Derecho a la normoglucemia en la diabetes

Mencioné hace poco que las asociaciones relacionadas con diabetes por todo el mundo, como la Asociación Americana de Diabetes (ADA), nos dan a quienes vivimos con diabetes un estándar de salud peor que aquél para el resto de la gente. Nos cuentan el mito de que “no se puede tener normoglucemia si se vive con diabetes” (entendiendo normoglucemia como “un nivel de glucosa en sangre igual al que tiene la persona sana que vive sin diabetes”); y con ellos nos dan desde el inicio un estándar de salud inferior, que con el tiempo prácticamente nos asegura complicaciones. Por ello, en mis escritos y mis programas de acompañamiento defiendo la idea de que la normoglucemia en diabetes no solamente es posible, sino que además es nuestro derecho. Si vivo con diabetes, tengo derecho a vivir con un nivel estable de glucosa en sangre, que me asegure salud y bienestar.
Y la normoglucemia no tendría por qué ser una cosa fuera de lo común, ni para las personas con diabetes ni para quienes viven sin ella. Durante millones de años en nuestra evolución, antes de la agricultura, las personas tenían niveles normales (es decir, bajos) de glucosa y de insulina en sangre, ya que ningún alimento disponible para la humanidad consistía en grandes cantidades de azúcares – como la glucosa que contienen todos los cereales modernos en muy alta proporción. Solamente en ciertas áreas, podía haber disponibles frutas de temporada y de región, o algunos poquísimos cereales salvajes; pero lo cierto es que la humanidad tuvo durante toda su evolución (millones de años, muchísimo más tiempo que los pocos miles de años que hemos vivido con cereales y procesados), un contexto normoglucémico. Y hoy en día seguimos teniendo esos mismos genes. Nuestros genes actuales no son fruto del azar, sino que fueron forjados bajo ese contexto normoglucémico. Hoy en día seguimos teniendo un metabolismo que sólo funciona de manera óptima con una alimentación que nos cause normoglucemia; y niveles bajos y estables de glucosa así como insulina.
Derecho a la Normoglucemia _ Diabetesbien
Pero ahora, y en especial en las últimas décadas en que se han vuelto tan comunes los comestibles ultraprocesados, vivimos en un contexto obesogénico y diabetogénico – la diabetes especialmente de tipo 2 se vuelve cada vez más común entre la población. Además, décadas de mala ciencia e intereses comerciales nos han hecho creer que los carbohidratos “son necesarios”, poniéndolos incluso en la base de la “pirámide alimenticia” que ha enfermado al mundo. Con este conjunto de mitos, desinformación, desactualización e intereses económicos, existe ahora una total incongruencia por parte de las asociaciones especializadas en diabetes: la mencionada ADA, la Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y el Colegio Americano de Endocrinólogos (ACE). Estas asociaciones que supuestamente ¡deberían proteger la salud de quienes vivimos con diabetes!, por el contrario nos dan un peor estándar de salud a quienes vivimos con esta condición.
Esto ha causado que ahora, los consejos de médicos, personal sanitario y profesionales en atención a la diabetes estén dando consejos, recomendaciones y parámetros que son pro-hiperglucemia, dando a entender que la persona con diabetes “no puede” tener niveles normales de glucosa en sangre como los que tendría la persona sin diabetes. Dan entonces parámetros como, por ejemplo, que los niveles de glucosa en sangre en ayunas sean entre 100-130 mg/dL, cuando en realidad este nivel es elevado, fuera del rango normal, y causará complicaciones si estamos crónicamente con esos niveles. O decir por ejemplo que para la persona con diabetes basta con tener una hemoglobina glicada HbA1c menor a 7.0; cuando en realidad yo y muchos otros profesionales sólo consideramos saludable una HbA1c menor a 5,5. Cosa que no solamente es saludable, ¡es posible para la persona que vive con diabetes!…
Especialmente en niños que viven con diabetes, es lamentablemente el daño que provocan estas premisas equivocadas y este peor estándar de salud. En este artículo sobre diabetes en niños, Stan de Loach explica a detalle cómo todos los niños normalmente tienen niveles glucémicos más bajos que los de un adulto, y cómo estos equivocados consejos pro-hiperglucemia les causan muchos más daños crónicos y a largo plazo. Él menciona que estos consejos inadecuados tuvieron su origen en el miedo a la hipoglucemia. En mi práctica actual, me encuentro muchísimo con este miedo, y con muchas personas – en especial padres de niños que viven con diabetes – que tienen verdadero pánico a que sus hijos tengan episodios de hipoglucemia severa, en especial cuando se usa insulina exógena.
En las tablas a continuación, Stan de Loach muestra las recomendaciones de niveles glucémicos por parte de la ADA, para niños que tienen Diabetes Tipo 1:
Y aquí podemos ver una comparación con las recomendaciones de la IDF y el ACE:
Y como podemos ver, ¡todos estos valores “recomendados” son demasiado altos!… Y prácticamente garantizan complicaciones diabéticas a largo plazo.
Este miedo a los episodios de hipoglucemia, en conjunto con el mito de la supuesta “necesidad de los carbohidratos en la dieta”, nos dan en el tema de diabetes una combinación lamentable: las directrices oficiales siguen diciéndonos a quienes vivimos con diabetes que “necesitamos consumir carbohidratos para evitar las hipoglucemias”. Eso sí, “contando las raciones”, algo de lo que también hablé antes, y expliqué por qué no funciona. Quienes ya hemos intentado esa estrategia, ¡sabemos que no funciona!… y lo frustrante que resulta la sensación de descontrol e impotencia. Ya que con una alimentación alta in carbohidratos, que incluye por lo general cereales modernos y otras fuentes de hidratos refinados, se vuelve imposible tener normoglucemia: vivimos siempre viajando en la montaña rusa glucémica, pasando de las hiperglucemias a los episodios de hipoglucemia. Irónicamente, eso que queríamos evitar (hipoglucemias) se vuelven más frecuentes y severas.
Esto se debe a que nuestra sangre sólo puede naturalmente soportar una cantidad sumamente pequeña de glucosa, alrededor de 4 gramos en total. Cualquier nivel superior debe ser rápidamente retirado de la sangre por medio de la insulina, pero quienes vivimos con diabetes tenemos una falta total o parcial de insulina, o insulina ineficiente. Esto se traduce en que quienes vivimos con diabetes tenemos una especie de “alergia a los carbohidratos”. Y si los consumimos más allá de pequeñísimas cantidades, entramos en un perpetuo descontrol donde nuestra glucemia jamás se encuentra estable, sino en una montaña rusa que siempre va de la hiperglucemia a los episodios de hipoglucemia. ¡Con alimentación alta en hidratos (la alimentación convencional y “de moda” que recomiendan los profesionales), se vuelve imposible el buen manejo de la diabetes!…
Este intenso temor a los episodios de hipoglucemia es un ejemplo de un temor mal enfocado, en donde algunos casos de descontrol y crisis que aparecen en los medios, causan un miedo desproporcionado. La realidad es que la hiperglucemia crónica, sostenida a través del tiempo, causa un daño mucho más severo y nos trae mucho más complicaciones a largo plazo, que los episodios de hipoglucemia. Entre los profesionales y personal sanitario hay mucha más atención puesta en evitar la hipoglucemia que la hiperglucemia, y este miedo es transmitido a las personas que viven con diabetes (y padres de niños con esta condición). Siendo que en realidad son mucho más grandes los daños causados por la hiperglucemia: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, y muchísimas más complicaciones diabéticas que son causadas por las hiperglucemias, ¡nunca por las hipoglucemias!…
Como lo demuestra el artículo de Stan de Loach, la hipoglucemia no causa daños al cerebro, ni a las facultades cognitivas, ni provoca con el tiempo nefropatía, cardiopatía o retinopatía, mientras que la hiperglucemia sí causa todo eso. El problema es que los daños de la hiperglucemia son lentos y progresivos, van sucediendo poco a poco a lo largo de los años. Parte de este “desbalance” le podríamos llamar, entre el miedo excesivo a la hipoglucemia y la poca atención a la hiperglucemia y sus daños; viene de que en estos casos mediáticos y alarmistas, de gente que moría supuestamente “debido a una crisis de hipoglucemia” o que llevaba a cabo demandas judiciales contra médicos y sanitarios por episodios de hipoglucemia, eran muy probablemente casos donde el control de la diabetes era sumamente pobre, llegando a tener complicaciones muy graves después de años de descontrol extremo. Podemos ver ejemplos de esta información alarmista aquí, aquí, aquí y aquí.
Los endocrinólogos y personal sanitario ponen el foco mucho más en evitar la hipoglucemia porque en estos casos extremos se les pueden llegar a presentar esas demandas judiciales; es por ello que ponen toda su atención en evitar las crisis agudas como podría ser la hipoglucemia, y no en los daños crónicos que suceden lentamente, como pasa con la hiperglucemia. Y es lamentable que estos temores estén puestos en el sitio incorrecto, ya que son mucho más graves y frecuentes los daños causados por hiperglucemia crónica, que los posibles daños (mucho más leves) de un episodio hipoglucémico.
En niños y a cualquier edad, los daños asociados a la diabetes vienen de la hiperglucemia y del descontrol glucémico, no de la diabetes en sí misma. Puede haber también confusión debido a casos en que fue tras un episodio hipoglucémico (por el descontrol mencionado) que se detectó o se hizo el diagnóstico de de diabetes, pero no porque la hipoglucemia en sí misma “cause daño”, como sí lo causa la hiperglucemia crónica. Existen mitos como por ejemplo que es “normal” tener un nivel de glucosa sanguínea de 140 mg/dL en casos de diabetes gestacional, o picos similares en momentos de estrés… en realidad estos picos glucémicos causan daño siempre, y no son normales nunca, ni deberían ser normalizados.
Sólo con una alimentación baja en carbohidratos, junto con estrategidas educativas en medicación funcional y otras herramientas, puede evitarse toda esa inestabilidad: la montaña rusa glucémica. Llevando una alimentación así, se vuelve mucho más estable el nivel de glucosa en sangre, y las hipoglucemias serán mucho más leves y mucho menos frecuentes. En cambio, con una alimentación alta en hidratos de carbono, se vuelve imposible la normoglucemia que es nuestro derecho, para tener bienestar y evitar las complicaciones diabéticas. Ya que tantos los episodios severos de hipo- así como hiperglucemia, son causados únicamente por el descontrol en los niveles de glucosa y de insulina. He hablado de esto antes, al mencionar la Ley de las Pequeñas Cifras, que nos da una idea mucho más adecuada de cómo lograr normoglucemia con una alimentación muy baja en carbohidratos.
El método que enseño en mis programas de acompañamiento, propone en cambio un manejo de la diabetes mediante normoglucemia, logrando estabilidad glucémica que es la manera de poder vivir en salud y bienestar aún con la condición de diabetes. Propongo también que esta normoglucemia es un derecho, comprendido dentro del derecho a la salud cuando se vive con diabetes. La Organización Mundial de la Salud establece en sus documentos constitutivos, que todos tenemos derecho al más alto estándar posible de salud. Cuando el personal sanitario nos plantea como “imposible” esta normoglucemia por vivir con diabetes, violan nuestro derecho a la salud, esto podría incluso ser construido como un tipo de discriminación por tener una condición crónica. Esta normoglucemia en diabetes no solamente es posible, ¡también es la manera en que podremos vivir en salud y bienestar!… A pesar o gracias a la condición de diabetes.
Esta normoglucemia, en términos muy generales, puede ser definida como un nivel de glucosa sanguínea menor a 100 mg/dL; así como una hemoglobina glicada HbA1c menor a 5,4. A continuación muestro mis propios valores de Hb1Ac, aquí puede apreciarse el descontrol glucémico que tuve durante mis primeros años tras recibir el diagnóstico de diabetes tipo 1 (DT1), y en la segunda gráfica la normalidad glucémica que he logrado al comprometerme con mi aprendizaje, para el manejo de la condición de diabetes, logrando así salud y bienestar.
Y mi caso no es el único, hay otras personas excepcionales que también viven con diabetes, y que también son profesionales en el tema, cuyas trayectorias he seguido de cerca; tales como el Dr. Richard Bernstein (que vive con DT1 desde hace más de 50 años), el Dr. Stan de Loach y Ron Raab. Estos casos “excepcionales” en realidad deberían ser la norma; pues la normoglucemia en diabetes podrá no ser lo común, pero sí es posible y lo más recomendable para evitar complicaciones y vivir en bienestar. ¡También es nuestro derecho como personas que merecemos salud!…Este camino de aprendizaje se vuelve más fácil, seguro y efectivo cuando es realizado de la mano de un profesional que también vive con diabetes.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a:
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¿Qué es normoglucemia?

En mis Webinars, artículos, sesiones en vivo y seminarios hablo mucho de la “normoglucemia” o normalidad glucémica, pero, ¿qué quiero decir con eso?… ¿A qué me refiero?… Dicho en pocas palabras, “normoglucemia” significa “tener un nivel de azúcar en sangre – glucosa en sangre – dentro del rango normal de una persona sana”. La pregunta siguiente sería: ¿y por qué eso es importante?
La historia de la humanidad nos muestra que en el pasado, los niveles de glucosa en sangre y de insulina se mantenían muy estables en la casi totalidad de la población (salvo algún individuo que padeciera algún trastorno muy específico y no relacionado con la alimentación). Esto es porque miles de generaciones de seres humanos evolucionaron con genes adaptados a comer comida real, la que encontraban en su medio ambiente cazando y recolectando: proteína de carne y pescado, grasas animales, algunos frutos silvestres, algunos mariscos, vegetales en las regiones donde era posible obtenerlos… Con el surgimiento de la agricultura empezaron a cambiar nuestras costumbres alimenticias, y cambiaron más todavía con la aparición de la comida industrial y procesada; hasta llegar al día de hoy en que la mayoría de la gente lleva una alimentación que nada tiene qué ver con lo que sus genes evolucionaron consumiendo y lo que esos genes necesitan para una salud óptima. La alimentación basada en comida real, o algunas de sus variantes de las que escuchamos hablar ahora (como por ejemplo la alimentación “keto” o cetogénica), no es “una moda de estos tiempos”; ¡al contrario!… es la forma en que evolucionaron nuestros genes. Más bien es al revés: si miramos todo lo largo de nuestra historia, es la alimentación alta en carbohidratos la que es una nueva “moda”, y que nos está haciendo muchos daños pues nuestros genes no están adaptados a ella.
Que es Normoglucemia | Diabetesbien
Quienes hemos sido diagnosticados con diabetes, y que hemos comenzado a aprender sobre esta condición, sabemos que se trata de un trastorno en donde el cuerpo no produce insulina (tipo 1) o no responde de forma óptima la insulina producida (tipo 2). Esto quiere decir que cuando comemos – en especial cuando comemos alimentos altos en carbohidratos –, se ocasiona una subida de glucosa (azúcar) en la sangre. En una persona sin diabetes, el cuerpo respondería produciendo una cantidad de insulina que contrarreste ese efecto, “sacando” el azúcar de la sangre para pasarlo a las células. En la persona con diabetes, esta respuesta de la insulina es deficiente o insuficiente, por tanto, esa glucosa permanecerá en la sangre, causando a largo plazo pequeños y grandes daños en todos los órganos del cuerpo: nefropatía, afectación cardiaca, daños en la vista, daños a órganos y a extremidades (llegando en casos extremos al punto de necesitar amputación, como muchos sabemos).
Sin embargo, aquí la clave es entender dos cosas. La primera es que la alimentación hace toda la diferencia. La persona con diabetes tiene una especie de “alergia a los carbohidratos”, es decir, a los alimentos que más fuertemente provocan esas subidas de glucosa y posteriormente la necesidad de introducir insulina pinchada. Sin embargo, si llevamos una alimentación basada en comida real, con ingredientes de calidad, y muy baja en carbohidratos; podemos mantener un nivel de glucosa en sangre mucho más estable, pues una comida así con esas características, ocasiona un aumento de glucosa muchísimo más pequeño y muchísimo más fácil de controlar. Lo que quiere decir que la persona con diabetes puede alargar su vida, y su calidad de vida en bienestar, si lleva una alimentación adecuada, basada en comida real.
La segunda cosa importante de tener en cuenta es que, como he mencionado antes, el tratamiento para la diabetes consiste en aprender, volverse experto en la propia diabetes, y tener la mente abierta a cómo conseguir esa normalidad glucémica. No hay soluciones mágicas, ni es posible tampoco inyectarse una sustancia milagrosa (insulina en este caso) ni ninguna tecnología que “mágicamente” haga todo el trabajo por nosotros. Es sólo con el aprendizaje que quienes vivimos con diabetes podemos llevar una vida sana y con niveles de glucosa en sangre (GS) totalmente normales, iguales a los que tendría una persona sin diabetes. ¡Esto es posible, contrario a lo que muchos nos cuentan!
Y es que el error dañino y trágico que han cometido las asociaciones tradicionales de diabetes, y los tratamientos convencionales o “tradicionales” para la diabetes – mismos que todavía recomiendan una alimentación alta en carbohidratos con la que es imposible lograr normoglucemia) – es que de entrada asumen que la persona con diabetes “no puede” tener un nivel de glucemia normal. Es decir, desde un inicio ya ven a la persona con diabetes como un ser diferente, cuyos niveles de glucosa simplemente “no pueden” ser como los de una persona sin diabetes, recomendando un estándar más pobre y que causará complicaciones de salud. En este conocimiento convencional, de entrada se utiliza un rasero distinto para medir el nivel de azúcar en sangre del paciente con diabetes. Aún se le recomienda una alimentación alta en carbohidratos (con el consejo convencional de “contar hidratos y luego pinchar la cantidad de insulina correspondiente”, mismo que ya sabemos que no funciona), poniéndole como “normal” un nivel de glucosa en sangre que de por sí ya es muy elevado.
Hoy en día, gracias a los estudios y avances de doctores pioneros y fundaciones pioneras en el estudio de la diabetes, y a la experiencia de cientos de personas que probaron con un estilo de vida diferente, sabemos que es perfectamente posible que una persona con diabetes tenga niveles de glucosa en sangre normales, como si viviera sin diabetes.
¿Y si no tienes diagnóstico de diabetes?
Derivado de lo mismo, otro error ha sido concentrar todos los esfuerzos clínicos solamente en la hiperinsulinemia, al momento de analizar a la persona con o sin diabetes. Cuando deberíamos más bien enfocarnos en las consecuencias de la anormalidad glucémica – es decir, esos niveles elevados de azúcar en sangre, se tenga o no diabetes – como origen y complicación de muchas enfermedades: cáncer, enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares, daños en la vista, síndrome de ovarios poliquísticos, etc. Y los beneficios de estar en un rango glucémico normal, son no solamente físicos sino también mentales: sentirse menos cansado, más alerta y capaz de concentrarse mejor, mejor memoria, mejoras en la vista, entre muchos otros.
No sólo eso, sino que la normalidad glucémica es un rango numérico mucho más objetivo y sencillo de medir, que la hiperinsulinemia que puede ser subjetiva por muchos factores personales. Deberíamos más bien enfocarnos en contrarrestar la hiperglucemia crónica que en personas sin diabetes puede deberse a la alimentación tradicional alta en carbohidratos, procesados y azúcares – con esta alimentación convencional, es probable que algo así como el 80% de la población tenga niveles de glucosa en sangre más elevados de lo que debería, ¡lo cual es un desastre de salud pública!… Y nuevamente, esta hiperglucemia crónica le hace daño a cualquiera, tenga o no diabetes.
Los números son fríos y medibles: medir la hemoglobina glicada a través del tiempo, es un indicador mucho más confiable de si la persona – con o sin diabetes – tendrá complicaciones de salud a la larga, como consecuencia de la elevada cantidad de glucosa en sangre. Los estudios y recomendaciones nos indican de manera muy clara y objetiva, cuál es el rango normal de glucosa en sangre y cuándo se tiene diabetes: el rango normal es entre 59 y 100 mg/dL, y con una hemoglobina glicada (HbA1c) de 5,4% o menos. Hay diabetes cuando se tiene una glucosa en ayunas de más de 125 mg/dL, una glucosa sanguínea casual de más de 200 mg/dL, o hemoglobina glicada HbA1c igual o mayor a 6.5% en una sola ocasión.
Contrario a lo que el conocimiento y recomendaciones tradicionales de tratamiento de la diabetes nos harían creer, es posible que la persona con diabetes tenga los niveles de glucosa en sangre de la persona sin diabetes, en niveles normales y saludables. No solamente es posible, sino que merecemos poder tener esa calidad de vida, esa salud y bienestar; si estamos dispuestos a aprender y si tenemos la mente abierta a hacer cambios en nuestro estilo de vida. Hay organizaciones como LetMeBe83, que realizan una admirable y valiosísima labor, dando información a familias y defendiendo la idea de que un niño con diabetes merece la calidad de vida y el estándar de salud más alto, y no un estándar más bajo tan sólo porque vive con diabetes. Yo intenté por años seguir las recomendaciones tradicionales para diabetes, con alimentación alta en hidratos, con lo que invariablemente llegaban las subidas y bajadas de glucosa, y la sensación frustrante de no tener control. ¡Sabía que podía estar mejor!…
Mi experiencia:
👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes y Alimentación Low-carb.
Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética.
Hace 15 años fui bajando los hidratos de carbono en mi alimentación, de forma empírica y por decisión propia, cuando conocí al Dr. Stan de Loach quien me presentó la metodología del Dr. R. Bernstein para mantener normoglucemia a través de una alimentación baja en hidratos y desde allí he mantenido valores de hemoglobina glicada (HbA1c) entre 4,4 y 5,3%. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.
Actualmente, a mis 39 años de edad, paso la mayor parte del tiempo en rango glucémico normal (71-99 mg/dl), no tengo sobrepeso, me siento fuerte, saludable, activa y físicamente capaz de hacer lo que me proponga, no tengo ninguna complicación diabética diagnosticada. Y soy feliz.
Si quieres seguir aprendiendo sobre la diabetes, puedes ver mi webinar “Evita o Reinicia tu Diabetes” en donde aprenderás los 4 fundamentos más importantes para normalizar tu diabetes https://youtu.be/TC8zjTCWl5U y si es tu momento, allí también puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud.
También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar
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Remisión de la diabetes tipo 2: Qué significa y cómo sí es posible lograrla

Está sucediendo por todo el mundo una epidemia de diabetes tipo 2, prediabetes, y resistencia a la insulina; con números que crecen cada vez más. ¿Por qué sucede esto?… Si tengo ya un diagnóstico de prediabetes, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, ¿puede esto revertirse?…
Si bien esto depende del contexto y de qué tan avanzada esté la situación y sus complicaciones, en la gran mayoría de los casos es reversible la diabetes tipo 2; llevando una gestión adecuada de la alimentación, así como otros factores tales como ejercicio, estrés, sueño, y medicación en su caso.
Recordemos que la diabetes tipo 2 es una situación de resistencia a la insulina; que se va desarrollando de manera progresiva a lo largo del tiempo. El principal factor que contribuye a este desarrollo de la insulinorresistencia, es llevar una alimentación basada en carbohidratos y azúcares. Este video también lo explica de manera breve y didáctica.
Cuando una persona lleva una alimentación moderna y supuestamente “saludable” según los organismos oficiales, que aún recomiendan alimentarnos principalmente de cereales, granos enteros, frutas, etc. (los llamados “carbohidratos complejos” supuestamente “saludables”), estamos constantemente disparando la glucosa sanguínea, así como la cantidad de insulina que el cuerpo necesita producir para re-normalizar el nivel de glucosa en sangre después de cada comida. Con el tiempo, el cuerpo comienza a resistir su propia insulina: se crea una situación de tolerancia – tal como sucede con cualquier droga o fármaco. Puede ser que durante mucho tiempo la persona se sienta sana y sin ningún síntoma, incluso estando delgada y en un peso muy saludable, pero el daño poco a poco está sucediendo “detrás del escenario”, donde el páncreas está teniendo que trabajar a marchas forzadas y en crisis constante. La insulina en ayunas comienza a estar elevada, y este es el preámbulo de la diabetes, aunque la glucosa en sangre aún se muestre normal.
Ya con el tiempo comienza a aparecer el siguiente síntoma: la glucosa en ayunas elevada. Antes de eso, seguramente existió por mucho tiempo una insulina en ayunas elevada, el marcador silencioso ya que mucha gente no lo pide en sus analíticas y muchos profesionales sanitarios no lo miran tampoco en las analíticas de rutina. Esta hiperinsulinemia, causante de resistencia a la insulina, que es la antesala de la prediabetes y después la diabetes tipo 2, además de muchos problemas de salud crónicos, ¡es la verdadera gran epidemia de nuestros tiempos!
El Dr. Jason Fung, nefrólogo norteamericano; se ha vuelto un gran especialista en controlar y revertir la diabetes mediante una alimentación baja en carbohidratos, incorporando también protocolos de ayuno intermitente y/o prolongado. Ha tratado exitosamente a cientos de pacientes, ayudándoles a revertir la diabetes tipo 2 y en muchos casos, dejar la medicación y/o reducir enormemente las necesidades de insulina y fármacos.
En sus conferencias y libros, el Dr. Fung hace énfasis en el daño particularmente insidioso que ocasiona la fructosa; especialmente toda la fructosa añadida que encontramos en comestibles procesados – incluyendo muchos que no tienen un sabor dulce y por lo tanto parecería que no llevan azúcares o fructosa, cuando en realidad sí que los contienen. Él y muchos otros especialistas, referentes en el tema de la diabetes y el síndrome metabólico; concuerdan en que el mayor consumo de fructosa en la alimentación moderna, es otro gran detonante de la actual epidemia de diabetes tipo 2. La fructosa, junto con todos los azúcares (pero hay que enfatizar sobre todo a la fructosa por la forma acelerada en que daña al hígado y páncreas) son los grandes responsables en el desarrollo de la resistencia a la insulina, y la posterior pre-diabetes y diabetes tipo 2.
Recordemos el mecanismo de la resistencia a la insulina; en la diabetes tipo 2:
En la gráfica puede observarse que con el tiempo, después de meses o años de llevar una alimentación alta en carbohidratos y azúcares (¡aunque hay daños que empiezan a existir incluso a los pocos días de llevar una alimentación así); va incrementando el nivel de glucosa en ayunas y glucosa post-prandial. En la segunda gráfica sobre todo, puede observarse que llega un punto en que la célula beta del páncreas, tras años de estar sometida a trabajos forzados produciendo mucha insulina, finalmente cede y deja de funcionar correctamente, es aquí que empieza ya la situación de franca pre-diabetes y poco después, aparecerá la diabetes tipo 2.
¿Hay una predisposición genética a la diabetes?
Puede haberla pero el factor genético se dice que solo es de hasta un 20% dentro de todos los factores que tienes que evitar o propiciar que apareza, de hecho, la respuesta es más compleja que simplemente decir “es genético y ya está” – pues esta supuesta “falla genética” podría fácilmente convertirse en una excusa cómoda; donde sencillamente nos hacemos víctimas de unos genes “malignos” que sencillamente “nos atacan”, “porque sí”. ¡Y no es así!… tengamos los genes que tengamos, también hoy se sabe por estudios epigenéticos que también los podemos cambiar, si, podemos cambiar nuestra genética, ya que nuestro estilo de vida determina la mayor parte de lo que ocurre en nuestra salud. Hace doscientos años la gente tenía genes idénticos a los nuestros, y sin embargo no veíamos estos niveles epidémicos de diabetes. Los genes no cambiaron: cambió el contexto y la manera de comer. Es así, y por ello debemos hacernos responsables: el estilo de vida es determinante en evitar o revertir la diabetes.
Es cierto, sin embargo, que el cuerpo de cada individuo responde de manera distinta a la glucosa, y varía individualmente en su sensibilidad a la insulina. Ciertas personas pueden desarrollar esta diabetes de forma mucho más rápida, mientras que otros “resisten” por mucho más tiempo a la alimentación inadecuada. La resistencia a la insulina parece tener mucho qué ver con la predisposición a tener muy pocos receptores de insulina en el tejido muscular y mucha densidad de los mismos en el tejido adiposo, dirigiendo toda la energía de la comida hacia el almacén de grasa. Esto sucede a ritmos variables en cada persona: esta es la parte que sí está determinada por los genes; sin embargo, sigue siendo verdad que una alimentación alta en hidratos y azúcares es inadecuada para todo el mundo. Lo que varía es qué tan rápido sucede el daño.
Por supuesto, los mecanismos son múltiples y muchas otras hormonas (especialmente la leptina) están implicadas. Pero sigamos con la insulina. Los genes influyen en el número de receptores de insulina que una persona posee en los diferentes tipos de células. Esto conlleva múltiples consecuencias que iremos viendo. Al someter por largos periodos de tiempo a este grupo (genéticamente poco sensible) a alimentos que aumentan el tiempo de exposición a la insulina (carbohidratos), se observa un aumento progresivo de los requerimientos de esta hormona para poder mantener la concentración de azúcar en la sangre en niveles tolerables. De ahí que se vaya desarrollando esta “resistencia” o “tolerancia” a la insulina, cuando la alimentación es inadecuada.
A mayor exposición, mayor resistencia con el paso del tiempo. Sucede lo mismo con todos los medicamentos y drogas, nuestro cuerpo empieza a generar una tolerancia a ellos; esto implica que se requieren cada vez mayores cantidades de una sustancia para generar el mismo efecto. Se empieza a desarrollar hiperinsulinemia (niveles de insulina anormalmente altos en sangre las 24 horas del día). Un peligroso final para cualquier persona insulinorresistente es la diabetes tipo 2. Más de la mitad de la población mundial (casi el 60%) está predispuesto a desarrollar resistencia a la insulina, cuando la base de su dieta son los carbohidratos y/o aceites refinados de semillas o cereal (los mal llamados “aceites vegetales”).
¿Cómo puedo revertirlo?
La normoglucemia es la clave más importante: saber que es posible volver a tener niveles normales de glucosa en sangre, aun cuando existe un diagnóstico de diabetes. Normalizando los niveles de glucosa en sangre, y de la mano de ello los niveles y requerimientos de insulina, es como podemos revertir esta condición y empezar a recuperar nuestro bienestar y salud.
Dependiendo cuál sea el defecto mayoritario que la persona tenga en su metabolismo; ya sea mucha resistencia a la insulina en células, o una disminución o falta de secreción de insulina suficiente, ¡claro que se podrá, en la mayoría de los casos, revertir la diabetes tipo 2!….
Sin embargo, es muy importante aclarar que la persona que revierte la diabetes o prediabetes, deberá realizar cambios para toda la vida, aunque al menos no tendrá que medicarse y evitará grandes riesgos y daños a la salud. Pero tendrá siempre este talón de Aquiles, la amenaza de volver a enfermar si vuelve a sus hábitos pasados, lo cual tiene lógica: si uno vuelve a tomar los hábitos que nos llevaron al desastre en primer lugar, volverán a aparecer los mismos problemas y complicaciones.
Hay que ser conscientes que si se desarrolló una vez, somos vulnerables de volver a desarrollarlo si volvemos a “apretar el gatillo”. Muchas personas tienen el objetivo de dejar la medicación, como si esto en sí mismo les diera liberación o salud, aunque no es necesariamente así. Es fundamental que yo aprenda lo que mi cuerpo necesita, para tener normoglucemia, ya que es muy importante el contexto y debemos recordar que muchos otros factores influyen también: ejercicio, medicación, gestión del estrés y del contexto social y emocional, etc. Mediante cambios permanentes en el estilo de vida, es posible en muchos casos prescindir de la medicación o reducirla, disminuir la resistencia a la insulina, la hiperglucemia y toda esta inflamación crónica de bajo grado.
Recuerda que todo esto es mucho más fácil de lograr, así como más seguro y efectivo, si se realiza de la mano de un profesional coherente que también vive con esta condición, que lo ha vivido en carne propia y capaz de ofrecerte un acompañamiento respetuoso entre iguales.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
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¿Qué niveles de glucosa son normales y realmente saludables?

Constantemente escucho personas que me cuentan que “si les sube un poco la glucosa en sangre, no pasa nada”… Por ejemplo, creen que subir la glucemia a 120 mg/dL es “mejor” que subirla a 200. Ya que “no es lo mismo” el primer caso que el segundo. La gente cree, por lo tanto, que “un poco de hiperglucemia” es normal, que es de esperarse en personas con diabetes, y que esto es “mejor” que los picos agudos de 200 mg/dL. ¿Es esto cierto? ¿Qué nos dice la ciencia?…
Lo que observo en mi práctica clínica es que disminuir la glucemia sanguínea, o quitar los carbohidratos, no servirá de nada si no se cuida todo un contexto bioquímico y celular, considerado como un todo. Si realmente deseamos lograr salud y bienestar viviendo con diabetes, o si deseamos revertir una situación de prediabetes y resistencia a la insulina, nuestra meta deberá ser alcanzar la normoglucemia constante. Sólo así pueden evitarse todas las complicaciones diabéticas.
A veces pensamos que solamente nos afectarán seriamente los picos glucémicos agudos (por ejemplo el mencionado de alcanzar los 200 mg/dL o más). Pero esto no es verdad. Aunque yo no tenga ningún “pico” de 200, si constantemente tengo un contexto cronificado de hiperglucemia – que no es normal – eso ya nos complica todo, pues estoy en un contexto de inflamación crónica y glicación de proteínas. Aunque nos hayan contado que un nivel de glucosa en sangre de 120 mg/dL es “normal y de esperarse” si vivo con diabetes (y muchas veces son los mismos profesionales sanitarios quienes nos cuentan esto); esto es mentira, y significa vivir en un contexto de inflamación y glicación que nos causará daños a largo plazo: complicaciones diabéticas.
Llegan conmigo personas que poco a poco están comenzando a hacer cambios hacia hábitos coherentes de alimentación; por ejemplo, ya comen más grasa saturada y más colágeno, pero aún no notan los beneficios. En este caso, la falta de resultados sucede porque aún no hay normoglucemia, y aún no se ha cambiado el contexto en un todo, de manera integral y holística, hacia la verdadera salud. Sé que el rango de la glucemia saludable es estrecho, esto lamentablemente es así por naturaleza (y resulta difícil de cuidar por la sola razón de que hoy en día vivimos en un contexto diabetogénico, obesogénico y favorecedor de la inflamación e hiperglucemia constantes), por ello es importante aprender y cuidar que nos mantengamos en dicho rango constantemente.
Si tú ya consumes más grasas y proteínas coherentes y saludables, pero tu contexto en un todo sigue sin ser saludable, no va a funcionar el cambio que estés realizando, respecto al objetivo de evitar las complicaciones diabéticas. Quitar la glucosa de nuestra alimentación es importante, ¡pero no es lo único!… No basta solamente con quitar los carbohidratos, sino que el contexto tiene qué ver con muchos factores. Si mi contexto sigue siendo de hiperglucemia constante (aunque nos parezca “leve”), sucederán otras reacciones que nos desregulan y nos quitan salud: por ejemplo, las bacterias que normalmente son buenas, se convierten en malas y nos empiezan a dañar, pues están en un medio ácido, inflamatorio, en el que todo se desregula.
O por ejemplo, si tu colesterol es alto (¡cosa que es muy buena y saludable!), pero estás en un estado de hiperglucemia y glucotoxicidad, esto se volverá muy dañino y peligroso. ¡No va a funcionar!… O si tomas fermentados pero hay hiperglucemia, las bacterias buenas se convertirán en malas debido a la acidosis y la glucosa alta. Por lo que cuidar todo este contexto, asegurándonos de que estemos en verdadera normoglucemia, es lo fundamental para vivir en salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas. He hablado antes de cómo la verdadera normoglucemia depende de muchos factores, ¡pero puede alcanzarse aun viviendo con diabetes, e incluso es nuestro derecho!… Y si deseamos evitar todas las complicaciones diabéticas comunes: nefropatía, retinopatía, cardiopatía, pie diabético, neuropatía diabética, problemas en la piel, disfunción eréctil, problemas de fertilidad, etc., esto puede lograrse apostando a la verdadera normoglucemia, de forma constante, integral y coherente con nuestros genes.
Complicaciones diabéticas más comunes debidas a hiperglucemia crónica
Diabetes tipo 1 Diabetes tipo 2
Retinopatía diabética Mala irrigación sanguínea, pudiendo provocar amputaciones
Nefropatía diabética Infartos al corazón
Nueriopatía diabética (gastroparesia, parestesias, disfunción eréctil) Infartos cerebreales, accidente cerebrovascular
Enfermedad cardiovascular (en la edad adulta) Disfunción eréctil
Hipertensión
Además, los estudios científicos y clínicos muestran claramente que esta hiperglucemia supuestamente “leve”, sostenida de manera constante en el tiempo, no solamente no es normal, sino que prácticamente garantiza la aparición progresiva de complicaciones diabéticas. Por ejemplo, este estudio muestra que los mecanismos de acción de las complicaciones diabéticas son complejos y múltiples, y que “solamente disminuir la glucosa en sangre no basta” para evitar complicaciones.
También el reporte de seguimiento al famoso estudio DCCT (Diabetes Control and Complicaitions Trial), con más de treinta años de seguimiento clínico, mostró claramente que esta normalización de la glucemia es lo único capaz de prevenir complicaciones diabéticas. Mostrando que cuando existe una hemoglobina glicada HbA1c que sea un 10% más baja, esto se asoció con una disminución de 28% en el riesgo de evento cardiovascular. Esta gráfica – proveniente de dicho estudio – muestra cómo, con el tiempo, había claramente una reducción en la incidencia de complicaciones diabéticas, cuando la persona llevaba un tratamiento más estricto incluyendo principalmente el mejor control glucémico:
Todo estos artículos coinciden claramente en que el pobre control glucémico es la causa principal de complicaciones, y justamente el DCCT (el estudio anterior mencionado), comprobó que a menor nivel de hemoglobina glicada HbA1c, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas. Por lo tanto, está demostrado y fuera de toda duda que a mayor normalidad glucémica, es menor el riesgo de complicaciones diabéticas.
Por todo esto, aun cuando haya personas que acompaño en mis programas o en mi práctica clínica, que creen que tener una hemoglobina glicada de 6-7% está bien porque “por lo menos es mejor que tener 9-10%”… esto no es normal ni saludable. Podrá ser comparativamente mejor (y eso es debatible porque dependerá de nuestros objetivos, si los estamos cumpliendo o no, y de qué entendemos por “mejor”), pero sigue sin ser normal, y por lo tanto seguiremos en alto riesgo de que aparezcan complicaciones diabéticas. En mi práctica clínica tengo pacientes que siguen teniendo una HbA1c con esos niveles, de entre 6-7%, que es lo que lamentablemente recomienda la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), en sus directrices erradas y deficientes… Y dado que este nivel no es normal, presentan complicaciones diabéticas.
Si realmente deseas vivir en la normoglucemia que te garantice salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, recuerda que la educación y el aprendizaje son el tratamiento en sí mismos; y que es mucho mas fácil, seguro y efectivo llevar a cabo dicho tratamiento de la mano de un profesional coherente, que también vive con ello día con día.
Por lo que, respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué niveles de glucemia son los aceptados o recomendables?… Los niveles que realmente nos ayudarán a mantener salud y bienestar, evitando complicaciones diabéticas, serán el tener una glucosa sanguínea de entre 59-100 mg/dL la mayor parte del tiempo; y en el caso de la hemoglobina glicada HbA1c, un nivel igual o inferior a 5,4%. Manteniendo niveles así, constantes a través del tiempo, es cómo lograremos nuestros objetivos de evitar dichas complicaciones diabéticas y vivir en bienestar.
Mi experiencia y mis programas:
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento, aquí encontrarás mis mejores recursos. Mi próxima masterclass es el 1 de febrero, suspcripción gratuita AQUÍ. Mis programas iniciarán de nuevo el próximo 7 de febrero, ¡ya puedes apuntarte!…
Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar: https://bit.ly/2HSj8iy
Aprendizaje a través de la experiencia utilizando monitorización contínua de glucosa

Las tecnologías en la diabetes (sistemas de monitorización de glucosa o microinfusoras de insulina, por ejemplo) definitivamente son herramientas nuevas y útiles, que a muchos nos pueden facilitar la vida con diabetes y ayudarnos a lograr nuestros objetivos glucémicos en particular, y nuestros objetivos de salud y bienestar en general. Sin embargo, ninguna tecnología es una “solución mágica”, sino que crean nuevos retos para aprender. Así como todos debimos aprender a utilizar por primera vez un móvil moderno o un televisor inteligente por primera vez, para poder sacarle más provecho, de la misma manera el aprendizaje es crucial para poder sacar provecho a las nuevas herramientas para el manejo de la diabetes.En lo personal he utilizado la bomba o microinfusora de insulina (me fue útil durante seis años), con el reto principal de usar insulina ultra-rápida de basal. Antes de la bomba de insulina, durante nueve años estuve solamente con capilares como medición casera de glucosa e inyecciones de insulina. En 2014 utilicé el sistema de monitorización freestyle libre; y hace siete meses que he vuelto a utilizar este sistema de libre Freestyle con su aplicación freestyle librelink en el móvil para escanear la glucosa, la verdad es que ha sido otro aprendizaje, pues lleva cierto tiempo adaptarse y aprender a utilizar esta herramienta. En mi experiencia no recomiendo utilizar este sistema de monitorización solo, yo lo he complementado también con el Bluetooth Miao Miao 2, y con 2 aplicaciones más: Tomato para iOS y nighstcout. En este vídeo puedes ver mi experiencia personal.En mi experiencia, ha sido posible lograr la normoglucemia (HbA1c 4,4-5%) utilizando estas dos últimas herramientas. La utilización de la monitorización flash (utilizando la complementación del Miao Miao) es útil para varias cosas: mirar el efecto de los alimentos, prevenir las subidas o bajadas de glucosa y conocerte mejor, además cabe resaltar que no he dejado de hacerme capilares en sangre para calibrar los datos de la monitorización contínua. En mi experiencia, recomiendo intentar no sobreintervenir, y desarrollar la paciencia para aprender de la tendencia (flechas) . Hay que decir que también estas herramientas permiten obsesionarse y ser más perfeccionista en el control de los niveles de glucosa e insulina, lo cual a cada persona dentro de su propio proceso podrá ser útil en el aprendizaje y manejo de la diabetes.El avance tecnológico por sí mismo está muy bien, pero nos trae el desafío de seguir aprendiendo sobre nuestro propio cuerpo, ya que al final cada cuerpo es único y distinto a los demás, incluso distinto a los de otras personas que padecen diabetes. Diferentes tipos de herramientas para monitorear su nivel de glucosa en sangre les convendrán mejor a diferentes tipos de personas.Los medidores nos proporcionan sobre todo información (y ésta es muy importante, ya que “lo que no se mide, no se puede mejorar”), sin embargo, la información por sí misma no hace nada, y tampoco tiene necesariamente un significado en sí misma. Nos corresponde a nosotros el saber utilizar esa información en nuestro propio beneficio, saber interpretarla, educarnos para vivir en bienestar con diabetes. La educación no es tan sólo “parte del tratamiento” en la diabetes, sino que es en sí misma el tratamiento.Las herramientas sólo van a servir si las sabemos utilizar, con foco y con objetivos glucémicos claros, de manera consciente, pensando en cuáles son mis metas y cómo voy a aprender para alcanzarlas. Es una pieza central la motivación, y aprender sobre todo de la propia experiencia: solamente tú puedes volverte experto en tu diabetes.Existe incluso la propuesta de empezar a crear formaciones en concreto para saber utilizar estas tecnologías, ya que el yo ponerme un sensor o descargarme una “app” no hará nada por sí sólo; los aparatos no harán nada por mí si yo no aprendo a interpretar los datos que me dan, y a sacarles provecho. Una pedagogía de la buena utilización de la tecnología en diabetes con el objetivo por ejemplo de “normalizar los niveles de glucosa en sangre” podría ayudar a mucha gente; algo que podrían hacer en conjunto las asociaciones de pacientes, el sistema sanitario y las empresas que han creado estas tecnologías.Más sobre mí:👩🏻💻 Soy Rosy Yáñez, Soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición, Metabolismo y Diabetes.Tengo veinticinco años viviendo con Diabetes Tipo 1 (DM), y desde hace quince años logro tener niveles glucémicos normales, sin ninguna complicación diabética. He creado mi propia metodología a partir de mi experiencia profesional y personal, priorizando la nutrición y salud de forma integral.Si quieres aprender como normalizar tus niveles de glucosa en sangre a partir de una alimentación baja en hidratos, te invito a mi próximo WORKSHOP online de 4 horas DIABETES BAJA EN HIDRATOS: https://diabetesbien.com/workshop/Si quieres seguir aprendiendo sobre la normalización de los niveles de glucosa en sangre, puedes acceder a mi Programa DIABETES BIEN para encajar tu diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes a este tipo de alimentación en el menor tiempo posible, romper los mitos que te impidan lograrlo, todo de la mano conmigo y junto con otras personas con los mismos objetivos de salud: https://diabetesbien.com/servicios/También puedes pedirme una sesión gratuita online aquí https://bit.ly/2HSj8iy , me cuentas tus dificultades con la diabetes y miramos si alguno de mis servicios te puede ayudar.Comentario *
«Quiero tener vida social y niveles normales de glucemia»

La alimentación cetogénica tiene gran evidencia científica debido a sus beneficios para la salud, pérdida de peso y disminución o reversión de resistencia a la insulina. Sin embargo, seguir esta alimentación en todo momento puede ser todo un desafío cuando tienes compromisos sociales con familiares y amigos. La clave para mantener la normoglucemia en estos momentos es la planificación y la flexibilidad. En este artículo, te comparto consejos para afrontar la vida social sin abandonar tus metas en salud integral.
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1. Comunicación abierta
Lo primero que debes hacer es comunicarte con tus seres queridos (con los que tengas más confianza o te pregunten) y explicarles tus objetivos y las restricciones de tu dieta. La mayoría de las personas comprenderán tus razones y te apoyarán en tus esfuerzos por mantener una normoglucemia. Puedes hacer énfasis diciendo: «Voy tomando decisiones en el momento de acuerdo a mis niveles de glucemia, objetivos o síntomas. Así que no es necesario que tú me recuerdes lo que si tengo que hacer y lo que no, pero si te pido, que haya suficientes opciones verylowcarb o keto» Esta comunicación previa puede ayudarte a evitar situaciones incómodas o tentaciones innecesarias en los eventos sociales.
2. Planificación con anticipación:
Antes de asistir a un evento social, investiga el menú o la comida que se servirá. Puedes hablar con el anfitrión o el restaurante para asegurarte de que haya opciones lowcarb disponibles. Si es necesario, lleva tus propios alimentos keto que puedas compartir para garantizar que siempre tengas una opción segura para comer. Otra opción es comer antes del evento social suficientes proteínas y grasas reales y entonces comer mínimamente lo que no te haga daño durante la reunión social.
3. bebidas alcohólicas y no alcohólicas
El alcohol es común en muchas reuniones sociales, pero las bebidas alcohólicas a menudo contienen azúcares y carbohidratos. Opta por bebidas bajas en carbohidratos, como el vino tinto, o bebidas destiladas como el whisky o el vodka. Asegúrate de moderar el consumo, ya que el alcohol puede afectar la capacidad de tu cuerpo para mantener la normoglucemia y aumentar riesgo de hipoglucemia, así como confundir los síntomas.
4. Mantén la moderación
No es necesario privarte por completo de los placeres culinarios en los eventos sociales. Puedes darte el lujo de disfrutar de un pequeño trozo de postre (sin harinas) o una copa de vino ocasionalmente. Sin embargo, asegúrate de controlar tus porciones y no excederte en los carbohidratos. Un pequeño deslizamiento ocasional no debería sabotear tus esfuerzos en el día a día.
5. Encuentra apoyo:
Busca amigos o familiares (pareja, hermanos o padres) que te apoyen en tu alimentación cetogénica y tus objetivos glucémicos. Tener a alguien que comparta tus objetivos y comprenda tus necesidades puede hacer que enfrentar eventos sociales sea mucho más fácil.
6. Flexibilidad y adaptación:
La vida social a menudo implica cierta imprevisibilidad en la comida y las bebidas. En lugar de sentirte frustrado, sé flexible y busca soluciones alternativas. Por ejemplo, si no puedes encontrar opciones lowcarb en un restaurante, pide una ensalada sin aderezo o aliño y lleva tu propio aceite de oliva y/o frutos secos para aliñarla.
7. No seas tan rígido:
Recuerda que la dieta cetogénica es una elección de estilo de vida, no una prisión. No te estreses por seguir esta alimentación al pie de la letra en cada evento social. Permítete el error y la frustración, ya que en estas ocasiones hay mayor probabilidad de salirte de tus objetivos glucémicos meta. Lo importante es mantener una normoglucemia a largo plazo, y eso incluye ser capaz de disfrutar de la vida social de vez en cuando.
Recomendaciones para familiares y amigos que les interesa saber más sobre nuestra salud y objetivos glucémicos normales
En este post hablé de: ¿CÓMO AYUDAR A MI FAMILIAR O AMIGO CON DIABETES? y aquí te resumo algunos consejos que puedes compartir con tus familiares y amigos:
No te exaltes cuando tenga un valor glucémico alto, fuera de mi rango objetivo o normal Sí, ya sabemos que es alto y no siempre es mi «responsabilidad» o pude controlarlo yo. Sin embargo, cuando creas que es «mi responsabilidad», recuérdame amablemente los beneficios de los bajos carbohidratos en la diabetes.
No te vueltas loc@ cuando tengo valores glucémicos bajos. Sí, a veces tenemos 40 mg/dL o más bajo, yo también me asusto, pero es rápidamente tratable. Simplemente dame 1 – 2 tabletas de glucosa, sin volverte loc@.
Apóyame en mis decisiones. Si quiero hacer algo emocionante, no me detengas, diciendo, “No puedes hacer eso. ¿Cómo vas a pincharte la insulina?» En vez de eso, tomate 20 minutos para hablar conmigo, de cómo cuidaré mi diabetes y al mismo tiempo divertirme. «
No entres en discusiones o peleas con tu (hija, pareja, madre) acerca de los valores de glucosa. Los valores son números. Son altos, normales, o bajos. Nos indican una ruta de acción. Es preferible no usar las palabras como “bueno” o “malo» al referirte a los valores indicados por el medidor de glucosa.
NO ofrezcas consejos no solicitados Acerca de qué comer, cuándo comer, cuánto comer, u otros aspectos de la diabetes. Si estás preocupado, podrías buscar el momento a solas para hablar de ello.
NO me cuentes historias horripilantes todo el tiempo Que has escuchado de un abuelo, vecina u otras personas que tenían diabetes y que no controlaban la glucemia.
NO te asustes Cada vez que monitoreo mi glucosa sanguínea, me inyecto insulina o tomo pastillas o suplementos.
En resumen, afrontar la vida social con normoglucemia mientras sigues una alimentación cetogénica requiere planificación, comunicación y flexibilidad. Con la preparación adecuada y la mentalidad correcta, puedes disfrutar de la compañía de tus seres queridos y amig@s sin comprometer tus objetivos de salud. Mantén el equilibrio y recuerda que la clave está en mantener un enfoque a largo plazo en tu bienestar.
Mi ayuda y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, Medicación Efectiva y Ayuno Intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
En DiabetesBien, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una vida saludable y emocionalmente equilibrada. ¡Cuida de ti y mantén tu bienestar en primer lugar! Si tienes dudas, Contáctame AQUÍ por whatsapp para saber si yo te puedo ayudar.
Hipoglucemia sin Diabetes: Causas y Tratamientos

Comúnmente me encuentro con personas que dicen tener hipoglucemia o hipoglucemia reactiva, pero sin tener un diagnóstico de diabetes. Y es que la hipoglucemia no solo se limita a personas con diabetes también la pueden padecer personas sin ella, de hecho en este artículo puedes ver mitos y verdades de la hipoglucemia, y cómo tratarla de forma efectiva, pero en en el artículo de HOY hablaremos específicamente de hipoglucemia en personas, sin diabetes.
¿Tienes hipoglucemias sin tener diabetes?
¿Qué es una hipoglucemia?
Dado que nuestro cerebro necesita glucosa para poder funcionar de forma adecuada, un déficit de la misma (o hipoglucemia) puede producir extraños síntomas mentales ocasionales, pudiendo ocasionar incluso la muerte en casos extremos. La gravedad de las hipoglucemias severas no impide que éstas puedan prevenirse y tratarse. Estaremos ante una hipoglucemia moderada cuando los niveles de glucemia se encuentren en 10-20 mg/dL por debajo del objetivo o del rango glucémico habitual. Conforme vaya descendiendo puede ser cada vez más severa, pudiendo ocasionar, si no es corregida a tiempo, una neuroglucopenia, es decir, demasiada poca glucosa en el cerebro.
¿Cuáles son los síntomas y señales habituales de una hipoglucemia?
Todos reaccionamos de manera diferente a las fluctuaciones o variabilidad de los niveles de glucosa en sangre. Los síntomas más comunes de hipoglucemia pueden ser:
Las hipoglucemias sin tener un diagnóstico de diabetes pueden ser reactivas o no reactivas.
¿Qué es una hipoglucemia reactiva?
Le hipoglucemia reactiva ocurre unas pocas horas después de una comida por una sobre producción de insulina que provoca esta hipoglucemia. Tener hipoglucemia reactiva, de hecho puede significar tener riesgo de diabetes o tener prediabetes o resistencia a la insulina, pero siempre recomiendo explorar más la historia clínica, para saber a qué se deben lo episodios de hipoglucemia.
¿Qué es la hipoglucemia no reactiva?
La hipoglucemia no reactiva, no está relacionada necesariamente con las comidas y puede deberse a diferentes causas, se puede dar en ayunas o con comidas, y puede estar relacionada con alguna(s) medicación(es) como antibióticos, por cantidades excesivas de alcohol, que pueden impedir que el hígado produzca glucosa suficiente, o con cualquier trastorno relacionado con el hígado, corazón o riñones, trastornos de alimentación, como la anorexia, el embarazo, tumores pancreáticos, infecciones graves, problemas en glándulas suprarenales o pituitaria, también puede deberse a una cirugía reciente. Incluso, también puede suceder cuando se está comenzando con un proceso autoinmune contra tus células beta pancreáticas, lee estos artículos sobre:
Alargar la «luna de miel» en la diabetes
Remisión o Cura de La Diabetes Tipo 1
Mis soluciones y recomendaciones:
En mi experiencia, si tú tienes hipoglucemias y no tienes diabetes diagnosticada, yo comenzaría por hacerte una historia clínica completa junto con una analítica que incluya la Hemoglobina glicada (HbA1c), con el objetivo de saber si esas hipoglucemias son reactivas o no, y así encontrar posibles causas y posibles soluciones.
Al contrario de lo que se piensa, la solución de la hipoglucemia no diabética, no es tomar azúcares concentrados. Una forma eficaz a mediano y largo plazo de dar solución a la hipoglucemia aún no relacionada con la diabetes es tener horarios regulares de comidas, tener comidas basadas en comida real y no en ultraprocesados o carbohidratos concentrados con la finalidad de encajar tus tus ritmos circadianos, y de esta forma tu cuerpo tendrá menor variabilidad hormonal y por lo tanto menor variabilidad glucémica.
Si tienes diabetes, te recomiendo leer estos artículos de mi blog sobre hipoglucemia:
Mitos y verdades de la hipoglucemia
¿Remontar HIPOGLUCEMIAS por daño neurológico?
Mi experiencia y mis programas
Soy Rosy Yáñez, soy Nutricionista con Doctorado, experta en Nutrición y Metabolismo, Diabetes, Alimentación Low-carb, medicación efectiva y ayuno intermitente.
Si quieres evitar o prevenir tener diabetes tipo 2, mejorar tu composición corporal tengas o no diabetes tipo 2, o si eres padre o madre de niños o adolescentes con diabetes o eres adulto con diabetes tipo 1 o tipo LADA y quieres seguir aprendiendo sobre el control adecuado de los niveles de glucosa en sangre, te invito a mirar más sobre mis programas de acompañamiento. Mira mis mejores recursos AQUÍ.
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