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Derecho a la normoglucemia en la diabetes
Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.
Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.
Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.
Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…
Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.
En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:
Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:
Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.
Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.
Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…
Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…
Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.
Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.
En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.
Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.
El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.
Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.
Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.
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¿Qué es normoglucemia?
En mis Webinars, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” o normalidad glucémica, pero, ¿qué quiero decir con eso?… ¿A qué me refiero?… Dicho en pocas palabras, “normoglucemia” significa “tener un nivel de azúcar en sangre – glucosa en sangre – dentro del rango normal de una persona sana”. La pregunta siguiente sería: ¿y por qué eso es importante?
La historia de la humanidad nos muestra que en el pasado, los niveles de glucosa en sangre y de insulina se mantenían muy estables en la casi totalidad de la población (salvo algún individuo que padeciera algún trastorno muy específico y no relacionado con la alimentación). Esto es porque miles de generaciones de seres humanos evolucionaron con genes adaptados a comer comida real, la que encontraban en su medio ambiente cazando y recolectando: proteína de carne y pescado, grasas animales, algunos frutos silvestres, algunos mariscos, vegetales en las regiones donde era posible obtenerlos… Con el surgimiento de la agricultura empezaron a cambiar nuestras costumbres alimenticias, y cambiaron más todavía con la aparición de la comida industrial y procesada; hasta llegar al día de hoy en que la mayoría de la gente lleva una alimentación que nada tiene qué ver con lo que sus genes evolucionaron consumiendo y lo que esos genes necesitan para una salud óptima. La alimentación basada en comida real, o algunas de sus variantes de las que escuchamos hablar ahora (como por ejemplo la alimentación “keto” o cetogénica), no es “una moda de estos tiempos”; ¡al contrario!… es la forma en que evolucionaron nuestros genes. Más bien es al revés: si miramos todo lo largo de nuestra historia, es la alimentación alta en carbohidratos la que es una nueva “moda”, y que nos está haciendo muchos daños pues nuestros genes no están adaptados a ella.
Que es Normoglucemia | Diabetesbien
Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, y que hemos comenzado a aprender sobre esta condición, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo: nefropatía, afectación cardiaca, daños en la vista, daños a órganos y a extremidades (llegando en casos extremos al punto de necesitar amputación, como muchos sabemos).
Sin embargo, aquí la clave es entender dos cosas. La primera es que la alimentación hace toda la diferencia. La persona con diabetes tiene una especie de “alergia a los carbohidratos”, es decir, a los alimentos que más fuertemente provocan esas subidas de glucosa y posteriormente la necesidad de introducir insulina pinchada. Sin embargo, si llevamos una alimentación basada en comida real, con ingredientes de calidad, y muy baja en carbohidratos; podemos mantener un nivel de glucosa en sangre mucho más estable, pues una comida así con esas características, ocasiona un aumento de glucosa muchísimo más pequeño y muchísimo más fácil de controlar. Lo que quiere decir que la persona con diabetes puede alargar su vida, y su calidad de vida en bienestar, si lleva una alimentación adecuada, basada en comida real.
La segunda cosa importante de tener en cuenta es que, como he mencionado antes, el tratamiento para la diabetes consiste en aprender, volverse experto en la propia diabetes, y tener la mente abierta a cómo conseguir esa normalidad glucémica. No hay soluciones mágicas, ni es posible tampoco inyectarse una sustancia milagrosa (insulina en este caso) ni ninguna tecnología que “mágicamente” haga todo el trabajo por nosotros. Es sólo con el aprendizaje que quienes vivimos con diabetes podemos llevar una vida sana y con niveles de glucosa en sangre (GS) totalmente normales, iguales a los que tendría una persona sin diabetes. ¡Esto es posible, contrario a lo que muchos nos cuentan!
Y es que el error dañino y trágico que han cometido las asociaciones tradicionales de diabetes, y los tratamientos convencionales o “tradicionales” para la diabetes – mismos que todavía recomiendan una alimentación alta en carbohidratos con la que es imposible lograr normoglucemia) – es que de entrada asumen que la persona con diabetes “no puede” tener un nivel de glucemia normal. Es decir, desde un inicio ya ven a la persona con diabetes como un ser diferente, cuyos niveles de glucosa simplemente “no pueden” ser como los de una persona sin diabetes, recomendando un estándar más pobre y que causará complicaciones de salud. En este conocimiento convencional, de entrada se utiliza un rasero distinto para medir el nivel de azúcar en sangre del paciente con diabetes. Aún se le recomienda una alimentación alta en carbohidratos (con el consejo convencional de “contar hidratos y luego pinchar la cantidad de insulina correspondiente”, mismo que ya sabemos que no funciona), poniéndole como “normal” un nivel de glucosa en sangre que de por sí ya es muy elevado.
Hoy en día, gracias a los estudios y avances de doctores pioneros y fundaciones pioneras en el estudio de la diabetes, y a la experiencia de cientos de personas que probaron con un estilo de vida diferente, sabemos que es perfectamente posible que una persona con diabetes tenga niveles de glucosa en sangre normales, como si viviera sin diabetes.
¿Y si no tienes diagnóstico de diabetes?
Derivado de lo mismo, otro error ha sido concentrar todos los esfuerzos clínicos solamente en la hiperinsulinemia, al momento de analizar a la persona con o sin diabetes. Cuando deberíamos más bien enfocarnos en las consecuencias de la anormalidad glucémica – es decir, esos niveles elevados de azúcar en sangre, se tenga o no diabetes – como origen y complicación de muchas enfermedades: cáncer, enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares, daños en la vista, síndrome de ovarios poliquísticos, etc. Y los beneficios de estar en un rango glucémico normal, son no solamente físicos sino también mentales: sentirse menos cansado, más alerta y capaz de concentrarse mejor, mejor memoria, mejoras en la vista, entre muchos otros.
No sólo eso, sino que la normalidad glucémica es un rango numérico mucho más objetivo y sencillo de medir, que la hiperinsulinemia que puede ser subjetiva por muchos factores personales. Deberíamos más bien enfocarnos en contrarrestar la hiperglucemia crónica que en personas sin diabetes puede deberse a la alimentación tradicional alta en carbohidratos, procesados y azúcares – con esta alimentación convencional, es probable que algo así como el 80% de la población tenga niveles de glucosa en sangre más elevados de lo que debería, ¡lo cual es un desastre de salud pública!… Y nuevamente, esta hiperglucemia crónica le hace daño a cualquiera, tenga o no diabetes.
Los números son fríos y medibles: medir la hemoglobina glicada a través del tiempo, es un indicador mucho más confiable de si la persona – con o sin diabetes – tendrá complicaciones de salud a la larga, como consecuencia de la elevada cantidad de glucosa en sangre. Los estudios y recomendaciones nos indican de manera muy clara y objetiva, cuál es el rango normal de glucosa en sangre y cuándo se tiene diabetes: el rango normal es entre 59 y 100 mg/dL, y con una hemoglobina glicada (HbA1c) de 5,4% o menos. Hay diabetes cuando se tiene una glucosa en ayunas de más de 125 mg/dL, una glucosa sanguínea casual de más de 200 mg/dL, o hemoglobina glicada HbA1c igual o mayor a 6.5% en una sola ocasión.
Contrario a lo que el conocimiento y recomendaciones tradicionales de tratamiento de la diabetes nos harían creer, es posible que la persona con diabetes tenga los niveles de glucosa en sangre de la persona sin diabetes, en niveles normales y saludables. No solamente es posible, sino que merecemos poder tener esa calidad de vida, esa salud y bienestar; si estamos dispuestos a aprender y si tenemos la mente abierta a hacer cambios en nuestro estilo de vida. Hay organizaciones como LetMeBe83, que realizan una admirable y valiosísima labor, dando información a familias y defendiendo la idea de que un niño con diabetes merece la calidad de vida y el estándar de salud más alto, y no un estándar más bajo tan sólo porque vive con diabetes. Yo intenté por años seguir las recomendaciones tradicionales para diabetes, con alimentación alta en hidratos, con lo que invariablemente llegaban las subidas y bajadas de glucosa, y la sensación frustrante de no tener control. ¡Sabía que podía estar mejor!…
Mi experiencia:
👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.
Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.
Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.
Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.
Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes ver mi webinar “Evita o Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://youtu.be/TC8zjTCWl5U y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.
También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar

Adolescentes y Diabetes: el camino hacia la autonomía
Diabetes en la adolescencia: Cómo guiarlos con empatía y sin sobreprotección La adolescencia es una

Remisión de la diabetes tipo 2: Qué significa y cómo sí es posible lograrla
Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto?… Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse?…
Si bien esto depende del contexto y de qué tan avanzada esté la situación y sus complicaciones, en la gran mayoría de los casos es reversible la diabetes tipo 2; llevando una gestión adecuada de la alimentación, así como otros factores tales como ejercicio, estrés, sueño, y medicación en su caso.
Recordemos que la diabetes tipo 2 es una situación de resistencia a la insulina; que se va desarrollando de manera progresiva a lo largo del tiempo. El principal factor que contribuye a este desarrollo de la insulinorresistencia, es llevar una alimentación basada en carbohidratos y azúcares. Este video también lo explica de manera breve y didáctica.
Cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales, que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.
Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!
El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.
En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.
Recordemos el mecanismo de la resistencia a la insulina; en la diabetes tipo 2:
En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.
¿Hay una predisposición genética a la diabetes?
Puede haberla pero el factor genético se dice que solo es de hasta un 20% dentro de todos los factores que tienes que evitar o propiciar que apareza, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe por estudios epigenéticos que también los podemos cambiar, si, podemos cambiar nuestra genética, ya que nuestro estilo de vida determina la mayor parte de lo que ocurre en nuestra salud. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.
Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño.
Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.
A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).
¿Cómo puedo revertirlo?
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.
Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir la diabetes tipo 2!….
Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.
Hay que ser conscientes que si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.
Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.
Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy
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Vacuna COVID en diabetes y condiciones autoinmunes
La vacunación contra el virus de COVID-19, que ya avanza más aceleradamente en muchos países, ha sido por supuesto un tema de gran interés – y también cierto escepticismo y preocupación por sus posibles efectos – para gente por todo el mundo. Para quienes vivimos con condiciones autoinmunes, existen además muchas dudas acerca de la vacuna y nuestras condiciones, cosas a considerar e información qué analizar antes de tomar esta decisión.¿Qué son las condiciones autoinmunes?… A grandes rasgos, son aquéllas en las que el cuerpo (el sistema inmune) pareciera “atacarse a sí mismo”, pues las propias células del sistema inmunitario comienzan a afectar a otras células sanas, u otras partes de nuestro organismo, haciendo que éste no funcione como debe. Se les llama también “condiciones inflamatorias”, ya que si bien estas condiciones suelen aparecer por razones que no se conocen por completo (y que por ello pudieran dar la impresión de ser “azarosas”); se estudia cada vez más su relación con el estilo de vida, y con la inflamación de bajo grado que puede estar ocurriendo en todas nuestras células cuando llevamos un estilo de vida incoherente con nuestra genética.Sin embargo, son muchas las condiciones autoinmunes que existen, por lo que tampoco es posible generalizarlas; además de que a cada individuo le pueden aparecer por razones contextualmente distintas, en un contexto distinto, y generando distintas posibilidades de respuesta en nuestro organismo. También dependerá de cómo las tratemos o manejemos, de ello dependerá nuestra salud y bienestar.Apenas estamos empezando a entender, además, su enorme relación con nuestra salud intestinal y con la microbiota. Es una relación que funciona en ambos sentidos: una mala salud de nuestra microbiota puede, con el tiempo, desencadenar una condición autoinmune; y a su vez las condiciones autoinmunes tienen enormes efectos en la microbiota y la salud intestinal. Aquí podemos ver algunas de las más comunes que existen:¿Es recomendable la vacunación contra COVID-19, si se vive con una condición autoinmune?… Es una pregunta compleja, donde también entran en juego muchos factores de nuestro contexto, y por ello es crucial que cada individuo – según su condición y cómo la maneja – tome por sí mismo una decisión informada, autónoma y responsable. Además, como sabemos existen varias vacunas distintas contra COVID-19, que pueden tener distintos efectos dependiendo de cómo han sido desarrolladas.Sin embargo, con todas las vacunas que han salido al mercado hasta ahora, es importante recordar que forzosamente se encuentran en estado experimental, y que a pesar de los controles que puedan existir, todavía se desconocen los efectos a mediano y largo plazo. Es así forzosamente, pues las vacunas han tenido que ser desarrolladas muy rápido como respuesta a la pandemia. No hay manera de conocer aún todos los posibles efectos, más aún los posibles y muy variados efectos para quienes vivimos con una condición autoinmune. Sigue siendo algo experimental, y por ello tenemos que asumir la decisión de manera responsable e informada.Muchas condiciones autoinmunes son reguladas o manejadas a través del uso de medicamentos. Algunas, además, presentan diferentes fases donde la condición está “activa” o “inactiva” (en el caso de la diabetes tipo 1 estaríamos hablando de la fase inicial, de debut o diagnóstico de esta condisión), por lo que en estos casos algunos profesionales recomiendan que la vacuna sea aplicada durante una fase o situación inactiva. Esto con el fin de reducir el riesgo de que la propia vacuna active el sistema (auto)inmune, y con ello una posible respuesta desfavorable. Sin embargo, decir esto también es generalizar mucho; por lo que aun así es imperativo que cada persona, según su contexto individual y de su condición autoinmune (¡ya que todos las vivimos de manera distinta!), tome una decisión informada y considerando su propio contexto, así como los posibles riesgos o efectos secundarios de la vacuna elegida. Tenemos poca experiencia con estas vacunas, por ello es tan importante tomar una decisión informada.El Dr. Richard Bernstein, experto en diabetes y que vive él mismo con diabetes tipo 1 desde hace más de sesenta años (y que con más de ochenta años de edad, sigue aun practicando como médico y educador en diabetes, gracias a la normoglucemia que lo mantiene en salud); ha informado en varias de sus sesiones en vivo, que ha observado en sus pacientes efectos muy variados e impredecibles tras la vacunación de COVID-19. Algunos de ellos tuvieron bajadas de glucosa en sangre tras recibir la vacuna, otros tuvieron subidas de glucosa, por lo que los efectos son difíciles de predecir con exactitud. Sin embargo, la gran mayoría de sus pacientes están en un estado normoglucémico – siguiendo sus recomendaciones –, por lo que esto es importante de tener en cuenta.Cuando vivimos en normoglucemia, en un contexto metabólico coherente con nuestra genética, funciona mucho mejor nuestro sistema inmune, independientemente de si vivimos también con alguna condición particular o no. Así, si entramos en contacto con el virus de COVID-19, es mucho más probable que seamos asintomáticos o que nos afecte muy poco, éste y cualquier otro organismo patógeno. Se tenga o no diabetes, la normoglucemia es la clave, pues los desbalances y desequilibrios en nuestra salud aparecen como consecuencia de la hiperglucemia e hiperinsulinemia crónicas con la que vive la mayoría de la gente hoy en día, que lleva una alimentación alta en carbohidratos y comestibles procesados.Incluso las personas que viven con diabetes tipo 2 se encuentran en riesgo si no tienen normoglucemia; en especial cuando se tiene una edad avanzada y otros factores de riesgo combinados, tales como sobrepeso, hipertensión, fumar, dormir mal, una hemoglobina glicada HbA1c mayor a 5,4%, deficiencia de vitamina D… Y estos riesgos vienen dados por la anormalidad glucémica y/o resistencia a la insulina, aunque la diabetes tipo 2 no sea una condición autoinmune. Todos los factores de riesgo se traducen en inflamación de bajo grado, y esto es lo que realmente nos vuelve vulnerables y compromete nuestro bienestar.En conclusión, no solamente es importante que tomemos una decisión informada en cuanto a posibles riesgos de la vacuna cuando se vive con condiciones autoinmunes; sino también recordar que la potente vacuna interior es la de cambiar nuestro contexto metabólico, en especial enfocándolo al objetivo de tener normoglucemia. Ya que la vacuna exterior sólo nos protegerá relativamente, si no se cambia el contexto metabólico que nos permita estar en verdadera salud y bienestar. En mis programas de acompañamiento, apoyo a más personas que viven con diabetes, prediabetes o que quieren evitarla, a seguir este camino de recuperar salud metabólica integral, de la mano de una profesional que también vive con ello. Mi experiencia y mis programas: Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:Mi próximo webinar privado gratuito, en directo “Guía para hacer Keto con diabetes o resistencia a la insulina” es el próximo martes 29 de junio a las 19h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ: https://diabetesbien.com/go/Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iyConectado como Fernando Cuba. 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Uso consciente de edulcorantes
Desde hace algunas décadas existen los edulcorantes como alternativas al azúcar para endulzar alimentos o bebidas. Son sustancias que endulzan un alimento pero sin aportar calorías, o aportándolas en cantidad muy reducida. Existen varios tipos, que tendrán efectos distintos en nuestro cuerpo; siendo algunos más adecuados que otros, en especial para quienes vivimos con diabetes. Es importante aprender al respecto, ya que con el tema de los edulcorantes, nos daremos cuenta una vez más de que no existen las soluciones “milagro”: los productos que sean comercializados como “alternativas saludables” no necesariamente lo son, o bien pueden tener otros efectos en nuestro cuerpo, por lo que es importante educarnos y adquirir conciencia de su uso: ¿cuáles edulcorantes puedo utilizar, y como alternativa a qué o en lugar de qué?
Es importante tener en cuenta que la mayoría de los edulcorantes son productos sintéticos, que no existen como tal en la naturaleza. Pueden dividirse en nutritivos (que aportan energía) y no nutritivos (no aportan energía). Algunos de los no nutritivos más comunes son:
Aspartamo
Sacarina
Acesulfamo
Sucralosa
Ácido ciclámico
Entre los nutritivos encontramos:
Fructosa – se transforma en glucosa en el hígado, y puede causar aumento de peso.
Azúcares alcohol o polioles (manitol, sorbitol, xilitol, malitol y lactitol). Se convierten también en fructosa y glucosa en el hígado. En grandes cantidades pueden causar malestares digestivos, dolores abdominales y diarrea.
Si bien los edulcorantes no nutritivos son los que generalmente se tienen como “permitidos para personas con diabetes” al no aportar calorías o no afectar directamente los niveles de glucosa en sangre, es muy importante tener en cuenta que son sustancias artificiales que pueden tener otros efectos nocivos a la salud. El aspartamo (o aspartame) por ejemplo, es uno de los edulcorantes más conocidos, sin embargo se ha propuesto una posible relación entre su uso y el riesgo de desarrollar cáncer – aunque esto aún se debate y depende de las cantidades consumidas. Muchos de ellos también pueden ser adictivos.
Además, aun si un edulcorante no afecta directamente la glucosa en sangre, al no tener un efecto inmediato de hiperglucemia; no deja de ser un producto sintético (la mayoría de ellos creados en laboratorios) que afectará nuestra respuesta glucémica de otras maneras, además de tener otros efectos nocivos a largo plazo. Afectan la microbiota intestinal, lo cual a fin de cuentas tendrá efectos de manera indirecta en cómo nuestro cuerpo responde a la insulina y a la glucosa de otros alimentos. Son aditivos en sí mismos y, a la vez, un producto con edulcorantes casi siempre tendrá añadidos otros aditivos, que tendrán efectos nocivos a largo plazo en nuestra salud.
¿Cuál edulcorante puede ser mejor – más adecuado o menos dañino – para personas con diabetes?… Entre los edulcorantes disponibles, el stevia y el eritritol son de los que menos efectos tienen en la microbiota; aunque por supuesto esto depende de su calidad y pureza, así como la cantidad consumida. Además, stevia y eritritol entran en la categoría de los edulcorantes nutritivos, aunque su aporte calórico es muy reducido, por lo cual deberán ser utilizados con conciencia y moderación.
El uso consciente: ¿edulcorantes como sustituto de qué?
Hace algunas décadas, comenzaba en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo industrializado una crisis de salud pública, derivada sobre todo de la mala alimentación: alta en azúcares, carbohidratos y alimentos procesados. Buena parte de la población comenzaba a ganar peso, desarrollar diabetes tipo 2, y con ello problemas de corazón, riñones, etc. Llegó entonces la búsqueda de soluciones y alternativas que le permitieran a la gente seguir comiendo “como siempre”, con los alimentos y sabores a los que el paladar ya estaba acostumbrado.
Inició por ejemplo la moda de los alimentos industrializados “light”, que supuestamente eran una alternativa “saludable” a ciertos productos. Sin embargo, que algo ponga “light” en el empaque, de inicio no nos dice nada. “Light” puede significar azúcar reducido, o sin azúcar, o puede significar sin grasa. En este último caso, resulta engañosa la etiqueta de “light”, pues suele ser el caso que la falta de grasa se compensa añadiendo más azúcar. Siempre es recomendable por lo tanto mirar los empaquetados y las listas de ingredientes, ser consciente de qué sustancias específicas estamos consumiendo y en qué cantidades. Otros productos anunciados como “light” contienen edulcorantes, y nuevamente, es importante saber cuál.
Con los edulcorantes en general, debemos llevar un uso consciente. En los 80s y 90s se llegó a abusar de ellos, pensando que habían llegado como una “solución milagrosa” y un “sustituto saludable” al azúcar convencional, lo cual tampoco es acertado ya que los edulcorantes son, nuevamente, productos sintéticos que suelen tener otros efectos nocivos en el cuerpo.
Una gran parte del problema es que simplemente, en nuestra alimentación moderna nos hemos sobre-acostumbrado al azúcar y a consumir con frecuencia cosas que tengan sabor dulce: ya sean bebidas, postres, tentempiés azucarados, golosinas, bollería, etc… Históricamente esto ha sido un gran cambio en nuestro paladar. Más allá de la leche materna – que tiene un sabor naturalmente dulce – nuestros ancestros prehistóricos solamente consumían cosas dulces en cantidades sumamente moderadas, y sólo en sitios donde estaban disponibles: ocasionalmente frutos o moras (que sólo existían por temporadas), ocasionalmente algo de miel por ejemplo… Pero en la naturaleza los azúcares sólo existían en cantidades limitadas, y así fue durante miles de años hasta que apareció la agricultura y se comenzaron a cultivar por ejemplo frutas más parecidas a las modernas. Hasta ese momento, la mayor parte de la alimentación humana consistía en carnes, pescados, otras grasas y proteínas animales, nueces y vegetales.
Dado que el azúcar es adictivo (muchos edulcorantes también lo son) y muchas veces lo consumimos como respuesta emocional ya que dispara serotoninas; es útil preguntarnos si la necesidad de consumir cosas dulces quizá está actuando como “tapadera” de otros problemas emocionales no resueltos, o si es una costumbre que viene desde la infancia y por ello asociamos el dulce con sensaciones de bienestar. Podría ser más saludable reducir la cantidad de cosas dulces que comemos o bebemos, limitando las cantidades de edulcorantes solamente a lo mínimo necesario y dándoles un uso consciente. Con los niños especialmente, es importante inculcar desde la infancia buenos hábitos, evitando que exista un sobre-acostumbramiento a lo dulce y evitando abusar de edulcorantes.
Ningún producto creado por el hombre es una “solución milagro” que sustituya a la educación y al aprendizaje para “comer lo que sea”, y menos aún si vivimos con diabetes. La humanidad sigue sin ser capaz de crear, en fábricas y laboratorios, ningún producto que supere a la comida real, con ingredientes de calidad, como la que habrían consumido nuestros ancestros.
Mi experiencia:
Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.
Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.
Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.
Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.
Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y avisos de inicio de mis Programas puedes apuntarte a mi página: https://diabetesbien.com/ o recibirlo mediante mi canal de mensajes online al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVg
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Derecho a la normoglucemia en la diabetes
Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.
Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.
Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.
Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…
Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.
En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:
Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:
Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.
Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.
Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…
Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…
Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.
Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.
En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.
Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.
El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.
Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.
Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
Mi próximo webinar privado gratuito, solo en directo, sin grabación “Keto y Ayuno para la diabetes” el 18 de abril, Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.
Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

¿Qué es normoglucemia?
En mis Webinars, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” o normalidad glucémica, pero, ¿qué quiero decir con eso?… ¿A qué me refiero?… Dicho en pocas palabras, “normoglucemia” significa “tener un nivel de azúcar en sangre – glucosa en sangre – dentro del rango normal de una persona sana”. La pregunta siguiente sería: ¿y por qué eso es importante?
La historia de la humanidad nos muestra que en el pasado, los niveles de glucosa en sangre y de insulina se mantenían muy estables en la casi totalidad de la población (salvo algún individuo que padeciera algún trastorno muy específico y no relacionado con la alimentación). Esto es porque miles de generaciones de seres humanos evolucionaron con genes adaptados a comer comida real, la que encontraban en su medio ambiente cazando y recolectando: proteína de carne y pescado, grasas animales, algunos frutos silvestres, algunos mariscos, vegetales en las regiones donde era posible obtenerlos… Con el surgimiento de la agricultura empezaron a cambiar nuestras costumbres alimenticias, y cambiaron más todavía con la aparición de la comida industrial y procesada; hasta llegar al día de hoy en que la mayoría de la gente lleva una alimentación que nada tiene qué ver con lo que sus genes evolucionaron consumiendo y lo que esos genes necesitan para una salud óptima. La alimentación basada en comida real, o algunas de sus variantes de las que escuchamos hablar ahora (como por ejemplo la alimentación “keto” o cetogénica), no es “una moda de estos tiempos”; ¡al contrario!… es la forma en que evolucionaron nuestros genes. Más bien es al revés: si miramos todo lo largo de nuestra historia, es la alimentación alta en carbohidratos la que es una nueva “moda”, y que nos está haciendo muchos daños pues nuestros genes no están adaptados a ella.
Que es Normoglucemia | Diabetesbien
Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, y que hemos comenzado a aprender sobre esta condición, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo: nefropatía, afectación cardiaca, daños en la vista, daños a órganos y a extremidades (llegando en casos extremos al punto de necesitar amputación, como muchos sabemos).
Sin embargo, aquí la clave es entender dos cosas. La primera es que la alimentación hace toda la diferencia. La persona con diabetes tiene una especie de “alergia a los carbohidratos”, es decir, a los alimentos que más fuertemente provocan esas subidas de glucosa y posteriormente la necesidad de introducir insulina pinchada. Sin embargo, si llevamos una alimentación basada en comida real, con ingredientes de calidad, y muy baja en carbohidratos; podemos mantener un nivel de glucosa en sangre mucho más estable, pues una comida así con esas características, ocasiona un aumento de glucosa muchísimo más pequeño y muchísimo más fácil de controlar. Lo que quiere decir que la persona con diabetes puede alargar su vida, y su calidad de vida en bienestar, si lleva una alimentación adecuada, basada en comida real.
La segunda cosa importante de tener en cuenta es que, como he mencionado antes, el tratamiento para la diabetes consiste en aprender, volverse experto en la propia diabetes, y tener la mente abierta a cómo conseguir esa normalidad glucémica. No hay soluciones mágicas, ni es posible tampoco inyectarse una sustancia milagrosa (insulina en este caso) ni ninguna tecnología que “mágicamente” haga todo el trabajo por nosotros. Es sólo con el aprendizaje que quienes vivimos con diabetes podemos llevar una vida sana y con niveles de glucosa en sangre (GS) totalmente normales, iguales a los que tendría una persona sin diabetes. ¡Esto es posible, contrario a lo que muchos nos cuentan!
Y es que el error dañino y trágico que han cometido las asociaciones tradicionales de diabetes, y los tratamientos convencionales o “tradicionales” para la diabetes – mismos que todavía recomiendan una alimentación alta en carbohidratos con la que es imposible lograr normoglucemia) – es que de entrada asumen que la persona con diabetes “no puede” tener un nivel de glucemia normal. Es decir, desde un inicio ya ven a la persona con diabetes como un ser diferente, cuyos niveles de glucosa simplemente “no pueden” ser como los de una persona sin diabetes, recomendando un estándar más pobre y que causará complicaciones de salud. En este conocimiento convencional, de entrada se utiliza un rasero distinto para medir el nivel de azúcar en sangre del paciente con diabetes. Aún se le recomienda una alimentación alta en carbohidratos (con el consejo convencional de “contar hidratos y luego pinchar la cantidad de insulina correspondiente”, mismo que ya sabemos que no funciona), poniéndole como “normal” un nivel de glucosa en sangre que de por sí ya es muy elevado.
Hoy en día, gracias a los estudios y avances de doctores pioneros y fundaciones pioneras en el estudio de la diabetes, y a la experiencia de cientos de personas que probaron con un estilo de vida diferente, sabemos que es perfectamente posible que una persona con diabetes tenga niveles de glucosa en sangre normales, como si viviera sin diabetes.
¿Y si no tienes diagnóstico de diabetes?
Derivado de lo mismo, otro error ha sido concentrar todos los esfuerzos clínicos solamente en la hiperinsulinemia, al momento de analizar a la persona con o sin diabetes. Cuando deberíamos más bien enfocarnos en las consecuencias de la anormalidad glucémica – es decir, esos niveles elevados de azúcar en sangre, se tenga o no diabetes – como origen y complicación de muchas enfermedades: cáncer, enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares, daños en la vista, síndrome de ovarios poliquísticos, etc. Y los beneficios de estar en un rango glucémico normal, son no solamente físicos sino también mentales: sentirse menos cansado, más alerta y capaz de concentrarse mejor, mejor memoria, mejoras en la vista, entre muchos otros.
No sólo eso, sino que la normalidad glucémica es un rango numérico mucho más objetivo y sencillo de medir, que la hiperinsulinemia que puede ser subjetiva por muchos factores personales. Deberíamos más bien enfocarnos en contrarrestar la hiperglucemia crónica que en personas sin diabetes puede deberse a la alimentación tradicional alta en carbohidratos, procesados y azúcares – con esta alimentación convencional, es probable que algo así como el 80% de la población tenga niveles de glucosa en sangre más elevados de lo que debería, ¡lo cual es un desastre de salud pública!… Y nuevamente, esta hiperglucemia crónica le hace daño a cualquiera, tenga o no diabetes.
Los números son fríos y medibles: medir la hemoglobina glicada a través del tiempo, es un indicador mucho más confiable de si la persona – con o sin diabetes – tendrá complicaciones de salud a la larga, como consecuencia de la elevada cantidad de glucosa en sangre. Los estudios y recomendaciones nos indican de manera muy clara y objetiva, cuál es el rango normal de glucosa en sangre y cuándo se tiene diabetes: el rango normal es entre 59 y 100 mg/dL, y con una hemoglobina glicada (HbA1c) de 5,4% o menos. Hay diabetes cuando se tiene una glucosa en ayunas de más de 125 mg/dL, una glucosa sanguínea casual de más de 200 mg/dL, o hemoglobina glicada HbA1c igual o mayor a 6.5% en una sola ocasión.
Contrario a lo que el conocimiento y recomendaciones tradicionales de tratamiento de la diabetes nos harían creer, es posible que la persona con diabetes tenga los niveles de glucosa en sangre de la persona sin diabetes, en niveles normales y saludables. No solamente es posible, sino que merecemos poder tener esa calidad de vida, esa salud y bienestar; si estamos dispuestos a aprender y si tenemos la mente abierta a hacer cambios en nuestro estilo de vida. Hay organizaciones como LetMeBe83, que realizan una admirable y valiosísima labor, dando información a familias y defendiendo la idea de que un niño con diabetes merece la calidad de vida y el estándar de salud más alto, y no un estándar más bajo tan sólo porque vive con diabetes. Yo intenté por años seguir las recomendaciones tradicionales para diabetes, con alimentación alta en hidratos, con lo que invariablemente llegaban las subidas y bajadas de glucosa, y la sensación frustrante de no tener control. ¡Sabía que podía estar mejor!…
Mi experiencia:
👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.
Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.
Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.
Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.
Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes ver mi webinar “Evita o Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://youtu.be/TC8zjTCWl5U y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.
También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar

Remisión de la diabetes tipo 2: Qué significa y cómo sí es posible lograrla
Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto?… Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse?…
Si bien esto depende del contexto y de qué tan avanzada esté la situación y sus complicaciones, en la gran mayoría de los casos es reversible la diabetes tipo 2; llevando una gestión adecuada de la alimentación, así como otros factores tales como ejercicio, estrés, sueño, y medicación en su caso.
Recordemos que la diabetes tipo 2 es una situación de resistencia a la insulina; que se va desarrollando de manera progresiva a lo largo del tiempo. El principal factor que contribuye a este desarrollo de la insulinorresistencia, es llevar una alimentación basada en carbohidratos y azúcares. Este video también lo explica de manera breve y didáctica.
Cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales, que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.
Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!
El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.
En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.
Recordemos el mecanismo de la resistencia a la insulina; en la diabetes tipo 2:
En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.
¿Hay una predisposición genética a la diabetes?
Puede haberla pero el factor genético se dice que solo es de hasta un 20% dentro de todos los factores que tienes que evitar o propiciar que apareza, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe por estudios epigenéticos que también los podemos cambiar, si, podemos cambiar nuestra genética, ya que nuestro estilo de vida determina la mayor parte de lo que ocurre en nuestra salud. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.
Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño.
Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.
A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).
¿Cómo puedo revertirlo?
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.
Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir la diabetes tipo 2!….
Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.
Hay que ser conscientes que si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.
Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.
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Hipoglucemia en diabetes
Hipoglucemia en diabetes: Mitos, verdades y cómo prevenirla efectivamente ¿Qué es la hipoglucemia? La hipoglucemia ocurre cuando el nivel de azúcar en sangre (glucemia) baja

¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?
Constantemente escucho personas que me cuentan que “si les sube un poco la glucosa en sangre, no pasa nada”… Por ejemplo, creen que subir la glucemia a 120 mg/dL es “mejor” que subirla a 200. Ya que “no es lo mismo” el primer caso que el segundo. La gente cree, por lo tanto, que “un poco de hiperglucemia” es normal, que es de esperarse en personas con diabetes, y que esto es “mejor” que los picos agudos de 200 mg/dL. ¿Es esto cierto? ¿Qué nos dice la ciencia?…
Lo que observo en mi práctica clínica es que disminuir la glucemia sanguínea, o quitar los carbohidratos, no servirá de nada si no se cuida todo un contexto bioquímico y celular, considerado como un todo. Si realmente deseamos lograr salud y bienestar viviendo con diabetes, o si deseamos revertir una situación de prediabetes y resistencia a la insulina, nuestra meta deberá ser alcanzar la normoglucemia constante. Sólo así pueden evitarse todas las complicaciones diabéticas.
A veces pensamos que solamente nos afectarán seriamente los picos glucémicos agudos (por ejemplo el mencionado de alcanzar los 200 mg/dL o más). Pero esto no es verdad. Aunque yo no tenga ningún “pico” de 200, si constantemente tengo un contexto cronificado de hiperglucemia – que no es normal – eso ya nos complica todo, pues estoy en un contexto de inflamación crónica y glicación de proteínas. Aunque nos hayan contado que un nivel de glucosa en sangre de 120 mg/dL es “normal y de esperarse” si vivo con diabetes (y muchas veces son los mismos profesionales sanitarios quienes nos cuentan esto); esto es mentira, y significa vivir en un contexto de inflamación y glicación que nos causará daños a largo plazo: complicaciones diabéticas.
Llegan conmigo personas que poco a poco están comenzando a hacer cambios hacia hábitos coherentes de alimentación; por ejemplo, ya comen más grasa saturada y más colágeno, pero aún no notan los beneficios. En este caso, la falta de resultados sucede porque aún no hay normoglucemia, y aún no se ha cambiado el contexto en un todo, de manera integral y holística, hacia la verdadera salud. Sé que el rango de la glucemia saludable es estrecho, esto lamentablemente es así por naturaleza (y resulta difícil de cuidar por la sola razón de que hoy en día vivimos en un contexto diabetogénico, obesogénico y favorecedor de la inflamación e hiperglucemia constantes), por ello es importante aprender y cuidar que nos mantengamos en dicho rango constantemente.
Si tú ya consumes más grasas y proteínas coherentes y saludables, pero tu contexto en un todo sigue sin ser saludable, no va a funcionar el cambio que estés realizando, respecto al objetivo de evitar las complicaciones diabéticas. Quitar la glucosa de nuestra alimentación es importante, ¡pero no es lo único!… No basta solamente con quitar los carbohidratos, sino que el contexto tiene qué ver con muchos factores. Si mi contexto sigue siendo de hiperglucemia constante (aunque nos parezca “leve”), sucederán otras reacciones que nos desregulan y nos quitan salud: por ejemplo, las bacterias que normalmente son buenas, se convierten en malas y nos empiezan a dañar, pues están en un medio ácido, inflamatorio, en el que todo se desregula.
O por ejemplo, si tu colesterol es alto (¡cosa que es muy buena y saludable!), pero estás en un estado de hiperglucemia y glucotoxicidad, esto se volverá muy dañino y peligroso. ¡No va a funcionar!… O si tomas fermentados pero hay hiperglucemia, las bacterias buenas se convertirán en malas debido a la acidosis y la glucosa alta. Por lo que cuidar todo este contexto, asegurándonos de que estemos en verdadera normoglucemia, es lo fundamental para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas. He hablado antes de cómo la verdadera normoglucemia depende de muchos factores, ¡pero puede alcanzarse aun viviendo con diabetes, e incluso es nuestro derecho!… Y si deseamos evitar todas las complicaciones diabéticas comunes: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, pie diabético, neuropatía diabética, problemas en la piel, disfunción eréctil, problemas de fertilidad, etc., esto puede lograrse apostando a la verdadera normoglucemia, de forma constante, integral y coherente con nuestros genes.
Complicaciones diabéticas más comunes debidas a hiperglucemia crónica
Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía diabética Infartos al corazón
Nueriopatía diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebreales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Disfunción eréctil
Hipertensión
Además, los estudios científicos y clínicos muestran claramente que esta hiperglucemia supuestamente “leve”, sostenida de manera constante en el tiempo, no solamente no es normal, sino que prácticamente garantiza la aparición progresiva de complicaciones diabéticas. Por ejemplo, este estudio muestra que los mecanismos de acción de las complicaciones diabéticas son complejos y múltiples, y que “solamente disminuir la glucosa en sangre no basta” para evitar complicaciones.
También el reporte de seguimiento al famoso estudio DCCT (Diabetes Control and Complicaitions Trial), con más de treinta años de seguimiento clínico, mostró claramente que esta normalización de la glucemia es lo único capaz de prevenir complicaciones diabéticas. Mostrando que cuando existe una hemoglobina glicada HbA1c que sea un 10% más baja, esto se asoció con una disminución de 28% en el riesgo de evento cardiovascular. Esta gráfica – proveniente de dicho estudio – muestra cómo, con el tiempo, había claramente una reducción en la incidencia de complicaciones diabéticas, cuando la persona llevaba un tratamiento más estricto incluyendo principalmente el mejor control glucémico:
Todo estos artículos coinciden claramente en que el pobre control glucémico es la causa principal de complicaciones, y justamente el DCCT (el estudio anterior mencionado), comprobó que a menor nivel de hemoglobina glicada HbA1c, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas. Por lo tanto, está demostrado y fuera de toda duda que a mayor normalidad glucémica, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas.
Por todo esto, aun cuando haya personas que acompaño en mis programas o en mi práctica clínica, que creen que tener una hemoglobina glicada de 6-7% está bien porque “por lo menos es mejor que tener 9-10%”… esto no es normal ni saludable. Podrá ser comparativamente mejor (y eso es debatible porque dependerá de nuestros objetivos, si los estamos cumpliendo o no, y de qué entendemos por “mejor”), pero sigue sin ser normal, y por lo tanto seguiremos en alto riesgo de que aparezcan complicaciones diabéticas. En mi práctica clínica tengo pacientes que siguen teniendo una HbA1c con esos niveles, de entre 6-7%, que es lo que lamentablemente recomienda la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), en sus directrices erradas y deficientes… Y dado que este nivel no es normal, presentan complicaciones diabéticas.
Si realmente deseas vivir en la normoglucemia que te garantice salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, recuerda que la educación y el aprendizaje son el tratamiento en sí mismos; y que es mucho mas fácil, seguro y efectivo llevar a cabo dicho tratamiento de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello día con día.
Por lo que, respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué niveles de glucemia son los aceptados o recomendables?… Los niveles que realmente nos ayudarán a mantener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, serán el tener una glucosa sanguínea de entre 59-100 mg/dL la mayor parte del tiempo; y en el caso de la hemoglobina glicada HbA1c, un nivel igual o inferior a 5,4%. Manteniendo niveles así, constantes a través del tiempo, es cómo lograremos nuestros objetivos de evitar dichas complicaciones diabéticas y vivir en bienestar.
Mi experiencia y mis programas:
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«Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia»
La alimentación cetogénica tiene gran evidencia científica debido a sus beneficios para la salud, pérdida de peso y disminución o reversión de resistencia a la insulina. Sin embargo, seguir esta alimentación en todo momento puede ser todo un desafío cuando tienes compromisos sociales con familiares y amigos. La clave para mantener la normoglucemia en estos momentos es la planificación y la flexibilidad. En este artículo, te comparto consejos para afrontar la vida social sin abandonar tus metas en salud integral.
Diabetes Bien _ Blog _ Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia
1. Comunicación abierta
Lo primero que debes hacer es comunicarte con tus seres queridos (con los que tengas más confianza o te pregunten) y explicarles tus objetivos y las restricciones de tu dieta. La mayoría de las personas comprenderán tus razones y te apoyarán en tus esfuerzos por mantener una normoglucemia. Puedes hacer énfasis diciendo: «Voy tomando decisiones en el momento de acuerdo a mis niveles de glucemia, objetivos o síntomas. Así que no es necesario que tú me recuerdes lo que si tengo que hacer y lo que no, pero si te pido, que haya suficientes opciones verylowcarb o keto» Esta comunicación previa puede ayudarte a evitar situaciones incómodas o tentaciones innecesarias en los eventos sociales.
2. Planificación con anticipación:
Antes de asistir a un evento social, investiga el menú o la comida que se servirá. Puedes hablar con el anfitrión o el restaurante para asegurarte de que haya opciones lowcarb disponibles. Si es necesario, lleva tus propios alimentos keto que puedas compartir para garantizar que siempre tengas una opción segura para comer. Otra opción es comer antes del evento social suficientes proteínas y grasas reales y entonces comer mínimamente lo que no te haga daño durante la reunión social.
3. bebidas alcohólicas y no alcohólicas
El alcohol es común en muchas reuniones sociales, pero las bebidas alcohólicas a menudo contienen azúcares y carbohidratos. Opta por bebidas bajas en carbohidratos, como el vino tinto, o bebidas destiladas como el whisky o el vodka. Asegúrate de moderar el consumo, ya que el alcohol puede afectar la capacidad de tu cuerpo para mantener la normoglucemia y aumentar riesgo de hipoglucemia, así como confundir los síntomas.
4. Mantén la moderación
No es necesario privarte por completo de los placeres culinarios en los eventos sociales. Puedes darte el lujo de disfrutar de un pequeño trozo de postre (sin harinas) o una copa de vino ocasionalmente. Sin embargo, asegúrate de controlar tus porciones y no excederte en los carbohidratos. Un pequeño deslizamiento ocasional no debería sabotear tus esfuerzos en el día a día.
5. Encuentra apoyo:
Busca amigos o familiares (pareja, hermanos o padres) que te apoyen en tu alimentación cetogénica y tus objetivos glucémicos. Tener a alguien que comparta tus objetivos y comprenda tus necesidades puede hacer que enfrentar eventos sociales sea mucho más fácil.
6. Flexibilidad y adaptación:
La vida social a menudo implica cierta imprevisibilidad en la comida y las bebidas. En lugar de sentirte frustrado, sé flexible y busca soluciones alternativas. Por ejemplo, si no puedes encontrar opciones lowcarb en un restaurante, pide una ensalada sin aderezo o aliño y lleva tu propio aceite de oliva y/o frutos secos para aliñarla.
7. No seas tan rígido:
Recuerda que la dieta cetogénica es una elección de estilo de vida, no una prisión. No te estreses por seguir esta alimentación al pie de la letra en cada evento social. Permítete el error y la frustración, ya que en estas ocasiones hay mayor probabilidad de salirte de tus objetivos glucémicos meta. Lo importante es mantener una normoglucemia a largo plazo, y eso incluye ser capaz de disfrutar de la vida social de vez en cuando.
Recomendaciones para familiares y amigos que les interesa saber más sobre nuestra salud y objetivos glucémicos normales
En este post hablé de: ¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES? y aquí te resumo algunos consejos que puedes compartir con tus familiares y amigos:
No te exaltes cuando tenga un valor glucémico alto, fuera de mi rango objetivo o normal Sí, ya sabemos que es alto y no siempre es mi «responsabilidad» o pude controlarlo yo. Sin embargo, cuando creas que es «mi responsabilidad», recuérdame amablemente los beneficios de los bajos carbohidratos en la diabetes.
No te vueltas loc@ cuando tengo valores glucémicos bajos. Sí, a veces tenemos 40 mg/dL o más bajo, yo también me asusto, pero es rápidamente tratable. Simplemente dame 1 – 2 tabletas de glucosa, sin volverte loc@.
Apóyame en mis decisiones. Si quiero hacer algo emocionante, no me detengas, diciendo, “No puedes hacer eso. ¿Cómo vas a pincharte la insulina?» En vez de eso, tomate 20 minutos para hablar conmigo, de cómo cuidaré mi diabetes y al mismo tiempo divertirme. «
No entres en discusiones o peleas con tu (hija, pareja, madre) acerca de los valores de glucosa. Los valores son números. Son altos, normales, o bajos. Nos indican una ruta de acción. Es preferible no usar las palabras como “bueno” o “malo» al referirte a los valores indicados por el medidor de glucosa.
NO ofrezcas consejos no solicitados Acerca de qué comer, cuándo comer, cuánto comer, u otros aspectos de la diabetes. Si estás preocupado, podrías buscar el momento a solas para hablar de ello.
NO me cuentes historias horripilantes todo el tiempo Que has escuchado de un abuelo, vecina u otras personas que tenían diabetes y que no controlaban la glucemia.
NO te asustes Cada vez que monitoreo mi glucosa sanguínea, me inyecto insulina o tomo pastillas o suplementos.
En resumen, afrontar la vida social con normoglucemia mientras sigues una alimentación cetogénica requiere planificación, comunicación y flexibilidad. Con la preparación adecuada y la mentalidad correcta, puedes disfrutar de la compañía de tus seres queridos y amig@s sin comprometer tus objetivos de salud. Mantén el equilibrio y recuerda que la clave está en mantener un enfoque a largo plazo en tu bienestar.
Mi ayuda y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.
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En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar.

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El mito de los carbohidratos complejos y simples
En la búsqueda interminable de una alimentación saludable, nos encontramos constantemente bombardeados con información contradictoria sobre lo que si debemos hacer y lo que no. Uno de los debates más antiguos y persistentes gira en torno a los carbohidratos: ¿los carbohidratos complejos realmente son mejores para las personas que buscamos NORMOGLUCEMIA , en comparación con los carbohidratos simples? ¿O se trata de un mito nutricional que ha simplificado la química de los alimentos y fisiología en «carbohidratmos buenos» y «carbohidratos malos» y que necesita desgranarse?
Para entender esto, primero hay que explicar qué son los carbohidratos complejos y simples.
¿Qué son los carbohidratos complejos y simples?
Los carbohidratos en general son macronutrientes que proporcionan energía al cuerpo. La definición más común utilizada es:
Los carbohidratos simples, como los que se encuentran en el azúcar refinado y en muchos alimentos procesados, se absorben rápidamente en el cuerpo, lo que provoca picos de glucosa en sangre seguidos de una rápida caída de energía (esto en personas sin diabetes o sin riesgo de tenerla), ya que cuando tienes diabetes o resistencia a la insulina esta vuelta a niveles normales de glucosa en sangre, puede no ser así. Por ejemplo aquí podemos ver la estructura de la composición de la sacarosa o azúcar blanca de mesa, que es: una molécula de glucosa + una molécula de fructosa
Por otro lado, se ha dado como definición de los carbohidratos «complejos» que se encuentran en alimentos como cereales integrales, legumbres y vegetales, que se descomponen más lentamente, proporcionando energía de manera más sostenida y estable. Pero si observamos la estructura del almidón que es un «carbohidrato complejo» podemos ver que su estructura es una cadena de múltiples moléculas de glucosas:
¿Pero qué se argumenta esta definición simplista de la recomendación de carbohidratos complejos como «buenos» sobre carbohidratos simples definidos como «malos»?
Durante décadas, se ha promovido la idea de que los carbohidratos complejos son la mejor opción para mantener niveles estables de azúcar en sangre y promover la salud en general. Sin embargo, esta noción ha sido cuestionada en los últimos años por una serie de estudios que sugieren que el concepto de carbohidratos «buenos» y «malos» es demasiado simplista y que realmente no cumple la promesa del efecto «lento» en los niveles de glucosa en sangre.
La realidad de los «carbohidratos complejos»
Uno de los principales argumentos en contra de la superioridad de los carbohidratos complejos es su efecto glucémico, la idea de que los carbohidratos complejos son inherentemente mejores que los simples no tiene en cuenta el hecho de que muchos alimentos que se consideran «complejos» pueden estar altamente procesados y carecer de nutrientes importantes. Por ejemplo, los cereales integrales que se venden en forma de galletas o barras pueden contener una cantidad significativa de azúcares añadidos y aditivos, lo que contrarresta cualquier beneficio potencial para la salud. En mi artículo sobre índice y carga glucémica te definí los 2 conceptos, el objetivo y complejidad de su utilización y también en este artículo te conté por qué nunca sirvió contar raciones de hidratos de carbono para tener normoglucemia. También aquí te conté como los «carbohidratos simples» pueden ser una herramienta efectiva en determinadas ocasiones como las «hipoglucemias» en la diabetes tipo 1. Pero, vayamos más allá….
¿Qué dice la evidencia científica?
Los «carbohidratos complejos» como los almidones de los cereales, tradicionalmente se creía que tenían una velocidad de absorción más lenta que los carbohidratos simples como la sacarosa ó azúcar de mesa [1]. Sin embargo, hallazgos recientes sugieren que los carbohidratos complejos pueden tener un impacto similar al de la sacarosa en los niveles de glucosa en sangre, o incluso más rápido lo que puede provocar los mismos o peores efectos en la salud y en los niveles de glucosa en sangre similares a los del consumo diario de grandes cantidades de sacarosa o azúcares simples [2]. El consumo excesivo de carbohidratos simples y «complejos» como almidones puede tener implicaciones directas en la salud física y mental, ya que contribuye al desarrollo de enfermedades metabólicas y afecta a categorías del estado de ánimo como el estado de alerta y el cansancio [3]. Los hábitos alimenticios poco saludables, incluido el consumo excesivo de carbohidratos simples y «complejos» como almidones o cereales procesados están relacionados con una mayor prevalencia de obesidad y sobrepeso, lo que repercute en el IMC y en las condiciones de salud de la población [4].
Conclusiones: entonces ¿A quién le hago caso?
Hemos visto la estructura de los «carbohidratos complejos» como el almidón, que es una cadena de múltiples moléculas de glucosa. En lugar de centrarnos exclusivamente en si un carbohidrato es simple o complejo, es más importante considerar la calidad general de nuestra ingesta de carbohidratos o ingredientes. Optar por fuentes de carbohidratos que sean ricas en fibra, vitaminas y minerales, como verduras, frutas o legumbres puede ayudar a mantener niveles estables niveles de glucosa en sangre junto con una estrategia eficaz para poderlo lograr y promover la salud en general.
En resumen, el mito de los carbohidratos complejos como la panacea para una dieta saludable es parte de «el dogma en la diabetes» que necesita ser revisado. En lugar de etiquetar los carbohidratos como buenos o malos (simples o complejos) deberíamos adoptar un enfoque más holístico hacia la nutrición, centrándonos en la calidad y la diversidad de nuestra ingesta de alimentos y en la eficacia para obtener resultados en salud, siendo acompañados por un profesional experto y con objetivos concretos en nuestra salud de forma personalizada. Al hacerlo, podemos tomar decisiones más informadas sobre nuestra alimentación y trabajar hacia un estilo de vida más saludable y equilibrado.
Mi ayuda y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar

Historia del HAMBRE y su relación con la diabetes y la obesidad
A lo largo de la historia, el hambre ha sido un problema persistente al que ha tenido que enfrentarse la humanidad, de hecho hemos evolucionado como humanos adaptándonos a pasar hambre. Sin embargo, en la era moderna ha surgido una nueva paradoja: la coexistencia del hambre y la obesidad dentro de las mismas sociedades, e incluso dentro de los mismos hogares. Este fenómeno aparentemente contradictorio es el resultado de una compleja interacción de factores que incluyen la pobreza, la inseguridad alimentaria y la creciente disponibilidad de alimentos altamente procesados y ricos en calorías. Además, esta paradoja está estrechamente relacionada con el aumento de la diabetes, una enfermedad crónica que ahora está alcanzando proporciones epidémicas en todo el mundo. En este post hablaré del hambre y su relación con la diabetes y la obesidad.
Historia del hambre y la actual falta de educación
Históricamente, aunque el hambre se identifica principalmente como el resultado de la escasez de alimentos, es lo que nos ha caracterizado como base de la historia de la evolución de la humanidad. Sin embargo, en la era moderna, el hambre es más a menudo resultado de la pobreza y la desigualdad que de la falta de producción de alimentos. A pesar de que han aumentado significativamente el suministro mundial de alimentos, millones de personas en todo el mundo todavía sufren desnutrición debido a la incapacidad para acceder a «comida real» más allá de «productos» entre otras causas de desregulación o desbalances hormonales, circadianos, tóxicos, etc que impiden la nutrición adecuada. Además cabe decir que el «hambre» se ha malintepretado como algo negativo para la salud, en lugar de tener un equilibrio entre la regulación de hambre y saciedad.
El surgimiento de la obesidad y la actual falta de educación
La obesidad fue relativamente rara hasta la segunda mitad del siglo XX. La aparición de la epidemia de obesidad está estrechamente relacionada con cambios en nuestro sistema alimentario y estilo de vida. En particular, el aumento de la producción y el consumo de productos y bebidas altamente procesados y ricos en calorías, combinado con una disminución de la actividad física debido a estilos de vida cada vez más sedentarios, han contribuido al rápido aumento de las tasas de obesidad.
La inseguridad alimentaria puede provocar tanto desnutrición como obesidad. Por un lado, las personas que padecen inseguridad alimentaria pueden no tener suficiente educación para comer comida o nutrientes, lo que provoca desnutrición, desregulación o desequilibrios nutricionales y hormonales. Por otro lado, pueden depender de alimentos baratos y altamente procesados, ricos en calorías pero bajos en nutrientes, lo que les provoca aumento de peso y obesidad.
La paradoja relación entre el hambre o «ayuno intermitente» y la diabetes, resistencia a la insulina y obesidad
La obesidad es un factor de riesgo importante para la diabetes tipo 2, una enfermedad o condición caracterizada por niveles elevados de azúcar en sangre. El aumento de las tasas de obesidad ha ido acompañado de un aumento similar de las tasas de diabetes. Según la Federación Internacional de Diabetes, en 2019 había 463 millones de adultos que vivían con diabetes en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumente a 700 millones en 2045.
La obesidad puede provocar resistencia a la insulina, una afección en la que las células del cuerpo responden menos a la insulina, una hormona que regula los niveles de azúcar en sangre. Como resultado, el páncreas produce más insulina para compensar y, con el tiempo, esto puede conducir al desarrollo de diabetes tipo 2.
Las intervenciones de regulación del hambre o ayuno intermitente mejoran la obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia, hipertensión e inflamación. El ayuno intermitente parece dar beneficios para la salud a mayor medida de lo que se puede atribuir simplemente la reducción de ingesta calórica.
la regulación del hambre o ayuno intermitente puede proporcionar un beneficio metabólico significativo al mejorar el control glucémico, la resistencia a la insulina y la concentración de adipocinas con una reducción de IMC en adultos.
En estos 2 posts te hablé sobre «Hacer ayuno intermitente si tengo diabetes» y sobre «Romper o aguantar el ayuno»
Al mirar hacia el futuro, queda claro que la historia del hambre y/o ayuno, su percepción y su relación con el aumento de la diabetes y la obesidad es un recordatorio de la necesidad urgente de actuar. Al comprender y abordar las causas fundamentales de estos problemas interconectados, podemos trabajar en la EDUCACIÓN hacia un futuro en el que todos tengan acceso a alimentos, no productos, suficiente información para acceder a la regulación y nutrición y a la oportunidad de vivir una vida saludable.
Conclusiones: El papel de educación efectiva y la tecnología
Promover la educación y la sensibilización es una parte crucial de la solución. Los programas de educación sobre diabetes pueden ayudar a las personas a comprender los vínculos entre la dieta, la actividad física y los resultados de salud. Pueden proporcionar estrategias prácticas para controlar los niveles de glucosa en sangre, mantener un peso saludable y reducir el riesgo de complicaciones de la diabetes. De manera similar, la educación nutricional puede ayudar a las personas a elegir alimentos más saludables y comprender la importancia de la regulación de hambre/saciedad, ritmos circadianos, tóxicos, etc. para controlar el hambre y la obesidad
La tecnología también es prometedora para abordar estos problemas. Los avances en los dispositivos de control de glucosa han facilitado que las personas con diabetes controlen sus niveles de azúcar en sangre. Las plataformas digitales pueden ofrecer educación sobre diabetes y asesoramiento nutricional a un público más amplio, superando las barreras de la distancia y la accesibilidad. Sobre todo si todas estas herramientas se utilizan con experiencia clínica, con un objetivo en salud, con un proceso y acompañamiento de evaluación y con profesionales expertos coherentes en el tema.
Mi ayuda y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.
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“Obsesión” por el Control Glucémico. También llamada GLUCOREXIA
También llamada glucorexia. “Obsesión” es una palabra que resuena con frecuencia entre mis acompañados, o que se les dice a otras personas que quieren llevar una mejor gestión de su diabetes. Si queremos medir constantemente nuestra glucosa sanguínea, o seguir aprendiendo más para llevar un mejor control (palabra que en ocasiones disgusta) de nuestra condición de diabetes, nos llaman “obsesivos”, o nos dan a entender que esta “obsesión” es negativa o inadecuada. Quiero desmontar esta creencia: es verdad que la gestión de la diabetes no debe convertirse en una fuente de estrés mal gestionado, ni en un estrés que nos cause más problemas de los que nos resuelve; pero también presentar la idea de que esta “obsesión”, llevada de la manera adecuada, ¡es un reflejo de nuestro deseo de aprender, para vivir en salud y bienestar!…
Los comentarios críticos acerca de la “obsesión” y sus supuestos males resuenan más en nuestro contexto de España y Latinoamérica que en otros países. Quizá tiene qué ver con el hecho de que, culturalmente, hay más tendencias entre la gente de nuestros países a poner las cosas fuera de nuestra propia responsabilidad, o simplemente “dejarlas ser”. Entonces, cuando empezamos a querer aprender más sobre la diabetes, y a medirnos la glucosa en sangre más veces al día, se nos dice que “no hay que obsesionarse”, “ojo que no se convierta en obsesión”… Primero que nada eligiendo usar esta palabra (“obsesión”), y en segundo lugar, asumiéndola como algo necesariamente negativo o dañino. Y si bien hay que saber llevar un balance en nuestras vidas – y saber cuáles cosas podemos controlar y cuáles no –, cuando se vive con diabetes, ¡la dejadez no nos ayudará!… Y en cambio esta “obsesión”, gestionada de maneras adecuadas, y contenida dentro de un grupo social de apoyo empoderado y adecuado, puede ser nuestra gran aliada de la salud.
“Hay más sabiduría en tu cuerpo que en toda la filosofía” .- Friedrich Nietzsche
¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
Este tema de la “obsesión”, y por qué tanta gente la ve mal, también podemos reenfocarlo como un “aprender a escuchar a nuestro propio cuerpo”. Si yo quiero medir mi glucosa sanguínea (glucemia) varias veces por día, es porque deseo escuchar a mi propio cuerpo, ¡y para eso necesito medir la glucemia y “escucharla” con sus cambios a largo del día!… Pues sin esta información, significa que voy a ciegas y sin conocer la realidad.
Y es que la mayoría de la gente todavía se acerca a la salud desde una postura irresponsable y victimizada, ciertamente más cómoda que cuando nos tomamos la salud como nuestra propia responsabilidad, esto es así y se tiene que decir, aunque les suene mal a algunos. Tendemos a ver al médico, sanitario o profesional de la salud como “la autoridad”, incuestionable y que ya se encargará de “llevarnos la diabetes”. ¡Y esta actitud nunca nos traerá salud y bienestar real!… Pues no solamente los profesionales sanitarios están muchas veces desactualizados (y desinteresados en seguir aprendiendo), sino que incluso el más capaz y profesional entre todos, no será capaz de gestionar la vida y la salud de otra persona, ya no digamos varias. Y además, no es responsabilidad de él o ella, ¡sino tuya!… Está en tus manos adueñarte de tu condición de diabetes, empoderarte con tu salud, y volverte capitán de tu propio barco. Y es a esto que muchos llaman “obsesión”; yo lo llamo “empoderamiento”.
La medicina convencional siempre ha sido muy efectiva para tratar las crisis agudas, los accidentes graves, o cualquier situación donde algo externo nos causa un daño repentino (por ejemplo una súbita infección por virus o bacterias), y donde se necesita una respuesta rápida, eficaz y (¡sobre todo!) temporal.
Pero esta medicina convencional es incapaz de darnos una respuesta adecuada a las condiciones crónicas, como lo es la diabetes. No es buena para prevenir, ni tampoco para realmente gestionar la salud, sino solamente la crisis aguda. Ya no vivimos en los tiempos en que nuestro mayor enemigo era la enfermedad infecciosa por virus o bacterias; sino que ahora estamos pagando un altísimo precio por la comodidad y abundancia en que vivimos: por ejemplo, la abundancia de comestibles inadecuados e incoherentes con nuestros genes. Ahora vivimos más, pero pasamos mucho más tiempo enfermos y con restricciones de movilidad que hace tan sólo 20 años.
¡Nuestro peor enemigo ahora somos nosotros mismos!… Y eso se refleja en condiciones de salud que son crónicas, endógenas y/o autoinmunes: migrañas, dolores de espalda y musculares, trastornos digestivos, diabetes tipo 1 y 2, disfunciones tiroideas… Aquí lo que hay que entender es: vivas o no con diabetes, tu salud está solamente en tus manos. Los genes también son programables (epigenética). Por lo que la inmensa mayoría de problemas de salud modernos vienen de la desconexión entre lo que tu cuerpo requiere, y lo que recibe a través de tus hábitos. He hablado antes de la coherencia en nuestra salud. El buscar aprender, e ir cambiando nuestros hábitos hacia la coherencia con nuestros genes: mejorando la alimentación, actividad física, relación con la luz y la oscuridad (ritmos circadianos), el juego y la pertenencia a un grupo social adecuado, la gestión de las emociones; todo ello es mucho más importante que el acceso a la mejor medicina del mundo. La salud se consigue respetando las reglas genéticas que rigen nuestro cuerpo y metabolismo.
A otras personas, sin embargo, la medición de la glucemia les puede causar ansiedad o estrés por diversos motivos. Hay varias maneras de superar esta ansiedad, como estas que nos comparten del sitio Beyond Type 2:
Recuerda que es solo un número.
Las cifras de azúcar en sangre no son “buenas” o “malas”. Esto puede sonar contradictorio. Si bien en la gestión de la diabetes es fundamental el cuidado y gestión correcta de la glucemia, al final del día este número nos da información, y nosotros actuaremos en consecuencia. Ayuda el ver a este número como una herramienta educativa y de gestión, no debe convertirse en una fuente de culpa y ansiedad, castigo, miedo o estrés, etc. ¡Simplemente te da información acerca de cuáles comportamientos conviene modificar!
Los números no son entonces por sí mismos “buenos” o “malos”… ¿en qué contexto? ¿Con respecto a qué?… O por ejemplo, ¿han ido en general disminuyendo o aumentando? Sólo así, con mucha más información, podemos usar estos números como una herramienta educativa, y no como un juicio de valor acerca de la persona.
Pide ayuda, pero establece límites.
Puede ser valioso el que pidas apoyo de un ser querido, o de un grupo que viva contigo este mismo proceso. Este apoyo puede ser en forma de pequeñas maneras diarias de “rendición de cuentas” (si esto te sirve, y si tú así lo decides), apoyo emocional, ayuda durante el proceso de acostumbrarte a “pinchar” el dedo, etc. Sin embargo, infórmales en todo momento a tus acompañantes que tú estás a cargo de tu diabetes.
Asegura con antelación los suministros para la diabetes.
Tener una buena organización de tus suministros de la diabetes ayuda a ahorrar más ansiedad el proceso de medirse el azúcar en sangre por falta de tener los suministros adecuados o por razones financieras.
Prueba con equipo nuevo.
Quizá no estés usando el equipo más adecuado, o los dispositivos de monitoreo adecuados o precisos. En mis programas te ayudo a elegir de acuerdo a tus circunstancias el mejor sistema de medición de glucemia adecuado, necesari, acequible y efectivo para ti.
Encuentra apoyo de otras personas que viven con diabetes.
¡Habemos en línea muchísimas personas que vivimos con diabetes!… Y si uno sabe dónde buscar, hoy en día con las redes es más fácil encontrar una “tribu” o una comunidad de acompañantes que viven con tu misma condición. Este es precisamente un objetivo crucial de mis programas de acompañamiento: ser un grupo donde, entre iguales, aprendemos y nos apoyamos en la gestión de nuestra condición de diabetes. Ponte en contacto con personas que puedan tener consejos para reducir la ansiedad y el estrés de las mediciones de glucosa.
En conclusión, hay gente que ve mal el querer “tener el control” de la diabetes, o que ve mis métodos y mis maneras de gestionar la diabetes (la mía propia y también mis maneras de acompañar a la gente en mis programas) como algo “obsesivo”, que además esto se entiende como negativo… Yo animo a cuestionar el por qué de esta interpretación. Por qué esta supuesta “obsesión” como algo perjudicial, en lugar de interpretarlo como “¡quiero aprender más, desde mi poder y mi responsabilidad!”. Yo personalmente vivo más tranquila si puedo mirar mi glucosa sanguínea todo el tiempo, cuando yo quiera; esto lejos de generarme más estrés, me ayuda a estar más tranquila con mi condición.
Desmontemos entonces esta interpretación de la “obsesión” como perjudicial y dejemos de generalizarla para tod@s de la misma forma, compartimos esta condición en común, pero luego la forma de responder a ella e interpretarla es individual y personal. Esto es subjetivo y va relacionado con la propia persona, su carácter, qué tanto se fustiga o se culpa a sí misma (el aprendizaje no debe tratarse de eso, sino de que se vuelva una herramienta útil para la salud), y esto depende del carácter de cada uno. Mis maneras de hacer las cosas obviamente no funcionarán para todo mundo, ni son para todo el mundo. Pero sí quisiera desmontar esta interpretación de la supuesta “obsesión” como negativa, cuando yo la veo y la interpreto como “empoderamiento”, “aprendizaje” y “estar en sincronía con mi cuerpo”.
Por eso, y por lo muy individual que es todo esto; cuando acompaño gente en mis programas miro el carácter de la persona, y en función de ello voy “apretando” según ellos me pidan qué quieren aprender. Soy muy individual en eso y voy según el ritmo de cada uno. Hay quienes se agobian o lo ven como “obsesión”; pero si por mirarme diez veces al día soy “obsesiva”, pues eso ya depende cómo lo interprete cada uno. Si yo lo uso para aprender, entonces no es “obsesión”, sino deseo de aprender y de conocerme más: es mi forma de conocerme y cuidarme mejor. Lo hemos calificado como positivo o negativo, cuando en realidad las emociones no son positivas o negativas, simplemente nos dan información sobre nuestro entorno y sobre cómo estamos reaccionando a él. Si no me miro constantemente no sé la realidad, y entonces es como vivir a ciegas… ¡Al final se trata de poner en una balanza las prioridades de cada uno!
Hace tiempo fui Directora del Campamento Diabetes Safari: un campamento para niños con diabetes, lowcarb, en él tenían tiras para medirse la glucemia “Ad libitum” es decir, se podían mirar la glucemia cuando ellos querían, en este estudio, comparamos el número de chequeos diarios que ellos se hacían, comparando entre los campistas “primerizos” y los “repetidores” como aquí se muestra:
En estos resultados podemos ver que los campitas midieron su glucemia de 18 a 15 veces diarias, lo más importante fue lo que ellos aprendían a usar esa información como herramienta para gestionar su diabetes. También hay artículos recientes con el sensor Freestyle, que han mirado el número de veces que se pasan el sensor quienes viven con diabetes tipo 1 en Europa, y son más o menos 16 veces. Por lo que, si estas cifras son producto de una “obsesión” o no, es una interpretación subjetiva.
Recuerda que, si deseas iniciar un camino de aprendizaje, con un grupo entre iguales donde exista un acompañamiento efectivo, de la mano de un profesional que también vive con tu misma condición, ¡eso puede hacer toda la diferencia para tu salud y bienestar!
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
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Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy

La Restricción Puede Desencadenar Atracones y Adicción
Si tienes diabetes o prediabetes, probablemente ya sabes lo importante que es cuidar tu alimentación para mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control. Sin embargo, el camino hacia una dieta saludable no siempre es tan sencillo. A veces, intentar comer “correctamente” puede llevarte por una senda que, sin darte cuenta, te acerca más a la ansiedad, los atracones o incluso la adicción a la comida. ¿Por qué sucede esto? La respuesta puede estar en el desequilibrio que se produce en tu metabolismo cuando pones a tu cuerpo en “modo dieta” o restricción alimentaria extrema.

¿Mal humor en la vida con diabetes?
Es muy escuchada, la relación del mal humor en las personas que vivimos con diabetes, como si fueses algo habitual o normal, en este artículo, profundizaremos la relación entre el mal humor o el mal carácter y la vida con diabetes o prediabetes, pero además te ofreceré soluciones de cómo podemos gestionarlo de manera positiva, coherente y saludable.
¿A qué se puede deber la relación entre el mal humor o mal carácter y la diabetes?
Es totalmente normal que todos experimentemos cambios en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, algunas personas con diabetes pueden sentir que su mal humor o mal carácter está más presente o es más intenso en comparación con otros. Esta relación puede deberse a varios factores interconectados, por ejemplo:
1. Variaciones en los Niveles de Azúcar en Sangre: Los niveles de glucosa en sangre pueden influir en nuestro estado de ánimo. Las fluctuaciones bruscas de azúcar en sangre pueden desencadenar sensaciones de irritabilidad, cansancio y ansiedad. Mantener un control constante de los niveles de azúcar en sangre puede ayudar a minimizar estos efectos. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:
¿Qué es normoglucemia?
Ley de las Pequeñas Cifras: “¿Por qué no logro normoglucemia aun comiendo lo mismo?
Derecho a la normoglucemia en la diabetes
2. Estrés y Preocupación: El manejo diario de la diabetes, que incluye la monitorización de los niveles de azúcar, la administración de medicación y/o insulina y la planificación de las comidas, puede generar estrés y preocupación. Estas emociones pueden contribuir al mal humor. Aprender técnicas de gestión del estrés, como la meditación y la actividad física, puede ayudar a reducir estos efectos. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:
No Todo es Blanco y Negro en la Salud
Recaídas y Culpabilidad en la Diabetes
¿“Obsesión” por el Control Glucémico?
3. Impacto en la Rutina: La vida con diabetes puede requerir cambios en tu rutina diaria, lo que a veces puede resultar incómodo o frustrante. Estos cambios pueden afectar el estado de ánimo y causar mal humor. Adaptarse gradualmente o progresivamente a una nueva rutina y buscar el apoyo de familiares, amigos y grupos de apoyo puede hacer que este proceso sea más llevadero. Te dejo aquí 3 herramientas (artículos de mi blog) sobre este tema:
¿Qué significa ser dueñ@ de tu salud?
¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES?
Gestión de Límites en el Auto-cuidado de la Diabetes
¿Cómo solucionar el mal humor o mal carácter en la vida con diabetes?
Si bien es totalmente comprensible que las personas con diabetes y sin diabetes puedan enfrentar momentos de mal humor, es importante recordar que existen estrategias efectivas para gestionar estas emociones de forma positiva, saludable y coherente:
Educación, Aceptación y Conciencia Aprender sobre la relación entre los niveles de azúcar en sangre y el estado de ánimo puede ayudar a tomar decisiones informadas. Mantener un registro de los niveles de azúcar y cómo se siente emocionalmente puede proporcionar valiosa información para aceptar y gestionar el mal humor.
Comunicación Abierta Hablar con amigos, familiares y seres queridos sobre lo que estás experimentando puede aliviar la carga emocional. Verbalizar con claridad y empatía las propias necesidades puede permitir que los demás comprendan tus desafíos y te brinden el apoyo necesario.
Estilo de Vida Saludable Mantener una alimentación que te permita tener normoglucemia o menor variabildiad glucémica la mayor parte del tiempo, una vida activa (actividad física regular) y asegurarse de descansar lo suficiente son elementos clave para el bienestar emocional. Estos hábitos también tienen un impacto positivo en el control de la glucemia y en el manejo del mal humor.
Apoyo Profesional Un profesional de la salud especializado en normoglucemia y que él o ella tengan coherencia en su vida, puede brindarte orientación específica sobre cómo gestionar los retos constantes en la vida con diabetes y a la misma vez sentirte acompañad@ para mejorar tu salud a corto, mediano y largo plazo y, en consecuencia, mejorar tu estado de ánimo.
Mis Conclusiones y recomendaciones:
En conclusión, el mal humor y la diabetes están interconectados de varias formas, pero con la educación adecuada y las estrategias de gestión correctas, es posible gestionar estas emociones de forma positiva, saludable y coherente. Recuerda que estás en continuo progreso hacia el bienestar y la salud integral.
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¿Por qué te sientes incómod@ cuando hablo de NORMOGLUCEMIA?
En mis redes sociales, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” e incluso casi cada día muestro mis curvas glucémicas diarias, he visto que algunas personas pueden sentirse ofendidas, o incómodas con ello, mi objetivo lejos de ofender o incomodar es demostrar que es posible tener NORMOGLUCEMIA a pesar de la condición de diabetes. La pregunta siguiente sería: ¿por qué te sientes ofendid@ o incómod@ con ello?
¿Por qué NORMOGLUCEMIA?
Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida exagerada de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo, como he hablado en otros artículos: los más comunes son retinopatía, neuropatía, nefropatía, pero también daño en la piel o disfunción eréctil. De hecho, hay suficiente evidencia para confirmar que tener NORMOGLUCEMIA es la forma más clara de evitar complicaciones diabéticas.
El dogma en la diabetes no significa que no sea posible.
En el mundo de la diabetes, para quienes vivimos con esta condición y deseamos gestionarla maximizando nuestra salud y bienestar, el dogma de la diabetes desgraciadamente ha hecho mucho más daño que en otras áreas. Contándonos una falsedad tras otra, nos ha restado calidad de vida, salud, años productivos y bienestar. Y nadie se atreve a contradecirlo, por eso precisamente se trata de un dogma: la gente que supuestamente debería estar mejor informada – profesionales sanitarios o de la salud – simplemente repiten lo que aprendieron, aun si se trata de información obsoleta o directamente falsa, que causa mucho más daño que beneficio. Gracias a la evidencia científica, y el ejemplo de vida de algunas personas que no han seguido este dogma, deberíamos cuestionarnos este dogma de la diabetes para poder alcanzar verdadera normoglucemia y salud. Y es que el que sea difícil alcanzar metas de normoglucemia, no significa que no sea posible.
La Comparación constante tan común puede ser negativa
Es común encontrarnos en el sistema actual educativo, laboral y de cualquier grupo, actitudes de discriminación, competencia y comparación no son actitudes constructivas, ni ayudan a ninguna de las partes; ya que, el trabajo de apoyo y de acompañamiento tiene que iniciar desde dentro y poniendo el foco en el interior de la persona: tener presente siempre que mi proceso de aprendizaje es mío, empieza con la aceptación de mi condición, y se basa en mi aprendizaje para el manejo de dicha condición. La única comparación acaso útil es entre mi actitud de antes y mi actitud de ahora: si mi actitud ahora me ayuda mejor a aprender, a autodescubrirme y a lograr mis objetivos.
De hecho, es de suma importancia inculcar una sana autoestima, en especial si vivimos con diabetes, comprobando que la discriminación o la comparación entre iguales no son productivas ni ayudan a nadie; por el contrario podríamos comenzar por la aceptación y llevar el proceso desde un lugar de amor propio. ¿Cómo me hablo a mí mismo? ¿Me gustaría que un amigo me hablase así?…
A veces decir que NO a otr@s, es decirme que SI a mi mism@
Poner límites es un acto poderoso de empoderamiento y de amor propio, pues cuando digo “no” a las cosas que no quiero hacer, o que no me ayudan a sentirme bien conmigo mismo, en realidad estoy diciendo “sí” a mí mismo, y a mi bienestar físico y emocional.
Al final, la idea es ser libres y sentirnos libres: de elegir en qué grupo de personas decidimos relacionarnos para sentirnos bien, decidir a quién seguimos en redes, poner límites cuando no estamos bien, saberlo expresar desde el amor y el respeto propio y a otros. Relacionarnos con libertad y congruencia es parte de la salud integral. Así que después de leer este artículo, espero que hayas profundizado un poco más sobre desde qué lugar viene cualquier emoción de enfado o ataque, y si hace falta que decidas desde dentro si seguirme siguiendo o no en redes, directos, webinars, etc.
Yo misma he vivido este enfado y/o ataque
De hecho volviendo al tema principal de este artículo, yo misma he sentido esta comparación constante con estrés e incomodidad, sobre todo cuando decidí exponerme públicamente, sentí la emoción de nunca poder «fallar» ya que sentía la responsabilidad de ser ejemplo, después el tiempo y esfuerzo en trabajo emocional en mí misma, me han ayudado a soltar y relajarme en este aspecto. Sigo con la coherencia y responsabilidad de querer mostrarte que Si es posible tener normoglucemia, pero desde la mirada integral e individual de la salud, más desde una mirada más integral de equilibrio emocional, mental y físico.
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¿Cuándo comienza el autocuidado de la salud?: etapa materno-infantil
Sabemos que la salud desde el nacimiento y durante la infancia, son fundamentales para la salud futura, pero ¿nos damos cuenta realmente qué tan importante es esto?… Incluso desde antes de que nazca el niño o niña – es decir durante el periodo de desarrollo embrionario y fetal –, ya están sentándose las bases y fundamentos de su futura salud y bienestar: el estado de la microbiota, el desarrollo neurológico, el contexto glucémico en que su cuerpo se encuentre la mayor parte del tiempo… así como también a nivel psicológico, el desarrollo de hábitos e ideas en el aprendizaje acerca de qué es comer, y en qué consiste un comestible “saludable” o uno “dañino”.
Existen varias etapas que son muy importantes metabólicamente hablando, en donde la programación de nuestra salud sucede de manera más fuerte y seria. Las llamamos “ventanas de programación metabólica”. Y como mencioné, empiezan a suceder desde incluso antes del nacimiento, durante el desarrollo intrauterino. La imagen a continuación nos deja ver cómo en cada etapa de la vida influyen diferentes factores para programar nuestra salud – principalmente en relación a la salud y correcto balance de nuestra microbiota intestinal; misma que como sabemos, guarda una estrechísima relación con la salud, con el estado metabólico y neurológico, además de ser el lugar en donde reside buena parte de nuestro sistema inmune. La primera infancia es parte fundamental de esta programación metabólica.
*Curso PROGRAMANDO LA SALUD. Actualización sobre Microbiota intestinal en el ámbito materno infantil. Mamanicole.com
Podemos ver que muchos factores influyen fuertemente en la salud de la microbiota; la imagen anterior nombra varios de los más importantes. Hablaré a continuación de cada uno de ellos:
Salud metabólica y hormonal de la madre, antes de y durante el embarazo.
El estado de salud metabólica en que se encuentre la madre, ¡incluso desde antes de quedarse embarazada!, tiene ya una influencia en cómo será el ambiente metabólico en que crecerá y se desarrollará el bebé. El estado de salud integral durante el embarazo “programará” a nuestro feto, estableciendo ya incluso desde antes de la concepción muchas bases importantes de la salud metabólica durante el embarazo y por consiguiente la salud metabólica del feto – esto puede tener consecuencias por ejemplo en la presencia o ausencia de trastornos autoinmunes (tanto en la madre como en el hijo), así como consecuencias en la posible aparición de condiciones genéticas o congénitas. Ni qué decir que la nutrición adecuada y coherente es fundamental, pero lo es incluso desde antes de quedarse embarazada – asegurando que el cuerpo de la madre cuente con una reserva adecuada de varios macro- y micronutrientes esenciales para tener un embarazo y parto saludables. En estos posts te cuento mi experiencia en el embarazo con la diabetes tipo 1.
La manera de nacer.
También la forma en que un niño viene al mundo – sea de forma vaginal o por cesárea, y con la ausencia o presencia de complicaciones al nacer – influye en su microbiota y la madurez que ésta alcanzará. Si el parto se desarrolla normalmente por vía vaginal, al pasar por el conducto vaginal el niño entrará en contacto con la microbiota de la madre en dicha zona, con lo que recibe cierta protección contra posibles infecciones (asumiendo que la madre tiene ella misma una microbiota sana), además de apoyar a que su propia microbiota (del niño) madure más pronto. También es óptimo que el bebé nazca a término – es decir, que no se trate de un bebé prematuro o que haya sido inducido demasiado pronto –, ya que esto también apoya a que su microbiota pueda seguir madurando antes de nacer, y a que se encuentre en mejor estado antes de que se corte el cordón umbilical y deba empezar a alimentarse por la boca, utilizando por primera vez su propio intestino y su propia microbiota intestinal. En este artículo te cuento mi experiencia con mi parto.
Alimentación temprana: lactancia materna.
También es sabido que la lactancia materna influye en el desarrollo óptimo y coherente de una microbiota sana – sin ignorar el hecho fundamental de que la propia madre debe encontrarse sana y llevando una nutrición coherente, adecuada, y con la suficiente presencia de macro- y micronutrientes. La lactancia materna es la manera más saludable y genéticamente coherente de alimentar a un bebé, incluso en casos en que la salud de la madre es “menos que óptima”, aunque claramente lo adecuado es que la madre también esté llevando una nutrición coherente, adecuada y suficiente.
La leche materna es una sustancia “viva”, que contiene no solamente los nutrientes necesarios en términos de grasas, proteínas, azúcares necesarios, etc., sino también anticuerpos de la madre e información genética, metabólica, etc. Las leches de fórmula – que si bien existen casos en que lamentablemente se vuelve necesario usarlas, porque la madre no pueda o no desee, o no cuente con el suficiente apoyo o el contexto adecuado para dar lactancia materna – siguen siendo un procesado industrial que no contiene todas estas características vivas de la leche materna, que va cambiando conforme el bebé va creciendo, según el momento del día e incluso según va progresando una misma toma de leche. Aquí puedes saber más sobre lactancia materna y diabetes.
El comienzo de la alimentación complementaria.
Otro factor que es menos conocido, pero que cada vez más comenzamos a estudiar en su importancia sobre la microbiota de los bebés, es el cómo se lleve a cabo la introducción de alimentos complementarios a la leche materna (o el proceso de “destete”) aun si se continúa dando lactancia durante meses o años. La microbiota del bebé toma tiempo en madurar y en estar lista para diferentes clases de alimentos. Sabemos que una introducción demasiado temprana de alimento sólido o semisólido (generalmente antes de los seis meses, aunque esto varía en cada bebé y algunos pueden tardar más tiempo en estar listos); trátese de papillas, “cereales para bebé”, frutas, o cualquier otro comestible para el que su sistema aun no esté preparado, puede tener consecuencias muy negativas en la salud intestinal del bebé, consecuencias que pueden ser tan graves como desencadenar una reacción alérgica que persista por el resto de su vida, o favorecer que se dispare un trastorno autoinmune – sin importar qué tan benigno o “hipoalergénico” creamos que es un alimento.
Se sabe de bebés que han tenido una fuerte reacción alérgica al introducir en su alimentación cosas como cereales de arroz – un ultraprocesado alto en azúcar y bajo en nutrientes que el bebé no necesita para nada (¡no necesitamos carbohidratos en general, ni los bebés ni nadie, y mucho menos necesitamos un carbohidrato refinado y ultraprocesado), pero que lamentablemente muchos ven como un “alimento” que es “benigno” para darle a los bebés, por ser supuestamente “fácil de digerir”, “un buen primer alimento complementario a la leche” e “hipoalergénico”. La realidad es que el arroz (y cualquier cereal) no solamente no es necesariamente ninguna de esas cosas, sino que además puede causar en algunos bebés una reacción alérgica o simplemente ir dañando su microbiota, introduciendo inflamación sistémica desde temprana edad.
Otros estudios demuestran, por ejemplo, que la introducción de gluten más tardía se asoció con un retraso en la aparición de enfermedad celiaca. Si bien lo ideal sería no introducir nunca alimentos incoherentes con nuestra genética como los cereales y carbohidratos refinados; la realidad es que el niño vivirá en un contexto donde éstos tampoco pueden ser evitados por completo; pero entre más pueda retrasarse la introducción de cualquier posible alergeno (gluten, trigo, etc), el sistema del bebé estará mejor preparado para “lidiar” con ellos.
Los ultraprocesados “para bebés” siguen siendo ultraprocesados, altos en azúcares y otras sustancias dañinas como pueden ser aceites de semillas, harinas refinadas, colorantes y saborizantes, etc., y generalmente pobres en nutrientes. Comestibles como “yogures para bebé”, cereales y galletas “para bebés”, papillas industriales procesadas; son un invento reciente, que surgen al mismo tiempo que todos los demás ultraprocesados que ahora inundan los mercados. Tradicionalmente, a los bebés se les comenzaba a dar alimentos complementarios que eran básicamente lo mismo que comía el resto de la familia, en pequeñas porciones que ellos pudieran coger y masticar y digerir – o bien se les preparaban purés caseros de verduras, frutas (que no son necesariamente tan recomendables) y otros alimentos. Los bebés, igual que todo el mundo, necesitan comida real – empezando con la lactancia materna y luego haciendo poco a poco una transición hacia más comida real – y no una transición hacia chatarra dañina y genéticamente incoherente. Por ejemplo hay estudios que relacionan los cólicos infantiles con una inflamación sistémica de bajo grado, ¡desde tan temprana edad ya puede haber una inflamación importante!…
“Baby-led Weaning” (BLW): ¿qué es y por qué puede ayudar en la introducción de alimentos complementarios?…
Ahora comienza a ganar cada vez más aceptación el concepto del “Baby-Led Weaning” (BLW), del cual he escrito antes en este Blog. Significa que el bebé “dirige o conduce el destete”, y es un método o plan alimentario que se conoce como “alimentación autorregulada por el bebé” o “alimentación complementaria dirigida por el bebé”. Consiste en dar al niño preparaciones que forman parte del menú familiar con pequeñas adaptaciones, sin recurrir a los triturados o purés de la alimentación convencional. Esencialmente, que el niño poco a poco vaya haciendo la transición a introducir alimentos sólidos, guiado por su propio interés y capacidad para ingerirlos en pequeñas porciones. (Obviamente, está de más decir que al bebé se le dará a elegir entre opciones de alimentos que sean todos ellos saludables y coherentes; y no entre algunos alimentos que sean adecuados y otros que no).
Es importante tener en cuenta que el BLW no implica dejar la leche materna o la fórmula, ni mucho menos de manera súbita; sino que se van introduciendo los alimentos sólidos en la dieta del bebé de manera progresiva y auto-regulada por el niño. Incorporar una técnica de BLW en la alimentación de nuestro bebé, consistirá por lo tanto en ofrecer alimentos al niño, más que “dárselos”. Ofrecer implica que el adulto podrá, por ejemplo, sentar al bebé frente a la mesa, poniendo frente a él o ella varias opciones de alimentos saludables y frescos como por ejemplo, frutos secos, o verduras en forma de “palitos” (de zanahoria por ejemplo), ya que dicha forma facilita que el bebé la pueda coger con su mano y llevarla a su boca. Lo importante es que la comida no se le “da” en la boca convirtiendo al bebé en un agente pasivo de su propia alimentación, sino que él mismo, conforme va pudiendo, aprendiendo y demostrando interés, toma con sus manos los alimentos y los ingiere, siendo así un participante activo de su nutrición. Convirtiendo así al BLW en un proceso educativo y no sólo nutritivo, donde el niño descubre texturas y sabores, se interesa en la comida de los adultos, y participa activamente en la comida como un evento familiar.
El “baby led weaning” (BLW) ofrece los siguientes beneficios:
El bebé participa de las comidas familiares, lo que facilitará que pruebe una mayor diversidad de alimentos y más integración.
Es un método que enseña a través del ejemplo y por ello la familia deberá planificar alimentos saludables, así que siguiendo este método es probable que mejore la alimentación de toda la familia: ¡la coherencia es fundamental!…
Favorece las habilidades motoras y la autonomía del bebé.
Permite estimular más los sentidos del bebé al descubrir por él mismo, distintos sabores, texturas, colores y olores.
Fomenta la independencia temprana del bebé y se convierten en niños menos “quisquillosos” con la comida o niños malos comedores.
Los bebés determinan a la velocidad que comen, y por lo tanto disfrutan más de la comida, sin sufrir imposiciones o asociaciones negativas con la comida.
Al no obligarlos a comer o a terminar el plato, más adelante estarán dispuestos a probar nuevos alimentos, y el momento de comer se convierte en una situación agradable para el bebé.
Favorece la adquisición de buenos hábitos alimentarios que logran evitar el sobrepeso y/o obesidad en el corto y largo plazo. Lejos de ser una tarea mecánica a realizarse varias veces al día, el acto de comer se convierte entonces en un aprendizaje; donde el bebé no solamente descubre texturas, sabores y colores, sino además combinaciones de alimentos, aprende a distinguir y preferir alimentos coherentes y saludables, y aprende que la comida es también un importante evento social y un momento de convivencia familiar.
Al no utilizarse prácticamente “cereales para bebés”, “yogures infantiles”, “paitos”, etc. el bebé no consume azúcares añadidos o exceso de sal (ingredientes que también suelen incorporar las papilas industriales…) y que se deben evitar tanto en el primer año de vida como en los restantes.
Además del método, el “cómo” tiene gran importancia, el momento en el que lo hacemos y el “qué” ofrecemos a nuestros niños o bebes.
El (ab)uso de antibióticos.
Existe lamentablemente un gran abuso de los antibióticos; en donde padres y madres se precipitan a dar antibióticos a los bebés ante el menor síntoma de cualquier enfermedad, resfriado, malestar estomacal o lo que sea – muchas veces de manera completamente innecesaria e ineficaz, ya no solamente porque el sistema inmune del niño muchas veces es capaz de combatir infecciones por sí mismo (y debe aprender a hacerlo), sino que también porque en ocasiones se les dan antibióticos para intentar “combatir” infecciones virales (causadas por virus), por lo que el antibiótico es rotundamente inservible ya que están diseñados para combatir bacterias y patógenos, no virus. Pero no solamente resulta inservible, sino que además al antibiótico “mata” o debilita profundamente toda la microbiota intestinal del niño, volviéndolo con el tiempo más propenso a infecciones, pues por un lado se debilita su propia microbiota, y por el otro lado las bacterias dañinas que puedan andar por ahí van volviéndose más resistentes a los propios antibióticos.
Si bien el abuso de antibióticos se ha vuelto menos común en los países donde sólo es posible conseguirlos con receta médica, su sobre-uso muy probablemente continúa siendo un problema significativo.
*Curso PROGRAMANDO LA SALUD. Actualización sobre Microbiota intestinal en el ámbito materno infantil. Mamanicole.com
Existe cada vez más evidencia de que nuestra microbiota intestinal no se recupera completamente al uso de antibióticos repetidos o es reemplazada por microorganismos persistentes.
Hábitos de higiene.
Está de más decir que los hábitos de higiene, de forma general, favorecen que los niños aprendan a tener costumbres saludables en cuanto a lavarse las manos, conservar limpios sus espacios, objetos y ropa, ir aprendiendo a limpiar su propio cuerpo, etc. Aunque también es valioso mencionar que no conviene abusar de jabones muy agresivos o demasiadas sustancias limpiadoras por todos lados, ni tampoco obsesionarse con que los espacios donde están los niños se encuentren siempre completamente sanitizados – pues también es saludable que los niños se expongan a la naturaleza, la tierra, jugar en exteriores, exponerse a la luz solar, estar en contacto con otros niños, y un cierto nivel de exposición a todas estas bacterias naturales; con lo que su sistema inmune va “practicando” y fortaleciéndose.
Alimentación coherente y adecuada: un aprendizaje continuo.
Más allá de la etapa de lactancia y del Baby-Led Weaning o cualquiera que sea el método elegido para introducir alimentación complementaria, es evidente que durante todas las etapas del crecimiento del niño, y el resto de su vida en general, si queremos proteger su salud y bienestar es importante llevar una alimentación coherente: con la cantidad adecuada de proteínas completas, grasas coherentes, vitaminas y minerales necesarios; así como favorecedora de la normoglucemia.
Y desde luego; el aprendizaje y educación continuos, que son necesarios en cada etapa y momento de la vida, para volvernos dueños de nuestra propia salud. Es importante animar al niño a que, desde su propia curiosidad, pregunte, explore y aprenda qué es la comida real; por qué ciertos alimentos son adecuados y coherentes mientras que otros no lo son, guiarlo para que escuche a su propio cuerpo (¿estoy satisfecho o aún tengo hambre? ¿es hambre o antojo? ¿cómo me siento después de comer tal o cual cosa, comparado con cómo me siento después de comer esto otro?). Conviene animarlo a que cuestione el hecho de que vivimos en un ambiente obesogénico – en donde recibirá de su alrededor muchos mensajes indicando que los azúcares y procesados dañinos supuestamente significan “fiesta, celebración, regalo, afecto”, etc. Ir guiando y acompañando su proceso aprendizaje, le enseñará a valorar el carácter óptimo de la comida real, y lo deliciosos que pueden ser los alimentos reales y coherentes que lo mantienen sano y lleno de energía.
Mi Recomendación:
Como te he contado en este artículo en todos los apartados hay una relación estrecha con la predispsición de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y probable autoinmunidad por su relación con la programación metabólica de la microbiota.
Si eres una mujer o joven con diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, prediabetes o resistencia a la insulina y planeas quedarte embarazada, te recomiendo normalizar tus niveles de glucemia ¡YA!, favorecer la nutrición integral y prepararte para la decisión de quedarte embarazada que es seria, y como te he contado en este artículo tiene un GRAN impacto metabólico en ti y en nuestros hij@s, si ya estás embarazada y tienes diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, prediabetes o diabetes gestacional, puedes mejorar tu estado de salud integral y mejorar esta programación metabólica. Contáctame, ya que tengo un pack de consultas especializadas en el embarazo, pre- y post-embarazo.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.
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¿”Diabético” o “Persona con Diabetes”?: La importancia del lenguaje
Las palabras que elegimos usar, cambian nuestra percepción de las cosas. De muchas maneras muy importantes y cruciales, nosotros definimos y creamos nuestra realidad a través de las palabras que elegimos usar.
Por ello no es un tema menor (y es muy importante en mis programas de acompañamiento); el que nosotros mismos como personas que vivimos con diabetes, así como la gente en nuestro entorno, nos cuestionemos y se cuestionen el tema de las etiquetas y palabras que utilizamos para referirnos a la diabetes. ¿Te llamas a ti mismo(a) o te llaman otras personas, “diabético” o bien “persona que vive con diabetes”? ¿Crees que la diferencia importa?…
Dado que las palabras definen, las etiquetas pueden – o intentan – “definir” a una persona de maneras que pueden resultar simplificadoras, y muchas veces victimizadoras o hirientes, o llenas de miedos y mitos, reduciéndolas tan sólo a la condición con la que viven… O por el contrario, las palabras adecuadas pueden resultar empoderantes, positivas, incluyentes y saludables; y recordarnos que somos personas completas, íntegras, y que somos más que nuestra condición. Y la diabetes es una condición con la que vivimos, ¡no es la totalidad de quien somos!…
Esta discriminación en el lenguaje – empezando muchas veces por los mismos médicos – ha usado palabras que resultan violentas y retrógradas, o ya directamente insultantes, por ejemplo decir cosas como sidoso, canceroso, diabético, deficiente mental, cieguito, sordo, mudo, enfermito y muchos más. Todas estas palabras para referirse a una persona con una condición particular, nos violentan y nos reducen tan solo a dicha condición.
De una manera similar, nosotros vivimos con la diabetes como condición, y somos mucho más que dicha condición.
Incluso existe otra distinción relevante – aunque ya no tan fundamental – entre decir “persona con diabetes”, o decir “persona que vive con diabetes”, pues esta segunda opción pone aún más distancia entre nuestra identidad como personas completas, y la condición con la que estamos viviendo. Separa aún más a la diabetes de nuestra identidad; pues si bien es cierto que esta condición es una parte importante de nuestra experiencia cotidiana, y condiciona ciertas cosas en nuestra vida y salud, no es quien somos, sino tan sólo una parte en particular de nuestra experiencia vital.
Las personas con discapacidad se han enfrentado desde años a una lucha similar, enseñándonos que ellos son personas completas e íntegras, mucho más allá de su discapacidad. Ellos no “son su discapacidad”, sino que son una persona completa… que pasa y resulta que vive con una discapacidad, y ya está. Hace tiempo la gente acostumbraba referirse a las personas con discapacidad usando palabras que ahora reconocemos como insultantes, desde cosas como “retrasado” hasta “minusválido”, términos retrógrados que dan a entender la “menor valía” de una persona. Lo más adecuado es entonces decir que se trata de una “persona con discapacidad”, pues ante todo sigue siendo una persona, y si bien en muchos contextos puede ser relevante mencionar la discapacidad, su identidad como persona viene primero, y después la condición particularidad de la que se trate.
El lenguaje puede ser mucho más rico que eso, y ser conscientes de las palabras que usamos es algo que nos ayuda a replantear y cuestionar cómo nos vemos a nosotros mismos (sea que vivamos o no con alguna condición particular) y a quienes nos rodean. Recordemos también que el lenguaje es la manera en que expresamos nuestras necesidades y emociones, lo que me gusta y lo que no me gusta, es algo que sirve para todos. Debo preguntarme, ¿cuál es mi propia forma de pensar, más allá de lo que me hayan dicho o las palabras que me hayan enseñado?…
De ahí que ser asertivos con nuestras necesidades y deseos también es relevante. Si yo quiero esto, esto para mí es importante y lo adecuado es expresarlo, para no estar “jugando a que me adivines”. Es así como, con la gente que nos rodea, nos volveremos capaces de expresar lo que nos gusta, lo voy poniendo en mi propio lenguaje, y quienes me rodean lo acaban haciendo también.
Es por ello que en todos mis programas y comunidades, mi Blog, transmisiones en vivo, tutorías y cafés virtuales, he creado un glosario, para distinguir los términos que nos empoderan, de aquéllos que nos intentan definir en forma simplista y que por lo tanto nos restan poder:
“Condición”, en lugar de “enfermedad”: ésta puede ser resistencia a la insulina, diabetes tipo 1 o tipo 2, prediabetes; es la condición o circunstancia en que se encuentra una persona que está consciente de lo que tiene, y tomando acción para tratarlo y/o mejorarlo.
“Enfermedad”: cuando la persona con resistencia a la insulina, diabetes tipo 1 o tipo 2, ó prediabetes, no está haciendo nada para mejorar su salud y por lo tanto, ahí sí nos referimos a que tiene enfermedad: glucotoxicidad, hiperglucemia crónica, complicaciones diabéticas que avanzan o no mejoran.
“Persona con diabetes” en lugar de “diabético”: se refiere a las personas que tenemos esta condición, sin etiquetarnos, ni clasificarnos ni mezclarnos como la misma cosa, ya que la persona sigue siendo una y la condición otra.
“Diabético” o “diabética”: se refiere únicamente a un adjetivo para describir cosas u objetos como “pie diabético”, “complicación diabética”, etc.
“Tratar o normalizar los niveles de glucemia”, en lugar de “controlar la diabetes”: ya que lo que debemos controlar o normalizar son éstos, se tenga o no diabetes, prediabetes o cualquier condición. Por ello resulta muy importante separarlo. Yo misma he demostrado que aún con el diagnóstico de diabetes, puedo tener mayor salud y bienestar, así como mejores niveles de glucemia, que una persona sin esta etiqueta o diagnóstico.
“Elegir qué comer”, en lugar de “no puedo comer tal cosa”: decir “yo elijo” en lugar de “no puedo” me da esta libertad de elección consciente de autocuidado, y no irme al extremo de responsabilidad extrema o de falta de responsabilidad.
“Estilo de vida” en lugar de “estar a dieta o régimen”: la palabra “dieta” ha sido sobreutilizada hoy en día, además se ha utilizado en la inmensa mayoría de casos en protocolos destinados al fracaso por basarse en premisas falsas, o en el desconocimiento total de cómo fuciona nuestro metabolismo, psicología, ciclo de hambre y saciedad, etc. Además, “dieta” suele traer a la mente la idea de privaciones, sufrimiento, y algo que “sólo haré temporalmente”, en lugar de que implique cambios permanentes y llevaderos en mi estilo de vida. En mis programas acompaño a las personas a descubrir que podemos normalizar la glucemia al tiempo que disfrutamos de comidas deliciosas y saciantes, sin privarse y sin sensaciones de hambre. “Estilo de vida” también implica cuidar otros factores como el sueño, manejo del estrés, medicación adecuada, ejercicio, estado psico-afectivo y emocional… mucho más allá de lo simplista que es la palabra “dieta”.
Lo fundamental es que yo no soy la diabetes; ésta forma parte de mi vida y me condiciona, pero yo elijo cómo me puede condicionar, o qué tanto ésta influirá en mi salud y bienestar, a través de normalizar mis niveles de glucemia. Te dejo con esta frase de S. Freud que me gustó y viene muy acorde con el artículo de hoy: «Es imposible conocer a los hombres, sin conocer la fuerza de las palabras»
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
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Mi próximo webinar privado gratuito, en directo “Guía para hacer Keto con diabetes o resistencia a la insulina” es el próximo martes 29 de junio a las 19h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.
Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ: https://diabetesbien.com/go/
Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iy

Adolescentes y Diabetes: el camino hacia la autonomía
Diabetes en la adolescencia: Cómo guiarlos con empatía y sin sobreprotección La adolescencia es una etapa repleta de grandes cambios, en nuestro desarrollo biológico, psicológico,

Aprendizaje a través de la experiencia utilizando monitorización contínua de glucosa
Las tecnologías en la diabetes (sistemas de monitorización de glucosa o microinfusoras de insulina, por ejemplo) definitivamente son herramientas nuevas y útiles, que a muchos nos pueden facilitar la vida con diabetes y ayudarnos a lograr nuestros objetivos glucémicos en particular, y nuestros objetivos de salud y bienestar en general. Sin embargo, ninguna tecnología es una “solución mágica”, sino que crean nuevos retos para aprender. Así como todos debimos aprender a utilizar por primera vez un móvil moderno o un televisor inteligente por primera vez, para poder sacarle más provecho, de la misma manera el aprendizaje es crucial para poder sacar provecho a las nuevas herramientas para el manejo de la diabetes.En lo personal he utilizado la bomba o microinfusora de insulina (me fue útil durante seis años), con el reto principal de usar insulina ultra-rápida de basal. Antes de la bomba de insulina, durante nueve años estuve solamente con capilares como medición casera de glucosa e inyecciones de insulina. En 2014 utilicé el sistema de monitorización freestyle libre; y hace siete meses que he vuelto a utilizar este sistema de libre Freestyle con su aplicación freestyle librelink en el móvil para escanear la glucosa, la verdad es que ha sido otro aprendizaje, pues lleva cierto tiempo adaptarse y aprender a utilizar esta herramienta. En mi experiencia no recomiendo utilizar este sistema de monitorización solo, yo lo he complementado también con el Bluetooth Miao Miao 2, y con 2 aplicaciones más: Tomato para iOS y nighstcout. En este vídeo puedes ver mi experiencia personal.En mi experiencia, ha sido posible lograr la normoglucemia (HbA1c 4,4-5%) utilizando estas dos últimas herramientas. La utilización de la monitorización flash (utilizando la complementación del Miao Miao) es útil para varias cosas: mirar el efecto de los alimentos, prevenir las subidas o bajadas de glucosa y conocerte mejor, además cabe resaltar que no he dejado de hacerme capilares en sangre para calibrar los datos de la monitorización contínua. En mi experiencia, recomiendo intentar no sobreintervenir, y desarrollar la paciencia para aprender de la tendencia (flechas) . Hay que decir que también estas herramientas permiten obsesionarse y ser más perfeccionista en el control de los niveles de glucosa e insulina, lo cual a cada persona dentro de su propio proceso podrá ser útil en el aprendizaje y manejo de la diabetes.El avance tecnológico por sí mismo está muy bien, pero nos trae el desafío de seguir aprendiendo sobre nuestro propio cuerpo, ya que al final cada cuerpo es único y distinto a los demás, incluso distinto a los de otras personas que padecen diabetes. Diferentes tipos de herramientas para monitorear su nivel de glucosa en sangre les convendrán mejor a diferentes tipos de personas.Los medidores nos proporcionan sobre todo información (y ésta es muy importante, ya que “lo que no se mide, no se puede mejorar”), sin embargo, la información por sí misma no hace nada, y tampoco tiene necesariamente un significado en sí misma. Nos corresponde a nosotros el saber utilizar esa información en nuestro propio beneficio, saber interpretarla, educarnos para vivir en bienestar con diabetes. La educación no es tan sólo “parte del tratamiento” en la diabetes, sino que es en sí misma el tratamiento.Las herramientas sólo van a servir si las sabemos utilizar, con foco y con objetivos glucémicos claros, de manera consciente, pensando en cuáles son mis metas y cómo voy a aprender para alcanzarlas. Es una pieza central la motivación, y aprender sobre todo de la propia experiencia: solamente tú puedes volverte experto en tu diabetes.Existe incluso la propuesta de empezar a crear formaciones en concreto para saber utilizar estas tecnologías, ya que el yo ponerme un sensor o descargarme una “app” no hará nada por sí sólo; los aparatos no harán nada por mí si yo no aprendo a interpretar los datos que me dan, y a sacarles provecho. Una pedagogía de la buena utilización de la tecnología en diabetes con el objetivo por ejemplo de “normalizar los niveles de glucosa en sangre” podría ayudar a mucha gente; algo que podrían hacer en conjunto las asociaciones de pacientes, el sistema sanitario y las empresas que han creado estas tecnologías.Más sobre mí:👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo y Diabetes.Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.Si quieres aprender como normalizar tus niveles de glucosa en sangre a partir de una alimentación baja en hidratos, te invito a mi próximo WORKSHOP online de 4 horas DIABETES BAJA EN HIDRATOS: https://diabetesbien.com/workshop/Si quieres seguir aprendiendo sobre la normalización de los niveles de glucosa en sangre, puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud: https://diabetesbien.com/servicios/También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.Comentario *

Vacuna COVID en diabetes y condiciones autoinmunes
La vacunación contra el virus de COVID-19, que ya avanza más aceleradamente en muchos países, ha sido por supuesto un tema de gran interés – y también cierto escepticismo y preocupación por sus posibles efectos – para gente por todo el mundo. Para quienes vivimos con condiciones autoinmunes, existen además muchas dudas acerca de la vacuna y nuestras condiciones, cosas a considerar e información qué analizar antes de tomar esta decisión.¿Qué son las condiciones autoinmunes?… A grandes rasgos, son aquéllas en las que el cuerpo (el sistema inmune) pareciera “atacarse a sí mismo”, pues las propias células del sistema inmunitario comienzan a afectar a otras células sanas, u otras partes de nuestro organismo, haciendo que éste no funcione como debe. Se les llama también “condiciones inflamatorias”, ya que si bien estas condiciones suelen aparecer por razones que no se conocen por completo (y que por ello pudieran dar la impresión de ser “azarosas”); se estudia cada vez más su relación con el estilo de vida, y con la inflamación de bajo grado que puede estar ocurriendo en todas nuestras células cuando llevamos un estilo de vida incoherente con nuestra genética.Sin embargo, son muchas las condiciones autoinmunes que existen, por lo que tampoco es posible generalizarlas; además de que a cada individuo le pueden aparecer por razones contextualmente distintas, en un contexto distinto, y generando distintas posibilidades de respuesta en nuestro organismo. También dependerá de cómo las tratemos o manejemos, de ello dependerá nuestra salud y bienestar.Apenas estamos empezando a entender, además, su enorme relación con nuestra salud intestinal y con la microbiota. Es una relación que funciona en ambos sentidos: una mala salud de nuestra microbiota puede, con el tiempo, desencadenar una condición autoinmune; y a su vez las condiciones autoinmunes tienen enormes efectos en la microbiota y la salud intestinal. Aquí podemos ver algunas de las más comunes que existen:¿Es recomendable la vacunación contra COVID-19, si se vive con una condición autoinmune?… Es una pregunta compleja, donde también entran en juego muchos factores de nuestro contexto, y por ello es crucial que cada individuo – según su condición y cómo la maneja – tome por sí mismo una decisión informada, autónoma y responsable. Además, como sabemos existen varias vacunas distintas contra COVID-19, que pueden tener distintos efectos dependiendo de cómo han sido desarrolladas.Sin embargo, con todas las vacunas que han salido al mercado hasta ahora, es importante recordar que forzosamente se encuentran en estado experimental, y que a pesar de los controles que puedan existir, todavía se desconocen los efectos a mediano y largo plazo. Es así forzosamente, pues las vacunas han tenido que ser desarrolladas muy rápido como respuesta a la pandemia. No hay manera de conocer aún todos los posibles efectos, más aún los posibles y muy variados efectos para quienes vivimos con una condición autoinmune. Sigue siendo algo experimental, y por ello tenemos que asumir la decisión de manera responsable e informada.Muchas condiciones autoinmunes son reguladas o manejadas a través del uso de medicamentos. Algunas, además, presentan diferentes fases donde la condición está “activa” o “inactiva” (en el caso de la diabetes tipo 1 estaríamos hablando de la fase inicial, de debut o diagnóstico de esta condisión), por lo que en estos casos algunos profesionales recomiendan que la vacuna sea aplicada durante una fase o situación inactiva. Esto con el fin de reducir el riesgo de que la propia vacuna active el sistema (auto)inmune, y con ello una posible respuesta desfavorable. Sin embargo, decir esto también es generalizar mucho; por lo que aun así es imperativo que cada persona, según su contexto individual y de su condición autoinmune (¡ya que todos las vivimos de manera distinta!), tome una decisión informada y considerando su propio contexto, así como los posibles riesgos o efectos secundarios de la vacuna elegida. Tenemos poca experiencia con estas vacunas, por ello es tan importante tomar una decisión informada.El Dr. Richard Bernstein, experto en diabetes y que vive él mismo con diabetes tipo 1 desde hace más de sesenta años (y que con más de ochenta años de edad, sigue aun practicando como médico y educador en diabetes, gracias a la normoglucemia que lo mantiene en salud); ha informado en varias de sus sesiones en vivo, que ha observado en sus pacientes efectos muy variados e impredecibles tras la vacunación de COVID-19. Algunos de ellos tuvieron bajadas de glucosa en sangre tras recibir la vacuna, otros tuvieron subidas de glucosa, por lo que los efectos son difíciles de predecir con exactitud. Sin embargo, la gran mayoría de sus pacientes están en un estado normoglucémico – siguiendo sus recomendaciones –, por lo que esto es importante de tener en cuenta.Cuando vivimos en normoglucemia, en un contexto metabólico coherente con nuestra genética, funciona mucho mejor nuestro sistema inmune, independientemente de si vivimos también con alguna condición particular o no. Así, si entramos en contacto con el virus de COVID-19, es mucho más probable que seamos asintomáticos o que nos afecte muy poco, éste y cualquier otro organismo patógeno. Se tenga o no diabetes, la normoglucemia es la clave, pues los desbalances y desequilibrios en nuestra salud aparecen como consecuencia de la hiperglucemia e hiperinsulinemia crónicas con la que vive la mayoría de la gente hoy en día, que lleva una alimentación alta en carbohidratos y comestibles procesados.Incluso las personas que viven con diabetes tipo 2 se encuentran en riesgo si no tienen normoglucemia; en especial cuando se tiene una edad avanzada y otros factores de riesgo combinados, tales como sobrepeso, hipertensión, fumar, dormir mal, una hemoglobina glicada HbA1c mayor a 5,4%, deficiencia de vitamina D… Y estos riesgos vienen dados por la anormalidad glucémica y/o resistencia a la insulina, aunque la diabetes tipo 2 no sea una condición autoinmune. Todos los factores de riesgo se traducen en inflamación de bajo grado, y esto es lo que realmente nos vuelve vulnerables y compromete nuestro bienestar.En conclusión, no solamente es importante que tomemos una decisión informada en cuanto a posibles riesgos de la vacuna cuando se vive con condiciones autoinmunes; sino también recordar que la potente vacuna interior es la de cambiar nuestro contexto metabólico, en especial enfocándolo al objetivo de tener normoglucemia. Ya que la vacuna exterior sólo nos protegerá relativamente, si no se cambia el contexto metabólico que nos permita estar en verdadera salud y bienestar. En mis programas de acompañamiento, apoyo a más personas que viven con diabetes, prediabetes o que quieren evitarla, a seguir este camino de recuperar salud metabólica integral, de la mano de una profesional que también vive con ello. Mi experiencia y mis programas: Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:Mi próximo webinar privado gratuito, en directo “Guía para hacer Keto con diabetes o resistencia a la insulina” es el próximo martes 29 de junio a las 19h (España), Apúntate AQUÍ: https://diabetesbien.com/webinar/ allí conocerás información de mucho valor y además en que consisten mis Programas de Acompañamiento.Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ: https://diabetesbien.com/go/Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iyConectado como Fernando Cuba. 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¿Volverte expert@ en tu propia salud?
Desde que somos muy pequeños, socialmente se nos enseña – en las escuelas, las familias, amigos, etc. – a desconectarnos de nuestra intuición ancestral, nuestra sabiduría propia, y poner siempre la atención “allá afuera”. Nos enseñan a que el foco esté siempre puesto afuera, en hacer “lo que me digan”, o seguir siempre consejos de expertos sin analizar si son adecuados o no, o pensar sólo en “las cosas que nos suceden” y no en cómo reaccionamos a lo que nos sucede. Y si bien es muy valioso aprender de expertos y profesionales que se dedican a estudiar e innovar en muchos temas, y la ciencia debe ser bien valorizada, ¡es igual de importante que aprendamos a escucharnos a nosotros mismos!… Y a entender, concientizar e interpretar las señales que nos da nuestro propio cuerpo, emociones, intuición, o señales físicas y fisiológicas que nos indican siempre algo.Y aunque mucha de esta enseñanza social pudo haber sido hecha con buenas intenciones por parte de nuestros padres o profesores, para enseñarnos supuestamente “a adaptarnos bien al mundo”, lo cierto es que nuestro mundo sigue estando enfermo en muchos aspectos: no sólo en salud física sino afectiva, psicosocial y emocional, por lo que estar “bien adaptado a él” no necesariamente se traduce en bienestar real.En el tema de la salud, todo esto se traduce fuertemente en una indefensión aprendida, especialmente cuando se vive con una condición crónica como lo es la diabetes. Esta indefensión significa poner el 100% de nuestra salud y bienestar en manos de profesionales que, por más que puedan tener la mejor intención de realizar un buen trabajo (y sabemos que no es así en todos los casos); no necesariamente están bien actualizados, pero sobre todo no tienen como interés prioritario nuestro bienestar, pues el bienestar y la salud integral sólo puede ser prioridad de cada uno. Por lo tanto, es imperativo entender que si queremos alcanzar realmente un bienestar holístico, en salud tanto física como emocional, afectiva y psicosocial, es responsabilidad de cada uno de nosotros el reconectar con nosotros mismos, re-aprender paradigmas, aprender a escucharnos y volvernos expertos en nuestra propia salud.Por ello ahora algunos expertos comienzan a hablar de la alimentación intuitiva; de cómo en el tema de nuestra alimentación – ¡pilar fundamental de nuestra salud!! – es crucial que aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo y reconectar para el verdadero bienestar. Esta reconexión es todo un proceso de aprendizaje, que sucede poco a poco y que no podemos esperar hacer de la noche a la mañana. En especial en el contexto en que vivimos, donde existe tanta desinformación, mitos, marketing, y además, alimentos inventados en laboratorios, diseñados para ser adictivos. Por ello se vuelve importante aprender a distinguir por ejemplo entre la adicción que nos puede generar un producto ultraprocesado y ultrapalatable (como dulces o bollería industrial), y aprender a diferenciar esa adicción y ese placer momentáneo, de las sensaciones de verdadero bienestar que tenemos cuando nos alimentamos de forma adecuada: energía, buen ánimo, digestión saludable, sistema inmune funcionando óptimamente, sueño reparador, etc.Las emociones por supuesto juegan un papel fundamental en todo esto. El proceso de re-conectar también involucra aprender a escuchar nuestras emociones: ¿de dónde vienen? ¿Qué nos enseñan? ¿Qué miedos o creencias aprendidas y limitantes, nos toca re-aprender o re-interpretar?… Otro aspecto de la psicología del que ya hablaba incluso Freud, pero que a pesar de ello sigue inexplorado, es el aspecto de la transmisión intergeneracional de traumas. Puede haber muchos miedos, creencias, emociones no manejadas, o patrones dañinos que hemos aprendido de antes, o incluso que vienen de muchas generaciones atrás en nuestra familia, y que hoy en día ponen obstáculos a nuestro bienestar.El propio Freud dijo que «ninguna generación es capaz de ocultar a la que le sigue sus procesos anímicos de mayor sustantividad”. Nuestra intuición, en el fondo, siempre sabe cuando algo podría estar mejor, cuando algo anda mal o está doliendo de alguna manera. Es decir que, por mucho que en un principio pueda resultar incómodo o doloroso, es importante que aprendamos a darle lugar a nuestras emociones, que aprendamos a procesar y entender los sucesos dolorosos de nuestro pasado, tanto personal como familiar. Ya que cualquier cosa dolorosa que intentemos ocultar o enterrar, o “parchar” con comida u otros placeres momentáneos, se queda ahí haciéndonos daño e incluso es transmitido a generaciones futuras. Para quienes vivimos con una condición crónica como la diabetes, pueden existir muchos miedos aprendidos, traumas o vivencias dolorosas: por ejemplo, quizá un mal recuerdo de los pinchazos de insulina, o el dolor de haber perdido a un familiar por complicaciones diabéticas, o creencias acerca de los supuestos “límites” que nos pone el vivir con esta condición. Pero sólo aprendiendo, re-interpretando creencias limitantes, y reconectando con esta intuición podemos comenzar a volvernos expertos en nuestra salud y bienestar, esta transformación de creencias también forma parte de mis programas.Hago énfasis en que esta intuición es un proceso de reconectar, después de que nos enseñan a desconectarnos, y que probablemente vivimos así por muchos años – hasta que algún momento de crisis nos hace conscientes de lo importante que es reaprender para estar en bienestar. Volviendo nuevamente al tema de la alimentación, por ejemplo nos enseñan desde jóvenes a normalizar sensaciones relacionadas con la comida, que en realidad no son adecuadas ni saludables: no es normal sentir agotamiento después de comer, sentirse hinchados y con desánimo, no es normal tampoco ignorar las señales de saciedad que nos envía nuestro organismo, ni tampoco “comer porque ya toca a esta hora”, en lugar de que el hambre naturalmente nos indique que queremos comer.Somos mamíferos, y como tales, tenemos nuestra propia sensibilidad ancestral, la intuición que nos indica cuáles hábitos nos traen bienestar y cuáles nos traen malestares y complicaciones – el problema es que desde pequeños nos enseñaron a desconectarnos de esa intuición y hacer caso solamente a factores externos (que pueden ser el reloj con los “horarios de comida”, o los expertos que no necesariamente están bien actualizados, o “la condición que nos tocó por mala suerte”). Existe toda una resonancia límbica que debemos aprender a escuchar nuevamente (instinto y conexión con sensaciones puras), ver qué tipo de sensibilidad tenemos y para qué está ahí. Esta intuición la tenemos todos; y en los casos en que pudiera parecer que no está, más bien hay que explorar qué fue lo que sucedió en nuestro pasado y que nos llevó a “bloquearnos”.A algunas personas se les puede dificultar hacer esta reconexión, porque en ocasiones es algo que “choca” contra otras cosas que nos han enseñado. En nuestros países y en el pensamiento Occidental, desde hace siglos la filosofía ha estado muy orientada hacia la razón, con el paradigma de que el ser humano debe buscar siempre tomar “decisiones racionales”. Y si bien es obvio que la razón y la lógica son importantes, estas ideas nos han llevado a menospreciar la emoción y su importancia: las personas no somos máquinas de cálculo que simplemente hacen memorizaciones mecánicas o procesos lineales, sino que somos seres complejos con capacidad tanto para la razón como la emoción e intuición ancestral. La información que nos dan nuestras emociones y nuestra sabiduría ancestral es importantísima, y esto forma parte de esta brújula interna con la que aprendemos a ser expertos en nosotros mismos.Queda claro entonces que, si queremos realmente tener salud y bienestar, no podemos poner este objetivo en manos de quien sea “allá afuera”: ni médicos o personal sanitario, ni la última “dieta de moda” que seguimos pero no nos molestamos en entender, o expertos que seguir sin cuestionarse. Esto es aplicable a todas las personas del mundo, pero en especial si se vive con una condición crónica como la diabetes. Es responsabilidad sólo nuestra el tomárnoslo en serio y en conciencia, aprender paso a paso, y mediante este proceso volvernos los expertos en nuestra propia salud para vivir en bienestar. De esta manera nos empoderamos, en lugar de estar “en manos del sistema”. El sistema sanitario, lamentablemente, aún opera bajo una mentalidad paternalista, tratándonos como “pacientes” o “gente enferma”, y la mayoría de las veces no nos escuchan ni acompañan. ¡Esto puede ser increíblemente frustrante y yo misma lo he vivido!…Reconectando con nuestra intuición y aprendiendo es como tomamos nuevamente las riendas de nuestro cuerpo, mente y bienestar. Y en el caso de quienes vivimos con diabetes, conseguir así la verdadera normoglucemia, que es nuestro derecho. Esto es más fácil de realizar – así como más seguro y efectivo – de la mano de un profesional que no solamente ha vivido la misma situación, sino que es capaz de acompañarte en un empoderamiento, de igual a igual.Mi experiencia y mis programas:Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:Mirar mis Programas de Acompañamiento de 5 ó 6 semanas AQUÍ: https://diabetesbien.com/go/Si tienes duda si este programa es para ti, Pídeme una sesión gratuita AQUÍ y hablamos: https://bit.ly/2HSj8iyConectado como Fernando Cuba. Edita tu perfil. ¿Salir? 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Ritmos Circadianos y Diabetes
Un elemento fundamental para la buena salud, hasta hace poco muy ignorado por el conocimiento convencional y oficial; es el respetar nuestros ritmos circadianos, en especial mediante la exposición consciente y adecuada a la luz solar. En este espacio yo hablo con mucha frecuencia de la normoglucemia, y su importancia para mantenernos en salud y bienestar cuando vivimos con diabetes. También para cualquier persona en general que vive sin diabetes, la normoglucemia es un factor fundamental de salud; uno de los más importantes para el bienestar físico y metabólico. Al empezar a vivir en normoglucemia, se trata de restaurar ejes hormonales dañados, y devolverlos a su funcionamiento adecuado para mantenernos en salud y bienestar. Y para ello, la alimentación es muy importante sin lugar a dudas, pero no es el único factor importante.Estamos aprendiendo que la adecuada exposición a la luz del sol, y el respetar nuestros ritmos circadianos, también son aspectos fundamentales para la salud. El sol es vida y salud, cuando sabemos exponernos a su luz y su energía de las maneras adecuadas. El sol nos ha acompañado durante toda nuestra evolución; y el ignorar la manera en que nuestro “reloj interno” sincronizado con el sol, rige sobre todas nuestras hormonas y su correcto funcionamiento, tendrá inmensos costos en nuestra salud. Exponernos al sol cuando es de día, y dormir cuando es de noche – por mencionar sólo el aspecto más básico de qué queremos decir con “respetar el ritmo circadiano” – es fundamental para la homeostasis (equilibrio) de todo nuestro organismo.Para quienes vivimos con diabetes, este tema es también fundamental, porque para nosotros como para cualquier otra persona, el sol es un vital agente regulador de cómo nuestro cuerpo utiliza la glucosa y cómo aprovecha la insulina exógena o endógena. Dentro de un ejemplo ideal “saludable” cuando nuestro cuerpo despierta e ingiere alimentos, el páncreas secreta insulina para enviar la señal al cuerpo de que es momento de reducir el azúcar en la sangre. La insulina funciona de forma más eficiente al despertar, que en cualquier otro momento del día. La luz solar optimiza este funcionamiento – una razón más por la que es importante respetar estos ritmos. Es importante no solamente dormir durante la noche, sino también no comer durante la noche (otra costumbre moderna que desregula fuertemente nuestro metabolismo).Esta respuesta genética a la luz del sol o a su ausencia, controla la liberación de insulina y su acción en el intestino, cosa que por supuesto tiene enorme importancia para quienes vivimos con diabetes. Y es por esto que la normoglucemia – y el evitar complicaciones diabéticas – no solamente dependerá de la comida o de la glucosa basal, sino que la luz del sol y el respeto a los ritmos circadianos también son un factor de enorme importancia en la gestión de esta condición.Esto es algo que el público en general apenas está comenzando a entender – y aun así, apenas se “entiende” muy por encima, de maneras superficiales: por ejemplo, muchos creen que la luz del sol es importante solamente “por la vitamina D”. Y sí, la correcta síntesis de vitamina D es muy importante – además recordar que la vitamina D es una hormona, hay expertos que prefieren llamarla “hormona D”, pues eso da una mejor idea de la enorme importancia que tiene en el balance y funcionamiento de otras hormonas, y de muchos otros aspectos de la buena salud. He hablado de ello antes, por ejemplo en esta transmisión. Pero la realidad es que el tema de exponerse al sol y respetar los ritmos circadianos va mucho más allá de la vitamina D. Y lamentablemente, así como en el tema de la alimentación nos han contado muchos mitos que dañan nuestra salud, también en este tema circulan muchos mitos, mentiras, o cosas que son malentendidas o ignoradas. Allá afuera, pareciera ser que el mensaje con respecto al sol es “hay que evitarlo lo más posible, porque causa cáncer de piel”; y sobre los ritmos circadianos y su impacto en la salud se habla muy poco. Aquí podemos ver algunas de las cosas que nos cuentan, y que mucha gente aún cree, en contraste con la realidad:Como mencioné, apenas empezamos – y sólo muy por encima – a hablar de la importancia de exponerse adecuadamente a la luz del sol. Y no se trata sólo de vitamina D – que es una hormona y tiene qué ver con prácticamente cada proceso metabólico y hormonal de nuestro cuerpo – sino que todo nuestro balance y homeostasis corporal tienen qué ver con el sol. Para quienes vivimos con diabetes, también es importante tener en cuenta que el respeto al ritmo circadiano tiene efectos en cómo nuestro cuerpo aprovecha la insulina exógena o endógena, y también en cómo gestiona la glucosa.¿Cómo es “exponerse al sol de manera consciente”?… Sin llegar a quemar, pero exponiendo la piel al sol en diferentes momentos del día: amanecer, mediodía y atardecer, pues cada uno de ellos presenta un espectro distinto de luz (infrarrojo, luz azul, ultravioleta, etc.) y cada uno de ellos manda a nuestro cuerpo señales distintas, todas ellas importantes. Es importante que al menos una parte de esta exposición al sol sea sin aplicar ningún filtro o crema solar, que funcionan precisamente bloqueando partes de estos importantes procesos, bloqueando por ejemplo la síntesis de vitamina D. Al recibir adecuadamente esta luz y energía solar, la tiroides entonces pone en marcha muchas funciones reguladoras de nuestras hormonas. Todos los ejes hormonales, en general, son influenciados por estos ritmos naturales del ciclo día/noche: melatonina, serotonina, insulina, y realmente todas las hormonas de nuestro cuerpo, solamente se sintetizan de manera óptima, en los momentos que deben y en las cantidades adecuadas, cuando vivimos en concordancia con estos ritmos. Respetando el hecho de que somos una especie diurna, que evolucionó viviendo de día y recibiendo rayos del sol en nuestra piel, y durmiendo de noche cuando el sol se oculta.Dado que este ritmo circadiano también tiene mucho qué ver con la producción de melatonina – la hormona que nos ayuda a tener un ciclo de sueño saludable y reparador – naturalmente este respeto al ritmo circadiano también guardará estrecha relación con el descanso, que es fundamental para la salud y la regeneración de nuestras células. Ya empezamos a aprender cómo la exposición a la luz infrarroja natural nos ayuda a sintetizar la melatonina, mientras que la sobreexposición a la luz azul moderna – de los aparatos y pantallas que tanto miramos a diario – desregula el sistema de melatonina y puede interferir con el sueño y el descanso. Por todo esto, gente que vive con irregularidades glucémicas (tengan o no un diagnóstico de diabetes), necesita con más motivo exponerse a la luz solar y restaurar el ciclo circadiano. Esto no puede solucionarse agregando solo un suplemento o fármaco (sea de vitamina D o melatonina, por ejemplo), pues si bien hay suplementos que pueden ayudar en muchos casos, son solamente un parche que no puede de ninguna forma sustituir la luz del sol y el respetar sus ritmos.Recordemos que prácticamente todas nuestras hormonas interactúan unas con otras, por lo que una desregulación en alguna de ellas, casi invariablemente se traducirá en un desequilibrio en otras hormonas. El sistema cardiovascular es regulado por los ritmos circadianos a través de la melatonina, hormona que también se une a ciertos receptores en el corazón, las arterias y los pulmones. Este estudio muestra cómo la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) se usa para monitorear el sistema nervioso autónomo, y la VFC disminuida (melatonina baja) es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca. Por lo que de manera muy literal podemos decir que el no respetar los ritmos circadianos puede alejarnos rápidamente de la salud, y acercarnos a una muerte prematura. Ya empezamos a aprender que la arritmia circadiana es un factor de enorme importancia en los desequilibrios hormonales y metabólicos – y lo triste es que esto se ha vuelto demasiado común en la vida moderna; hemos creado una sociedad metabólicamente desregulada, estresada y que duerme menos de lo que debería, causando enfermedad. Cuando no hay respeto a estos ritmos con los que evolucionamos por millones de años, el caos reina en el organismo, y con ello nos alejamos del bienestar.Si deseas seguir aprendiendo acerca de cómo lograr normoglucemia para la salud y el bienestar, gestionando no solamente la alimentación sino también otros factores que influyen en las averías hormonales, recuerda que es más seguro y efectivo hacerlo con el acompañamiento de un profesional coherente, que también vive con ello.Mi experiencia y mis programas: Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos.Si vives en Barcelona, ya puedes apuntarte a Normoglucemia Day Barcelona que se llevará a cabo el 6 de Noviembre de 2021.Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iyConectado como Fernando Cuba. 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Reseña y Opinión: “Dieta Cetogénica: El Protocolo de una Alimentación Efectiva” de Carlos y Ricardo Stro
El libro “Dieta Cetogénica: El Protocolo de una Alimentación Efectiva”, fue escrito en 2019 – o séase que su publicación es muy reciente – por Carlos y Ricardo Stro. Es, probablemente, uno de los mejores libros modernos sobre nutrición que existen en el mercado, escrito en un lenguaje sencillo y accesible al público que no es profesional ni experto en el área. Es un libro que, además de cambiar paradigmas y romper mitos sobre alimentación, explica muy a detalle el por qué: por qué llevar una alimentación como la que proponen los autores, conduce a tener mejor salud y composición corporal que si seguimos los conocimientos convencionales sobre nutrición, gravemente equivocados en muchos aspectos.Ya el simple hecho de molestarse en explicar el “por qué” de su propuesta, lo convierte en un libro excepcional en el mundo de los “libros sobre dietas”. Hasta la idea misma de los “libros sobre dietas” trae a la mente obras que son más bien superficiales, que simplemente detallan cómo debe seguirse tal o cual “dieta de moda” y recetas para implementarla, y generalmente son libros enfocados en lo estético: bajar de peso, verse bien, etc.; pero sin explicar un por qué esto funciona, ni tampoco explorar las consecuencias a fondo en nuestra salud y bienestar a largo plazo. Los autores no son profesionales médicos, sin embargo han acumulado decenas de miles de horas de estudio profundo en el tema, pero sobre todo y mucho más valioso aún, auto-experimentación y aprendizaje en sus propios cuerpos, de los enormes cambios en salud que se experimentan al adoptar una alimentación cetogénica, que responde bien a nuestro diseño genético y lo que nuestros genes esperan.¿Por qué llevar una alimentación cetogénica?… He hablado en otros artículos y transmisiones en directo acerca de la “dieta keto” (“keto” viene precisamente de la palabra en inglés “ketosis”, o sea “cetosis” y de ahí la dieta “cetogénica”), y por qué ésta es de hecho la dieta que nuestros ancestros evolucionaron comiendo. El ser humano llevó este tipo de alimentación original o ancestral, durante muchos más cientos de miles de años que los que hemos pasado comiendo cereales modernos, azúcares, y ya no se diga comestibles ultraprocesados. Por lo tanto, el libro explica a detalle por qué nuestras células y nuestros genes esperan, para su correcto funcionamiento, que les demos una alimentación basada en comida real, y en ingredientes de calidad.Son tres los pilares de la teoría explicada en el libro: el primero de ellos obviamente es la alimentación. El segundo y también muy importante es el ayuno. Aunque parezca una obviedad, nuestro metabolismo sólo puede existir en uno de dos estados: ayunando o comiendo. Dependiendo de cómo comamos, qué tipo de alimentos, con qué frecuencia; pero también dependiendo de cuándo y por cuánto tiempo dejamos de comer, se desencadenan muy diferentes reacciones y señales metabólicas y hormonales, que pueden ya sea mantenernos en excelente salud y en nuestra composición corporal óptima, o pueden hacernos enfermar, engordar y sufrir padecimientos tanto físicos como psicológicos y emocionales. Así pues, el ayuno (y cómo lo hacemos) también es fundamental, porque en los momentos en que no estamos comiendo, están sucediendo en nuestro cuerpo cosas importantísimas en relación con la insulina, leptina y grelina entre muchas otras hormonas; así como con las reservas de grasa, glucosa o aminoácidos que tengamos en el cuerpo.El tercer pilar fundamental es el ejercicio, y los autores explican que su importancia no es la que tradicionalmente se cree (“hacer ejercicio para quemar calorías” o para “quemar grasa”), sino que es fundamental para la salud por otras razones: crear y fortalecer músculo, evitar la sarcopenia, dar al cuerpo un estresor saludable que lo mantiene sano, etc.Explicando a fondo el funcionamiento de las células – unidades básicas de nuestro cuerpo y de todos sus sistemas – el libro da fundamentos acerca de cómo evitar la enfermedad: prácticamente cualquiera de ellas, pues la enfermedad en nuestro cuerpo sucede casi siempre por una de dos razones; o bien el sistema inmune está debilitado y vulnerable ante ataques externos de virus, bacterias o toxinas; o bien las propias células y genes están dejando de funcionar bien, pues algo se encuentra averiado en sus partes, su funcionamiento o su comunicación con otras células y otros genes. Y en todos estos procesos y funciones, la alimentación juega un rol fundamental, a la par que el ayuno y el ejercicio – bien implementados – pueden ayudar enormemente a regenerar y sanar sistemas dañados. Muchos tipos de cáncer y de trastornos autoinmunes, por ejemplo, pueden tener su origen en un trastorno metabólico donde la alimentación juega un rol crucial.Un aspecto que el libro toca varias veces, y que me parece muy interesante – además de que son partes entretenidas de leer, y que tienen mucho sentido lógico – es todo el trasfondo antropológico y evolutivo, en el que los autores hacen hincapié en las cosas que para nuestro cuerpo tienen sentido evolutivamente hablando. Nuestro diseño genético no es producto del azar, sino que está fuertemente ligado al tipo de alimentos que nuestra especie tuvo disponibles durante su evolución. Y esos son los mismos alimentos que nuestros genes ahora esperan recibir, a fin de mantenernos en salud y bienestar.No es un libro enfocado a “perder peso” o “verse mejor”, sino que realmente se va a fondo en la bioquímica del cuerpo humano, y por qué estamos diseñados para comer lo que debemos comer. No es, por lo tanto, un libro sobre una “dieta de moda” y maneras superficiales de implementarla, sino para alguien que realmente quiera aprender a fondo la bioquímica del cuerpo humano en relación con la comida, sus “porqués” históricos y bio-evolutivos, y cómo podemos hoy aplicar estos conocimientos, en nuestros contextos y entornos actuales, para mantener o recuperar nuestra salud y vitalidad. Explica el porqué de la obesidad: como trastorno hormonal y metabólico, que nada tiene qué ver con “fuerza de voluntad” ni con “balance de calorías”, sino con señalización hormonal según los alimentos que comamos. Al estar estas cosas aún fuera del conocimiento de la mayoría de la gente, no es de extrañarnos que estemos viviendo una crisis de salud pública relacionada con obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiaca, fallo renal, etc.Hablan también del contexto histórico y evolutivo de los consejos alimenticios (gravemente equivocados) que actualmente forman parte de las recomendaciones de oficiales; y cómo podemos “corregir el barco”, aprender y alcanzar nuestros objetivos de salud. Otro aspecto único e interesante, es que el libro puede ser la piedra angular de un verdadero cambio de mentalidad acerca de lo que es comer y qué significa: un salto en el paradigma sobre lo significativo y sagrado de comer para dar nutrientes a nuestras células, en lugar de que comer sea un mero hecho mecánico “porque a esta hora ya toca”, y además comer “lo que sea”… Sino que en realidad, cada decisión que tomamos respecto a qué meter en nuestra boca, desencadenará una cascada metabólica de salud y bienestar, o de enfermedades y trastornos.Explicando a fondo lo básico sobre los macronutrientes que existen: la bioquímica de las grasas, proteínas, carbohidratos; y qué proporciones deberíamos comer de cada uno de ellos, y provenientes de qué tipo de comidas o productos. Ya hacia el final del libro, éste da diversos protocolos para implementar esquemas variados de ayuno (según distintos objetivos, niveles de dificultad, qué tan adaptados estamos a ello o si somos “principiantes”, etc.), de alimentación, así como muchos ingredientes, productos y suplementos saludables que se pueden incorporar en este proceso. Sin embargo, no aborda la condición de diabetes tipo 1 o tipo 2, y sus dificultades específicas para hacerlo y para qué.Y es por esta misma razón que yo considero más recomendable implementar un protocolo dentro de un contexto de acompañamiento profesional. Si bien el libro da protocolos alimenticios que pueden servirle a mucha gente, siguen siendo consejos generales, que no tienen en cuenta la individualidad de cada persona y sus condiciones particulares. Esto puede conducir a errores cuando algunas personas quieren implementar – y especialmente, implementar de manera muy repentina – un protocolo que quizá no es el adecuado a ese individuo en específico. Y esto es especialmente cierto si se vive con una condición como la diabetes, que presenta retos específicos en cuanto a la resistencia a la insulina, necesidad de incorporar insulina exógena, etc… Por ello es más eficiente y seguro hacerlo de la mano de un profesional.A mi parecer, lo más valioso y destacable del libro es que los autores han aprendido y experimentado sobre sí mismos, algo que se parece mucho a lo que yo he hecho con mi propio aprendizaje y que ahora imparto en mis programas de acompañamiento. Asimismo, que es una obra excelentemente bien fundamentada sobre decenas de estudios y fuentes referenciadas. Y por último, que se enfoca en explicar y ayudarnos a entender el porqué de nuestro funcionamiento metabólico, en relación a la alimentación, en lugar de tratarse solamente de “un libro con la dieta de moda”.Por esto último, el título del libro resulta un poco desafortunado. Al haber bautizado al libro como “Dieta Cetogénica: (…)”, podría dar la impresión de ser una obra mucho más superficial de lo que en realidad es. La palabra “dieta” ya es, en nuestra actualidad, una palabra desgastada, pues la mayoría de la gente asocia “dieta” con sufrimiento, privaciones, y “algo que haré durante unas semanas”; en lugar de entender el término “dieta” como hábitos permanentes que vale la pena adoptar. Si bien es un nombre que puede llamar la atención – lo cual podría ser un buen “gancho” que ayude a que más gente mire esta información –, sigue siendo un título que da la impresión de un libro superficial, de “dietas de moda”. Y todo lo contrario, es un libro que se va muy a fondo en explicar la bioquímica de nuestro cuerpo, cosa que por momentos puede resultar un poco extensa, pero que vale la pena aprender, con consecuencias que se reflejarán en nuestro bienestar.No olvides que mi próximo Webinar, que tendrá lugar el próximo 7 de febrero de 2021, tocará precisamente el tema de dieta cetogénica si vives con diabetes: ¡apúntate y ahí nos veremos!…Mi experiencia y mis programas:Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb y ayuno intermitente.Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a explorar mis Programas de acompañamiento personalizados/grupales DIABETES BIEN online para encajar la diabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, aprendiendo cómo gestionar la medicación, monitoreo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.Aquí podrás encontrar el acceso a mis mejores herramientas para lograrlo: https://diabetesbien.com/go/Si quieres seguir recibiendo estos posts, acceso a webinars, LIVE’s, y mucha información de valor, puedes apuntarte a mi canal de telegram DIABETESBIEN de mensajes al móvil: https://t.me/joinchat/AAAAAEcMSNp3uS9GEnLuVgConectado como Fernando Cuba. 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Conferencia “Otra estrategia para la atención de la diabetes” DGETAyCM Gobierno de México
Conferencia de la Dra. Rosy Yáñez “Otra estrategia para la atención de la diabetes”
DGETAyCM Gobierno de México

¿Qué COMERÍA si TUVIERA DIABETES? – DIETA de la Dra. Yáñez para la DIABETES | Sento Farmacéutico
Entrevista de Sento Farmacéutico a la Dra. Rosy Yáñez ¿Qué COMERÍA si TUVIERA DIABETES?

Alimentación Lowcarb. Entrevista con Dulcesitos para mi.
Alimentación Lowcarb. Entrevista con Dulcesitos para mi.

Repensando la diabetes: Diabetes y Low Carb. ViCa Podcast
Repensando la diabetes: Diabetes y Low Carb. ViCa Podcast

LA DIABETES con La Doctora Rosy Yáñez. SALUD VITAL T1X06
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Aprende a controlar tu GLUCOSA Xperts #7 con Fausto Alfaro
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