diabético de 71 y 99 mg/dL. Se recomienda siempre utilizar sólo el número de gramos de glucosa necesarios para elevar la glucosa en sangre a 80 – 90 mg/dL; como lo indica también esta guía.

En conclusión, lo más eficaz para re-balancear los niveles glucémicos de quienes vivimos con diabetes es la glucosa pura. En el mercado hay diferentes productos que a veces no son glucosa pura, pero esto sería lo más rápido y asimilable ya que no se necesita desintegrar o digerir. Lo que el cuerpo nos pide en situaciones de hipoglucemia es glucosa, no fructosa ni sacarosa: nos pide solamente la glucosa que es fuente de energía inmediata, no nos pide tener que digerir un vaso de zumo, jugo, o de agua con azúcar o Coca-cola, sino que nos pide glucosa que es la única urgencia del cuerpo en ese momento. Nuestro cuerpo sigue produciendo glucosa, pero al estar desregulado por la insulina exógena, nuestra propia glucosa resulta muchas veces insuficiente para llevarnos a tener normoglucemia. Por lo que esta intervención con pequeñas dosis de glucosa es necesaria y es el tratamiento más coherente, adecuado y efectivo.

Recuerda que, si deseas llevar un camino de aprendizaje y educación, que te lleve a adueñarte de tu condición de diabetes (o si deseas evitarla), para lograr normoglucemia y vivir en plena salud y bienestar, es más seguro y efectivo hacerlo de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello.

Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?

¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?

Pareciera ser que ya se asume como “normal” el hecho de que vivir con diabetes tipo 1 significará vivir “remontando hipoglucemias”: ya que al utilizar insulina exógena, el riesgo de hipoglucemia existe y existirá. Sin embargo, explicaré por qué las recomendaciones de la ADA, y todas las recomendaciones oficiales para gestión de diabetes son profundamente inadecuadas, y terminan causando aún más hipoglucemia y más graves: sus recomendaciones nos llevan a vivir en montaña rusa glucémica, un constante viajar entre los extremos de hipo- e hiperglucemia. También mencionaré por qué esta idea de vivir “remontando hipoglucemias” es una visión inadecuada de cómo gestionar mejor tu diabetes.

Como ya he explicado antes, la dieta recomendada por la Asociación Norteamericana de Diabetes (ADA), trae consigo un grave problema: nos condena a vivir siempre en una montaña rusa glucémica, con constantes subidas y bajadas de glucosa (azúcar) en sangre. Se basa en el mito de que “los carbohidratos son necesarios” pues así supuestamente “evitaremos episodios de hipoglucemia”. Pero la verdad es que, lejos de eso, el consumo de carbohidratos y después “pichar más insulina” sólo causará un mayor descontrol, con más episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.

¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
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Como ilustra en las siguientes imágenes el Dr. Richard Bernstein – pionero en la gestión de diabetes tipo 1 mediante alimentación baja en carbohidratos –, el problema con la alimentación recomendada por la ADA, alta en carbohidratos, es que se recomienda que casi el 50% de la energía provenga de carbohidratos, lo que ocasiona que la persona con diabetes termine requiriendo mucha más insulina exógena, provocando después más y más graves episodios de hipoglucemia:

Y entre más alto sea el consumo de carbohidratos, mayores son los requisitos de insulina, provocando un constante viajar entre fuertes episodios de hiper- e hipoglucemia:

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De ahí viene entonces esta idea de que la vida con diabetes tipo 1 consistirá en “vivir remontando hipoglucemia”. Este término, “remontar”, es muy utilizado en las asociaciones de diabetes, en las recomendaciones comunes y tradicionales de cualquier hospital o grupo de diabetes que sigue las directrices de la ADA. Y esta recomendación significa, prácticamente, que nunca tratarás eficazmente una hipoglucemia, sino que tienes que “remontar”, es decir excederte, porque ni siquiera se cuestiona cuál es la causa de esa hipoglucemia.

Con estas directrices y recomendaciones ineficaces; se le está diciendo simplemente a la persona con diabetes que le toca vivir en montaña rusa glucémica; ¡pero esto no tiene por qué ser verdad!… Cuando la persona se toma el tiempo de aprender, de tener una verdadera educación para la gestión de su diabetes; es posible lograr que las hipoglucemias sean menos frecuentes y menos severas. Con una alimentación baja en hidratos se alcanza mucho más fácilmente la normalidad glucémica, y un equilibrio (homeostasis) que nos mantenga en bienestar.

Comúnmente, los médicos o endocrinos nos dicen que debemos tener miedo o fobia constante a la hipoglucemia, ya que “podríamos morir“. Y si bien es cierto que una hipoglucemia severa trae riesgos a la salud y a la vida, la evidencia real nos dice que este riesgo es muy bajo, y sobre todo es bajo si la diabetes se gestiona de manera adecuada y eficaz. Además, es mucho más probable que una hipoglucemia severa sea ocasionada por utilizar grandes dosis de insulina, precisamente por comer muchos carbohidratos. Así que la dieta recomendada por la ADA, irónicamente, ocasionará hipoglucemias más constantes y más severas. En cambio una alimentación baja en carbohidratos, correctamente gestionada además de cuidar otros factores de nuestro estilo de vida (ejercicio, descanso, ritmos circadianos, etc.), ayuda a mantener las posibles hipoglucemias más leves y más infrecuentes.

La evidencia real sobre los posibles daños de las hipoglucemias, nos cuentan varias cosas:

Es verdad que los extremos glucémicos están relacionados con la disfunción cognitiva en niños con diabetes tipo 1. Sin embargo, estos daños son provocados en mucho mayor medida por la hiperglucemia, y no por los ocasionales episodios de hipoglucemia. Es decir, que el daño a largo plazo realmente está más asociado a la hiperglucemia crónica: los niveles elevados de azúcar en sangre por llevar una dieta alta en carbohidratos.
En el mismo orden de ideas, este otro estudio demostró que las medidas de hiperglucemia y variación glucémica se correlacionaron significativamente, de forma negativa, con el desarrollo de la curvatura y superficie cerebral. Nuevamente, el daño viene asociado con el descontrol glucémico y con los extremos – ambos – de hiperglucemia e hipoglucemia, dejando claro que es la hiperglucemia la que está asociada más fuertemente con daños neurológicos.
Un valor alto de hemoglobina glicada HbA1c, y mayores niveles de glucosa en ayunas, se asoció fuertemente con la presencia de retinopatía diabética en la población estadounidense.
Una revisión sistemática en DT1 y deficiencias cognitivas, nos dice que estas deficiencias se asocian a la cetoacidosis diabética, angiopatía, neuropatía, IMC y la presión arterial (todos ellos daños derivados de la hiperglucemia crónica, y no de las hipoglucemias).
Otra revisión sistemática del efecto de la hipoglucemia sobre la función cognitiva en DT1, incluyendo 62 estudios diferentes, encontró que el efecto de la hipoglucemia grave sobre la función cognitiva depende de la edad. La exposición la hipoglucemia grave en la primera infancia (<10 años) y grupos de mayor edad (> 55 años) se asoció con un efecto moderado sobre la disminución de la función cognitiva en la diabetes tipo 1. La hipoglucemia no grave y la hipoglucemia nocturna no tuvieron ninguna asociación significativa con la disfunción cognitiva. Por lo que, nuevamente, en lugar de temer tanto a los ocasionales episodios de hipoglucemia, ¡deberíamos temer a los efectos y daños de la hiperglucemia crónica!…
Un control glucémico deficiente se asocia con una acumulación ósea deficiente en el año posterior al diagnóstico de diabetes tipo 1.
Si eres padre o madre de un niño o adolescente con diabetes tipo 1, este video también contiene información y reflexiones importantes sobre los beneficios de llevar una alimentación baja en carbohidratos, que nos lleva a menores requerimientos de insulina y por lo tanto una mejor gestión glucémica, minimizando así tanto los episodios de hipoglucemia como los de hiperglucemia.

Podemos reflexionar entonces: ¿Aceptas para ti vivir en montaña rusa constante? ¿Aceptas vivir con miedo o fobia a tener hipoglucemia? ¿Aceptas dar un tratamiento a la hipoglucemia ineficaz o que te lleve a hiperglucemia constante?… respecto a este punto, también antes he mencionado cómo el querer “remontar hipoglucemias” consumiendo dulces, azúcar o zumos es una manera mucho más ineficaz que otras alternativas como las tabletas de glucosa.

¿Aceptas que te digan que no tienes derecho a vivir con verdadera normoglucemia, tan solo por tener diabetes? ¿Prefieres seguir lo que tu médico o endocrino te diga, aunque intuyas que no es lo mejor para tu salud o la de tu hij@? ¿Sabes las consecuencias a largo plazo de vivir en montaña rusa o variabilidad glucémica, hiperglucemia crónica, y aceptas seguir viviendo de esta forma?

Las recomendaciones actuales de llevar una dieta basada en carbohidratos, pinchando después mucha insulina y viviendo en montaña rusa glucémica, han sido hasta ahora una “medicina de taponeamiento”, una gestión de la enfermedad en lugar de gestionar la condición de diabetes para tener verdadera salud. Con estas recomendaciones oficiales, en lugar de sentir o mirar la causa, o escuchar a nuestro propio cuerpo, simplemente se taponean o se parchan los síntomas con una pastilla, con un curita, ¡y “aquí no pasa nada”!

Estas hipoglucemias en cambio, irónicamente, son la consecuencia de estar comiendo azúcar (glucosa) todo el tiempo. Y muchas veces son los propios médicos o endocrinólogos quienes dicen a la persona con diabetes que esté “todo el día comiendo”, y que cuando suceda una hipoglucemia ésta simplemente se “remonte” con zumos, dulces, etc. En realidad, un tratamiento mucho más efectivo para las hipoglucemias son las tabletas de glucosa o minidosis de glucosa, que permiten administrar una dosis mucho más efectiva, y mucho más fácil de medir y de controlar, en lugar de estar todo el día comiendo y desarrollar resistencia a la insulina. Porque si remontamos con carbohidratos, o si llevamos una alimentación basada en carbohidratos, entonces estaremos siempre excediéndonos y remontado a niveles hiperglucémicos.

Gran parte del problema, pues, es que se le tiene más miedo a la hipoglucemia que a la hiperglucemia, cuando en realidad es la hiperglucemia la que realmente trae consecuencias y daños graves a nuestra salud a largo plazo. Se asume además que “eso es la diabetes”, y que no nos queda otra opción más que vivir así.

Y si bien es cierto que la hipoglucemia siempre es un riesgo al utilizar insulina exógena, con la educación adecuada se puede minimizar este riesgo, prevenirlo y gestionarlo de la mejor manera, sin caer tampoco en hiperglucemia crónica. El riesgo de muerte por hipoglucemia es muy bajo, y suele ser en personas que también consumen alcohol o drogas, y en momentos en que se confundieron los efectos de la hipoglucemia con los del alcohol o drogas. Muchos endocrinólogos nos cuentan que la hipoglucemia nos daña el sistema nervioso, pero esto es mentira: el daño momentáneo de la hipoglucemia se revierte fácilmente. La hipoglucemia suele dar señales de alarma que luego se revierten sin problemas, en la enorme mayoría de los casos. ¡La hiperglucemia en cambio, sí que nos daña a largo plazo!

Hablé antes de la Ley de las Pequeñas Cifras: cuando minimizamos las cantidades de carbohidratos en nuestra dieta, podemos entonces utilizar dosis más pequeñas de insulina exógena, lo que minimiza todo tipo de daños y facilita enormemente la adecuada gestión de la glucemia y, ultimadamente, de nuestra vida con diabetes.

¿Cuál es entonces una mejor solución, para gestionar nuestra vida con diabetes y vivir en verdadera salud y bienestar?… La educación es en sí misma el tratamiento para la diabetes: teniendo la fuerza y autonomía para adueñarme de mi diabetes (en lugar de esperar a que el médico “me lleve la diabetes”), lograré gestionar mejor mi condición junto con los riesgos que ella conlleva, minimizando los daños tanto de la hiperglucemia como los riesgos de hipoglucemia. Recuerda que si deseas emprender un camino así, de educación y autonomía, lo más seguro y efectivo es ir de la mano de un profesional acompañante, que también vive con tu misma condición.

Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.

Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.

Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

Guía y Respuestas para sanitarios escépticos de NORMOGLUCEMIA en la diabetes

Guía para escépticos de NORMOGLUCEMIA en la diabetes

Como personas que vivimos con diabetes, es una pena encontrarnos con médicos, endocrinólogos o profesionales sanitarios que traten la diabetes basados en el DOGMA en la diabetes que nos cuenta algunos mitos en el tratamiento de la diabetes, como: – las recomendaciones oficiales de la ADA que se basan en aumentar la ingesta de carbohidratos y disminuir la de grasas, o – que las grasas son malas para la salud, – también que la medicación es la única forma de gestionar la diabetes, – que los carbohidratos son indispensables o necesarios para las personas con diabetes a fin de evitar cetoacidosis o hipoglucemias, etc.

Aunque por una parte hay que entender su postura y sistema de creencias sobre lo tradicional y sus miedos que hay al respecto. También hay que entender que al no vivir y experimentar la condición de diabetes y todo lo que implica, existe una limitación vivencial.

Si eres profesional sanitario, en este artículo desgranaré 5 conceptos o mitos erróneos relacionados con la diabetes que tal vez puedan cambiar tus creencias y ampliar tu forma de tratamiento de esta condición, si eres persona con resistencia a la insulina o diabetes, y estás en el camino de lograr normoglucemia, estas respuestas a los mitos erróneos te ayudarán a fundamentar y estar mejor preparad@ en las consultas con endocrinos y que no decaigas en motivación cada vez que acudes a una visita de revisión:

Guía y Respuestas para sanitarios escépticos de NORMOGLUCEMIA en la diabetes
Concepto erróneo 1: La cetosis nutricional es lo mismo que la cetoacidosis
Es probable que nunca hayas aprendido sobre la cetosis nutricional en la facultad de medicina o en la residencia. Típicamente, las cetonas solo se mencionan como parte de la afección potencialmente mortal llamada cetoacidosis.

La cetoacidosis se presenta principalmente en personas con diabetes tipo 1 y es el resultado de una deficiencia de insulina y de niveles de glucosa en sangre considerablemente elevados. En esta situación, los niveles de glucemia aumentan por encima de los 126 mg/dl (y generalmente por encima de 180 mg/dl), lo que hace que la sangre se vuelva más ácida y ponga al individuo en un riesgo enorme.

Sin embargo, la cetoacidosis es completamente diferente a la cetosis nutricional, en la cetosis nutricional, los niveles de cetonas en sangre suelen oscilar entre 0,5 y 4 mmol/l y están acompañados de niveles adecuados de insulina y niveles bajos de glucosa en sangre.

Sin embargo, la cetosis nutricional y la cetoacidosis son fisiológicamente muy diferentes y la primera no tiene prácticamente ningún riesgo para la salud.

Esta diferencia fisiológica básica es importante para que todos los profesionales sanitarios y personas con esta condición la entiendan.

Las preocupaciones acerca de la “cetosis” no debería disuadir a los médicos de recomendar un estilo de vida bajo en carbohidratos o cetogénico. De hecho, la alimentación muy baja en carbohidratos o dieta cetogénica ha sido ampliamente estudiada, tanto para prevenir la diabetes:

David Perlmutter (Cerebro de Pan),
Gary Tubes (The Case Aginst Sugar Knopf), Volek Jeff, Phinney Stephen D.
The Art and Science of Low Carbohydrate Living_ An Expert Guide to Making the Life-Saving Benefits of Carbohydrate Restriction Sustainable and Enjoyable-Beyond Obesity,
… así como en la vida con diabetes:

Dr. Richard Bernstein (Diabetes Diet),
Diabetes Unpacked_Just Science and Sense,
John Yudkin – Pure, White, and Deadly
How Sugar Is Killing Us and What We Can Do to Stop It (2013, Penguin Books), Joseph R. Kraft
Diabetes Epidemic & You-Trafford Publishing (2008),
Stephen W Ponder (How to manage type 1 diabetes in a modern world),
Ellen Davis (The ketogenic diet for type 1 diabetes)
Concepto erróneo 2: Las dietas bajas en carbohidratos pueden producir falta de crecimiento en niñ@s o adolescentes, a costa de un mayor número y riesgo de hipoglucemias severas.
He revisado revisiones y estudios que podrían indicar esto, y esto fue lo que he encontrado:

Los extremos glucémicos están relacionados con la disfunción cognitiva en niños con diabetes tipo 1: un metanálisis
Variaciones de sustancia gris y crecimiento en niños con diabetes tipo 1: las medidas de hiperglucemia y variación glucémica se correlacionaron significativamente de forma negativa con el desarrollo de la curvatura de la superficie. Estudio AQUÍ
Revisión sistemática que asocia a deficiencia cognitiva la cetoacidosis diabética, angiopatía, neuropatía, el IMC y la presión arterial y se concluye que se necesitan más estudios para especificar la patogenia de deterioros cognitivos en la diabetes tipo 1. Revisión sistemática AQUÍ.
Revisión sistemática de 62 estudios sobre el efecto de la hipoglucemia sobre la función cognitiva en diabetes tipo 1. La hipoglucemia no grave y la hipoglucemia nocturna no tuvieron ninguna asociación significativa con la disfunción cognitiva. Revisión sistemática AQUÍ.
Un control glucémico deficiente se asocia con una acumulación ósea deficiente en el año posterior al diagnóstico de diabetes tipo 1. Estudio AQUÍ.
Si quieres tener más referencias sobre la utilización de la dieta cetogénica o muy baja en carbohidratos en la diabetes, aquí te dejo un par:

Manejo de la diabetes tipo 1 con una dieta muy baja en carbohidratos: Estudio AQUÍ
Efectos de la Dieta Cetogénica en el control glucémico en pacientes con diabetes: Meta-análisis de ensayos clínicos. Revisión sistemática AQUÍ
En conclusión, no hay estudios de calidad moderada o alta que demuestren que comer una dieta de baja en carbohidratos o cetogénica en niñ@s o adolescentes ocasione falta de crecimiento, ni tampoco un mayor número y riesgo de hipoglucemias severas.

Concepto erróneo 3: Los cereales integrales son una parte necesaria de una dieta saludable.
No podemos vivir sin aminoácidos esenciales y ácidos grasos esenciales, pero no existe algo así como un carbohidrato esencial. Los cereales integrales no son un requisito para la supervivencia. Pero ¿está demostrado que promueven la salud?

Los estudios demuestran que los cereales integrales están asociados con una mejor salud en comparación con los cereales refinados.Lo anterior no es una sorpresa dada la falta de valor nutricional y los posibles efectos perjudiciales para la salud de los cereales refinados. Sin embargo, no hay estudios que comparen comer cereales integrales con una dieta sin cereales, compuesta de alimentos enteros.

El cuerpo de los niños, lejos de necesitar glucosa proveniente de comidas con carbohidratos, es dañado de formas más severas por los picos de hiperglucemia- hipoglucemia ocasionada por una alimentación así – la dieta “de moda” alta en hidratos. No solamente porque su cuerpo es más pequeño y por lo tanto su volumen total de sangre es menor, lo que significa que una cantidad más pequeña de azúcar o glucosa será suficiente para ocasionarle hiperglucemia (menos de 4 gramos) que no es necesario ingerir; sino porque también, porque su estado normal al nacer es la cetosis. Los niños, de hecho, tienen naturalmente niveles de glucosa en sangre mucho más estables y ligeramente más bajos que los de un adulto – lo cual es normal en ellos, y solamente parece “bajo” desde nuestra perspectiva al querer compararlos con los adultos.

Tanto en niños, adolescentes y adultos con y sin diabetes, los picos constantes de hiperglucemia crónica afecta su cerebro, pudiendo causarles a largo plazo todo tipo de daños físicos y neurológicos. Una alimentación así, alta en carbohidratos y que constantemente ocasione estos picos de hiperglucemia, puede asimismo causar o agravar trastornos de atención, concentración, cambios constantes en su estado de ánimo, “subidas” y “bajadas” drásticas en sus niveles de energía…

Como sanitario, podrías cuestionarte sí las raciones de carbohidratos que recomiendas tomar a las personas con diabetes es coherente con los objetivos glucémicos que aspira tener la persona con diabetes o prediabetes.

Concepto erróneo 4: Las dietas bajas carbohidratos son demasiado restrictivas para las personas con diabetes que necesitan sentirse libre de comer de todo.
Esta afirmación depende del cristal con que se mire. Al fin y al cabo, los médicos pueden recomendar una dieta vegana sin la preocupación de que sea demasiado restrictiva, a pesar de que elimina todos los productos animales.

¿Comer prácticamente todas las verduras, carne, queso, huevos, aves, pescado, nueces y semillas que desees parece restrictivo? Para algunos sería como el paraíso. Verla como una dieta restrictiva es una cuestión de opinión.

En personas con diabetes la restricción viene de la limitación fisiológica o bioquímica de no tener hipo o hiperglucemia constante (cosa que la alimentación común alta en carbohidratos nunca te lo permitirá tener) y la libertad verdadera viene del derecho de tener NORMOGLUCEMIA Y aspirar a mayor calidad de vida??? Aquí puedes ver a que me refiero con «normoglucemia».

El trabajo de los profesionales de la salud es encontrar el enfoque adecuado para cada individuo. A algunos les puede parecer que una dieta baja en carbohidratos es restrictiva; a otros, que una dieta vegana es restrictiva. En cualquier caso, no es nuestra decisión.

Concepto erróneo 5: Las dietas bajas en carbohidratos y tener normoglucemia es demasiado difícil mantener a largo plazo.
Seamos honestos. Cualquier cambio significativo en el estilo de vida tiene tasas bajas de cumplimiento.Dejar de fumar, los programas de ejercicio regular, incluso las dietas vegetarianas tienen un nivel de cumplimiento deficiente a largo plazo.

Sin embargo, si una intervención será una propuesta saludable para el individuo, el miedo a que la cumpla no debe disuadirnos de sugerirlo. Más bien, tendríamos que proporcionar apoyo suficiente para ayudarlos a mantener esos cambios.

A pesar de la dificultad del cambio de comportamiento a largo plazo, algunos estudios demuestran una excelente adhesión a una dieta cetogénica. Estudio AQUÍ.

Cuando enfatizamos la importancia del cambio de comportamiento y mejoramos nuestros mecanismos de apoyo logístico para hacer que el cambio ocurra, las dietas bajas en carbohidratos pueden jugar un papel significativo en muchos pacientes.

Ejercicio de empatía para médicos, endocrinos y profesionales sanitarios que atienden a personas con diabetes o prediabetes:

Con el objetivo de empatizar y comprender más profundamente a madres, padres, niñ@s, adolescentes y adultos con diabetes o resistencia a la insulina, podrías medir tu glucemia varias veces al día, pincharte con bolígrafos o jeringuillas varias veces al día, tomarte un jarabe de glucosa, para que sientas algo del pico de hiperglucemia, también te sugiero pincharte 1-2 unidades de insulina exógena, solo con el objetivo de experimentar algún síntoma parecido a las hipoglucemias, no te asustes, que no te pasará nada con pequeñas cantidades de tratamiento. Después de vivir y experimentar esto, tal vez puedes replantearte si las personas con diabetestenemos el derecho de querer tener NORMOGLUCEMIA o no.

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